Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas
Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Continente de Anima
Mistral
Ciudad de Mistral
Academia Haven
1500 horas
24 horas después de la llegada a la ciudad...
POV Ethan
Este mundo es tan distinto al punto de parecerse a una historia de fantasía.
Monstruos negros con máscaras de hueso, como lobos, osos, aves, cerdos, elefantes y más, ocultos en los bosques profundos alrededor del planeta.
Nos explicaron de algo llamado semblanza, también del Dust siendo las municiones que usan y el motivo de por qué usan más armas cuerpo a cuerpo que de balas.
Eso es porque sus municiones, que son más lentas que municiones de tanque, son muy ineficaces al ser muy inestables y poco perforantes, por lo que decidieron cambiar su manera de combatir.
Nos explicó que los continentes no se dividen por países, sino por reinos, siendo estos Atlas, Vale, Vacuo y Mistral, aunque también está el continente de Menagerie, donde se ubica Kuo Kuana, donde residen los Faunos, y ellos son otro tema.
Los faunos son personas con partes animales adicionales, como orejas extra, colas, escamas o alas, que solo se veían en los libros de fantasía.
Ellos son vistos como inferiores y son maltratados al punto de mandar a mucha de la población a Menagerie, donde son "contenidos".
El maltrato, racismo y tráfico de esta gente es masivo, y con una pequeña investigación, en Atlas es donde más asesinatos de estos se hacen por año. También se les usa como mano de obra esclava, como lo que hace la SDC, que según rumores o, mejor dicho, secretos contados a gritos, los raptan de donde sea para que trabajen para ellos.
El SDC (Schnee Dust Company) es otro problema también aquí; son el mayor productor de Dust del planeta, lo que los hace increíblemente poderosos, casi por encima de la ley.
Lo que me da mucho asco de escuchar, tomando en cuenta que a Atlas le importa un comino lo que les suceda a los Faunos de manera política, ya que el gobierno militar de Atlas, dirigido por el general James Ironwood, no se preocupa en absoluto por lo que su MAYOR PRODUCTOR DE MUNICIONES haga mientras él reciba sus balas.
Este mundo está bastante podrido, incluso si me lo intentan suavizar con miel.
Racistas, extremistas y mercenarios hacen que la paz sea muy complicada, no es como que en casa fuera amor y rosas.
Pero sus escuelas de cazadores no son las más perfectas; se supone que preparan a hombres y mujeres para combatir a los Grimm exterminándolos para hacer las ciudades más seguras, aunque también se encargan de eliminar a los mercenarios.
Pero, según estadísticas, los mismos cazadores solo entrenan en las academias para convertirse en asesinos, mercenarios o bandidos.
Es una lástima.
Aun así, lo mejor de todo fue que nos liberaron nuestra AURA, siendo nuestra representación del alma que nos protege como escudo de energía. Pero aún nos queda descubrir nuestra semblanza.
Hay tantas cosas que tuvimos que reflexionar que dejamos los términos de nuestra estadía para después.
Decidimos dar una vuelta por la ciudad, ver cómo funcionaban realmente las cosas. Los de arriba siempre creen cómo funcionan sus ciudades; sin embargo, siempre hay hierba antes de la tierra.
—¿Qué esperas encontrar?— mi mujer estaba en ropa casual que nos dieron para estar cómodos.
Llevaba puesta una camisa blanca con una chaqueta de cuero café, unos pantalones de mezclilla negros y tenis deportivos blancos. Sven llevaba lo mismo pero de su talla.
—Algo que no sean rosas y mariposas, como lo dice Leonardo. Ningún mundo o ciudad es tan pacífico como lo hacen ver— respondo, mirando cautelosamente a mi alrededor, esperando encontrar esa suciedad que siempre existe.
—Es extraño que nos vistamos iguales, ¿no crees?— decía Sven, tocando su chaqueta.
—Cariño... vestíamos ambos la misma armadura; esto no es nada nuevo— mencioné mientras le sonreía, viendo su actitud tierna.
—Chistoso, tú entiendes a lo que me refería— contestó la mujer con un puchero.
—Sí, lo entendí— en ese instante, escucho un sonido metálico impactar contra el suelo junto a un gruñido de dolor.
Miro al frente y veo a cuatro hombres, uno de ellos en el suelo.
Este tenía astas como de alce, no mayor de 17 años; el resto parecían adolescentes, tirando a adultos, entre los 21 y 26 años.
Aquí tienes el texto corregido, con las comillas cambiadas por guiones largos en los diálogos y los guiones largos de las citas eliminados:
—¿Qué te habíamos dicho, animal? Si te veíamos por estos lados, te llevarías la paliza de tu vida— uno de los hombres pateó duramente el estómago del menor, haciendo que este empezara a toser al no tener aire.
—Oigan. ¡Idiotas!— todos los hombres, incluso el del suelo, miraron en nuestra dirección.
—Tú... ¿Nos hablas a nosotros? —el que parece el líder se apunta a sí mismo, indignado por mi insulto.
—¿Ves a otro imbécil alrededor?— contesto sarcásticamente mirando a la gente que solo observaba la situación.
—Ohohoho. Mira, niño bonito, si no quieres terminar con mi espada en tu estómago, más te vale irte— amenazó sacando un arma; era una simple espada.
—Y al menos que no quieras que te sepulten con un agujero en la cabeza, más te vale que tú te vayas— dije sacando mi pistola M6D, usando ambas manos para sostenerla; esta cosa no es algo que se tome a la ligera.
—¿Se supone que debo tener miedo a esa cosa?
—¿Qué tal si mejor te muestro dolor?— sin avisar, disparo en su rodilla. La munición, siendo semi perforante de alto poder explosivo, no pudo resistir el impacto directo, explotando su rodilla en sangre.
Sus gritos de dolor y el disparo ruidoso atrajeron la atención de todos los que ignoraban la situación.
—¿Quieren un poco también ustedes?— pregunto moviendo juguetonamente mi arma.
No se lo pensaron dos veces y huyeron como los cobardes que son, dejando tirado al herido, que seguía gritando.
—Cierra la boca, ya me duelen los oídos— digo irritado, pateando con fuerza su rostro y dejándolo inconsciente.
—Que alguien llame a una ambulancia para recoger a este desperdicio— grite al aire a la gente que solo miraba; de inmediato hicieron caso.
—¿Te duele algo, chico?— pregunto intentando ver si tenía alguna fractura visible o dolores evidentes al moverlo.
—No, mi aura me protegió del daño— contestó poniéndose de pie como puede.
—Bueno, chico, tu reacción y palabras me hacen pensar que no es la primera vez que te pasa esto.
—¿Mi reacción?— decía el joven, confundido.
—Cuando uno es amenazado, no simplemente se deja pegar; la defensa personal es algo a lo que todos tenemos derecho— explico mientras señalo al hombre herido que estaba siendo vendado por Sven con la camisa del mismo hombre, intentando frenar el sangrado.
—¿Vives debajo de una piedra o qué? Los faunos no tenemos tantos "derechos" como tú dices— respondió enojado por mi comentario, pero viendo la historia de los faunos, no me sorprende su reacción.
—Sí, eso es lo que veo. No estoy de acuerdo con eso.
—Para este punto, las palabras no son suficientes para detener esto. Si me quedo aquí, pensarán que fui yo y me arrestarán— contestó indiferente mientras se iba del sitio.
No lo detuve, solo lo miraba irse mientras la policía se hacía presente junto con la ambulancia.
Testificamos el asalto a un civil y, al intentar agredirme con su espada, que seguía en el suelo, me defendí con mi propia arma.
Nadie testificó lo contrario; me habían dicho que pertenecía a una banda de maleantes, por lo que verlo entre rejas era algo que agradecieron.
La ciudad era segura de Grimm, pero no de la propia gente.
No teníamos cómo volver o forma de comunicarnos con la UNSC, viendo que esta galaxia era... distinta.
Por lo que quise intentar algo.
Ayudar a este mundo, hacer lo que en el nuestro no podíamos.
1 hora después...
—Ahora qué, Ethan, ¿alguna idea de qué hacer?— preguntaba Sven, sentada en una silla de la oficina de Leonardo, que estaba muy bien decorada.
—Pensé en una propuesta, es beneficiosa para ambos. Aunque tengo que hacer tratos con fábricas para poder seguir creciendo, ya verás a qué me refiero— le explico recargado en la pared cerca de la puerta.
En eso, Leo entra para comenzar la reunión.
—Muy bien, capitán, dígame su plan— decía mientras se sentaba en su escritorio.
—Bueno, ya que ustedes nos dan hospedaje, estuve pensando en alguna manera de... beneficiar a la academia— digo sentándome en la silla enfrente del escritorio de Leo.
—Cuénteme, me intriga su propuesta— repitió Leo mis movimientos.
—Pensaba en que usted podría abrir en la misma academia una clase, en la que nosotros enseñemos nuestras armas, estrategias, códigos para convertirlos en algo similar a un SCDO— explico un poco mi plan, empleando mis manos para explicarme.
—No tenemos el personal como para entrenar marines y luego SCDO, así que iremos al grano tomando a solo los mejores que, obviamente, se ofrezcan, ya que no será obligatorio— doy mi propuesta al director de la academia, que tiene intriga.
—Es una idea interesante, pero no tenemos el suficiente presupuesto para ayudar con sus gastos— eso es el problema mayor.
—Usaremos lo que tenemos, los equiparemos con lo que rescatamos de la fragata; usaremos munición de entrenamiento para las prácticas, mismo golpeteo, pero sin sangre— explico mi plan.
—Hagamos esto: abriré unas plazas para gente interesada y promocionaremos sus "clases" para ver si tenemos voluntarios— eso es algo que puedo tomar.
—Solo debo aclararle que los entrenamientos de iniciación no son como los de ustedes; los haremos sufrir lo peor de sus vidas. Quiero mujeres y hombres duros, determinados, no cualquiera que pueda sostener un rifle; somos quisquillosos con meter gente a nuestra clase— digo para dejar claro por qué no quiero enclenques presentándose a las pruebas.
—Entiendo, la propaganda dejará claro que solo los dispuestos y determinados pueden entrar, no se preocupe— extendió su mano a mí para estrecharla y cerrar el trato.
—Un gusto hacer negocios con usted— le respondo a su gesto para levantarme y retirarme con Sven detrás.
—¿Esa fue tu idea, ser maestros de niños?— dudaba de mi intelecto.
—Te tengo que recordar, cariño, que yo entré a la armada de chico; ahora soy tu capitán y pareja— dije sonriendo de lado arrogantemente.
—Ja, ja, mira cómo me río. Volviendo al punto, ¿qué pasará cuando no tengamos más presupuesto, nos volveremos mercenarios?— eso es lo último en lo que me quiero convertir.
—Ya nos las arreglaremos cuando lleguemos ahí, por ahora intentemos averiguar cuál es nuestra semblanza; las pruebas ya las tengo, así que no te preocupes por eso— salimos al patio de la academia, donde hay un vasto campo de entrenamiento con diferentes ambientes, ya sea terreno arenoso, boscoso, montañoso (pero en más pequeño) y acuático.
—Hay que darles mérito; prepararon bien este sitio— dice Sven admirando el lugar.
—Bien, dividamos en lo que pueden ser: ataque, defensa y apoyo; todas las semblanzas se dividen en eso, así que hay que empezar y averiguar qué demonios tenemos en el arsenal.
4 días después...
16 días antes del inicio del semestre...
Mistral
Costa de Mistral
—Ethan, esto es inútil, no hemos descubierto nada en estos días, solo hemos perdido el tiempo— su frustración es igual a la mía; llevamos días sin ningún descubrimiento sobre nuestras semblanzas y, aun así...
—No podemos rendirnos, descartamos tantas opciones que en algún momento lograremos descubrirlo, solo confía— esta no es la Sven de la que me enamoré; antes era al revés, yo era el deprimido.
—¡¿Tenías depresión?! ¡¿Por qué no me dijiste?!— la cara de terror de Sven me exaltó.
—¿Depresión? ¿De qué hablas?— ¿Lo dije o lo pensé?
—Pues lo dijiste, idiota. Ahora me vas a contar por qué tienes depresión— Dios mío.
—SVEN, PUEDES LEER MENTES. YO NO DIJE NADA— reía feliz, extasiado por descubrir su semblanza.
Abrazo a mi mujer y la levanto, dándole vueltas en el aire.
—¿Puedo leer mentes? Todo lo que dijiste, yo lo escuché como si me lo hubieras dicho —así eh...
La miro detenidamente sin decir nada, para luego pensar en su lunar ubicado cerca de su seno izquierdo. Lo hace ver sexy.
Luego veo cómo se sonroja y trata de golpearme, pero ya venía a ver eso, así que lo esquivé. Se dio cuenta de que no abrí mi boca, descubriendo que realmente puede leer mentes.
—Oh Dios, ¡OH DIOS PUEDO LEER MENTES!— gritó dándome un gran beso.
—Ahora solo quedas tú— dice mirándome con determinación.
Me acerco a la arena, sentándome, tomando un puñado mientras miro al atardecer, sintiendo su suave textura.
Comparándola con la pólvora negra, que es más áspera, ahora que me doy cuenta, tienen textura similar; se siente rasposa al tacto.
—Ethan, ¿eso es pólvora?— pregunta Sven mirando cómo de mi mano sale arena negra.
Abro mi mano mirando el polvo negro que tengo, lo acerco a mi nariz oliendo nitrato de potasio y algo de azufre.
Esto es pólvora negra.
Levantándome rápidamente, tomo más arena, cierro mis ojos e imagino en la pólvora para después sentirla en mis manos; las abro para ver que está ahí.
—Transmutación, ¡HAHAHAHAHA, PUEDO CONVERTIR CUALQUIER MATERIAL EN LO QUE QUIERA!— grito a los cuatro vientos, descubriendo lo ULTRA útil que será mi habilidad. Acabo de resolver el problema de financiación.
—Cariño, ya sé cómo sacarnos de pobres; solo vendemos lo que las empresas pidan a cambio o intercambiamos servicios para poder recibir municiones, vehículos y lo que necesitemos— digo agarrándola de sus hombros.
—Tenemos que hablar con Leo de nuestras semblanzas. Nos puede contactar con empresas metalúrgicas y automotrices para la construcción de armas, vehículos y equipo— corrimos a darles las buenas noticias a Leo a su oficina, y esto solo era el comienzo de las buenas noticias.
3 días después...
13 días antes del inicio del semestre
Mistral
Automotrices MSL
—Entonces quiere de mis servicios— estábamos en una reunión con el presidente ejecutivo de esta empresa automotriz para lograr formar un trato.
—Así es, le podemos ofrecer materiales que en otro lado le costaría una fortuna y no solo eso, se lo daré GRATIS— es una oferta que no puede rechazar, no importa cuánto lo intente.
El empresario me miró extrañado, ya que nadie entregaría material porque si a menos que quisiera algo, y eso fue lo que pensó.
—¿Qué va a querer a cambio?— me pregunta de manera seria.
—Quiero que en la producción total un 40 % se dirija a la creación de vehículos militares, terrestres y aéreos. Le daremos los materiales para hacerlo; solo necesitamos la maquinaria y mano de obra. Acepte los términos y los regalos serán suyos— se queda callado pensando en qué pedirme hasta que decide hablar.
—El titanio no abunda por Remnant, las minas no son tan ricas como lo serían en Atlas e incluso Vacuo. El transporte y costo de ello es demasiado caro, así que si quiere que le dé tanto porcentaje de mis fábricas, un buen cargamento de titanio a mi puerta se agradecería— ¿titanio? O querido, ¿de qué crees que serán nuestros vehículos?
—Amigo, tiene un maldito trato. Solo necesitamos un carguero para llevar los contenedores; le puedo ofrecer 50 toneladas, ¿le parece justo?— digo sonriéndole un poco.
Estaba estupefacto, ¿50 toneladas? Nadie tiene tanto titanio como para tirar en gran medida.
—No se haga tantas ideas; le doy esa cantidad, ya que todos nuestros vehículos están hechos de ese material. Puede dividir el material para otros proyectos si desea; no me entrometeré en eso. Pero quiero que mis autos, naves, tanques sean tal y cuál como lo muestran los planos, ¿trato?— le digo extendiendo mi mano.
Él, sin pensárselo, estrechó mi mano.
—Tiene un trato, señor Drake, hagamos el contrato para finalizar la reunión. Si no le gusta algo en él, dígamelo y lo arreglamos; no quiero tener ningún inconveniente con ustedes, estoy muy entusiasmado de nuestra nueva alianza— el empresario me dice llevándome del hombro con su secretaria para crear y firmar el contrato, como odio el papeleo.
—Ya que estamos, ¿no conoce alguna empresa que haga armas? Me gustaría hacer más "negocios", tengo mucho amor para dar, señor— digo siguiéndolo.
2 días después...
11 días para el inicio del semestre
Mistral
Armería Mistral
POV Sven
—Dígame, señorita Svensdottir, ¿por qué querría trabajar con la señora Henkl?— me cuestiona el asistente de la presidenta ejecutiva, que también estaba en la habitación.
—Ofrezco un trato imposible de rechazar. Tal vez no le pueda ofrecer la munición que desea, pero sí los materiales para hacer sus armas, totalmente gratis— dije con una serenidad que ni yo me la creía.
—¿Y por qué cometería tal estupidez de entregarnos material gratis? ¿Qué quiere a cambio?— la jefa habla después de mantener silencio durante toda la reunión.
—Me imagino que el señor Hamilton le informó del trato que hizo con nosotros, pero le explico: queremos un 40 % concentrado en la producción de armamento militar propio. Le proporcionaremos todo lo que necesita para fabricarlos— le comencé a decir, poniéndome cómoda en el asiento.
—Lo que necesito de usted es la maquinaria y mano de obra. Le ofrezco 30 toneladas de titanio y polímero, 20 toneladas de acero y plomo. Puede dividir el material a cualquier proyecto suyo; sin embargo, el material que le doy será mayormente utilizado para la creación de MIS armas. ¿Qué le parece?— coloqué mi pierna por encima de otra mientras miraba a los dos ejecutivos que estaban observándose, reflexionando qué decir.
No quiero leer su mente porque me parece una falta de respeto a su privacidad.
—¿De dónde piensa sacar tanto material?— la jefa me cuestiona, a lo que yo solo sonreí.
Flashback: un día antes
—¿Quiere comprar 150 toneladas de madera? Si es así, ¿cómo pagarán la exuberante cantidad de Lien?— el dueño de la carpintería de Mistral preguntaba anonadado y curioso.
—¿Qué le parece con esto?— le mostré una gran piedra de oro. Hizo que los ojos del señor brillaran al verla, pero luego salió de su sueño para hacer cuentas.
—Tengo 1... 2... 300 como estas. Si acepta trabajar con nosotros como socios, son todos suyos— dije confiada.
—Trato hecho.
Fin del flashback
—Tenemos nuestros contactos, señorita Henkl. Le puedo mostrar una muestra del cargamento, si es que duda de mis palabras. Usted, mejor que nadie, sabe que las acciones valen más que mil palabras— dije usando mi comunicador para llamar a Ethan.
Llevábamos rato tratando de cargar todo el material, el Pelican estaba al límite.
—Salgamos, para verlo— el asistente nos lleva a la bahía de Bullhead para ver cómo el Pelican descendía con un contenedor grande que suelta, haciendo resonar el lugar y llamando la atención de los trabajadores.
—Ahí tiene 10 toneladas de titanio y 5 toneladas de acero— la presidenta ejecutiva se acerca, ignorando las quejas de su asistente. Usando una escalera que un trabajador trajo, se acerca para ver tablones de titanio de 50x30 cada una, para bajar y acercarse a mí de nuevo.
—Denos los planos, señorita, empezaremos ya.
10 días después...
Un día antes del inicio del semestre...
Mistral
Academia Haven
POV Ethan
—La propaganda para su clase está ardiendo. Los ciudadanos expandieron como fuego su hazaña del ataque Nevermore cuando llegaron; los jóvenes quieren llegar a alcanzar tal nivel que, al leer las pancartas, están dispuestos a soportar tal entrenamiento— nos explica Leo en el patio de la academia, enseñándonos una lista de 120 candidatos, el triple de lo que esperábamos.
—Demostramos de lo que estamos hechos. Querrán ser como nosotros, pero cuando abramos más vacantes por nuestras nuevas alianzas, necesitaremos pilotos, ingenieros, médicos... crecemos como nunca; solo no hay que caer como siempre— digo, pensando en posibles errores que podemos cometer para poder evitarlos.
—Estoy de acuerdo. Enseñarán a 120 personas, no les hagan mucho daño— nos advierte Leo.
—El propósito de un soldado es que esté dispuesto a sacrificar su vida por la seguridad de los demás, aunque no significa que lo vaya a hacer. Estas 120 personas nos están diciendo que darán todo para mantener a esta gente a salvo y que vivan sus vidas en paz— menciono, mirando por su ventana al exterior.
—Ese es nuestro propósito, nuestro objetivo, nuestra misión. Haremos de esos chicos los verdaderos protectores del mundo.
