El sol sale sobre la mansión, bañando sus paredes de piedra en una cálida luz dorada. El aire está lleno del canto de los pájaros y el aroma de las flores frescas. En el interior de la residencia, Trunks se levanta de la cama, sintiendo una mezcla de emociones después de una noche de sueño intranquilo. Su mente aún está llena de pensamientos sobre la destrucción de su mundo y el peligro que lo acecha.

Mientras se prepara para salir de su habitación, se pregunta qué le deparará el futuro. Sabe que el tiempo es crucial. Entre más demore en regresar, más personas sufrirán el devastador poder de Black.

De repente, una distorsión en el aire hace que la luz solar se tambalee, como si la realidad misma se estuviera curvando. El canto de los pájaros cesa abruptamente, reemplazado por un silencio tenso. Trunks siente una sacudida en su pecho, su instinto de guerrero alertándolo de una amenaza inminente.

Se dirige hacia la ventana, buscando la fuente de la perturbación. Una energía poderosa comienza a emanar desde el exterior de la mansión, haciendo que los objetos en la habitación vibren. La energía es tan intensa que parece palpable, como una presencia viva que llena el aire.

Seika, en su habitación contigua, siente el suelo estremecerse y se levanta de la cama, confundida y asustada. En su habitación, Saori abre los ojos, percibiendo la energía que recorre la mansión. Su rostro se tensa, sabiendo que algo no está bien.

- ¿Qué está pasando? - se pregunta Trunks, con su mirada escaneando el horizonte en busca de cualquier señal de peligro.

De repente, una figura comienza a tomar forma en el jardín, su presencia iluminada por la energía oscura que lo rodea. Trunks siente un escalofrío recorrer su espalda al reconocer la figura...

Jabu también se ha dado cuenta y por eso sale de la mansión, vistiendo su armadura, en compañía de los demás caballeros de bronce y Kiki. Se adelanta unos pasos más mirando fijamente a la figura que comienza a tomar forma en el centro de la distorsión.

-¿Qué es esa cosa? - pregunta Ichi detrás de él

- No lo sé. - responde Jabu -, pero parece que es una clase de portal dimensional. Y esa figura... no parece ser de este mundo.

Kiki, que está junto a Jabu, se agacha ligeramente, listo para saltar en cualquier momento. - Estoy detectando una energía muy poderosa - dice, con voz baja y concentrada. - No sé si es amigo o enemigo, pero debemos estar preparados.

De repente, la figura se solidifica completamente, revelando un guerrero alto y musculoso con ojos rojos brillantes flotando en el aire. Su aura es intensa y amenazante.

- ¿Quién eres? - pregunta Jabu, con voz firme y desafiante.

El guerrero no responde, en su lugar, se dirige hacia la mansión. Su mirada está fija en el Saiyajin.

A través de la ventana, Trunks siente de repente la mirada intensa de Black clavada en él y su corazón se detiene por un instante. Su rostro se paraliza en una expresión de sorpresa absoluta, sus ojos se abren de par en par y su boca se queda entreabierta, como si no pudiera creer lo que está viendo.

-¿Cómo...cómo ha podido llegar hasta aquí?

De repente, una luz cálida y siniestra nace de la palma de Black, iluminando el jardín con un resplandor ominoso. La energía comienza a concentrarse, girando y expandiéndose hasta formar una esfera de contorno dorado y centro obscuro, que parece absorber la luz a su alrededor.

-¡Piensa atacar la mansión! - exclama Nachi de lobo con urgencia.

Jabu no duda ni un instante. En menos de un parpadeo, se sitúa junto a Black. Su cosmos brilla con intensidad feroz en la palma de su mano y, con un movimiento rápido y decidido, arroja una ráfaga de energía como advertencia a Black. Su aura ilumina el aire con un destello púrpura que llama la atención del enemigo, quien se deshace del ataque con un simple movimiento de mano, casi con desinterés.

El caballero de unicornio sonríe con determinación mientras le dedica una mirada desafiante al hombre. La confianza en sí mismo es palpable, pero Black no se impresiona.

"Una escoria", piensa, mirando de forma helada y despreciativa al caballero. "Un insecto que debe ser eliminado antes de ir por el saiyajin".

- Será mejor que te retires. No quisiéramos derramar sangre innecesariamente - advierte el caballero.

Black desciende, sus botas golpean la tierra con un sonido ominoso. Una sonrisa cruel y calculadora se forma en su rostro.

El caballero de Unicornio se pone en guardia en el momento en que una aura oscura, con tintes violetas y negros, emana del cuerpo del hombre.

Sin perder ni un segundo, Black se lanza hacia Jabu, atacando con una serie de puños veloces y precisos. El caballero apenas puede esquivar algunos golpes, pero, en un descuido, recibe una poderosa patada que lo envía volando varios metros lejos.

- ¡Jabu! - gritan Ban, Ichi, Nachi y Geki, alarmados.

La tensión en el jardín se intensifica y los caballeros de bronce rodean a Black, dispuestos a defender la mansión y a sus ocupantes de la amenaza desconocida.

Ban se adelanta, su cosmos destella con intensidad.

- No te permitiremos que sigas adelante - declara.

Black se ríe.

- ¿Ustedes piensan que pueden detenerme? - se burla. Son solo basura.

-¿Qué dices? - pregunta Ichi con molestia

- Eres un estúpido si piensas que puedes contra todos nosotros a la vez - declara Nachi, y para demostrarlo, se arroja junto con Ichi a atacar, lanzándose desde los lados con velocidad relampagueante, alcanzando Mach 1 en cuestión de segundos. Sus golpes precisos impactan el cuerpo de Black, enviándolo hacia abajo.

Ban y Geki se unen a la batalla, sus puños y patadas veloces no dan tregua al enemigo, quien se cubre con los antebrazos para protegerse.

-¡Muy bien, así se hace! - festeja Kiki desde lejos

Durante la batalla, los caballeros de bronce logran asestarle varios golpes significativos a Black.

Nachi conecta un puño en la mandíbula de su oponente, haciendo que su cabeza se vuelva hacia un lado y dejándolo momentáneamente aturdido. Ichi aprovecha la oportunidad para lanzar una patada alta que impacta en la sien de Black, haciéndolo tambalearse.

Ban se une a la lucha, asestando un golpe en el pecho que hace que Black trague saliva y se encoge ligeramente. Geki, con una serie de puños rápidos, logra conectar con la cara de Black, dejándolo con una marca roja en la mejilla.

A pesar de estos golpes, Black sigue adelante, su aura oscura aumenta en intensidad y su sonrisa vuelve a aparecer. Su resistencia es impresionante, y apenas se nota afectado por los golpes.

Los caballeros de bronce se esfuerzan por mantener el ritmo, pero Black comienza a recuperarse y contraatacar con fuerza renovada

- ¿Es todo lo que tienen? - se burla. Su sonrisa arrogante nunca ha abandonado sus labios, y su mirada parece brillar con una confianza inquebrantable.

Los caballeros de bronce intercambian miradas preocupadas. ¿Cómo puede ese sujeto mantenerse tan calmado ante su ataque conjunto?

- Ahora es mi turno - anuncia.

Black se lanza hacia adelante, con su velocidad y fuerza aumentando exponencialmente. Los caballeros de bronce se preparan para defenderse, pero él los sorprende con una serie de ataques impredecibles y mortales.

Nachi e Ichi intentan esquivar, pero Black los alcanza con un golpe que los envía volando hacia atrás. Ban y Geki hacen lo posible por contraatacar, pero Black los detiene con un puño que los deja aturdidos.

- ¿Qué... Qué clase de poder es este? - tartamudea Ban en el suelo.

Black se ríe.

- Es el poder de la oscuridad - dice-. Y pronto, todos ustedes caerán ante mí.

Justo después de decir eso Nachi recibe un puño en el estómago que lo deja sin aliento, mientras que Ichi es golpeado en la mandíbula con tanta fuerza que su cabeza se vuelve hacia un lado. Ban intenta atacar con una patada, pero Black la detiene con un brazo y le propina un golpe en la espalda que lo envía hacia abajo.

Geki intenta lanzar una serie de puños rápidos, pero Black los bloquea con facilidad y le responde con un golpe en el pecho que le deja una marca roja y sangrienta.

Los caballeros de bronce comienzan a mostrar signos de agotamiento y prueba de ello son sus movimientos lentos y torpes. Black, por otro lado, parece no sentir fatiga alguna y aprovecha esto para lanzar una patada que impacta en la pierna de Nachi, haciéndolo caer al suelo. Luego, se vuelve hacia Ichi y le propina un golpe en la cabeza que lo deja aturdido y sangrando.

Ban intenta lanzar un ataque desesperado, pero Black lo detiene con un brazo y lo golpea en el estómago. El impacto es tan fuerte que además de dejarlo sin aliento, lo deja inconsciente

Geki es el único que sigue en pie, pero incluso él comienza a tambalearse. Black se acerca a él rápidamente y le propina una patada en la espalda que lo envía volando hacia atrás.

Los caballeros de bronce yacen en el suelo, derrotados y sangrando, y Black se ríe, triunfante.

Jabu se levanta lentamente, sacudiendo la cabeza después del golpe que lo envió volando. Al mirar alrededor, ve a sus amigos tendidos en el suelo, derrotados.

- ¡No! - grita Jabu, corriendo hacia ellos.

Nachi, Ichi, Ban y Geki yacen en el suelo, sangrando y sin aliento. Jabu se arrodilla junto a ellos, su corazón está lleno de rabia no solo porque ese sujeto haya derrotado a sus compañeros, sino también porque pareciera que sus ataques no le han hecho nada.

- Maldito- dice Jabu, mirando hacia Black.

El hombre se plata frente a él

- Ah, parece que aún queda una basura más- dice Black-. Pero pronto caerás ante mi poder.

Jabu se levanta, decidido a proteger a sus amigos. Black se ríe, disfrutando del desafío.

- ¡Vamos a ver qué puedes hacer! - dice Black.

Jabu se lanza hacia su enemigo, conectando un puño en su mandíbula. Black apenas se mueve, pero Jabu no se detiene. Lanza una patada alta, que la copia de Goku bloquea con un brazo, para después contraatacar con un golpe en el estómago. El caballero de unicornio lo esquiva y responde con un puño en la espalda. Black se vuelve, sorprendido por la fuerza de Jabu.

El caballero sigue atacando, conectando una serie de puños y patadas que hacen que su oponente retroceda. Black intenta recuperarse, pero Jabu no le da tregua.

- ¡Galope de unicornio! - grita Jabu, lanzando una poderosa patada que impacta en su adversario.

El hombre se tambalea, pero no cae. En su lugar, se enfurece y lanza una serie de ataques de ki obscuro que Jabu apenas puede bloquear.

El caballero se esfuerza por mantenerse en pie, pero los ataques de Black son demasiado intensos. En un abrir y cerrar de ojos el guerrero de energía oscura aparece detrás de él y conecta un golpe en su cabeza, haciéndolo caer al suelo.

Jabu intenta levantarse, pero su cuerpo ensangrentado y sin aliento le impide ponerse de pie.

- No... no puedo... - murmura.

Black se acerca y coloca un pie en el pecho de Jabu, ejerciendo presión sobre su armadura. Jabu gime de dolor, intentando resistir, pero la fuerza de Black es abrumadora.

- ¿Cuánto aguantarán estas armaduras? - se pregunta en voz alta, intrigado.

La armadura de Jabu cruje bajo la presión, pero no se rompe. Black aumenta la fuerza, disfrutando del dolor que causa en el guerrero de Athena.

- ¿Son tan resistentes como parecen? - se burla Black.

Jabu intenta hablar, pero el dolor es demasiado intenso. Su rostro se contorsiona en una mueca de agonía.

De repente, la armadura de Jabu comienza a mostrar signos de debilidad. Una pequeña grieta aparece en la placa del pecho, y Black se ríe.

- Ah, por fin - dice -. La armadura no es invencible.

Black aumenta la presión, y la grieta se amplía. Jabu grita de dolor, su cuerpo temblando bajo la fuerza de Black.

Justo cuando está a punto de romper la armadura de Jabu, Kiki aparece detrás de él

- ¡No te atreves a hacerles daño! - grita el niño.

Kiki lanza un ataque telequinético que hace que varios objetos cercanos se levanten del suelo y se lancen hacia Black quien los destruye con facilidad.

- ¿Eso es todo lo que tienes? - se burla Black.

El hombre se vuelve hacia Kiki y lanza un ataque de ki que lo envuelve. Kiki intenta resistir, pero la fuerza del ataque es tan abrumadora que su pequeño cuerpo cae sin contemplación al suelo.

- ¡No...! - grita Jabu.

El caballero de unicornio intenta levantarse para ayudar a Kiki, pero su cuerpo está demasiado debilitado.

Trunks mira perplejo la escena que se despliega en el jardín. Los santos de bronce yacen derrotados en el suelo, víctimas de la furia de Black. La batalla ha sido rápida y devastadora.

-¿Cómo...? -se pregunta Trunks con su mente racionalizando la situación. -¿Cómo ha podido Black seguirme hasta aquí?

Sin tiempo para reflexionar, Trunks reacciona tras contemplar el ataque que ha recibido Kiki, con rapidez coge su espada, que descansa junto a la cabecera de la cama, y sale de prisa hacia el jardín.

Su corazón late con intensidad mientras se acerca a la escena de la batalla. La determinación y la ira se mezclan en su rostro.

-¡Black!-, grita Trunks -¡Vas a pagar por esto!

Al llegar al jardín, el Saiyajin ve a Black con su pie sobre el pecho del santo de bronce.

-¡Suéltalo! - exige Trunks, empuñando su espada y listo para atacar.

Pero Black no se inmuta. En lugar de eso, aplica aún más presión sobre Jabu

Bajo el peso implacable, el caballero suelta un quejido de dolor, que hace a la copia de Son Goku sonreír de forma siniestra.

La escena es un desafío directo a Trunks, quien se siente obligado a actuar. Su determinación y rabia aumentan a medida que la armadura se cuartea.

-¡Maldito! ¿Cómo me seguiste hasta aquí?! -grita Trunks enfurecido.

Black sonríe y lo mira desafiante.

-Pasé por el mismo lugar por el que tú pasaste -responde con desdén-. ¿Qué acaso no me llamaste tú, implorando por tu muerte, sucio Saiyajin?

La ira de Trunks aumenta al escuchar las palabras de Black.

-¡Eso es mentira! -grita Trunks-. ¡Nunca te llamé!

Él se ríe.

-¿No? -se burla-. Entonces, ¿por qué siento tu aroma de miedo y desesperación?

Sin esperar un segundo más, Trunks se transforma en súper saiyajin y se lanza hacia Black con su espada.

-¡Esta vez te detendré!

Black levanta su mano, preparando un ataque.

-¡Vamos a ver si puedes hacerlo, Saiyajin! -desafía.

Mientras tanto, dentro de la mansión, el caos reina. La gente de servicio corre despavorida de un lado a otro, intentando salvar la plata, vajilla y jarrones que amenazan con venirse abajo.

Saori, decidida, se dirige hacia la salida, dispuesta a enfrentar el peligro que acecha fuera.

En ese momento, Seika emerge de su habitación. Su rostro está pálido, pero aún así muestra determinación.

-Señorita Saori, espere - la llama, corriendo hacia ella.

La joven diosa se detiene, mirando a la muchacha con curiosidad.

-Seika, ¿qué haces? Debes quedarte a salvo -dice.

Seika sacude la cabeza.

-No puedo quedarme escondida mientras tú te enfrentas al peligro. -responde-. Estoy contigo.

Saori mira a Seika con gratitud, pero su expresión se vuelve seria.

-Seika, gracias por tu apoyo, pero debes quedarte aquí -dice con firmeza-. Es demasiado peligroso.

Seika titubea, pero Saori continúa.

-Eres demasiado valiosa para mí, Seika. No podría soportar que te pasara algo malo por mi culpa.

Saori pone una mano en el hombro de la chica.

-No puedo permitir que te expongas a ese peligro. Debo protegerte, igual que mis caballeros están luchando por protegernos.

La muchacha siente un nudo en la garganta al escuchar las palabras de Saori. Nunca había imaginado que significara tanto para ella.

-Está bien -dice finalmente, con la voz temblorosa-. Me quedaré aquí

Saori sonríe, aliviada.

-Gracias, Seika. Confío en ti. Pronto, esto habrá pasado y estaremos a salvo de nuevo.

Antes de salir, Saori es interceptada por Tatsumi, su mano derecha y fiel mayordomo.

-Mi señora, por favor, no es recomendable salir -dice el hombre con su voz llena de preocupación-. Además, los caballeros de bronce se pueden encargar de esto.

Saori mira a su mayordomo con seriedad.

--No puedo permanecer oculta mientras otros luchan por protegernos -responde elevando ligeramente su cosmos

Tatsumi se sorprende. Saori parece bastante decidida y, aunque su mayordomo no pueda sentir su cosmos, su presencia es de autoridad, por lo que asiente, comprendiendo la gravedad del asunto.

-Entonces, iré con usted, mi señora.

Saori niega con la cabeza.

-No, Tatsumi. Quédate aquí y protege a Seika y a los demás. Eres el único en quien confío.

Tatsumi se inclina, aceptando la orden de Saori.

-Sí, mi señora. Por favor tenga cuidado.

Con eso, Saori sale de la mansión, lista para enfrentar el peligro.

Ya en la entrada de la mansión, Saori observa el cielo oscurecido por nubarrones negros que parecen tragarse la luz del sol. El aire está cargado de electricidad y el jardín, normalmente vibrante, luce opaco y silencioso, como si las aves hubieran perdido su canto y las flores su brillo. Una sensación de presión en el pecho la obliga a salir corriendo, su corazón latiendo con una mezcla de miedo y preocupación.

Sus manos enguantadas sujetan su vestido para permitirle un andar más cómodo y poder llegar más rápido hacia donde están sus guerreros, los cuales han sido su apoyo y su familia desde la rebelión de Saga. La diosa suelta un vagido al ver a sus caballeros tendidos en el suelo, con sus rostros llenos de dolor y agotamiento.

Su corazón se estruja al observar a Kiki, el más joven de su grupo, que ha podido reunir la fuerza necesaria para sostenerse con los antebrazos y mirarla con ojos suplicantes. -Se... señorita Saori...no...no se acerque...-susurra, su voz débil pero llena de determinación. El muchachito cae nuevamente y Saori corre hacia él con el corazón latiendole de preocupación, con la única intención de protegerlo y salvarlo.

-¡Kiki! -La diosa acuna al niño entre sus brazos y lo recorre con la mirada, buscando algún daño mortal. Su corazón late con ansiedad mientras examina sus heridas. Luego, su mirada recorre el campo de batalla en busca de sus demás guerreros.

-Jabu, Ichi, Geki, Nachi, Ban... -llama, con su voz llena de preocupación.

En el aire, la presión aplastante de un gran poder es casi tangible, pesando sobre la mansión y sus ocupantes. El suelo retumba con fuerza, como si la tierra misma estuviera siendo sacudida por el intercambio de golpes que Trunks sostiene con Black en el cielo. Las ondas de choque generadas por sus ataques hacen que las ventanas vibren y los objetos se estremezcan.

Saori observa a Trunks con asombro. Su cuerpo desprende un aura amarilla vibrante, su cabello ha cambiado a un tono dorado intenso y su mirada es fiera, llena de determinación. La transformación sorprende a la diosa, pues el poder del viajero del tiempo ha incrementado considerablemente.

Sin embargo, a pesar de su nuevo poder, Saori nota que Trunks parece tener una clara desventaja en contra de su oponente. Black parece absorber y contrarrestar cada ataque con facilidad, mientras su rostro mantiene una sonrisa cruel y confiada que hiela la sangre. Para Saori es claro que el hombre está jugando con Trunks, disfrutando de su sufrimiento y debilidad.

Los cabellos de la diosa revolotean a causa de las ráfagas de viento que azotan su rostro, mientras su mirada arde con una determinación férrea. Kiki ha vuelto a quedar inconsciente en sus brazos, y el dolor y la rabia se entrelazan en su corazón. Comprende que Black es alguien realmente cruel y despiadado, capaz de golpear a un niño inocente sin remordimiento.

Saori no sabe con certeza quién es el individuo que le ha causado daño a sus guerreros, pero lo que sí sabe es que debe detenerlo, por justicia y protección. Su sentido de responsabilidad como diosa se activa, y su cosmos comienza a brillar con una intensidad renovada.

Mientras tanto, Trunks continúa golpeando y esquivando los ataques de Black con velocidad y agilidad sobrehumanas, su espada centelleando en la oscuridad tormentosa. Los relámpagos iluminan brevemente el cielo, destacando la intensidad del combate. Su cuerpo se estremece con un puñetazo en el abdomen que hace que su respiración se vuelva entrecortada, pero el guerrero no se rinde.

Con un grito de rabia que hace temblar el aire, Trunks contraataca con un rapidísimo combo de puños y patadas que Black apenas logra bloquear con un gruñido de esfuerzo. El trueno retumba en el fondo, acompañando el ritmo de la batalla.

Black sonríe con desdén y lanza una explosiva patada que Trunks esquiva por poco, sintiendo el calor de su pierna al pasar. El guerrero aprovecha el momento y descarga un poderoso tajo con su espada que Black absorbe con su mano, pero Trunks no se detiene. Se lanza hacia adelante y golpea a Black con un devastador golpe en el pecho que hace que su cuerpo se estrelle contra el suelo.

Black retrocede varios pasos, su sonrisa todavía firme. -¡Todavía no eres rival para mí!- grita, y lanza una oleada de energía oscura que Trunks apenas logra esquivar, sintiendo su cabello erizarse por la cercanía del ataque.

Black se recupera en un instante y contraataca con una velocidad y fuerza que hace que Trunks se sienta como si estuviera frente a una tormenta. Cada golpe es esquivado por poco, cada ataque es una promesa de destrucción. Un golpe devastador envía a Trunks volando hacia atrás, estrellándose contra el suelo con un impacto que hace temblar la tierra y los árboles, que crujen y se doblan bajo el viento.

Trunks se levanta con dificultad, su respiración entrecortada, su visión borrosa. Su cuerpo está cubierto de magulladuras y heridas que sangran profusamente. Black se acerca a él con una sonrisa cruel y despiadada, disfrutando de su ventaja. -Eres débil-, dice, su voz helada y desprovista de emoción, que corta el aire como un cuchillo.

De repente, un relámpago ilumina el cielo, y Trunks siente una descarga de energía que lo hace estremecer. Su mirada se encuentra con la de Black, y por un momento, ambos se enfrentan en un silencio tenso, mientras la tormenta rugiente parece esperar su próximo movimiento.

Los músculos del Saiyajin tiemblan debido al esfuerzo. Su cuerpo parece contraerse, como si recordara el dolor que Black le ha ocasionado en batallas anteriores. - Maldito...- dice Trunks, intentando incorporarse, pero su voz se pierde en un gemido de dolor.

Black se acerca a él con una sonrisa cruel. -Tu resistencia es admirable, Saiyajin, pero insuficiente - dice, y toma a Trunks del cuello solo para descargarse un puñetazo que impacta de lleno en su rostro. El sonido del golpe es como un trueno, y la fuerza lo hace volar hacia un costado.

El cuerpo del saiyajin forma una zanja en el suelo, y Trunks gime de dolor debajo de la tierra. Siente el ki de Black acercándose, pero está tan cansado y adolorido que no puede levantarse. Lamentando su debilidad, empieza a recordar su mundo destruido, a Mai herida y a sus amigos a los que no ha podido proteger.

Las imágenes de sus seres queridos flotan en su mente, y siente una oleada de culpa y responsabilidad. "¿Por qué no puede protegerlos?", se pregunta con su conciencia atormentada por el fracaso.

Black llega hasta donde se encuentra Trunks, y su energía oscura comienza a envolver la palma de su mano. Pronto se forma una esfera cargada de la suficiente energía como para matar al muchacho. La esfera es como un agujero negro, absorbiendo la luz y la vida a su alrededor.

Trunks siente su energía vital disminuir, y su visión se vuelve cada vez más oscura. Su respiración es débil y entrecortada. Sin embargo, aún puede sentir la concentración de ki maligno, que parece quemar su alma.

En sus últimos momentos, Trunks piensa en su madre, Bulma, su padre, Vegeta y su maestro, Gohan. Recuerda las batallas que ha librado, los amigos que ha protegido. Siente orgullo por haber luchado por lo que cree.

Pero también siente miedo. Miedo de dejar a la deriva su planeta, miedo de no haber sido suficiente. La oscuridad se cierra sobre él, y Trunks se prepara para enfrentar su fin.

-Muere de una vez, saiyajin...

Justo antes de que Black pueda lanzar su ataque mortal, un destello dorado explota en su visión periférica, llamando su atención y deteniendo su movimiento. En medio de la oscuridad, el cosmos dorado de Saori se expande, iluminando el paisaje devastado y bañando a Trunks en una luz esperanzadora.

La joven diosa, envuelta en un aura dorada que parece pulsar con vida, se aproxima hacia donde está Black, su mirada es solemne y está fija en él, llenando el aire de una energía poderosa y autoritaria. Su presencia es como un bálsamo para Trunks, que siente una chispa de esperanza renacer en su corazón.

Black se vuelve hacia Saori con su expresión cambiando de sorpresa a curiosidad -¿Quién eres?-, pregunta acercándose a ella. Su tono es una mezcla de sorpresa y desafío.

Saori no responde, pero su mirada habla por sí sola, transmitiendo una autoridad y poder que hace que Black se sienta incómodo. Es una mirada que ve más allá de la apariencia, que penetra en el alma.

-Soy la diosa Athena. Yo protejo a esta tierra.- responde la joven, su voz clara y autoritaria, resuena en el aire como un eco divino.

Pese a ser todavía una adolescente, el poder que emana de ella es tal, que Black siente su presencia como una fuerza cósmica, abrumadora y omnipotente. La energía que la rodea es como una aurora que ilumina el paisaje devastado, y su mirada es como un rayo de luz que atraviesa la oscuridad.

Black se siente diminuto ante ella, como si estuviera de frente con el universo mismo. Su corazón late con una mezcla de sorpresa y temor, y su mente se esfuerza por comprender la enormidad del poder que se le presenta.

Trunks, por su parte, siente un ki extraordinario que nunca antes ha experimentado, una energía única que resuena en su alma. Está seguro de que proviene de Saori, y su certeza se confirma cuando la cálida y poderosa presencia de la diosa envuelve el jardín de la mansión, cubriendo todo a su alrededor con su luz protectora.

La energía de Saori es como un bálsamo para el agitado corazón de Trunks, calmando sus latidos y relajando su cuerpo tensado. Siente la seguridad de un refugio maternal, como si estuviera protegido en el vientre de su madre, rodeado de calor y amor.

El miedo que había acumulado se disipa, reemplazado por un sentimiento de esperanza renovada. La presencia de Saori es como un faro en la oscuridad, guiándolo hacia la tranquilidad y la confianza.

-Te ordeno que te retires ahora mismo- continúa la diosa con voz firme y sin vacilación -o de lo contrario no tendré más remedio que combatir contigo.

-¿Una diosa?- pregunta Black, su voz está llena de escepticismo, pero su tono traiciona una leve duda.

Saori no responde, pero su mirada se vuelve aún más intensa, como si estuviera desafiando a Black a cuestionar su autoridad.

Trunks, que ha logrado levantarse con energía renovada, se lanza nuevamente al ataque mientras su enemigo está distraído.

Un poderoso puñetazo de parte del Saiyajin lo manda a volar varios metros hasta perderse en el bosque con el que cuenta la mansión.

-Trunks - Saori sonríe, pero se deja caer al suelo. El muchacho se acerca rápidamente para sostenerla, temiendo que Black le haya hecho algún daño

-Señorita Saori, ¿Se encuentra bien?- pregunta Trunks con inquietud, mientras observa con ojos muy abiertos cómo unas marcas oscuras, como serpientes negras, envuelven el brazo de Saori, escalando hasta su cuello.

La piel de Saori parece palidecer bajo la marca oscura, y Trunks siente un escalofrío recorrer su espalda. -¿Qué es esto?- pregunta con preocupación y temor.

Saori sonríe débilmente, intentando tranquilizarlo. -No te preocupes por mí, estoy bien- dice, pero su voz no logra convencer a Trunks.

Las marcas oscuras parecen estar absorbiendo la luz dorada de Saori, y Trunks siente que algo malo está sucediendo. Sin embargo no es momento de preocuparse, pues Black ha vuelto al ataque con una esfera de ki

Trunks se aleja de Saori, determinado a protegerla. Su mirada se fija en Black, y su energía se acumula en un punto crítico. -¡Big Bang!- grita, mientras levanta su mano hacia el cielo.

Un enorme globo de energía dorada comienza a formarse en su mano, creciendo en tamaño y potencia. La atmósfera se carga de electricidad, y el aire se distorsiona por la intensidad del ataque.

Black, sin inmutarse, observa el ataque de Trunks con una sonrisa cruel. -¿Crees que eso es suficiente para derrotarme?- se burla.

Trunks, sin responder, lanza el ataque Big Bang hacia Black, que a su vez contraataca con una explosión de energía oscura, igualmente intensa. La colisión de ambas energías es catastrófica.

La explosión resultante es monumental, iluminando el cielo con una luz cegadora y sacudiendo la tierra con una fuerza que hace temblar los cimientos de la mansión. El aire se llena de un rugido ensordecedor.

En ese momento, Trunks se lanza hacia Saori, protegiéndola con su cuerpo de la onda expansiva. El aura dorada de la diosa se vuelve más intensa, cubriendo a ambos y absorbiendo el impacto.

-¡No te preocupes por mí!- grita Trunks, su voz es clara sobre el estruendo de la explosión.

Black se ríe, su voz cruel y despiadada. -¡Eres un necio, Trunks! ¡No puedes protegerla para siempre!

Saori, a salvo detrás de Trunks, mira hacia él con gratitud y preocupación. -Trunks, ten cuidado...

Cuando la nube de polvo se ha disipado, la figura de Black aparece flotando sobre el cielo, su aura oscura y amenazante. Su rostro muestra la ira que le ha provocado la intervención de la diosa, sus ojos ardientes de rabia.

-Ahora comprendo- dice, su voz llena de veneno. -Debo acabar contigo primero, diosa, antes de ocuparme del Saiyajin.

Pero antes de que pueda atacar, la distorsión que ha permanecido en el cielo todo este tiempo se amplia, su centro brillando con una luz intensa y pulsante. Una fuerza magnética implacable comienza a arrastrar a Black hacia la distorsión.

-¡No!- grita Black, su voz desgarrada por la resistencia que opone-¡¿Que demonios está ocurriendo?!

Su cuerpo se tensa y su energía lucha contra la fuerza magnética, pero la distorsión es demasiado poderosa y Zamas es arrastrado hacia ella mientras su forma desaparece en una oscuridad siniestra.

Trunks y Saori miran el cielo, ahora despejado y sereno, como si la batalla contra Black nunca hubiera ocurrido. La luz del sol vuelve a brillar, iluminando el paisaje devastado.

-Ha desaparecido- dice Trunks con alivio.

Saori asiente con la mirada aún fija en el cielo. -La distorsión espaciotemporal lo ha llevado de regreso a su dimensión.

Antes de que el saiyajin pueda agregar algo más, su cuerpo cede al agotamiento. La tensión y la adrenalina que lo habían sostenido durante la batalla comienzan a disiparse, y los golpes recibidos empiezan a cobrarle factura.

Trunks siente su visión empañarse y su equilibrio flaquear. Intenta mantenerse en pie, pero sus piernas no responden. Caе al suelo con un golpe sordo. Su cuerpo, ahora está relajado y exhausto, pierde la transformación, haciendo que su cabello vuelva a la normalidad.

Saori se arrodilla a su lado, preocupada. -¡Trunks...! -le llama, tomándole la mano y percatandose de que su pulso es estable.

Trunks intenta responder, pero su voz es apenas un murmullo. Su mirada se vuelve borrosa y, en cuestión de segundos, cae en la inconsciencia.

Saori se queda sola, rodeada del silencio y la devastación. Su mirada está fija en Trunks y su corazón se llena de preocupación por su estado, pero también de gratitud. -Gracias, Trunks... -susurra.

Continuará...


CONTESTANDO REVIEWS

Maximum Rhapsody:

Trunks se refiere a Black como un "dios" no porque sepa que es uno, más bien, después de pelear tantas veces contra él llega a la conclusión de que su poder es algo que sobrepasa lo que conoce en ese momento. Además, Black se presenta como un ser que juzga a la tierra y los saiyajin sin consideración alguna. En ese aspecto Black se puede considerar que toma el papel de un dios al decidir quien debe ser erradicado.

Respecto a en que parte de la historia de Saint Seiya estoy partiendo es después de la saga de Hades, justo un año después de que Hades atravesará a Seiya con la espada.

Sí pensé en salvar el mundo de Trunks, pero si lo hago ya no podre usar a Majin boo ni a otros villanos que aparecieron después de la saga de cell. Por eso es que lo voy a mandar a la linea del tiempo donde el primer Trunks fue asesinado por Cell

Muchas gracias por comentar. Ojalá esté capítulo haya sido de tu agrado. Nos leemos muy pronto