Hola que tal, aquí estoy con una historia sorpresa que es secuela de "Recuerdos de Ajedrez y Pasión", espero disfruten de la lectura, es algo especial por la Navidad. Pensaba terminar esta historia antes de irme de viaje, pero no alcance, pero ya regrese, aunque sea un poco tarde comparto esta historia conmovedora llena de amor y pasión, al final de cuentas sigue siendo Navidad, este hermoso festejo no se limita a un solo día.

Advertencia este fic tiene algo de lemon.


"Amor y Sorpresa en Navidad"

Camus e Hilda vivían felizmente casados, todo era amor, paz y tranquilidad en Asgard, había pasado un año desde que Camus regreso de su última misión en la Isla de Andrómeda, y sorprendió a su amada esposa con su retorno y no omitieron una partida de ajedrez donde Hilda gano por primera vez, para después amarse de nuevo, luego de una larga ausencia de Camus.

Camus estuvo presente en Asgard la mayor parte del año, ayudando a Hilda con la administración del pueblo, Camus se había ganado el corazón de la gente logrando pasar por alto las reglas absurdas en contra de los extranjeros. Camus hacía muy bien su trabajo ayudando a Hilda.

En ocasiones recibía llamados de parte del patriarca Shion e ir al Santuario a cumplir sus obligaciones de caballero dorado, a veces Camus se sentía tentado dejar su cargo y cederle el lugar a su discípulo más querido Hyoga, pero su deber y honor no permitieron tal cosa, seguía siendo fiel a Athena y a sus convicciones de caballero dorado.

Asgard Palacio Valhalla

Dos semanas antes de Navidad

Camus estaba sentado en la cama recargado en la cabecera trabajando en su laptop, terminando los últimos pendientes, ya que al día siguiente tenía que ir al Santuario a atender asuntos importantes, mientras tanto Hilda salía de la ducha usando una pijama de franela y observó a su esposo muy concentrado en su trabajo.

- Camus… - Llamó Hilda.

Camus no responde sigue muy concentrado.

- ¡Camus! – grito Hilda.

Camus voltea a ver a Hilda – Que ocurre cariño.

- Apaga ya esa computadora has trabajado mucho este día, mañana podrás continuar.

- No puedo, hay algo que no te he dicho – continua Camus con su trabajo.

- Recuerda que la Navidad está cerca tenemos mucho trabajo, preparar los regalos para el orfanato, organizar el gran baile de Navidad, enviar las invitaciones, hacer muchas obras a la caridad. Ya tenemos los fondos necesarios para todo. Solo falta actuar.

- Justo en eso estoy trabajando, ya tengo todos los detalles solo falta tu aprobación y la del consejo, enviar las invitaciones del baile y comprar los regalos del orfanato.

Hilda sonríe y va a sentarse junto a los pies de Camus – Que eficiente esposo tengo. Y dime que no me has dicho – Hilda acaricia la pierna de Camus.

Camus suspira, apaga la laptop y la pone a un lado en una mesa – Ya terminé. Creo que no te va a gustar, he recibido un llamado de parte de santuario mañana tendré que irme temprano.

La noticia fue un balde de agua fría para Hilda – Otra vez te vas, si cada mes te han mandado llamar.

- Lo sé, pero fue de último momento, además los meses pasados solo me he ido por tres días, solo el mes de octubre me ausente casi dos semanas – Camus se estira y carga a su esposa sentándola sobre sus piernas – prometo regresar ponto – acaricia la mejilla de Hilda mirándola a los ojos con mucho amor.

Hilda besa a Camus – Enserio me lo prometes, detesto la idea de dejarte ir, la cama es muy fría sin ti.

Camus corresponde los besos de su amada esposa – prometo compensarte mi ausencia.

Hilda sonríe forma picara – Como hace dos meses que me regalaste tres noches seguidas de amor y pasión.

Camus recuesta a Hilda y se acomoda sobre ella, sonriendo cómplice – Y unas partidas de ajedrez, quizás desde ahorita pueda compensarte, ¿qué hora es?

- Me encanta la idea, son casi las ocho de la noche – Hilda abraza las caderas de su esposo con las piernas.

- ¡Qué pensé que era más temprano! Ya empezó el fútbol, hoy juega Francia un partido amistoso.

- Me vas a cambiar por un partido de fútbol – Comenta Hilda indignada.

- Pues… si…. Digo… es que Francia juega contra Inglaterra… en casi un clásico…. De seguro ya pasaron varios minutos desde que empezó – Dice Camus señalando la televisión y estirando su mano al control para prender la tv.

- ¡Camus! – Hilda le da un manotazo en el pecho y deja de abrazarlo con las piernas. - ¡No hablas enserio o si!

- Oh vamos cheri es solo un juego podemos amarnos sin problema, puedo hacer las dos cosas a la vez. – enciende la televisión acomodándose a un lado de Hilda acurrucándola en su pecho.

- Dudo que puedas concentrarte. – Le acaricia el pecho musculoso, quedando muy cómoda en sus brazos.

- Claro que puedo, ¿para ti que es hacer el amor? – Mirando a Hilda y de reojo el partido.

- Besos, caricias, penetración, unión no solo de nuestros cuerpos sino de nuestras almas que se vuelven uno solo elevándose a lo más bello de la eternidad – Hilda sonríe y acaricia la barbilla de Camus.

- Que poeta mi amor, y ¿crees que omitir la penetración deja de ser amor? – comenta Camus acariciándole el brazo.

Hilda niega con la cabeza sin dejar de sonreír – Eres muy astuto caballero de acuario – le da un beso en la mejilla.

- Podemos unir nuestras almas sin necesidad del coito, así como ahora, viendo el fútbol abrazados, compartiendo nuestro calor, unos cuantos besos y caricias – comenta Camus mientras le da besos y caricias.

Hilda cierra los ojos disfrutando del contacto.

- Te amo Hilda, eres solo mía.

- mmm... y tu solo mío – Hilda también lo besa, minutos después ambos se quedan mirando el juego, sin dejar de tocarse mutuamente. – Creo que debo ir al baño a secarme el cabello.

Camus solo asiente e Hilda se levanta.

Camus se sentía dichoso con su matrimonio, jamás se había imaginado sentir tanta felicidad, sin embargo, faltaba algo el último año habían intentado tener un bebé sin éxito, muchas veces Hilda lloró en sus brazos sintiéndose culpable de no darle un hijo, Camus solo le dio palabras de aliento que ninguno de los dos era culpable y la esperanza es lo último que muere.

Hilda mirándose en el espejo con el cabello seco escucho a Camus echar maldiciones y no puedo evitar sonreír, se pone un perfume exótico "Ay Camus el fútbol te hipnotiza, veremos quién gana yo o tu partido" pensó Hilda.

- ¡Si serás estúpido como pudiste fallar esa jugada clara de gol! – Camus estaba desesperado por tantas fallas de la selección francesa.

Hilda salió del baño y miró a Camus – Mi amor.

- Si dime…. – Concentrado en el juego.

- Cuantos días estarás en el Santuario – Hilda se acercó a Camus, estando de pie junto a la cama.

- No sé supongo que un par de días o tres, ¿Por qué la pregunta?

- Por todo lo que nos falta hacer, me alegra que solo serán tres días máximo, estoy muy preocupada de no alcanzar a hacer todas las actividades pendientes.

- Si aja…. no te preocupes lo resolveremos juntos. – Contesta Camus distraído.

Hilda al ver lo distraído que esta, hace unos pasos de baile bastante sensuales y provocativos.

Camus ve a Hilda de reojo y busca no distraerse del juego. Mientras Hilda continúa bailando, quitándose poco a poco la pijama.

- Que haces cheri, te puedes resfriar – poco a poco Camus desvía la mirada de la televisión y mira a su esposa y se cruza de brazos.

- Estoy bien es que tengo algo de calor – Hilda se da aire con las manos quedando solo en ropa interior.

- Si gustas puedo hacer que la temperatura descienda – Camus se encoge de hombros buscando dominarse a sí mismo y no caer en la tentación.

- No es necesario puedo quitarme el resto de las prendas – Hilda se quita poco a poco las bragas

Camus contiene el aliento con los ojos puestos en la televisión y con la mente traicionándolo, Hilda sabía muy bien cómo ponerlo loco, ese perfume y la seducción lograba que sus instintos salieran a relucir.

- Co…mo ... tú quieras – Hilda le avienta las bragas a su rostro, Camus tartamudea aumentando la frecuencia respiratoria y el corazón acelerado.

Hilda se sienta en las piernas de su amado quitándose el brasier y colocándolo en el hombro de él y le acaricia el pecho y le da besos en el cuello.

- Tu ganas bella dama - Camus toma el rostro de Hilda y le besa los labios con apetito – Lo que hiciste es trampa, sabes que no me resisto a tu belleza. – La recuesta y se acomoda sobre ella quitándose de inmediato el pantalón y el bóxer, repartiendo besos y caricias en todo su cuerpo, Hilda empieza a gemir gustosa de todo lo que le hace su amado esposo.

- He ganado – Hilda sonríe victoriosa, acariciando a Camus acomodándose mejor para hacer el amor.

Cuando Camus está a punto de penetrarla se escucha el gol de Francia, Camus voltea a ver a el gol e Hilda le da una mirada fulminante.

- ¡Camus! – Hilda pellizca el brazo de Camus.

¡Goool justo en el último minuto del juego, la victoria será de Les Bleus!* – Camus aprieta el puño contento con el resultado, pero al sentir el pellizco voltea a ver a Hilda – ¡Auch! Si que pellizcas fuerte, Perdón amor, con mayor razón hay que festejar – Camus reanuda los besos y caricias.

- ¡Ya no quiero! – Hilda se muestra falsamente molesta.

- Oh vamos Cheri, el partido ya casi terminó y la victoria será de nuestro equipo – Camus desciende su mano a la intimidad de Hilda y le da un masaje con sus dedos.

- No quédate mirando el fútbol, ya se me quitaron las ganas, además es tu equipo a mí no me interesa – Cuando siente las caricias de Camus en su intimidad suelta un fuerte gemido.

- Tu cuerpo dice lo contario amor, estas muy húmeda nada impedirá que te ame esta noche – Camus besa los pechos de Hilda y dando lamidas a sus pezones, sin dejar de hacer el masaje en su intimidad.

Hilda gime como loca – ¡No pares amor!

Camus concede los deseos de Hilda y le hace el amor hasta quedar exhaustos y satisfechos.

Hilda se acurruca en el pecho de Camus, tocando su torso y abdomen con la yema de los dedos.

- ¿Feliz? – Pregunta Camus acariciando su cabello.

Hilda solo asiente.

- ¿Qué vas a querer de regalo de Navidad? – cuestiona Camus.

- Ya me lo disté por adelantado – Hilda ríe

- Jajaja Oh vamos cheri alguna otra cosa.

- Que no te vayas al Santuario y te quedes conmigo.

- Cheri sabes que no puedo – Camus le besa la frente.

- No sé qué pedir lo tengo todo. Mejor dime que vas a querer tú – Hilda aun acariciando el pecho de Camus.

- Estoy igual que tú lo tengo todo, te tengo a ti que es lo más importante, solo puedo desear que todo salga bien para Navidad ayudar a los niños huérfanos, al pueblo de Asgard en general, tu bienestar y felicidad es suficiente para mí. – Camus le toma el rostro a Hilda y le roba un beso.

- Gracias por todo Camus soy feliz a tu lado, entonces no hay nada más que pedir, basta con estar juntos – Hilda bosteza – Me has dejado agotada.

- Será mejor que durmamos, buenas noches cheri te amo. – Se acomoda de lado sin dejar de abrazar a Hilda.

- Y yo te amo a ti… solo falta – Lo último Hilda lo susurra – Darte un hijo.

- Que dijiste.

- Nada amor mío descansa.

Ambos descansaron, por la mañana temprano Camus se fue al Santuario a reportarse con Shion.

Sala del Patriarca

Camus entra a la sala del patriarca anunciándose y haciendo reverencia portando su imponente armadura dorada

- Camus de Acuario me alegro de que hayas venido, el motivo de la llamada no lo quise mencionar a detalle hasta que estuvieras aquí. Tu y Milo tienen una misión importante que realizar, él ya sabe los detalles. Tendrán que ir a Egipto fuerzas oscuras quieren intervenir para romper la paz con el mundo, no tiene nada que ver con los dioses griegos, ni nórdicos, al parecer espíritus de los dioses egipcios han roto las reglas de paz, últimamente mucha gente ha muerto de una manera muy extraña y sobrenatural. Los necesito fuertes y serenos e investiguen el origen de esos males.

Camus mosteándose sereno – Milo y yo cumpliremos con nuestro deber, en caso de encontrar al culpable de esos lamentables hechos como debemos proceder matarlo o dejarlo vivo para interrogarlo y Athena decida qué hacer.

- Buena pregunta, en caso de que su vida corra peligro, no tengan piedad maten al enemigo, si tienen posibilidad de maniobrar interróguenlo.

- Entendido, para cuando debemos irnos a Egipto

- Mañana mismo, alístense, cualquier emergencia no olviden comunicarse por vía cosmo para enviar refuerzos, Shura y Saga están dispuestos a ayudar.

- Cuente con eso, algo más que pueda hacer.

- Nada Camus, puedes retirarte.

Camus se despide haciendo reverencia y va a la casa de su amigo Milo.

Casa de Escorpión

Milo estaba haciendo ejercicio al estilo Crossfit con música a todo volumen, no se percató de que Camus había llegado y lo estaba observando.

- ¡Bicho!

Milo no escucho a Camus y seguía con su rutina.

Camus ve una pelota de fútbol y se la lanza a Milo a la cabeza, él estaba tan concentrado y al recibir el pelotazo Milo pierde el equilibrio cayendo al suelo

- Pero ¡qué diablos, Aioria ahora si te voy a matar! – Milo se levanta de golpe queriendo soltar un fuerte golpe y al percatarse que Camus es el culpable de su caída detiene su ataque - ¡Camus amigo que alegría me da verte! – Milo abraza a Camus.

- A mí también me da gusto verte, me acabo de enterar de nuestra misión en Egipto – Camus le da una palmada en la espalda a Milo.

- Si terrible noticia ya que se acerca Navidad, me temo que esto es un tema complicado, como esta Hilda y todos por allá en Asgard. Te ofrezco agua, vino, refresco, cerveza.

- Primero baja el volumen a esa música me va a doler la cabeza. – Camus se cruza de brazos

Milo obedece a su amigo.

- Te agradecería solo un vaso de agua, Hilda y en Asgard todos bien, estuvimos planeando el baile de Navidad, todos los detalles que conllevan, los regalos para las obras de caridad están casi listos, hemos tenido bastante trabajo.

- Que bien cubo, has estado muy activo me alegro por ti, aunque si te echamos de menos aquí en el Santuario. Ven vamos a la cocina.

Ambos van a la cocina, Milo abre una cerveza y a Camus le da un vaso de agua.

- La vida de casado te cambia la vida, si extraño cosas del santuario, pero si estoy muy feliz con Hilda. Me da mucha satisfacción ayudar en todas las necesidades y ver feliz a Hilda es mi mayor dicha.

- Sin duda que lo cambio no es que estuvieras casado, sino que estas con la mujer correcta, me alegro mucho por ti, jamás me imaginé verte tan enamorado y más aún que tu no tuviste la misma cantidad de novias que yo tuve, siempre fuiste muy reservado en eso.

- Es porque Hilda es un tesoro de mujer – Camus sonríe. – Y tú no piensas declarártele a Shaina, siempre se han gustado mutuamente no sé porque no te atreves a dar el siguiente paso.

- Tengo miedo a que me rechace, además no creo que le guste, ella es más aguerrida, le gusta meterse en problemas con los guardias, quizás es eso lo que me vuelve loco de ella su carácter.

- Acuérdate que lo que suelen ser aguerridos o aguerridas terminan siendo las personas más sensibles y de buenos sentimientos.

- Tienes razón, prometo que haré el intento una vez que regresemos de la misión, si es que regresamos, tengo el presentimiento que las cosas se pondrán peligrosas.

- No tengas miedo bicho, nosotros seremos más fuertes. Que regresar con Shaina sea tu motivación y la mía será volver con Hilda.

- Otra misión juntos, brindamos – Milo alza su botella de cerveza.

Camus frunce el ceño - ¿Brindaré con agua? Mejor me sirvo una copa de vino… espera – Camus se sirve vino.

- Ahora sí por una misión juntos con éxito y por nuestras damas ¡Salud! – Ambos chocan sus bebidas y se ponen a tomar suficiente alcohol.

Pasan la tarde recordando detalles de su infancia y platicando buenas anécdotas como los viejos tiempos.

Al día siguiente cerca del Cairo, Egipto

Milo y Camus al llegar a Egipto no demoraron en hacer investigaciones sobre el origen de muchos males que se ha estado suscitando en las últimas semanas.

Camus estaba adquiriendo conocimientos profundos sobre la mitología egipcia y sus dioses.

- Tengo sospecha que el causante de estos problemas es el dios Seth es conocido por ser el dios del caos y la violencia, tormenta, sequía y desierto. ¿Milo tienes el registro de las últimas muertes de manera extraña?- cuestiono Camus.

- Si, de hecho, mucho tiene que ver con las sequias inusuales en diversos poblados de Egipto, en otros lados tormentas donde usualmente no se dan esos fenómenos, mucha gente inocente ha muerto. Hechos terroríficos tienen a la población en gran suspenso.

- Temo que esto sobrepase el territorio de Egipto. Sigamos investigando y ataquemos.

Los días fueron pasando y descubrieron que efectivamente Seth era el causante del caos, en la antigüedad Seth había sido derrotado por el dios Horus (dios del cielo) y obtuvo el reinado de Egipto. Seth tuvo que esperar muchos siglos para poder vengarse de Horus y es por eso por lo que está provocando la violencia y el caos.

Milo y Camus lograron vencer a casi todos los guerreros de Seth. Seth tenía manipulado a otros dioses para que se unieran al plan de venganza cosa que complico más la misión de Milo y Camus.

Ya había pasado una semana desde su llegada a Egipto, Camus y Milo estaban por llegar con Seth, en ese momento su guerrero más poderoso ataca a Camus por sorpresa y él quedo inconsciente, quedando prisionero. En cambio, Milo alcanzó a huir temiendo por la vida de su amigo. Milo estaba herido y escapa al desierto del Sarah

Palacio Valhalla

Hilda estaba terminando de organizar todos los detalles de Navidad, y del baile sintiéndose inquieta.

- Hermana no te ves muy animada con los preparativos de Navidad. – dijo Flere. - ¿Extrañas a Camus?

- Si lo extraño, pero no sé nada de él prometió que volvería pronto y ya falta una semana para Navidad. Tengo un mal presentimiento. – Hilda se toca el pecho

- Tonterías hermana Camus debe estar bien, recuerda que a veces hay misiones más laboriosas, además el mundo está en paz, no creo que este en guerra o algo por el estilo.

- Tengo miedo Flere y si algo malo le pasa, no sé qué haría sin él y más que ahora... él va a ser… - Hilda siente un dolor en el pecho desvaneciéndose en el sofá.

- ¡Hilda! – Flere corre a auxiliarla - ¡Ayuda!

Dos horas después Hilda despierta en su habitación habiendo sido atendida con éxito, con lágrimas en los ojos – Camus… no mueras por favor - Hilda susurra.

En las prisiones de Seth

Camus recupera el conocimiento poco a poco teniendo un fuerte dolor de cabeza y los ojos cerrados y en su mente esta Hilda mirándolo muy sonriente y corriendo en medio de muchas flores de diversos colores "te estamos esperando Camus no tardes, te amamos" Hilda se va alejando poco a poco teniendo a alguien más en sus brazos, "él es la luz de nuestros ojos" algo oscuro aleja a Hilda de la vista de Camus "¡Camus ayuda!"

- ¡Hilda no! ¡Regresa! – Camus abre los ojos de golpe angustiado y sudando frío. Camus aprieta los ojos – Estoy vivo – se levanta intentado abrir la reja eleva su cosmo para poder escapar.

En uno de los refugios del desierto del Sarah

Milo estaba siendo curado por un anciano.

- Por fin los dioses han escuchado mis plegarias, guerreros de una diosa ajena a los dioses egipcios vienen a nuestro rescate, algunos dioses nuestros se han corrompido siguiendo los pasos de Seth.

- Eso ya lo sé, quiero saber cómo puedo rescatar a mi amigo, no sé si sobrevivirá.

- Seth esta furioso porque a causa de ustedes su ejército ha tenido muchas bajas, Horus con su cosmo energía que han estado usando en las batallas está recuperando fuerzas para contrarrestar a Seth. No pierdas la calma caballero tu amigo estará bien. – comenta el anciano terminado de curar a Milo.

- Gracias por lo que haces por mí, ¿Puedo saber tu nombre?

- No tienes nada que agradecer, el agradecido soy yo y no puedes saber mi nombre es secreto. Pero si tienes que saber que no debes subestimar el poder de Seth. – El anciano le da una taza de agua a Milo.

- De acuerdo respeto que no quieras revelar tu identidad, pero cuéntame más detalles porque Seth se quiere vengar. – Milo bebe un poco de agua.

- Antiguamente Seth es conocido como el padre de las discordias, tenía celos de Osiris porque él tenía una vida feliz junto con su esposa Isis y reinaba a Egipto con gran sabiduría. Un día Seth asesina a Osiris, Isis huye y después con su poder logra resucitar a Osiris teniendo como objetivo engendrar a un hijo y lo logro. Como resultado nace Horus quien logra vengar a su padre derrotando a Seth y queda sellado por muchos años. Horus perdió fuerza y Seth con deseo de venganza logro convertirse en un ser muy poderoso y peligroso no solo para los egipcios sino también para todo el mundo. Es por eso por lo que han estado pasando tragedias últimamente. Sin embargo, gracias a ustedes caballeros Horus se ha estado recuperando de su debilidad.

Milo escuchando todo con atención – Entonces tenemos que unir las fuerzas para vencer a Seth. ¿Dónde puedo encontrar a Horus?

- Él está más cerca de los que piensas, pero antes hay que rescatar a Isis que esta prisionera y además en peligro.

- ¿Y mi amigo?

- El estará muy bien, tengo entendido que domina el frío y el hielo, puede contrarrestar muy bien uno de los poderes de Seth de la sequía. Andando basta de platica y vamos a rescatar a Isis.

Ambos emprenden camino para rescatar a Isis.

En las prisiones de Seth

Camus logra escapar de la prisión con su poder y en el trayecto se encuentra con el guerrero más fuerte de Seth. Ambos sostienen una fuerte batalla.

¡Ejecución de Aurora! Con su técnica más poderosa Camus logra vencer al enemigo y llega a la presencia de Seth y por otro lado esta Isis a punto de ser sacrificada.

Camus con su cosmos congelante logra retener a Seth, sin embargo, Camus recibe duros ataques.

Minutos después llega Milo junto con el anciano y ambos ayudan a Camus en el combate.

Seth convoca a otros dioses para la pelea y todo se vuelve muy violento. Isis lanza un ataque al anciano que peleaba junto con Milo y Camus. Cuando todo parecía perdido y una traición de parte de Isis, no fue así lo que hizo en realidad fue revelar la verdadera identidad del anciano.

El anciano al parecer inconsciente una luz resplandeciente sale de su interior – Ahora si mi poder se ha manifestado de manera completa – prepárate, Seth de nuevo para una derrota.

- ¡Quién eres tú! – grita Milo.

- Soy Horus mi figura de anciano fue solo una apariencia para engañar a Seth, gracias a ustedes caballeros mi poder ha resurgido y podré establecer de nuevo la paz en Egipto.

- ¡Maldición! ¡Te odio Isis! De nuevo me engañaste permitiste ser capturada para atraer a tu hijo te mataré – Seth lanza su ataque.

- ¡Antares! ¡Rayo de Aurora! – Camus y Milo lanzan su ataque logrando salvar a Isis.

- Gracias caballeros de Athena, nuestra victoria está asegurada. – Comenta Isis.

Camus, Milo, Horus y Isis unen sus fuerzas y cosmos para vencer a Seth y sus aliados. Y de nuevo la paz en Egipto queda instaurada. Los dioses egipcios quisieron recompensar a Camus y Milo por su gran labor, pero ellos se negaron afirmando que ellos la hacían por amor a la paz y cumplir su deber de caballeros dorados.

Santuario de Athena

A tres días de Navidad Camus y Milo regresan a Grecia recibiendo honores y gratificación de parte de Athena y Shion por completar la misión de manera satisfactoria, tuvieron días para recuperarse de las batallas y Camus pudo por fin puedo regresar a Asgard el mismo día que sería la gran baile de Navidad. Milo en cambio tuvo el valor de declararle su amor a Shaina y ella correspondió gustosa tanto espero por esa declaración de amor de parte del escorpión.

Palacio Valhalla noche del 24 de diciembre

Todo estaba siendo un éxito en el baile de Navidad adornos hermosos y con muchas luces había muchos invitados bailando en parejas, Hilda estaba sola vestida formalmente sentada en la mesa principal satisfecha por haber cumplido con todos los objetivos de Navidad y las obras de caridad con el pueblo y los regalos al orfanato. Al mismo tiempo sentía nostalgia por su amado esposo, no sabía nada de él.

- Flere puedes hacerte cargo de los últimos detalles y despedir a los invitados, me siento indispuesta – Hilda llamó a su hermana.

- Oh hermana siento tanta pena por ti, como quisiera que estuvieras disfrutando de esta hermosa fiesta recordando la paz, el amor y la armonía que brinda la Navidad. Has sufrido tanto, primero Sigfried con su muerte, pasa el tiempo y la vida te pone un nuevo amor ósea Camus y ahora estas triste porque no sabes nada de él – Flere abraza a Hilda.

- No te preocupes Flere estaré bien, últimamente he estado muy sentimental – Hilda se limpia las lágrimas y corresponde el abrazo – entonces si me haces el favor.

- Claro que sí hermana descansa – ambas se separan.

Hilda camina hacia la salida del gran salón de baile y una mano toma su hombro deteniéndola – A donde se dirige esta hermosa dama ¿Acaso no quiere bailar una pieza de baile conmigo? – Hilda abre mucho los ojos de sorpresa al escuchar la voz de su flamante esposo.

- ¡Camus! – Hilda lo abraza apretándolo muy fuerte.

Camus corresponde el abrazo – Aquí estoy Cheri, te extrañe – Besa la cabeza de Hilda con mucha ternura - ¿me concede un baile bella mujer?

Hilda asiente y ambos se dirigen al centro de la pista de baile, los violines empiezan a cambiar de ritmo y comienza a escucharse de manera instrumental la canción de only you – The Platters

Camus e Hilda bailan a ritmo lento con sus cuerpos pegados, mientras Camus le susurra al oído a Hilda la letra de la canción. Camus por ser más alto que Hilda, ella aprovecha y le da besos en el cuello con mucho cariño.

- Je t aime mon amour – Camus sonríe al sentir los besos de su amada.

- Je t'aime plus – Contesta Hilda sin tener un buen acento en francés.

Camus suelta una leve risa al escucharla. Al concluir la canción son tentados a seguir bailando, al estar juntos parece que todo lo demás no existe están felices, las palabras sobran en estos momentos. Empieza a escucharse la canción when a man loves a woman – Michael Bolton.

Al concluir la canción ambos salen de la pista de baile y se dirigen a la salida, Hilda mira a Flere a distancia y con un gesto le da entender que, si el favor sigue en pie de despedir a los invitados y encargarse del resto, Flere asiente entendiendo muy bien a su hermana sintiéndose feliz por ella que su esposo ha vuelto.

Camus e Hilda se dirigen a su habitación tomados de la mano.

- Estoy feliz, alcanzaste a llegar, como estuvo tu viaje – Pregunto Hilda al mismo tiempo en que entraban a la habitación.

- Siendo honesto no fue nada fácil, Milo y yo fuimos a Egipto a contrarrestar un mal que se estaba produciendo, por fortuna la libramos y la misión fue exitosa, no quisiera darte más detalles te asustarías. Tu como la pasaste con los preparativos para esta fecha – Comenta Camus empezando a desvestirse.

- Extrañándote todos los días, sin embargo, la semana anterior me puse mal tuve un mal presentimiento, tuve miedo por ti. Quizás solo fueron ideas mías por estar más sensible de lo normal.

Camus la mira con seriedad – Seré honesto contigo, no fueron ideas tuyas, si estuve en riesgo de morir incluso estuve preso unas horas inconsciente, estoy casi seguro de que tus oraciones por mí me salvaron la vida, el enemigo en su lecho de muerte confeso que si quería matarme cuando me ataco por sorpresa, pero una fuerza extraordinaria detuvo su ataque y decidió solo llevarme a prisión inconsciente.

Hilda se impresiona de la noticia - entonces lo que sentí fue real – Hilda se abalanza sobre Camus y lo besa. – Gracias a los dioses estas de vuelta, me hubieras matado en vida si hubieras muerto.

Camus la besa, sosteniéndola en sus brazos – Pero estoy aquí devuelta contigo para amarte toda mi vida – Camus la conduce a la cama desvistiéndola. – No es momento de pensar cosas tristes es Navidad – Camus la recuesta en la cama besándola con amor y pasión, acomodándose sobre ella dejándola solo con ropa interior. Y él se desviste quedando solo en bóxer.

Hilda corresponde con mucho cariño los besos y caricias dejándose conducir por él. – Camus mmm… amor… tengo tu regalo de Navidad.

Camus detiene sus besos y caricias y se acomoda de lado recargando su codo en la cama mirando a Hilda – Y que es – pregunto Camus – Te dije que no era necesario darme algo cheri, pero muchas gracias.

Hilda le roba un beso y se levanta rumbo al armario y saca una pequeña bolsa de regalo. – Tendrás que verlo.

Camus solo la observa y se sienta en la cama. Hilda se sienta en el regazo de Camus entregando la bolsa.

Camus examina dentro de la bolsa y saca un par de botas azules de estambre y un pequeño suéter del mismo material y color de las botas – Y esto es muy pequeño no me queda, no entiendo – dice Camus sin tener idea.

- jajaja es enserio que no tienes de idea que significa – Hilda rodea sus brazos al cuello de Camus – me sorprendes caballero tan bueno que eres para los juegos de ajedrez y no poder descifrar el regalo.

Camus se queda observando el regalo – pues… honestamente no – Camus se encoge de hombros – ¿es una broma?

Hilda suelta una sonora carcajada – Camus estas fingiendo – Dice Hilda muy animada.

- Amor te juro que no tengo idea – Camus ríe nervioso.

- A ver examina más dentro de la bolsa.- sin poder creer la inocencia de su marido.

Camus obedece y saca una nota que dice "Papá se que este regalo no es tuyo, pero quiero que sepas que muero por conocerte, soy el más feliz en saber que serás mi papá un noble caballero dorado que lucha por la paz y la justicia al servicio de la diosa Athena y que también protege y ama a mamá y a Asgard te amo ya quiero estar en tus brazos y de mamá." Camus al leer la nota se da cuenta que será papá, se siente inmensamente feliz y emocionado. – Cheri… esto es… quiero decir. A un niño se le perdió una nota y quiere conocer a sus padres – Camus bromea.

- ¡Camus! – Hilda pellizca el hombro de Camus – Estas jugando.

- ¡Auch! Si que pellizcas fuerte jajaja – Camus riendo y abraza a Hilda dándole muchos besos – Seremos papás gracias por esta gran alegría cheri – Camus la recuesta en la cama acomodándose sobre ella.

Hilda se deja querer y ríe entre cada beso que se dan – Feliz Navidad amor - y ambos terminan haciendo el amor.

Al terminar quedaron sudorosos y cansados e Hilda acurrucada en el pecho de Camus – Cheri yo también tengo un regalo para ti – Camus sale de la cama y busca entre sus cosas y saca un sobre.

Hilda cubre su desnudez con la sabana mirando a Camus desnudo se sonroja, no es que nunca lo hubiera visto desnudo, sin embargo, verlo así no deja de emocionarla, cautivada por el hermoso hombre con el que esta casada fuerte, musculoso, alto, guapo, glúteos bien formados y trabajados y un miembro de buen tamaño. Hilda cerro los ojos si lo seguía mirando iba a abrazarlo y se lo comería a besos.

Camus antes de entregar el sobre no pudo evitar sonreír al verla tan sonrojada y evadiendo la mirada – Hilda aquí esta el sobre, porque cierras los ojos y estas sonrojada – Dice Camus divertido.

- ¡Camus ya Jajaja tú tienes la culpa! – Hilda abre los ojos toma el sobre rápidamente y le da la espalda.

- jajaja – Camus se acuesta abrazándola por espalda – y yo porque – Le da un beso en el hombro.

- Por ser ardientemente sexy y guapo, irónicamente siendo caballero de hielo me derrites – contesta Hilda estando como tomate teniendo pensamientos poco inocentes hacia el caballero.

Camus hace un gesto de sorpresa levantando las cejas – No pensé que provocara cosas intensas en ti cheri, pensé que era yo el único en enloquecer con solo mirarte. – le da una mordida suave en la oreja – y bien abre el sobre.

A Hilda se le eriza la piel por el contacto y mordida del caballero. Hilda saca el contenido del sobre y ve que son boletos para viajar a Francia, Alemania, Inglaterra, España, Italia y Suiza. - ¡Un viaje todo pagado! – Hilda grita emocionada. – Hilda se voltea y besa a Camus – Muchas gracias, amor.

- Feliz Navidad Cheri, ya no seremos dos sino tres, además nunca tuvimos oportunidad de ir a la luna de miel – Corresponde el beso.

- Ha sido una grata sorpresa, ha sido una Navidad casi perfecta.

- ¿Casi? – cuestiono Camus.

- No hicimos repostería navideña este año, no estuviste presente para ayudar, más bien habíamos quedado que haríamos la repostería juntos, para el gran baile mandamos comprar las cosas y se seguro todo se acabó.

Camus toma de la mano a Hilda pensando unos momentos – Tienes razón, pero la Navidad apenas comienza es apenas la noche buena, que la ya la tuvimos por cierto – Camus tose un poco refiriéndose a los hechos ocurridos hace unos instantes de hacer el amor. Hilda ríe cómplice – se me ocurre que – Camus reparte besos en el cuello y hombros de Hilda – podemos ir a esta hora a la cocina del palacio y hacer repostería para la mañana, que opinas.

Hilda cierra los ojos disfrutando de los besos muy sonriente – Me fascina la propuesta vamos, a estas alturas ya todo habrá terminado y están dormidos todos. ¿Qué hora es?

Camus voltea a ver el reloj – Son las dos de la mañana.

- El baile estaba planeado hasta la media noche, ya no debe haber nadie, vamos. – Hilda se reincorpora y busca ropa que ponerse.

Camus se queda perezoso en la cama mirando a su esposa – Y porque no usas solamente un mandil sin ninguna otra prenda puesta.

- ¡Camus! Vamos a hacer repostería o construir otros nidos de amor jaja – comenta Hilda divertida vistiéndose con ropa de su esposo

- ¿Se pueden las dos cosas? – contesta Camus divertido. – Oiga Señora porque no usa su propia ropa.

- Jajaja no tienes remedio – comenta Hilda sin dejar de reír – Porque su ropa mi amor es muy amplia y cómoda y yo no tengo ropa vieja para cocinar repostería, sé que nos vamos a ensuciar.

Camus frunce el ceño falsamente molesto, claro que disfrutaba mucho ver a su amada esposa usando su ropa. – De acuerdo usted manda bella dama – Camus se levanta y se viste con una ropa de entrenamiento vieja y rota. – Es usted una dama muy fina como para echar a perder su ropa costosa. – Antes de salir de la habitación Camus abraza y besa a Hilda.

Hilda corresponde el beso y ambos van a la cocina a preparar la repostería navideña, Camus le enseña técnicas nuevas de preparación de galletas y pasteles. Pasan momentos de mucha risa mientras cocinan y hornean. Hubo un momento donde Hilda tuvo que inclinarse a alcanzar un rodillo y accidentalmente mientras Camus amasaba las últimas galletas ensucia la cara de Hilda con harina.

- ¡Oye! Lo hiciste a propósito.

- Que cosa, no hice nada malo – Camus se defiende y mira el rostro de Hilda lleno de harina y se carcajea – Lo siento fue un accidente.

Hilda le avienta harina a Camus y le estrella un huevo en la cabeza e Hilda se carcajea.

Camus de inmediato deja de reír – Esto si que no es gracioso ¡ven acá! – Camus persigue a Hilda lanzando harina y azúcar comenzando así una guerra.

No faltaron las risas y el escándalo parecían dos niños traviesos divirtiéndose a lo grande.

Al amanecer están sentados en el suelo recargados sobre la barra de preparación de alimentos dejando todo hecho un desastre y ellos muy sucios de harina, huevo y azúcar.

- Tu tuviste la culpa – se defiende Hilda.

- Tu dejaste mi cabello asqueroso de huevo – Camus mira a Hilda a los ojos y se acerca a ella para besarla.

Ambos se besan apasionadamente, en ese momento entra Flere y los mira besándose - ¡qué pasó aquí!

Hilda y Camus rompen el beso y miran a Flere - ¡Feliz Navidad! – contestan los dos al mismo tiempo y se ríen.

Hilda y Camus se levantan y se ponen a limpiar – Cheri yo limpio todo, no debes hacer esfuerzos extras.

- No te preocupes amor si puedo.

Camus niega con la cabeza – Por favor no, tu ve con Flere.

- Hilda porque Camus dice esas cosas – pregunta Flere e Hilda sonríe.

- Pronto serás tía – Dice Hilda muy emocionada y abraza a su hermana. Flere llora y grita muy feliz por la noticia.

La mañana de Navidad transcurre en paz y armonía, reúnen a todas las personas del palacio a un pequeño convivio navideño acompañado de bebidas y alimentos y la fina repostería que prepararon Camus e Hilda.

Camus y Surt tienen una plática agradable entre amigos.

- Estoy infinitamente agradecido contigo Surt de no ser por ti no hubiera conocido a Hilda, gracias por ser tan insistente de que jugáramos ajedrez aquella noche.

- No tienes nada que agradecer me da alegría tu felicidad con Hilda, Feliz Navidad amigo – Ambos se abrazan.

Al final todos brindaron con champagne a excepción de Hilda que no puede tomar alcohol por el embarazo y todos gritan.

¡Feliz Navidad!

Fin.


Si no han leído "recuerdos de ajedrez y pasión" les recomiendo ver mis historias.

Me base un poco en la mitología egipcia para una parte del fic.

Saludos y Feliz Navidad.