Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas

Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

2 días después...

Continente de Sanus

Vale

Patch

Academia Signal

0900 horas

POV Ethan

Hice algunas llamadas a las academias para planear mi visita con anterioridad. Buscar reclutas es sencillo, pero transferirlos de otras academias no afiliadas a la milicia es más difícil.

Hablar con los padres para convencerlos es uno de los pasos más complicados.

Por suerte, Signal nos dio control total para elegir a los estudiantes siempre y cuando los mismos jóvenes acepten unirse.

Eché un vistazo a la lista de estudiantes para ver quién puede prometer. A pesar de que todos son cazadores en entrenamiento, no significa que todos tengan las mismas capacidades.

El hecho de que todos tengan armas no iguala a quién sabe usarlas mejor.

Mientras mi Pelican se acerca a la academia, veo entre ellos dos nombres en rojo: Ruby Rose y Yang Xiao Long. La primera está en su segundo año y es una experta en crear armas, tomando como ejemplo su propia arma, Crescent Rose.

Su semblanza, siendo supervelocidad, la ayuda al combatir con su guadaña, pero su pobre estilo de combate cuerpo a cuerpo la pone atrás en su clase.

La siguiente, Yang Xiao Long, es una maestra en CQC, siendo su semblanza la capacidad de absorber impactos y expulsarlos de manera física a base de golpes.

Estando en su tercer año, es la número uno de su clase.

Pero, a diferencia de su hermana, que según los datos tienen el mismo padre, no tiene manera de enfrentarse en combate con un enemigo lejano, por lo que recurre a acercarse a su oponente, dejándola expuesta.

Aun así, lo que me interesa no son solamente sus estilos de combate, sino sus motivaciones.

Ruby quiere traer alegría al mundo como si de un cuento de hadas se tratara y Yang busca aventuras ayudando a la gente que la necesite. Claro que eso es comúnmente lo que todo cazador busca.

Pero en las entrevistas en video muestran ese fuego que llama la atención, de buscar algo más, y pienso averiguar qué es.

—General, estamos a punto de aterrizar— me informa Cass, girando su cabeza hacia mí, lo que provoca que salga de mis pensamientos y mire a la cabina, dando un pulgar arriba.

Regresando mi mirada a la escotilla donde estaban Citrón y Val, que me acompañaron, Sven no pudo venir porque le encargué que finalizara los últimos preparativos de la base para el siguiente semestre.

—¿Está listo, General?— pregunta Val al verme aún sentado con mi casco en mis piernas.

—Sí, vamos— respondo, colocando mi casco en su lugar y tomando mi escopeta para colocarla en mi espalda.

La escotilla se abre, mostrando a un maestro que nos recibe, Taiyang Xiao Long.

—General Drake, un gusto tenerlo en la academia— dice con una sonrisa serena, dándome la mano.

—El gusto es mío, ¿señor...?— ya sabía su nombre por los archivos, pero lo hacía por cortesía.

—Taiyang Xiao Long, pero dígame Tai— dijo aun sonriendo—. Sígame, los chicos están ansiosos de verlo— giró para dirigirse a la entrada, con nosotros detrás.

—Soy algo popular por aquí— conocer lo que la siguiente generación piensa de ti es crucial.

—Más que eso, ya lo verá.

POV Ruby

¡Estoy emocionada, los SCDO vendrán a la escuela!

Llevo desde la mañana con ansias de conocerlos. Yang me dice que me calme, pero no entiende lo especial y único que este momento representa.

—AYOUMAYOUM, QUERRANVERME, SEACERCARANAMI, NOESTOYLISTA, QUETALSINOLESAGRADO, QUETALSI...— no pude terminar cuando Yang me tapa la boca.

—Ruby, calma, todo saldrá bien. Solo vendrán a ver la academia, solo actúa con naturalidad— me dice intentando calmar mis nervios, fracasando rotundamente.

—No lo entiendes, Yang, ¡SON LOS SCDO!, la mejor militar del mundo. Han hecho grandes cosas más que los cazadores, son héroes. Quiero ser como ellos, así como mamá— dije, recordando con cariño a mi madre.

—Lo sé, pero no lograrás nada actuando como una fangirl— dijo con un tono engreído porque, según ella, tiene unos nervios de acero.

—No presumas...— digo, inflando los cachetes, cruzando mis brazos, haciendo un puchero.

No terminamos de hablar cuando vemos a papá con tres personas más cruzando las puertas del salón de combate.

Mi emoción se eleva al ver quiénes son, reconociendo a los tres líderes que llegaron.

Val Stray, líder de la segunda división; Citrón Frey, líder de la primera división; y el mejor de todos, el General Ethan Drake. Él manda más de todos los SCDO, es un modelo a seguir para muchos como yo.

La armadura oscura con violeta resaltaba en Val, el de Citrón reemplazaba el violeta por azul y el General Drake tenía una armadura distinta al resto.

Era completamente gris, más reforzada y tecnológicamente superior a las demás.

Según las entrevistas que le hicieron, dijo que era única en su modelo y solo fue hecha para especialistas en múltiples ámbitos de la armada, haciéndolo aún más genial.

—Bien alumnos, estos de aquí son los representantes del ejército de los SCDO. Den el respeto que se merecen, por favor— solo al terminar, la mayoría se levantó para aplaudir a los soldados, yo incluida.

Papá le dio un micrófono al General para que hablara, lo cual tomó con placer. Se quitó el casco y mostró su rostro, con su cabello castaño al aire libre.

Yang chifló al verlo, lo que me hizo avergonzarme e intenté callarla, volviendo a fracasar.

Él solo ríe un poco antes de comenzar.

—Es un gusto conocerlos a todos. Como algunos ya deben saber, mi nombre es Ethan Drake y el motivo de mi visita...— se queda callado, mirando a su alrededor y juro que posó sus ojos en mí.

—Es buscar a jóvenes que les gustaría unirse a los SCDO— esa noticia bombardeó mi cerebro, ya que esta era una oportunidad única. No todos los días el mismo jefe de los SCDO viene a darte una oportunidad.

Giro hacia Yang, que también volteó hacia donde yo estaba con una mirada de sorpresa.

—Sin embargo, no todos serán aceptados— esas palabras detuvieron mi corazón por un momento.

Uno de los de cuarto año levanta su mano para preguntar.

—¿Sí?—

—Señor, todos aquí sabemos pelear. ¿Por qué no aceptaría a todos?— los de su año también empezaron a murmurar sobre eso.

—Porque no todos están dispuestos a hacer lo que se debe. Que puedas sostener un arma no significa que seas el mejor con ella. Busco gente que tenga sus metas claras, que tenga control de sus emociones y, por encima de todo... una mente abierta— me deprimía cada vez más porque no tengo nada de lo que pide.

—La gente que empezó con nosotros eran cazadores en entrenamiento o simples jóvenes sin ningún tipo de entrenamiento de combate.

—Mi tercer al mando aquí presente, Citrón, no sabía cómo luchar, no sabía cómo sostener un rifle y ahora es uno de los mejores soldados que tengo porque me demostró carácter, respeto, corazón y determinación.

—Con eso, en su mente, le enseñaría todo desde cero si era necesario porque sabía que algún día se convertiría en alguien mejor— eso me levantó los ánimos, ya que pienso que tengo algunas de las características que mencionó.

Otro alumno levantó la mano, esta vez de mi año.

—Señor, todos estamos dispuestos a pelear por el bien de la gente. ¿Eso no es suficiente?— no soy el general y la pregunta me ofendió.

—Yo debería preguntarte, ¿tú estás dispuesto a hacer lo que sea necesario por el bien de la gente?— preguntó mirándolo a los ojos.

El alumno, nervioso, dijo que sí.

—¿Incluso matar?— esa pregunta dejó helado a muchos, incluyendo a Yang y a mí.

—Está bien tener miedo, tener angustia, tener dudas... tener disgusto. Pero incluso yo, que he cometido mucho de eso, tengo morales.

—Asaltar a mujeres y niños indefensos me parece asqueroso. Tratar a aquellos distintos a ti como basura no merece mi atención. Recuerden que tienen que tratar a los demás como quieren ser tratados— continuaba diciendo mientras nos visualizaba a todos.

—Hay que hacer sacrificios, ensuciarnos las manos para que el mundo se mantenga limpio. Si no lo hacen ustedes, ¿quién lo hará?— el general miraba alrededor en busca de voluntarios. Nadie dijo nada, ya que querían seguir escuchando.

—Hay gente que solo quiere ver arder al mundo, por placer o por avaricia. Yo di un paso al frente para combatir a ese tipo de personas, unir al pueblo en contra de un enemigo en común.

—No tengo miedo de matar, de ensuciarme las manos porque sé que al final todo lo que hago tiene su recompensa: la felicidad de los demás. Como ejemplo claro, hay una historia que me imagino, ya habrán escuchado de hace años.

El general empezó a contarnos la primera misión de los SCDO y de cómo la mayoría de los voluntarios tuvo muchos problemas mentales por sus primeras bajas, entre ellos Citrón.

Pero al ver cómo su sacrificio trajo de vuelta esa alegría a la gente de su alrededor, se volvieron más determinados y dispuestos a hacerlo de nuevo para que el mundo esté a salvo.

La parte de la niña volviendo con su madre me tocó mucho. No sabría qué pensar si esa madre aterrada y preocupada fuera la mía. La sensación de estar de nuevo en sus brazos me hizo llorar un poco.

Yang, dándose cuenta de eso, me abrazó para calmarme.

—¿Ustedes están dispuestos a darlo todo por su familia y amigos? Porque yo sí, al 100 %, lo estoy. ¿Me siento mal por la gente que mato? Sí, como todo ser humano o fauno que tenga sentido de la moral, pero sé que sin ellos el mundo estará más seguro y lo estamos logrando.

—Pero nos queda un gran recorrido. La pregunta importante es: ¿estarán dispuestos a ayudar a crearlo?— Todos se levantaron aplaudiendo y sentí dentro de mí lo que quería hacer.

Recordando a mi madre, no quiero permitir que otra familia sufra lo que yo, pero sé que Yang no me dejará ir tan fácilmente.

—Los que creen que están listos para unirse, entren a la arena— gritó Val llamando la atención de muchos.

Los de cuarto año y tercero empezaron a bajar, mientras que los de primero y segundo se quedaban.

No se sentían listos; sin embargo, yo no era el caso.

Me levanté de mi asiento, consternando a mis amigos que miraban lo que hacía, para empezar a bajar a la plataforma.

POV Narrador

Ruby se sentía nerviosa.

No sabía si la aceptarían por su edad. La fila era larga y, al ser solo tres personas las que revisan a la gente, tardaría un poco.

En las pantallas mostraban anuncios promocionales, entre ellos uno que los alumnos presentes no habían visto.

Mostraban despliegues en esas cápsulas que los SCDO utilizaban para llegar al combate desde su nueva nave llamada Forward Unto Dawn, algunos combates terrestres, rescates y apoyo humanitario.

Era nuevo.

La actitud de Ruby estaba cambiando otra vez. Estaba emocionada y ansiosa sobre esta oportunidad. Ahora, viendo el nuevo video, esas cápsulas que bajaban al planeta se veían GENIALES, así que decidió quedarse determinada en la fila.

Yang, al ver a su hermana, se alarmó, ya que su instinto le decía que era demasiado para ella. Salió de la fila para ir a donde ella estaba, hasta atrás.

—¿Qué haces aquí? ¡No deberías haber bajado!— le decía Yang, alterada por la decisión de su hermana.

—Quiero unirme, quiero hacer un cambio, quiero hacer que la gente se sienta segura, que vean lo que puedo hacer— los argumentos de Ruby pasaron a oídos sordos.

Yang no quería ver a su inocente hermanita en un ambiente tan hostil.

—No es para ti, Ruby. Ser cazadora es lo que querías hacer. Mira a Crescent Rose, tengo entendido que no podrás usarla con los SCDO— su hermana intentaba usar hechos para que su hermana desistiera.

—Eso es falso. Los soldados tienen permitido un arma personalizada, pero se tiene que mantener en reserva. Es obligatorio el uso de armamento entregado por la armada y solo se puede utilizar en caso de emergencia— contesto Ruby en respuesta.

Había leído con anterioridad el manual de los SCDO.

—Eso no importa, no entrarás— decía Yang con autoridad.

—¿Y por qué no lo haría?— una voz detrás de ella decía.

Las dos se alteraron y giraron para ver al general Drake con una ceja levantada.

Ambas se sonrojaron de la vergüenza al darse cuenta de que su discusión llamó la atención del jefe de jefes.

—Y-yo lo siento mucho, señor, por hacer un escándalo— decía Yang, apenada por su actuación.

—Es normal que entre hermanos se protejan. Es un bonito gesto, pero ¿por qué le niegas los sueños de tu hermana?— dijo Ethan a la rubia.

—Porque es muy peligroso para ella. No está lista aún— intentaba convencer al SCDO.

—Nadie lo está, por eso son reclutas, ni siquiera tú. Pero dime una cosa, ¿prefieres que tu hermana viva infeliz toda su vida en su casa o que viva feliz haciendo lo que le gusta?— la pregunta golpeó a Yang porque no pensaba en eso, creía que solo estaba protegiendo a su hermana.

Pero también le quitaba sus oportunidades de cumplir sus sueños, como cuando casi impidió que se uniera a los cazadores; sin embargo, su insistencia hizo que pudiera entrar.

—Yo... Yo... No lo pensé de esa manera.

—Tienes que expandir tu mente, déjala volar, que experimente. No puedes evitar que haga las cosas toda su vida; se convertirá en una carcasa de lo que tú una vez quisiste proteger— explicaba Ethan con gentileza.

—Si quieres que se sienta segura, ayúdala en su trayecto, que se sienta acompañada. Sin embargo, no hagas lo contrario pensando que así sería mejor.

Ruby se sentía adorada, él entendía cómo se sentía, que sus sentimientos solo eran reprimidos, pero ahora podría demostrar lo mejor de ella.

—Lo haré... lo haré, señor, lo prometo— dijo Yang con una sonrisa, dando una pequeña reverencia.

—No me lo prometas a mí, solo hazlo— respondió Ethan con una sonrisa devuelta para después mirar a Ruby que solo observaba.

—¿Crees estar lista para el desafío?— dijo mirando a la pequeña Caperucita roja.

—Sí— respondió firme Ruby.

—Si en este instante te quito tu arma, ¿cómo pelearás?— esas preguntas las hacía para ver qué tan lejos piensan hablar antes de enfrentar la realidad.

—No... no sé pelear con mis puños, señor— dijo tímidamente, sacando unas risas a los de su alrededor.

—¡SILENCIO!— gritó Ethan, callando a todos.

—Lo que dijo no es nada de qué reírse; al contrario, es bueno. Ella está aceptando que no es buena en todo, no dice cosas que no sabe.

—Por ejemplo, el pelo azul de enfrente me dijo que pelearía con un Ursa con sus manos si era necesario, pero no pudo hacer más de 15 lagartijas. ¿Cómo supone resistir un impacto de tal bestia si no puede resistir su propio peso?— esta vez los estudiantes no se rieron, ya que no querían ser callados de nuevo.

—Para eso estoy aquí, para enseñar. El único motivo por el que vine a esta academia es porque yo suponía que ustedes ya tenían algo de mentalidad del oficio, pero solo me demuestran que solo se inscribieron para disparar.

—Esa no es la mentalidad que busco para los SCDO. Si no están dispuestos a aprender y respetar, no los quiero conmigo— los que se rieron bajaron su cabeza de la vergüenza de ser regañados.

Ruby se sentía también avergonzada, pero no por los regaños, sino por ser el centro de atención, mientras que Yang se sentía orgullosa de su hermana.

Sabía que ella estaba hecha para más y la apoyaría en el trayecto.

Ethan solo asintió a ambas chicas para volver al frente y seguir con las pruebas.

El resto de las pruebas pasó con normalidad, con un ambiente serio por el regaño dicho con anterioridad. Pero lo que no sabía el SCDO es que un periodista estaba en la escuela y grabó todo lo dicho.

Sabiendo que daría una mejor imagen para los soldados, salió de Signal para tomar un Bullhead a Vale y enseñarle a su jefe lo que consiguió.

Continente de Sanus

Vale

Academia Beacon

Oficina de Ozpin

1000 horas

POV Ozpin

Después de una reunión con el consejo de Vale, regresaba a Beacon con Glynda, que se encontraba alegre de que el plan de aliarnos con los SCDO se aprobara.

—Será un gran cambio a nuestras vidas— me decía Glynda entrando a mi oficina.

—Oh, eso es seguro, Profesora— en eso enciendo la pantalla de mi oficina y coloco las noticias en caso de ver algo nuevo.

—Soy Lisa Lavender en un nuevo reportaje. En este día mostraremos una exclusiva del General Drake, líder de los SCDO, en la academia Signal dando unas pruebas para reclutar nuevos miembros con una nueva lección de vida para todos nosotros— el video mostraba a la hija de Tai, Ruby, enfrente de Ethan, hablando de sus capacidades y que puede dar más de lo que los demás plantean, haciéndose respetar aún más.

Viendo esto, no espero más, aprovechando que Ethan está aquí para tener una pequeña plática.

—Glynda, haz una llamada al General Drake. Quiero discutir sobre la medusa con él— al escuchar eso, Glynda, salió rápidamente de mi oficina para ir al CCT, mientras me quedo mirando el resto del reportaje.

4 horas después...

Continente de Sanus

Vale

Patch

Academia Signal

1400 horas

POV Ethan

Una vez terminadas las pruebas, tan solo 150 de los 530 que se presentaron pasaron las pruebas.

Mientras íbamos saliendo, Ruby sale de la academia con su padre y hermana, feliz de ser aprobada por mí. Pero antes de que se fuera, la llamé.

—Señorita Rose— dije en voz alta al lado del Pelican.

La susodicha gira para verme.

—La espero en Mistral— dije con una sonrisa para entrar al transporte.

Una vez dentro, Cass me habla.

—Señor, el director de Beacon quiere tener una charla con usted. Dijo que tenía que ver con una 'medusa' o algo así— sabiendo a lo que se refiere, le digo que nos ponga rumbo a Beacon.

—Ya era hora— murmuro para mis adentros.

POV?

—Mi diosa, ¿qué piensa hacer con esta nueva amenaza?— una voz psicópata resonaba.

—Nada por ahora, Tyrian. Tenemos que ver cuáles son sus movimientos antes de actuar. Por ahora, tenemos que concentrarnos en encontrar a la Fall Maiden— una voz suave a la vez de autoritaria contestó.

—Estamos cerca de encontrarla. El equipo de Cinder la interceptará cuando eso suceda— otra voz varonil decía seriamente, sin ninguna pizca de malicia.

—Perfecto. Continuaremos con el plan. La caída de Beacon es inevitable— decía la voz femenina mirando una hoja mostrando los próximos festivales Vytal, entre ellos Vale.

Un día después...

Continente de Anima

Mistral

Academia Reach

Forward Unto Dawn

1500 horas

POV Ethan

—Señor, tenemos una llamada de Sienna Khan— decía Rey mostrando en la Holo mesa la llamada.

—Enlázalo— obedeció Rey mostrando a Sienna en un desierto.

—Ethan, es un placer volver a hablar con usted— decía Sienna mientras gente de la White Fang pasaba por detrás.

—El placer es mío, Sienna. ¿Qué necesita?— pregunté con curiosidad.

—Encontramos algo en el desierto de Menagerie. Es grande y creemos que viene de donde ustedes— esa vaga descripción me dejó más curioso.

—¿Podría mostrármelo?— no respondió la mujer y solo giró su cámara para mostrarlo.

—... No puede ser...— dije atónito.

—Coloque un perímetro alrededor. ¡QUE NADIE ENTRE HASTA QUE LLEGUEMOS! REPITO, ¡QUE NADIE ENTRE!— ordené seriamente, cortando la llamada y alertando a Rey.

—Rey, llama a Sven, la necesito para este viaje. Prepara la fragata, nos vamos ya— digo saliendo del cuarto de guerra apurado, con Rey detrás de mí.

—Señor, ¿qué era eso?— preguntaba intentando mantener el paso.

—Una Corbeta Covenant.