Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas
Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Menagerie
Kuo Kuana
Puerto de Menagerie
1100 horas
POV Ethan
Las cosas se complicaron en el apartado de la comunicación.
Al parecer, Menagerie no está conectado a las demás CCT (Cross Continental Towers), por lo que están completamente aislados.
Eso nos da otro punto a favor en las charlas que haremos para nuestra alianza.
Por eso envié un grupo de soldados como mensajeros e ingenieros; llegaron solamente faunos para no dar el mensaje equivocado y, después de una discusión con los guardias de su base central, logramos acordar una reunión donde hablaremos con la jefa de la White Fang, Sienna Khan, y el líder de Kuo Kuana, Ghira Belladonna.
Tardamos 2 días intentando reparar el CCT que estaba en un horrible estado: las paredes estaban llenas de tierra y vegetación, los controles estaban quemados; era una barbaridad.
Y, aunque logramos restaurarlo, teníamos que enlazarlo con el resto de torres, pero solo se puede enlazar a través de la conexión principal que se ubica en Atlas, lo que me dio a entender que lo desconectaron a propósito.
Así que hicimos algo mucho mejor.
Nos dijeron que esperáramos 3 días para la visita, que no fuéramos más de 6 personas en la isla. Por lo que me llevé a mi novia, a mis 3 líderes y a un piloto del Pelican que nos transportaría.
Citrón y el piloto no se preocupaban mucho; sus rasgos faunos los hacían más amenos, pero el resto, que por orden directa mía, no podía llevar el casco puesto y debíamos llevar las armas enfundadas para no dar mala imagen.
Los faunos ven a los humanos con desdén y furia; ninguno quiere ver en su tierra a un grupo de ellos, pero por el bien de la alianza y la paz, nos tenemos que arriesgar.
El Pelican salía de la fragata que se mantenía en la atmósfera por seguridad. Mientras descendíamos, observamos la hermosa isla, que prácticamente tenía todos los biomas.
Empezamos a llegar al puerto marítimo de Menagerie, donde aterrizamos cerca de una plataforma de descarga. Allí había una mujer de pelo corto castaño, ojos marrones y orejas de lobo esperándonos.
La escotilla del Pelican se abría lentamente, saliendo con mi rifle de asalto en mi espalda y mi casco debajo del hombro.
—Bienvenidos, oh dioses, a nuestra pequeña tierra. Los llevaré con la Khan para sus 'charlas'— dijo la chica de manera sarcástica.
—¿Eso fue sarcasmo?— preguntó Val, confundida por la actitud de la mujer.
—¿Tú qué crees? —respondí, mirándola para regresar con nuestra guía.
—Un gusto, soy Ethan Drake. ¿Con quién tengo el placer?
—Maragda Eisen, cazadora. Sé quién es el General Drake; sus hazañas viajan por el mundo— dijo mientras caminaba en dirección a un edificio.
—Espero que sean buenas— dije, queriendo saber cómo me mira esta gente.
Giré mi vista a mis alrededores para ver un hermoso paisaje, faunos por todos lados, ya sea disfrutando del día o trabajando.
—Tenemos opiniones polarizadas sobre usted, pero pienso que será mejor que la Khan responda sus dudas— dijo, acercándose a la puerta doble gigante para empujarlas, mostrando a 4 personas y 4 guardias.
Una fauno tigre de bengala, que por mi información supe que era Sienna Khan, una mujer con piel como la de un tigre y orejas con piercings, muy hermosa la verdad.
Un hombre alto y muy robusto, con barba bien cuidada, que al momento supe que era Ghira Belladonna.
Y otros 2 chicos jóvenes, alrededor de 16 años, uno con cuernos de toro y la otra con orejas de gato, que por apariencia parecía la hija de Ghira.
—Bienvenidos, tomen asiento. Tenemos mucho de qué hablar— dijo Sienna mientras las puertas se cerraban detrás de nosotros.
Nos acercamos a la gran mesa y nos sentamos. Dejamos nuestros cascos encima de la mesa, pero mantenemos nuestras armas en su lugar.
—Bien, señorita, ¿qué quiere saber?— me recargué en la silla con las manos juntas.
—Usted mencionó su misión hace un par de años, pero ¿qué está dispuesto a hacer para conseguirlo?— me miró Sienna seriamente mientras los otros 3 me miraban con neutralidad.
—Lo que sea, cueste lo que cueste.
—¿Incluso matar a otros faunos?— replicó Ghira, acercándose a la mesa.
—Sí— contesté fríamente, sacando algo de enojo en la gente presente.
—No me malentiendan, no veo a los faunos como inferiores o enemigos. Miren a mis hombres, por ejemplo; mi primera generación de SCDO está liderada por uno, y es de los mejores. Confiaría mi vida a él, pero no pueden decir que todos los faunos son inocentes, al igual que los humanos— pauso mi monólogo para discretamente mirarlos a todos.
—Humanos y faunos han hecho cosas atroces, como tráfico, asalto, robo, tortura o esclavitud. Nadie se salva. No pueden decir que todos los faunos son inocentes cuando no lo son, así como nosotros los humanos.
—Los SCDO matamos, pero no luchamos con ladrones; luchamos con gente capaz de usar vidas de otros como si fueran dinero, escorias. Pero no por eso significa que trate a los demás civiles como tal, así como ustedes deberían empezar a pensar— la última aclaración picó un poco al chico toro.
—Racistas hay en todos lados. Tal vez no pueda detenerlos definitivamente; aun así, puedo disminuirlo drásticamente. ¿Cómo? Demostrando que ustedes no son lo que ellos dicen ser, animales. No son perros domésticos, no son monstruos, solo son personas con diferentes adiciones.
—Citrón es el ejemplo claro. Citrón tuvo muchos problemas al inicio; sin embargo, cuando demostró de lo que era capaz y sus objetivos, lo empezaron a respetar y ahora es el líder de su división, un hombre que los jóvenes ven como modelo a seguir— explico mientras mostraba algunos videos antiguos que mostraban el liderazgo de él en los entrenamientos.
—El problema con la White Fang es que no quieren salir de su zona de confort. Se conforman con protestas, pero no fundamentan esas propuestas con acciones. No dudo en lo absoluto que no lo puedan hacer, pero no lo demuestran. No pueden crecer y es por miedo, un miedo que comprendo; no saben lo que pueden llegar a causar.
—Pero por eso estoy aquí. Quiero que ustedes se expandan, que crezcan como pueblo. No solo les brindaremos protección y apoyo monetario, sino también un sitio donde empezar. Mistral está llena de oportunidades— terminé mi discurso, que sorprendió a los anfitriones e incluso calmó al chico toro que me veía de manera distinta junto con la hija de Ghira.
—Yo sabía en qué me metía cuando inicié los SCDO aquí. La corrupción es grande; sin embargo, el miedo solo aumenta su poder. Alguien tenía que hacer algo y fui yo— giro a mi costado para dar la señal a Citrón para presentar la propuesta.
—Reparamos su torre de comunicación; no obstante, Atlas cortó la conexión con el resto de reinos, y por nuestra rivalidad con ellos decidimos hacer algo mejor. Creamos múltiples satélites que llevamos al espacio para una mejor comunicación.
—Menagerie será el primer continente con este servicio. Es más rápido y no necesita estar en la torre para hablar con los demás; solo servirá como receptor y expandirá su señal al resto de Kuo Kuana— decía Citrón mostrando un holograma de los satélites dando señal a la torre que expande la transmisión por toda la ciudad.
—Si nos dan permiso, empezaremos la construcción de una pista de aterrizaje para Bullheads. Está bien que usen el barco, pero el transporte gratuito por aire no viene para mal— decía Sven con una sonrisa fanfarrona.
—Y la última propuesta es que se unan a los SCDO— esa fue la bomba que sacó de la charla a los adultos.
—¿Unirnos a ustedes?— decía Ghira con confusión.
—Qué mejor manera de demostrar al mundo que la White Fang es más que un grupo pacífico, si no un grupo que busca el orden, la igualdad y la paz.
—Eso, junto con negocios en Mistral, hará que su popularidad crezca y callará a los verdaderos animales que no tienen nada que hacer más que insultar— dije, terminando todas las propuestas para dejar pensar a los presentes.
Los dos adultos empezaron a hablar mientras los dos jóvenes también comenzaron a comentar sobre lo que ofrecimos.
No quise interrumpir sus pensamientos, por lo que abrí mi TACPAD para ver cómo estaban las cosas en Mistral y nuestro nuevo plan de colocar una nueva academia por separado, para expandirnos, dejando a Haven con sus cosas.
Ghira parecía muy interesado, pero Sienna se veía dudosa. No creía capaz a un humano de dar tanto apoyo a uno de ellos, pero mis logros y pruebas la contradecían.
Ella veía con sus propios ojos qué tipo de cargos ponían a su raza.
Así mismo, el trato que se consiguió en Mistral gracias a las nuevas leyes y regimiento que los SCDO plantearon era demasiado tentador para ser verdad, pero no podía desperdiciar esta oportunidad.
Los dos acordaron una respuesta; no obstante, también querían saber otra cosa por mi parte.
—Muy bien, General. Escuchamos sus propuestas y nosotros, que representamos a la White Fang, queremos aceptar entrar a su alianza. Queremos crecer y demostrar al mundo que no somos inferiores, sino sus iguales— decía Sienna, finalmente lo que me quitaba un gran peso de encima; aun así, tenía curiosidad.
—Si me disculpan, ¿podría hacerles una pregunta a los chicos?— los adultos son una cosa; sin embargo, la mayoría de mis soldados empezaron de adolescentes y sus opiniones también cuentan.
—Eemmm... c-claro, ¿por qué no?— decía Ghira confundido y nervioso de lo que dirían a su hija.
Los dos se pusieron rectos por tener que contestar directamente al hombre a cargo de los SCDO.
—¿Qué piensan de las cosas que propuse?— pregunté sencillamente.
La chica quería contestar, pero no le salían las palabras, así que decidí empezar de nuevo.
—Mejor aún, ¿cuáles son sus nombres?— quería ganarme su confianza.
—Mi nombre es Adam Taurus y ella es...— no terminó porque lo interrumpí.
—No, no, no. Deja que ella se presente. Necesita ganar valor y confianza. No les preguntaré ni haré nada malo— decía con calma para no alterar a la chica.
—M-me llamo B-Blake Belladonna— la niña decía con timidez de ser el centro de atención.
—Bien hecho. Entonces, Blake y Adam, ¿qué piensan de lo que propuse a los adultos?
—Yo... yo creo que esta es una oportunidad de dar un cambio para bien, de hacer ver al mundo que no somos unos monstruos ni una amenaza, de mostrar que somos mejores— opinaba Blake mirándome a los ojos.
—Yo opino lo mismo. No somos bestias. Los humanos nos han hecho mucho daño. No pensaba que ustedes hicieran esto por nosotros. Consideraba que la paz era imposible, pero viendo las cosas, puede que haya esperanza para nuestra gente. Por eso... quiero unirme a los SCDO— se sorprendió Blake de lo que Adam decía.
No lo veía tan determinado nunca.
—¡Adam, estás hablando en serio!— gritó Blake sorprendida.
—Escucha, Blake, esta es nuestra oportunidad de hacer un cambio. Podemos empezar ahora, demostrar lo que por años hemos luchado. No desaprovecharé esta oportunidad y tú tampoco deberías— decía tomándola de los hombros intentando convencer a la gata.
—Pueden ser los primeros estudiantes de nuestra nueva academia— lo que dije llamó la atención de los dos.
—Anteriormente, compartíamos edificio con Haven, pero con el tiempo y dinero suficiente, logramos trasladarnos a un lugar solamente para nosotros. Este semestre empezaremos en la nueva academia, o escuela militar, si lo quieren ver de otra forma.
—La nombramos Academia Reach. Pueden ser de los primeros en inaugurarla, pero eso es decisión de ustedes.
—¡NO, ABSOLUTAMENTE NO!— dijo Ghira alzando su voz y poniéndose de pie.
—No dejaré que mi hija vaya. Es demasiado para ella.
—PAPÁ, NO ES DECISIÓN TUYA. QUIERO ESTO, PODER HACER ALGO Y NO SOLO QUEDARME LEVANTANDO PANCARTAS— su hija levantó la voz igualmente poniéndose de pie para encarar a su padre.
—Los dejaremos para que discutan sobre el tema. Estaremos en la ciudad por dos días para conocer y de paso relajarnos un poco. Pueden encontrarnos en el Hotel Xiol. Con permiso— tomé mi casco para salir con mi gente.
Saliendo del edificio, estaba Maragda de guardia.
—¿Qué tal les fue, los rechazaron?— preguntaba recargada en un árbol con los ojos cerrados.
—Qué bonita manera de hablar a tu nuevo aliado, Eisen— decía Citrón sarcásticamente.
Maragda abrió sus ojos de golpe ante tal noticia.
—Con que Sienna aceptó. Debieron dar mucho si es que ahora somos aliados— decía levantándose y caminando hacia nosotros.
—No es cuestión de dar, sino de convencer. Pero tengo que demostrarlo a base de acciones. Tengo muchas llamadas que hacer. ¿Nos podrías llevar al Hotel Xiol, por favor?— dije por qué estaba exhausto y quería dormir.
—Claro, síganme— pasamos por el mercado donde muchos ciudadanos nos miraban entre asombrados y curiosos; no creían que los SCDO llegarían a Menagerie.
—Ahora que lo reflexiono, ¿y si mejor vamos a la Dawn a dejar el equipo? Es molesto tener que llevarlo todo; solo llevemos encima las pistolas M6D— decía Val, ya que si queríamos relajarnos, tener todo el equipo sería agotador y una pérdida de espacio.
—Sí, pienso que sería mejor dejar las cosas— por lo que Maragda nos regresó a la pista de aterrizaje donde el Pelican nos estaba esperando.
Espero relajarme aquí.
2 días después...
Despertamos en el hotel, aliviados y relajados; fueron las mejores vacaciones que tuve en años. Nos preparamos poniéndome ropa civil y colocándome mi pistola en la cintura para salir.
Era hora de irnos. Sven se estaba cambiando enfrente mío.
Dándome una de las mejores vistas, superando a Menagerie, ella, sabiendo que la estaba observando, decidió hacerlo más lento para tentarme. Y aunque me la quería comer, sabía que teníamos que irnos.
Así que le di una nalgada, exaltándola, dándome una mirada pícara mientras salía del cuarto.
El resto del equipo ya estaba abajo con sus mochilas, que tenían sus trajes de baño.
No creo que haga falta decir que Val, Sven y Rey abrieron un montón de bocas por su cuerpo.
Las chicas tuvieron que sostener a Sven al ver a unas féminas coquetearme, al verme sin camisa.
Otras intentaron lo mismo con Citrón, que felizmente las aceptaba, ignorando olímpicamente a una amiga cercana a él, lo que me hace pensar que quiere llegar a algo más que amigos.
Al llegar a la entrada del hotel, vi a Blake y Adam con sus maletas, acompañados por miradas que solo mostraban determinación.
Eso me hizo sonreír.
—¿Listos para irse, cadetes?— decía, colocando mis manos en la cadera.
—Por supuesto, señor— los dos dijeron a la vez.
—Entonces vamos— mi mujer pelirroja fue la última en salir del hotel, ella nos dio luz verde para irnos.
Caminamos al puerto. Mientras nos dirigíamos, usé mi TACPAD para llamar a un Pelican para la recogida.
Al llegar, esperamos 2 minutos para luego ver a Eco 101 aterrizar. Abrió su escotilla mostrando a la Sargento Cass.
—¿Disfrutó del descanso, General?— decía saludándome.
—Esperaba quedarme más tiempo; me encantó el lugar, pero el deber llama y tenemos nuevas caras— dije, mostrando a los 2 reclutas.
—Un gusto, novato. Sargento Cass o Eco 101, pero ustedes me dirán maestra— la sargento Cass era la encargada de las pruebas de vuelo, de ahí el 101.
—Un gusto, señora— decía Adam para recibir inmediatamente un golpe con la palma de Cass.
—Señorita, chico, no estoy tan vieja— el chico se tocaba la cabeza mientras recibía una mirada de desaprobación de Blake; era muy cómico.
Nosotros, los hombres, también pasamos por lo mismo. A Cass le importó un bledo que fuera Capitán en ese tiempo; me dio una cachetada al decirle "señora", por lo que le dimos una mirada de simpatía a Adam, que solo me miró confundido.
—Pasamos por lo mismo; míralo como un ritual de iniciación— dijo Citrón, colocando su mano en el hombro.
—Acostúmbrate; las mujeres aquí son muy bipolares. Algunas quieren que les digan "señoras" y otras "señoritas". No te sorprendas si esta mujer cambia de opinión— dije, mirando a Cass con tono cansado.
Cass solo rió junto con las chicas.
—Bueno, tomen asiento, que la Dawn nos espera y quiero tomar mi café mañanero— terminando de hablar, entró en su cabina e inició los motores, lo que hizo que nos sentáramos y bajáramos las barras de seguridad.
—Espero que aguanten la presión de la gravedad; no pasa nada si vomitan, es normal— decía, porque los primeros en subirse a un Pelican tienden a marearse o reciben mucha presión que revuelve el estómago.
El Pelican despegaba, elevándose y tomando una gran velocidad hacia el cielo, donde el Forward Unto Dawn esperaba.
—Aquí Eco 101, tengo de pasajero al General Drake, permiso para aterrizar— se escuchó la voz de Cass.
—Recibido; utilicé el hangar 2, es toda tuya 101— nos acercamos al hangar para empezar a descender y quitarnos los cinturones, haciendo que los jóvenes cayeran al suelo mientras se retorcían.
—Llama a los médicos; diles que es un código 016, nada grave, pero que descansen— dije a Cass, que salía de su cabina.
—Copiado— giré mi vista a los chicos que intentaban levantarse.
—No se esfuercen; los médicos los atenderán y les darán medicina para los mareos. Una vez se sientan mejor, enviaré a alguien para que les dé un recorrido por la fragata. Suerte— los chicos solo asintieron; siento lástima por ellos.
La primera vez es horrible; aún tengo recuerdos de cuando estaba en Reach y vomité todo el simulador.
Caminamos al puente de mando, donde los tripulantes nos miraron aún en nuestra ropa informal, pero no decían nada por respeto.
—Muy bien, quiero noticias y espero que sean buenas— dije, encendiendo la Holo-mesa.
Rey se acerca a la mesa para decirme las actualizaciones.
—Bueno, señor, la academia Reach estará lista para operar antes del inicio del siguiente semestre.
—Perfecto, eso es genial. ¿Algo más?— pregunté para cerrar esta sección.
—Tenemos permiso en Vale y Vacuo de visitar las academias para reclutar— de Vacuo me lo esperaba, pero ¿de Vale? Tomando en cuenta que mi última visita con Ozpin no fue la mejor de todas.
—¿Cuáles academias?
—Academia Oscuro en Vacuo, la Academia Signal en Patch y la Academia Pharos en Vale— mi teniente decía, mostrando las localizaciones.
—Bien, quiero listas de todos los estudiantes; tenemos 2 meses antes del inicio del semestre. Traigamos la mayoría de gente que podamos— dije, mirando la Academia Signal en el mapa.
