Capítulo 14: Click.
(Villa Horroris, Dawn y Lucas)
Ojos de candela, no estaban solos.
Ninguno de los dos adolescentes movió un solo músculo. Frente a ellos se encontraba una extraña sombra que emitía una luz formada por dos ojos anaranjados, parecían candelas perdidas en la oscuridad que los acosaba.
Una ráfaga helada azotó la biblioteca con una fuerza feroz, haciendo volar libros y muebles por todo el cuarto. Los dos adolescentes finalmente salieron de su trance de miedo y Dawn pudo ver a su pequeña Snorunt lista para batallar, Lucas también reaccionó buscando un Full Heal en su mochila y usándolo en Vaporeon.
—¡Muchas gracias Snorunt! —dijo Lucas encontrando su voz otra vez, una extraña determinación latió en su pecho que le dio fuerzas—. ¡Dawn! ¡Quédate atrás mío!
—¿V-vas a pelear contra esa cosa? —preguntó aterrada Dawn tomando a Snorunt entre sus brazos y alejándose varios pasos atrás del muchacho.
—No, —la miró sobre su hombro a la chica al mismo tiempo que sacaba un Luxury Ball—. Lo voy a atrapar.
(Black City, Cynthia)
—L-lamento mucho este pequeño incidente Srta. Cynthia, —le dijo Wicke mientras caminaban afuera de los laboratorios—. No esperaba que Sigilyph reaccionara tan agresivo, honestamente no había presentado un comportamiento así de problemático hasta este momento.
—Está bien, —le respondió Cynthia pensativa—. Cualquier Pokemón afuera de su hábitat se puede poner así de agresivo.
—Exacto, por esa razón queremos encontrar lo que tiene para liberarlo lo antes posible, —agregó Wicke preocupada—. Sabemos que tiene algo extraño y tememos que sea un virus contagioso, Unova es conocido por ser testigo de muchas epidemias fatales para los Pokemons, aunque haya mejorado mucho en los últimos diez años, todavía hay que seguir alerta. Hay una historia de alguien muy famoso que perdió a su primer Pokemón durante una de estas epidemias, ¿conoce a Alder Adeku?
—Sí… conozco su historia,—siempre la escuchó de los demás pero el ex-campeón jamás le mencionó algo al respecto, viendo lo reservado que era, no le sorprendía—. Debe de ser horrible perder a tu Pokemón ante una enfermedad desconocida…
—Definitivamente, es por eso que haremos todo a nuestra disposición para evitar otra tragedia así, —agregó Wicke determinada.
La campeona no estaba segura si podía confiar en esta mujer: era posible que fuese una persona de buen corazón que trabajaba para un lugar sospechoso o ser una persona que era muy buena actuando.
Le molestaba mucho no saber en dónde categorizar a Wicke.
La terminó llevando a una puerta que parecía dirigirse al centro del domo. Pasando una tarjeta por un panel de seguridad, Wicke le dio la bienvenida a Cynthia a un lugar extraordinario: era un enorme jardín con árboles tan altos como una casa, repleto de flora y fauna que se veía sorprendentemente natural para estar ubicado en medio de una ciudad. Caminaron sobre una clase de muelle que las separaba del jardín y los Pokemons.
—El brunch es por aquí, Cynthia, —le dijo Wicke con una sonrisa—. Nuestro jefe, Mohn, la está esperando.
Continuaron recorriendo el muelle hasta llegar al centro, que era un área relativamente ancho y tan grande como un pequeño parque de algún suburbio. Habían mesas y varios invitados formando ruidos entre sus conversaciones y copas chocándose entre sí. Si Cynthia se sintió desarreglada frente a Wicke, ahora se sentía como una maldita mendiga frente a los nuevos invitados: todos vestidos de blanco, trajes, faldas o vestidos lujosos. Había tanto blanco que los invitados parecían haber sido bañados con cloro y ahora estaba ella frente al grupo, un punto negro en medio de una hermosa y limpia hoja.
—¡Cynthia! —antes de poder registrar quién la llamaba, Mohn apareció frente a ella para tomarla de la mano muy emocionado, vestido con una camisa abotonada remangada y un pantalón blanco—. ¡Un gusto ver que lograste llegar! ¿Y Lucas? ¿Vino contigo el muchachito?
—Sigue descansando, —mintió con una sonrisa pícara, descansando pacíficamente con la compañía de Dawn seguramente—. Pero le agradeció mucho por la invitación.
—No me sorprende que no haya venido, necesita descansar…. —Mohn se rascó el cuello con una sonrisa extraña y soltó una risa apenada—. El pobre seguramente debe de pensar que soy un tipo raro, no soy el mejor dando una primera impresión.
—Me di cuenta, —respondió en seco la mujer recordando su incómodo viaje en el auto.
—Pero bueno, empecemos de cero con esta maravillosa comida, —Mohn miró a su asistente de cabello morado con una sonrisa—. Srta. Wicke, si desea se puede retirar. No se sienta obligada a acompañarnos.
La sonrisa de Wicke no llegó a sus ojos, algo que la campeona detectó al instante…
—En realidad, me gustaría que te quedaras un rato más, —Cynthia sacó su Pokebola con una sonrisa—. Claro, si no hay problema para usted que saque mi Pokemón aquí, Mohn.
—¿Es broma? ¡Por supuesto que quiero ver a su Pokemón! —el grito del hombre llamó la atención de los otros invitados elegantes.
—Muy bien, —dijo la campeona moviendo sus brazos para pedir espacio, sabiendo perfectamente que ahora se había vuelto en el centro de atención—. No se acerquen, no quiero que la asusten.
Y así lanzó su Pokebola revelando a su famosa Garchomp, la cual logró robarle el aliento a varios invitados. La dragona, obviamente, se acercó a su entrenadora al instante queriendo atención. Los ojos de Wicke brillaron con pura admiración y alegría, los cuales se sorprendieron cuando Cynthia la invitó a que se acercara moviendo su mano.
Wicke se acercó con un poco de timidez y cuando lo hizo, la campeona la tomó de la mano para guiarla a la frente de su dragona. Empezó a acariciarla, tratando de soportar su piel rígida, pero Wicke rápidamente quedó fascinada al escuchar los ruidos felices que venían de la dragona.
—¡Es hermosísima! —dijo emocionada Wicke.
—Lo es, —admitió la campeona orgullosa.
Algo que notó fue que Mohn se le veía inquieto, claramente se quería acercar sin querer molestarla. Resignada, Cynthia supuso que tenía que hacer un esfuerzo para agradarle al tipo adinerado con conexiones. Movió su mano para llamarlo y el hombre lo hizo sin dudarlo.
Garchomp miró al hombre atentamente y Cynthia estaba preparada para analizar el comportamiento físico de su dragona. Necesitaba saber su opinión.
—Increíble, —Mohn extendió su mano primero frente al hocico de la dragona, permitiendo que ella lo olfateara primero, claramente sabía lo que hacía. Una vez que Garchomp paró de olfatearlo, continuó observándolo curiosa—. Bueno, si te acaricio será mejor evitar esas protuberancias, debe de ser incómodo si alguien te toca tus sensores.
Honestamente, Cynthia esperaba que Garchomp reaccionara de forma distinta… ¿habrá juzgado mal a Mohn?
—Es un Pokemón valiente, —dijo Mohn en voz alta, como diciendo un hecho más que una pregunta—. Esperen aquí un momento.
El hombre rápidamente se acercó a la mesa con comida y tanto Cynthia como Wicke lo observaron curiosas con todos los invitados. Rápidamente soltó un pequeño insulto al revolver las bayas que habían en un enorme plato y se acercó a la baranda del muelle para saltar sobre él. Varios invitados se horrorizaron al ver al hombre saltar hacia el jardín.
—Es normal que haga eso, —le comentó Wicke notando su cara, la mujer continuaba acariciando a Garchomp que aceptaba los mimos sin problemas—. Las veces que he visto a la presidenta enojarse con él por manchar su ropa. Digamos que su esposa no es fan de la ropa manchada.
Soltó una pequeña risa y Cynthia solamente le respondió con una sonrisa incómoda. El muelle que los separaba del habitad tenía por lo menos más de un metro y medio de altura.
—Ya volví, —dijo Mohn apareciendo una vez más, escalando el muelle para saltar sobre la baranda sin problemas—. No se preocupen, no manché mi camisa.
Eso logró sacarle una risa a algunos invitados.
El hombre rubio se acercó a Garchomp, que parecía haber detectado algo al levantar su cabeza curiosa. Mohn reveló en su mano una baya roja que emocionó mucho al Pokemón.
—Baya Spelon, —dijo Monh enseñándole la fruta a Cynthia—. A Garchomp le gusta lo picante, ¿verdad?
—Su favorito, —comentó Cynthia observando a su dragona, Garchomp (los dragones en general, si era honesta) no aceptaba comida de otras personas que no considerara de su manada y notó la dificultad que tenía su Pokemón para no lanzarse sobre Mohn—. Será mejor que me de la baya a mi, ya sabe…
—Por supuesto, sé que los dragones solo aceptan comida de sus entrenadores, —Mohn le dio la fruta y cuando esta tocó la mano de la campeona, Garchomp casi se lanzó hacia ella como un Lillipup emocionado sacándole una sonrisa al hombre—. ¡Woah! ¡Le encantan!
—Demasiado, —respondió un poco molesta Cynthia alejando a Garchomp de ella con toda la fuerza de su brazo y alejando la baya con la otra mano, no le pensaba dar la comida hasta que le hiciera caso.
Amaba a Garchomp, pero era un problema que a veces olvidara su tamaño. Logró alejarla y cuando ella la observó pacientemente esperando la baya, Cynthia se la dio con una sonrisa.
—Tenemos muchas bayas Spelon en nuestro habitad para todos los Pokemons que viven aquí, —le explicó Mohn con una sonrisa, siempre respetando el espacio del Pokemón dragón manteniendo una pequeña distancia—. Primero lo busqué entre el bouffet que tenemos aquí en el Brunch pero… bueno, digamos que es un poco picante para los humanos.
—¡Le podemos dar una canasta si lo desea, Srta. Cynthia! —le ofreció Wicke con una sonrisa.
—¡Excelente idea, Wicke! —le respondió Mohn con una sonrisa.
—No es necesario… —Cynthia los miró un poco incómoda, solo porque ya no los categorizaba a nivel de Team Galactic no significaba que quería aceptar regalos de un desconocido. Notó que un dispositivo que llevaba Wicke empezó a vibrar y la mujer se alejó para responderlo.
—Yo creo que sí, —Mohn se acercó a Garchomp que ya había terminado de tragar y ahora veía curiosa al hombre—. Claramente cuidas a tu dragona con un amor genuino, la clase de cuidado y dedicación que tenemos en Aether con cualquier Pokemón.
Honestamente no le puso mucha atención, Cynthia continuaba mirando de reojo a Wicke que parecía preocupada hablando por su dispositivo.
—Sr. Presidente… —Wicke se acercó al rubio y empezó a susurrarle algo todavía sujetando el dispositivo en el oído.
Antes de poder descifrar qué ocurría, una fuerte ráfaga de viento azotó el lugar del brunch, mandando a volar varias mesas y platos. Los invitados gritaron horrorizados y varios empleados de Aether aparecieron con Pokemons afuera, entre ellos un Faba que jadeaba fuertemente siendo seguido por un Hypno. Un grito recorrió el Brunch revelando un Sigilyph enfurecido, pero su rugido no se comparó con el de Garchomp que saltó frente a Cynthia, lista para la batalla soltando un fuerte grito.
—¡Atrás! —gritó Cynthia determinada extendiendo su brazo.
—¡Srta. Cynthia! —gritó preocupada Wicke, sus ojos rápidamente buscaron al de su jefe quien sacó un Zoroark—. Sr. Presidente…
—No se preocupe, Wicke, es la mejor campeona de la historia de Sinnoh, —le dijo Mohn rápidamente mirando al Sigilyph, su Zoroark empezó a gruñir a lado de su entrenador—. ¿Ese es el mismo que estábamos estudiando?
—S-sí, Sr. Presidente Mohn…. —ambos vieron a Faba acercarse corriendo con su Hypno, todavía jadeaba como si hubiera corrido una maratón—. N-no sé como pero… pero logró romper la cápsula…
—Mohn, —dijo Cynthia rápidamente buscando al rubio—. Lleve a los invitados a un lugar seguro y salgan de aquí.
—Ya la escucharon, ¡vayan rápido! —ordenó Mohn.
Varios empleados de uniforme blanco escoltaron a los invitados elegantes lejos de la batalla que parecía estar cerca de empezar. El rubio notó que Wicke y Faba no se fueron
—Eso los incluye a ustedes.
—No los puedo dejar, —dijo Wicke determinada—. No así.
—No pienso correr más, —agregó Faba arreglándose sus anteojos.
Un aura brillante empezó a envolver a Sigilyph y Cynthia reconoció el ataque, el cual explicaba por qué seguía sin atacarlos.
—¡Es Cosmic Power! —gritó Wicke.
Por supuesto, estaba acumulando energía antes de empezar la batalla. Cynthia no quería saltar a atacarlo todavía, primero quería asegurarse de alejar a cualquier persona para que no corrieran peligro. Miró al rubio pararse a su lado con un Zoroark y una mirada determinada.
—Cynthia, si peleamos juntos podremos detenerlo más rápido, —le dijo Mohn—. No me meteré en tu camino, pero no pienso dejarte sola.
—Solo preocúpate de no manchar tu ropa, —le dijo Cynthia con una sonrisa confiada—. No queremos que su esposa se enoje.
Con un último rugido de Sigilyph, la campeona y el presidente se prepararon para la batalla. Faba y Wicke se quedaron atrás, preocupados pero a la vez determinados en ayudar en todo lo que pudieran.
(Villa Horroris, Dawn y Lucas)
—¡Vaporeon! ¡Usa Bite! —gritó Lucas señalando a la sombra.
El Pokemón acuático saltó rápido al ataque, pero los ojos de candela se perdieron entre la sombra al desaparecer en un abrir y cerrar de ojos. Lucas se apretó los dientes pensativo, tenían la desventaja en un lugar tan oscuro. Dawn trató de seguir al Pokemón con su Pokedex, pero con la oscuridad que había era casi imposible.
—¡Usa Surf! —si no podían verlo, necesitaban cubrir todo el terreno posible.
Vaporeon soltó un grito con una esfera azul, que al estallar a medio cuarto soltó grandes cascadas de agua que azotaron el sótano. Dawn continuaba parada atrás de Lucas, nerviosa buscando al Pokemón que los atacó. Su Snorunt gritó alertándolos viendo hacia el techo y encontró a los ojos de candela viéndolos hacia arriba.
—¿Lo evadió? —preguntó asustada Dawn, era raro cuando un Pokemón lograba evadir dicha ataque.
Antes de decidir qué más hacer, el Pokemón se lanzó sobre Vaporeon lanzando un varias patadas directas. No fue crítico, pero fue lo suficientemente fuerte para lastimar al zorro acuático.
—Eso fue Rolling Kick… —dijo Dawn confundida, claramente era un Pokemón fantasma, pero no podía recordar uno que fuese capaz de usar ataques tipo pelea.
—¡Vaporeon usa—!
Su comando fue interrumpido cuando un puñetazo azotó fuertemente a Vaporeon.
—Sucker Punch… —dijo Lucas frustrado—. Ese Pokemón sabe cómo nos movemos…
Eso último que dijo Lucas pareció desatar una cadena de pensamientos en la chica. Como piezas de un rompecabezas, las evidencias que tenían frente a ellos empezaron a unirse en la cabeza de Dawn. Finalmente, todo hizo click.
—¡Marshadow! —gritó Dawn convencida buscando información en su Pokedex con una mano y sujetando a Snorunt con la otra—. ¡Ese Pokemón es Marshadow! ¡Se esconde en las sombras e imita sus movimientos, también es tipo pelea y fantasma!
—Eres una genia Dawn, —Lucas le dio una sonrisa victoriosa y regresó a su Vaporeon debilitada para lanzar otra Pokebola—. ¡Vamos Magmortar!
Las enormes flamas del masivo Pokemón logró iluminar enormemente el sótano de la casa abandonada y la cabeza de Lucas empezó a formular una nueva estrategia.
—Esto apenas está empezando, —dijo Lucas sintiendo su corazón palpitando de la emoción, Magmortar lo vio sobre su hombro y le sonrió. Estaban en sincronía.
(Black City, Cynthia)
Sigilyph voló como un torbellino hacia los dos entrenadores y ambos Pokemons se prepararon para recibir el ataque. Para su sorpresa, Sigilyph los evadió para revelar a su verdadero objetivo: Cynthia.
Wicke soltó un grito aterrado y antes que la campeona pudiera evadir la ataque, una barrera psíquica apareció frente a ella que la protegió. Rápidamente miró atrás suyo tratando de registrar quién la había salvado y encontró a Faba con su Hypno concentrado y ojos brillantes.
—¡N-no me vea a mi! —le gritó Faba asustado señalando hacia adelante—. ¡Concéntrese en ese primero!
Sigilyph continuaba chocando contra la barrera psíquica, pero estaba tan concentrado en atacarla que no notó a Garchomp y Zoroark atrás de él.
—¡Usa Crunch! —gritó Cynthia.
—¡Foul Play! —gritó Mohn.
Ambos Pokemons atacaron y aunque Sigilyph lograra evadir a Garchomp, fue incapaz de evadir a Zoroark. El golpe fue duro, pero no lo suficiente.
—¡Srta. Cynthia! —gritó Wicke y cuando la campeona miró a la mujer, vio que le lanzó un objeto y al atraparlo lo observó: una gema dragón.
La mujer llamó a su Pokemón quien rápidamente trotó hacia ella, al darle la gema Garchomp soltó un rugido furioso, la gema le dio fuerzas.
—¡Usa Dragon Rush! —gritó Cynthia determinada.
Grandes auras de energía envolvieron el cuerpo de la dragona y esta se lanzó al cielo para atacar. Sigilyph parecía listo para evadirlo, pero algo que sabía la campeona era que su dragona era tan experimentada con esa ataque que rara vez fallaba.
Un movimiento hacia la derecha le dio a creer al Pokemón salvaje que había logrado evadir el ataque de Garchomp, pero lo que no sabía era que todo era parte de su estrategia.
Al evadir el ataque, le dejó una apertura en su espalda y Garchomp intensificó el aura para envestirlo con todas sus fuerzas. La gema hizo su trabajo al darle incluso más poder y Sigilyph salió disparado hacia el suelo y logró romper parte del muelle con su cuerpo. Un golpe crítico.
Hubo un silencio total, nadie se atrevió a mover un músculo esperando a ver si Sigilyph salía del orificio en el muelle. Al no haber ruido alguno después de unos segundos, los cuatro se acercaron con sus Pokemon siguiéndolos de cerca.
Cynthia sintió el impulso de sacar una Ultra Ball vacía, no sabía el por qué pero cuando su instinto le hablaba en esta clase de situaciones, ella siempre escuchaba.
Se acercaron más y al asomarse, les pareció extraño no encontrar al Pokemón abajo. Garchomp se puso adelante de ella y empezó a olfatear el agujero.
—¿A dónde se fue? —preguntó Faba frustrado.
Sus respuestas fueron respondidas al ver a Sigilyph volando sobre ellos y lanzándose al ataque. Su objetivo era Cynthia y la mujer extendió su brazo con una idea.
—¡Cynthia! —gritó horrorizado Mohn tratando de correr hacia ella y sacarla del camino.
Pero Sigilyph fue más rápido que todos, pero Cynthia lo fue también y preparó su Ultra Ball. Logró envestirla pero al hacerlo, entró en contacto con la esfera y una luz brillante envolvió el lugar. La campeona salió disparada y fue atrapada por Garchomp que amortiguó su caída hacia el agujero del muelle.
Click
Cynthia miró hacia sus manos y encontró la Ultra Ball sellada. Tuvo éxito, atrapó a Sigilyph. Miró hacia arriba y notó que estaba abajo del muelle con Garchomp sujetándola fuertemente. Le dio unas pequeñas caricias a su Pokemón quien la soltó preocupada.
—¡Cynthia! —gritó Mohn otra vez.
No supo por qué, pero entró en pánico. No quería regresar a este Sigilyph a Aether, todavía no. Rápidamente guardó la Ultra Ball de Sigilyph en su cincho y sacó otra Ultra Ball con su Roserade, nadie podía ver lo que había adentro de las Pokebolas y pensaba aprovechar eso. Empezó a escuchar a Mohn correr por el muelle junto a Faba y Wicke, se le estaba acabando el tiempo.
Sacó su Pokedex, uno antiguo que casi nunca tocaba pero seguía funcionando bien y rápidamente buscó las opciones de enviar a un Pokemón hacia una caja. Apretó el comando y guardó su Pokedex justo cuando Mohn saltó hacia el piso con ellas con la compañía de su Zoroark. Todavía tenía su mano extendida con una Ultra Ball.
—¡Cynthia! —gritó Mohn preocupado corriendo hacia ella, al verle la Ultra Ball en su mano se sorprendió—. ¿Lo atrapaste?
Antes de poder responder, la Ultra Ball que tenía en su mano desapareció. Cynthia suspiró con alivio, funcionó la primera parte de su plan.
—Claro, —dijo Mohn sin saber en realidad quién estaba en esa Ultra Ball—. Al tener tu equipo completo, el sistema de cajas automáticamente envió a Sigilyph a una…
—Yo… —dijo jadeando la campeona—. Improvisé, era demasiado… rápido.
Escuchó unos ruidos de alguien asustado y notó cómo Wicke saltó con dificultad del muelle. Faba seguía colgado con mucho miedo y no pudo evitar sonreír al ver como su Hypno negaba con su cabeza avergonzado de su entrenador. Wicke se acercó hacia ella y a Mohn, claramente preocupada. Faba cayó al piso y manchó su ropa perfectamente blanca, murmullando molesto se acercó hacia ellos sacudiendo su abrigo.
—Por supuesto, lo lamento mucho, —dijo el hombre ofreciéndole su mano y Cynthia pensó en rechazarla al escuchar a su Garchomp gruñir, pero decidió que necesitaba continuar con su plan y la aceptó.
El hombre la ayudó a levantarse y al hacerlo, sintió ardor en su cuerpo. Trató de no mostrarlo, pero falló en el intento.
—Por Arceus, —dijo Mohn preocupado al ver los raspones en la campeona—. ¡Faba! ¡Wicke! ¡Llamen a la división de primeros auxilios!
—¡Sí, Sr. Presidente! —Wicke sacó su comunicador y apretó un botón que hizo un ruido extraño, ¿tal vez una clase de botón de pánico?
Cynthia se revisó los brazos y notó que, evidentemente, estaba llena de raspones. No era algo serio, a penas le sangraba un par para ser honestos. Garchomp la cabeceó suavemente y la miró preocupada, seguramente al ser atrapada por su dragona (quien tenía la habilidad Rough Skin) terminó lastimándose.
—Muchas gracias por salvarme, —le dijo Cynthia a su dragona acariciándola con cariño, los ruidos que emitió Garchomp eran tiernos y eso la hizo sonreír. La campeona se dio la vuelta y encontró a Faba mirando muy apenado el piso, suspiró resignada, su Pokemón no fue la única que le salvó el cuello—. Muchas gracias a ti también, Faba. La barrera de tu Hypno me salvó de Sigilyph.
—B-bueno, el péndulo de Hypno sirve más que solo para hipnotizar a la gente… —dijo Faba sintiendo sus mejillas sonrojarse, Wicke soltó una pequeña risa a su lado ganando una mirada molesta del científico.
—¡Ja! —Mohn tomó a Faba del hombro con fuerza y le dio una gran sonrisa genuina—. Aunque lo niegues Faba, sigues siendo tan tímido como cuando te conocí. Acepta el cumplido, maldición, viene de la mismísima campeona de Sinnoh.
Eso hizo que Faba se sonrojara aún más y a esta altura ya parecía una baya Tamato. Ver esto le pareció tan raro a Cynthia, la manera que se comportaban entre ellos los humanizaba tanto… definitivamente no estaban en la misma categoría que Team Galactic.
—Gracias a ti también, Wicke, —la campeona le dio una sonrisa genuina a la mujer, quien se sonrojó un poco al tener toda su atención—. La gema dragón que me lanzó a media batalla le dio mucho poder a mi Garchomp para atacar.
Garchomp soltó un pequeño rugido, estando de acuerdo con su entrenadora.
—N-no tiene porque agradecerme, Srta. Cynthia, —la cara de Wicke se puso igual de roja que la de Faba y empezó a hablar rapidísimo—. E-es solo que aquí en Unova hay estas gemas y desde que vine empecé a coleccionarlas. No soy buena en batallas o criando Pokemons como usted pero sí tenía esto que pensé que la ayudaría y yo…
—Wicke… —dijo Mohn con una sonrisa pícara, seguía sujetando del hombro a Faba y con su otra mano acariciaba a su Zoroark—. Acepta el cumplido.
La mujer solamente dio una pequeña reverencia sacándole una risa genuina a Mohn, Cynthia notó que Faba sonreía y, en otras circunstancias, ella hubiera sonreído también. Sin embargo, sintió en su cincho la Ultra Ball con Sigilyph y pensó en su Rosarade, que ahora se encontraba en el sistema de cajas. Había logrado engañar a Aether al hacerlos creer que el sistema automático de las cajas había enviado a Sigilyph a una al tener un equipo de seis completo. La realidad era diferente, tenía un espacio en su equipo al haber enviado a su Togekiss con su abuela hace poco, pero tenía miedo que le pidieran de regreso el Pokemón.
Ahora que tenía a Sigilyph en su equipo, la campeona esperaba poder contactarse con Kukui y Burnet lo antes posible.
(Villa Horroris, Dawn y Lucas)
Con Magmortar afuera ya no había oscuridad absoluta, solamente sombras bien marcadas en donde seguramente Marshadow se encontraba escondido. El muchacho razonó que en lugar de pelear ciegamente en la oscuridad, era mejor tener claro posibles ubicaciones para poder atacar.
—¡Usa Sunny Day! —gritó Lucas.
Magmortar lanzó una pequeña esfera que emitió una luz potente por todo el sótano.
—Esto apenas está comenzando, —dijo Lucas confiado—. ¡Prepárate Magmortar!
El Pokemón tipo fuego asintió con su cabeza y Dawn notó cómo empuñó su enorme brazo. Tenía que admitir que se sorprendía que el Pokemón entendiera a Lucas sin tener que gritarle el comando.
—Dawn, —le dijo el muchacho—. Ayúdame a buscar a Marshadow, con Sunny Day aumentamos la luz y eso nos puede ayudar a encontrar en qué sombra se escondió.
La chica asintió determinada y junto al muchacho revisaron el sótano. Muchas de las libreras ya estaban caídas en el piso con libros mojados, honestamente no le molestaba tanto la vista por el miedo que sentía. Sintió cómo su pequeña Snorunt se movió nerviosa, como pidiendo que la bajara. Al verla, notó que ella miraba atentamente a unos muebles caídos en la esquina del sótano.
—¡Lucas! —la chica señaló la esquina y un puño de Magmortar se envolvió el ondas eléctricas y el otro puño empezó a generar fuego. En un abrir y cerrar de ojos, saltó hacia la esquina lanzando un Thunderpunch al piso e impulsando su cuerpo con el otro puño.
Marshadow evadió el ataque, pero apenas logró hacerlo. Lucas sonrió al notar la manera en que el Pokemón sombra maniobraba entre las sombras, era muy parecido a su Vaporeon. Y si algo sabía Lucas, era la manera en que su Vaporeon se movía.
—Magmortar, deslízate usando Lava Plume y sigue con Thunder Punch.
Honestamente Dawn se preocupó que incendiara la casa, pero ver la manera en que Magmortar usó el ataque, se sorprendió: en lugar de usarlo como un ataque, las explosiones que generaban su cuerpo las usó para empujar su cuerpo, haciendo que se deslizara por el cuarto con una velocidad impresionante.
La manera en que Lucas usaba las ataques de Magmortar era muy parecida a la forma que los coordinadores lo hacían… Definitivamente Lucas Diamond era hijo de Johanna Diamond.
Marshadow seguía buscando sombras para esconderse, pero cada vez que lo hacía, Magmortar aparecía para amenazarlo con un puño envuelto en electricidad.
Marshadow, claramente enojado, le lanzó un golpe brutal al Pokemón tipo fuego pegándole un Sucker Punch en la cara. Pero Magmortar no se movió, ni siquiera parecía afectado por el golpe y solamente le dio una sonrisa pícara.
Lucas también sonrió victorioso.
Dawn notó cómo Marshadow se alejó con un salto, sujetando su puño adolorido. ¡Quemado! ¡Se había quemado al haber entrado en contacto con Magmortar!
—¡Todas tus ataques son físicas! —gritó Lucas con una sonriendo junto a su Magmortar—. ¿Qué vas a hacer con un Pokemón que puede generar con su cuerpo más de 1900 grados celsius?
Marshadow miró molesto a Lucas y se escondió una vez en las sombras, Magmortar volvió a usar Lava Plume para impulsar su cuerpo para tratar de alcanzarlo, pero esta vez el Pokemón sombra fue más rápido y lo evadió. No estaba apuntando hacia el Pokemón tipo fuego.
Algo latió en el cuerpo de Dawn y sin pensarlo, soltó a Snorunt gritando:
—¡Usa Hex!
El pequeño Pokemón saltó y rápidamente lanzó el ataque hacia la sombra que estaba a unos metros de Lucas. El muchacho, quien logró saltar hacia atrás, lanzó la Luxury ball antes de caer en el piso. Rodó por el suelo y Magmortar rápidamente se paró a su lado, sujetándolo con uno de sus brazos masivos. Dawn también se acercó a él preocupada, con Snorunt siguiéndola.
Click
La Luxury Ball se selló y Lucas miró fascinado a la esfera, se levantó para tomarla y al hacerlo, la contempló por un segundo. Había algo en este Pokemón, algo que despertó sus emociones y esperaba poder entenderlo mejor con el tiempo. Levantó la vista y encontró a Dawn boquiabierta parada frente a él.
—Lo logramos, —dijo Lucas con una sonrisa, Dawn soltó una risa incómoda, como si no pudiera creer lo que recién había pasado—. ¡Lo logramos!
Se lanzó a abrazarla, en serio estaba muy emocionado y Dawn lo abrazó a él también. Se empezaron a reír, dos carcajadas escandalosas que resonaban por las esquinas oscuras del horrendo lugar. Todavía sintiendo la adrenalina de la batalla, una adrenalina que no había sentido en mucho tiempo, Lucas tomó a la chica de la cintura y trató de darle una vuelta por el aire cargándola. Falló horriblemente en el intento y los dos se tropezaron con Magmortar para caer en el suelo.
El Pokemón tipo fuego los miró preocupado, Snorunt solamente corría en círculos frente a ellos muy feliz de su batalla.
Los dos cayeron en el piso, todavía sujetándose mutuamente. Al abrir sus ojos, Dawn notó lo cerca que tenía al muchacho pero esta vez no sintió pena, más bien le dio risa haberse caído y trató de aguantarse las ganas de reírse. Pero no lo logró, Lucas tampoco ya que continuaron riéndose a carcajadas en el piso. Finalmente se soltaron y se acostaron panza arriba mirando al techo, tratando de calmarse.
Las risas se fueron calmando poco a poco y cuando finalmente hubo un poco de silencio, los dos se quedaron acostados. Dawn sentía la mano de Lucas en su espalda y él sentía la mano de Dawn atrás de su cabeza. Se sentía bien tenerlo cerca, Dawn solamente suspiró feliz cerrando sus ojos por un momento. No podía creer la clase de locura que recién habían experimentado, pero tampoco le molestaba si terminaba así.
Lucas también cerró los suyos un segundo, tenía tantas emociones pasando por su cuerpo que necesitaba quedarse quieto para calmarse. El muchacho recordaba este sentimiento, lo sintió mucho cuando empezó a viajar por Sinnoh: cuando capturaba un Pokemón, cuando evolucionaba uno de sus compañeros, el momento que ganó una medalla, la victoria contra Giratina y contra Cynthia y ahora estando acostado a lado de Dawn después de una batalla exitosa… Arceus, extrañaba tanto sentirse así.
No sabía cuándo la pereza sustituyó su determinación, pero reconocía que parte había sido su culpa por ser un holgazán. Con la Luxury Ball de Marshadow en su mano y al ver a su Magmortar parado cerca suyo sintió una obligación de jamás dejarse llevar así otra vez. Sus Pokemons, Barry, su mamá y Cynthia creían en él y no pensaba decepcionarlos. Se esforzaría por sus Pokemons para seguir hacia adelante, se levantó un poco y encontró a Dawn acostada a su lado con una sonrisa y sus ojos cerrados. También se esforzaría por ella…
Snorunt saltó sobre el estómago de Dawn y la chica se levantó un poco asustada al sentir su peso. Pero la pequeña Pokemón tipo hielo ignoró el susto de su entrenadora, al saltar alegremente sobre ella.
—¡Estuviste increíble Dawn! —le dijo Lucas sentándose a su lado y Magmortar también se sentó al no detectar más peligro—. Tú y Snorunt me salvaron. ¡No sabía que podía usar Hex!
—Y-yo tampoco, la verdad, —admitió Dawn apoyándose sobre sus codos, todavía con Snorunt parada en su estómago—. Fue rarísimo, no sabía sus ataques pero cuando vi que Marshadow te iba atacar… no sé, sentí como…
Se detuvo, no quería sonar como una idiota y arruinar el momento. Lucas pudo ver su inseguridad, al principio no lo entendió pero luego recordó que Dawn era alguien que confiaba más en los libros que en su instinto.
—Sentí como… —dijo Lucas moviendo su mano, como esperando que ella terminara su frase.
—Como… no sé, como un latido que me dijo que usara esa ataque, —sonaba más lógico en su cabeza que cuando lo decía en voz alta, miró a Lucas apenada a su lado—. Suena tonto, ¿verdad?
—¡Por supuesto que no! —Lucas cruzó sus brazos un poco indignado—. A mí ya me pasó varias veces lo mismo durante varias batallas, lo que experimentaste fue una conexión con tu Pokemón. Las dos seguro pensaron igual y por un segundo, estuvieron en sincronía.
—Huh… —Dawn se sentó y tomó a Snorunt entre sus manos, le dio una sonrisa sintiéndose agradecida—. Me alegro mucho saber que tú y yo pensamos igual.
—Eres mucho mejor en las batallas de lo que te das crédito, —le comentó Lucas.
No hubo un tono sarcástico o de lástima en sus palabras, Dawn lo miró convencida que lo decía en serio.
—Y tú eres muy humilde, —agregó Dawn con una sonrisa tímida—. La forma en que peleaste ahora, cómo jugaste con los ataques y habilidades de Magmortar… fue impresionante.
—Bueno, este grandulón es un tanque, —dijo Lucas acariciando a Magmortar, quien solamente sonrió y se rascó la parte de atrás de su cabeza apenado—. Cuando Barry me lo pasó, sabía que su lentitud le afectaba mucho. Buscamos una solución y bueno, creo que crecer viendo a mi mamá entrenando en el jardín de mi casa me enseñó algo.
—¡Sabía que tu mamá tenía influencia en esto! —gritó emocionada Dawn juntando sus manos, adoraba tener la razón—. Igual, fuiste muy ingenioso, eso nadie te lo quita.
—Muchas gracias…
Sus miradas se cruzaron y algo que notó el muchacho era el cabello despeinado de la chica. Un gran mechón cubría parte de su cara y se imaginaba que era por haber estado tirada en el piso. Sin pensarlo, lo tomó para ponérselo atrás de su oreja y Dawn no se alejó apenada, más bien lo permitió.
Su mano rozó con su mejilla y el corazón de la chica latió a mil millas por hora, fue un segundo de contacto pero se sintió tan suave y cálido. El corazón del muchacho también latía fuerte, el cabello de Dawn era tan sedoso y sentirlo entre sus dedos se sintió como un tesoro prohibido.
Snorunt se lanzó hacia Lucas emocionada y el muchacho se asustó muchísimo atrapándola entre sus brazos. Dawn se decepcionó que su momento fuera interrumpido pero no podía negar lo adorable que se veía el chico con su Snorunt queriéndose acurrucar con él.
Ver la manera en que Lucas acariciaba a Snorunt y después a Magmortar, quien se acercó esperando el mismo trato, hizo que una nueva emoción despertara en ella. Recordó la conversación que tuvo con Alder, la forma en que el ex-campeón le dijo en la playa que era normal sentirse así. Antes no estaba segura qué era exactamente lo que sentía por Lucas, sabía que era algo. Pero ahora, viéndolo frente a ella en el sótano de esta horrenda casa, sintió un enorme cariño hacia él y quedó convencida de que era amor.
Notas del autor: Saco mi mano de una pila enorme pila de hojas, trabajo y cosas de la vida. En serio me disculpo por la tardanza, pero todo se pone intenso a esta altura del año. En serio gracias por sus comentarios, me animan a seguir escribiendo.
Mis historias tienen una mezcla de los elementos que me gustan de los juegos, manga y (rara vez) el animé. Me gusta la idea que Mohn tenga un Zoroark así que lo puse con él por eso, además me imaginó que el tipo es de la gente que no le da miedo ensuciarse las manos para hacer el trabajo (a diferencia de otro rubio... ejem, Faba).
Si alguno cree que la forma en que Lucas y Dawn se abrazaron es una referencia a Castillo en el Cielo de Ghibli... estarías en lo correcto (amo la forma en que cuentan historias y lo genuino que se siente sus emociones en los personajes, espero estar logrando eso con los míos).
Me imagino que habrá más de alguien preguntándose por qué Lucas querría atrapar al mismo Pokemón que casi lo mató, la respuesta es simple: Lucas es alguien que perdona fácil, se me hace que no es rencoroso con los Pokemons (y en general, la verdad, mucho menos que Barry y Dawn definitivamente). También creo que inconscientemente el muchacho siente cierta gratitud hacia Marshadow por haberle dado la pesadilla, obvio, casi lo mata, pero también lo ayudó a descargar todas esas emociones negativas que lo acosaban al principio de la historia. Además, siente curiosidad por ese Pokemón que lo anda siguiendo desde hace ratos, quiere saber más de él.
Alguien me comentó que es muy mío armar poco a poco los equipos canon de algunos personajes (mira la forma en que Cynthia deja a Roserade y Togekiss en una box)... es cierto XD lo hago de forma inconsciente. ¿Qué hará ahora Cynthia con este Sigilyph agresivo? ¿Tendrá alguna conexión con el Abomasnow? ¿Alguien extrañó a Barry o a Alder en este capítulo? Yo sí :( pero si espero a escribir más, seguro terminaría este capítulo dentro de un mes y quería subir algo rápido antes de volver a mi hermosa vida ocupada. Si ven algún error, lo lamento, pero escribí todo esto en una sentada.
¡Muchas gracias por leer y comentar!
