Capítulo 12: El Prólogo de una Extraña Aventura
(Undella Town, casa)
Decir que el ambiente era incómodo era poca cosa, todos se encontraban envueltos en un extraño silencio en donde lo único que llenaba la habitación era los sonidos de asombro que salían de la boca de Barry. Lucas juraba que podía ver estrellas en sus ojos anaranjados, era ridícula la admiración que tenía su amigo por los miembros de la Elite Four.
Cynthia miró al campeón y lo encontró con su mano cubriendo su rostro, por la manera que acariciaba sus cienes supuso que estaba al borde que le diera una migraña. Pensó en intervenir pero no conocía muy bien a los miembros de la Elite Four de Unova y le pegó un pequeño golpe en el brazo de su compañero, como tratando de traerlo de regreso a la realidad. Alder aclaró su garganta, tratando de tomar la situación en sus manos.
—Niños, les presento a Marshal y Shauntal, —dijo el campeón caminando rápidamente de la cocina a la sala para tomar a ambos miembros de la Elite Four de sus hombros—. Marshal y Shauntal, ellos son Lucas, Dawn y…
—¡Barry! —interrumpió el rubio saltando del sillón frente a ellos y extendiendo sus dos manos frente a cada uno de los miembros de la Elite Four—. ¡Es un honor conocerlos!
Cada uno tomó una mano, parecían incómodos.
—¡Es increíble cómo pelean! ¡Adoro ver cómo tus estrategias se parecen a tus novelas! ¡Tienen esas cosas inesperadas que tienen tus historias en la última parte! —gritó Barry emocionado viendo a Shauntal, después miró a Marshal—. ¡Y tú! ¡Tú usas mucho técnicas de peleas de personas en tus estrategias Pokemón! ¡Me encanta ver cómo tu Conkerdrull usa a veces judo!
Esos comentarios parecieron desvanecer cualquier incomodidad que había en los miembros de la Elite Four y el cuarto estalló en una conversación explosiva entre Shauntal y Barry, quienes empezaron a hablar sin parar de las novelas de la escritora y batallas Pokemón. Marshal se quedó a su lado, sonriendo levemente.
Lucas no pudo evitar negar con su cabeza conmovido, parte le daba vergüenza la actitud de Barry pero verlo tan feliz hablando con ellos dos lo hizo sentirse mejor. Bien por el rubio.
Dawn se encontraba todavía sentada a su lado y no recordó su presencia hasta que la joven apoyó ambos brazos en la mesa y se acercó a él para susurrarle al oído:
—¿Barry lee novelas?
Su voz vibró adentro de su oído como el murmullo de su canción favorita, un placer extraño que lo distrajo muchísimo. Lucas se vio obligado a pensar de nuevo en su pregunta y se acercó a ella con la excusa de susurrarle de regreso:
—Cuando se enteró que un miembro de la Elite Four escribió un libro, pensó que era de estrategias y lo compró sin revisarlo. Como que le gustó lo que escribe porque son los únicas novelas que se compra.
Tener la imagen mental de Barry sentado leyendo un libro era completamente inimaginable para Dawn, por alguna razón lo primero que se le vino a la cabeza fue la imagen de un Chimchar con cara de Barry leyendo en un árbol. Era estúpido y lo sabía, pero le dio risa.
Dawn se tapó la boca y se rió un poco, claramente derritiendo el corazón de Lucas con esa pequeña risita. Estaba perdido y a esta altura no le importaba, escucharla reírse y sentir su presencia física tan cerca de él le encantaba. Notó que Cynthia lo miraba de lejos y le sonreía con una expresión pícara, si no estuviera tan concentrado en Dawn, seguro hubiera podido pensar en una respuesta inteligente para molestarla con Alder.
—¡Ellos son mis amigos Lucas y Dawn! ¡Dawn es lista y lee mucho! —comentó Barry llevando a ambos miembros a la cocina, miró a Shauntal sin dejar que su emoción se apagara—. Conociéndola, ¡seguro ya leyó alguno de tus libros!
La cara de Shauntal se iluminó como un árbol de navidad y Dawn tragó saliva nerviosa. Ver la manera en que las mejillas de Dawn se sonrojaron hicieron que Lucas perdiera más su aliento, era adorable.
—¡Es un placer! —dijo Shauntal sentándose en una de las sillas frente a ellos en la mesa, Marshal continuaba siguiéndola silenciosamente y Lucas se preguntó si la mujer entrenadora se incomodaba de tener alguien tan grande y musculoso siguiéndola todo el tiempo. Shauntal dirigió su atención a Dawn—. ¿Te gusta leer? ¿Has leído algo mío?
—Umm… la verdad paso más tiempo leyendo textos académicos que novelas, —si Dawn era honesta, no creía haber tocado una desde que se terminó el instituto primario hace años—. Lo lamento, no he leído su trabajo.
—¡No te disculpes! ¡Cada uno lee lo que quiere! —dijo Shautnal emocionada y Marshal solamente asintió a su lado—. ¿Qué hay de ti Lucas? ¿Te gusta leer?
—Sí, leí tus novelas, —respondió Lucas tranquilamente, Barry básicamente lo obligó a leerlos cada vez que terminaba alguno para tener a alguien con quien hablar de ellas. A Lucas no le molestaba, por suerte eran entretenidos los libros de Shauntal, pero no leía tan rápido como su amigo rubio y muchas veces lo multó por eso—. Me gustan mucho, son de mis favoritas.
Decir eso pareció desencadenar algo en los ojos de Shauntal, pues brillaron tanto que el muchacho juró que se desorbitarían en cualquier momento. Empezó a hablar sin parar sobre tramas de sus novelas que Lucas reconoció y Barry se unió a la conversación para hacerle preguntas. El muchacho no esperaba tener una conversación así con la autora, pero era interesante ya que eran de sus novelas favoritas.
Eventualmente Cynthia se unió a la conversación, pues ella también había leído esas novelas como un intento de acercarse a los miembros de la Elite Four. Estaba logrando eso cuando Shauntal gritó de la emoción y Marshal asintió feliz.
Alder continuó observando todo desde la sala satisfecho, no sintió la necesidad de unirse a la conversación ya que no tenía mucho para contribuir. Le empezó a dar migraña y no tenía muchas ganas de ir a la charla ruidosa, pero notó preocupado que de todos los que hablaban, Dawn parecía infeliz observando nerviosa cada persona que hablaba.
Estaba en lo correcto, pues la adolescente se sintió completamente fuera de lugar en la conversación. Por un lado se sentía mal de descubrir hasta ese momento que Lucas le gustaba mucho leer novelas, ¿cómo era posible que nunca se enterara antes? ¿Acaso era su culpa? ¿Tal vez Lucas tenía miedo de hablarle de eso? ¿Qué clase de amiga era para que no supiera los libros que disfrutaba alguien tan importante para ella como él?
Su ánimo empeoró entre más tiempo pasaba en la conversación: todos hablaban al mismo tiempo con un tono alegre, conglomerándose en una extraña mezcla de gritos que no decían nada y al mismo tiempo le gritaban que no pertenecía en este conversación.
La chica notó que Alder la llamó moviendo su mano a la sala y se fue de la cocina lo más disimuladamente posible. Por suerte, todos parecían estar inmersos en la conversación y no notaron su ausencia.
—¿Recuerdas lo que te conté? ¿Del amigo experto en peleas que tenía miedo de invitar a salir a la chica que le gustaba y terminaron siendo novios? —le preguntó Alder con una sonrisa, Dawn asintió recordando la conversación que tuvo hace unos minutos en la playa—. Son ellos.
Dawn miró asombrada a la pareja en la mesa, ¿en serio la chica ruidosa era novia del musculoso silencioso? Se emocionó por un momento y puso sus manos en la boca, ¡se veían súper adorables juntos! Honestamente, estaba más feliz de estar en una conversación en donde no se sentía excluida.
—Son súper adorable juntos, ¿no? —le susurró Alder tratando de sonar con una voz de niña fresa y no pudo evitar compartir una pequeña risa con él, se sentía como estar de regreso en el instituto hablando de chismes sobre parejitas y chicos con sus compañeras… pero ahora era con un tipo súper grande y musculoso, lo cual lo hacía más gracioso.
Lucas notó la ausencia de Dawn y al verla reírse con el ex-campeón, no pudo evitar sentir celos… maldito Alder…
—Entonces, ¿qué están haciendo aquí? —les preguntó finalmente Cynthia a los dos miembros de la Elite Four de Unova cambiando el tema—. ¿Pasó algo?
—¡Es cierto! —dijo Shauntal sorprendida, tal parecía que la conversación sobre sus novelas la hizo olvidar la razón por la cual había venido. Se levantó y señaló enojada al campeón, que seguía diciendo cosas a Dawn en secreto (lo cual se veía ridículo por su diferencia de alturas)—. ¡Alder! ¿Por qué no nos respondiste el teléfono? ¡Estuvimos desde ayer llamándote sin parar!
—¿Qué? —el campeón parecía no haber puesto atención, pues estaba ocupado riéndose con Dawn como pura niña de primaria chismeando con su amiga—. Perdón no te oí, ¿qué decías?
—¡Ugh! —Shauntal se acercó y le empezó a dar pequeños golpes en su poncho blanco—. ¡Responde el celular cuando te llamamos! ¡Nos preocupaste mucho!
—¿Por qué? ¿Pasó algo? —preguntó Alder alertado, por un segundo, la campeona de Sinnoh juró ver cómo el color de piel del ex-campeón perdió todo color, seguro tenía miedo que fuera algo con Grimsley.
—¡No! Pero nos preocupamos que no nos respondieras… —Shautnal lo miró fijamente a los ojos, primero se le veía preocupada pero después cambió su gesto a uno completamente diferente y molesto al notar sus ojeras—. ¿No dormiste?
—Dormí un poco… —mintió Alder evadiendo contacto visual, sabía lo sobreprotectora que podía ser la maestra de Pokemons tipo fantasma cuando se trataba de su salud.
—¡Mentiroso! ¡No dormiste!
—No te preocupes Shauntal, no es na— ¡Marshal! ¡Marshal, deja esa tetera en su lugar! —gritó Alder molesto desde la sala señalándolo al ver cómo su ex-aprendiz se levantó de la mesa y empezó a llenarlo, siempre le hacía té cuando quería ayudarlo pero solo terminaba estresándolo más—. Y no Shauntal, no dormí. Pero estoy bien, sabes que no es la primera vez que lo hago.
—¡Ugh! ¡Alder! —Shauntal pisó molesta el suelo de la sala, dejando clara su frustración.
Alder era alguien que cuidaba mucho a los demás, su gentileza era una de sus mejores cualidades; pero cuando se trataba de cuidarse a sí mismo, era el peor ya que siempre lo hacía a un lado. Algo que aprendieron ambos miembros de la Elite Four es que Alder jamás se dejaría ver vulnerable si estaba con otras personas, mucho menos si los involucrados eran niños (o adolescentes en este caso). Shauntal miró a Marshal desde la sala y ambos asintieron, si había alguien capaz de cuidarlo era alguien cercano a él.
—¡Está decidido! ¡Chicos! —gritó Shauntal juntando sus manos en un fuerte aplauso—. ¡Hagamos algo sin Alder ni Marshal! ¡Salgamos de aquí!
La propuesta fue rarísima, pero Barry no lo dudó ni por un segundo.
—¡Sí! —gritó emocionado el rubio—. ¡Entrenemos!
—Barry, —le dijo Cynthia tranquilamente sentada a su lado—. Recuerda que Lucas sigue recuperándose de su ataque fantasma…
—¡¿Te atacó un Pokemón fantasma?! —Shauntal básicamente saltó de la sala al comedor al escuchar tal cosa en menos de un segundo y casi le da un paro cardiaco a Lucas.
—S-sí, pero la verdad ya estoy bien, —dijo Lucas sujetando su pecho y tratando de tranquilizar a la autora, después recordó que había retado a Kukui para una revancha—. Honestamente me gustaría entrenar también, no me vendría mal moverme un poco.
—¡Esa es la actitud! —gritó emocionado Barry lleno de determinación.
—¡Está decidido entonces! —Shauntal tomó a Lucas de la muñeca y a Cynthia también para jalarlos hacia la salida, Marshal se acercó a Dawn y poniendo una mano en su espalda, la empujó delicadamente hacia la salida también, Barry simplemente los siguió emocionado—. ¡Adiós! ¡Nos vemos después!
Escucharon la puerta de la casa cerrarse fuertemente y así fue como Alder terminó solo en la casa de Undella Town con Marshal. Alder se pasó la mano en su cara desesperado, ya sabía lo que tramaban y no podía creer lo obvio que era. Odiaba cuando las personas trataban de cuidarlo, Marshal solamente lo miró una sonrisa victoriosa desde la cocina diciendo:
—Prepararé su té, maestro.
—Ya no eres mi aprendiz, ¿recuerdas? —dijo molesto el ex-campeón, su migraña solo se intensificaba con cada segundo que pasaba.
—Ok, te preparo tu té, necio.
(Undella Town, playa)
Shauntal básicamente los arrastró hasta la playa y se alejó lo suficiente de la casa dejando claro sus intenciones: quería dejar a Marshal con Alder para que él lo cuidara. Cynthia no discutió con el plan porque honestamente pensaba que el ex-campeón necesitaba descansar y estaba segura que no lo haría alrededor de ella o los chicos. Esperaba que el experto de Pokemons pelea lograra algo durante su ausencia.
Además era realista, Cynthia estaba convencida que ella era una de las razones por la cual estaba Alder tan tenso… seguía sintiéndose rara por lo que pasó la noche pasada en el Túnel Acuático y se imaginaba que él estaría diez veces peor.
Su comunicador volvió a sonar y la campeona se disculpó mientras se alejaba para atender la llamada. Lucas la miró preocupado, Cynthia solamente le asintió y le movió la mano para pedirle privacidad, el muchacho supuso que si fuera algo importante le diría. No se quería meter en sus asuntos, ya aprendió la lección por las malas hace unos días.
—¡Bueno! —dijo alegremente Shauntal mirando al pequeño grupo de Sinnoh mientras que Cynthia se alejaba en la playa—. Antes de empezar, me gustaría primero hablar sobre el ataque que sufriste Lucas.
Fue una pregunta fuerte y repentina que incomodó a todos, menos a Lucas, él se imaginaba que una experta en Pokemons fantasmas le interesaría saber del ataque. Además no era Mohn, a diferencia de la conversación que tuvo con el tipo en su carro, esto se sentía como una persona genuinamente preocupada por él y por el Pokemón.
Lucas odiaba admitir que sentía una conexión con Shauntal aunque no la conociera, en el fondo el muchacho sabía que era por el hecho que había leído todos sus libros y todas sus novelas. La forma en que Shauntal actuaba y hablaba era como escuchar en vivo y en directo alguno de su protagonistas: alguien bueno y admirable que estaba listo para ayudar a quien sea que necesitaba ayuda. Sabía que era un presentimiento inocente e inmaduro pero se dejó llevar por sus emociones que le gritaban que podía confiar en ella.
Antes que sus amigos intervinieran, Lucas asintió tranquilo dejando claro que no le molestaba su pregunta.
—¿Me podrías contar lo que pasó?
Le dio un resumen rápido, pero notó cómo sus amigos lo observaban preocupados. Lucas deseaba que lo dejaran de ver así, ya estaba bien y a salvo.
—Ojos de candela… —dijo Shauntal repitiendo en voz alta ante la descripción que el muchacho le dio, sacó un pequeño cuaderno de su bolsillo y un lápiz, el cual empezó a morder—. Ojos de candela…
Todos se sumaron en el silencio tratando de pensar qué clase de Pokemón había atacado a Lucas. Lo único que tenían por seguro era que era un Pokemón tipo Fantasma, pero por alguna razón seguían sin poder llegar a una conclusión sólida o convincente. Lucas sacó una bolsa de Pokebeans de su bolsillo y empezó a comerlos pensativamente. Barry lo miró asqueado.
—¿Quieres? —le preguntó Lucas molestándolo, sabía que a su amigo rubio no le gustaban.
—Ugh, te voy a multar por comer en malos momentos, —le dijo Barry molesto.
Dawn solamente sonrió, ver a Lucas con esa cara pícara le pareció muy adorable.
—Comer me ayuda a pensar.
—Y a dormir, distraerte e ignorarme también, —Barry cruzó sus brazos enojados—. Esto es un tema serio, tu estómago puede esperar.
Lucas dejó escapar un suspiro fuerte y profundo, sabía que lo que le pasó fue algo serio pero por alguna razón no lo sentía así. Lo veía como una extraña catarsis: se sintió más ligero y determinado después de sufrir la pesadilla. Sí, tenía curiosidad de saber qué Pokemón lo atacó, pero también podía perfectamente seguir su vida sin saberlo.
Se puso otro puñado de Pokebeans en su boca, le estresaba ver a Barry tan preocupado por él. También notó a Dawn viéndolo fijamente, por Arceus, seguro la chica pensaba que era un maldito Munchlax por la cantidad de comida que comía. Muy apenado, miró al otro lado tratando de no ridiculizarse más frente a ella.
—¿Puedo probar uno? —preguntó tímidamente Dawn, estaba segura que no le gustaría pero se moría por comenzar una conversación con él.
Lucas le dio la pequeña bolsa sin dudarlo y ver la manera en que las manos de Dawn rozaron ligeramente con las suyas hizo que se le pararan todos los pelos de su cuello. Solo fue un pequeño contacto, pero Lucas juró que sintió un toque eléctrico que le llegó al alma.
Dawn tomó un Pokebean y cuando lo mordió, hizo una cara asqueada del fuerte ruido crocante que vino del pequeño dulce. Masticó con dificultad y lo tragó forzosamente. Se cubrió la boca como tratando de disimular algo obvio.
—P-perdón, —dijo Dawn apenada.
—No te disculpes, —respondió Lucas, en verdad tuvo problemas para no reírse—. Solo espero que no hagas esa cara cuando preparemos los Brownies.
Dawn se sonrojó muchísimo y Lucas también, verla ella apenarse lo hacía suspirar perdidamente enamorado en su presencia y le apenaba mucho.
—Espero que me quede algo de esos brownies…. a menos que piensen comerlos sin mí… solos… —les dijo Barry con un tono de burla, recordándoles de su existencia en la conversación.
Antes de poder tener una respuesta coherente, escucharon a Shauntal gritar un fuerte "¡ajá!" a la distancia.
—¡Tengo buenas noticias y malas noticias! —dijo Shauntal emocionada saltando en la arena, caminó hacia a ellos y respiró profundo—. Pero ustedes elijan cuál quieren oír primero: ¿la buena o la mala?
—La mala, —dijo Lucas.
—No sé qué Pokemón te atacó, —respondió Shauntal—. ¡Pero sí sé en dónde podríamos encontrarlo!
Esa clase de aclaración logró sorprender un poco al grupo.
—¿En dónde? —preguntó curiosa Dawn—. Si no sabe qué Pokemón buscamos, ¿cómo podría empezar una búsqueda?
—¡Fácil! Partiendo de la información que tenemos, —respondió emocionada Shauntal, Barry pareció emocionarse ante sus palabras ya que arqueó la espalda y miró fijamente a la miembro de la Elite Four—. Sabemos que lo que sea que te atacó es un Pokemón fantasma, ¿cierto?
Los tres adolescentes asintieron.
—Entonces deberíamos ir al centro de Pokemons tipo fantasma del área, —Shauntal apuntó hacia unas montañas que se asomaban ligeramente en el horizonte—. ¡A la extraña casa justo atrás de la Montaña Reversial! ¡La Villa Horroris! ¡Está repleto de Pokemons tipo fantasma y seguro encontraremos algo ahí!
Dawn no quedó convencida, era una idea estúpida en su libro porque Shauntal se estaba basando en una asociación superficial como el tipo del misterioso Pokemón.
—¿Qué piensas, Lucas? —le preguntó Barry a su amigo, su tono sonó extrañamente silencioso viniendo de él pero el muchacho reconoció su voz preocupada.
—No perdemos nada con intentarlo, —respondió Lucas levantando sus hombros desinteresado con una sonrisa tranquila—. Mientras que podamos entrenar, me parece bien.
—¡Estoy de acuerdo! —gritó Barry determinado obligando a Lucas a cubrirse los oídos con sus manos—. ¡Shauntal! ¡Guíanos a la casa!
Shauntal gritó de la emoción junto a Barry, Lucas miró a Dawn a su lado que hizo una cara de sufrimiento al tener que soportar a los dos gritones. No pudo evitar sonreír, cualquier tiempo que pasaba con Dawn era una gloria para él. Dawn le sonrió de regreso y su corazón casi explotó.
—Umm… ¿qué hay de Cynthia? —preguntó Lucas recordando la existencia de la campeona, el muchacho no notó la cara de Dawn cuando cambió ligeramente a una más seria.
—Yo tengo unas cosas que hacer, —declaró Cynthia acercándose a ellos—. Ustedes vayan con Shauntal y nos vemos aquí en la noche.
Lucas la miró atentamente y Cynthia le movió la mano despreocupada, el muchacho se sintió más tranquilo sabiendo que si fuera algo serio le diría… o esperaría que estuvieran solos para poderle compartir esa clase de información delicada. Seguro era lo segundo.
Dawn sintió una extraña sensación en su pecho, era como una molestia instantánea que la enojaba muchísimo. No podía creer lo celosa que estaba de Cynthia, pero no lo podía evitar, cómo era posible que esos dos pudieran comunicarse sin palabras… ella ya tenía suficientes problemas tratando de comunicarse con Lucas con palabras normales.
(Pueblo Lentimas; Barry, Dawn, Lucas y Shauntal)
La Montaña Revisia era una ubicación interesante, diferentes geólogos han encontrado evidencia que apunta que la ubicación solía ser volcán con ríos de lava que compartían un material parecido a la Montaña Dura de Sinnoh. Otros científicos tenían el valor de inferir que existía una conexión entre esas dos ubicaciones siendo que habían sido hogar del Pokemón legendario Heatran.
Hoy en día, la Montaña Revisia era una cueva con grandes corrientes de agua subterránea que creaba un lugar muy peligroso de explorar para entrenadores novatos. Siempre habían grandes grupos de Pokemon Rangers alrededor patrullando el área, siempre buscando algún polizón desafortunado que se haya perdido en el despiadado laberinto subterráneo. Era espeluznante cuando no conocías el camino para manejarte, pero Shauntal había viajado tantas veces hacia el Pueblo Lentimas que ya era una experta y se notó por su rapidez por encontrar la salida.
Lo primero que sorprendieron a los adolescentes era el ambiente seco y arenoso del lugar, era impresionante cómo los terrenos en Unova podían cambiar rápidamente de playa a semi-desierto tan rápido. Antes de ir a la famosa villa fantasmal, la experta en Pokemons Fantasmas les pidió que la acompañaran primero al Centro Pokemón en el Pueblo Letinmas.
El pequeño pueblo era una localidad solitaria, con pocos residentes y un par de entrenadores que descansaban de manera perezosa bajo las sombras después de un largo día de entrenamiento. Lo primero que llamó la atención del trío fue la arquitectura del lugar, las casas parecían estar hechas de arcilla y madera. Dawn había leído algún artículo al respecto, algo relacionado a la arquitectura del pueblo Lentimas y su conexión con los materiales de la montaña y una historia cultural reflejada en sus edificaciones, pero honestamente estaba más ocupada tratando de no tragar arena al momento que respiraba.
Barry y Lucas tenían otras cosas en la cabeza, ambos tenían la horrenda tentación de saltar a entrenar. Les fue difícil aceptar al principio acompañar a Shauntal al Centro Pokemón, incluso el rubio le susurró a Lucas en el oído que dejaran sola a las chicas mientras ellos empezaban el entrenamiento en el campo afuera de la montaña. Lucas le dijo que no, que si Shauntal se estaba tomando la molestia de guiarlos por la montaña y después por la villa, lo menos que podían hacer por ella era tenerle un poco de paciencia.
Entrar al Centro Pokemón trajo un alivio instantáneo al trío, el aire condicionado y el ambiente libre de polvo les dio la bienvenida de una manera refrescante. Shauntal les pidió que la esperaran en la entrada y rápidamente corrió hacia el área de computadoras, el trío supuso que tenía que hacer algo importante.
Barry caminó automáticamente hacia la tienda del Centro Pokemón, tomando a Lucas y a Dawn de sus brazos y educándolos al mismo tiempo sobre la diferencia entre Centros Pokemons de Sinnoh y Unova.
—Aquí en Unova, tienen las tiendas adentro del mismo Centro Pokemón, —dijo Barry levantando un dedo sabiamente—. No es como en Sinnoh que son edificios separados, son culturas diferentes, supongo.
—Literalmente fui yo el que te dijo eso, —le recordó Lucas molesto—. Te lo conté en el barco.
—¡No! ¡Fui yo! ¡Mentir es malo y vale una multa muy alta! —le respondió molesto el rubio parando frente a la pequeña tienda, el pobre cajero los miró incómodos al notar que había una pelea a punto de desarrollarse frente a él. Adiós a la idea de tener un turno de trabajo tranquilo.
Dawn no pudo evitar negar su cabeza desesperada, era increíble cómo esos dos eran los mejores amigos del mundo y al mismo tiempo un par de niños inmaduros. Miró al cajero y susurró un "perdón" sincero, supuso que el pobre solo quería ganar un sueldo al final del día y el cajero le dio una sonrisa paciente. Mientras los dos se seguían peleando, Dawn revisó lo que vendían convencida que tenían que comprar pociones, Pokebolas, repelentes y cualquier otra cosa que necesitaran. Algo que atrapó su atención fueron unos sobres que vendían, eran unas cartas decoradas con diferentes estampados.
La chica no pudo evitar los nervios que la invadió fuertemente, un pensamiento loco cruzó su cabeza y ahora no se lo podía sacar. Había un sobre con estampado de hojas que sobresalía entre los demás y seguía pensando una y otra vez lo bien que se miraría con el jugo de Shuckle que le había conseguido a Lucas. Dando una vista rápida a sus dos amigos, que seguían peleándose atrás de ella, Dawn rápidamente le pidió al cajero que le diera el sobre que tanto había estado ojeando. El joven simplemente se lo pasó y después de cobrárselo, Dawn lo escondió rapidísimo en su bolso como si se tratara de una cosa ilegal.
Su cabeza empezó a formular mil ideas para escribirle a Lucas, pero pronto se vio absorbida al darse cuenta que no tenía idea qué le escribiría. No quería sonar cursi, rogada o desesperada, pero también deseaba escribirle algo sincero que le dejara claro lo importante que era él para ella. No era una carta de amor, trató de convencerse Dawn, era una simple carta de apreciación hacia alguien importante en su vida.
Estaba en negación y lo sabía, tenía claro que sentía algo por Lucas pero le aterraba dar algún paso hacia adelante. Se sintió frustrada al no saber qué hacer, era estúpida la idea de escribirle una carta de apreciación hacia Lucas sin lazos románticos pero al mismo tiempo su cabeza le decía que era mejor que solamente darle el jugo. Tal vez dándole una carta haría el regalo más especial… o dejaría claro sus sentimientos hacia él lo cual la haría ver como una loca desesperada por afección amorosa ajena.
Dawn tuvo que suprimir una enorme frustración que casi la hizo gritar en el momento, incluso se arrepintió por un instante de haber comprado el maldito sobre por distraerla tanto. No sabía qué hacer con sus emociones y no podía preguntarle a su madre algún consejo (Arceus la libre si se entera que tiene una distracción que amenaza sus estudios), su hermana era demasiado pequeña para entender el tema y el Profesor Rowan ni siquiera era una opción.
Dawn se preguntó si podía pedirle algún consejo a Alder, aunque no tuviera experiencias en relaciones, su conversación en la playa le dejó claro lo amigable y honesto que podía ser él. No parecía juzgarla por ser un desastre en interactuar con los demás y eso le daba cierta seguridad que no sentía con otros adultos. De algo sí podía tener por sentado: él seguro sabía más que ella de estas cosas. Si no lo experimentó en primera persona, por lo menos fue testigo de ellas como lo fue con Marshal y Shauntal.
—¡Dawn! —el grito de Barry casi le provocó un infarto.
—¿Qué? —preguntó asustada Dawn dándose la vuelta completamente sonrojada.
—Ya que Lucas no está, quería aprovechar para recordarte los consejos que leí en la revista, las escribí en una hoja aparte para no arrancar nada de la copia original, —Barry sacó una hoja doblada de su bolsillo y Dawn miró un poco apurada el Centro Pokemón, en serio el muchacho había desaparecido—. "Uno, toma la iniciativa pero tampoco te rindas a sus pies, ¡a estos chicos les gusta las difíciles! Suéltate ese pelo y se toda una Rockstar, ¡a tu crush le encantará! " No entiendo lo que te estoy leyendo, pero prometí ayudarte.
Dawn sintió cómo la temperatura de su cara se volvió tan alta que de seguro se volvió tan roja como un tomate, también la pequeña risa del cajero de atrás no la ayudó.
—"Dos", —continuó Barry ignorando por completo la vergüenza de Dawn—. "Sé divertida y ríete mucho, a los hombres no le gusta una chica seria. ¡Muestrale a tu galán esa sonrisa! Tres: intenta ser cool y popular, a los chicos les agrada cuando las chicas tienen amigas porque así saben que eres accesible y amigable. Cuatro…"
—Barry, Barry, —Dawn tuvo que básicamente lanzarse a cubrirle la boca a su amigo, no podía escuchar más porquería de revistas baratas, era demasiado, pero tampoco quería ofender a su amigo por tratar de ayudarla—. T-te agradezco tu ayuda pero… ¿a dónde se fue Lucas?
Primero el rubio trató de hablarle con la boca tapada ignorando por completo el tarareo incomprensible que decía, Dawn le quitó la mano frustrada y Barry continuó sin empezar de nuevo:
—Entonces decidió salir para hablar más tranquilo, —continuó el rubio feliz—. Está enojado porque no quiere admitir que yo le dije lo de las tiendas en Unova. Siempre fue un mal perdedor.
—¿Hablar con quién, Barry?
—No sé, solo sonó su Pokétch y se fue, —Barry aclaró su garganta y levantó su hoja nuevamente aterrorizando a la chica por completo—. "Cuatro: Ponte maquillaje, a nadie le gusta una…"
—M-mejor me quedo yo y la leo después, —dijo Dawn apurada arrebatándole la hoja—. Ya sabes, soy mejor estudiando cuando estoy a solas.
—Tiene sentido, —le dijo Barry asintiendo felizmente—. Cualquier cosa me puedes pedir otra hoja, tengo más copias en mi cuarto.
Dawn le dio una sonrisa incómoda a Barry y revisó la hoja, quedó impresionada de ver que hubieran tantos consejos escritos mano, no podía creer lo comprometido que estaba para ayudarla. Luego miró a la salida del Centro Pokemón y se preguntó con quién estaría hablando Lucas.
Lucas encontró una esquina cómoda afuera del Centro Pokemón, justo abajo de una sombra que lo refugiaba del fuerte sol del medio día. No estaba seguro en dónde hacía más calor, aquí o en la playa, pero la sensación era diferente y seca, empezó a extrañar la brisa del mar para calmar sus nervios. Había recibido un mensaje de Cynthia que le decía que la llamara cuando tuviera tiempo, aprovechando que Shauntal seguía ocupada en el Centro Pokemón haciendo algo en las computadoras, Dawn estaba distraída en la tienda y no tenía ganas de pelear con Barry, decidió salir para ponerse unos audífonos y llamarla.
No esperó mucho para que lo atendieran.
—No esperaba que me llamaras tan rápido, —dijo Cynthia por los audífonos hablándole por del Pokétch—. ¿Tan aburrida está la Villa Horroris?
—En realidad estamos en el pueblo Lentimas, Shauntal quería hacer algo antes de ir al lugar ese.
—Bueno, aprovechen para comprar medicinas y pociones, los Pokemons fantasmas pueden ser un problema si se sienten con ganas de hacer travesuras, —le recomendó sabiamente Cynthia—. Escucha, estoy en camino a ir a una oficina Aether en Black City. Cuando estábamos en la playa, Mohn me llamó para invitarnos a una clase de brunch.
—Tiempo, —Lucas se perdió por un segundo completamente confundido—. ¿Qué? ¿Cómo consiguió tu número?
—No lo sé Lucas, pero prefiero ir sola y dejarte con tus amigos, —escuchó a Cynthia soltar un suspiro molesto—. No es que no confíe en ti, pero me siento más cómoda si no vas conmigo.
Lucas la entendía a la perfección, Mohn lo trató como si fuera un niño en el momento que los conoció y estaba seguro que si estaba solo con otro adulto (sobretodo con alguien tan astuta como Cynthia) podría soltar algo. Además, no lo soportó cuando los llevó del hospital a la casa de la playa, no podía imaginarse pasar más tiempo con el tipo rubio. Era de la clase de personas insistentes que le hablaban como si fuera alguien inútil y estúpido, odiaba cuando lo subestimaban así.
—¿No deberías pedirle a Alder que te acompañe? —Lucas no sabía qué clase de persona era Mohn, pero la imagen del tipo patán con la mansión en la playa se le venía a la cabeza y no le agradaba en absoluto esa idea—. No es que no confíe en ti pero… no sé…
—Gracias Lucas, por preocuparte por mí, —el tono de la campeona estaba genuinamente conmovido—. Pero no te preocupes, puedo manejarme sola, lo he hecho siempre y lo sigo haciendo en Sinnoh y a donde sea que vaya.
—Sí, yo sé pero estamos en Unova y…. no sé, siento que es mejor dos campeones que uno. No sabemos qué clase de persona es Mohn.
—Estaré bien Lucas, —le aseguró la campeona—. Iré solamente a un brunch donde tal vez hayan varias personas adineradas, seguro serán tipos de negocios que tratarán de convencerme para que me una a un maldito esquema de pirámide o algo así.
Soltó una pequeña risa, no una demasiado burlona, pero lo suficientemente tranquila para dejar claro su seguridad. Lucas siempre admiró esa destreza de la campeona, la manera que podía formular planes tan rápido y al mismo tiempo reaccionar tan simpática y tranquila… esperaba algún día estar ligeramente cerca, cerca de ser una persona útil e inteligente como Cynthia.
—Además… creo que es obvio que Shauntal y Marshal traman algo con Alder, —agregó Cynthia.
—Demasiado obvio.
—El grandulón necesita calmarse un poco y si Marshal tiene algo planeado para ayudarlo, no me quiero meter, —el tono de Cynthia fue sorprendentemente suave y delicado, como si tuviera miedo de ofender a alguien que no estaba presente en la conversación.
Aunque viera una y otra vez la manera en que se molestaban mutuamente desde que vino a Unova, Lucas podía ver una preocupación genuina de la campeona por el ex-campeón… Era obvio que eran cercanos y tal vez estaba pasando algo a sus espaldas que no le podía contar.
—¿Cuál es tu plan? —le preguntó Lucas tratando de cambiar el tema.
—Ahora tomar un taxi, mi Togekiss está en Sinnoh con mi abuela y caminar hasta Black City es una idea tonta con este calor, —le respondió la campeona tranquilamente—. Luego iré simplemente para hablar, no buscaré sacarle información de la Ruta 14 o algo. Hoy solo me interesa establecer conexiones, algo que nos pueda ayudar más adelante.
Tenía sentido, no era inteligente lanzarse a buscar las cosas de una manera tan precipitada. Si lo hacía, seguro sería demasiado obvio.
—¿Cuál es tu plan? —le preguntó repentinamente Cynthia, su tono cambió a uno más bromista y pícaro.
—¿A qué te refieres?
—Con Dawn, lelo, —le dijo Cynthia emocionada y Lucas se apenó instantáneamente—. Tienes que aprovechar que están yendo a un lugar feo como esa casa de fantasmas. No te digo que la invites a salir, así de la nada seguro la asustará, pero deberías tratar de avanzar un poco.
—Ughh…. —Lucas se tapó la cara avergonzado—. Cynthia….
—Solo digo, es obvio que te gusta mucho y si me preguntas, veo un pequeño potencial que me dice que ella podría tener sentimientos por ti…
—No lo creo, —dijo Lucas desanimado—. Es demasiado lista y yo un imbécil.
—Lucas, me ganaste en una batalla antes de los quince años y llevaba más de una década de no ser vencida en la liga, —el tono de Cynthia era serio—. Tal vez no sabes muchos de temas académicos como Dawn, pero recuerda que ella es un caso extremo. Ella vive y respira teorías científicas desde que nació, no te puedes comparar con eso. Además, la inteligencia viene en diferentes formas; tú y yo sabemos lo mala que es Dawn con las peleas.
Lucas se tuvo que morder la lengua, por más que le gustara Dawn, no podía negar lo mala que era en el tema de batallas Pokemons. Sí, tenía un Empoleon que era decentemente fuerte, pero su equipo solamente consistía de tres integrantes: su confiable compañero acuático, un Ponyta y un Alakazam.
Ese Alakazam no era originalmente de Dawn, Lucas lo empezó a entrenar desde que era un Abra y logró evolucionarlo a Kadabra, pero después de que un matón del Equipo Galactic le robara a la chica su Pokedex en Veilstone City, el muchacho la convenció que le permitiera prestar uno de sus Pokemons para que tuviera un equipo más decente para defenderse la próxima vez. Le cambió su Kadabra por un Eevee que Dawn recibió de la encargada del sistema PC de Sinnoh Bebe y desde entonces, Dawn cuidaba a Alakazam.
Lucas estaba muy feliz con la Eevee que recibió, terminó evolucionándola en un Vaporeon y mostró ser una excelente luchadora que lo quería mucho. Alakazam era muy feliz con Dawn también, Lucas siempre tuvo la sensación que desde que era un Abra su Pokemón nunca disfrutó tanto las batallas como sus demás compañeros. No lo culpaba, no todos podían disfrutarlo, pero por lo menos ahora tenía una vida más feliz con Dawn (una vida que no involucraba entrenamientos o batallas repentinas).
—Supongo que tienes razón, —le respondió Lucas a Cynthia—. Pero aún así no quiero pensar en esto ahorita, primero necesito entrenar.
—Está bien, no hay apuro, —Lucas podía imaginarse la sonrisa paciente que tendría Cynthia ahora en su cara—. Solo te diré que si piensas en algún momento dar algún paso, no des demasiados rodeos. Eso desespera.
—¿Lo dices por experiencia propia? —preguntó Lucas con una sonrisa pícara—. Según yo, Alder era alguien directo.
Escuchó una riza forzada que lo hizo sonreír.
—Tienes suerte que estemos hablando por teléfono, sino te mandaría mi Garchomp para enseñarte qué tan directa puedo ser.
Ambos se rieron.
—Hablando en serio, Lucas, quiero que sepas que eres alguien muy inteligente que vale muchísimo, —dijo Cynthia seriamente—. No dejes que tu inseguridad te consuma, ¿te parece?
—Ok…
Era incómodo escucharlo de Cynthia, lo agradecía pero ya empezaba a sonar como su mamá.
—Ten cuidado con Mohn, —le dijo Lucas preocupado.
—Lo tendré Lucas, tú ten cuidado en esa Villa de fantasmas. Prométeme que me mandarás un par de mensajes para mantenerme al tanto, ¿ok?
—Ok.
Al colgar, Lucas miró al paisaje arenoso del Pueblo Lentimas preocupado sacando otra bolsa de Pokebeans, necesitaba comer algo para calmarse. Este Mohn… tenía algo este tipo que en verdad le incomodaba. No es que tuviera un letrero sobre él que dijera "tipo malo" como lo tenía Cyrus cuando lo conoció… pero había algo en esa cara amistosa… una omnipresencia extraña que parecía acosarlos desde la distancia…
Le pasó un fuerte escalofrío y tuvo una sensación que alguien lo estaba mirando. Era la misma que tuvo ayer en la noche y se preguntó si el mismo Pokemón lo estaba siguiendo por los Pokebeans. Quien sea que fuera, Lucas encogió sus hombros tranquilo, decidió tomar un puñado de dulces y dejarlo en el suelo arenoso antes de regresar con sus amigos. Si en verdad había un Pokemón siguiéndolo por los Pokebeans, tenía que dejarle más, nadie merecía pasar hambre y no le molestaba compartir su comida.
Notas del Autor: Ugghh…. en verdad tuve problemas para escribir, está difícil la situación pero quería escribir un capítulo porque amo la historia. Claro, todavía no he llegado a la parte jugosa pero necesitaba hacer esta larga introducción antes de ir a lo más divertido. Seguro hay un par de errores y lo lamento, pero es la desventaja de escribir todo en una sentada (si no lo hacía ahora, seguro me tardaría semanas en hacerlo) Espero que les haya gustado :)
ODIO las revistas que dan consejos de cómo ligar, siempre son superficiales y tontos. Amo imaginar la manera en que Barry piensa que es algo estúpido, pero como quiere ayudar a Dawn y no sabe absolutamente nada de mujeres (gracias a su papá Palmer que nunca se tomó el tiempo de enseñarle esas cosas al ser malo también) cree que lo mejor que puede hacer es pasarle la información a su amiga con la esperanza que ella aprenda algo.
En mi universo Dawn no es buena entrenadora en el sentido de batallas competitivas, siento que en el Manga era una entrenadora tan buena (Platinum) que no tenía nada interesante que agregar y preferí ser más leal a los juegos (cuando eliges al protagonista hombre y ella es ayudante). Me imagino que Dawn es de la clase de persona que sí se toma en serio la crianza de los Pokemons, pero las batallas siempre están en un segundo plano y solamente pelea cuando en verdad necesita hacerlo o cuando sus Pokemons están aburridos. Más adelante desarrollaré más los equipos de cada uno, por fin decidí qué pokemón tendrá cada uno :) (me costó mucho decidir, pero estoy muy satisfecha con el resultado).
Muchas gracias por leer y comentar.
