Hola, hola lectoririjillos míos. Disculpen por haberme tardado por tanto tiempo en volver a publicar, la neta tuve un octubre y un noviembre bastante activos en el mundo real. Este fanfic fue algo experimental en cuanto la técnica que usé para escribirlo (empecé redactando la parte de en medio del fanfic y luego me fui moviendo al principio) además de un fandom en el que llevo relativamente poco tiempo (espero con ansias la tercera temporada del anime JJK). Espero que espero que les guste. Advierto que hay escenas algo deprimentes y toco temas fuertes, quienes conocen como escribo ya saben como van mis sad fics y quienes no, pues vayan poniéndose cinturón de seguridad porque va a estar intenso. Sin más que agregar, aquí les dejo esta tragedia recién salida del horno.
XXXXX
- No me importa el dinero. Estaré fuera de servicio hasta nuevo aviso. – Contestó Toji sosteniendo su celular. Eran las ocho de la noche del sábado 22 de febrero. Quizá hacía un par de años Toji hubiera aprovechado el fin de semana para irse de juerga. Pero desde que empezó su relación con Noriko aquellas ansias de entrarle a los juegos de azar, las fiestas y las apuestas habían disminuido bastante. Era por eso en parte que el temible asesino de hechiceros se encontraba la cocina de su apartamento, preparando dos tazas de té verde.
- ¿Estás seguro de esto? Nos están ofreciendo casi veinticinco millones de yenes por este trabajo y no creo que haya alguien más capacitado para hacerlo. ¿De verdad vas a desperdiciar una oportunidad así? – Preguntó Shiu Kong.
Toji tomó aire. Técnicamente había dejado atrás sus días de asesino a sueldo desde que se casó con Noriko, aunque no era inusual que Kong siguiera tratándolo de contactar con ofertas de trabajo. Usualmente Toji lo entretenía, fingía interés, escuchaba algunos detalles del supuesto encargo y dejaba las cosas en un veremos, pues no le gustaba la idea de deslindarse de su mayor "colega" laboral por completo, pero esta vez había sido directo y se había negado a siquiera entretener los prospectos del surcoreano.
- Incluso si quisiera no tengo la capacidad de tomar ningún trabajo. No en estos momentos. – Fue la respuesta que dio Toji.
- ¿Acaso tienes un problema de salud? – Preguntó Kong preocupado por la seriedad de la respuesta de su interlocutor. No era como si Shiu Kong considerara al exiliado Zenin como su amigo, pero mentiría si dijera que estaba cómodo con la idea de que algo grave le pasase a su gallinita de los huevos de oro.
Toji por su parte, tragó saliva antes de contestar sin saber si sincerarse respecto a su situación.
- No es mi salud. Es la de Noriko. Verás… es algo complicado… Hace poco le encontraron un tumor en el sistema digestivo. Acaban de operarla y necesito estar al pendiente de ella hasta que se recupere.
-¿Es algo grave? – Interrogó Kong, que, si bien, estaba aliviado de que Toji se encontrara saludable, ahora se encontraba ligeramente intrigado por el estado de salud de su esposa.
-No sabemos. Por el momento los médicos extirparon el tumor por completo y ahora están tratando de determinar si se trata de un tumor maligno o benigno. – Fue la respuesta de Toji.
Kong no era un tipo especialmente compasivo, pero aún así sintió de lástima por la mujer de Toji. Aún así, había algo que le hacía ruido en la cabeza.
-Un momento… ¿Qué no tu esposa no estaba embarazada? – Inquirió Kong nuevamente.
-Dio a luz en diciembre. – Contestó con sequedad.
-¡Enhorabuena! ¡Ya eres papá!– Exclamó Kong, pero luego de unos segundos sintió que dadas las circunstancias en las que estaba, felicitarlo no había sido lo más apropiado.
A Toji tampoco le habían caído particularmente bien las palabras de Shiu Kong. En especial cuando la llegada de su hijo al mundo había ido acompañada de tanto malestar para su esposa. Noriko había empezado a presentar dolor de estómago, mareo y vómitos excesivos al menos ocho meses antes de dar a luz, pero en sus revisiones médicas, los doctores simplemente lo atribuía a síntomas del embarazo. No fue hasta un par de semanas después de que ella hubiera dado a luz que los doctores, viendo que sus malestares empeoraban, tomaron la decisión de referirla a un gastroenterólogo especializado. Y así, tras varias pruebas medicas Fushiguro Noriko obtuvo un diagnostico, siendo operada al poco tiempo de esto.
De cierta forma, Toji estaba aliviado de que aquella odisea por un diagnostico hubiera acabado en el quirófano y no en la funeraria, eso no significaba que hubieran parado sus preocupaciones. En especial ahora que tenía un hijo. Recién hacía media hora que Toji había terminado de cambiarle el pañal y acostado al bebé, pero si sus experiencias previas y sus cálculos no le fallaban no pasaría mucho tiempo para que se despertara y se pusiera a llorar por leche. Y dado que Noriko aún estaba convaleciente por la cirugía, la responsabilidad de cuidarlo recaía enteramente en él. Cuando nació su hijo escogió llamarlo Megumi, considerándolo una preciosa bendición para él y Noriko, pero ahora que tenía que hacerse cargo de aquel pequeño al mismo tiempo que su esposa estaba pasando por un incómodo percance médico más que sentir su existencia como una bendición, la sentía como una carga.
Pero antes de que su mente siguiera navegando por aquel mar de inquietudes la voz de Kong lo puso de vuelta a la tierra.
-¿Entonces es definitivo que no vas a tomar ese trabajo?
-Es definitivo. Adiós. – Dijo, tras lo cual colgó y se fue con las tazas de té al cuarto donde se encontraba Noriko. Ella estaba sentada en el sillón que habían instalado cerca de la cuna de Megumi, vistiendo unos pantalones de pijama holgados y una camisa de Queen, su banda favorita. Noriko se encontraba viendo a su bebé con tanta ternura y amor, que Toji no pudo evitar sonreír. Se acercó a ella y le dio su taza de té. Noriko dio un par de tragos, tras lo cual besó a Toji.
-¿Acaso no es precioso? – Murmuró Noriko a su esposo.
-Lo es, es nuestra mayor bendición después de todo. – Contestó en voz baja. Pese a las incertidumbres respecto al padecimiento de su mujer, aquella noche confiaba en que todo saldría bien.
