Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Flame's Child y Siriuslychessi


Manacled

por SenLinYu

Capítulo 5

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Hermione exploró la habitación en la que la habían ubicado. No hubo mucho que le llamara la atención de inmediato.

El armario estaba lleno con los mismos vestidos y túnicas color escarlatas que ella llevaba en ese momento. Había diferentes estilos, probablemente para el clima de verano e invierno. Los cajones tenían más gorros, medias de lana y zapatos rojos endebles.

Hermione sacó un par del cajón y los miró. Las suelas eran delgadas y de tela, se desgastarían rápidamente. Si ella quería escapar, tendría que robar ropa y zapatos nuevos.

El retrato en la pared era de una joven bruja. Guapa y rubia. Sin duda era uno de los antepasados de Malfoy. Tenía los mismos rasgos afilados y expresión de desdén. La bruja tendría que haber sido recién graduada de Hogwarts cuando fue retratada. Miró con indiferencia a Hermione, estaba sentada casualmente en una silla con respaldo alto y con un libro a su lado.

Finalmente, Hermione giró y examinó el resto de la habitación. Había una puerta diseñada para mezclarse con el color de la pared. Se acercó y la abrió.

Era un baño, principalmente ocupado por una gran bañera con patas. No había ducha y le fueron proporcionados sólo los objetos más esenciales: jabón, toallas, un cepillo de dientes y una taza pequeña para agua.

Hermione se acercó y se lavó las manos. Cuando las retiró, fingió que tiraba accidentalmente la taza de la mesa, ésta golpeó el suelo con un fuerte sonido pero no se rompió, ni siquiera se resquebrajó.

Tenía un hechizo de protección.

Malfoy fue minucioso.

La recogió y la enjuagó antes de colocarla en su lugar. Al volverse, descubrió que también había un retrato en el baño. La misma joven bruja se quedó estudiando a Hermione con una mirada de complicidad.

Hermione fingió inocencia y regresó al dormitorio.

Pasada una hora, ya no quedaba nada para inspeccionar en su habitación. No era que Hermione esperara que pudiera encontrar algo o meterse en muchos problemas con la supervisión penetrante del retrato en la pared. Al parecer, a la bruja le habían ordenado vigilar a Hermione como un halcón.

Hermione se dirigió a la puerta del dormitorio y, después de un momento de vacilación, giró el pomo y caminó hacia el pasillo.

Su corazón comenzó a latir con fuerza inmediatamente.

La sensación de terror y libertad que experimentó simplemente al caminar sola hacia otra habitación fue asombrosa. Mientras cerraba la puerta detrás de ella, se apoyó contra la misma e intentó respirar lentamente.

Sus dedos se movieron nerviosamente alrededor del pomo de la puerta mientras miraba a su alrededor y trataba de calmarse.

El largo pasillo que se desvanecía en la oscuridad se sentía tan... abierto.

Tragó saliva, nerviosa. Había asumido que algunos efectos de su largo encarcelamiento seguirían atormentándola. En realidad, experimentarlo fue más que inquietante: era horrible.

Sus intentos de respirar y calmarse estaban fracasando. Su pecho tartamudeaba en pequeñas y rápidas inhalaciones.

Era el único sonido en el ala fría y oscura de la mansión.

Ella se mordió el labio. Su mente… ella siempre había sido capaz de confiar en su mente. Incluso sus recuerdos encerrados se sentían como un mecanismo de defensa. El encontrarse a sí misma en pánico e hiperventilando porque había entrado en un pasillo por su propia voluntad…era una traición.

Cerró los ojos con fuerza y trató de respirar de manera uniforme. Trató de soltar el pomo de la puerta que estaba agarrando desesperadamente, sintiendo que se ahogaría si lo soltaba.

Su capacidad de razonar y de calmarse por sí misma era una persuasión insuficiente para su mente y su cuerpo.

Intentó apartarse un paso de la puerta, pero sus piernas se negaron a cooperar.

El terror que recorría su cuerpo la tenía congelada.

Era un pasillo. Sólo un pasillo, se dijo a sí misma. Le habían permitido estar allí. No había órdenes que la detuvieran.

No había órdenes que la detuvieran...

... Sólo ella misma.

Después de quedarse ahí por varios minutos, intentó moverse pero falló, sollozó abruptamente y se acurrucó más cerca de la puerta.

No podía recordar la última vez que había llorado. Había sido hace mucho tiempo en su celda.

Mientras estaba allí temblando e hiperventilando en el pasillo de esa ala vacía de la mansión, lloró. Por todos los que ahora estaban muertos. Por todos los que Malfoy había matado. Por todas las chicas de Hogwarts que fueron enviadas a un mundo de horror. Por rabia de las esposas cerradas alrededor de sus muñecas y por las esposas, que de alguna manera encontró, cerradas en torno a su propia mente.

Regresó a su habitación, cerró la puerta, se hundió en el suelo y siguió llorando.

Le tomó un día completo antes de que pudiera obligarse a sí misma a salir al pasillo otra vez.

Estaba decidida a superar el pánico. A la mañana siguiente, abrió la puerta de par en par, se sentó en la cama y se quedó mirando el pasillo hasta que su corazón dejó de latir dolorosamente en su pecho por la simple vista.

Perdería todas las chances de escapar si ni siquiera podía salir de su dormitorio sin sufrir una crisis mental.

Se sentó en la cama y tomó el desayuno que apareció mientras contemplaba el problema.

Se había manifestado cuando estaba sola. No estaba segura si era porque la orden de las esposas a ser obediente la había distraído previamente o si era una forma insidiosa de un trauma mental; que el haber estado en prisión durante tanto tiempo la había dañado hasta el punto de que ahora ser controlada por otros era la única manera en que sabía cómo funcionar.

Esperaba que fueran simplemente las esposas, pero temía que fuera la última opción. El encarcelamiento había devorado su psique de una manera que ella temía descubrir.

Se fortaleció. Estaba decidida a superarlo, como fuera necesario.

Cuando su cena apareció esa noche, se obligó a comer mientras estaba sentada junto a la puerta abierta. Le temblaban tanto las manos que dejó caer la mitad de la comida del tenedor. Para cuando terminó de comer, el temblor se había desvanecido lo suficiente como para poder beber agua sin derramarla.

Ella miró por el pasillo. Se quedó mirando todos los muebles envueltos y los muchos retratos de aristócratas de rostros fríos.

Intentó recordar lo que sabía de Malfoy.

¿Cómo se las había arreglado para escalar tan alto en las filas de Voldemort a tan temprana edad?

Él... había estado involucrado en la muerte de Dumbledore a principios de sexto año. Las circunstancias de eso nunca habían sido del todo claras. Recordó que se despertó bruscamente por los gritos del castillo durante las consecuencias. Minerva McGonagall y el resto de los profesores estaban lívidos del shock y el horror al tratar de descubrir frenéticamente lo que había sucedido. Malfoy desapareció en el caos.

Fue el primer y último evento importante de la guerra que Hermione asoció específicamente con Malfoy. Después de eso, desapareció entre las filas de Voldemort. Era otro mortífago sin rostro.

Su madre había muerto hacía varios años en la guerra. Hermione recordó haber oído sobre la muerte de Narcissa Malfoy en la mansión Lestrange. Había ocurrido durante una misión de rescate. Harry y Ron habían sido atrapados por carroñeros. Cuando la Orden fue a rescatarlos, un mortífago perdió el control de una maldición de fuego maligno y quemó la mansión con Narcissa y Bellatrix en su interior.

La muerte de Narcissa había vuelto loco a Lucius Malfoy. Se había deslizado fácilmente en los zapatos vacíos de la locura de Bellatrix. Había culpado directamente de la muerte de Narcissa a Ron y Harry y se había dedicado a vengarla cazando a los Weasley. El daño cerebral de Arthur Weasley y la casi muerte de George durante la guerra habían sido causados por Lucius. Se convirtió en una bomba de tiempo dentro de las filas de Voldemort. Había sido demasiado útil y letal para que su insubordinación lo matara, pero bailaba constantemente en la línea.

A Hermione se le había ocurrido que Lucius podría ser el Oficial Supremo, dado que era cruel, estaba lleno de odio y era rápido para asesinar. Como no lo era, Hermione se preguntaba si todavía estaba vivo. Quizás después de la guerra finalmente se había excedido y lo habían matado. Hermione tenía la esperanza de que fuera así. La forma en que Lucius se había reído mientras Ron moría gritando en agonía… era un recuerdo que nunca desterraría.

Pero Malfoy...

No recordaba que lo hubieran tratado como alguien particularmente importante o que se considerara un mortífago significativo durante las reuniones de la Orden. Lo que haya hecho para abrirse camino hasta lo más alto debió haber ocurrido hacia el final de la guerra. Tal vez estuvo involucrado con todo lo que causó que los planes de la Orden se derrumbaran durante la batalla final.

Debido a su pasado como sanadora, Hermione no estuvo ahí durante toda la batalla. Algo en la estrategia de ellos había salido mal. Hubo muchos más mortífagos de los que la Orden previó. Voldemort había lanzado una maldición asesina y Harry había caído. Luego le ordenó a Lucius que confirmara que Harry estaba muerto.

Harry no había muerto.

Así que Voldemort lanzó otra maldición asesina, otra, otra y otra. Después de media docena de maldiciones asesinas, Voldemort fue y confirmó personalmente que Harry estuviera muerto. Para seguridad, hizo que su cuerpo fuera arrastrado por el aire y lo colgó en la Torre de Astronomía. Todos observaron cómo Voldemort maldijo el cuerpo de Harry con un hechizo de necrosis de acción rápida y se pudrió por completo ante sus ojos.

Los ojos verdes vacíos de Harry… era algo que Hermione veía cada vez que cerraba los suyos. La expresión en su rostro; la realización que él había fallado estaba escrito en el rostro de la muerte.

Hermione se estremeció al pensar en eso.

Sus mejores amigos habían muerto delante de ella. Por un giro extra cruel del destino, no le habían permitido seguirlos.

Ellos la habían dejado atrás.

Ella enderezó los hombros y se obligó a entrar al pasillo. Se había enfrentado a toda clase de horrores, así que no iba a ser derrotada por su propia psique fracturada y un pasillo.

Un paso.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Su respiración se hizo más débil y apretó los puños hasta que pudo sentir sus uñas hundiéndose en la piel.

Cinco.

Seis.

Siete.

Gota. Gota. Gota.

Ella se frenó en seco y miró hacia abajo. Una de sus manos goteaba sangre dejando un sendero en el suelo.

Era el mismo tono que su vestido.

Lo miró fijamente hasta que un charco del tamaño de un nudillo se formó gradualmente a sus pies.

Luego continuó por el pasillo. Contó los sonidos de aquel goteo en lugar de sus pasos hasta que llegó al final.

No tenía ningún destino en mente, así que se dio la vuelta y comenzó a regresar, probando el pomo de las puertas en el camino. Algunas estaban cerradas con llave y otras no. Se asomó a las habitaciones desocupadas llenas de muebles cubiertos. Volvería y los exploraría con cuidado más tarde. Tal vez encontraría algo que podría serle útil.

Estaba temblando cuando volvió a entrar a su dormitorio. Se sentía agotada y se metió en la cama de inmediato.

Cuando se durmió, soñó con Ginny.

Ginny… casi al final de la guerra, con el pelo cortado por encima de los hombros y una larga y cruel cicatriz en un lado de su rostro. Estaba acurrucada junto a la cama y levantó la mirada bruscamente como si estuviera sorprendida.

La expresión de Ginny estaba retorcida de angustia, cubierta de lágrimas. Estaba sollozando incontrolablemente.

Ginny —se escuchó decir Hermione —. Ginny, ¿qué sucede? ¿Qué pasó?

Cuando Ginny abrió la boca para responder, el sueño se desvaneció.

Cuando Hermione se despertó a la mañana siguiente, supo que debía haber estado soñando. ¿Con qué había estado soñando? No podía recordar. Era algo… algo triste. Presionó los talones de sus manos contra los ojos y trató de recordarlo.

No pudo acercarse a la puerta ese día. Se acurrucó junto a la ventana y miró los brumosos jardines que yacían afuera. Había un laberinto de setos a un lado. Trazó un camino a través de éste con su mirada.

Estudió los terrenos de la finca que podía ver, tratando de tomar nota de cualquier cosa que pudiera serle útil. ¿A dónde iría si estuviera tratando de esconderse? ¿Si estuviera tratando de escapar?

El día pasó lentamente.

Tener el sentido del tiempo una vez más era vagamente inquietante. El continuo tic tac del reloj llamó su atención. Era un sonido chirriante, continuo. Si se permitía escucharlo por mucho tiempo, hacía que sus dedos comenzaran a sufrir espasmos con cada clic de los engranajes.

Encontró que su mente tenía una tendencia a vagar y perderse. Se interrumpía por algún extraño pensamiento y se daba cuenta de que las horas habían pasado.

A medida que el día se acercaba, ella se quedaba mirando la puerta.

Debería salir de nuevo. Ni siquiera había visto a Malfoy desde que había llegado. Ella tenía la intención de observarlo y estudiarlo, para armarse algún tipo de comprensión de él.

Todos esos planes se habían desvanecido durante los últimos dos días.

Se levantó y avanzó lentamente hacia la puerta. Mientras envolvía los dedos alrededor del pomo, hubo un repentino ¡pop! detrás de ella. Se giró bruscamente y encontró a una elfina doméstica de pie detrás de ella.

—Dice la señora que debe prepararse para esta noche —dijo la elfina, apartando los ojos y luego desapareciendo.

Hermione sintió como si el corazón se le hubiese subido a la garganta. Sus manos comenzaron a temblar.

Consideró por un momento no prepararse.

Si no lo hiciera, sin dudas Malfoy aparecería y la obligaría a hacerlo. Quién sabía qué más podría hacerle si ella lo provocaba. Las órdenes en su mente se agitaron...

Obediente.

No resistir.

Su cerebro comenzó a catalogar automáticamente las cosas que le habían ordenado hacer.

No estaba segura si la instrucción le hizo racionalizar la obediencia o si obedecer en realidad era la elección racional.

Entró al baño, abrió el grifo de la bañera y observó cómo el agua caliente llenaba lentamente la tina.

Se preguntó si de alguna manera podría ahogarse antes de que Malfoy pudiera llegar allí. Como señor de la mansión, probablemente podría aparecer en cualquier parte. Se estremeció ante la idea de que él la arrastrara del pelo, desnuda fuera del agua.

Se quitó la bata y se sumergió en el agua, siseando pero a la vez disfrutando el dolor. Casi no sentía nada en estos días, pero al parecer las esposas no la restringían del calor.

Esa era una información útil para archivar.

Después de lavarse, se secó con una lujosa toalla de baño de gran tamaño. Luego se puso un vestido largo, escarlata, abotonado, y la túnica escarlata abierta. Después se puso las medias que tanto odiaba. Si no se congelara dentro de la mansión, nunca las habría usado. Aparte del espantoso color rojo, casi podía fingir que las prendas eran sólo ropa común, pero el no llevar ropa interior le dejaba una sensación horrenda de estar constantemente expuesta.

Sólo conseguiría bragas si estaba menstruando o embarazada. De lo contrario, debía permanecer... accesible.

Cuando estuvo vestida, se quedó parada sin saber qué hacer en medio de su habitación. No estaba segura de dónde se suponía que debía ir ni que debía hacer.

La puerta se abrió bruscamente y apareció Astoria, luciendo pálida como una sábana.

—Bien, estás lista. Temía que tuviera que enviar a Draco a arrastrarte —dijo Astoria mientras miraba a Hermione de arriba abajo con una expresión crítica—. Te mostraré dónde ir esta noche. Después de esto, estaré en otro lugar. Esperaré a que te prepares y vayas allí todas las noches designadas sin problema. He estado pensando y me di cuenta de que realmente no necesitas todas las partes del cuerpo que tienes para embarazarte. Así que si estás pensando en causar problemas… ten eso en mente.

Un escalofrío recorrió la espalda de Hermione y ella asintió.

Astoria salió de la habitación, guiando a Hermione a través de la casa, hacia el vestíbulo, y luego subió la gran escalera y un pasillo del segundo piso. Los retratos murmuraron a medida que pasaban.

—Puta.

Hermione lo oyó más de una vez.

Astoria se detuvo en la séptima puerta.

—Entra y espera. Draco vendrá cuando él elija, pero tienes que estar allí a las ocho en punto.

Sin detenerse, Astoria continuó por el pasillo y desapareció en la oscuridad.

Las manos de Hermione temblaron cuando agarró el pomo de la puerta y trató de abrirla. Al principio no giraba y tuvo que respirar hondo varias veces para calmarse y hacer que sus manos dejaran de temblar lo suficiente para lograr girarlo.

Al entrar en la habitación, asimiló todos los detalles que pudo.

Se sentía estéril.

Ella había asumido que su dormitorio era precario y frío por indiferencia, pero tal vez era simplemente la forma en que Malfoy era. Había una cama grande, un gran armario, un escritorio y una silla.

Hermione imaginó que Malfoy tendría una habitación más lujosa. Toda verde y plateada con sábanas costosas y cojines cubiertos con demasiadas borlas.

La habitación ante ella podría haber pertenecido a un monje.

Era funcional. Eso era realmente todo lo que se podía decir al respecto. No era de extrañar que Malfoy fuera tan frío.

Se apartó de la cama y fue a sentarse junto a la mesa. Miró el contenido de la superficie del escritorio, había un pergamino en blanco y plumas. Extendió la mano vacilante hacia las plumas, preguntándose si sería capaz de tocarlas.

Cuando sus dedos se acercaron, sintió una leve sensación de ardor y retiró la mano.

Su estómago se retorcía de miedo y trató de distraerse recitando fórmulas de aritmética mientras estaba allí sentada.

Estaba acostumbrada a esperar sin cesar. ¿Qué era una hora después de los dieciséis meses de privación sensorial? Sólo necesitaba dejar de pensar en lo que iba a pasar a continuación. Su estómago se sentía tan retorcido que pensó que podría estar enferma.

De repente, la puerta hizo clic. Ella se puso de pie y giró rápidamente a tiempo para ver a Malfoy entrar. Su mano estaba a la altura de su garganta, soltando el collar de su túnica. Fue evidente que él no había esperado encontrarla allí. Se detuvo abruptamente y la miró fijo, en realidad parecía palidecer un poco antes de apretar sus labios en una expresión seria.

—Sangre sucia —dijo, después de un momento—. Ya veo. Hoy es el día.

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NdT: Me imagino que ha sido un capítulo duro de leer, especialmente cuando Hermione recordó la muerte de sus queridos amigos con tanto detalle. Son muchas las sensaciones que se pueden sentir y especialmente con ese final que nos deja en suspenso…pero bueno pronto sabremos lo que sucede, sólo espero que estén preparadas para leer.

Un besote enorme y muchísimas gracias por sus reviews. Las aprecio mucho. Nos estamos viendo.

¡Ah cierto! Por favor si ven algún error avísenme, la última vez que publiqué fanfiction me había amontonado algunas palabras, y eso que lo había revisado. A veces esta plataforma tiene vida propia, así que avisen cualquier cosa. ¡Gracias!

*12 de julio de 2019*