Notas del Autor: Ok, yo típicamente no hago esto... pero honestamente me moría por contar esta parte de la historia desde el punto de vista de Lucas. Es básicamente el capítulo anterior, pero ahora con un punto de vista... diferente ;)
Vi que surgieron un par de dudas de dónde se posiciona esta historia en el universo de mis escritos (awn, en verdad gracias). Esta historia se ubica en el mismo universo de mi otra historia llamada "En Búsqueda del Perdón, Encontrando una Disculpa Sincera". Honestamente no es necesario que lo lean, solo que sepan que de ahí se originó la pareja ColressxFennel que tengo en los primeros caps. Mis otras historias (Cruzando Fronteras y Querida Iris) es de otro universo.
Muchas gracias por leer y por sus comentarios :)
Capítulo 11: Dulces Celos
En el momento que Lucas se levantó en la mañana, no se sorprendió de encontrar la cama de Barry vacía. El muchacho tenía presente que su amigo rubio era un eléctrico que siempre decía que "el día comienza a las 6 de la mañana". Aunque lo conociera de toda la vida, jamás se explicó de dónde sacaba las energías para madrugar todos los días.
Arceus sabe que él jamás podría.
Al revisar su Poketch decidió levantarse, ya eran las 10 de la mañana y le dolía la espalda por dormir tanto. Antes de bajar, decidió revisar la ventana para ver si seguían ahí los Pokebeans que había dejado. Al asomarse, se encontró con el marco vacío y sonrió levemente, esperaba que el Pokemón que se lo comió lo haya disfrutado…
A menos que Barry se los hubiera comido cuando se levantó en la mañana. No lo creía capaz de comérselos…. ¿o sí?
Se preparó para el día y al bajar a la sala, se encontró con Cynthia dormida profundamente en el sillón. En su rostro tenía un enorme post-it amarillo que leía: "perdedora". Definitivamente Alder estuvo ahí en algún momento. Sin molestarla se acercó a la cocina y se sirvió un budín que se encontraba en la mesa. El sonido del cuchillo chocando con el fino palto de porcelana levantó a la campeona de un salto y miró sus alrededores medio dormida con todo su cabello en la cara. Lucas le costó no reírse, parecía un FurFrou perdido.
—¿Pero qué…? —dijo Cynthia confundida quitándose el post-it de la cara, al leerlo su gesto cambió completamente a uno molesto—. Ese tarado hijo de su…
Se detuvo al encontrar a Lucas comiendo pacíficamente en la cocina. Nada en la mesa podía ocultar la sonrisa que tenía el muchacho.
—¿Disfrutando el show? —preguntó sarcásticamente la mujer al verle esa cara de sabelotodo.
—La verdad, sí, —respondió Lucas, si ella lo molestaba a él con Dawn, aprovecharía cada segundo de su vida para molestarla también—. Parecen un matrimonio.
—¿Por qué me molestas con eso? Es muy temprano… y eww… Ya quisiera ese grandulón, —Cynthia se estiró en el sillón antes de levantarse y al hacerlo, su cuello soltó un crujido fuerte. Su cuerpo no apreciaba dormir en algo que no fuera una cama.
Luego de… lo que sea que le pasó con Alder en el Túnel Acuático la noche anterior y la disculpa unas horas atrás, decidieron mirar un poco de televisión juntos y la campeona le apostó al ex-campeón que él se quedaría dormido primero. Después de todo, Alder es el viejo. Tal parecía que el destino le jugó una broma cruel y ella terminó siendo la noqueada en el sillón. Miró por la ventana apreciando la hermosa mañana y miró algo en la playa.
Notó dos figuras a la distancia y, sin duda alguna, el tipo de cabello explosivo y poncho blanco era Alder y a su lado estaba sentada Dawn. La reconocía por el brillo que tenía su cabello, ¡siempre le envidió lo natural y brillante que era! No pudo evitar sonreír al verlos juntos, Dawn era alguien quien siempre le agradó pero la muchachita parecía poner una barrera invisible entre las dos. No cuando hablaban de temas académicos o cosas así, ahí Dawn hablaba más que un Chatot, era más cuando tocaban conversaciones de naturaleza personal. En el momento que trataba de conocer más de la joven, se quedaba muda y tartamudeaba nerviosa dejando claro lo incómoda que estaba.
Cynthia tenía la esperanza de cambiar eso en este viaje, pero se alegraba que el ex-campeón le llevara la delantera. Si había alguien en este mundo que podía sacar a Dawn de su timidez, era Alder. Él tenía esa clase de efecto en las personas, incluso sobre ella cuando lo conoció en su primer viaje por el mundo como campeona hace más de diez años. Fue insoportable como siempre, pero la hizo sentirse cómoda entre tanta formalidades burocráticas. Seguro estaba ayudando a Dawn para que se sintiera más cómoda también, su inseguridad y timidez siempre intervenía.
—¿Cómo te sientes? Te noto más animado, —le comentó Cynthia sentándose en la mesa con él.
—Bien, —respondió Lucas sirviéndose un segundo pedazo del budín—. Demasiado bien, la verdad. ¿Dónde compraron esto?
—¿Ese budín? Lo hizo el mastodonte, —dijo la campeona cruzando sus brazos—. Ojalá pasara más tiempo cocinando que molestándome. ¿Está bueno?
—Sí, —respondió desinteresado Lucas, estaba rico pero le hubiera ido bárbaro combinar esa masa de vainilla con alguna baya. Cynthia le quitó su tenedor y le partió un buen pedazo de su budín, después de probarlo tomó otro y le devolvió su cubierto, casi se lo comió todo en dos bocados. Aunque a Lucas le molestaba que le quitaran su comida, le daba risa la manera en que la campeona se comportaba más casual con él desde que empezó este viaje, esperaba que siguiera así—. ¿Has visto a Ba…?
Su conversación fue interrumpida cuando el comunicador de Cynthia resonó fuertemente en su bolsillo. Al ver el contacto que la llamaba, su expresión cambió a una seria y miró a Lucas. El muchacho se preparó mentalmente para irse hasta que la campeona le dijo:
—Límpiate la boca que tienes migas, es una videollamada.
Lucas admitía que se sintió conmovido que no lo echara.
Mientras que el muchacho se pasó la mano por los labios, Cynthia abrió su dispositivo y este mostró la cara de un profesor conocido.
—¡Alola prima! —dijo Kukui con un grito alegre, al ver a Lucas, sus cejas se levantaron de la felicidad—. ¡Aue! ¡Primo Lucas! ¡Alola! ¡Te ves bien, primo! ¡Oh sí!
Lo primero que vino a la cabeza del muchacho fue lo culpable que se sentía por haber tratado de manera… cuestionable… a Kukui desde que lo conoció. Había dejado que sus celos por el hombre sacara lo peor de él, Lucas se prometió a sí mismo que cambiaría eso.
—Hola, —respondió tímido, pero se esforzó para sonar educado.
—Buenos días Kukui, —dijo Cynthia—. Por lo que veo, estás trabajando desde temprano.
—Pues Prima, déjame decirte que estamos completamente confundidos, pero la investigación está marchando de alguna manera u otra, —Kukui respondió de manera críptica, se le veía levemente culpable.
—Está bien, Lucas está en esto con nosotros, —cuando Cynthia dijo eso, la cara del muchacho se iluminó tres tonos más brillantes—. Cuéntanos bien a qué te refieres.
—Bueno, no sé si es serio o no prima, —aclaró Kukui adoptando un tono igual de serio como el de la campeona—. La cosa es que este Abomasnow tiene algo que parece confundir varias máquinas del laboratorio. Estudié su cuerpo junto a Juniper hija y nos dimos cuenta que tiene rasgos muy característicos de los Abomasnows de Sinnoh, los que viven en la punta de Mt. Coronet para ser más precisos.
Kukui mostró dos fotografías de Abomasnows y cada uno tenía una etiqueta. El primero mostraba Sinnoh y el segundo Kalos. Efectivamente, la parte verde del brazo del Pokemón era mucho más largo en el Pokemón de Mt. Coronet comparado con el de Kalos. Lucas recordó haber leído o escuchado en algún momento acerca de las variantes del Pokemón según la región. Supuso que si Kukui venía de Alola (que sabía que tenía variantes de Pokemons únicos en el mundo provenientes de Kanto) era experto en el tema, o por lo menos tenía la suficiente experiencia.
—¿Tú crees que alguien lo haya atrapado en Sinnoh y luego liberado en medio de la Ruta 14? —la manera en que Cynthia indagaba las preguntas dejaba claro lo seria que estaba.
—Creo que es demasiado pronto para suponer eso, —respondió Kukui, era raro escucharlo con ese tono tan serio y sin payasear—. Lo único que sabemos ahora es que tiene una extraña energía que rodea su cuerpo y confunde varios de los aparatos que tenemos. Burnette está usando este tiempo para entender esa interferencia y modificar su aparato de ubicación. Yo y Juniper nos encargamos de analizar el Pokemón pero a parte de esa energía, todo parece normal.
Lucas puso su mano sobre su boca… ¿un Abomasnow de Sinnoh en Unova? ¿Con energía extraña que confundía las máquinas? Esto parecía ser un rompecabezas con piezas perdidas.
—Bueno, si surge algo más, llámanos, —dijo Cynthia, seguro también notó lo temprano que era para saltar a conclusiones.
—Por supuesto, —las facciones de Kukui se relajaron un poco y miró a Lucas con su típica sonrisa carismática—. ¡Me alegro que te veas bien, primo Lucas! ¡Brunnie y yo estábamos muy preocupados por ti!
—Gracias, estoy bien, —Lucas se sonrojó un poco, este tipo era demasiado amable de lo que se merecía—. Recibí sus Pokebeans, están ricos.
El profesor soltó una carcajada.
—Me alegro que te gusten primo, típicamente se los damos a los Pokemons, —Kukui le guiñó un ojo seguro y feliz—. Pero entre tú y yo, también me como uno cuando nadie mira. Los rojos son mis favoritos.
Lucas le sonrió y dijo algo que no esperaba:
—Kukui, —empezó el muchacho, sintiendo una extraña emoción en su pecho—. Cuando regrese aquí a Undella Town, tengamos una batalla. Solo usted y yo.
No sabía de dónde le salió la propuesta, pero Lucas admitía que llevaba ratos pensando su batalla patética el primer día que estuvo en la playa con Barry. El profesor los destruyó tan fácil que le dolió el orgullo, pero antes tenía tanta pereza que no le dio importancia. Pero ahora no, ahora sí le importaba. Kukui y Cynthia lo vieron sorprendido, el tono determinado del muchacho fue obvio y presente.
—Por supuesto, primo, —Kukui empuñó su mano determinado también—. Solo porque acabas de salir del hospital, no significa que te dejaré la pelea fácil.
Lucas asintió aceptando su desafío, honestamente tenía muchas ganas de tener una revancha contra el profesor. Sabía que sus Pokemons tenían ganas de tener una batalla seria hace mucho tiempo. Desde que le ganó a Cynthia y rechazó el puesto de campeón, Lucas admitía que ninguna otra batalla logró emocionarlo como antes. Pero ahora sentía algo que no había sentido desde hace mucho tiempo: la expectativa de pelear contra Kukui lo llenó de determinación. Ahora, más que nunca, tenía ganas de salir y entrenar. No estaba dispuesto a perder otra vez contra el profesor de Alola.
Al colgar, el muchacho notó que Cynthia le estaba sonriendo.
—¿Qué? —preguntó incómodo.
—Nada, —respondió de manera indiferente la campeona levantándose y pasándole una mano para revolverle el cabello—. Es solo que por un momento juré ver al mismo niño que me retó en la liga hace unos años.
Antes de poderle preguntar a qué se refería, Cynthia desapareció en el pasillo y subió al segundo piso. Lucas se arregló el cabello molesto, odiaba cuando la campeona le hablaba de manera tan críptica.
Barry apareció unos segundos después y luego de un buen grito de buenos días, se puso a ver el resumen de batallas competitivas. Barry jamás se perdía esos resúmenes en la mañana y si no los podía ver en la televisión, buscaba alguna transmisión por la radio del Pokétch. Era un fanático como su papá, en verdad Palmer logró pasarle todo ese banco de energía interminable a su propio hijo. Lucas se preguntaba de dónde sacaban tantas energías esos rubios.
Mientras que su amigo miraba televisión, Lucas decidió ver por la ventana preguntándose por Dawn. Se sentía solo sin verla cerca. Tal parecía que no necesitaba preguntarse más, pues la encontró sentada en la playa con alguien más (que por el cabello podía jurar que era Alder).
Miles de preguntas hicieron que hirviera su sangre. ¿Qué hacía Dawn sola con él? ¿Por qué hablaban solos? ¿Desde cuándo estaban afuera? Lo más importante: ¿de qué hablaban para que Dawn estuviera moviendo sus manos de una manera tan emocionada?
Estaban de espaldas, pero desde la puerta de la terraza podía ver lo animada que estaba al hablar con el campeón. Él llevaba conociéndola un par de años y nunca había logrado eso, lo más cerca que estuvo fue cuando hablaron sobre Mohn el otro día. Maldito Alder… seguro su voz ronca lo ayudaba con las mujeres… ¿o sería su carisma? Seguro era su carisma.
Como si sus pensamientos pudieran llamar, Alder volteó la cabeza y cruzó miradas con él. Lucas entró en pánico y casi saltó de regreso a la mesa. Casi se arrancó su Pokétch de la muñeca al tratar de buscar algo en la pantalla. Mientras recorría todas las apps, se sintió culpable al recordar que esos mismos celos que sintió hacia Kukui lograron que le tirara una rabieta. No quería hacer eso con el ex-campeón, el tipo era demasiado gentil y no merecía que lo tratara así. No era su culpa que fuera tan inseguro.
El momento que se abrió la puerta, Lucas sintió su garganta enredarse sola. Dawn vestía con una blusa de manga corta y unos shorts de lona. Traía el cabello suelto y su piel tenía un brillo incuestionable que seguro lo adquirió por haber pasado tanto tiempo en la playa. ¿Qué tenía esta muchacha para dejarlo tan perdido en el espacio?
Notó que alguien lo miraba y al ver a la sala, se encontró con Barry que le hizo una cara pícara y burlona. ¿Acaso era demasiado obvio que la estaba mirando? ¿Y si la asustaba pensando que era un patán por verla así?
—¡Dawn! ¡No te vi! ¡Buenos días! —dijo Lucas apurado y nervioso, Dawn dio un pequeño salto del susto y lo miró fijamente, el muchacho rezaba que no pensara que era un patán o algo así.
—Buenos días Lucas, —respondió Dawn con un tono que lo hizo suspirar una vez que le dio la espalda para buscar un vaso y servirse un pedazo de budín. Se detuvo un momento y miró a Barry en la sala haciéndole una cara rara—. ¿Por qué me ves así? Ya te dije buenos días.
—No, esperaba que me dijeras algo como: "hola Barry, ¿cómo te fue en la tienda?" —el rubio le hizo una mueca burlona y ambos se sacaron la lengua mutuamente. Lucas se sorprendía lo inmaduros que podían ser esos dos.
Notó que Alder lo estaba mirando y Lucas trató de evadir cualquier contacto visual. ¿Qué quería con él? ¿Lo habrá visto vigilándolo cuando estaba en la playa con Dawn?
Para su suerte, Cynthia vino al rescate al entrar a la sala y pegarle el enorme post-it amarillo al ex-campeón en su cara. Ahora era él el que tenía la palabra "perdedora" pegada en la frente.
—Buenos días Dawn, ¿ya comiste algo del budín? Me pregunto quién fue el perdedor que lo hizo, —dijo Cynthia, lo decía la mujer que le robó medio budín hace un rato.
—El mismo perdedor que se niega a compartirte un pedazo. Vete a comer tus Combee's Pop, dormilona, —le respondió molesto Alder quitándose el post-it de la cara.
—Pues quédate con tu budín, iré a comer mi cereal… y sin leche…
Y luego Cynthia le preguntaba por qué la molestaba con que parecían un matrimonio.
Dawn tomó un lugar en la mesa cerca de él y no pudo evitar notar la manera en que comía tan felizmente el budín de vainilla. Ahora que lo pensaba, lo había cocinado el campeón y le molestó que estuviera disfrutando comer algo que no lo había cocinado él. Sonaba egoísta y lo sabía, ¡pero por Arceus quería cocinarle algo!
Lucas entró en un transe poniendo una cara seria, trató de recordar cada conversación que tuvo con Dawn para ver si alguna vez le había hablado de su postre favorito. Tenía la vaga idea que le gustaba el helado, el chocolate y los brownies… si era honesto, casi todos les gustaba eso… Pero si a ella le gustaban los brownies, ¡por Arceus que se lo quería preparar! Su orgullo de aficionado en la cocina ardió fuerte en él.
—Dawn, te gustan los brownies, ¿verdad? Te podría hacer si quieres.
La reacción de la chica fue contraria de lo que hubiera esperado. Empezó a toser de manera descontrolada como si se hubiera atragantado. Entrando en pánico, Lucas movió sus manos torpemente preguntándose qué había dicho mal. Dawn tomó su vaso de agua forzando la comida abajo y al respirar profundo, dijo:
—¡S-sí! ¡M-me encantaría! —sus mejillas estaban extremadamente rojas, Lucas pensó que era por casi haberse atragantado—. P-pero solo si yo… ¿te ayudo? Digo, ¿te puedo ayudar a prepararlos?
Cocinar brownies… ¿con Dawn?
—Okey, —Lucas dio una sonrisa victoriosa, más tiempo con Dawn era tiempo ganado.
Ninguno de los dos notaron la manera en que Cynthia, Alder y Barry los miraban. Eran demasiado tiernos.
¡WHAM!
La puerta de la casa golpeó fuertemente la pared y antes que pudieran procesar lo que estuviera pasando, escucharon un grito de una chica diciendo:
—¡ALDER! ¿EN DÓNDE ESTÁS?
El grito fue fuerte y una chica de cabello morado básicamente corrió hacia la sala con la compañía de un tipo alto y musculoso atrás. Al entrar a la sala, Barry los reconoció y sin poder controlarse, los señaló gritando fuertemente. Eso solo ocasionó que la chica gritara también pero del susto al no haber visto al rubio cuando entró. El tipo musculoso se puso en posición defensiva levantando sus puños.
—¡SHAUNTAL Y MARSHAL! —gritó emocionado Barry parado sobre el sillón mientras los señalaba y miraba a su mejor amigo en el comedor—. ¡SHAUNTAL Y MARSHAL! ¡LUCAS! ¡MARSHAL LOTTO Y SHAUNTAL ANISSA ESTÁN EN FRENTE MÍO!
Lucas recordó lo fanático que era Barry de esos dos. Era una lástima que fue en un momento tan vergonzoso en donde ambos miembros de la Elite Four de Unova se abrazaron mutuamente asustados por los gritos de Barry.
Dawn, Cynthia y Alder se cubrieron la cara avergonzados. Ambas mujeres maldiciendo los malos hábitos del muchacho rubio y el ex-campeón sintiendo mucha pena ajena por sus dos queridos ex-compañeros de la liga. Cómo quería a Shauntal y a Marshal, pero por Arceus que ella podía gritar mucho cuando no se controlaba. Que Marshal la siguiera como una sombra silenciosa tampoco ayudaba, su cara no era exactamente amigable.
Notas del Autor: ¡Mis amores! ¡Extrañaba tanto a Marshal y a Shauntal! ¡Son de mis personajes favoritos! Ya aclaré anteriormente que esta historia se ubica en un universo diferente a la primera historia que publiqué "Cruzando Fronteras", pero me gusta creer que aún en un universo alterno, esos dos encuentran una manera de terminar juntos (spoilers de un fic que publiqué hace... ¿¡siete años!? WTF). Los apellidos de cada personaje están basados en sus nombres en otros idiomas (the more you know).
Yo sé que el capítulo es corto, pero el siguiente es más largo y preferí separarlo de este, además todavía estoy decidiendo cómo escribirlo. Sigo súper ocupada, pero decidí escribir este capítulo en una sentada porque me sentía inspirada. Espero que sigan disfrutando de la historia y muchas gracias por sus comentarios, en verdad me animan a seguir.
