Hola, estaba revisando mis archivos y resulta que estaba trabajando en una historia hace exactamente 1 año y por cosas de la vida nunca publiqué. Ahora que me regresó la fiebre de la escritura de fanfics les he traído uno de los proyectos que más me emociona y es la interacción entre el Ranma gato y Akane.

Tengo algunas ideas en mente, pero como no sé con cual iniciar debo decirles… que no será una historia lineal y que cada cap será como ver un vistazo del futuro de nuestros prometidos favoritos (todos enfocados en el Nekoken), los caps serán auto conclusivos y puede que tenga una continuación mañana o dentro d años.

Sin más…

Como siempre les recuerdo que ningún personaje de Ranma me pertenece… Son todos de la fantástica Rumiko Takahashi. Y espero que algún día se digne a regalarnos un epilogo con un final que me complazca, ósea boda y babys.

EL AMOR RONRONEA

Una joven de cortos cabellos azulados descansaba plácidamente sobre su cama, hasta que el inconfundible arañazo en la ventana la despertó.

—¿Otra vez? —preguntó Akane, dirigiéndose a su prometido.

Ranma respondió con el característico maullido de su forma gatuna. Akane abrió la ventana y se hizo a un lado para que el neko-Ranma pudiera entrar. Este ingresó de un salto, aterrizando con la elegancia que solo un minino podía lograr.

Neko-Ranma, feliz de que su "dueña" le hubiera abierto, empezó a restregarse contra las piernas de Akane en forma de saludo, como haría cualquier gato consentido con su amo.

Akane rio por lo bajo, al ver lo cariñoso que se volvía su normalmente tímido y algo arisco prometido en su forma felina. Acarició sus cabellos negros y, con algo de esfuerzo, logró que le dejara caminar hasta la comodidad de su cama, donde se sentó. El neko-Ranma no perdió tiempo y se acomodó sobre las piernas de su prometida, ronroneando y exigiendo que su "ama" lo acariciara.

—¿Se puede saber cómo terminaste así? —preguntó Akane, sabiendo que no recibiría respuesta.

Ranma fijó su mirada felina en ella, tratando de entender ese extraño lenguaje que su parte humana también usaba cuando él tenía el control.

—Miuuu —dijo, y continuó restregándose contra las piernas de Akane.

Ella volvió a reír y le acarició la espalda, como haría con el lomo de un gatito. Así pasaron varios minutos, pero Akane empezaba a sentirse incómoda. Con algo de esfuerzo, trató de hacer que neko-Ranma se bajara.

—Vamos, gatito, pesas mucho y ya casi no siento las piernas.

Y es que ahora, con casi 18 años, Ranma ya no era el mismo niño que llegó una tarde lluviosa al dojo Tendo, transformado en una pequeña pelirroja. Tanto su cuerpo como su mente habían madurado. Ahora era un hombretón de 1,95 de altura y musculoso. Su mandíbula se había definido más, y tenía que afeitarse casi a diario para evitar una insipiente sombra de barba apareciera en su atractivo rostro. Su actitud también había mejorado con la llegada de la Sra. Nodoka a su vida. Aunque las peleas con su prometida ya no eran tan frecuentes, y evitaba decir cosas hirientes, seguía siendo el mismo presumido que disfrutaba sacar de quicio a la menor de los Tendo.

Otra cosa que había cambiado, aunque imperceptiblemente para los demás, era la cercanía entre ambos. Antes, por vergüenza o nervios, siempre evitaban cualquier contacto físico, y si por accidente una mano rozaba la piel del otro, hacían un escándalo. Ahora, cada pequeño contacto era esperado y bien recibido, deseosos de estar cerca, aunque sin atreverse a cruzar la línea y confesar los sentimientos que llevaban tanto tiempo ocultando meticulosamente en lo profundo de sus corazones.

Ante la insistencia del gatito y sus continuos ronroneos, Akane se rindió. Se acomodó en la cabecera de la cama, recostándose para estar más cómoda. Ranma, que durante todo el proceso había quedado sentado a un lado, aprovechó la posición que había adoptado su "ama" para restregar su rostro contra el estómago de la chica, exigiendo las sueves caricias que al nekoken tanto le gustaban.

—Vaya, qué gatito tan mimado eres.

Las caricias no tardaron en llegar. Aunque Akane se sentía cansada, disfrutaba esos pequeños momentos en los que podía estar con Ranma sin el temor de que alguien intentara casarla o asesinarla. "No es que Ranma lo fuera a permitir", pensó, dejando escapar un suspiro.

—Vamos, Ranma, ya es hora de dormir, gatito.

Sin embargo, el neko-Ranma parecía tener otros planes. En vez de acurrucarse junto a su prometida como de costumbre, se restregaba con más insistencia, soltando maullidos emocionados. De repente, las caricias se volvieron más intensas. Ya no le bastaba con restregarse contra su estómago; quería impregnar su olor en todo el cuerpo de Akane, marcándola para que cualquier otro "macho" supiera a quién "pertenecía".

—Ya, gatito, tranquilo —dijo Akane, empujándolo suavemente, pero sin éxito.

Antes de darse cuenta, tenía a neko-Ranma restregándose descaradamente contra sus pechos.

Una venita saltó en la frente de Akane por el repentino atrevimiento, lista para mandarlo a surcar los cielos de Nerima. Cuando el atrevido neko acercó su cara al cuello femenino y le dio una lamida, paralizándola por completo. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo.

Ranma, al percibir la reacción de su prometida, continuó, depositando más lamidas en el bonito cuello femenino.

—R… Ra… Ranma, ¿qué haces? —tartamudeó Akane.

El neko-Ranma respondió con un maullido feliz, al sentir gracias a su instinto, que la joven estaba receptiva a sus caricias.

Akane era consciente que debía alejarlo, pero es que desde que su prometido había comenzado con esas candentes caricias, era como si su cuerpo hubiera dejado de ser suyo y ahora era una masa maleable entre las garras del minino. En contra de su voluntad sus pechos reaccionaron inflamándose e irguiéndose deseosos de más atenciones y la humedad entre sus piernas parecía aumentar con cada lametón del gato, ella tenía una necesidad casi irresistible de restregar sus muslos, como buscado contener el deseo que su prometido, ahora gato, venía provocándole desde hace tiempo atrás.

La peliazul estaba en una encrucijada, entre el creciente deseo por dejar que su prometido continuase y el saber que debía detenerlo pues él no era consciente de sus actos y al día siguiente él no recordaría nada.

Afortunadamente —o no—, su dilema no duró mucho. Sintió un leve ardor y, antes de que pudiera reaccionar, Ranma la había mordido sin cuidado.

—¡Ranma no baka! —gritó Akane.

Las luces que hasta ese momento habían estado apagadas en la casa Tendo, se encendieron. La Sra. Nodoka asomó la cabeza por la ventana justo a tiempo para ver a su hijo/hija recobrar la conciencia y salir del estanque, con un moretón en el ojo izquierdo, murmurando sobre "locas marimachos agresivas".

El resto de la familia, al ver que solo se trataba de Ranma y Akane siendo ellos mismos, decidió ignorarlos por esa noche y volver al tan necesario descanso. Mañana se enterarían de lo ocurrido entre la famosa parejita de Nerima.

—¡Oh, Ranma, cariño! Será mejor que subas y te cambies rápido, no vaya a ser que te enfermes —dijo Nodoka.

El Sr. Saotome, en su forma de panda, levantó uno de sus carteles gruñendo ininteligiblemente: "Deja de hacer tanto escándalo". Dio la vuelta al cartel y añadió: "Algunos queremos dormir".

—Sí, ya voy —dijo la pelirroja, sin terminar de entender como había terminado en el estanque, pero por su falta de recuerdos seguro tenía que ver con su forma gatuna, pensó Ranma estremeciéndose con solo pensar en la palabra gato.

Nodoka asintió, satisfecha con la obediencia de su hijo, seguida de su marido/panda y del resto de los Tendo dijo:

—Ah, cierto, cariño. No es muy varonil ingresar a la habitación de tu prometida sin avisar —dijo la mujer abrazando su katana.

Ranma asintió asustado.

—Para la próxima, avísale. Estoy segura de que a Akane-chan le gustará, y te dejará pasar sin problemas. Después de todo, eres joven y tan varonil. Entiendo que tienes muchas energías que gastar.

Ranma se puso tan rojo como su camisa.

—Estoy segura de que me darán muchos nietos muy lindos —murmuró Nodoka antes de cerrar la ventana.

Ranma, que alcanzó a escuchar a la perfección el comentario de su madre, se convirtió en piedra… y luego desmorono con el viento.

Continuara….?

Gracias por leerme, espero leerlos en los comentarios XOXO