Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas

Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—

3 meses después...

Continente de Anima

Mistral

Academia Reach

Centro de Mando

1052 horas

POV Narrador

Durante las últimas semanas, los SCDO estuvieron al acecho.

Llevan 3 meses desmantelando bases Kuruma por todo el mundo.

Vale, Mistral, Vacuo. Son los reinos donde eliminaron el tráfico de personas por parte de esta organización de monstruos.

Tuvieron encuentros muy agresivos con los Kuruma últimamente; con cada base destruida y ventas arruinadas, se volvieron más desesperados con cada aparición que los SCDO hacían.

Pero por 2 semanas, hubo un cese de movimientos de los Kuruma.

Ningún transporte de esclavos, comunicación entre bases, acuerdos, tráfico directo. Absolutamente nada.

Eso dio a entender que estaban contra las lonas.

Básicamente, todos los reinos habían sido limpiados de esos desgraciados, pero no podían encontrar su escondite, donde ahora residían.

Los oficiales que estaban investigando una pista para encontrar la base final de los Kuruma no comprendían cómo se les escondía su última base.

Debía de ser un bastión para resguardar a esas mierdas que faltaban y, aun así, no los localizaban en ningún lado.

—Esto es ridículo, llevamos semanas trazando los rastros, juntando las piezas y nada— la especialista de inteligencia Beth estaba frustrada porque no conseguía descifrar su único trabajo.

—Tranquila, mujer, llevas días sin dormir— su amiga, Ruth, estaba intentando calmar a la pobre chica, que se estresaba cada día más.

—Es que míralo, recorrimos todo Mistral, Vacuo e incluso Vale y no encontramos na...— en ese instante su mente conectó la pieza faltante. Atlas.

—¡CLARO, CÓMO PUDE SER UNA INGENUA!— gritó la chica, colocando sus manos en su rostro pesadamente para ponerse de pie de golpe y correr con su jefe, que estaba en el hangar viendo la prueba de los Longsword.

Fue llevado a la fuerza después de la jugada que hizo con el prototipo Sabre; la Coronel Svensdottir lo quería cerca de ella para que no cometiera una barbaridad, aunque fuera la más épica vista por todo Remnant.

Llegando al lugar lo visualizó y, al verlo, se acercó rápidamente.

—Señor, tengo noticias— dijo la chica con prisa.

—¿Qué sucede?— pregunto Ethan, girando para ver a la mujer, junto con su pareja.

—Estuvimos investigando durante días el paradero de los Kuruma en las zonas aliadas, sin ningún éxito... pero nos falta Atlas— esa última palabra llamó aún más la atención del mayor, porque no pensaba que llegarían a tal lugar.

—Atlas, ¿por qué crees que están ahí?— pregunto Sven, metiéndose en la conversación.

—Cuando ustedes asaltaron la mina Schnee, los mercenarios que interrogamos decían que ellos se ubicaban en Atlas, pero se negaron a decir más. Tenían una nave atlasiana, transportaban esclavos, por lo que puedo asumir que su base debe estar escondida ahí— ambos líderes se miraron para regresar con la chica.

—Asumir es malo para las relaciones, Beth... Ve a contraespionaje, tienes mi permiso— dijo Ethan, dando luz verde a la operación y entregando un papel firmado por él, dando el visto bueno.

—Muchas gracias, señor— en ese momento, Beth dio media vuelta para lanzarse a la oficina de contraespionaje.

La chica se dirigió con espionaje para que investigaran Atlas, ilegalmente, ya que no tienen la mejor relación política y, militarmente hablando, esto causaría un revuelo si se hacía público.

—Brown, necesito que uses el satélite para investigar en las zonas fuera de territorio Atlasiano, donde su milicia no opere— ordenaba la especialista.

—Bethany, ¿sabes lo que estás pidiendo? ¿El General sabe de esto?— respondió el oficial, sorprendido por la orden directa que le acaban de dar.

—Él me dio la autorización— dijo seriamente, entregando el papel.

El rostro de duda del hombre se hacía presente; tomó el papel para verificarlo, siendo real, y aunque no le gustara hacer esto, tenía permiso del General.

—De acuerdo, hagamos esto— contesto Brown girando a sus hombres.

—Muy bien chicos, muevan los satélites, quiero saber si hay bases abandonadas, fortalezas que no sean ocupadas por los atlasianos donde los Kuruma puedan ocultarse. Rápido, rápido— ordenó Brown aplaudiendo para que su gente se movilizara.

En las pantallas se mostraban edificios abandonados, pueblos pequeños, fábricas no operativas, pero no encontraban señal de los Kuruma.

Realmente eran buenas ratas.

—No hay señal, señor.

—Sigan buscando— ordenaba Brown, tocando su barba negra, pensando en mejores lugares.

—Y si... ¿y si no son lugares abandonados?— decía Beth a Brown, pensativa.

Brown solo miró a las pantallas, intentando conectar todo, y no conseguía nada, por lo que no tenía nada que perder si veía algunas instalaciones del SDC.

Según los reportes de los interrogatorios, tenían un contrato con ellos, así que no sería tan desquiciado que les prestaran algún lugar.

—Investiguen almacenes de los Schnee o cualquier lugar financiado por ellos, no podemos dejar ningún lugar sin investigar— no tardó más de 8 minutos en recibir una respuesta.

—Señor, tengo algo— al escuchar eso, ambos especialistas se acercaron a él para ver una imagen jugosa.

—Parece una fortaleza militar. Tienen su propio sistema antiaéreo, vehículos pesados e incluso creo que tienen el prototipo del Paladín Atlasiana 290 en el exterior. Esto no es una base atlasiana ni de lejos.

—Se encuentran al norte del continente, del otro extremo del reino de Atlas. No me sorprende porque no investigarían ellos; se encuentra entre montañas, donde la única entrada por tierra es a través de un acantilado. Está muy bien defendido, pero nada que un par de misiles Archer no puedan hacer— decía el informante, enseñando más a detalle.

—¡PERFECTO, HAZ UN REPORTE DE TODO ESTO, TENEMOS QUE LLAMAR AL GENERAL!— decía contenta Beth al por fin resolver el misterio. Este es el inicio de un mundo en paz... o al menos eso es lo que ella cree.

Continente de Anima

Mistral

Academia Reach

Hangar de Prueba

1130 horas

Las pruebas estaban por acabarse. Quedaban 2 Longsword en el aire, los de la cadete Schnee y la cadete Octavia.

Ambas naves hicieron un gran trabajo en equipo derribando los objetivos junto con sus pilotos, que esquivaban el 'fuego enemigo'.

Esas 2 serán un gran apoyo para la fuerza aérea.

—Aquí Lima 3. Tenemos dos tangos a nuestras 9— Informaba Weiss para señalar la localización de esos enemigos en su VISR, y el piloto empezó a realizar una maniobra evasiva.

Para evitar una colisión, redujo la velocidad haciendo que el 'enemigo', que no era más que un dron inofensivo, pasara a su lado, por lo que activaron las armas para derribarlo, acabando con el último objetivo.

—Lima 3, aquí Control. No hay más tangos en el aire. Misión completada— al escuchar esas palabras, Weiss empezó a celebrar en su asiento mientras su compañero solo podía observar sonriendo dentro de su casco, ya que él tenía que pilotar la nave de vuelta al puerto.

Al escuchar la radio, los más altos mandos de la armada solo pudieron asentirse entre sí, dando el visto bueno a ambas naves.

Cuando iban a felicitarlos, fueron llamados sorpresivamente.

—Jefe, tenemos la ubicación de la base Kuruma, por favor, regrese al centro de mando— informaba Beth contenta del hallazgo.

—Copiado, vamos para allá— contestó Sven con una cara de sorpresa y felicidad porque por fin podrían acabar con esto de una vez por todas.

Ethan no tenía palabras; solo empezó a caminar al centro lo más rápido posible.

Al llegar, ambos se encontraron con todos en posiciones y una presentación con toda la información necesaria para la misión.

Cuando los vieron entrar, todos saludaron respetuosamente a sus líderes.

—Descansen. Cuénteme, especialista, ¿qué descubrieron?— preguntaba Ethan seriamente a su subordinada.

—Bueno, señor, como puede ver, la base se encuentra entre tres montañas y el océano. Hay un terreno de más de un kilómetro de campo abierto para llegar a la base, donde tienen grandes defensas.

—La única entrada es a través de un acantilado en el oeste, donde podrán pasar sin ningún problema los vehículos pesados, aunque también tienen tres naves cargueros modificadas con armas— explicaba Beth mostrando imágenes de los tres cargueros sobrevolando la base.

—Que tengan armas no significa que estén preparadas para soportar los disparos de un antiaéreo— preguntó Ethan al ver dos Triple AA en la imagen.

—Hay cuatro cañones, dos exclusivos del océano y los otros para la llanura helada. Tenemos que eliminar esos dos si queremos mover tropas dentro de la nave, pero tenemos un problema— dijo preocupada la mujer.

—¿Y es?— preguntaba Sven impaciente.

—Tienen interceptores para proyectiles en la misma llanura, por lo que un apoyo aéreo será imposible hasta que sea eliminado. Son dos solamente, pero molestarán bastante.

Los presentes sabían que eso los limitaría demasiado.

Pero en eso, uno de los miembros del equipo de contraespionaje se puso de pie con un plan.

—De eso nos podemos encargar nosotros, los interceptores se conectan vía una red a la base, un simple pulso electromagnético hará que se inhabiliten por el tiempo necesario para que los Archer los destruyan— explico el hombre, enseñando que solo duraría unos segundos, pero es el suficiente tiempo para destruirlos.

—Eso funcionaria perfectamente. Una vez destruidas, lanzaremos los misiles para destruir los interceptores y antiaéreos para meter a los pájaros al juego, luego tendríamos que usar un escuadrón de tanques para atravesar las líneas— completaba la estrategia Sven mostrando los puntos estratégicos.

Ethan miraba atentamente las imágenes... gente moriría; la incursión acabaría con alguien de seguro.

Es una misión arriesgada, pero necesaria.

Los tanques son duros, pero no rápidos; los asediarían. Aunque podrían atravesarlos, no lo harán sin pérdidas.

—Muy bien, todo parece correcto. Envía los informes a los líderes de las divisiones, preparen las fragatas. La Dawn ya está de vuelta en operación.

—Quiero a TODAS las divisiones en el frente; la primera irá conmigo al frente, la segunda irá detrás, la tercera será nuestra distracción cuando logremos acercarnos lo suficiente para hacer un descenso orbital. ¡MUÉVANSE!— gritó las órdenes el General, para inmediatamente todos empezar a movilizarse.

—Es hora, Sven, acabemos con esto— dijo Ethan a su pareja dándole un beso amoroso antes de irse a la armería por su armadura, aunque se detuvo un momento para girar y dirigir la palabra a Sven.

—Oh, y haz que carguen el Deutoros— dijo Ethan para volver con su camino.

—Será un largo día.

Continente de Anima

Mistral

Academia Reach

Barracones

1210 horas

—Weiss, estuviste ¡increíble!— felicitaba Ruby a su compañera con un abrazo, que respondió a regañadientes al ver que Yang la observaba con una mirada desafiante.

—Lo hiciste muy bien, tal vez termines como piloto algún día— agregaba la gata del equipo a la conversación, inflando el ego de la albina.

—Deberían haber visto el gran trabajo en equipo que teníamos, fue muy majestuoso— una alarma se hizo presente en la base, alterando a todos en el área.

—Atención, se le informa a la tercera división que se presente en la Paliostrol con su equipo de combate, esto no es un simulacro, repito, esto no es un simulacro, se le informa a la tercera división que se presente en la Paliostrol con su equipo de combate— la bocina repetía, encendiendo a los jóvenes, ya que tendrían su primera misión de combate.

El equipo salió de su habitación para correr a la armería, donde se veía al resto de la tercera división armándose, junto con la tercera que salía lista, en dirección al Paliostrol.

Las chicas, con su primera experiencia en el simulador, decidieron ponerse de acuerdo con los roles, por lo que tomaron la estrategia de Ruby y tomaron cada quien su respectiva arma y colocarse un traje de marine estándar porque no tenían todavía el grado suficiente para un traje SCDO, no aún.

Pero esos movimientos fueron detenidos por Coco.

—No se pongan eso, las necesitamos preparadas para esta batalla. Llegó su momento— decía la estilista, llevando al grupo a una sala en la que no habían estado.

—Aquí están, sus nuevos uniformes— la sala se iluminó de gran forma, mostrando un carril lleno de trajes SCDO junto a sus cascos.

Cada armadura tenía el nombre de su dueño en su zona.

Las chicas y Adam se adentraron, incrédulos de la cantidad de armaduras que había, pero ellas ya tenían a la vista los suyos.

Ruby vio un traje de su altura que estaba cubierta de rojo con el toque negro característico de este tipo de armaduras y una rosa plasmada en su hombro.

Yang era similar, pero de color amarillo en las mismas zonas que la de Ruby, pero con su flor flamante amarillo en el mismo hombro.

Weiss tenía el color blanco en la zona del pecho, rodilleras y la parte superior del casco, y el glifo de su familia en el hombro izquierdo.

Blake era de color violeta con negro, camuflándose uno de otro muy bien, con su símbolo familiar en su hombro derecho de color violeta.

Por último, Adam tenía la suya de color blanco con rojo en las hombreras y piernas, su casco teniendo un filo blanco alrededor de su VISR, representando a los Grimm en este caso, similar a su máscara que llevaba usualmente, junto al logo del White Fang en su hombro derecho.

Contentos de conseguir sus armaduras, se las colocaron de inmediato, primero sacando de la habitación a Adam por obvias razones, sintiéndose seguras y preparadas.

Equipadas y listas, se dirigieron al Paliostrol que estaba en el puerto y al lado, estaban cargando suministros junto con un ENORME cargamento cubierto que iba a la nueva zona de la Dawn.

Querían preguntar qué era, pero eran apresurados por los encargados de la Fragata.

—Esto es grande, miren a toda esta gente— decía Adam para luego ver a la primera división llegar junto con el General que tenía un Rifle de Batalla en su espalda.

—¿El General irá junto con su división? Esto es grande, chicos— opinaba Yang.

—Eso parece— habló Ruby que al momento de llegar a la Dawn fueron divididos por Val.

—Schnee, tú irás en la Dawn— las palabras de la mayor alteraron a todos, ya que pensaban que irían como equipo.

—Señora, ¿por qué...?— no terminó Weiss, ya que habló de vuelta su Jefa.

—Porque tu escuadrón de Longsword está ahí y sí, participarás activamente en la misión, eres de las pocas cadetes que tiene un excelente entendimiento de la nave, por lo que ayudarás. Órdenes directas del General— decía Val moviendo su cabeza a su costado para que se moviera.

—Chicas, las veré después, deséenme suerte— decía Weiss sonriendo un poco a sus amigas para ser abrazada por ellas.

—Lo harás bien, lo sabemos todos— daba apoyo moral Ruby a su compañera y amiga.

—Gracias, tengo que moverme— salió de la fila Weiss corriendo a la otra Fragata.

—Ustedes irán junto al equipo de descenso durante el asalto— habló Cass detrás de ella, ya que ella será quien ayudaría a bajar los vehículos a tierra una vez estén en rango.

—¿Descenso? Pero queremos patear traseros al llegar— decía Yang chocando sus puños.

—Tal vez, pero estamos hablando de una incursión a la última base Kuruma que hay— agregó Val poniendo en shock a los jóvenes.

—Kuruma...— murmuró Adam al escuchar ese nombre.

—No podemos enviar a morir a los jóvenes; enviaremos a los experimentados primero. Una vez despejado, ustedes entrarán; les darán las instrucciones en la fragata— dijo Val para subir por la plataforma a la Dawn.

Mientras que el equipo RWBYA se dirigían al Paliostrol, preparándose mentalmente para su primera gran batalla.

Continente de Solitas

Atlas

Montañas Viharos

1220 horas

POV Rayas Kuruma

Del otro extremo, en el cuartel general de los Kuruma, la líder del clan, Rayas Kuruma, se encontraba pensando cuál sería su siguiente paso.

Sabiendo que están siendo cazados por los SCDO al punto de mandarlos al borde del mundo solo para ocultarse, sentía una impotencia que llevaba años sin poseer.

No pudo continuar con sus pensamientos porque fue interrumpida por su subordinado.

—Señora, los radares muestran señales enormes en el cielo acercándose a nuestra posición. No tienen placas de Atlas.

—¡MALDICIÓN!— la mujer lanzó su taza de frustración, los habían encontrado.

—¡LLAMA A TODOS! ¡QUE SE PREPAREN PARA PELEAR!— alzó su voz la mujer.

—¿Todos, señora?

—¡TODOS!

Fuera de la base, se empezaron a movilizar los vehículos pesados, junto con los paladines que se ponían en posiciones defensivas, mientras que las naves de carga modificadas estaban justo encima del gran campo abierto en espera; eso era lo único que podían hacer.

POV Narrador

Las fragatas se acercaban a gran velocidad para detenerse al otro lado de las montañas y bajar los vehículos, tanques Scorpion y Warthogs.

Tuvieron que evitar el radar Atlasiano para prevenir futuros conflictos con el reino helado.

—Estamos casi listos, señor— informaba Rey por la radio al ver a los tanques salir de la fragata.

—Perfecto, quedas a cargo de la flotilla, Rey— dejó claro Ethan, para luego dar media vuelta.

Mostraba su equipo puesto y preparado, incluyendo un lanzacohetes SPNKr en su espalda y un subfusil en su cintura, junto a su escuadrón de ataque terrestre.

—Muy bien, chicos, esta es la batalla más importante que tendremos. Demos un último esfuerzo— decía Ethan colocándose en la torreta de su Warthog Gauss.

—Rey, suelta a los Longsword y Falcons para que nos den apoyo aéreo y que inhabiliten las armas enemigas.

—¿Permiso para derribar, señor?— preguntaba Rey si podía destruir las fragatas enemigas para facilitar el trabajo.

—Negativo, caería mucho escombro encima de nosotros. Solo neutraliza, nada de destruir— contestó el líder a su subordinada mientras cruzaban el estrecho de hielo para adentrarse a la base.

—A mi señal, lanza los misiles Archer a los antiaéreos, a mi señal. Los quiero fuera de la contienda.

—Copiado, en espera— los vehículos iban saliendo del paso, viendo la base a la distancia, iniciando el conflicto.

—¡Desplieguen el PM!— ordeno Ethan, a lo que los equipos en Reach, sobrecargaron la red eléctrica de la instalación Kuruma.

Las luces del lugar se fueron, junto con los interceptores, y esa fue la señal.

—PM en marcha— informaba el equipo en Reach, a lo que Ethan solo dijo una sola palabra a su teniente en la fragata.

—¡Fuego!

En la base Kuruma, las fuerzas terrestres estaban en espera. Los paladines y tanques se encontraban alineados, buscando alguna señal enemiga, que encontraron al ver a los SCDO salir del paso helado, poniendo en alerta roja a todos.

Aunque no pudieron reaccionar a los misiles que rápidamente impactaron en sus antiaéreos, lanzando a los pobres que se encontraban cerca y dañando la entrada blindada, dejando a merced a sus compañeros que estaban en el aire.

—Objetivo a la vista. Los Kuruma nos lanzan todo lo que tienen.

Los tanques SCDO bajaban la colina en dirección a la base, con unos paladines patinando en su dirección, aunque eran frenados por el fuego de supresión que los Scorpion causaban.

—Aquí Sword 03, en el aire— informaba Weiss en su puesto de radar mientras su piloto los dirigía a gran velocidad a las naves enemigas, lanzando sus proyectiles e inhabilitando sus armas de corto alcance.

El radar empezó a sonar, indicando que los estaban siguiendo.

—Enemigos a las 5, inferior— avisaba gracias a las cámaras traseras del Longsword, usando maniobras evasivas para no ser dañado y su gran maniobrabilidad para colocarse detrás de él y usar sus cañones para derribarlo.

—Uno más a la cuenta— decía el piloto dirigiéndose al ataque.

En tierra, la situación era distinta. Los tanques hacían un buen trabajo conteniendo los avances enemigos, pero avanzaban poco.

Los Warthogs intentaban abrirse paso, pero eran abrumados y tenían que retroceder o hacer la táctica de golpear y huir.

—Esto es inútil. A este paso jamás llegaremos— decía Ethan al ser comunicados con peores noticias.

—Señor, inteligencia, descubrió un helipuerto detrás de la base, debajo del hielo. Creemos que la líder escapará por ahí.

—¡CARAJO!— gritó el hombre para dar luz verde a la entrada de su proyecto secreto.

—Rey, suéltalo— ordenó.

—¿General?

—¡SUELTA EL SCARAB!

En poco tiempo, la Dawn se colocó muy por encima del campo de batalla, cerca de la atmósfera, para luego abrir su escotilla y que cayera un vehículo ultra pesado color morado con forma similar a un escorpión.

40 metros de alto y 48 de ancho, apagando toda esperanza de los Kuruma de contener a los SCDO.

De inmediato, comenzaron a retirarse al ver a esa monstruosidad cargar una energía verde en su parte frontal, similar a una boca, y dispararla, barriendo todo lo que tenía enfrente, desintegrando Paladines y la misma puerta blindada, dando acceso a los SCDO a su interior.

—¡AVANCEN!— gritó el General, con su auto en marcha y él encima disparando su cañón Gauss.

—¿QUÉ ES ESA COSA? ¡ESO SALIÓ DE LA DAWN!— decía exaltada Weiss al ver semejante bestia de maquinaria.

—No tengo ni idea, pero está acabando con todo. Pon atención, quedan algunos Bullheads en el cielo— mencionaba el piloto, haciendo que Weiss regrese a su puesto.

El Scarab seguía moviéndose en dirección a la base, su cañón principal derretía cualquier oposición, mientras que su cañón superior, ubicado en la 'espalda' de la máquina, derribaba a toda nave que quisiera acercarse.

Daba ayuda a los Longsword, aunque en uno de sus derribos, terminó con un Bullhead estrellándose contra el Scarab, pero ni siquiera dio un rasguño a su coraza.

—Rey, envía un Pelican con el equipo CVFY al helipuerto y que contengan a quien se atreva a irse; también prepara las vainas de inserción. Quiero flanquearlos— ordenaba Ethan mientras era seguido por un Paladín, aunque el momento duró poco, ya que fue aplastado por una pata del Scarab, matando a su piloto.

—Copiado. Vainas en camino.

En la fragata Paliostrol, el equipo RWBYA se preparaba en sus VIIE con sus nuevos trajes y armas para la inserción exoatmosférica.

—¡Esto está pasando, Yang!— decía Ruby con energía, con su casco puesto al acercarse a su vaina.

—¡Lose, toca patear traseros!— decía Yang con la misma energía, apretando sus puños.

—Tómense esto en serio, chicas. Es una verdadera misión y muy importante— el fauno del equipo, apagaba la emoción y les recordaba por qué estaban allí.

—Lo sabemos, pero no podemos evitarlo— contestaba Yang en su defensa.

—¡Muy bien! Todos adentro, vamos a descender— decía Val, entrando a la habitación de los VIIE armada hasta los dientes, para entrar a su vaina de descenso.

Todos obedecieron, entrando a sus respectivos vehículos.

Ruby, en particular, se sentía emocionada e incómoda; era un espacio muy pequeño, no podía moverse y lo único que escuchaba era su respiración.

—Muy bien, sus vainas están calibradas para dirigirse al destino planificado; sin embargo, si sienten que serán derribados, usen el modo manual para evadir— instruía Val a través del radar, para luego escuchar los sonidos de conteo y uno a uno ser soltados de la nave a tierra.

Los VIIE de RWBYA se tambaleaban por el aire, sintiendo la gravedad golpeándoles, mientras veían el combate que pasaba abajo como si fuera una miniatura; desde su perspectiva, ellos estaban ganando.

— Impacto en 3... 2... 1— las vainas atravesaron el edificio, cayendo dentro y soltando un montón de humo.

La cápsula de Ruby se abrió, lanzándose su compuerta con fuerza hacia el frente.

Ella, usando su Semblanza, corrió alrededor de donde estaba, analizando un buen sitio para colocarse y cuántos enemigos podía ver; eran 30 y ellos eran 15, los doblaban en número, pero no en trabajo en equipo.

—Conté 30 tangos, estoy en posición— la pelinegra escaló las grandes paredes para colocarse en una esquina donde un pilar tenía un sobresaliente donde podría sentarse.

—Copiado, estamos iniciando el ataque— decía Val mientras corría con su escopeta, disparando perdigones a diestra y siniestra junto con Yang, que no se perdía de la acción.

Adam y Blake se dispersaron con el resto para despejar la sala que, después de una buena vista, supieron que era un comedor.

—Infiltración, aquí Asalto, estamos por entrar, ¿cuál es su ubicación?— decía Sven afuera de la puerta de acero.

—Estamos en el comedor, al otro lado de la recepción y habitaciones— informaba Val con disparos de fondo.

—Copiado, atentos al temblor— la Coronel extendió su mano hacia el Scarab, que estaba a unos metros de ellos para que, con su rayo, borrara de la realidad la puerta y a todo pobre que estuviera detrás.

—Entramos y nos dirigimos hacia ustedes— decía Sven entrando, viendo cadáveres mutilados por la entrada.

Rayas Kuruma, junto con sus tenientes, usaban el pasillo secreto para huir; tenían un Bullhead oculto para momentos como este.

—Está doblando la esquina, ya casi es...— su teniente no terminó, porque su cabeza explotó por un disparo de gran calibre, asustando a todos los presentes, causando que se lanzaran contra la cobertura.

—Pensaban huir, cariños, ohoho, conmigo no lo harán— se burlaba Coco, empezando a usar su ametralladora.

Rayas estaba atrapada, así que su instinto de supervivencia hizo lo que fuera para vivir.

Lanzó a uno de sus tenientes a las balas, destrozando su cuerpo, y aprovechó eso para correr al pasillo por el que vino, para volver a su oficina y atrincherarse.

—General, aquí CVFY, la escoria regresó por donde vino, permiso para perseguir— preguntaba Velvet, sabiendo que con su velocidad la alcanzaría.

—Negativo, defiendan su posición. Ustedes son los únicos que se interponen en la libertad de estas mierdas; la atraparemos nosotros— contestó su superior, dejando un sabor agridulce a la coneja, aunque era comprensible.

Dentro de la instalación, Ruby usaba su francotirador para acabar con los refuerzos que aparecían desde los barracones.

Estudió cada centímetro de la instalación, aprendiendo cada puerta y adónde lleva, siendo una gran ayuda a sus compañeros que combatían debajo de ella.

—¡CAZADOR!— un hombre rubio con una espada corría entre la gente con ojos rojos, cortando a los SCDO, hiriendo a muchos de ellos.

Pero lo que hizo que Ruby reaccionara fue que presenció el apuñalamiento de uno de sus compañeros.

—¡NOOOOO!— la Caperucita tiró su arma y sacó su guadaña para lanzarse frente a él; obviamente no esperando que lo atacaran desde arriba, fue perforado por Crescent Rose, haciendo que su aura se rompiera, dejando vulnerable al hombre que aún tenía la hoja del arma atravesando su pecho.

El hombre solo gargajeaba su sangre mientras soltaba su espada, quedando apoyada en la guadaña con una Ruby traumatizada por lo que acababa de hacer; ella, directamente con sus propias manos, había asesinado a alguien.

Ella se planteó en su mente que cada vez que dispara su rifle, ellos solo caen inconscientes, pero ver a alguien con Crescent Rose en su cuerpo, con sangre saliendo de su boca, mirándola a los ojos, la paralizó.

Yang, al ver lo ocurrido, corrió en su ayuda con Blake, ya que también presenció lo que hizo.

—Todo estará bien, Ruby, deja de mirar— intentaba reconfortar a la chica Yang, sacando de su vista al ahora cadáver, mientras Blake sacaba la guadaña de su pecho, haciendo que este cayera al suelo.

—Yang... yo... yo... él está...

—Lo sé, hermanita, lo sé. Ya no pienses en eso— decía Yang abrazando a su hermana.

Adam volvía manchado, pero fue detenido por Blake, ya que no quería traumatizar aún más a la menor del grupo.

—Hay que seguir, Adam. Déjalas solas, necesitan tiempo— habló Blake en voz baja, mirando de reojo al par.

—... Fue su primera...

—Sí— contestó Blake rápidamente para empujarlo fuera de la sala.

No era su primera muerte, pero sí era la primera vez que veía de primera mano cómo, con sus propias manos, alguien moría lentamente.

El equipo de Ethan había acabado con todo en los barracones, dejando cadáveres a su paso.

Cuando llegaron al comedor, vieron más cuerpos, entre ellos los SCDO brindando atención médica a los heridos y embolsando a otros dos, haciendo que Ethan cerrara los ojos al saber que había perdido hombres en esta batalla.

Pero lo que le llamó más la atención fue ver a las hermanas abrazadas, específicamente Yang consolando a Ruby.

Al acercarse, Yang lo vio, indicando solo con la cabeza, un cuerpo con una gran perforación en el pecho y el arma personal de Ruby en el suelo, con sangre en la hoja, dando a entender que la había asesinado, lo que causó un trauma directo.

—Sven, saca a ambas de aquí. Ruby necesita atención psicológica urgente— decía Ethan, señalando a las chicas, lo que hizo que sus instintos de madre salieran a flote.

Cargó a la pequeña en sus brazos mientras pedía transporte y la consolaba.

—Es duro enfrentar la primera baja. Pero aún más, mirar a los ojos de quien le quitas la vida—decía Val, mirando el cuerpo.

Ethan solo miró el cuerpo antes de dirigirse a la oficina de Rayas, donde lo esperaba una sorpresa.

—Hola, General. Lo estaba esperando— decía Rayas con ojos maniáticos y una bomba en la mano.

—Rayas... un gusto conocerte— dijo Ethan, guardando su subfusil en el cinturón.

—Usted... ha arruinado todo el imperio que construí. La sangre y los tratos que tuve que hacer, incluso con los Schnee— esas últimas palabras llamaron la atención de la manda más.

—... Schnee... entonces tú eres el equipo de limpieza— dijo Ethan, dando por hecho lo mencionado.

—Ese... poco hombre... me llevó a mi fin, pero tú... tú tomaste la batuta de arrastrarme por el suelo... pero ahora, si yo caigo... tú caerás co—¡AUGH!— gritó Rayas de dolor al mirar abajo y ver una espada de energía atravesando su pecho.

La persona que estaba detrás rápidamente le quitó el detonador de la mano y sacó su espada, haciendo que Rayas se apoyara en su escritorio en sus últimos momentos de vida.

El que estaba detrás se reveló como Blake, quien usó su semblanza de las sombras para camuflarse y entrar con sigilo para asesinar a la líder de los Kuruma.

—Esto es por mi raza, perra— dijo Blake, escupiendo en la cara de la otra mujer, sorprendiendo un poco a su jefe, pero sin decirle nada.

—Se acabó, Rayas. Y gracias a todo lo que hay aquí, Jacques... será el siguiente en caer.