Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas
Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Continente de Sanus
Vale
Academia Beacon
Zona de aterrizaje de Bullheads
1000 horas
POV Narrador
El gran Pelican descendía frente a la gran academia bajo la mirada de todos los estudiantes que sabían a quién le pertenecía.
Los SCDO se ganaron una excelente reputación, ya sea de humanos o faunos, por su inclusión y cero tolerancia a la discriminación entre razas, así como su lucha contra traficantes y mercenarios.
Cuando la escotilla se abrió, se vio a cuatro SCDO salir con rifles de batalla, cada uno observando a sus alrededores, asegurando la zona.
Después salió un SCDO más grande con una armadura más reforzada y voluminosa, con hombreras grandes y un cuchillo Kukri en su hombro derecho, una pechera con munición de escopeta y el casco clásico de los SCDO con un comunicador en su oído derecho.
Todos, al ver quién era, se emocionaron. Era el Capitán Ethan Drake, un hombre muy respetado por la gente y querido por los faunos.
Pero los alumnos también vieron algo acercándose a Beacon: tres naves atlasianas.
Los noticieros empezaron a llegar porque era un momento importante, ya que las tres potencias del planeta se juntaban, siendo Beacon el residente, Atlas la fuerza militar más grande y los SCDO la revelación del mundo.
Los tres juntos en un solo lugar formaban parte de la reunión que Ethan mencionó en su anuncio, pero comentó que traería una sorpresa y los estudiantes estaban ansiosos por verla.
El director de Beacon, Ozpin, se acerca al líder SCDO para saludarlo.
—Capitán, bienvenido a Beacon. Espero que su viaje allá haya sido placentero— la voz serena del cazador más joven en convertirse en director calmaba a la gente.
—Estuvo tranquilo, muchas gracias por preguntar. También veo que trajo compañía— respondía Ethan mirando al cielo mientras observaba cómo un Bullhead salía de la nave atlasiana.
—Cuando usted dijo que vendría, el General no quiso perder la oportunidad de conocerlo más a fondo— la nave descendió y abrió sus puertas para mostrar a un hombre vestido de traje blanco, bien afeitado, con un aura de superioridad, acompañado por unos soldados con armaduras pequeñas blancas y cascos que solo dejaban visible su boca.
La gente tenía opiniones divididas acerca de Atlas, ya que su apoyo tecnológico los ayudó a crecer como sociedad después de la Gran Guerra.
Pero su manera de tratar a la gente, el poder que tiene Atlas y su conocido racismo extremo hacia los faunos, los volvieron un reino muy impopular entre los habitantes de los otros reinos.
—Un gusto conocerlo, Capitán. Soy el General Ironwood, a su servicio— a pesar de la amabilidad de su voz, a Ethan le fastidiaba el aire de supremacía que irradiaba, generando el odio de todos bajo su mando.
El capitán solo lo miraba, inspeccionando un poco su postura y sus ojos para ver qué decían.
—El gusto es mío, General. Disculpe mi ignorancia, pero esa nave suya, ¿cómo se llama?— las personas no entendían para qué la pregunta, ya que esa nave era la más conocida de su flota.
—Se llama el Manto, la nave insignia de mi flota y el orgullo de Atlas— su voz estaba llena de orgullo mientras miraba su nave.
—Ya veo, es muy bonita, pero la veo un poco... ineficiente con su diseño— el Capitán opinaba en voz alta, cruzado de brazos, mirando la nave.
La gente observaba esto con curiosidad, ya que, por más estética que tuviera, en combate no era la mejor de todas.
—Prefiero algo más práctico que estético, General, en mi humilde opinión— el Capitán se quitó el casco, mostrando su rostro, lo que hizo que muchas estudiantes lo miraran soñadoramente al ver a tal hombre.
—Me gustaría saber su 'estilo', Capitán, pero hasta donde tengo entendido, usted no tiene ninguna nave así— dentro de sí mismo, el General creía que no tenían el presupuesto para fabricar una nave de tal escala, grave error.
—Oh, en eso se equivoca— sonreía Ethan, haciendo que la gente se emocionara, ya que el día anterior dijo que mostraría un nuevo 'juguete' y ellos esperaban verlo en vivo.
—La llamo... Forward Unto Dawn— dicho esto, el Capitán de los SCDO levantó su muñeca, que el General pensaba que era un comunicador.
—Teniente, aterrice— no esperó mucho para recibir una respuesta.
—Copiado, comenzando descenso.
La gente miraba al cielo, sorprendida al ver una gran nave bajar a gran velocidad desde la atmósfera, deteniéndose justo enfrente de la academia, soltando una gran ventisca que empujaba a las personas a los alrededores.
Una vez que el viento se calmó, levantaron la vista, viendo una nave un poco más grande que las Atlasianas, con su parte delantera en forma de cañón y el símbolo de los HellJumpers incrustado en su costado.
El General no podía creerlo; en la historia de Atlas, no había nadie que lograra llevar una nave a tal altura sin que se desintegrara, y esta acababa de bajar de la atmósfera como si nada.
Los reporteros estaban anonadados por tal "juguete" que el Capitán de los SCDO presentó.
Los camarógrafos filmaban todo lo que sucedía; la gente en Mistral estaba fascinada por tal cosa, que, como dijo Ethan, sería el orgullo de la armada.
Los demás civiles de Vale no podían despegar la mirada; algunos niños empezaron a comparar las dos naves, el Forward Unto Dawn y el Manto, diciendo que, por más bonita que sea el Manto, la nave SCDO estaba mejor hecha y se veía más "cool" para sus estándares.
—Bueno, Ozpin, ¿qué tal si vamos dentro? Creo que tenemos mucho de qué discutir— decía Ethan, apuntando a la entrada de Beacon y llamando la atención del estupefacto director.
—Por supuesto, sígame— respondió el director, girando 180 grados para regresar a su oficina, donde tendrían MUCHO de qué charlar.
El Capitán regresó la mirada a sus soldados, que esperaban las siguientes órdenes.
—Regresen a la Dawn, esperen instrucciones. Llamaré cuando necesite recogida— dicho esto, los soldados solo saludaron, dando media vuelta y entrando al Pelican, que comenzaba a despegar para entrar a la gran fragata.
El General no podía dejar de fruncir el ceño ante tal muestra de poder; el soldado tenía mucho que responder.
Continente de Sanus
Vale
Academia Beacon
Oficina de Ozpin
1030 horas
POV Ethan
—Me gusta la decoración, director, aunque colocar un gran cristal como ventana es muy... peligroso a mi parecer— dije, observando el gran ventanal que Ozpin tenía mostrando todo Beacon.
—Por favor, dime Ozpin, deja las formalidades; aquí todos somos amigos— habló Ozpin, sentándose en su escritorio, mientras su asistente, que hasta ahora no había dicho ni una sola palabra, se colocaba a su lado.
—En ese caso, dígame Ethan— respondí con una sonrisa, sentándome con mi casco en las piernas.
—Bien, Capitán, tengo varias preguntas que me gustaría hacerle— decía el General Ironwood, entrando a la habitación y sentándose en una silla al lado opuesto al mío.
—Dispare— dije, poniéndome cómodo.
—¿Cómo consiguió tal nave de guerra? Atlas actualmente no ha podido desarrollar la tecnología necesaria para lograr que una nave llegue a tal altura.
—Oh, General, esa nave no solamente puede llegar a la atmósfera, puede viajar por el espacio— dije con una sonrisa fanfarrona.
—Patrañas. No es posible que hayas logrado tal cosa en el poco tiempo que llevas existiendo— el ceño del General cada vez se hacía más notorio.
—Espere a que salga nuestro nuevo video de promoción; le fascinará lo que es capaz de hacer— dije sin bajar mi sonrisa.
—Bien, Ethan, me sorprende decir que usted logró lo que nosotros llevamos años intentando. Pudo detener múltiples ventas ilegales de humanos, así como robos y asaltos a zonas de importancia. ¿Cómo logró que toda su gente pudiera cumplir tal cometido?— preguntó Ozpin, admirado.
—No fue fácil. Entrenar a los chicos fue duro al principio. Cuando tienes los estándares altos y métodos de enseñanza distintos, hay que hacer un cambio radical en nuestra manera de enseñar. Y qué decir de su primera misión— respondí, poniéndome más firme en mi silla.
—Eso es otra cosa que quería saber. ¿Cómo se sintieron al hacer su primera baja? Todos sabemos que no es sencillo, aparte de inhumano— decía Ironwood de manera seria por mis acciones.
Claro, inhumano no sería lo que hacemos nosotros.
—Permíteme corregirte, pero, ¿quién ha traído de vuelta a la gente después de ser secuestrados? Porque tú no, ni Atlas, ni nadie— digo apoyándome en mi casco, mirando a la gente en la habitación.
—A lo largo de los meses después de la primera misión, investigué y descubrí la incompetencia de los reinos en este tema, pero les encanta hablar sobre los Grimm que matan o los pueblos que salvan.
—Le tengo que recordar a Ozpin que no hay pueblo sin personas dentro. Mistral tiene paz gracias a MÍ— continuo, pero esta vez siendo más duro con mis palabras.
—¿Preguntó sobre cómo se sintieron los chicos después de la misión? Bueno, como cualquier humano, el estrés y el trauma de quitarle la vida a otro les dieron duro, pero para que no afectara al campo de batalla les ofrecí calmantes— esas palabras sorprendieron a la gente de la habitación.
—¡¿Drogaste a jóvenes?!— después de mucho tiempo, la secretaria de Ozpin, Glynda, habló enojada por lo que hice.
No la culpo.
—Así es, fue voluntario. Les expliqué a ellos que lo último que necesitaba era un hombre detenido en mitad del campo de batalla.
—No quería bajas, así que aceptaron drogarse, pero los efectos solo duraron hasta el día siguiente. Las imágenes de muertos y sangre en sus manos los acosaban.
—Les dimos atención psicológica para ayudarlos a recuperarse, pero ¿sabe qué los hizo recuperarse tan rápido?— tomo su silencio como señal de que continúe.
—Uno de mis hombres, Citrón, fue el peor de todos. Él tenía pesadillas todos los días, ya fuera dormido o no; sin embargo, en uno de sus trotes matutinos fue reconocido por una mujer. Como saben, di los nombres de los valientes que arriesgaron sus vidas por las de los secuestrados, por lo que eran reconocidos.
—El caso es que esa mujer reconoció el nombre en su pecho, se acercó llorando hacia él para abrazarlo y agradecerle por traer a su hija de vuelta. Dicha niña estaba al lado suyo con un dibujo que tímidamente entregó. Era Citrón en su traje cargando a la niña— explico mostrando la imagen del dibujo, dada por el mismo Citrón.
—La única manera de controlar el estrés es hacer las paces con tu mente, y ese encuentro provocó una buena reacción. Abrazó a la niña y lloró con ella en sus brazos, mientras la niña, al verlo, solo correspondió e intentó calmarlo, diciendo que gracias a él podía volver con mami. Cuando se fueron, él solo observaba cómo se iban de la mano.
—En su siguiente reunión con el psiquiatra, dijo que se sentía en paz. El doctor le preguntó si volvería a hacer lo de aquella noche, y él respondió que lo haría las veces que fuera necesario si traía felicidad como con esa niña— la cazadora Glynda estaba enternecida con lo que dije.
Claro que yo, en su momento, me sentí igual. Es un bonito recuerdo que lo que hacemos ayuda más de lo que pensamos.
—¿Cómo supo todo eso?— cuestiona Ironwood mi historia.
—Yo estuve ahí— respondí mirándolo a los ojos.
—Esta historia la cuento a todos los cadetes, ya que quiero que entiendan que, a pesar de que sufrimos al principio, vale la pena el sacrificio— Ozpin me miraba con una mezcla de respeto y conflicto.
A pesar de ser prácticamente un asesino, no mato por diversión, sino por justicia.
—Ahora, sigo yo con las preguntas. Son muy importantes y quiero que me responda con sinceridad— me puse serio porque era hora de recibir respuestas.
—Con gusto, ¿qué necesita saber?— Ozpin preguntó tranquilamente.
—¿Quién es Salem?— la pregunta sacó de sus casillas a todos en la habitación, dejándome claro que las tres personas dentro sabían de quién hablaba.
La seriedad se hizo notar en la cara de todos, mientras yo mantenía mi postura relajada para mostrar que no soy un peligro.
—¿Dónde escuchó ese nombre?— habló Glynda acercándose a mí.
—¿Escuchar? Más bien ver. Hace 3 años, Salem intentó hacer que Leo nos vendiera a cambio de protección. Por suerte, intervine antes de que llegara a más y maté a una especie de medusa flotante con la cara de una mujer pálida con venas negras.
—Al intentar sacar información descubrí que no existe nada de ella. Leo sabía poco, diciendo lo básico de que ella es la reina de los Grimm y que los controla, pero nada más. Que tú eras quien podría responder mis dudas— el ambiente era tenso. Me imagino que Salem es un tema delicado por aquí.
—¿Qué quieres saber?— preguntó Ozpin seriamente.
—Todo. ¿Quién es? ¿Por qué hace lo que hace? ¿Cuál es su objetivo? ¿Cómo la piensan derrotar? Necesito saber contra qué me enfrento— digo esperando sinceridad, pero solo recibo evasivas.
—Lo que sabes es lo mismo que nosotros, más allá de querer destruir a la humanidad y todo lo que creamos— sé que me mienten, por más sereno que se muestren, ocultan algo.
—Mientes, sabes más. Nadie quiere destruir todo solo porque sí. DÍ-ME-LO— exijo porque esto era estúpido.
Ocultar información tan banal como las motivaciones de alguien es ridículo.
—Es clasificado. Solo nosotros sabemos eso y no tenemos pensado publicar nada— espera.
—¡¿Me están diciendo que ni siquiera su propia gente sabe a qué se enfrentan?!— me levanto sorprendido, ya que esto era peor de lo que pensé.
—Me están diciendo que la gente que envían a misiones, a los que pelean sus batallas, ¡¿no saben a qué enfrentan?!— no quería creer lo estúpidos que los líderes de las academias de cazadores pueden llegar a ser.
—Decir este tipo de información causaría pánico y traería desastre a los...
—¿Qué creen que pasará si ella ataca sin que ustedes puedan hacer nada y se presenta al mundo? ¿Traerá alegría porque ustedes no tuvieron que hacer nada? De donde vengo tenemos una guerra a escala galáctica.
—¿Cómo supones que se sentiría la gente al decirles que planetas enteros están siendo destruidos y millones de vidas se pierden, pero les ocultábamos que estábamos en guerra y solo decíamos que eran "accidentes"?
—Oh claro, ya sé, UNA REBELIÓN. No ocultas información tan importante solo por "pánico". Habrá pánico si ellos lo descubren primero, estúpido— no aguanto a esta gente, sus principios son un chiste.
Un mensaje sonó en el TACPAD. Doy un vistazo y observo que es un comunicado del equipo de reconocimiento que envié para averiguar la localización de bases del clan Kuruma en Vacuo.
Con permiso de Theodore, el director de la academia de allí, puedo hacer incursiones para acabar con los traficantes, y al parecer encontraron algo grande.
—Si me disculpa, director, tengo trabajo que hacer. Que tenga buen día— dicho esto, me coloco el casco y me levanto para caminar al elevador, presionar el botón del primer piso y devolver la mirada a los tres que seguían mis movimientos.
Solo para recibir el dedo del medio, mientras se cerraban las puertas.
—Eco-101, solicito transporte— digo mientras salgo del campus.
—Ya me adelanté, señor— el rugido del Pelican aterrizando sonó por todo el lugar.
Subiéndome para regresar a la Dawn para iniciar el plan de asalto.
Continente de Sanus
Vale
Forward Unto Dawn
Cuarto de Guerra
1130 horas
Entro a la habitación para ver a los jefes de mis dos divisiones: Citrón y Val, junto a la teniente Rey, la mujer que dirige la Dawn en mi ausencia, y por supuesto, Sven.
—Antes de empezar con el plan, quiero hacer una propuesta. Llevamos un tiempo con el mismo rango y he recibido peticiones de un cambio, pero necesitaba al menos cuatro personas para poder ascender. Así que, a favor de que reciba el rango de General de los SCDO, levante la mano— sin dudar un segundo, todas las personas en la habitación elevaron su mano dándome su apoyo.
—Pensé que jamás lo haría, señor. Ya era hora— el querido Citrón, que se convirtió en Capitán de la primera división, dijo sonriéndome de lado.
—Sinceramente, autonombrarse sería algo hipócrita, así que tomó una buena decisión— teniente de la segunda división, Val y una mujer de miedo a la altura de Sven, comentó.
—No seré el único ascendido, Capitana Val— sonreí, sacando un nuevo rango de una caja y colocándolo en su hombro. Ella solo me saludó mientras sonreía.
—Comandante Citrón, mi primer orgullo, no me has defraudado nunca. No comiences ahora— coloco su nuevo rango mientras me saluda.
—Teniente Coronel Rey, líder prodigio, no dejaría a nadie más capacitado para tomar mi nave como a usted. Solo no le haga daño a la pintura— me acerqué a la mujer, que sonrió un poco mientras me saludaba.
—Y por último, pero no menos importante— me acerqué a Sven.
—Coronel Svensdottir, me has acompañado durante todo este viaje. Gran líder, mejor persona— unas risas sonaron de fondo mientras le ponía su nuevo rango.
—Todos nosotros representamos a este ejército, a cada división. Somos los pilares de los SCDO, modelos a seguir para los futuros soldados.
—Como medida de marketing, daremos la noticia de los ascensos al público para ver sus reacciones junto con el nuevo video, y recemos para que todo salga bien— todos asintieron para volver al tema importante.
—Muy bien, informe de situación— se acerca Val a la Holo mesa para mostrar una proyección del relieve de Vacuo, donde se muestra una base en una zona desértica extensa.
—Esta es la base intermediaria de los Kuruma. Todo esclavo, dinero, drogas o en general, transacción pasa por aquí. Asaltar la base daría un golpe duro a los Kuruma— presionando un botón, cambió la imagen a un video donde varios camiones de esclavos entran por las puertas reforzadas de la base.
—Hasta ahora nuestros exploradores han estimado alrededor de 200 personas detenidas dentro, 200 almas esperando ser rescatadas. Pero también estimaron aproximadamente 150 hostiles armados— cambia la imagen a dos antiaéreos—. También visualizaron dos antiaéreos. La Dawn podría destruirlos con facilidad con misiles guiados, para que los Falcons puedan apoyar desde el aire. La fragata proporcionará apoyo utilizando los VIIE para inserción rápida y desconcertar al enemigo.
—El uso de tanques está en cuestión porque son un blanco fácil y lento. Por lo que el primer asalto se llevará a cabo con Warthogs, que alterarán el orden en la base.
—Una vez destruidos los antiaéreos, los Pelicans llevarán los Scorpions para asegurar la línea y los Falcons para dar apoyo. Los VIIE caerán dentro de la base, dando un doble ataque por la entrada y por el interior— cambia la imagen mostrando a la Dawn en tierra.
—Eliminados los hostiles, llevaremos a los civiles a la fragata, donde serán trasladados a Vacuo de manera segura. Usaremos los cañones Rampart de la Dawn para derribar a todo Grimm que intente acercarse.
—No dejaremos a nadie atrás. Una vez los civiles estén arriba, todo vehículo volverá a la fragata; no podemos dejar equipo militar en la zona— terminó Val de exponer el plan y miró a Rey, que era la encargada de acomodar a las tropas según sus roles.
—La primera división será la punta de lanza, mientras que la segunda dará apoyo vía cápsula de inserción. Los reclutas que se ofrecieron voluntarios estarán en reserva— dijo Rey mirando a cada líder.
—Espero cero bajas, señores. Quiero que todo salga perfecto— digo señalando a todos, ya que esta operación será muy importante.
—En eso, mejor enviemos máquinas, que vayan primero— dice Citrón sentándose en su silla.
—Nada hace el trabajo más efectivo que un humano o fauno. Nuestra intuición e impredecibilidad nos hace una fuerza letal. Las máquinas no tienen esa cualidad y jamás la tendrán— dice Sven mirándome.
—Exacto. Muy bien, gente, preparen a las tropas. Iniciaremos la Operación Cielo Naranja mañana al amanecer. Con el sol en la espalda, será un día ajetreado— con eso doy por terminada la junta para que cada quien empiece los preparativos.
Esto será un golpe duro para los Kuruma y un gran cambio en la sociedad.
