Conversación: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Narración: Nuevo Mundo, Mismos Problemas
Radio: —Nuevo Mundo, Mismos Problemas—
Continente de Anima
Mistral
Forward Unto Dawn
Puente de mando
0510 horas
POV Narrador
—¿Estás totalmente segura de que escuchaste una señal desconocida?— preguntaba Rey a la especialista de comunicaciones de la Dawn, que estaba sorprendida por el descubrimiento.
—Sí, señora. Cuando encendí el equipo, el sistema de reconocimiento a distancia repitió el mensaje solo una vez. Era de una mujer llamada Serina, perteneciente al UNSC Spirit of Fire; era una especie de baliza de emergencia— la mujer, Lilla, estaba todavía atónita por la sorpresa de que alguien usara la misma frecuencia de la Dawn y no alguna distinta.
Rey, estaba consternada. Nadie debería de poder conocer la frecuencia que los SCDO podían usar.
¿Quién es la UNSC? Su jefe lo había mencionado anteriormente, pero nunca aclaró nada.
—Me comunicaré con el General. Esto es algo que debe saber él— dijo la mujer, al instante presionando el comunicador y tratando de conectar con Ethan.
Este último estaba todavía dormido; le faltaban 20 minutos para despertar junto a su mujer.
—General Drake, tenemos información de nivel 1. Este canal es seguro; la información es de origen desconocido, para nosotros al menos— el comunicador sonaba, debajo de la almohada de Ethan, que lo tomaba como podía y se lo colocaba en el oído.
—Resumen.
—Mencionaba las siglas 'UNSC'. ¿Sabe qué significa?— dichas palabras borraron el cansancio del hombre, que salió disparado de su cama.
—¿Qué dijiste? Repítelo, por favor.
Sven levantó su mirada hacia su hombre, que ponía en altavoz el comunicador.
—Alguien de nombre Serina necesita apoyo. Usó las siglas UNSC Spirit of Fire— la Coronel se levantó de la cama con rapidez, colocándose su ropa junto a Ethan, que la seguía con la misma velocidad.
—Rey, rastrea las coordenadas. Las quiero para ayer. Voy para allá. Prepara al equipo Épsilon, el equipo CVFY y al equipo RWBYA; mantenlos en espera en la Dawn. También llama a los líderes de división. Corto— terminaba Ethan de colocarse su traje interno, mientras Sven le ayudaba a colocarse su armadura.
—¿Es lo que creo que es?
—Esperemos que lo sea. Si están solicitando ayuda, lo más probable es que estén varados; no sé cuánto tiempo tengan.
Ambos salieron disparados de su habitación, en dirección al hangar, para tomar un Pelican; no iban a esperar a un piloto, lo harían ellos mismos.
Continente de Anima
Mistral
Academia Reach
Barracones
0515 horas
Los jóvenes del equipo RWBY estaban durmiendo plácidamente en sus camas.
Habían tenido días muy hécticos el día anterior y lo necesitaban, aunque no pudieron completar su sueño reparador por una alarma.
La alarma de emergencia.
Las chicas y chico se levantaron como pudieron, con Ruby estando en la litera de arriba, cayéndose y su cara plantada en el piso.
Su hermana de otra madre, con su fuerza extraordinaria, la levantó del suelo y la colocó enfrente de su armadura.
Todos de inmediato comenzaron a vestirse, con Adam teniendo una venda en los ojos, perfeccionando la habilidad de vestirse y ubicarse sin ver.
Aunque con los SCDO dejaron claro que cualquier intento de acoso era altamente delictivo, eso causó que entre equipos hubiera la confianza necesaria para verse en paños menores.
RWBYA era una excepción.
Blake y Yang no les importaba que las vieran; Blake porque era su pareja y Yang porque él sabía lo que la mujer le haría si al menos lo pensara.
Pero, por otra parte, Weiss se rehusaba a que un hombre que no fuera su alma gemela la viera y, por Ruby... Yang amenazó a Adam que si al menos veía un muslo de la joven, él perdería sus joyas.
El chico no se la jugaría.
Con todos vestidos, Adam se quitaba la venda y la lanzaba hacia su cama.
Inesperadamente, la alarma se apagó. Los chicos de inmediato se detuvieron; ya tenían sus armas personalizadas en su lugar y sus cascos en sus manos a punto de colocárselos.
—¿Fue una prueba?— se preguntaba Ruby, mirando al resto que estaba igual de confundido que ella.
Weiss, que había leído al derecho y al revés los ejercicios que los SCDO hacían de sorpresa, sabía que en ninguno aparecía que apagaran las alarmas y mucho menos que el exterior siguiera en silencio.
—No lo creo, el resto de la academia está en silencio, no escucho nada— respondía Weiss, abriendo la puerta y viendo hacia afuera, observando que los pasillos seguían vacíos, sin nadie asomándose como ella.
—Es porque no lo es— una voz susurraba en todas las radios del equipo. Era la teniente Coronel Rey.
—¿Señora?— preguntaba con intriga Adam a lo antes dicho.
—Los necesitaba listos rápidamente y esta era la forma más efectiva. No hay tiempo para explicaciones ahora, diríjanse al hangar, reúnanse con CVFY y Épsilon. Se les contará todo cuando suban— ordenaba vagamente Rey, tratando de apresurar todo.
—¿Subir?— la mujer fauno cuestionaba. Lo único que estaba arriba eran los salones y ella estaba totalmente segura de que el hangar estaba en el mismo nivel que los barracones.
—Todo a su debido tiempo, cabo. Cambio y fuera— la transmisión dejó con muchas preguntas a los jóvenes del equipo RWBYA que les dejó con curiosidad.
—¿A alguien más les estalló su curiosidad?— preguntaba Yang mientras se colocaba su casco.
—Debe ser muy importante, pero ¿por qué seleccionarnos? Aún estamos en entrenamiento— se cuestionaba Weiss.
Ella entendía que en el asedio a los Kuruma necesitaban a todos para la batalla, pero esto no era para su nivel.
—Tal vez por nuestra participación en detener al intruso. Puede que vieran cómo prueba que podemos hacer las cosas— opinaba Ruby, abriendo la puerta y corriendo hacia el hangar, extasiada por lo que les dirán.
—¡Ruby, espera!— la rubia gritaba tratando de seguir el ritmo. Weiss y Adam iban detrás de ella.
—Será otro día de esos— murmuraba Blake, comenzando a seguir al resto de sus compañeros.
Al llegar todos al hangar, vieron cómo estaban otros dos grupos junto a los líderes Citrón y Val.
Los prodigios del equipo CVFY.
Y el equipo de élite del General, Épsilon.
—¿Qué demonios haremos? Están aquí la gente más importante y los equipos con mejor experiencia en combate. Pero no están todos— estaba Weiss más intrigada sobre lo que se estaban metiendo.
—Podemos preguntar a Citrón. Tal vez él sepa qué ocurre— sugería Adam mientras se acercaba a todos.
—¡Oh! Ya están aquí, perfecto. ¡Todos al Pelican!— ordenaba el líder fauno mientras se adentraba al pájaro que estaba a su espalda.
—¡Señor! ¿Sabe qué está ocurriendo?— El fauno toro le preguntaba a su ídolo con respeto.
—Tu conocimiento es el mismo que el mío. Para eso vamos a ver lo que sucede en la Dawn— el líder de la primera división respondía con sinceridad mientras se adentraba a la cabina junto a Val.
—Ahora sí que estoy con la duda— mencionaba Ruby tomando asiento al lado de Coco, que se mostraba inquieta.
Por la señal visual de su pierna, moviéndose constantemente.
Continente de Anima
Mistral
Forward Unto Dawn
Puente de mando
0530 horas
—¿Tienes las coordenadas?— fue lo primero que dijo el líder de todos los SCDO al cruzar por la puerta blindada.
Todos los presentes estaban confundidos.
¿A qué se refería su jefe?
Rey no había dicho nada a nadie sobre la situación; la única persona que sabía del tema era la especialista en comunicación y, aun así, ella fue informada de no comentar nada.
—Los tenemos... pero no tienen sentido— respondía Rey dándole la tableta donde estaban las coordenadas.
—¿Por qué?— preguntaba Ethan mirando la tableta.
Los equipos solicitados estaban entrando justamente al puente junto a Sven, igual de curiosos que el resto de oficiales.
—Porque las coordenadas están fuera del planeta.
Las palabras que salieron de Rey congelaron a los oficiales y confundieron aún más a los recién llegados.
¿Coordenadas recibidas desde fuera del planeta?
—No le veo lo extraño. Esta misión será espacial, prepara los cazas Longsword como escolta— ordenaba el hombre, sacando el mapa del planeta y colocando las coordenadas.
—Señor, ¿qué está ocurriendo? ¿Quién es la UNSC? Necesitamos saber qué ocurre— se interpuso Rey, tratando de sacar el motivo de todo este movimiento inesperado.
Las miradas de todos estaban en él.
¿Por qué su líder les ocultaría algo?
Se suponía que él no escondería nada a sus hombres.
El equipo RWBYA estaban tensos sobre lo que ocurriría, incluso Épsilon estaban nerviosos.
Ethan miraba a su compañera que lo acompañó a este nuevo mundo y esta solo dio un asentimiento.
Este activó la radio abierta, alarmando a todos los estudiantes de la academia y personal que estaba en las dos fragatas.
—Antes que se den sus teorías. No, no es nada malo o de gravedad, para que se saquen esa idea— algunos de los oficiales soltaron aire que sostenían, pero el resto mantenía su postura.
—¿Quieren contexto? Se los daré. Para los que tienen acceso, sabrán que hace tiempo encontramos una nave estrellada en el desierto de Menagerie.
—Esto fue clasificado como ultrasecreto, no porque quisiera esconder su existencia, sino por su importancia en nuestra potencia de fuego y se necesitaba discreción hasta poder hacerlo funcionar— comenzaba desde el inicio, mostrando de su memoria personal, la imagen de cierto vehículo oculto.
—Lo vieron en acción durante nuestro asedio a la fortaleza Kuruma, se llama Scarab, un vehículo ultra pesado capaz de acabar con cualquier vehículo que intente cruzarse en su camino. Son increíblemente resistentes, haciéndolos prioridad de derribar si queríamos poder ganar.
En la mente del resto que habían visto en acción esa cosa, sabían que los Kuruma no pudieron detenerlo y ahora entendieron por qué.
—Ese tanque andante pertenecía a un conjunto de razas conocido como el Covenant, potencialmente capaces de extinguir a nuestra especie de la faz de la galaxia, con la potencia para dejar un planeta inhabitable— esta vez, el hombre colocó imágenes de cada especie en comparación de un humano promedio.
Las imágenes eran sorprendentes para todos; la diferencia de tamaño era bestial.
¿El General luchaba contra ellos?
—Y sus oponentes... éramos nosotros, la UNSC, el Comando Espacial de las Naciones Unidas. Estábamos en guerra durante tantos años, que se volvió algo normal.
—Estuve presente en el primer ataque que el Covenant realizó, fue en el año 2525 y me enlisté cinco años después, entrando a los SCDO, creciendo en la rama militar hasta llegar al rango de capitán en el año 2536— poniendo fotos de cada rango que subió y las misiones en las que estuvo.
—En el mismo planeta donde me ascendieron, naves Covenant comenzaron a atacar y en nuestro combate en el espacio, perdíamos de manera horrible. Por lo que decidí sacrificar la nave... y mi vida.
—El motor de la nave era capaz de poder movernos rápidamente por el espacio, pero estaba montado mal, creaba un inmenso agujero negro como consecuencia. La coronel Sven decidió quedarse conmigo en la activación— mostrando una imagen de cómo se veía el motor, pero no era un mapa interno, no tenía esa información.
—Íbamos a morir. Sin embargo, cuando cerramos los ojos y los volvimos a abrir, llegamos aquí.
—Cuando llegamos, quisimos empezar de nuevo, era una nueva oportunidad de vivir tranquilos.
—Pero vimos el estado de su mundo, ya tuvimos planeta tras planeta perdido ante alguien que solo buscaba destruir. Sin embargo, en esta ocasión teníamos la oportunidad de mejorarlo— continuaba alejándose de la mesa, comenzando a caminar alrededor.
—Era un nuevo mundo, con los mismos problemas.
El ambiente era melancólico. Habían salido de una guerra para entrar en otra, la gente bajo su mando simpatizaba con el líder de los SCDO.
Los miembros más jóvenes veían al hombre con ojos distintos.
Un héroe, alguien que sacrificó todo y la vida, le dio una nueva oportunidad, gastándola en un mundo que no le debía nada.
—Creímos que no volveríamos a interactuar con alguien de la UNSC... hasta ahora. Se recibió una baliza de emergencia de una nave en el espacio y me rehúso a perder a esas almas; si no quieren venir, es su decisión —se acercó al mapa del planeta, colocando las coordenadas y, de inmediato, el punto se movía hacia el espacio oscuro.
A unos 950 kilómetros de distancia del planeta.
Todo estuvo en silencio por unos momentos, hasta que Rey dio un paso al frente.
La gente que no estaba presente se miraba entre ellos.
Era mucha información que procesar, pero sí tenían algo en común.
—Señor, solo queríamos respuestas. Y le puedo asegurar que no lo dejaremos por nada, es un buen hombre, uno que vale la pena seguir— le daba un saludo firme, junto al resto de oficiales que seguían sus movimientos.
—Estamos en esto juntos, quiera o no— respondía Val, haciendo el mismo ademán.
—Solo diré... ¿Cuándo nos vamos? — agregaba Citrón, colocándose su casco.
Ethan no podía estar más orgulloso y contento con todos, Sven veía esto con una sonrisa junto a algunas lágrimas que rápidamente secó.
Habían encontrado a la gente correcta.
—Ya— no dijo más cuando todos volvieron a sus puestos, comenzando a preparar la Dawn para su primera salida del planeta.
—¡A todos los pilotos! ¡Dirigirse al hangar y preparar sus cazas! ¡Salimos del planeta!— el escuadrón de pilotos que se encontraban en las camas que estaban en la Dawn, ya estaban vestidos y se lanzaron hacia el hangar.
La gente en tierra se encontraba motivada; su misión siempre fue clara, pero ahora estaban más inmersos en su trabajo mejor que nunca.
Y eso se vería en los siguientes días.
Movimiento estaba en toda la nave, era notable. Estaban preparándose para la primera exploración espacial que Remnant realizaría.
—Sistema de navegación, operando.
—Sistemas de armas, listos y a la espera.
—Línea de vida está armada y en espera.
—Motores calientes, a la orden.
—La Forward Unto Dawn está lista para lanzarse— confirmaba Rey mirando a Ethan que observaba la convicción que su gente poseía.
—Perfecto... sácanos del planeta, teniente.
Desde afuera se veía como la Fragata clase-París despegaba hacia el espacio, con el sol saliendo en el horizonte.
Sistema Tauraro
910 kilómetros de Remnant
Forward Unto Dawn
0850 horas
POV Ruby
—Wooooow—
El espacio era hermoso. Las estrellas se veían muy bellas desde aquí y nuestro sol era... muy brillante, debería dejar de verlo.
—Nunca pensé que llegaríamos hasta aquí— me decía Yang abrazándome por detrás.
—Nadie, rubia, nadie— la voz de Coco se acercaba donde estábamos, sin su casco puesto, debajo de su brazo, poniéndose a nuestro lado.
—Esto es algo único de presenciar. Hasta hace no mucho se decía que jamás se podría enviar nada al espacio y los SCDO consiguieron colocar satélites, pero luego los pocos creyentes dijeron que no se podría viajar al espacio. Y aquí estamos— agregaba la mujer mirando por el cristal.
—Realmente admiro la convicción del General. Es alguien que no se deja caer con facilidad— entraba Velvet a la conversación, acercándose hacia nosotros.
—Puedes decir eso las veces que quieras, siempre será cierto. Pero también la Coronel ha dado brazo de acero al General cuando más lo necesitaba— llegaba Weiss junto a Blake y Adam.
—Tiene razón. ¿Para qué objetivo nos necesitarán?— se preguntaba Blake mirando a todos.
—Esa es una buena pregunta— comentó la Capitana Val, llegando por una puerta adyacente.
—Señora— todos nosotros nos pusimos firmes. Casi me volvía a tropezar al intentarlo.
—Descansen. La misión es relativamente simple, nos adentraremos en la nave y buscaremos señales humanas en ella. Saber qué ocurrió con las almas es el trabajo del equipo RWBYA.
Comencé a sudar pensando en la misión.
¿Nosotros estábamos encargados de buscar personas y ver si estaban bien?
—Revisar el sistema de línea de vida es el encargo de CVFY mientras que dirigirse al puente de mando es el objetivo de Épsilon. El General irá junto a Épsilon al puente para revisar la caja negra y verificar si los demás sistemas funcionan. ¿Alguna duda?— terminó de decir, mirándonos por si había preguntas.
—Am... s-señora, ¿qué haremos una vez encontremos contacto?— pregunté levantando la mano que me temblaba más que nunca.
Ni siquiera cuando me encontraron tomando las galletas de la cocina cuando tenía 4 años.
—Lo reportarán de inmediato e iremos nosotros para apoyarlos en lo necesario. Habrá un equipo en espera que dirigiré si llega alguna emergencia.
—Okay... copiado— tragó duro, saliva que estaba atascada en mi garganta. Esta será la misión más importante que tendremos, tenemos que hacerlo al pie de la letra.
—Bien, vamos al puente. Veremos ahí el primer contacto visual con la nave— me dio una palmada que me empujó hacia delante. Ella tenía una fuerza similar a Yang o tal vez más.
Salimos del observatorio hacia el puente y al entrar...
—Miren esa belleza— murmuré viendo la nave que buscábamos.
Tenía una forma totalmente distinta a la que estábamos y dos veces más grande que la Dawn. ¿Teníamos que recorrer todo eso?
—Es una clase Phoenix, se utilizaron en la primera parte de la guerra. Esas naves antes eran naves colonia, las usaban para colonizar otros planetas y por su capacidad fueron perfectas para apoyo orbital.
—Se ve muy modificada, pero no duraron más de 5 años en servicio cuando fueron desguazadas y reemplazadas— explicaba el General Drake mirando todo el exterior de la gran nave.
—Entonces, ¿qué hace aquí?— la teniente Rey preguntaba recargándose en el tablero.
—Esa es la cuestión, no debería ni siquiera estar en este universo o galaxia. Se ve que está en estado de hibernación total.
—Okay, los planes no cambian, pero no se quitarán los cascos hasta que reactivemos la línea de vida. Sin oxígeno, sus cabezas explotarán. En el hangar debe de haber un mapa de la nave, mis credenciales tal vez pueden funcionar y podremos viajar más fácilmente— daba la decisión final el General para salir del puente, todos nosotros detrás de él.
—¿Ha estado en alguna de estas naves antes, señor?— pregunté, estando prácticamente detrás de él.
—Jamás, estas naves estaban hechas para colonizar planetas, no tuve la oportunidad— respondía con sinceridad pero sin apartar la mirada del camino.
Todos llegamos al hangar donde 4 Pelicans estaban en espera, usaríamos tres en la inserción y el cuarto estaría en espera.
—Todos dentro— dije a mi equipo que de inmediato hizo caso.
Nos sentamos y me dio tiempo para relajarme. Estaba muy emocionada pero con demasiados nervios.
—Nos irá bien, Ruby, nos guiarás por el camino correcto— me daba ánimos mi hermana, dándome un abrazo.
—A menos que se distraiga con todo lo que nos rodea— le regresó Yang, una mirada fulminante a Weiss que parecía interesarle el piso.
—Nos acaban de abrir las compuertas, alguien sabe que estamos aquí— la voz del General nos comunicaba y eso me ponía más nerviosa.
Alguien nos vigilaba.
El Pelican, cuando salió de la nave, no sentía ninguna fuerza contra ella, a diferencia de cuando entramos a esta nueva nave, que volvía a sentirse el peso en ella.
Revisé que nuestros cascos estuvieran bien, para quitarme ese miedo.
—Estamos dentro. Abriendo escotilla— nos decía el piloto por la radio, realizando la acción que mencionó.
Todos salimos con las armas afuera, vigilando cada ángulo.
El resto de equipos estaban haciendo lo mismo, gracias a mi vista periférica.
El hangar estaba sumamente oscuro, no había ninguna luz.
Avanzamos hacia donde el General, a una puerta enorme con un panel a un costado.
Este conectó su TACPAD al monitor y este cobró vida.
Pero en lugar de dar opciones, dio un rostro.
Una mujer blanca de cabello oscuro y largo se hizo presente.
—Bienvenidos a la UNSC Spirit of Fire. Soy la IA de esta nave, Serina. Me alegro de que hayan recibido nuestra baliza, Sargento Drake— la mujer nos hablaba, poseía un acento marcado.
¿IA? Esta era una inteligencia artificial. Nosotros estábamos todavía leguas de poder alcanzar este nivel de autonomía y emocionalidad.
Realmente el lugar de donde viene el General era fascinante.
Un momento... ¿sargento? Pero el General comentó que antes de venir aquí había ascendido a Capitán.
—¿Cuánto tiempo llevan vagando por el espacio, Serina? Ascendí a Capitán en 2536— comentó Ethan lo que había dicho en mi mente, su tono mostraba curiosidad.
—Es una larga historia, Capitán. Nuestros mapas estelares no están funcionando de manera correcta actualmente, no nos indican en qué sistema nos encontramos. ¿Podría proporcionarme esa información?— Oh, no sabe.
—Eso, Serina, es otra larga historia que para resumírtela. No estamos en ningún sistema registrado por la UNSC o que pertenezca a la Vía Láctea en general.
—¿Está seguro de eso?— preguntó dudosa la IA-mujer.
Esto es más difícil de categorizar de lo que pensé.
—Bastante.
—Recibido... necesito su ayuda. En un punto de nuestro viaje, un portal nos arrastró y desactivó mi acceso a la Línea de Vida junto al sistema de comunicaciones externo e interno.
—También dañó toda la red de cámaras— nos explicaba la mujer, señalando las zonas dañadas y el mapa de cómo llegar.
Bingo, tenemos lo que buscábamos.
—Eso explica la poca respuesta de ustedes cuando tratamos de establecer contacto— comentó la Coronel Svensdottir mirando el punto rojo que estaba en el puente.
—De acuerdo, el plan aún no cambia. Cada uno irá a donde debe, nos dirigiremos al puente para ver si podemos poner en línea las comunicaciones. Asegúrense de que la Línea de Vida esté funcionando efectivamente.
—RWBYA, esta nave está en suspensión, por lo que no hay ningún tripulante despierto. Les enviaré el mapa para que vayan a la bahía criogénica y vean que todas las cápsulas estén bien— nos ordenó el jefe, mandando el mapa a mi VISR.
—¡Sí, señor!— le respondimos todos los presentes y en eso las puertas del hangar se abrieron, dándonos acceso al resto de la nave.
—No podré comunicarme con ustedes cuando más adentro estén. Solo ciertas zonas con paneles que contengan bocinas incorporadas como esta.
—Copiado. Nos movemos— dije, comenzando a correr por los pasillos con mi equipo detrás.
—Entonces, no debería haber nadie que se interponga en nuestro camino. Eso es un buen cambio— mencionaba Adam mirando toda la estructura de la nave.
No sabía si, por curiosidad o asombro, los visores oscuros no me permitían verlo.
Hablando de oscuridad...
—Sigo sin ver nada. Activen la visión nocturna— ordené, activando la visión verde del casco, que me hacía ver mejor que antes.
—Mucho mejor. Casi choco con un bote de basura— decía Yang, esquivando el contenedor y continuando con el camino.
Pasamos por varias zonas, entre ellas la armería, pero ese no era el objetivo.
—Esta nave es muy grande. ¿Cuánto falta para llegar?— asombro se hacía notar en la voz de Blake mientras miraba alrededor.
Llevábamos casi 10 minutos caminando por los pasillos.
—Según el plano, debería estar dando vuelta por aquí— contesté girando por un pasillo y viendo el letrero 'Bahía Criogénica' en la pared.
—La puerta está cerrada— me decía Weiss mientras trataba de abrirla con el tablero.
—Yo me haré cargo— Una voz externa habló por nuestra radio, alarmándonos a todos.
—¿Serina?— pregunté confundida. Su voz era única.
—Su General me dio acceso a su canal de comunicaciones. Los apoyaré en su objetivo— terminó de decir y la puerta se abrió al instante.
—Gracias... chicos, miren esto— bajé mi arma observando todos los pisos llenos de tubos azules con figuras dentro.
—Todos son... ¿personas?— preguntaba Yang acercándose a una que llevaba el nombre 'Andrew Sandmoore'.
—Es correcto. Todos ellos son la tripulación del UNSC Spirit of Fire— en eso me salió el pequeño mapa de la terminal que tenía que usar para ver el estado de todas las cámaras.
Me acerqué a ella y al abrirla, lo primero que salió fue una señal verde con el mensaje 'Funcionando sin problemas'.
—Esperen... hay uno abierto— mencionaba Blake saltando a la hilera que estaba por encima de nosotros, donde había una cápsula soltando humo y estaba totalmente abierta.
—¿Podría decirme el número del tubo? Se encuentra en el costado izquierdo— preguntaba Serina, apareciendo en la terminal en la que estaba.
—Mmmmm... 22392— Respondía mi amiga fauno, a lo que la vista de Serina se agrandó un poco.
—Oh, qué cosas.
—¿Qué sucede?— pregunté preocupada.
—Le pertenece a Jerome— dijo calmada, como si no fuera ningún problema.
—¿Quién es Jerome?— preguntó Adam acercándose a mí, pero una enorme mano lo tomó del hombro y lo lanzó contra la pared de afuera de la bahía.
—¡Adam!— gritó Blake bajando de donde estaba y comenzando a disparar contra la figura.
—¡No disparen, pueden darle a un contenedor!— grité mientras todos salían de la bahía y la cerré para evitar una tragedia.
—¡Es muy fuerte!— la forma de Blake fue golpeada contra Weiss, ambas deslizándose por el suelo.
—¡Uf!
Las luces de inmediato se encendieron, para por fin poder mirar hacia la cosa que nos atacaba y pude verla bien mientras luchaba con Adam.
Media dos metros y poco más, poseía una armadura verde de cuerpo completo junto a un casco que contenía un visor amarillo extendiéndose por todos los ojos y no hasta la boca como el nuestro.
—¡General! ¡Tenemos a una máquina-persona atacándonos! ¡Necesitamos refuerzos!— pedí apoyo para luego entrar al combate.
Saqué mi rifle de batalla, ahora que no estábamos adentro, y comencé a disparar.
Pero su cuerpo rechazaba las balas; una especie de escudo las hacía rebotar como si nada.
Me vio y corría a una enorme velocidad hacia mí.
Saqué mi guadaña y al intentar golpearlo, este agarró el mango con una mano...
Y partió en dos a Crescent Rose.
El miedo me invadió por un momento.
—¡No te atrevas a acercarte a ella!— mi hermana se lanzó con Ember Celica y disparó sus perdigones, pero las balas rebotaron en el escudo y él contestó golpeando con su puño, noqueando a mi hermana.
—¡Yang!— corrí a donde ella y me dio miedo quitarle el casco, por no saber si el oxígeno ya estaba activo, todavía no recibíamos nada.
¡Wmmh!
¡Wmmmh!
El soldado tomó la escopeta de Yang, girando rápidamente y vio al final del pasillo a otra figura.
Era el General.
Tenía su espada de energía y su escudo de mano.
—Baje el arma, Spartan. Ambos sabemos que, por más rápido que seas, esta espada aún puede fundir tus escudos con solo que te acerques.
El Spartan que Ethan mencionaba apretaba mucho su arma, pero no se movía.
—Coco a ciegas. Línea de Vida reactivada.
No dudé y le quité el casco a Yang para ver el gran moretón por encima de su ojo. Estaba fría.
El General apagó la espada y el escudo para quitarse su casco, mostrando su rostro serio.
—Luchamos juntos, Jerome, o bueno, Rojo-1— este Spartan bajó su arma, pero no se quitó el casco.
—Sven a todos en este canal. Las comunicaciones de la nave han sido restauradas.
—Spartan, tenemos aliados que respondieron a nuestra baliza... oh, parece que ya los conociste— aparecía Serina en el tablero de la entrada de la bahía, pero usaba nuestras radios para comunicarse.
Tardó demasiado.
—Ruby, ¿están bien?— me preguntó el General mirándome preocupado.
—Yang está inconsciente— le contesté y miré hacia atrás donde estaba el resto.
Espero que no tenga nada. Ese golpe fue fuerte; su casco se aboyó.
Weiss empujaba a una adolorida Blake de encima y se ponía de pie.
—Estamos... bien... carajo, no, no lo estamos— se arrepintió Adam tratando de ponerse de pie.
—Tres heridos y dos en pie— le confirmé a Ethan a lo que este suspiro.
—Mierda. Eso ocurre cuando un Spartan entra en la ecuación— me contestó mientras se acercaba a Yang.
Rozó el moretón con su mano, mirando cómo el aura de Yang poco a poco la sanaba.
—Se pondrá bien, pero le haremos un estudio en la Dawn.
—Capitán Drake, alguien quiere verlo— habló Serina mientras la puerta de la bahía se abría.
Era un hombre en uniforme con cabello blanco y barba del mismo color; con un gorro verde salió de la bahía. Parecía un oficial.
—¿Puedo saber quién es el que abordó mi nave?— el hombre habló mirando todo el escenario.
—El mismo que quiere sacar sus culos del espacio sideral, ¿señor?— respondió Ethan, poniéndose de pie y colocándose enfrente del desconocido.
—Cutter. Capitán James Cutter.
—Bueno, Capitán, tenemos mucho de qué hablar y bastante que explicar por ambas partes.
