El colérico hombre se manifestó delante del confuso pelirrojo.
Su rostro áspero y tosco solo proyecta ira y amargura.
-Lugonis...- Volvió a verlo a los ojos, lo volvía a tener una vez más delante de él, justamente en esa misma cabaña en donde la perdición de ambos comenzó.
Ver una vez más ese rostro hermoso, suave y confuso, en primer lugar hacia mover en su corazón un remolino de sensaciones, preocupándolo internamente, pero volviendo en si a su descontento inicial.
Su voz levemente se calmó, dando pasos hacia él, pero su ceño fruncido revela que no está para nada contento por lo que termino enterándose –No tenías ningún derecho en ocultármelo- Niega con la cabeza, indignado por los hechos que ahora conoce, da pasos firmes para acorralar al pelirrojo.
Sin embargo, deberá entender que ahora Lugonis ha cambiado, demasiado en realidad.
Ya no era ese muchacho que conoció en su juventud, del cual se enamoró y le destrozo el corazón. Ya no era tímido, tranquilo, indefenso, sino… Que ante sus palabras su reacción también se proyecta en un enorme enfado, apretando sus puños y elevando su cosmos de manera igualmente peligroso, que no se percató de como aquellos tallos de las rosas se enredaban en sus manos y piernas, para impedir su caminar, hasta hacerlo retroceder de manera desprevenido, aunque logro mantenerse de pie y en su lugar en un instante.
-¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?!- Se muestra realmente enfadado, nunca creyó que se atrevería a atacarlo de esta manera, pero volverlo a ver de frente, con una mirada que ya no pertenece a quien le robo el corazón, sino a una persona sumamente distinta.
Ya no temblara ante su presencia, ya no sufría por su corazón roto, ya no poseía ningún amor hacia ese hombre rubio, lo que alguna vez sintió, solo trasformo en amor a su preciado hijo, y ahora ha crecido para cubrir a toda su familia. Pero este hombre ya no pertenece a ese sentimiento -¿Derecho?- Pregunta, enfadado, mostrando los dientes, con las manos quemando en deseos de romper cada hueso de este sujeto -¿Me estás hablando de derechos ahora?- Niega con la cabeza, para sujetarlo del cuello de las prendas civiles que porta -¡TÚ NUNCA HAS TENIDO NINGÚN DERECHO SOBRE ALBAFICA!- Le termina gritando con todas sus fuerzas.
Desea tanto darle un fuerte golpe, hacerlo sentir una mínima parte de lo que le hizo sentir ante el juego en que lo involucro, y eso es lo que Lugonis fue para Ilias en ese entonces, pero… El pelirrojo siempre ha preferido ser más sensato y pacífico, aun su personalidad introvertida se refleja, a pesar de aquel dolor que aun posee.
Sus manos indican lo que debe ocurrir, las rosas entienden, y no deben armar escándalo alguno, solo sacarlo y alejarlo de su vida… Lo suelta con pesadez de su agarre, pero lo sigue mirando enfurecido.
Pero Ilias no se contendrá, no va a renunciar ante lo que ha descubierto -¡ESCUCHE TODO!- Frunce su ceño, dando pasos a la fuerza para intentar alcanzar al pelirrojo -¡¿SI NO TENGO NINGÚN DERECHO SOBRE ÉL, PORQUE SE LO CONFESASTE DELANTE DE MI TUMBA?!- Revela entonces aquella ubicación oculta en que se terminó ocultando, en donde nadie lo había vuelto a ver, y no se sabía desde cuando volvió a la vida.
Pero eso poco le importa al ex dorado de Piscis… Entendía perfectamente que los tuvo que a ver escuchado cuando le confesaba aquel origen de un amor perverso que nunca debió ser, pero… Que sin ello, Albafica no habría nacido –Solo vuelve a huir… Y ve con TU único hijo- No tiene que porque darle explicación alguna, no se las merece, solo quiere que se vaya ahora mismo.
Aquel león dorado, parece no entender realmente lo que le causo al pisciano pelirrojo. Claramente para él, solo fue un experimento, conocer y explorar deseos diferentes a las "Normativas" establecidas, pero… No logra comprender que en realidad con su actitud juvenil, y falta de responsabilidad afectiva, tendría terribles consecuencias que ahora vive. Claro que en ese momento no lo pensó.
Al ser tratado como un héroe, siempre se creyó como si todo el mundo le debería algo.
Y que Lugonis, este comportándose de esta manera con él lo hace hervir la sangre.
Hace uso de su fuerza, impidiéndole que las rosas rojas lo sacaran de la cabaña que invadía, se aferra a querer seguir conversando con el pelirrojo, que solo le dedica una mirada de desagrado -¡NO LO HARE! ¡TENGO QUE HABLAR CON ÉL! ¡TENGO QUE DECIRLE MI VERSIÓN! ¡YO DEBO…!- Fue allí que Lugonis no resistió más ese descaro, su sangre volvió a hervir, sentir tanto coraje e indignación.
Aquel rostro tranquilo y pacífico, se termina descomponiendo en un completo odio, y sin medirse en lo absoluto, conecta un fuerte puñetazo lleno de rabia en la cara del antiguo héroe del santuario.
Provocando que aquel gran caballero dorado, perdiera el equilibrio y caiga de espaldas, sin duda está aprendiendo que las habilidades de Lugonis nunca debieron ser subestimas, pues con solo su cosmos y la conexión con las rosas, lo ha dejado fuera de combate en segundos, atado todo su cuerpo, provocando que los fuertes tallos de las rosas lo eleven, para dejarlo suspendido en el aire, con la cabeza abajo en dirección a la cara del pisciano -¡TÚ NO TIENES NADA QUE HACER EN LA VIDA DE MI HIJO!- Una gran parte de él, quiere eliminarlo, acabarlo, ya que aquella hermosa "Relación" que tuvieron no existe más. Y al final solo queda solo un inmenso deseo de alejarse -¡NO VOY PERMITIR QUE LO PERTURBES!- Niega con la cabeza, su enojo es evidente a la vez que unas lágrimas se hacen presentes por el gran resentimiento que guarda su corazón -¡ALBAFICA YA CONOCE LO ÚNICO IMPORTANTE, NO PROVOQUES QUE TE ODIE! ¡MUCHO MENOS HIERAS AL PEQUEÑO REGULUS, NO LO DESTRUYAS AL SABER TODO LO HORRIBLE QUE HICISTE!- El pelirrojo se muestra bastante intimidante, empoderado y fuerte.
Ilias cada vez lo reconoce menos. Lo había dejado de ver desde que Regulus llego a este mundo, pues acepto el amor que poseía por aquella bella mujer. Entendiendo que aquello que alguna vez tuvo por Lugonis solo fue un amor pasajero, de juventud, sin ningún tipo de futuro.
Pero… A la vez, creyó solo por un tiempo, que podría tal vez desafiar lo que le habían inculcado y se había fascinado por alguien que no podía tener tan fácilmente.
Sin embargo, al escuchar el nombre de su hijo legítimo, y que el mismo pelirrojo parece más preocupado porque Regulus no sufra daño alguno. Por lo tanto, parece irse calmando un poco, su respiración se está calmando, pero su cosmos no dejara que lo humille así, por ende solo habla, ya que es lo único que le queda –Te lo advierto Lugonis… Bájame por las buenas, no querrás que dañe tus rosas-
¿Aún se cree con poder en los terrenos de Piscis? –Atrévete a dañar a lo que más amo… Y te juro que mis rosas serán el menor de tus problemas- No necesita amenazarlo, pues es un hombre de acción a igual que ese rubio, entre ambos se nota, que lo que alguna vez logro crear a Albafica, ha desparecido.
Le molesta no salirse con la suya, siempre se creyó tan poderoso y el mejor, pero ahora existe alguien de su mismo tiempo que lo desafía sin retroceder y eso lo hace sentirse algo incómodo como fascinado, pero no se dejara vencer tan fácilmente –No planeo herirlos, pero si me gustaría hablar con Albafica… Conocerlo- Cierra sus ojos para hablar con mayor paz, claramente esa es la única opción que tiene, tampoco quiere enfrentarse a muerte con Lugonis, no desea armar un escándalo para atraer la atención de todo el santuario, pero… A la vez quiere obtener más.
-¿Para qué?- Pregunta indignado –¿Para decirle que lo nuestro solo fue un error?- Sonríe, entrecerrando los ojos, con el ceño fruncido y reteniendo sus lágrimas de coraje –¿Que él es un error para ti?- Niega con la cabeza -No, no voy a partir que hables con él, que perturbes la paz que él merece, después de tanto que sufrió- A Lugonis, ya no le importa nada de lo que alguna vez sintió por este León dorado o incluso lo que le pase… Pero nadie va a herir de ninguna manera a su amado hijo.
-Eso…- Sus palabras apenas si se pueden formar, no tiene opciones para defenderse -Yo…- Se molesta por aquellos comentarios, pero entiende lo que pueda creer el pelirrojo –No voy a lastimarlo… Pero… quiero, decirle que estoy aquí… Que…- Intenta explicarse a pesar de un estar atrapado en esos tallos.
-¡TODO LO QUE TÚ QUIERAS, LO QUE NECESITES, LO QUE PIENSES NO ME IMPORTA, Y NI LE IMPORTARA A ALBAFICA! ¡ASÍ QUE DÉJALO EN PAZ! ¡PORQUE SI NO!- Ya se está hartando de escucharlo.
No le gusta ser amenazado -¡¿SI NO, QUE?!- Claramente también lo desafía aunque este inmovilizado.
-Negare todo, Albafica también lo hará y quedaras como un imbécil y mentiroso- Es lo único que se le ocurrió en el momento, en realidad solo quiere alejarlo.
Pero por fortuna, Ilias se lo creyó en verdad -¡NO PUEDES HACER ESO!- Esto provoca que se sienta un tanto preocupado.
-¡CLARO QUE PUEDO! ¡Y LO HARE!- Lo encara con una mirada desafiante en ese tono azul, mientras sus cabellos rojos cubren parte de su rostro -¡POR MI FAMILIA, LO ÚNICO IMPORTANTE QUE TENGO, SOY CAPA DE TODO CON TAL DE PROTEGERLOS, INCLUSO NEGAR QUIEN ERES TÚ, Y QUIÉN FUISTE EN MI VIDA!- Su mueca de odio y dolor se mesclan en una emoción nunca antes proyectada en él -¡¿DE VERDAD QUIERES LASTIMAR A DOS INOCENTES?! ¡¿EN VERDAD TU ORGULLO Y TUS AIRES DE GRANDEZA PUEDEN MAS QUE LO QUE SIENTES POR REGULUS?!- Apelara por ese lado, con tal de que se aleje de su vida y de la de su hijo.
Aunque le duela que ese niño sea lo único que Ilias reconozca y ame, pero es obvio que nunca le dijo, y realmente no necesita saberlo -¿Quieres que se sienta tan mal? ¿Quieres arruinarle su hermosa vida que tenía y sigue teniendo al confesarle lo desgraciado que fuiste con alguien que una vez te amo? ¿Quieres que vea lo que en realidad eres, Ilia de leo?- Entrecierra sus ojos, con el labio tembloroso, respirando profundamente.
Las palabras que usa Lugonis claramente no le parecen para nada agradables, pero sí que había tocado su límite, más estándolo amenazándolo con lo único que aprecia aunque sea un poco en su vida, sus hijos -¿A qué te refieres?- Entrecierra sus ojos, con el ceño fruncido, intentando que su cosmos logre destruir esas enredaderas que parecen impenetrables.
Sus labios se aprietan, había querido reclamarle el dolor contenido por a verlo abandonado, huido, diciéndole que todo su romance vivido fue un simple error, claro que a cualquiera le dolería, pensar y sentir que jugaron contigo, que fuiste el experimento de alguien para saber y entender su orientación sexual.
Las cosas nunca se hablaron claro, que solo fueron momentos en los que creyó ciegamente que lo aceptaría, que lo amaba, que estarían juntos, que su cariño y amor seria correspondido y crecería tan grande como el mismo infinito, pero no… Ilias lo dejo, lo abandono aun sabiendo sus temores, sus preocupaciones, todo lo uso en su contra.
Pero, ni aun así se lo ha reclamado, no le daría el gusto de verlo una vez más destruido por su culpa, al contrario, seguiría comportándose implacable, porque ahora no se debía defender solo a él, sino… Que ahora defiende a su hijo y alejaría a Ilias de Albafica fuera como fuera.
-Mi hijo, ya conoce como eres en realidad, de lo que eres capaz… De todo lo que hiciste para siempre mantener tu imagen…- Niega con la cabeza, levemente bajando la mirada, aun así lanza un sonoro suspiro y de a poco lo libera dejándolo caer al piso de la cabaña, para de una darle la espalda –Albafica, podrá tener un corazón demasiado bueno y puro para este mundo, pero sé muy bien, y conociéndolo, no te perdonara y tu sola presencia lo hará sufrir- Aprieta sus puños, se siente romperse en miles de pedazos, pero se mantiene con la frente en alto.
Se entiende este gesto como un signo de supuesta paz, en donde al fin está bien ser libre, pero la distancia entre ambos está bastante marcada, pues las enredaderas se cruzan alrededor de Lugonis, impidiéndole que de alguna forma se atreva acercarse –Eso… No lo sabes, puede que él…- Poco a poco, entiende esas palabras, comprende lo que ha hecho, pero es igual, no siente la culpa suficiente –Me comprenderá y…-
Aquellas últimas palabras que salieron de la boca del león dorado, hicieron que la sangre envenenada hirviera aún más, apretó sus puños, sintiendo la enorme rabia que vuelve a resurgir, alza su rostro, para mirar por la ventana, dejando ver una socarrona sonrisa -¿De verdad pretendes que Albafica comprenda lo que has hecho?- Niega con la cabeza, su cosmos se muestra relativamente pacifico –Es evidente… Que no lo conoces- Deja escapar una risita, sin dejar de darle la espalda -No pretendas ahora conocerlo, ¿Creer que él quiere escucharte?- Frunce el ceño y se gira para verlo de nuevo con ese odio contenido -¡ENTIENDE QUE SOLO LOS HARÁ SUFRIR A AMBOS! ¡ALBAFICA Y REGULUS NO MERECEN SABER TODAS LAS DESGRACIA QUE SE OCASIONARON POR TU INMADUREZ! ¡PIENSA EN LO QUE ES MEJOR PARA AMBOS!- Sin duda Lugonis, tiene bien puestos los pies en la tierra, anteponiendo el bienestar de los dos inocentes de esta historia, por sobre este desastre.
Aquellos ojos azules, se vuelven a quedar impactados, por el semblante que nunca logro apreciar del pelirrojo -¿Lo-Lo mejor… Para ambos?- Responde con una tonta pregunta.
-Te puedes creer un héroe, y claro que lo fuiste, un gran caballero dorado, un hombre fuerte, pero como persona y en tus relaciones, dejaste tanto que desear…- Respira profundamente, desea tanto acabar con esta discusión lo antes posible -¿Pero en verdad quieres destruir la imagen que el pequeño Regulus tiene de ti? ¿Quieres que se decepcione de su padre? ¿Qué fuiste alguien tan ruin como para destrozar a alguien que no lo merecía?- Sentirse la víctima no es su estilo, pero eso es lo que fue.
Ahora lo volvía a pensar con claridad, antes estaba reaccionando por un impulso y arrebató, queriendo lo que creía suyo por derecho, pero para ganárselo, se necesita estar de verdad en esa vida, tal vez no con la persona con la que engendraste, pero si con el resultado, sin embargo la cuestión de no saberlo, agregaba un fallo a Lugonis
-Pero…- Baja la mirada, enfadado, pensativo, sin gritar –Si tú me lo hubieras dicho antes… Si…- De nuevo trata de justificarse y en cierta forma responsabilizar aún más al pelirrojo.
-¿De verdad algo hubiera cambiado?- Le pregunta con una enorme interrogativa en su rostro –Para ese tiempo la habías conocido a ella y te veías realmente feliz…- Por un instante fugaz, se puede reflejar cierto dolor en esos ojos azules, para mirarlo de frente, enfrentándolo una vez más -Yo no… Quería interponerme, y meno que Albafica fuera solo un obstáculo para tu facilidad- Es difícil aceptarlo, pero el ex Piscis entiendo en ese entonces… Que debía dejar ir a quien lo abandono, a pesar de tener un arma con la cual posiblemente podía acabarlo.
-No…- Niega con la cabeza, entrecerrando sus ojos con el coraje del pasado -Albafica, mi hijo no sería quien te alejara de la persona que de verdad amabas…- Y de nuevo le da la espalda –Te lo vuelvo a advertir Ilias. Tienes un hijo que te necesita. En este nuevo mundo puedes tener una vida tranquila, feliz a lado de él, dándole todo tu cariño y protección a él…- Suspira pesadamente –Él necesita a alguien que este a su lado, en cambio Albafica me tiene a mí, a su hijo, nieto… Tiene una verdadera familia para él… Pero Regulus solo tiene a Sísifo, así que ocúpate de él- La voz del pelirrojo suena realmente decidida, aunque con un pequeño toque de tristeza aun plasmado.
Por primera vez desde que regreso a la vida, el León dorado se queda completamente callado, serio, su mete tiene mucho que pensar, pues las crueles y honestas palabras de Piscis, son cierta… De verdad tiene razón.
Sí habla, sí intenta acercarse al peli celeste, perdería a los dos hijos que tiene…
Uno, lo aborrecería y el otro estará por completo decepcionado… No quiere siquiera pensarlo.
Pero, sí en cambio, guarda silencio y no hace nada… Mínimo tendría a su lado a Regulus, él… No debe saber las estupideces que hizo en el pasado, solo es un niño de dieciséis años, que aun necesita a su padre, a pesar de todo lo que ya vivió.
Odia esto, no salirse con la suya, no obtener lo que quiere, por primera vez… Debe guardar silencio, bajar la cabeza y aceptar que aquello que quería… No va a pasar, pues… Destruyo esa posibilidad en el momento en que decidió solo jugar con Lugonis, solo para saber si le gustaban los hombres o no…
Sí hubiera sido claro desde un inicio, la cosas serían tan diferentes ahora, pero no son así, y estas son las consecuencias con las que debe de vivir.
Bien o mal, es lo que Ilias ahora tiene que enfrentar.
Frunce le ceño, cierra sus ojos y de igual forma con la cabeza baja le da la espalda al pelirrojo, dando unos cuantos pasos hacia la puerta de esa caballa –Esta bien, Lugonis. Tienes razón… No debería perder lo único que me queda…- Ese tono de voz, es una mezcla de frustración y resignación.
-Entonces… Aléjate de nosotros lo más que puedas- Le habla serio, sin demostrar mayor expresión. Se siente satisfecho, pero muy dolido por tener que recordar todo esto justamente en este día que le ocasiona tanto dolor.
Ambos pactaron un trato, uno donde los dos se mantendrán alejados, no intervendrán en la felicidad del otro, ni se meterán con las familias de alguno de ellos… Igual como se hizo hace tantos siglos, vuelven a ser dos extraños en el santuario, como si no tuvieran o no hubieran tenido nunca nada que ver.
Y así, de nuevo, uno se queda en la cabaña, intentando retener las lágrimas del dolor que en su corazón siguen viviendo, mientras el otro se va de nuevo… Pensando en sí había una vez más tomado la decisión correcta.
Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quién me ha robado el reloj? ¿Como están terrones?
Ya hace bastante que no les publicaba algo, jajajaa No es cierto... No tiene mucho que les di un pequeño One Shot.
Espero que lo disfruten mucho y bueno... Esta es la continuación del One Shot anterior del especial de Ilias de Leo junto a la revelación que todos ya conocen.
Por cierto feliz, navidad y feliz año nuevo, que no creo poder actualizar antes de ello.
Pasen lindas fiestas decembrinas.
Y les diré que este es un capitulo que se gano y me pidió mi terrón de azúcar RubyPrz93.
Quien de hecho responderé su hermosos comentario a ver...:
RubyPrz93: Hola, mi pequeña terrón de tauro.
Kiaaaaa, tranquila, tranquila...Casi sentía que golpearías a Ilias si tenias la oportunidad.
De hecho, si... Lugonis... Se sintió fatal, de por si sabemos que vivió en soledad y demasiado aislado, posiblemente tuvo pensamientos muy nocivos y casi hacia cosas para aliviar su dolor, pero si pequeña rosa azul, lo salvo.
De hecho si... Ilias lo hizo sufrir horrible y el pelirrojo estaba muy solo de hecho... Y si su hermano Luco estuviera con él, si... Lo mata al desgraciado del león.
Por el momento Albafica no ha dicho nada, no sabe que su... Padre, vivo, pero creo sin duda que si lo supiera, su reacción sera tipo... Lo odiaría, lo despreciaría.
Ilias: Albafica... Puedo hablar contigo.
Albafica: Lo fulmina con la mirada* No tengo nada de que hablar con usted.
Ilias: Debo decirte algo importante.
Albafica: Lo que tenga que decirme no me importa... Así, como jamas le importaron los demás, yo no tengo que preocuparme de lo que quiere. Y digamos que las rosas de Albafica estarían alrededor de Ilias*
Es que el pecesito, podría darle una oportunidad pero como fue cruel e hirió de forma terrible a su papá, jamas le dará la oportunidad de explicarse nada.
Albafica es sobrino de Sisifo y El Cid, Afrodita seria nieto de Ilias y sobrino nieto de Sagitario y Capricornio.
Si es medio hermano de Regulus.
Estas en lo correcto Albafica es tío de Aioros y Aioria... Y si resultaron familia y bueno... Afrodita es primo tanto de Aioros y Aioria como de Mu.
Vaya mezcla jajaja
Me alegra tanto que esperes los especiales, espero que te gustara este,, que sin duda lo esperabas con ansias.
Aun te debo algunos ya van saliendo.
Nos leeremos en la próxima mi terrón de azúcar de tauro, cuídate.
Y con esta me despido, agradeciendo su apoyo.
Los quiero mucho.
Ammu se va.
