Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas

Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Continente de Anima

Mistral

Academia Reach

Gimnasio

0848 horas

POV Narrador

El equipo RWBYA salía de su rutina diaria de entrenamiento para recibir su descanso semanal; llevaban toda la semana siendo torturados por los entrenamientos.

Entre físico, CQC, pilotaje, leyes... todos estaban exhaustos, excepto Weiss, que cuando se trataba de estudiar jamás se sentía agotada.

Por eso la invitaron a la presentación de la nueva nave, donde, gracias al estudio de control naval, sería una buena manera de introducirla a las naves de guerra.

Se interesó al ver la Fragata Forward Unto Dawn, por lo que se pasó estudiando los controles del Pelican, temperatura adecuada, tácticas, despliegues...

Esto llamó la atención de su maestra, la Sargento Cass, que le permitió estar en la presentación del nuevo Caza Longsword si estudiaba todo en tiempo récord. Así que tomó el reto y estudió todo, por lo que está adentro y ansiosa.

—¡No puedo esperar a la presentación de mañana, estoy emocionada de que llegue el día!— chillaba Weiss su emoción, atormentando a sus compañeros.

—Lo sabemos, Weiss, lo llevas repitiendo durante días— decía Yang, cansada de la actitud de su amiga.

—Weiss, ¿tú serás de navegación, verdad? ¿Quién será el piloto?— preguntaba Ruby a la albina.

—No lo sé, pero escuché rumores de que el General quería ser el primero en probarlo, ya que él también está especializado como piloto— eso llamó la atención del resto, que la miró.

—¿El General Drake pilotará el Longsword?— decía Blake interesada, porque veía al hombre como un ícono que siempre hacía las cosas bien; que sabía hacer todo. No se tomaba en serio lo de que sabía hacer "todo" hasta ahora.

—Eso dicen, pero no estoy segura— al escuchar eso, Adam pensó que era imposible que no dejaran a Ethan pilotar. ¡Era el jodido líder! Obviamente lo deberían dejar... ¿Verdad?

.

.

.

.

.

.

—Hoy, estos grandes hombres y mujeres les demostrarán las capacidades de nuestra nueva aeronave de combate, el caza... LONGSWORD— la tela que cubría la gran nave se levantó mostrando una nave negra de 33.5 metros de longitud.

—Esta hermosura militar tiene como nombre Interceptor/Caza C712, pero por su imponente figura se le dio el apodo de LONGSWORD. Es capaz de volar a más de 2,800 kilómetros por hora, rompiendo la barrera del sonido, y pesa 180 toneladas— mientras la Coronel decía las especificaciones, se mostraba en pantalla para mejor entendimiento.

—Contiene 8 cañones M9109 perforantes, capaces de atravesar un blindaje con facilidad, acompañado de 4 vainas de misiles AGMS-10 guiados, altamente explosivos. Cualquier cosa sin algún escudo será destruida de inmediato.

—Solo pueden transportar 2 personas: un piloto y un técnico de sensores. El día de hoy, 4 de estas maravillosas piezas tecnológicas realizarán misiones planeadas como prueba.

—Sus pilotos son estudiantes de nuestra academia, que demostrarán de lo que son capaces— todos estaban atentos a la explicación.

Entre ellos, el equipo RWBYA estaba emocionado por ver a su compañera en acción, aunque al escuchar que solo eran estudiantes, se preguntaron algo que los medios se hicieron cargo de responder.

—Una pregunta, ¿el General no estará en la prueba?— una reportera preguntó, confundida, ya que hasta ahora él siempre estaba presente para probar lo que mostraba, lo que sea.

—El General se encuentra ocupado por el momento, pero decidimos usar a los estudiantes para agarrar confianza en campo en lugar de un simulador— decía, orgullosa, de que sus alumnos se hayan esforzado para este día y de que su futuro esposo no interrumpiera.

—Señora, tenemos un asunto, una nave se acerca a altísima velocidad— avisaba Citrón con su mano en el comunicador, eso consternó a la gente.

—¿De quién?— preguntó alerta la mujer.

—Nuestro— respondió Citrón.

Pero eso era imposible, los Longsword estaban aquí, no tenía otras naves dispo-

—Ethan...— murmuró Sven, colocando sus manos en su cabeza.

—Quieren un show... les daré show— se decía Ethan, acercándose a la base; estaban en el aire.

Todos los presentes escuchaban un sonido muy fuerte, acercándose; todos miraron al cielo esperando.

Y vieron, con sus propios ojos, una nave pasar cerca de ellos, volando todas las cámaras y papeles alrededor, rompiendo la barrera del sonido.

—¡WOOOOOOOOOOOOW!— el General empezó a acelerar haciendo maniobras laterales, esquivando montañas mientras se grababa y empezaba a transmitir.

Todos los presentes veían una pantalla donde se encontraba un hombre manejando como un lunático, haciendo giros y sorprendiendo a todos cuando se elevó... sin detenerse.

Ethan empezó a sentir la fuerza G, como poco a poco sentía la presión mientras subía y subía y subía, hasta llegar a 8 G.

Para de inmediato, hizo un giro de 180 grados y empezó a bajar de vuelta, sorprendiendo a la gente, ya que no había ninguna nave capaz de volar a tal altura y velocidad, junto con un piloto entrenado para soportar la presión...

Los canales de televisión retransmitían lo que se veía en el lugar.

Y en Atlas no estaban contentos; esas naves que presumían eran mucho más avanzadas que las suyas, específicamente la que estaba en el aire ahora.

Era impresionante que algunos de los ciudadanos se planteaban no enojar a los SCDO porque en una guerra perderían estrepitosamente, mientras que los altos cargos estaban furiosos de que los volvieran a superar.

La nave seguía descendiendo hacia el mar al punto de bajar a los 1000 pies de altura para mantener esa altura, haciendo grandes olas por donde pasaba, que incluso un barco pesquero fue movido por la gran fuerza.

—Es hora de volver— para elevarse y frenar dando un empujón de aire, logrando girar la nave para pisar el acelerador a máxima, llegando a los 2900 kilómetros por hora, un nuevo récord mundial.

La nave se acercaba a Reach, disminuyendo la velocidad para aterrizar en la larga pista, donde todos lo veían esperando a que bajara y averiguaran quién era.

Una vez se detuvo, la escotilla se abrió, saliendo un alto hombre que tenía un casco SCDO modificado con un respiradero que se lo quitó, mostrando al General Ethan Drake sonriendo como nunca, levantando los brazos encima de su nave y gritando de emoción.

Mientras, los estudiantes corrían a verlo mientras él bajaba de su nave, siendo rodeado por su gente que estaba sorprendida de su muestra en el cielo, ganándose el respeto del hombre que inflaba su ego aún más.

Sven solo negaba la cabeza con una sonrisa, sabiendo que su novio jamás se rendiría en presumir, incluso llegando a sacar a la luz el prototipo de caza YSS-1000, del Programa SABRE, único en su clase, que está en pruebas; bueno, estaba.

Pero el equipo RWBYA era otra cosa.

Cada uno miraba la nave como si de juguete se tratara; era increíblemente rápida, maniobrable y perfecta.

Weiss pensaba que los Longsword eran la siguiente generación de naves, pero esto, esto era mucho mejor.

Ruby babeaba al ver el pedazo de nave que quería inspeccionar de inmediato.

Yang miraba a Ethan como si fuera un dios; ese hombre le gustaba el peligro, y a ella igual. No le molestaría pelear con la Coronel si fuera necesario.

Adam y Blake creían en lo mismo. Ese hombre era la cumbre de la perfección: listo, estratégico, sabio, valiente, fuerte.

Sabían que era un especialista en casi todas las ramas de la milicia, pero no a tal extremo; lo veían con aún más respeto del que ya tenían. La gente normal los llama fanboys.

El círculo personal de Ethan estaba en otro mundo. Sabían que su líder era rebelde; sin embargo, no al punto de probar un prototipo tan anticipadamente y sin previo aviso. Ese hombre no tenía arreglo.

Robó la nave, la usó y funcionó.

La gente del reino estaba aún más extasiada al ver que el director de la Academia Reach era el piloto; era brillante. Si de alguien no dudan sus decisiones, sería de él.

—General Drake... General Drake, disculpe un momento— una reportera, más conocida como Lisa Lavender, se acercaba entre la multitud para hacer un par de preguntas al hombre.

Ethan, al verla, empezó a calmar a sus marines para que abrieran paso a la mujer, que agradecía el gesto.

—Señor, la Coronel Svensdottir había dicho que presentarían el caza Longsword con sus estudiantes y que usted estaba ocupado. ¿Qué hace aquí y qué es su nave?— preguntó con mucha curiosidad la mujer, haciendo que Ethan sonriera.

Los equipos de Reach también querían saber; sabían de los Longsword, pero no de esa maravilla.

—Bueno... técnicamente no debería estar aquí. Yo ayudé a la construcción de los Longsword; quería manejarlo, pero se decidió que los estudiantes lo hicieran y lo acepté... a medias— dijo sonriendo, mirando hacia el suelo, como niño regañado, cosa que le pareció tierno a varias mujeres del público.

—Quería volar, realmente quería, pero mi querida novia Sven me lo prohibió; sin embargo, ahora que lo hice, dormiré en el sillón —Eso causó varias risas, entre ellas miradas de entendimiento de los hombres casados.

—Por lo que decidí, como buen niño que soy... —Eso levantó cejas entre las féminas.

—Tomé, MI nave personal, que armé desde cero. Esto, querida, se llama YSS-1000, o más conocido como Sabre.

—Está armado con cañones M1024 ASW/AC de 30 mm que derriban lo que se les pasa por enfrente junto a los fiables misiles ST/Medusa guiados, un poco más potentes que los del Longsword— explicaba el Gran General, usando sus dedos como niño de primaria, enumerando las cualidades de la nave.

—Su maniobrabilidad es muy superior a cualquier otra nave en existencia y tiene algo especial... escudos de energía, así que suerte derribándolo— decía, orgulloso de su creación, asombrando aún más a la gente sobre el vehículo, pero llevó a otra pregunta.

—¿En ese caso, por qué no hacer más de estos?— preguntó la reportera.

—Costos. Aunque es una maravilla mecánica, costó mis dos ojitos en construirlo. Los cazas Longsword son más baratos y superfiables en combate, haciéndolos más versátiles, pero si al menos una de estas naves entra al combate, cambiaría el rumbo del mismo— decía Ethan, sonriendo como nunca, palmeando su nave.

—Señor, usted sabe que rompió múltiples récords por 'probar' su nave. Será reconocido en los libros por su hazaña— alababa la mujer al hombre, que se sonrojó un poco por tal atención, sacando ovaciones de las mujeres a su alrededor, logrando poner celosa a su novia, que tuvo que marchar para tomar a su hombre y sacarlo de ahí.

—Se acabó la entrevista, con permiso— decía mientras se llevaba a rastras a un pobre Ethan, que solo pudo seguir a Sven aceptando su destino.

—Eso fue muy intenso— comentó Blake al grupo, que solo estuvo de acuerdo.

—Entonces... ¿No habrá muestra?— preguntaba la menor del grupo, a lo que Weiss solo suspiró.

—No, lo más probable es que lo muevan a otro día, aunque el General haya demostrado que es un genio en la aviación, nos quitó nuestra oportunidad— decía algo decaída.

—Oh, vamos, Weiss, que lo muevan de día no significa que no harás la prueba. Todavía tienes tiempo para prepararte aún mejor.

—De hecho, ya que se movió, podemos disfrutar el resto del día como equipo— decía la rubia tetona, tomando de la cabeza a la albina y a su hermana, pegando a ambas a su amplio pecho, que únicamente desconcertaba más a la peli blanca.

Puesto que piensa que crecieron más en el tiempo que se conocen y eso la hace sentir mal, porque ella sigue exactamente igual.

—En ese caso, vayamos a comer, tengo mucha hambre— decía el único hombre del grupo que para este punto solo se disponía a ver lo que hacían las chicas.

—Sí, yo también tengo algo de hambre, me dijeron que hay un puesto de tallarines muy bueno cerca, podemos ir ahí— decía Blake prácticamente babeando.

—Venden pescado, ¿no es cierto...?— decía Ruby mirando a su amiga felina, que se sobresaltó al ser descubierta tan pronto.

—B-bueno, ¿ta-tal vez?— tartamudeaba la chica, avergonzada.

—Da igual, vamos— a la rubia le daba igual, solo quería comer, así que Yang soltó a Weiss para empezar a caminar.

—Yang, es por el otro lado— decía Blake, apuntando al otro extremo.

—Como decía, vamos para allá— contestó la dragona, dando media vuelta como si no se hubiera equivocado hace unos momentos, lo que sacó una gota de sudor a sus amigos que la siguieron.

Los chicos se dirigían a la ciudad con sus armas personales, así como con una pistola M6S reglamentaria. Era obligatorio tener un arma de los SCDO a todos lados en caso de algún evento.

Ya que, según investigaciones, no todos los cazadores están listos para cualquier asalto con sus armas personalizadas, mientras que una pistola M6S es muy versátil en distintos ambientes.

Mientras salían, por primera vez pudieron ver el gigantesco cambio: los humanos y faunos convivían en armonía, no veían mucha basura en las calles, daba un aura de seguridad, no discriminaban a nadie en los restaurantes que pasaban.

Era el cielo para Blake; quería que todo el mundo fuera igual a este mini paraíso.

La policía local corrupta fue encarcelada por órdenes del General, mientras que se entrenó a nuevos cadetes para proteger al pueblo, siendo estos rectos y justos, como debería ser.

Cuando se acercaban a los tallarines, Ruby vio algo que iluminó sus ojos... galletas.

No se lo pensó dos veces y, con su velocidad, se dirigió a la tienda de repostería con estrellas mirando la gran variedad de estas, llamando la atención de su dueña, que solo podía reír al ver a la pequeña chica pegada al cristal.

Salió del mostrador para ir con ella.

—Hola, querida, ¿ves algo que te guste?— la mujer, de no más de 40 años, con un aura maternal que la rodeaba, preguntaba a la Caperucita roja que salió de su trance para sonrojarse al ser vista de tal manera.

—Y-yo... Pe-perdón...— decía avergonzada la joven, justo cuando sus amigas y amigo se acercaron a ella.

—Disculpe a mi hermana, tiende a... emocionarse mucho con las galletas— explicaba Yang al ver a una muy sonrojada Ruby.

—Oh, no se preocupe, es tierno ver a alguien así por aquí. Los niños son adorables— las palabras de la mujer hicieron reír a las chicas, mientras que Ruby estaba más roja que su capa de la vergüenza al ser confundida como una niña pequeña.

—¡NO SOY TAN PEQUEÑA!— gritó con los ojos cerrados porque se negaba a ver las reacciones de todos.

—Somos cadetes de la academia Reach, señora. Queríamos ver la ciudad un poco aprovechando nuestro descanso— explicaba Weiss, lo que sorprendió a la dueña de la repostería, que solamente les dio una sonrisa más grande.

—Ohoho, entonces son de los SCDO. El General Drake es un amor de persona; él rescató a mi hija y a mí de unos contrabandistas cuando llegó aquí. Nunca podré agradecerle lo suficiente.

La sorpresa ahora se la llevó el equipo RWBYA, que descubrió que esta mujer, era la misma mujer que Ethan siempre contaba para motivar a los estudiantes.

Ella estuvo en el primer rescate; ahora era una mujer feliz con la vida y se sorprendieron más cuando alguien salió de la tienda.

—Mamá, las galletas están listas— una niña de no más de 9 años salía con un delantal y unos guantes de cocina enormes para la pequeña, pero con una sonrisa en su rostro.

—En un momento voy, cariño, dame un minuto— la pequeña solo asintió y se puso al lado de su mama.

—Ella es mi pequeña Luna, es un terrón de azúcar, haría lo que fuera por ella. Gracias a Citrón, quiere entrar a los SCDO cuando sea mayor para salvar a las personas como él lo hizo con nosotras— decía la mujer, para luego tomar la orden de Ruby, la chica pagando las galletas gustosamente.

—Ho-hola— saludó la pequeña Luna moviendo su manita, dando un ataque de diabetes a Weiss, que no resistía su ternura.

—Hola, pequeña, te llamas Luna, ¿verdad?— preguntó Weiss tiernamente, haciendo que sus compañeros se extrañen por la actitud totalmente distinta de la albina.

—S-sí, un gusto— contestó murmurando su respuesta mientras se cubría su carita por la timidez.

El resto de las chicas, y Adam, observaron cómo Weiss se convirtió en Ruby por unos segundos.

Hasta la propia Ruby se sintió incómoda por su forma de actuar, siendo algo totalmente nuevo en su personalidad.

—Aquí tienes tus galletas, querida— llegó nuevamente la dueña, entregando el pedido de Ruby, que tomó las galletas con ansias.

—Muchas gracias, que tenga buen día, señora— se despedía Ruby, para retirarse de la tienda, con Yang arrastrando a Weiss fuera del rango de la niña.

—¡Cuídense!— igual se despidió la mujer, junto a su hija, que también levantaba su manita.

—Guau... eso fue increíble, conocimos a la mujer de la historia— decía Adam, aun sin creer lo que acaba de pasar.

—Y conocimos otro lado de Weiss que no quiero volver a ver— agregó Yang, cosa que todos estuvieron de acuerdo, haciendo que la susodicha se ofendiera.

—El impacto de los SCDO aquí es más grande de lo que creí. Veo que Mistral es una de las ciudades más alegres del planeta; no hay nada de maldad en las calles...— no terminó la oración, al ver a un hombre empujar a un fauno de una edad similar al suelo enfrente de ellos.

—No te quiero ver otra vez en mi tienda, animal rastrero— decía con asco el hombre al ver al fauno lobo enfrente de él.

—Solo quiero comprar mis cosas, ¿por qué no...?— intentó explicar, pero fue pateado por el hombre.

—¡No acepto gente como tú en mi tienda, me repugnan!— las chicas se acercaban a intervenir, con un Blake y Adam furiosos que no querían más que darle dos ojos morados al hombre.

—¡Alto ahí, arriba las manos!— dos SCDO apuntaban sus MA5B al hombre, que asustado levantó sus brazos.

—Yo no hice nada, fue este monstruo que me quiso robar— intentó excusarse el hombre, pero en vano. Mientras uno le apuntaba, el otro ayudaba a levantar al fauno, revisando que estuviera bien.

—Asaltar en vía pública, agredir a un civil y mentir a la autoridad son delitos graves; tendrá que acompañarnos a la comisaría— decía el SCDO, guardando su MA5B al ver a su compañero, volviendo a apuntar al hombre, sacando unas esposas para colocárselas en las muñecas.

—Tiene derecho a guardar silencio, cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra en la corte— decía el SCDO, arrastrando al hombre que gritaba que era un malentendido, para subirlo en un Warthog de transporte, esposándolo al vehículo.

El otro SCDO le explicaba al hombre fauno que puede ir a testificar sobre el asalto y que revisarán las cámaras del establecimiento para obtener pruebas.

Todo esto sucedía enfrente de los chicos, que al final no tuvieron que hacer nada. Aunque querían acción, agradecían la rapidez de respuesta a este tipo de eventos, calmando a los faunos del equipo RWBYA.

—En serio, este día no para de sorprendernos— decía Yang, suspirando del cansancio por todas las emociones que tuvo hoy, aunque fue interrumpido por un estómago rugiendo.

—Yo todavía tengo hambre— decía Blake, sobando su estómago.