Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas
Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Continente de Solitas
Atlas
Ciudad de Atlas
Mansión Schnee
0700 horas
POV Weiss
Siempre estuve a la sombra del resto de la familia; vivir una vida de lujos sola no es tan divertido como muchos plantean.
Winter, siendo la mayor y teniendo un alto puesto en la milicia, y Whitley, el único hombre, tomaron el puesto de ser los favoritos de padre; yo no soy nada.
Nunca tuve una meta más allá de demostrar a mi familia que podía ser mejor, pero no tenía dónde ir.
Si entraba a la academia aquí en Atlas, me convertiría en la niña millonaria y no quería tener esa imagen. Mi siguiente opción sería ir a Beacon, hasta que vi un reportaje de Vale.
—Soy Lisa Lavender en un nuevo reportaje. En este día mostraremos una exclusiva del General Drake, líder de los SCDO, en la academia Signal dando unas pruebas para reclutar nuevos miembros con una nueva lección de vida para todos nosotros.
—Está bien tener miedo, tener angustia, tener dudas... tener disgusto. Pero incluso yo, que he cometido mucho de eso, tengo morales.
—Asaltar a mujeres y niños indefensos me parece asqueroso. Tratar a aquellos distintos a ti como basura no merece mi atención. Recuerden que tienen que tratar a los demás como quieren ser tratados—
—Hay que hacer sacrificios, ensuciarnos las manos para que el mundo se mantenga limpio. Si no lo hacen ustedes, ¿quién lo hará?—
—Hay gente que solo quiere ver arder al mundo, por placer o por avaricia. Yo di un paso al frente para combatir a ese tipo de personas, unir al pueblo en contra de un enemigo en común.
—No tengo miedo de matar, de ensuciarme las manos porque sé que al final todo lo que hago tiene su recompensa: la felicidad de los demás. Como ejemplo claro, hay una historia que me imagino, ya habrán escuchado de hace años.
—¿Ustedes están dispuestos a darlo todo por su familia y amigos? Porque yo sí, al 100 %, lo estoy. ¿Me siento mal por la gente que mato? Sí, como todo ser humano o fauno que tenga sentido de la moral, pero sé que sin ellos el mundo estará más seguro y lo estamos logrando.
—Pero nos queda un gran recorrido. La pregunta importante es: ¿estarán dispuestos a ayudar a crearlo?
El General Ethan Drake.
El hombre era alguien muy hablado en Atlas, no de buena manera.
Atlas está lleno de gente corrupta y poderosa. Siendo el reino con más poder militar, tienen un gran orgullo, por lo que esta nueva milicia, que llega para quitarles ese manto, es un golpe duro para Atlas.
Yo no soy así.
He visto lo que son capaces, sus metas. Tienen un líder que va junto a sus soldados para asegurar victorias. Les importa sus vidas; les da lo mejor para que vuelvan a casa.
Traían seguridad y calma a su paso. Yo quería que la gente me viera así, que tuvieran esas sensaciones, que olvidaran mi apellido y solo se concentraran en mis acciones, por lo que hice un plan.
Sabiendo que mi padre se rehusaría rotundamente a que fuera a Mistral, decidí juntar secretamente desde hace meses dinero para comprar un boleto de Vale a Mistral.
Los problemas que tendré con mi padre los resolveré después; por ahora, solo tengo que salir de Atlas.
Me acerqué a la oficina de padre para tocarla suavemente y ponerme firme a la espera de su llamada.
—Puede pasar— la voz sonorizada de mi padre llamó desde dentro.
Entré lentamente manteniendo mi postura.
—Padre— levantó su mirada hacia mí desde sus papeles.
—¿Qué necesitas, Weiss?— me dijo seriamente.
—Quiero estudiar en la academia musical Junilay en Vale— sabía que decirle que quería ser cazadora en Signal sería una burla para él.
—¿Junilay? Pero sí te podemos contratar a cualquier maestro aquí en Atlas—intentaba mantenerme en casa para usarme con sus amigos ricos.
—Pero ellos tienen los mejores instructores en violonchelo, incluso comparado con Atlas.
Padre me miraba directamente a los ojos buscando alguna mentira en ellos, pero mantuve mi serenidad el mayor tiempo posible.
—... ¿Cuándo comienzan las clases?— me preguntó serio, por lo que inmediatamente respondí.
—Mañana al mediodía— dije intentando contener mi alegría.
—Le diré a Klein que prepare tu ropa. Mañana temprano tomarás el vuelo a Vale. Retírate— solo asentí y salí lo más rápido posible.
Una vez afuera, salté de la emoción.
Corrí a mi habitación intentando evitar a Whitley, ya que no quería hablar con él.
Solo queda esperar a mañana. Una vez llegue, le diré a Klein mi verdadero plan de irme a Mistral. Sé que me ayudará, eso espero.
Menagerie
Desierto de Dyr
Corbeta Covenant Derribada
1530 horas
POV Ethan
Estaba a punto de salir del puente de mando, pero di una última orden.
—Quiero a todas las estaciones alerta, quien se acerque a esa nave que no esté en la lista, no entra. Tienen autorizado el uso de las armas de la Dawn, esto es, prioridad de nivel 1— todos los presentes estaban confundidos; jamás había habido una prioridad de nivel 1, por lo que no había tiempo para bromear.
—Rey, quiero que estés con la cabeza fría. Eso que está abajo es muy peligroso y todo lo que esté dentro que caiga en manos equivocadas podría causar caos masivo, peor que el Grimm— salgo del puente para dirigirme al hangar y bajar a tierra.
POV Narrador
La gente en el puente está sudando frío; nunca habían visto al General tan serio como hoy, y con la teniente coronel a cargo, deben estar atentos a todo.
—Ya oyeron al General, cualquier nave o tropa que se acerque, tenemos luz verde para matar— ella, mejor que nadie, sabía no cuestionar las órdenes de Ethan, y si él decía lo peligroso que esa cosa era, le creería.
Por otro lado, en tierra, Sienna y su grupo de reconocimiento no habían entrado, esperando a los SCDO que llegaron en tiempo récord.
Ocho Pelicans aterrizaban enfrente de ellos.
El primero en abrir sus compuertas mostró al General con su escopeta desenfundada y al resto de su tropa, igual mostrando la seriedad de la situación, ya que ella lo veía siempre calmado.
—¿Alguien entró?— preguntó Ethan mirando al hueco que tenía la nave.
—No, ahora me podrías explicar qué es esa cosa y por qué es peligrosa— preguntaba Sienna irritada.
—Sven te lo explicará. Épsilon, posición ofensiva 3, vamos a entrar— el equipo Épsilon, que abarca 15 hombres, levantó sus armas para entrar a la nave.
—¿Coronel?— decía Eisen con sarcasmo.
Sven suspiró para girar y ver a sus hombres: 80 SCDO armados hasta los dientes.
—Repliéguense alrededor de la nave. Nada entra ni nada sale. Muévanse— así como todos estaban quietos, se empezaron a mover para rodear la nave.
Sven regresó su mirada a Sienna, quitándose el casco.
—Eso de ahí, Khan, es una nave Covenant, alienígena. Si lo quieres ver así, como sabes, no somos de este planeta. De donde venimos, estamos peleando una guerra contra un pacto de diferentes especies conocida como el Covenant.
—Esta es una de sus naves más pequeñas. Todo lo que tiene dentro podría destruir a Remnant por sí solo, y tenemos que asegurarnos de que no tenga vida; eso sería peor— dijo mirando al hueco por donde entró su novio.
Decir que Sienna estaba consternada era decir poco, así que llamó a su gente para que apoyara a los SCDO, dejando el resto al equipo que entró.
Con el equipo Épsilon, tenían la visión nocturna del VISR, mirando cada rincón y observando cadáveres inexplicablemente incinerados.
Quizás por las múltiples rupturas en la nave y el caer al planeta los mató a todos; no se sabe.
—¿Qué son estas cosas, señor?— uno de sus hombres decía mirando a un Elite menor, o lo que quedaba de él.
—Esa cosa, hijo, son el Covenant y esa criatura es un Elite. Te puede partir en dos con sus propias manos, así que vigila bien tus alrededores— dijo Ethan sin despegar su mirada del frente.
—Nos acercamos al hangar, manténganse alerta, es campo abierto— el General levantó su puño para que se detuvieran y apuntó a la puerta para que la explotaran.
El soldado de demolición se acercó para colocar un C4, colocarse detrás de una de las paredes del pasillo. Ethan dio luz verde para detonar, escuchándose la explosión por toda la nave.
—Muévanse, muévanse— ordenó Ethan, pasando rápidamente por la puerta para ir a ver el hangar vacío, excepto por algo grande, muy grande.
—Dios mío— dijo bajando su arma, puso su dedo en su oído para llamar al puente.
—Rey, trae la fragata y prepara el equipo de carga superpesada. Tenemos algo importante— ordenó Ethan sin quitarle la vista.
—Recibido, tenemos su ubicación. ¿Hacemos un agujero en el techo y qué tan grande?— preguntaba Rey empezando a movilizar la Dawn.
—Haz un agujero de 50 metros por 50 metros— dijo mirando a su alrededor.
Rey estaba confundida.
—Repita, señor, dijo, ¿50x50?— no creía que fuera tan grande.
—Tienes razón. Hágalo de 60x60 para mejor movilidad. La necesitarán. Nos seguimos moviendo. Cambio y fuera— cortó la comunicación el General y ordenó a su equipo que siguiera avanzando ya colocada la baliza.
Rey se recargó en su asiento pensando qué podría ser tan grande para que tenga ese tamaño, pero solo llamó a los cerrajeros para que abrieran la puerta al premio gordo.
—Necesitaremos una nave más grande— susurró Rey.
Con Ethan, él estaba caminando por los pasillos acercándose a la armería de la nave para ver qué encontraban.
Una vez fuera, se colocaron en posición de brecha para entrar.
—Cabo, coloque el explosivo que le di— el C4 que usarían era menos potente, pero lo suficiente para hacer un agujero en la puerta, ya que no querían causar un accidente.
—Copiado— el cabo se acercó a la puerta para colocar el explosivo, pero tan solo tocar la puerta, esta se abrió, alertando a todo el equipo y levantando sus armas.
Ethan pasó con su escudo de mano encendido y su pistola en la otra.
Tenía mejor armadura y podría resistir más impactos que sus hombres.
Al entrar, no había nada, solo algunos artilugios que empezó a revisar.
Empezó a tocar uno de ellos y el resto del equipo solo lo vio desaparecer.
—¡General! ¿Me copia? Lo perdimos— su segundo al mando, el sargento Maverick, miraba a todos lados sin saber qué ocurrió.
—Aquí estoy, no me he movido— el líder del escuadrón volvió a presionar el botón, apareciendo a la vista del resto.
—Encontramos sistemas de camuflaje, chicos. Esto es gordo— dijo lanzándoselo.
—Aquí el General Drake, la nave es segura, empiecen la recolección—. Cortó la comunicación para mirar a su equipo —tomen cada uno, no dejen ninguno, son muy valiosos— los SCDO usaron sus mochilas, donde podían meter dos en cada una.
—Sven, llama al grupo VALST. Necesitamos una adición para la Dawn en la parte inferior, para nuestro paquete— su mujer estaba confundida, al no saber a qué se refería.
—¿De qué paquete te refieres, Ethan?— preguntaba.
—Código clave Deutoros— esas palabras hicieron que los ojos de Sven se abrieran como nunca; era irreal lo que le acababa de decir.
—¿En serio? Necesito confirmación— no podía ser cierto.
—Es correcto, código Deutoros, repito, código Deutoros— la mujer soltó su arma de la sorpresa, llamando la atención de Sienna.
—¿Qué es Deutoros?— preguntó con curiosidad.
—Algo muy grande, que no se debe tratar a la ligera. Tengo que hacer unas llamadas— se comunicó Sven con la central en la Academia Reach para que se pusieran en contacto con su proveedora en VALST para la creación del nuevo reforzado de la Dawn.
Dentro, el equipo Épsilon se preparaba para salir, no sin antes dar un último chequeo a todo el cuarto para ver si no encontraban armas de plasma. La búsqueda tuvo sus frutos.
—General, encontré algo— el sargento Maverick dijo sacando debajo de una placa caída una empuñadura que no le encontraba forma.
Ethan, al verlo, supo inmediatamente qué era.
—Maverick, bájalo con cuidado. No aprietes nada— dijo con calma, alterando un poco al resto al pensar que era un explosivo.
Maverick se hincó poco a poco, dejando en el suelo el objeto para que el General se acercara y lo tomara.
—Este amigo mío es una espada de energía— esta fue encendida; la luz incandescente de la espada cegó un poco a los presentes, porque todo este tiempo estaban a oscuras.
Una vez recuperados, vieron a la empuñadura ahora con una forma de luz ondulada saliendo cerca de la empuñadura, para terminar juntándose en punta ambos lados, como una espada.
—Es extremadamente mortal— para probarlo, se acercó a una de las paredes y la atravesó poco a poco, fundiendo el metal hasta el otro lado.
—Madre santa...— dijo uno de sus hombres al verlo.
—Todo lo que ustedes acaban de presenciar es altamente clasificado; esta tecnología no puede caer en manos enemigas. Me copiaron— dijo Ethan observando a su equipo.
—¡Sí, señor!— dijeron todos en coro.
—Bien, nos vamos— empezaron a salir de la nave; tenían mucho trabajo por hacer.
Un día después...
Continente de Sanus
Vale
Ciudad de Vale
Plataforma de Bullheads de la Ciudad
1000 horas
POV Weiss
Aterrizamos en Vale, para luego bajarme con rapidez, ya que el vuelo a Mistral sale en media hora. Le expliqué a Klein la situación y me dio todo su apoyo, aunque sí estuvo preocupado por la idea al principio.
Me acerqué a mi equipaje para empezar a moverlo al otro Bullhead, que estaba cargando el equipaje de todos los pasajeros.
Una vez los ayudantes me vieron, empezaron a subirlo; así los dejé para girar con Klein.
—Muy bien, estoy lista— dije sonriendo.
—Espero que te vaya bien en tu búsqueda— me decía Klein abrazándome.
Yo le respondí sin rechistar porque me gustaba el calor fraternal que lo rodeaba.
—Te extrañaré mucho— dije apretando mis brazos a su alrededor.
—Yo igual, Weiss. Cuídate y compórtate— decía separándose un poco para pasar su mano por mi cabello.
—Anda, tu vuelo despegará pronto; tengo que hacer el acomodo aquí para que pases desapercibida— el plan era comprar algunas estudiantes para que den reportes como si ella estuviera ahí y que su padre no sospeche.
—Sí, nos veremos pronto, te lo puedo asegurar— giré para ir al Bullhead que me llevaría a mi nuevo destino y objetivo.
Me senté en uno de los asientos de primera clase y saqué un libro de requisitos para entrar a los SCDO; tengo que estudiar y prepararme para cualquier pregunta que me hagan.
Menagerie
Desierto de Dyr
Corbeta Covenant Derribada
1700 horas
POV Ethan
Dimos un recorrido a todos los pasillos de la nave; por suerte, no había vida en ella; todos murieron. La única hipótesis que tuvimos fue que esta nave nos acompañó por el agujero negro y terminó aquí. La caja negra estaba destrozada, por lo que no pudimos recuperar nada.
Todas las armas estallaron, de ahí que los cuerpos estén incinerados. Alguna reacción en cadena hizo que explotaran, aunque, cuando llegamos, algunas cosas se salvaron.
Algunos camuflajes activos, escudos desplegables, tres espadas de energía, así como el proyecto Deutoros.
Tiene algunos daños, pero lo podemos reparar y reforzar con trozos de la nave, que, por cierto, es inservible.
Podemos usar algunas partes de los motores para mejorar los nuestros, junto con la carcasa para lograr hacer la Dawn más resistente al calor, así como más durable, pero poco más.
Su motor desliespacial está muerto, sus tripulantes en el mismo estado, caja negra inutilizable, sin armas que podamos usar, pero no significa que dejaremos esto aquí.
Engancharemos la nave a la Dawn y nos la llevaremos a Reach para desmantelarla. La Dawn estará fuera de servicio por ese momento, ya que le aplicaremos las mejoras, aunque no nos quedaremos sin fragata.
Con la pronta adquisición de la nueva fragata-clase París, a la que llamé Paliostrol, en nombre de la nave que nos trajo a este mundo, pero todavía le quedan tres meses para estar operativa, pero al menos tendremos transporte.
Primero sacaremos el Deutoros de la nave para llevarlo a Reach, donde será puesto bajo llave.
Después de eso, volveremos por el resto de la nave, que dividiremos por secciones para mejor transportación.
—Sienna, te agradezco de corazón por la llamada; esto es muy importante como para dejarlo tirado y que alguien más lo tome— digo extendiendo mi mano en señal de gratitud.
—No hay por qué. Todo en muestra de nuestra alianza, aunque debo preguntar: ¿recibiremos algo a cambio?— esa pregunta ya me la esperaba y tenía una respuesta.
—Por supuesto que sí. Lo que acabas de hacer por nosotros es enorme; dime lo que necesites y lo recibirás— dije con sinceridad.
—Tenemos un problema interno a las orillas de Ánima. El gran corporativo SDC tiene a muchos faunos como esclavos en sus minas. Queremos sacarlos de ahí, pero no tenemos el cómo— me quedé pensando; no había tomado en cuenta al SDC en mis planes próximos.
No quería tener problemas con Atlas tan pronto, pero se los debo.
Primero tengo que planear.
—Bien, enviaremos equipos de reconocimiento para que tomen fotos e información. No puedo atacar una propiedad atlasiana porque sí; necesito pruebas. Una vez las tenga, al no estar en territorio atlasiano, puedo pedir carta blanca en el asunto y hacer un asalto.
—Para este punto, los consejos me adoran; tienen que dármelo, y si no, no es la primera vez que hago una operación fuera de la ley— le explico la situación.
—También con lo de la Corbeta, las mejoras de la Dawn, el inicio del semestre y la salida de mi nueva fragata, no te puedo prometer que sea pronto. Tres meses mínimo, lo siento mucho— dije con sinceridad en mi voz, porque todo esto que llegó de golpe nos cargará peso en estos meses.
—¡¿Tres meses!? ¡Esa gente no resistirá tres meses! Pensé que podrías ayudarnos— gritaba Sienna furiosa por mi respuesta, y lo entendía.
Me quedé callado pensando en otro plan. La Dawn estaba deshabilitada por lo del transporte y mejoras, por lo que inserciones rápidas están descartadas.
Solo nos quedan los Pelicans; aun así, tendré a mis tropas movilizándose con todo esto del nuevo 'material' que conseguimos, junto con los instructores que se preparan para recibir a los nuevos cadetes.
Solo me queda una idea más.
—Creo que haremos un esfuerzo en conjunto, Sienna— digo mirándola a los ojos.
—Explica— dijo seriamente.
—Usaremos Pelicans para transportarnos; llamaré a mis hombres de la segunda división para el asalto. Pero lo de reconocimiento se tiene que hacer sí o sí.
—Necesitamos saber dónde están ubicados, sus defensas, sus rutinas, por lo que deberás tener paciencia. Una vez recaudada la información, atacaremos. Por lo que más te vale preparar a tu gente— dije mirando a mi alrededor a los de la White Fang.
Sienna me miraba agradecida y asintió.
—Estaré a la espera de tu llamada. Gracias.
—No hay de qué. Ahora, si me disculpas, tengo mucho trabajo por hacer— caminé a mi Pelican, donde cargamos lo que pudimos reunir de la Corbeta para irnos a la Dawn y llevarnos el Deutoros de paso.
Continente de Anima
Mistral
Academia Reach
1900 horas
POV Narrador
En el nuevo campo militar conocido como Academia Reach, los nuevos cadetes que llegaron antes del inicio del semestre recorrían todas las instalaciones para una mejor localización y para adaptarse a lo enorme que es.
Entre ellos, Ruby y Yang, que, una vez dejaron sus cosas en sus barracones donde compartirían habitación con otras tres personas, empezaron a dar vueltas por la zona, viendo a los cadetes junto con algunos veteranos que pasaban por ahí, ya sea por tiempo libre o por sus rondas.
—¡Estamos aquí, Yang! ¡Seremos SCDO!— decía Ruby, temblando de la emoción.
—Lo sé, Ruby, pero todavía queda conocer con quiénes compartiremos habitación. Tarde o temprano tendrás que empezar a socializar— decía la rubia, colocando sus manos en sus caderas y mirando con la ceja levantada a su pequeña hermana.
—No me lo tienes que recordar, eso lo tengo grabado desde que llegamos— en eso vieron enfrente de ellos cómo un Pelican llegaba, bajando a múltiples cadetes que salían de él; entre ellos, una chica de pelo blanco que se encontraba ligeramente perdida.
—Esta es tu oportunidad, ayudemos a esa chica— dijo Yang, tomando del brazo a Ruby y arrastrándola en contra de su voluntad.
—¡Holaaa! Mi nombre es Yang. Te noto algo perdida, también somos cadetes— se presentaba la rubia.
—Un gusto conocerlas. Mi nombre es Weiss Schnee, herede...— la chica peliblanca, Weiss, en su mente, se planteó si realmente debía decir que es heredera.
Ya no tendría el mismo estilo de vida como en Atlas, así que tendría que cambiar su comportamiento también.
—... Sí, me pueden decir solo Weiss— dijo con una pequeña sonrisa.
—Soy Ruby, Ruby Rose. Es un gusto— se presentó también la pequeña de caperuza roja a la albina.
—¿Tienes el número de la barraca?— preguntó Yang.
—Aaahhhh... sí, es el número 120— decía Weiss mientras sacaba de su bolso un papel donde venía el edificio junto con el número de barracas.
—¡Oh, es el mismo que el nuestro! Parece que seremos compañeras de cuarto— dijo Ruby, saltando un poco.
—En ese caso, será un gusto combatir junto a ustedes— la chica de Atlas sabía que esta etapa de su vida sería totalmente nueva a lo habitual y estaba dispuesta a adaptarse.
