Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas

Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Sistema Desconocido

Planeta Desconocido

Terreno Desconocido

Fecha Desconocida

Hora Desconocida

POV Ethan

A la mañana siguiente, despertamos con hambre, así que usamos los MRE de la mochila de Sven para alimentarnos. Tenemos que racionar la comida por el momento.

Cargamos todas las municiones que pudimos y tomamos unos fusiles de asalto MA5B para defendernos en el campo.

Guardamos los rifles de batalla BR55, escopetas M45E y pistolas M6S, junto con unas pocas M6D.

Estamos demasiado pesados, así que decidimos investigar el cráter para ver si quedaba algún vehículo que nos pudiera servir.

—Esto es estúpido, no hemos encontrado nada. Ni un solo Warthog en todo el lugar. Si llevamos todas estas armas encima, la vida salvaje nos comerá vivos— dice Sven, irritada por las vueltas que estamos dando sin encontrar algo útil en los escombros de la fragata.

—No tenemos muchas opciones, es eso o caminar todo el trayecto...— me detuve al ver una señal divina enfrente de nosotros.

Un Pelican D77H intacto, aún con sus cañones giratorios de 70 mm, con dos vainas de misiles Anvil-II ASM en cada ala. Se ve como si el choque no le hubiera afectado.

—¿Decías, cariño?— le digo fanfarroneando un poco, empujándole ligeramente del brazo mientras casi saltaba hacia el vehículo aéreo.

Entro y veo que el interior estaba limpio, sin nada en él. Dejo las grandes bolsas en el suelo, estirando mis músculos cansados. Sven repite mis acciones detrás de mí mientras entro a la cabina para ver si los controles tienen algún daño, pero no tienen ni un rasguño.

—Es muy extraño ver algo intacto, tomando en cuenta que la fragata fue partida en dos— digo en voz alta mis pensamientos.

—Bueno, Dios nos quiere mucho, así que nos dio esta belleza bélica de 138 toneladas— escucho decir a Sven en la bahía.

—Despeguemos y regresemos a la armería. Saquemos todas las municiones que podamos; creo que vi ametralladoras pesadas y SPNKr ahí. Tomemos algunas, ya que estamos— enciendo el Pelican, escuchando los poderosos motores rugiendo al volver a ser usados.

Nos elevamos para volar con baja altitud, ahorrando el combustible, regresando a la armería para cargar el Pelican con todo lo que podamos.

30 minutos después...

Cargamos todo, dejando al límite el peso. Así que subimos y empezamos a volar medianamente alto para ver si encontramos alguna señal de civilización a los alrededores.

—¿Has visto algo con las cámaras?— pregunto, manteniendo mi vista adelante para ver si encuentro algo.

—Nada más que árboles, árboles y más árboles. No he visto mucho más que eso... oh, y montañas— me dice de manera sarcástica detrás de mí, en el asiento superior.

—Espera, los sensores detectan movimiento detrás de nosotros. Están tomando velocidad, pero no nos alcanzarán a la velocidad que llevamos.

—¿Cuántos contactos?— digo, poniéndome serio.

—Cuatro contactos y van en aumento— en ese momento, el Pelican es golpeado en el costado derecho—.

—Nos están rodeando, ¡acelera!— grita Sven mientras nos impactan.

Una de esas cosas pasa por enfrente del Pelican, intentando derribarlo, pero es arrollado por la aleación de titanio voladora.

Sin embargo, pude ver lo que era: parecía un cuervo gigante negro del tamaño de un Warthog.

En eso veo algo que creo, es una gran ciudad en las montañas, donde hay una cascada. Era muy hermosa.

—Tenemos una ciudad al frente— digo, llamando la atención de Sven.

Una de esas cosas se estrella con el motor izquierdo, haciendo que pierda el control. Trato de mantener estable la nave; aun así, no lo consigo y nos estrellamos en una montaña cercana a la ciudad, en una colina sin árboles, prácticamente siendo un campo al descubierto.

—Sven, ¿estás bien?— digo, quitándome el casco para sobarme la cabeza por el impacto.

—Sí, gracias a mi casco— dice, copiando la misma acción.

—Hay que salir, la ciudad no está muy...— no termina, ya que escuchamos graznidos a la lejanía.

—Olvida eso, toma las ametralladoras; nos vamos a defender— digo, saliendo de la cabina y sacando de una de las bolsas una pistola de bengala para lanzarla en dirección de la ciudad y esperar que alguien la vea.

—Saca las torretas y prepara tu rifle, que los locales no serán los únicos en saber dónde estamos— digo a Sven, entrando para ayudarla a hacerlo más rápido.

Continente de Anima

Mistral

Ciudad de Mistral

Academia Haven

POV Leonardo Lionheart

La academia se encontraba en paz, pasear por la entrada principal era relajante, aunque no duro mucho.

Detrás de mí, una voz llamaba mi nombre.

Al girar, era Judith, mi secretaria, quien se encontraba agitada.

—Director, los guardias de las puertas vieron una bengala en una de las montañas cerca de la ciudad, con una horda de Nevermores acercándose. ¿Enviamos cazadores para ayudar?— mi secretaria me dice sobre la situación.

Pienso rápidamente en la gente que teníamos disponible y recuerdo que tenemos a un equipo en la academia para el trabajo.

—Envía un equipo de rescate; su transporte debió haber quedado varado— digo, saliendo al exterior para ver por mí mismo la bengala roja que sigue en el cielo.

—No creo que sobrevivan, señor; detectamos una gran oleada de Nevermores, más de lo normal. Necesitan estar demasiado armados para poder defenderse— ella se queja de mi orden, sabiendo que un solo equipo no podría enfrentarse directamente a tal cantidad.

Me enseña la tableta de los sensores y veo con mis propios ojos la cantidad enorme de Nevermores que se movían a los pobres que se habían estrellado.

—En ese caso, que sea de inmediato. Y antes que diga nada, no le pedí su opinión; hágalo ahora— le ordeno de manera más severa.

—De inmediato, señor— con su tableta envía la confirmación del equipo de rescate.

Giro de vuelta a la bengala junto a los graznidos que se aproximaban.

—Resistan, la ayuda va en camino— digo a mis adentros.

Sistema Desconocido

Planeta Desconocido

Terreno Desconocido

POV Ethan

—¿Cuántas ametralladoras tenemos?— digo preparando mi MA5B.

—Tenemos 6 torretas cargadas y listas para acribillar a esas mierdas— me contesta Sven checando su rifle de batalla.

En eso se escuchan los graznidos más fuertes, significando que están cerca.

—Hay que salir, toma las pesadas, tenemos 200 balas por torreta, así que ahórralas. Dejemos los rifles para el final— digo colocándome el casco y saliendo corriendo para tomar la torreta, viendo acercarse las aves.

—Vengan, desgraciados— digo levantando la torreta con mis dos brazos.

Los pajarracos se acercan circulando como una parvada, pero no perdimos el tiempo y empezamos a abrir fuego.

El triple cañón empieza a girar, soltando una lluvia de balas a las aves que nos estaban sobrevolando, logrando derribar algunas y alterando a las demás, que intentaban caer en picada hacia nosotros, pero terminaban agujereadas.

—Nos rodean— me avisaba Sven, mientras ella cubría mi espalda.

—Encárgate tú, yo defiendo adelante— digo sin despegar la mirada de los enemigos que tenía enfrente.

Las ráfagas de las ametralladoras pesadas sonaban por toda la colina, confundiendo y alertando a todos los pájaros que estaban cerca.

—¡Llegan más!— grito viendo a la horda que se nos acercaba.

—Tenemos municiones de sobra.

Seguimos disparando a todo lo que se acercaba a nosotros.

El humo oscuro del motor del Pelican llamaba la atención a todo lo que había a los alrededores, y en poco tiempo la gran extensión de pasto se convirtió en un campo negro, ya que por algún motivo los bichos se desintegraban dejando un polvo negro donde caen.

Las aves se empezaban a dispersar porque veían que, mientras más juntos estaban, más fáciles eran derribados.

—Sin munición, cúbreme, tomaré otra— corría Sven detrás de mí para tomar otra ametralladora, puesto que era más rápido agarrar otra nueva que recargar la que tenías.

Seguí disparando al aire cuando los cañones dejaron de girar, indicando la falta de balas.

—Estoy en las mismas, cúbreme— digo retrocediendo para tomar otra, dejando solo dos ametralladoras disponibles.

—Dales duro, Sven, ya falta poco.

Continente de Anima

Mistral

Ciudad de Mistral

Mercado

POV Narrador

Las ráfagas de las ametralladoras llamaban la atención no solo de las criaturas Grimm, sino también de la gente de la ciudad de Mistral, ya que era muy inusual que una gran cantidad de Grimm se juntara en un sitio que no tuviera que ver con emociones, por el hecho de que esto era más que nada una conmoción.

Nadie sabía quién tenía la suficiente potencia de fuego como para enfrentarse a tantos Grimm. No eran los atlasianos; no habían informado de que estarían aquí, también porque ellos siempre les gusta hacer las cosas a lo grande y se hubieran dado cuenta de su presencia.

—¿Alguien sabe qué está ocurriendo?— uno de los ciudadanos preguntaba intrigado.

—Daré un vistazo— un fauno con alas contestó, empleando vuelo hacia donde se escuchaban los disparos, pero sin acercarse demasiado para no llamar la atención.

El fauno tenía unos lentes extraños que, en un instante, cerraban sus pupilas metálicas, haciendo zoom en dirección de las dos personas/máquinas y una nave derribada, disparando con grandes armas a todos los Nevermores que les rodeaban, haciendo trizas a cualquiera que intentara dañarlos.

Con esa información, regresó con cuidado de no ser visto por los Grimm; aunque, aun siendo visto, era ignorado, ya que iban directo a los disparos.

—Son dos personas— dice el fauno tomando aire por el vuelo rápido.

La gente de alrededor estaba asombrada por la noticia.

—¿¡Solo dos!? ¡¿Cómo es posible que solo dos personas sean capaces de matar tantos Grimm?!— una mujer dice sorprendida sobre las capacidades de esos desconocidos.

—Sea lo que sea, los cazadores van a ayudarlos, miren— otra mujer fauno con orejas de gato, apunta a un Bullhead que sobrevolaba encima de ellos.

—Para cuando lleguen, esos dos habrán muerto— un hombre dice de manera pesimista.

—No lo creo. Cuando vi a esos dos, estaban masacrando a los Nevermores como si nada. No sé qué clase de Dust estén usando, pero los atraviesan como si fueran papel— el fauno volador comenta lo que vio.

—Espero que tengas razón, porque si los voladores están sobre ellos, no faltan los terrestres en llegar— dice el señor, volviendo a ver los disparos que iluminan la montaña.

—Que Oum los ayude— dice la señora con orejas de gato fijando su mirada al cielo.

Sistema Desconocido

Planeta Desconocido

Terreno Desconocido

POV Ethan

Nos estamos quedando sin municiones, pero las aves se empiezan a alejar, observando cómo sus amigas caen como moscas por nosotros.

—¡ESO ES, HUYAN PEDAZOS DE MIERDA!— se emociona Sven disparando las balas remanentes de su ametralladora a los cuervos.

Hago un chequeo rápido de mis alrededores, no viendo más pajarracos en el aire.

—Esos fueron todos, ya no quiero pelear por hoy— menciono, soltando la ametralladora que sacaba humo de sus cañones.

—No creo que haya acabado; detecto contactos subiendo en la colina, son demasiados— dice Sven, tomando la penúltima ametralladora.

Reviso mi radar y en efecto, teníamos contactos moviéndose a nuestra dirección.

—El trabajo nunca acaba— contesto irritado, agarrando la ametralladora restante.

Mirábamos donde pensábamos que era la subida de la colina. Todas las marcas en el radar venían de ahí; calentando los cañones, nos preparamos para disparar.

Observamos unas criaturas con rostro de lobos, pero caminando algunos en dos patas.

Estos se nos abalanzan, pero disparamos antes, destrozándolos y arrancándoles trozos de su cuerpo por la potencia de fuego.

Llegando oleada tras oleada, los lobos eran acribillados; incluso algunas de esas cosas dudaban en acercarse viendo a sus hermanos morir, así que decidí intimidarlos.

—Sven, acércate mientras disparas— digo por mi comunicador, las ametralladoras era muy ruidosas.

—¿Acercarnos? ¿Para qué?— duda Sven de mis órdenes, pero es entendible.

—Los estamos haciendo dudar, hay que intimidarlos. Acércate amenazadoramente para hacerlos retroceder— sin esperar un segundo, camino lentamente con el casco ligeramente inclinado para intentar dar temor a los monstruos, y empezó a funcionar.

Los lobos empezaban a retirarse, aunque algunos no tienen tanta suerte.

Justo cuando estamos ganando terreno, una nave con aspecto extraño llega con gente que dispara munición explosiva a las criaturas, aunque sus municiones parecen hacer casi nada de daño a los monstruos.

—Llegó la caballería, creo— dudando de sus armas, ya que parece que tienen ¿bayonetas? No lo sé.

Un gran graznido se escucha en el ambiente.

Giramos nuestra vista detrás de la nave aliada y vemos un ave un poco más grande que nuestro Pelican, lo que nos hace dudar si disparar munición normal lo derribará, y si lo hace, gastaríamos mucho.

—Sven, el SPNKr ¡YA!— ordeno mientras saco mi MA5B disparando en ráfagas para ralentizar su avance.

La nave aliada tuvo que hacer un giro brusco para no ser atravesada, pero, por esquivar, viene directo donde estoy, lo que me obliga a rodar a un costado y vaciar el cargador al cuervo, dándole en su carcasa de hueso que tiene el rostro, quebrándolo y haciendo gritar de dolor al pájaro.

—¡APÁRTATE!— me ordenaba Sven saliendo del Pelican con un lanzacohetes SPNKr, poniéndose de rodillas.

Corro hacia su dirección, me deslizo poniéndome al lado de ella.

—¡DISPARA!— ordeno a Sven de inmediato.

El cohete resuena en el área al salir expulsado al aire, dirigiéndose a una gran velocidad, dando un impacto directo y volándolo en pedazos.

—¡BIEN, NADIE SE METE CON LOS SCDO!— grito chocando puños con Sven, por fin relajándome de terminar la batalla, aunque el día aún continúa y debemos conocer a la gente del lugar.

Continente de Anima

Mistral

Afueras de la Ciudad de Mistral

Nave Derribada

POV Cazadora

Los tripulantes del Bullhead estaban atónitos por lo que vieron; no habían visto en sus vidas un arma con la suficiente potencia como para destrozar a un Nevermore de un disparo.

La cazadora Arrastra Sky no sabía qué decir. Lo que sí sabía era que esta gente era peligrosa, ya sea para bien o para mal.

Pero no tenía tiempo para preguntas, no ahora. Lo primordial era sacar a esta gente de allí y llevarlos a la ciudad.

El Bullhead aterrizó acercándose a los dos soldados con precaución, porque no sabían si eran hostiles.

—Tardaron en llegar— dijo uno de los soldados con voz masculina, acercándose y guardando su arma en su espalda, demostrando que no quería pelear, lo que la hizo relajarse.

—Con el escándalo que hicieron, fue suficiente para llamar la atención de todos— le respondí al hombre.

—Pues llegaron a tiempo. Necesitamos enganchar nuestra nave a la suya; tiene muchas cosas que no podemos dejar aquí— me respondió, quitándose el casco.

Mostrando a un hombre en sus veinte años, con cabello castaño que ondeaba con el viento, unas facciones muy varoniles y atractivas que me hicieron sonrojar un poco.

—Claro. Fénix, dile al piloto que suelte los ganchos; tenemos carga pesada— pedí a mi compañero el favor.

—Nos presentaremos después. Por ahora, hay que salir de aquí— dijo la otra soldado, que también se quitó el casco mostrando a una mujer pelirroja, muy hermosa, pero con una expresión ruda que la hacía intimidante.

—Por supuesto, el director de Haven quiere conocerlos— dije, recordando las órdenes de Leonardo.

—Sven, ayúdame a regresar las ametralladoras a la nave; todavía nos son útiles— dijo el hombre a la ahora nombrada Sven, que solo asintió a la orden.

—Realmente hicieron un desastre; solo mira a tu alrededor— dijo mi otro compañero, Pike, observando los pocos árboles destrozados por la artillería y el polvo negro de los Grimm desintegrándose.

—Son de temer, la verdad— dijo Asher, serio, mientras cargaba las ametralladoras de los soldados.

—Solo salgamos de aquí; no queremos más ataques sorpresa— dije, tomando los ganchos para acercarme a su nave, que no se veía muy dañada a pesar de que el impacto fue duro.

Me pregunto de qué está hecho; no parece abollada ni mucho menos perforada. Un Nevermore podría atravesar los Bullhead con facilidad, pero esta cosa únicamente tiene los picoteos donde lo intentaron, aunque no consiguieron perforarla.

Las dudas se responderán en otro momento.

Continente de Anima

Mistral

Ciudad de Mistral

Academia Haven

25 minutos después de la batalla...

POV Ethan

Llegamos a un gran edificio que la gente que nos recogió dice que es una academia, aunque aún no sabemos de qué es. Eso lo sabremos cuando hablemos con su director.

Bajamos con cuidado en el patio, dejando despacio al Pelican en tierra primero antes de aterrizar nosotros después.

Una vez en el suelo, salimos para encontrarnos con un señor más pequeño que yo, en sus 30 años, con cabellera y bello facial castaño, un poco pasado de peso, enfrente de nosotros.

No obstante, tiene una postura de alguien de alto rango.

Me imagino que es el director.

—Me da gusto que todo haya salido bien. No nos informaron que soldados de Atlas estuvieran probando nuevo equipo— me dice, dándole un vistazo a nuestra nave.

—Disculpe si no nos cree; aun así, no somos de esta Atlas que menciona. De hecho, es más complicado de lo que usted piensa— intento ser lo más cortés posible, ya que no estamos en territorio conocido, así que nuestros rangos no importan aquí.

—En ese caso, ¿por qué no me acompañan a mi despacho? Ahí podremos hablar con más tranquilidad— me dice con una sonrisa que no me hace sentir muy cómodo. No todos los días un superior te llama a su oficina con una sonrisa.

—Por supuesto. Solo hágame el favor de no tocar lo que haya en la nave. Es peligroso para manos inexpertas; por seguridad lo mantendremos cerrado, pero no queremos gente curiosa— digo, viendo a lo que parecen ser estudiantes pasando cerca del patio con curiosidad en sus ojos.

—No se preocupe, daré la orden y nadie se acercará a ella— nos señala con la mano hacia delante para que lo sigamos.

Caminamos por pasillos donde vemos a gente dándonos miradas, ya que, por lo que vemos, no es común ver a gente así de equipada por aquí.

Pero su vestimenta es extraña para ser una academia.

Llegamos a una oficina en la que entramos y nos dice que tomemos asiento, por lo que, por cortesía, lo hacemos.

—Tenemos muchas cuestiones, ¿señor?— pregunté, queriendo saber su nombre.

—Leonardo Lionheart, pero me pueden decir Leo— nos dice con confianza.

—Ethan Drake y mi acompañante es Svensdottir— digo, nombrándonos.

—Muy bien; sin embargo, primero díganme qué hacen ustedes en Mistral— nos pregunta, acercándose a su escritorio.

—Ese es el detalle, señor Lionheart. No sabemos qué es Mistral, o cómo llegamos a la ciudad... o al planeta— digo lo más serio posible de mis ridículas palabras.

Leonardo me observa detenidamente, intentando ver si estoy mintiendo.

Unos segundos después, asiente con la cabeza al analizar mis palabras.

—Entonces, ¿de dónde son?

—Ambos nacimos en planetas distintos y creo que sería mejor mostrárselo. Explicarlo sería muy confuso— respondo, sacando mi TACPAD y hurgando en toda la información que jamás creí usar.

Para resumir, le contamos sobre el sacrificio que, al parecer, nos trajo a este planeta, la ubicación donde nos estrellamos, la ruta de vuelo que utilizamos para llegar a la ciudad y, para confirmar sobre nuestro origen, utilicé mi TACPAD para mostrarle documentos que nos apoyarían.

Documentos no confidenciales sobre la guerra que llevamos contra el Covenant, noticias, videos, incluso un video de mi primer combate y todo lo que ocurrió en esa defensa.

Fácilmente, nos llevó 2 horas explicarle lo básico y hasta ahora parece sorprendido de que existe vida más allá de este planeta, aunque como esperábamos, aún hay cierta duda y desconcierto en su mirada.

—Comprendo, es difícil de creer. Enviaré un equipo para que revise la zona de choque de su 'fragata' para verificar si lo que dicen es verdad. Aunque no quita el hecho de que ustedes sean de otro planeta o galaxia.

—Es muy fascinante; hay gente que dice que no es posible, pero ustedes están aquí. Me imagino que tienen preguntas, así que díganme, ¿qué les gustaría saber?

Reflexiono un poco qué decir, pero viendo nuestra situación, un par de horas más de charla nos vendría bien por lo desactualizados que estamos.

—Todo— digo a secas, mirando a los ojos a Leo.