Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Flame's Child y Siriuslychessi


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 2

.

—Hermione… —escuchó a alguien susurrar.

Levantando la vista bruscamente de sus esposas, vio una cabeza que se asomaba a través de la cortina divisoria. Entrecerró los ojos y miró fijamente. Era Hannah Abbott.

Un grito ahogado de horror escapó de los labios de Hermione.

Hannah tenía un solo ojo.

Su ojo derecho estaba mirando a Hermione, pero su ojo izquierdo no estaba, en su lugar había un agujero negro y enorme en su cabeza como si hubiera sido arrancado.

Hannah levantó la mano de inmediato para cubrirse el lado izquierdo del rostro.

—Lo siento. Siempre es horrible para las personas que lo ven por primera vez.

—¿Qué… sucedió? —Hermione preguntó con un enorme esfuerzo.

No conocía ninguna maldición que quitara los ojos de esa manera. Había muchos hechizos cegadores, pero ninguno con resultados tan grotescos.

—Umbridge... me lo arrancó con la punta de su varita cuando... cuando intenté escapar. Hizo que los sanadores lo dejaran así. Para causar efecto —Hannah giró la cabeza un poco para ocultar aún más su rostro —. Aunque se metió en problemas por eso —continuó mientras bajaba la mirada al suelo. Su voz sonaba como si de alguna forma estuviera muerta —. Ahora, es habitual que corte los dedos. Si eres irrespetuosa. Si intentas escapar. Si la miras mal. A Parvati y Angelina casi no les quedan dedos.

Hannah miró fijamente a Hermione con el ojo que le quedaba.

—Deja que tu Gryffindor muera, Hermione. No trates de ser valiente. No trates de ser audaz. Sólo mantén la cabeza baja. Las personas han estado tratando de escapar durante meses. Cualquiera que sea atrapado queda mutilado. Cualquiera…que escapa. Tomó muchos intentos antes de que nos diéramos cuenta… las esposas que todas tenemos — Hannah levantó su propia muñeca encerrada en cobre —, tienen un localizador. Si atraviesas los escudos protectores, envían al Oficial Supremo y éste cuelga el cadáver en el Gran Comedor para que todos tengamos que verlo descomponerse.

Hermione sintió como si la hubieran golpeado violentamente en el pecho. Sus dedos se contrajeron contra la tela de la manta que la cubría. Apenas podía respirar —¿Quién?

—Ginny. Ella fue el primer cuerpo que trajeron. Todos pensamos que tal vez en verdad habías escapado. Porque desapareciste. No nos dimos cuenta de que te habían puesto en otro lugar...

La voz de Hannah se fue desvaneciendo y miró fijo a Hermione —. Ni siquiera sabes por qué te sacaron, ¿verdad?

Hermione negó con la cabeza.

—Los guardias hablan mucho. Después de la guerra, todos esperábamos que el Señor Oscuro comenzara a esclavizar a los muggles, pero… resulta que sus filas estaban más agotadas de lo que creíamos. Al parecer, ser inmortal lo hace ser paciente. Decidió que repoblar las filas de magos sangre pura debía ser lo primero en su agenda. Emparejó personalmente a todos los sangre pura. Hizo que todos se casaran con órdenes de comenzar a reproducirse.

El rostro de Hannah se crispó con desdén mientras relataba esta información.

Las cejas de Hermione se fruncieron con sorpresa. ¿Un intento de repoblación? La guerra se había prolongado con cientos de bajas dado el tamaño de la población mágica, pero Hermione no había pensado que Voldemort lo notaría, y mucho menos le importaría. Los matrimonios arreglados no eran exactamente infrecuentes entre los sangre pura… pero hacerlo por mandato parecía extremo. Se preguntó cómo se habrían sentido sus seguidores.

—Apenas hubo algún bebé. Las tasas de fertilidad de los sangre pura han estado disminuyendo durante años. Hubo algunos embarazos que alborotaron a todos. La mayoría terminaron siendo squibs y fueron finalizados antes de tiempo, o tuvieron un aborto espontáneo. Bueno —la voz de Hannah se volvió irritable —, al parecer enfrentar la extinción del mundo mágico europeo ha abierto, de alguna manera, la mente del Señor Tenebroso con respecto a la pureza de la sangre. La magia es fuerza, ya sabes. Entonces ha decidido comenzar un programa de reproducción con todos los prisioneros mestizos y muggles que tiene a mano. Sólo las mujeres, ya que es un destino peor que la muerte el que una mujer sangre pura sea tocada por un varón hijo de muggles. Estamos obligadas a producir bebés hasta que nuestros úteros se den por vencidos.

Hannah se veía tan disgustada como Hermione comenzaba a sentirse.

—Es por eso que finalmente te dejaron salir —dijo Hannah, gesticulando con impotencia —. Están usando los registros escolares y médicos para decidir cuál de nosotras es elegible. La sanadora con la que hablabas, es la responsable de todo. Al parecer, se especializa en genética mágica. Somos sus ratas de laboratorio. Están comprobando la fertilidad de todas.

Hannah estaba llorando ahora. Hermione la miró, sintiéndose débil por la conmoción. No podía ser verdad. Todo era demasiado horriblemente distópico. Una pesadilla que estaba soñando dentro de su celda.

—Nosotras... tenemos que escapar —dijo Hermione con la voz más firme que pudo lograr.

Hannah negó con la cabeza.

—No podemos. ¿No me escuchaste antes? A menos que puedas cortarte las manos, nunca podrás irte con esas esposas. Ni siquiera mantienen la localización aquí. Angelina perdió su dedo índice para averiguarlo. El Señor Oscuro la tiene personalmente. Es por eso que cada vez que alguien se escapa, es el Oficial Supremo quien siempre va tras ellos.

Hannah miró rápidamente a su alrededor, inclinando la cabeza para ver un poco mejor el suelo más allá de las cortinas de privacidad.

Hermione siguió la mirada de Hannah. No había nada allí.

—¿Quién? ¿Quién es el Oficial Supremo? —preguntó Hermione ya que no recordaba ese título.

Hannah levantó la mirada —. No lo sé. Ninguno de nosotros lo ha visto sin su máscara. Todo el mundo habla de él. Es la mano derecha del Señor Oscuro. Voldemort no sale mucho, por lo que aparece el Oficial Supremo en su lugar. Llevaron a cabo ejecuciones públicas hace unas semanas… más de veinte personas. Él mató a cada uno con la maldición asesina. Simplemente avanzó derecho por la línea sin tomar ningún descanso. Nadie ha visto al Señor Oscuro lanzando tantas maldiciones seguidas.

—Eso… no debería ser posible —dijo Hermione, meneando la cabeza dubitativamente.

Hannah se inclinó hacia delante y bajó la voz.

—Lo sé. Pero he visto los cuerpos después de que él atrapa a los que se escapan. Él siempre los atrapa. McGonagall, Moody, Neville, Dean, Seamus, la profesora Sprout, Madam Pomfrey, Flitwick, Oliver Wood; esos son los que tú conoces. Ha habido más. Muchos más. Los miembros de la Orden fueron los que más se esforzaron por escapar. Todos regresaron como cadáveres. Siempre es la maldición asesina.

Hannah vaciló y miró fijamente a Hermione —. No hagas algo estúpido, Hermione. No te estoy contando todo esto si incluso así intentas escapar. Estoy tratando de advertirte. Es un infierno. Necesitas estar preparada para eso porque… si no lo estás… vas a escapar y vas a terminar mutilada, y ni siquiera significará nada.

Hannah parecía que estaba a punto de decir algo más, pero escucharon unos pasos que sonaban más allá de las cortinas. Una expresión de terror recorrió su rostro, y la cortina divisoria cayó mientras ella se retiraba.

La cortina al otro lado de Hermione se abrió de golpe, y la sanadora de antes reapareció, luciendo apresurada.

—El Señor Oscuro quiere ver tu revisión personalmente —dijo la sanadora, extendiendo la mano y agarrando el brazo de Hermione con fuerza.

Hermione intentó por instinto, apartarse. Sacó bruscamente el brazo del agarre de la sanadora y se dejó caer del otro lado de la cama para crear distancia.

—Oh, pequeña bruja estúpida —la sanadora suspiró e hizo un gesto a alguien que sobresalía fuera de la visión de Hermione—. Paralízala y tráela.

Dos guardias aparecieron detrás de la cortina y le lanzaron dos hechizos paralizantes seguidos. El primero lo esquivó, pero el segundo le golpeó el hombro, haciéndola caer como una piedra.

Cuando volvió a despertarse, estaba atada a una mesa en un salón oscuro. Sus brazos y piernas estaban restringidos, aún temblando por la tortura. Había más correas que pasaban por su frente y barbilla, sujetando la cabeza en su lugar. Había un pequeño mago parado a un lado de ella y Voldemort en persona estaba parado al otro lado.

El pequeño mago hablaba con voz tenue y temblorosa, señalando una proyección del cerebro de Hermione.

—Nunca antes había visto algo así. Normalmente, la pé-pérdida de memoria má-mágica ocurre en todo el ce-cerebro en general cuando se ge- ge-genera por sí misma. Una pe-persona ni siquiera puede decir su nombre. Pero esto está dirigido hacia un objetivo. Como en-encantamientos desmemorizantes. Una fuga disociativa, o en este caso muchas fugas, casi como un auto olvido. Su magia ha escondido recuerdos específicos dentro de lo que sólo puedo describir como casi una ca-calcificación de capas mágicas. Probablemente nunca podría haber ocurrido sin las cir-circunstancias delimitadas de su encarcelamiento. Esto to-tomó tiempo. Su cerebro ha estado reforzando lentamente una línea de de-defensa durante meses. Casi como una almeja creando una perla, las ha estado enterrando lentamente capa tras capa. Se pu-puede ver que algunos han sido considerablemente más protegidos que otros en función de la intensidad con que brillan.

Los ojos de Voldemort se entrecerraron —¿Estos recuerdos pueden ser recuperados con legeremancia?

El pequeño mago se veía más nervioso. Gotas tenues de sudor se habían acumulado en su labio superior.

—Es... es poco probable. Esto es como una pared de oclumancia individual de fuerza excepcional alrededor de cada recuerdo específico. Es... es po-posible si el legeremante es lo suficientemente po-poderoso.

—Me gusta pensar que lo soy —dijo Voldemort, mirando a Hermione a los ojos. Ella los cerró con fuerza de inmediato, pero ya era demasiado tarde.

Pensó… que podría haber conocido sobre oclumancia antes. Con su magia mayormente robada, no tenía la capacidad de crear un muro alrededor de su mente. Voldemort se disparó como una flecha, enterrándose profundamente en sus recuerdos y luego examinándolos cuidadosamente. Era como si su mente estuviera siendo aplastada por la de Voldemort.

Su infancia. Hogwarts. Él no estaba preocupado por los recuerdos encerrados de sus padres. Después de quinto año, cuando todo se volvió borroso, su interés se agudizó. Examinó sus recuerdos de cuando curaba a los heridos. Todos esos cuerpos. Todas esas lesiones. Tantas personas. Cuanto más él se acercaba al final de la guerra, más recuerdos estaban confinados. Intentó meterse en ellos. Intentó abrirse paso a través de la magia con pura fuerza bruta. Ninguno de ellos cedió ante sus violentos e insistentes ataques.

Eso la estaba quebrando. La fuerza era abrumadoramente dolorosa, y de alguna manera el dolor seguía aumentando hasta que parecía imposible que no se estuviera muriendo por eso. Hermione se retorcía mientras trataba de alejarse… escapar de la invasión. Los gritos la rodearon y continuaron sin parar.

Finalmente Voldemort se retiró de su mente. Furioso. Poco a poco ella se dio cuenta de que los gritos habían sido de ella. Para entonces, se habían reducido a leves gemidos de dolor que salían de sus cuerdas vocales destrozadas. Sollozos guturales que seguían ahogándose mientras su pecho seguía sufriendo espasmos de dolor y luchaba por respirar.

—No me gustan los secretos que me ocultan. Con Potter muerto no debería haber nada que encubrir. ¿Qué estás escondiendo? —Voldemort siseó. Los dedos huesudos tomaron su rostro y la giraron para que se encontrara con sus ojos.

—Yo… no… no sé —dijo ella. Su voz era áspera y entrecortada, y trató débilmente de liberar la mandíbula de su agarre.

—¡Llama a Severus! Y a la celadora. Será castigada por esto —dijo Voldemort. Volvió a explorar brutalmente la mente de Hermione hasta que ésta yació inerte y apenas consciente sobre la mesa.

Umbridge llegó primero, luciendo apropiadamente aterrorizada.

—Mi Señor, mi Señor —dijo ella, tirándose al suelo y arrastrándose hacia él.

¡Crucio! —Voldemort lanzó la maldición, la furia era evidente en su tono

Umbridge gritó sin parar y se retorció en el suelo. Hermione casi sintió pena por ella.

Después de varios minutos, finalmente se detuvo.

—¿Celadora, pensó que seguir las reglas de mis órdenes pero no el espíritu la liberaría del castigo?

Umbridge sólo gimió.

—Conocía su desagrado por la sangre sucia, pero esperaba que su obediencia a mí fuera una motivación suficiente para que se contuviera. Tal vez necesite un recordatorio permanente.

—Mi Señor…

—¿Cuál es el castigo que tanto le gusta repartir entre sus cargos? Nudillos, ¿cierto? Dígame, celadora, ¿cuántos dedos le quedarán si le saco un nudillo por cada mes que pasó tratando de enloquecer a la sangre sucia

—¡Noooooooo! —. La voz de Umbridge se alzó en un grito. Ella todavía estaba temblando y contrayéndose en el suelo.

—Tal vez debería ser indulgente —, dijo Voldemort, acercándose lentamente mientras ella gruñía y se arrastraba a sus pies —.Su trabajo ha sido generalmente bueno. En lugar de dieciséis, lo reduciré a la mitad. Ocho nudillos como recordatorio de cuando dije que quería que la sangre sucia de Potter quedara completamente intacta.

—Por favoooooor... —Umbridge estaba esforzándose por levantarse del suelo, sollozando.

Severus Snape entró en la habitación.

—¿Qué sucede? ¿No puede soportar las consecuencias de su propia concepción? —Voldemort se burló, y agitó una mano mientras se alejaba de Umbridge —. Llévensela. Arrójenla a su prisión cuando hayan terminado.

Dos mortífagos avanzaron y arrastraron a Umbridge del salón mientras ella rogaba y se lamentaba pidiendo disculpas.

—Severus, mi fiel servidor —dijo Voldemort, girándose hacia el experto en Pociones —.Me encuentro con un rompecabezas en mis manos.

—Mi Señor —dijo Snape, cruzando respetuosamente las manos delante de él y bajando la mirada.

—Supongo que recuerdas a la sangre sucia —Voldemort retrocedió hacia Hermione, mirándola y pasando un dedo esquelético a lo largo de su boca sin labios.

—Por supuesto. Ella era una estudiante insoportable —. Snape se acercó para inspeccionar a Hermione, quien seguía atada a la mesa.

—En efecto, y una buena amiga de Harry Potter, el niño que murió —dijo Voldemort, acariciando despacio su varita —.También era miembro de la Orden, como estoy seguro que recuerdas de tus muchos años como espía. Cuando Potter murió, la capturaron y ordené que la encarcelaran, pero que quedara intacta por si alguna vez la necesitaba. Desafortunadamente la celadora de Hogwarts consideró oportuno repartir su propio castigo por delitos del pasado. Encarceló a la sangre sucia todo este tiempo en una celda bajo privación sensorial.

Los ojos de Snape se ensancharon un poco.

Voldemort apoyó una mano sobre el hombro de Snape —. De acuerdo con los sanadores de la psique, la experiencia le permitió a la sangre sucia guardar sus recuerdos, aislándolos de sí misma. Las identidades de sus padres, lo cual no tiene importancia. Más importante aún, una gran cantidad de recuerdos de la guerra, particularmente cerca del final. Esta pérdida de memoria ocurrió después de quePotter murió, después de que la guerra terminó ¿Qué es lo que ella estaría escondiendo? —Había amenaza en la voz baja y sinuosa de Voldemort. Hizo una pausa por un momento y luego miró a Hermione —.Tal vez como alguien que la conoció durante ese tiempo, tendrías alguna idea de lo que está extraviado.

—Por supuesto, mi Señor.

Hermione encontró los ojos fríos e insondables de Snape mirándola. No le quedaba ninguna fuerza para intentar resistirse cuando él se hundió en su conciencia.

Él no se molestó con sus primeros recuerdos. Fue directamente a la guerra y recorrió los recuerdos de forma rápida pero completa. Parecía tener categorías específicas que perseguía. Curaciones. Elaboración de pociones. Reuniones de la Orden. Investigación. Conversaciones con Harry y Ron. Luchando. La batalla final. Cada vez que Snape se encontraba con un recuerdo confinado, parecía detenerse y considerar su entorno antes de intentar penetrarlo.

Su invasión fue dramáticamente menos traumática que la de Voldemort, pero Hermione todavía estaba llorando y temblando cuando él finalmente se retiró lento, apretaba las manos espasmódicamente donde estaban atadas.

—Fascinante — él dijo mirando a Hermione con una expresión un tanto conflictiva.

—¿Alguna idea? —Voldemort presionó con fuerza la mano sobre el hombro de Snape, y su tono de voz era de desconfianza.

Snape se apartó de Hermione y bajó la mirada —. Para ser sincero, mi Señor, la sangre sucia y yo tuvimos muy poco contacto durante los últimos años de la guerra. Las reuniones de la Orden de las que tenía conocimiento están todas allí. Lo poco más que sabía de ella era que se mantenía alejada del campo de batalla. Actuando como sanadora y elaborando pociones. Esos recuerdos parecen estar intactos. Estoy perdido en cuanto a lo que podría estar ocultando.

—Si a la Orden le quedaban algunos secretos, quiero conocerlos —dijo Voldemort, sus ojos escarlata se entrecerraron.

—Efectivamente —dijo Snape en un tono suave y recatado — .Por desgracia, la mayoría de los miembros sumamente informados de la Orden están ahora muertos, ya sea durante la batalla final o por torturas o intentos de fuga. Aparte de la señorita Granger, es probable que no haya nadie más con esa información.

Voldemort miró a Hermione. Sus ojos rojos se veían enfurecidos y calculadores mientras pasaba un dedo lentamente por su boca. Luego miró intensamente al sanador.

—¿Hay alguna manera de recuperar estos recuerdos? —Voldemort preguntó con su varita colgando de sus dedos como una amenaza casual.

—Bueno, e-eso es muy difícil de de-decir —el sanador palideció —.Es po-po-posible. Ahora que las cir-circunstancias que lo causaban han sido eliminadas. Con ti-tiempo, los re-recuerdos podrían restaurarse.

—¿Qué le parece la tortura? He llegado a recuerdos olvidados con la tortura en el pasado.

El sanador se puso verde de nervioso—. Po-po-podría funcionar, p-pero no habría forma de saber cuáles desbloquearía. Usted p-puede que sólo ob-obtenga unas pocas antes de que se vuelva lo-loca.

Voldemort miró de manera especulativa a Hermione—. Entonces quiero que la vigilen, cuidadosamente, por alguien que sabrá el momento en que los recuerdos empiecen a regresar. Severus, la dejaré a tu cargo.

—Por… supuesto, mi Señor. —Snape hizo una reverencia.

—¿Te opones? —Voldemort utilizó la punta de su varita para forzar a Snape a levantarse. Inclinó la cabeza de él hacia atrás hasta que sus miradas se encontraron.

—Nunca. Sus deseos son ordenes para mí —la expresión recogida de Snape se agitó bajo el escrutinio.

—Sin embargo, tienes objeciones —dijo Voldemort, retirando su varita y volviéndose para mirar a Hermione.

—Mañana me voy a Rumania —dijo Snape —, para investigar los rumores de insubordinación de los que hemos escuchado hablar. El viaje, como observó cuando me lo asignó, será una tarea delicada, compleja y rigurosa, incluso sin la adición de un prisionero que requiere una vigilancia cuidadosa. Estoy reacio a decepcionarlo en cualquiera de estos asuntos. —Apoyó la mano en el pecho y volvió a inclinarse.

Voldemort se detuvo y pareció estar contemplando lo dicho, apoyó las manos en la mesa junto a Hermione y se inclinó sobre ella para estudiarla. Mientras estaba allí, un movimiento al otro lado de Hermione llamó su atención. La sanadora a cargo del programa de reproducción se había acercado y estaba susurrándole una pregunta al psique sanador.

—Milord —dijo el sanador, acercándose vacilante—, la sanadora Stroud me ha hecho llamar la atención sobre un pu-punto que podría interesarle.

—¿Sí? —el interés de Voldemort parecía insignificante. No miró a ninguno de los sanadores.

—Embarazo mágico, milord, — dijo la sanadora Stroud con una sonrisa orgullosa —. Hay algunos casos registrados que indican que los embarazos de esa clase tienen la capacidad de atravesar las fugas mágicas. La magia de un niño es compatible pero a la vez es lo suficientemente diferente a la de su madre para tener un efecto corrosivo en la magia creada. No es nada concluyente, dada la rareza. Sin embargo, es posible. La señorita Granger tiene una habilidad mágica excepcional… usted mismo lo notó y quiso incluirla en el intento de repoblación. Si la deja dentro del programa, existe la posibilidad de que un embarazo pueda desbloquear sus recuerdos. Pero... —ella vaciló un poco.

—¿Qué? —Voldemort miró agudamente a la sanadora Stroud, haciendo que se pusiera pálida y se estremeciera.

—Us-usted... no podría inspeccionar su mente durante el embarazo —dijo la sanadora Stroud rápidamente —. La magia invasiva como la legeremancia, conlleva un alto riesgo de aborto involuntario. A menudo es tan traumático que puede dar lugar a una infertilidad mágica permanente. Tendría que esperar, incluso si supiera que los recuerdos están regresando, hasta que naciera el bebé. A menos que el padre, quien compartiría una firma mágica familiar con el niño, fuera quien realizara la legeremancia.

Voldemort observó a Hermione pensativo, los dedos deslizándose sobre su pecho como si estuviera aliviando una herida.

—Severus.

—Mi Señor.

—El Oficial Supremo es un legeramente excepcional, ¿no es así?

—Así es, mi Señor —respondió Snape —.Su habilidad es probablemente igual a la mía. Lo hizo entrenar muy cuidadosamente.

—Su esposa ha sido encontrada mágicamente estéril, ¿no es así?

La pregunta fue dirigida hacia la sanadora Stroud.

—Sí, mi Señor —respondió ella de inmediato.

—Entonces envíe a la sangre sucia al Oficial Supremo. Que la embarace y la vigile.

Stroud asintió con entusiasmo —. Puedo tenerla allí en dos semanas. Quiero asegurar su condición y capacitarla.

—Dos semanas. Hasta que quede embarazada, quiero que la traigan cada dos meses para que pueda examinar su mente personalmente.

—Sí, mi Señor.

—Llévala de vuelta a Hogwarts, entonces—. Voldemort los despidió con un gesto de la mano.

El cuerpo de Hermione todavía tenía espasmos leves cuando las restricciones en ella se desvanecían. Sentía que debía hacer... algo. Escupir o rechazar o… rogar.

Cualquier cosa excepto quedarse ahí, mientras que Voldemort la delegaba como si nada para que la embarazaran.

Su cuerpo se negó a cooperar. No pudo hacer nada mientras unas manos descuidadas la levantaban de la mesa y la levitaban por un pasillo.

.


NdT: Y hasta acá nos quedamos…por ahora. ¿Causa mucha intriga?

Muchisimas, pero muchísimas gracias por el gran apoyo que ha tenido el primer capítulo. Con sus follows, favorites y reviews. Sinceramente me hacen muy feliz.

Esta historia tiene su ritmo, es una trama compleja y lleva su buen tiempo desarrollarla, pero vale la pena, se los aseguro.

Sin mucho más que agregar, me despido por ahora. Les deseo lo mejor y un gran abrazo para todas. Las aprecio muchísimo. Gracias.

*08 de junio de 2019*