Hola! Felices fiestas, espero que hayan pasado una Navidad llena de amor y en compañía de sus seres más queridos. Muchas gracias por continuar leyendo la historia.
Les recuerdo que NO es para menores de edad, agradezco su comprensión.
DESTINO
CAPÍTULO 33
Candy no podía creer lo que Elroy hacía con tal de que ella no estuviera con Anthony, tenía tanto miedo de que le quitaran a su hijo que hasta llegó a dudar de que Anthony lo permitiera. Caminó hasta que encontró una diligencia que la llevaría hasta su departamento, sin embargo en su afán de intentar perder al hombre que la estaba siguiendo se bajó antes rogando que él no se percatara de ello.
Llegó corriendo hasta la esquina del edificio donde vivía y en su prisa chocó contra Terry, quien salía en ese momento en busca de Cassie.
-¡Terry! - Casi gritó Candy al darse cuenta con quién se había topado.
-¡Candy! ¿Estás bien? – Preguntó el actor sosteniendo a la rubia por los hombros.
Candy lo miró con miedo, girando su rostro hacia donde creía la venían siguiendo. Terry alargó la vista hacia donde ella observaba y se dio cuenta que temía de alguien que venía detrás de ella, sin embargo no vio a nadie.
-¡Ese hombre! – Decía Candy segura que aquel hombre seguía detrás de ella.
-Tranquilízate, estás a salvo. – Le decía Terry seguro de que él la protegería. - ¿Qué es esto? – Preguntó al ver que entre sus manos tenía un resultado médico. Lo tomó entre sus manos y leyó lo que decía. Terry miró a Candy con tristeza y ella asintió con una sonrisa angustiada. - ¿Estás esperando un hijo? – Preguntó con dificultad.
-Sí… pero la tía de Anthony amenazó con quitármelo. – Dijo Candy con todo el miedo que pudiera sentir.
-Ella no puede hacer eso. – Dijo Terry sintiéndose ofendido al recordar que su padre había hecho lo mismo con él en contra de su madre.
-Dice que tiene derecho, que es un Ardlay, que me lo puede quitar para criarlo… que Anthony estará de acuerdo… - Decía Candy buscando el consuelo de alguien que le dijera que no sería posible.
-Anthony no lo permitiría… Candy… - Dijo Terry seguro de ello. – A menos que… - Candy lo miró esperando que continuara. – A menos que te cases conmigo… - Le dijo Terry de pronto. Candy lo miró extrañada por su petición, no tenía idea de por qué le hacía esa petición. – Si tú dices que tu hijo es mío, ella no tendrá poder sobre él…
-¡No puedo hacer eso! – Dijo Candy segura que no lo haría. – Este hijo es de Anthony y mío… él es su padre… - Decía la rubia para dejar en claro que jamás mentiría de esa forma.
Anthony llegaba hasta el edificio donde vivía Candy, a lo lejos observó como la rubia hablaba muy cerca de Terry y este la tenía muy cerca de su rostro.
-¡Candy! – Dijo Anthony sintiendo un dolor en su pecho por verla en brazos de aquel que habían asegurado la había tenido en su departamento.
-¡Anthony! – Dijo Candy con las piernas tambaleantes, pero al mismo tiempo divisó al hombre que la observaba fijamente. Candy lo miró con miedo y después miró a Anthony. Terry no se despegaba de ella.
-Pecosa… ¿Estás esperando un hijo? – Le preguntó Anthony más cerca de ella. En ese momento Terry captó que el hombre que seguía a Candy estaba muy cerca de ellos.
-Sí… - Dijo Candy con el miedo en sus ojos, observando que aquel hombre la miraba fijamente, sin perder detalle de lo que sucedía.
-¿Quién es el padre princesa? – Preguntó Anthony con un profundo dolor por parecer que dudaba de ella, pero tenía esa espina clavada en su corazón, tenía el veneno a punto de entrar en su alma y quería que ella le confirmara que efectivamente él era su padre.
Candy lo miró fijamente, mientras miraba hacia donde se encontraba aquel hombre, temía que le avisara a Elroy que efectivamente su hijo era un Ardley y con ello se apropiara de él utilizando todo su dinero y su poder.
-¡Es mío! – Dijo Terry de pronto, logrando que el hombre que escuchaba aquella conversación se dispusiera a retirarse de ahí.
-¡Tú cállate Grandchester! – Le dijo Anthony amenazando a Terry con la mirada, estaba cansado de tenerlo cerca. – Pecosa… - Dijo Anthony con súplica, mirando a Candy.
Candy lo miró fijamente sin decir una palabra, perdiéndose en la profundidad de sus ojos azules, suplicando que viera en sus ojos la verdad que le gritaban. Anthony pasó saliva con dificultad y mirando sus esmeraldas obtuvo lo que buscaba. Candy miró hacia donde estaba aquel hombre y Anthony siguió su mirada.
-¡Anthony! – Gritó Candy con dolor al ver que el daba la media vuelta dispuesto a alejarse de ella.
-Es lo mejor Candy. – Dijo Terry deteniéndola para que no fuese detrás de él. – Después le aclaras todo, ese hombre escuchó que yo soy el padre, de esa forma esa familia no te quitará a tu hijo. – Decía el actor creyendo que había hecho un bien a la rubia.
-¡Suéltame Terry! – Gritaba Candy desesperada por ver al rubio alejarse de ella. - ¡Él tiene que saber la verdad! – Decía Candy comenzando a ver hacia dónde iba el rubio.
Anthony había visto al hombre que había amenazado semanas atrás para que dejara de seguirlo, estaba seguro que él iría con el chisme a la tía abuela y no podía permitirlo, ese hombre había causado más daño en su relación y estaba seguro que la tía abuela sería capaz de quitarle a su hijo como lo había hecho con los Cornwell a sus tíos, convenciéndolos que era lo mejor para ellos.
-¡Un momento! – Gritó Anthony mientras corría para alcanzar al individuo. - ¡Le advertí que se alejara de mí! – Le dijo Anthony con determinación, aquel hombre se hacía el que no escuchaba y continuaba caminando con prisa hasta que vio muy cerca a Anthony y comenzó a correr.
Anthony aceleró el paso y al tiempo que lo vio correr se dejó ir detrás de él, quería detenerlo y evitar que avisara lo que había escuchado a la tía abuela.
Anthony lo alcanzó por fin y lo detuvo del hombro, girándolo de pronto para asestarle un golpe tan fuerte que lo hizo caer de espaldas.
-Ya te fregaste güerito… - Le dijo el hombre con rabia, con un coraje contenido. Aquel hombre era un asesino a sueldo, era una persona que tenía demasiado odio en su interior y se dedicaba a asesinar personas a cambio de dinero. Neal se había encargado de recomendarlo a la tía abuela para que la ayudara en sus planes y de paso lo ayudara a él.
Anthony lo miró poniéndose en guardia, estaba harto de que lo siguiera, ya no era un niño e iba a defender a la mujer que amaba, defendería su honra y su amor.
-¡Defiéndete! – Dijo Anthony dispuesto a pelear. Aquel hombre sonrió siniestramente limpiándose el sabor metálico que cubría su boca.
-Hasta aquí llegaste niño… - Dijo aquel hombre dispuesto a cumplir con su encomienda de una vez por todas.
El pleito que se armó entre Anthony y aquel hombre fue brutal, la experiencia de un hombre que se dedicaba a eso era mayor que la de un joven que por más molesto que estuviera y por más juventud que tuviera, no le era suficiente para vencer de inmediato.
-¡Suéltalo ya! – Le decía el otro hombre que había seguido al rubio. Anthony lo miró y supo reconocerlo desde la vez que había ayudado a Candy en el hospital. Comprendió que no era uno sino dos personas que los estaban siguiendo a ambos. - ¡Ese no era parte del trato! – Decía el hombre con miedo, veía cómo su compañero golpeaba al joven rubio sin piedad.
-¡No te metas! – Dijo el hombre sin revelar que para eso le habían pagado a él.
-¡Anthony! – Gritó Candy al ver que estaban lastimando a su novio, la rubia estaba a punto de cruzar una calle, detrás de ella estaba Terry, quien corría para ayudarla, no había podido mantenerla en el edificio.
-¡Candy! – Gritó Anthony girando su cuerpo para ir con ella, ese fue el error del muchacho, quien al girarse no se dio cuenta que aquel hombre sacaba una navaja de entre sus ropas y se la hundía por un costado. – Candy… - Dijo mirando a la rubia.
Candy observó al mismo tiempo que Terry, que Anthony había sido atacado a traición, el cuerpo del rubio se desplomaba mientras extendía sus brazos para pedir a Terry que la detuviera, había visto un coche que venía justo hacia donde ella pretendía cruzar la calle.
-¡Candy! – Volvió a gritar con las fuerzas que le quedaban, sin embargo un nuevo golpe en su cabeza que le provocó ver todo nuboso llegó mareándolo de inmediato.
Candy corrió gritando el nombre de su novio, Anthony ya no la escuchaba, simplemente veía cómo la rubia cruzaba la calle sin precaución y el rechinido del vehículo que él le advertía se detuvo en seco, lo último que pudo ver fue el cuerpo de la rubia caer frente al coche.
-¡Candy…! – Decía en un susurro, buscando la manera de recomponerse sin importar el mareo, el golpe y la sangre derramada en la acera.
-¡Me saludas a San Pedro…! – Dijo el hombre golpeándolo nuevamente sobre la nuca, aquel golpe bastó para que Anthony quedará tendido en el piso sin sentido.
Terry corrió para auxiliar a Candy, quien yacía frente al auto desmayada, los ojos del actor veían con miedo el cuerpo ensangrentado de Anthony, era realmente impactante lo que había sucedido en cuestión de segundos.
La gente comenzaba arremolinarse cerca de Candy, mientras gritaban al ver el cuerpo tendido de Anthony. Candy movía los ojos con dificultad mientras Terry intentaba reanimarla.
-¡Anthony…! – Decía Candy apenas audible.
-¡Una ambulancia! ¡Está viva! ¡Por favor! – Decía Terry para que la gente los ayudara.
En el lugar donde estaba Terry el otro hombre que había permanecido siguiéndolos estaba muy nervioso, como loco, intentando ayudar a Anthony.
-¿Pero qué hiciste? ¡Yo no me haré responsable de ello! ¿Estás loco? – Le decía mientras aquel hombre tiraba la navaja con la que había herido a Anthony y con una risa maligna se retiraba del lugar perdiéndose entre las personas. – Yo me largo de aquí… - Dijo aquel hombre, sin embargo sentía la necesidad de avisar a Elroy, ella debía saber lo que el otro individuo había hecho a su nieto.
La ambulancia llegó pronto por Candy, lo mismo que por Anthony, solo que la tía abuela al enterarse de todo se lo llevó a un hospital exclusivo, un hospital donde no supieran nada de él.
Candy llegó al St. Mary's, estaba totalmente sin sentido, su cuerpo parecía que estaba muerto. Cuando Katherine la vio llegar con el rostro ensangrentado y golpeado temió lo peor.
-¡Candy! ¿Pero qué pasó? – Preguntó la joven recepcionista, corriendo junto a la rubia mientras los camilleros la llevaban a interior.
El doctor Kurthban estaba muy preocupado por el estado de la rubia, el golpe en su cabeza era lo de menos, había necesitado una sutura en la parte posterior de su cabeza, sin embargo no era lo importante, lo importante era su embarazo que con un golpe de esa magnitud podría ser fatal para el producto.
-¿Cómo está Candy, doctor Black? – Preguntó Katherine con preocupación.
-Debemos esperar Katherine. – Dijo el doctor con el rostro ensombrecido, temía por la vida de la joven y del producto.
-¿Cómo está ella? – Preguntó Terry quien había permanecido todas las horas a la espera de una respuesta.
-¿Es usted su familiar? – Preguntó el doctor Kurthban al joven. Terry estuvo a punto de decir que era su novio, sin embargo sabía que no le creerían y negó frustrado. – Vaya por sus hermanas joven por favor, la situación de la señorita Britter no es muy alentadora. – Dijo el médico con preocupación.
Terry sintió que el alma se escapaba de su cuerpo, quería correr, quería regresar el tiempo y ser más insistente en detenerla, quería repetir toda la escena y evitar tanto el accidente de Candy como el asesinato de Anthony, porque estaba seguro que Anthony había muerto, él mismo había visto cómo no se movía su cuerpo cuando lo subieron a la camilla, había visto que lo cubrieron por completo como cuando ya no hay nada qué hacer.
El joven rebelde salió del hospital en busca de Annie y de Cassie, debía avisarles que Candy estaba en el hospital y que estaba grave. Llegó hasta el edificio y avisó a ambas jóvenes de lo sucedido, Tom estaba con ellas y salía corriendo también desesperado por saber de la rubia.
-¡Sabía que tenía que ir a buscarla! – Dijo recriminándose que le había dado una hora para ir y regresar, sin embargo al ver a Cassie se había distraído, más cuando le habían contado parte de su historia y su problema.
-¿Está muy mal? – Preguntaba Cassie a Terry, quien la miraba con los ojos enrojecidos.
-El médico dijo que sí… - Respondió el joven sintiéndose perdido en ese momento.
-Candy… - Decía Annie llorando, rogando porque su hermana se recuperara.
-Hay algo que tienen que saber… - Dijo Terry siendo el encargado de dar la noticia a la familia de Candy.
-¿Qué sucede? – Preguntó Tom sintiéndose responsable de las tres jóvenes en ese momento.
-Candy… Candy estaba esperando un hijo… - Dijo Terry hablando en pasado.
-¿Candy? – Preguntó Annie con sorpresa, mirando de inmediato a Cassie, quien abrió los ojos también sorprendida.
-¿De Anthony? – Preguntó Cassie por inercia. Terry asintió.
-Cassie…
-Annie… - Dijo Cassie callando a su hermana. Tom guardó silencio y miró a Terry con rencor.
Llegaron al hospital dispuestos a preguntar por la salud de Candy, cuando llegaron un hombre muy elegante estaba platicando con el doctor Kurthban, ellos esperaron un momento antes de preguntar por la situación de Candy.
-Vengo a preguntar por la salud de la señorita Candice White Britter. – Preguntó aquel hombre con elegancia. – Vengo de parte del señor William Ardlay. – Dijo nuevamente. Era George que por órdenes de Albert había ido a preguntar por Candy. El patriarca había llegado a Nueva York y se había enterado de la tragedia cuando interrogaba al hombre que había seguido a Anthony los últimos meses.
-La señorita Candy no resistió al accidente… - Dijo el doctor Kurthban a George, quien sintió una profunda tristeza al pensar en el joven Anthony, quien al igual que ella se debatía entre la vida y la muerte.
-¡No! ¡Candy! – Gritó Annie con dolor al escuchar lo dicho por el médico. Cassie se quedó congelada negando que fuese cierto.
-¿Doctor, qué pasó con Candy? – Preguntó Tom negándose a creer lo que había escuchado.
-¿Quién es usted? – Preguntó el doctor Black.
-Soy su hermano. – Dijo Tom seguro de ello, hasta ese momento Terry escuchaba el parentesco.
-Cassie… - Decía Terry asustado al ver que Cassie se había desvanecido de pronto entre sus brazos. - ¡Doctor! ¡Ayuda! – Gritaba con la joven en sus brazos.
-¡Cassie! – Gritó Annie preocupada también por ella, se sentía muy mal por Candy, pero en esos momentos también estaba preocupada por la salud de Cassie, quien al igual que ella estaba destrozada por la noticia de la muerte de Candy. - ¡Doctor haga algo, ella también está embarazada! – Gritó ante el asombro de todos, quienes miraban a Cassie desmayada y al responsable seguramente de haberla preñado.
-Por aquí por favor. – El doctor Black estaba echo nudos, por un lado lo de Candy, lo del hombre que había sido enviado seguramente por la vieja Elroy y la hermana de la pecosa que estaba también de encargo. – Pueden pasar todos. – Decía el doctor pasando a todos a un consultorio.
El doctor se encargó de revisar a Cassie detenidamente, mientras los demás esperaban detrás de la cortina que los separaba, Annie no dejaba de llorar refugiada en los brazos de Tom y Terry no podía creer que Cassie estuviera esperando un hijo y que este si fuera de él, tampoco podía creer lo que había sucedido con Candy.
Terry estaba tan confundido, horas antes había dicho a Candy que le daría su nombre a su hijo para protegerlo de los Ardlay, sin saber que posiblemente uno que si llevara su sangre quedaría como bastardo ante el mundo, solo por no estar enterado.
-¿Cómo está doctor? – Preguntó Terry en cuanto vio que la cortina que separaba el cuarto fue abierta.
-La señorita está bien, también el producto. – Dijo el doctor Kurthban. – ¿Usted es el padre? – Preguntó mirándolo a los ojos. Terry se sorprendió con la pregunta.
-¡Es él! – Gritó Annie señalándolo con su índice.
-¡Eres un maldito! – Dijo Tom con ganas de golpearlo – No te fue suficiente con molestar a Candy, sino que también te aprovechaste del amor que Cassie sentía por ti, pero te advierto que ella no está sola, yo me encargaré de ella y de darle un nombre a ese hijo que espera y te aseguro que jamás lo verás… - Le decía Tom con rabia, sintiendo un profundo resentimiento en su interior.
-¡De ninguna manera! – Dijo Terry de inmediato, no podía permitir que su hijo naciera sin nombre, no podía permitir que su sangre se regara lejos de él cuando él debía hacerse responsable de ello.
-Caballeros… - Dijo el doctor intentando tranquilizarlos. Annie seguía llorando por Candy. – Es preciso que se tranquilicen. – Dijo una vez más. Tom y Terry dejaron de discutir sin dejar de mirarse con reto, mientras Annie continuaba sollozando. – La señorita Britter por el momento está estable, pero es necesario que les hable de Candy. – Dijo nuevamente.
-¿Qué sucedió con Candy, doctor? – Preguntó Tom con tristeza, aguantando el nudo que tenía en su garganta para que no estallara de dolor.
-Candy no está muy bien, lo mismo que su criatura, no es muy seguro que sobreviva. – Dijo el doctor con toda la pena que podía sentir por la rubia.
-Pero usted dijo que… - Dijo Annie dejando de sollozar por un momento.
-Sé lo que dije señorita, Britter. – Dijo con un suspiro profundo. – El señor que vino, vino a nombre de los Ardlay, y la señora Ardlay ha amenazado a Candy con quitarle a su hijo… - Dijo explicando el motivo por el cual había faltado a uno de los códigos de ética de su juramento.
-No es cómo que tuviera algo que quitarle… - Dijo Tom con tristeza, después de todo era posible que Candy perdiera a su hijo.
-Tal vez si el joven Anthony viniera a verla… - Dijo el médico intentando ver si alguno de los presente podría avisarle.
-No lo creo… - Dijo Terry con molestia.
-¿Quién eres tú para evitar que Candy vea a Anthony? – Preguntó Tom con molestia.
-Anthony es su novio, es el padre de su hijo, él tiene derecho a saber lo que sucedió. – Dijo Annie segura de lo que decía, reprochando a Terry por su comentario.
-Lo que quiero decir es que Anthony… - Dijo con cierta pena, a pesar de todo no le deseaba un mal al joven rubio. Terry suspiró profundamente antes de relatar lo que había sucedido, para él también había resultado muy duro. – Me encontré a Candy huyendo de un hombre que la estaba siguiendo. – Dijo Terry con nerviosismo. – Al parecer ella y Anthony habían estado siendo vigilados por esa señora. Anthony se dio cuenta de ello y persiguió al tipo hasta alcanzarlo, este lo apuñaló por la espalda cuando Anthony quiso advertir a Candy que venía un auto directo hacia ella… - Decía con el corazón acelerado.
-¿Anthony? – Preguntó Annie cubriendo su boca cuando al preguntar por él Terry bajó la vista.
-Candy se dio cuenta de todo… - Dijo Terry una vez más.
-¿Está muerto realmente? – Preguntó Tom sin poder creerlo.
-Cuando se lo llevaron lo cubrieron por completo. – Advirtió Terry de que había visto cómo se lo habían llevado.
-Candy no lo soportará… - Decía Annie sin poder evitar llorar una vez más con dolor.
Tom la abrazó con ternura, sintiendo el dolor de su hermanita también en su corazón, él se sentía igual de devastado, había llegado a apreciar a Anthony sabía que Candy lo amaba profundamente.
-No hay que decirle de momento. – Dijo el médico seguro que si ella se enteraba no saldría adelante. – Hay que pedir por la recuperación de su hijo y por su propia salud, eso es lo más importante. – Dijo el médico una vez más saliendo de la habitación.
-Candy… - Dijo Cassie comenzando a reaccionar, recordar lo que había escuchado de la pecosa la tenía muy mal.
-Tranquila Cassie… - Le dijo Annie de inmediato, quien al verla despertar se acercó para decirle la verdad. - Candy está delicada, pero está con vida. – Le dijo comenzando a relatarle lo que había sucedido.
-¿Podemos verla? – Preguntó Cassie preocupada por ella, quería verla, sentía una conexión más grande con ella al saber que también esperaba un hijo.
-El doctor no lo recomienda. – Dijo Tom impidiendo que Cassie se levantara. – Por lo pronto tú descansa. – Le dijo el vaquero sentándose frente a ella mientras tomaba su mano y la besaba con profunda ternura.
Terry sintió una punzada en su pecho al ver la familiaridad con la que Tom trataba a Cassie, comprendiendo que aquel vaquero que había ofrecido darle un apellido a su hijo lo había hecho porque tenía sentimientos por aquella que había sido su mujer.
-Si quieren me voy. – Dijo Terry con molestia, mirando al vaquero con desdén. Annie miró a Terry con molestia, seguía molesta con la conversación que había tenido con él, el día anterior.
-Terry por favor. – Dijo Cassie avergonzada al ver el rostro molesto del actor. – Annie… Tom… ¿Me pueden dejar a solas con Terry, por favor? – Preguntó Cassie con timidez, había llegado la hora de hablar con el actor antes de revelarlo a sus padres, porque sabía que tarde o temprano se notaría su estado.
Annie y Tom salieron ante el descontento del vaquero, quien casi era sacado a rastras por Annie. Terry lo miró fijamente, sintiendo una molestia por ver que ese joven estaba dispuesto a hacer lo mismo que él quería hacer por Candy.
-¿Cómo te sientes? – Preguntó Terry con cierta pena en su voz, se sentía fatal cuando recordaba las palabras que le había dicho en el pasado.
-Ya mejor… - Respondió Cassie con timidez.
-Lo siento yo no sabía… - Dijo Terry sin saber qué decir.
-Lo sé… - Dijo Cassie igual que él, no sabía qué decir acerca de su estado, se imaginaba que algo había dicho Annie o el médico. – Te lo iba a decir el día que nos encontramos…
-Lo siento, no sé qué estaba pensando. – La interrumpió de inmediato, aunque sí sabía lo que estaba haciendo no quería hacerla sufrir más.
-Yo si lo sé. – Dijo Cassie con la mirada triste. – Te enteraste del compromiso de Anthony con Elisa… - Dijo una vez más con el rostro visiblemente triste, sabía que era verdad lo que decía, Terry no podría negar lo que era evidente ante sus ojos.
-Fui un tonto… - Dijo Terry sin poder negar lo que había pensado, era evidente que así era. – Te juro que si yo hubiera sabido no…
-No Terry… - Dijo Cassie interrumpiéndolo. – No quiero que estés a mi lado por obligación… - Dijo sin siquiera pensarlo, ella lo que quería era casarse con él, temía la reacción de sus padres, temía la reacción de la sociedad, sabía que era dura la manera en la que esta juzgaba y cuestionaba el honor de una mujer y en el nombre de un hijo no reconocido.
-Cassie… - Le dijo tomándola por la mejilla para que pusiera atención antes de que comenzara a hacerse ideas raras en su cabeza. – Tal vez en estos momentos quiero reparar mi error por obligación… - Dijo ante la mirada triste de la joven rubia, quien lo miraba con sus hermosos ojos azules vidriosos por el dolor que causaban sus palabras. – Pero te aseguro que daré todo de mi parte para ser realmente ese hombre que tú mereces. – Dijo mirándola a los ojos. Cassie lo miró con cierta sorpresa, porque no eran esas palabras las que esperaba de él. – Eres una mujer maravillosa Cassie Britter y cualquier hombre se enamoraría de alguien como tú. – Dijo sin dejarla de ver a los ojos. – Siento si no me fijé primero en ti… pero te aseguro que tú y nuestro hijo tendrán todo el amor que soy capaz de dar a un ser humano… - Cassie abrió más sus ojos, jamás hubiera esperado que Terry le estuviera diciendo que se esforzaría más por amarla, y que haría lo posible por ser el hombre que ella merecía.
Terry sonrió ante la sonrisa de Cassie, le causaba una paz infinita el verla sonreír, sobre todo por saber que dentro de aquella hermosa mujer un hijo de él se estaba formando. La acarició del rostro y la acercó hacia él para darle un beso tierno, un beso que provocó que un millón de mariposas viajaran por su vientre, porque ese beso era diferente a los que le había dado jamás, era una promesa hecha de amarla, una promesa de que estaría con ella y con su hijo.
-En estos momentos no tengo un anillo que darte. – Le dijo sincero. – Pero te prometo que pronto tendrás uno, hablaré con tus padres y enfrentaré las consecuencias. – Dijo nuevamente el actor, quien estaba dispuesto a darlo todo por Cassie y su hijo. Había estado dispuesto a dar todo por Candy y el hijo de Anthony, con mayor razón daría todo por el ser que era de él.
-No sé si sea buena idea… - Dijo Cassie con la mirada llena de temor.
-No temas… - Dijo Terry intentando darle seguridad, porque él sabía que a pesar de que había hecho mal y que todo podría salir mal con sus padres estaba dispuesto a cumplir. – Yo hablaré con tu padre y todo se solucionará. – Dijo aparentando serenidad, pues era tan solo un muchacho jugando a ser adulto, sin embargo en esos momentos era un hombre a punto de ser padre, temía enfrenar la furia del padre de Cassie, porque tenía razón en estar ofendido, tan solo de pensar en que su hija enfrentara el deshonor ya le hervía la sangre, se sintió un patán por no haber pensado en las consecuencias de sus actos.
Cassie sonrió y acercó su rostro una vez más a Terry, este comprendió lo que buscaba y la besó una vez más, esta vez con mayor intensidad, disfrutando el cálido contacto que ella le obsequiaba, aquel contacto que podía reconocer estaba necesitando sentir una vez más.
Candy estaba atendida por el doctor Black y una de las enfermeras con más tiempo en el hospital, se había dado cuenta que Ruth no tenía ni la más mínima consideración a Candy y había prescindido de su ayuda en el caso, manteniéndola alejada en todo momento y evitando que se enterara de la situación.
Annie pidió permiso para verla, estaba muy angustiada por ella y el doctor Black por consideración al señor Britter aceptó que la viera.
-Candy… - Dijo Annie al verla recostada en cama. - ¿Cómo pasó esto…? – Se preguntaba la ojiazul con el corazón acelerado, se sentía tan mal por verla ahí, recostada, sin sentido, ella que siempre había sido una chica fuerte, optimista, valiente, con las ganas de vivir a tope. – Perdóname por no estar contigo… - Annie se reprochaba porque había estado muy alejada de ella, todo porque se había dado cuenta de la situación de Cassie, sin embargo jamás pensó que Candy estuviera pasando por algo similar en su relación con Anthony.
Se quedó con ella unos momentos y comenzó a rezar, sentía que era la única manera de ayudarla. Se hincó frente a la cama del hospital y tomó el rosario que la hermana María le había obsequiado y que siempre llevaba con ella. Cerró sus ojos y entre lágrimas comenzó a orar.
Terry salió dispuesto a ir a enfrentar a los Britter, pero en la salida se encontró con el rostro duro de Tom, quien lo miraba dolido y con sus ojos enrojecidos.
-No la hagas sufrir… - Dijo el vaquero con dificultad, le dolía saber de la situación de Cassie. – Yo estoy dispuesto a darle un nombre a su hijo, estoy dispuesto a criarlo, a formar un hombre de bien. – Decía Tom con sinceridad, sintiendo que Cassie no se merecía el desamor del actor. Terry lo miró sonriendo de lado.
-Ella será mi esposa y mi hijo llevará mi apellido… - Dijo Terry seguro de hacer lo que era correcto para todos.
-Yo sí la amo… - Dijo Tom con cierta desesperación, queriendo que aquel joven comprendiera su sentir.
-Yo también la quiero, además ella no te ama… - Le dijo Terry con determinación, seguro que el amor que Cassie tenía era por él y solo para él. – Yo la haré feliz, le daré todo el amor que se merece. – Tom lo veía con cierto rencor, sin embargo sabía que era verdad, prefería que ella estuviera con quien amaba y no que estuviera por compromiso con alguien al que jamás amaría.
-Hazla feliz… - Le dijo Tom con corazón completamente roto. – De lo contrario sabrás de mí… - Le dijo a modo de advertencia.
Terry lo miró fijamente, sabía que no estaba bromeando, pero él tampoco bromeaba cuando decía que la haría feliz, a partir de ese momento sería un hombre diferente, sería un hombre digno de esa mujer que lo amaba tanto que había sido capaz de entregar su honra y regalarle un hijo.
Terry salió del hospital directo a la casa de los Britter, quería acelerar el proceso para casarse cuanto antes con Cassie y evitar así el escándalo.
Annie salió en ese momento de la habitación donde estaba Candy y lo primero que vio fue a su hermano hablando con Terry, pudo imaginarse el dolor en su pecho, ella también había experimentado un corazón roto. Se acercó a él y lo abrazó con ternura, él le sonrió refugiándola en sus brazos mientras acariciaba sus negros cabellos.
-Si Candy nos viera caería de nuevo desmayada. – Dijo Annie intentando hacer sonreír a Tom, quien se despegó un poco de ella y le sonrió con ternura.
-Es lo más seguro, creería que está en otra dimensión o que nos cambiaron en algún sitio. – Dijo el vaquero intentando sonreír. La miró a los ojos fijamente y le sonrió con nostalgia, con ternura, con la ternura de un hermano a su pequeña hermana. - Gracias… - Le dijo Tom mirándola a los ojos para después depositar un beso en su frente. Un beso cálido y reconfortante entre dos hermanos que si bien no se habían llevado tanto en el pasado, aun así existía ese amor fraternal que los uniría por siempre.
Afuera del hospital se encontraba un joven de cabellos largos y lacios mirando la escena desde la ventana. Había ido al hospital junto con su hermano para escuchar él mismo lo que George había informado al patriarca, sin embargo al ver la escena que protagonizaba Annie junto a un chico que jamás había visto le congeló la sangre.
-Archie… - Dijo Stear observando lo mismo que su hermano. - ¿Estás bien? – Preguntó con tiento, estaba seguro que su hermano estaba sufriendo.
-Vámonos, Stear. – Le dijo con el rostro endurecido.
-Debo preguntar si es verdad que... - Dijo Stear negándose a la noticia que les había llevado George.
-¿Pero qué no es obvio lo que vimos? – Preguntó Archie confundido. - ¡Ella está llorando en los brazos de ese hombre! – Dijo de nuevo con coraje. - ¡Es obvio que es por la noticia que nos dio George! – Dijo girando de pronto para salir de ahí.
-¡Archie, espera! – Gritó Stear al ver que su hermano emprendía la huida.
Archie iba con los ojos empañados en llanto, le había dolido mucho ver a Annie en los brazos de alguien más, jamás hubiera pensado que verla a su parecer de forma romántica con alguien más le dolería tanto.
-Me mentiste Annie… una vez más me mentiste… - Decía a sí mismo dolido, con el corazón herido y con el dolor y el coraje que podía sentir al sentirse desplazado tan pronto. – No era tanto el amor que decías sentir por mí… qué pronto encontraste un reemplazo… - Se decía furioso porque él había pensado en cómo estaría después de la desgracia sucedida. Él que había pensado que en esos duros momentos necesitaría de su abrazo y su confort, se había encontrado que ya había otro que la estaba consolando.
-¿Quién será ese joven? – Preguntó Stear, no era como que le hubieran visto la cara, pero por alguna extraña razón él sentía que lo conocía.
-¡No lo sé, Stear! – Gritó Archie molesto, se sentía mal por todo lo que acababa de ver. - ¡Un chico más! – Decía refiriéndose a que eso había sido él para ella.
-No sé quién sea, Archie, pero te aseguro que si él realmente está enamorado de ella… me da gusto… - Dijo Stear convencido de que era lo mejor para Annie.
-¡No han pasado ni dos meses, Stear! – Gritó Archie de pronto. – ¡Además si su hermana está muerta ese no es el comportamiento adecuado para una dama! – Dijo una vez más molesto.
-Yo no vi nada de malo en… - Las palabras de Stear se quedaron en el aire al ver la mirada asesina que le enviaba el menor. Guardó silencio y continuó manejando en silencio hasta la mansión.
-¿Confirmaron lo que dijo George? – Preguntó Albert al ver llegar a sus sobrinos.
-Parece que sí tío. – Dijo Stear con un profundo dolor en su pecho, era evidente que Annie lloraba por lo sucedido.
-¿Parece? – Preguntó Albert confundido.
-Lo que sucede es que en el hospital vimos a su hermana llorando desconsolada. – Dijo Stear recordando la escena.
-¿Su hermana? – Preguntó Albert confundido.
-Annie… Annie… Britter. – Respondió Archie de mala gana. Albert lo miró y antes de que le preguntara más, salió de ahí de inmediato.
-¿Qué le sucede? – Preguntó Albert al ver la ofuscación de su sobrino.
-Déjalo, para él también es algo muy duro. – Dijo Stear restándole importancia a la actitud de su hermano.
-No sé cómo lo tomará Anthony… - Dijo Albert con verdadera preocupación.
-En el caso de que despierte… - Dijo Stear con un profundo dolor, sentía que todo estaba muy mal y tenía mucho miedo de perderlo.
-Tiene que ser así. – Dijo Albert con un profundo dolor en su pecho, se sentía tan molesto por las acciones de la tía abuela. – No sé qué haría si algo le pasa a Anthony… - Dijo recordando a su hermana.
-Tío, te aseguro que será menos doloroso… - Dijo Stear con dificultad. Albert lo miró sin comprender sus palabras. – Anthony adoraba a Candy… nada era más importante que ella en su vida, le dedicó los últimos meses a estar con ella a amarla… - Dijo una vez más el inventor, convencido que para Anthony sería muy difícil una vida sin Candy. – Por lo menos estaremos seguros que estarán juntos… - Dijo comenzando a llorar. Albert lo abrazó para reconfortarlo, porque aunque no compartía su visión sabía que estaba sufriendo mucho por su primo.
Anthony había sido herido de muerte y con las influencias de Elroy, había dispuesto que lo llevaran al hospital más exclusivo de Nueva York, ni siquiera los Cornwell sabían en dónde lo tenían hospitalizado porque temía que estos fueran a avisar a Candy y ella no lo podía permitir, más cuando ella misma le había confesado que el hijo que esperaba no era de su nieto.
Albert era el único que se había enterado de dónde estaba Anthony y tuvo que prometer que no le diría a nadie o tampoco lo podría ver.
-¿Cómo está? – Preguntó Albert cuando se enfrentó a la tía abuela. La mujer lo miró con el rostro abatido.
-El doctor no cree que pase la noche. – Respondió la matriarca en medio del llanto. Albert pasó saliva con dificultad, pensó en la joven que su sobrino amaba y con un nudo en los ojos suplicó en silencio.
-Por favor Candy… no te lo lleves… - Pidió pasando saliva una vez más, rogando a la joven que su sobrino había amado tanto que no se lo llevara a su lado. – Jamás te conocí, sin embargo tú para mí ya eras parte de la familia. – Decía con el llanto contenido, mientras Elroy seguía llorando.
-¿Es verdad lo de esa mujer? – Preguntó Elroy sin interés, le había deseado tanto mal a Candy que estaba segura había sido justicia divina.
-Lamentablemente así es… - Respondió Albert con total resentimiento a la mujer. Elroy suspiró tranquila. – Pero por lo menos deberías de tener un poco de respeto. – Dijo el rubio mayor con la mirada puesta en la vieja. – Esa chica era la mujer que Anthony amaba, si él despierta será muy duro enfrentar su muerte. – Le dijo con reproche. Elroy lo miró con molestia.
-Anthony se recuperará y pronto la olvidará… - Dijo como restándole importancia a sus sentimientos.
-¿Qué estás diciendo? – Preguntó Albert como no creyendo las palabras de la matriarca. – En verdad no la reconozco tía. – Dijo una vez más mientras se retiraba de ella.
-Esa mujer estaba esperando un hijo de otro. – Dijo Elroy con molestia. Albert la miró fijamente.
-Eso no lo sabemos. – Dijo Albert intentando defender a la joven que según él ya no estaba entre los vivos.
-Ella misma me lo dijo. – Dijo Elroy convencida de que Candy había negado la paternidad de su nieto. – Además por su culpa estamos aquí… - Dijo echando la culpa a Candy como siempre. – Si no hubiera sido por ella, Anthony estuviera bien… - Decía segura de que Candy era la culpable una vez más. – Obtuvo su castigo, eso y más merecía… - Dijo convencida que así era.
-En ese caso usted es la mayor culpable de todo. ¿Cuál sería su castigo? – Dijo Albert mirándola fijamente.
-¿Qué estás diciendo? – Preguntó Elroy ofendida por haberla inculpado.
-Lo que escucha, tía… - Dijo Albert con el vientre hecho nudo. – Si usted no hubiera puesto a seguir a Anthony, él jamás hubiera estado en esa situación. – Dijo de nuevo con resentimiento.
-¡Yo no le pagué a ese hombre para que le hiciera daño a Anthony! - Dijo con la voz cortada por las lágrimas.
-Pero alguien más lo hizo. – Dijo el patriarca seguro que habían querido eliminarlo, tenía mucha experiencia en peleas callejeras y esa no era una pelea simplemente, había un motivo y aquel hombre aunque había fallado todavía estaba la posibilidad que lo hubiese logrado.
-No entiendo por qué. – Decía Elroy consternada por la situación, no había querido revelar que había sido Neal quien se le había conseguido a aquel par de individuos, según él por referencias de alguien más. Sabía muy bien que si le decía a Albert, él de inmediato le echaría la culpa a Neal y ella no quería eso.
-Eso es lo que voy a averiguar. – Dijo Albert pensativo, estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias por su sobrino.
Continuará…
Hola hermosas, cómo han estado, espero que muy bien. Quería publicar este capítulo para navidad, pero pensé que sería muy triste para la fecha y decidí posponerlo un día, sin embargo la página estuvo fallando y no pude publicarlo, pero aquí estamos llegando al punto más alto de la historia, espero no haberlas hecho sufrir demasiado.
AGRADECIMIENTOS ESPECIALES
Cla1969:
Ciao bella, grazie mille per il commento. Spero che tu abbia passato un Natale pieno d'amore in compagnia dei tuoi cari. Ti sono infinitamente grato per le tue parole, qui continuiamo cercando di far scorrere tutto per il meglio. Ti dovevo il capitolo perché non volevo che ti preoccupassi di quello che sarebbe successo, ma il nocciolo della storia è arrivato, spero che tu non soffra troppo. Ti mando un grande abbraccio e come sempre i miei migliori auguri a te e alla tua famiglia per il prossimo anno. Congratulazioni!
TeamColombia:
Hola hermosas! Un gusto volver a escribirles personalmente, muchas gracias por sus comentarios y buenos deseos. Espero que esta navidad la hayan pasado con su familia y sus seres más queridos, les deseo que el año que pronto iniciará las colme de dicha y prosperidad.
Llegamos al punto más alto de la historia, donde el nudo que se venía formando por fin se aprieta y se tensa, esperemos que pronto se desvanezca y nuestra pareja principal sea feliz lejos de toda esa envidia que los rodea.
Hermosas, les mando un fuerte abrazo y les deseo un Feliz año 2025.
Bendiciones.
ViriG:
Hola hermosa! Que linda! mil gracias por tus bellos deseos, gracias a Dios la pasamos en familia, con los que quedamos, mis hermanos con nuestras respectivas familias celebramos en casa de nuestros padres, me consintieron tanto que no me dejaron hacer nada, solo comer jajaja. Gracias por tus lindas palabras, también espero que hayas pasado unas fiestas muy celebrada, llena de amor y bendiciones.
Definitivamente Neal se merecía esa paliza que le han dado y creo que Anthony se quedó corto, la vieja Elroy lo protege demasiado aún. Annie está preocupada por Cassie y por Candy también, la pobre ya no se ha puesto a pensar demasiado en lo que le sucede, ahora sí que les llovió sobre mojado.
Tom está sufriendo, al igual que todas las chicas Britter, les ha tocado tener el corazón roto en alguna parte de la historia, a todos, incluso Stear quien es el que menos ha sufrido por amor, creo que no se lo merece ya sufrió mucho en la caricatura, pero por Tom no te preocupes mucho, es un vaquero rejego que pronto encontrará nuevamente el amor jijijiji.
Hermosa, te mando un fuerte abrazo, mil gracias por tus palabras y si no publico antes de que se termine el año, deseo que pases un feliz inicio del 2025.
Bendiciones.
Julie-Andley-00:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que estés muy bien. Gracias por comentar. Candy al no estar segura de su embarazo prefirió callar, sin embargo la presión de imaginar que le quitarían a su hijo la hizo guardarlo, pidiendo que Anthony comprendiera y leyera la respuesta que le daba su alma a través de sus ojos. Esperemos que lo haya entendido.
Amiga, te mando un fuerte abrazo y un deseo profundo de que hayas pasado una feliz navidad y que el próximo año esté lleno de amor y bendiciones.
Saludos.
Mayely León:
Hola hermosa, gracias por tu preocupación, gracias a Dios ahí la llevo, aunque la verdad jamás pensé que sería tan lento ojalá que todo siga conforme deba de ir. Espero que hayas pasado una linda navidad en compañía de tus seres queridos amiga, te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos para el año venidero.
Espero que no hayas sufrido mucho por este capítulo, teníamos que atravesarlo tarde o temprano, ojalá tus uñas hayan sobrevivido para que el 31 estén relucientes. Te mando un fuerte abrazo amiga.
Bendiciones.
Rose1404:
Hola hermosa! Muchas felicidades para el pequeño Anthony, pero espero que el otro pequeñín siga en su sitio para que termine bien su desarrollo, cuídate mucho y mantente en cama para que todo salga bien. Muchas gracias por tus buenos deseos, te aseguro que son recíprocos.
Elroy definitivamente es mala en esta historia, espero que le alcance la vida para que se arrepienta de todo el daño que ha hecho, porque esta vez si se pasó de mala. Neal ha recibido un poco de castigo, pero creo que aún no recibe lo que se merece.
Alexander viene en camino y Terry se quiso hacer el héroe sin saber que también él trae torta bajo el brazo.
Hermosa, deseo de todo corazón que todo esté saliendo conforme debe salir, te mando un fuerte abrazo y deseo que el próximo año sea mejor que este que termina.
Bendiciones.
Muchas gracias a todas y cada una de las personas anónimas que se dan el tiempo de leer la historia, mil gracias por esperar mis actualizaciones y continuar pendiente de cada una de ellas, deseo de todo corazón que hayan pasado una excelente Navidad llena de amor y bendiciones en familia, deseo que el año que viene esté cargado de energía y mucha prosperidad en su amor y que la unión de estas fechas perdure por siempre. Dios los bendiga.
GeoMtzR
28/12/2024.
P.D. ESPERO PUBLICAR UNO MÁS ANTES DE QUE ACABE EL AÑO.
