Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Flame's Child, Siriuslychessi y Mary Eagle Med


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 6

Advertencia: este capítulo presenta una escena de violación. He hecho todo lo posible para representarlo de una manera que no sea innecesariamente gráfica, pero también he tratado de ser realista sobre el impacto de tal cosa. No presentaré repetidamente tales escenas en este trabajo, pero es un elemento general de esta historia y no pensé que sería honesto esconderlo. Se aconseja la discreción del lector.

oooooooooooooooooooooooo

.

Hermione no dijo nada, sólo lo miró.

Se sintió aliviada de no estar temblando.

Se obligó a encontrarse con su mirada, recordándose a sí misma que sólo tenía que soportar un poco, hasta que pudiera formular un plan.

Ella podría soportarlo. Tenía que hacerlo.

No estaba segura de lo que se suponía que debía hacer. ¿Estaba esperando que ella se acostara en su cama?

Él pasó junto a ella hacia el armario y, después de poner la mano en la puerta por un momento, la abrió de golpe.

Tal vez Malfoy no era del todo como un monje. El armario tenía casi una habitación entera en su interior. La puerta tenía una barra llena, él tomó una botella de whisky de fuego de un estante y sacó el corcho con los dientes, lo escupió al suelo, llevó la botella hacia sus labios y la miró fijamente.

Hermione sólo esperó.

Después de un minuto, él sacó su varita y con un rápido movimiento conjuró una mesa en el medio de la habitación. Hermione miró fijo la mesa, completamente perdida; luego, dirigió la mirada a Malfoy.

Él la vio con cara de desprecio.

—Inclínate —dijo en voz baja y tono burlón, señalando la mesa.

Hermione no había creído que pudiera sentirse más asqueada por él, pero aparentemente sí podía. Se mordió el interior del labio hasta que sintió que la piel cedió y la sangre inundaba su lengua al notar con impotencia que sus pies comenzaban a obedecer automáticamente.

Caminó lentamente y después de dudar un momento se inclinó sobre la mesa.

La madera chocaba contra los huesos de su cadera. Apoyó las manos en los bordes y apretó hasta que sus nudillos crujieron por la fuerza. Luchó por no temblar. Todo su cuerpo se sentía al filo de la intensidad de su vulnerabilidad. Sus oídos se esforzaban por detectar cualquier sonido.

Hubo una pausa. Entonces, oyó a Malfoy acercarse a ella lentamente.

Se detuvo directamente detrás de ella y hubo otro silencio. Podía sentir su mirada sobre ella.

El aire cambió.

—¿Sigues siendo virgen, sangre sucia? ¿Eso es algo que siquiera recuerdas?

Ella se estremeció al darse cuenta de que no lo sabía.

Él se acercó más.

—Estoy seguro de que Weasley o Potter estuvieron aquí en algún momento.

Ella podía escuchar la burla en su tono.

Él apoyó brevemente la mano en la parte baja de su espalda mientras le levantaba la falda hasta la cintura. Ella sintió el aire frío de la habitación contra su piel. Temblaba tanto que la mesa hacía lo mismo.

—Bueno, supongo que pronto lo sabremos —dijo y luego ordenó—: Separa las piernas.

Ella se obligó a moverse.

Sintió sus dedos sobre ella y se sacudió un poco.

Él murmuró por lo bajo y ella sintió algo tibio y líquido dentro. Un hechizo de lubricación. Se sobresaltó tan bruscamente que las patas de la mesa rechinaron mientras se arrastraban por el suelo de madera.

—No podemos permitir que ningún daño o infección afecte tu… utilidad —explicó socarronamente.

Ella escuchó el clic de su cinturón y luego, sin previo aviso, la penetró.

Intentó contener el sollozo que se abría paso por su garganta, pero la abrupta invasión la tomó por sorpresa. Ante su grito, él se paralizó sólo por un momento, antes de que comenzara a moverse de nuevo. Aparte de donde estaban unidos, él no la tocó. Su mano derecha estaba aferrada a la mesa cerca de donde estaba su rostro. Ella pudo ver un anillo negro en su mano, brillando débilmente.

Cuando acabó, su movimiento se hizo desigual y más brusco, y de repente, se quedó quieto con un siseo silencioso.

Permaneció allí sólo un segundo antes de apartarse de ella abruptamente y caminar hacia la barra del bar.

—Vete. —Su tono fue severo.

Hermione se estremeció.

—No puedo. —Intentó no sollozar mientras lo decía, pero su voz temblaba —. No puedo moverme por diez minutos después del acto.

Él gruñó de rabia. De repente, la mesa debajo de ella se desvaneció y cayó al suelo, golpeándose fuertemente la frente.

—¡LÁRGATE!

La habitación se sacudió.

Una vez levantada, huyó, tropezando aturdida por el pasillo y tratando de recordar el camino de regreso.

Su pecho se agitaba mientras intentaba no hiperventilarse. No podía ver claramente. Levantó la mano para descubrir que se había partido la frente con el golpe. La sangre escurría hacia sus ojos.

Estaba parada en lo alto de las escaleras intentando acordarse del camino de vuelta. La sangre le nublaba la vista. Podía sentir el fluido que se filtraba entre sus piernas y goteaba por sus muslos. Estaba temblando procurando de recordar dónde estaba su dormitorio.

Si se quedaba allí, Astoria la encontraría y le arrancaría los ojos, le cortaría los dedos o le sacaría los dientes.

Tropezó y casi se cayó por las escaleras.

Estaba respirando hondo y rápido mientras intentaba no sollozar en voz alta.

No lo podía entender… Había sobrevivido a la guerra. Había visto morir a sus amigos delante de ella. Se había mantenido sana, sola en una celda oscura durante más de un año. Pero… ser forzada a ser cómplice de su propia violación era algo que no podía soportar. No cuando sabía que se esperaba que lo hiciera de nuevo al día siguiente y al siguiente, y al siguiente después de eso.

Miró aturdida el vestíbulo.

Si simplemente se tiraba por el balcón, Malfoy no podría detenerla.

Todo se terminaría.

Se inclinó y miró la mesa en el vestíbulo. Sólo un poco más lejos…

Un agarre parecido a una tenaza se cerró sobre su brazo y la jaló.

Ella se giró y encontró a Malfoy mirándola, enfurecido.

—No-te-atrevas. —dijo las palabras gruñendo con su rostro blanco de furia.

—Por favor, Malfoy —ella estaba sollozando—. Por favor…

La arrastró escaleras abajo y por la casa mientras ella lloraba. Pateó la puerta de su habitación mientras la arrastraba y la empujó hacia la cama.

¡Evanesco! —espetó él, apuntando la varita a su cara, y la sangre en sus ojos se desvaneció, luego realizó un hechizo de curación y se quedó allí mirándola con furia.

—¿Realmente crees que no sabré cuando trates de suicidarte, sangre sucia? —preguntó finalmente después de que ella dejó de sollozar.

—Sólo déjame —dijo ella. Su voz era acartonada, su pecho seguía tembloroso—. Estoy segura de que te darán una nueva sangre sucia para que la embaraces. Tú también me odias, Malfoy. ¿Realmente quieres que sea la madre de tus hijos? ¿Para ver mi cara en ellos? Estoy segura de que puedes encontrar una excusa convincente para matarme.

Malfoy soltó una carcajada.

—Si fuera tan fácil, te mataría ahora. Por primera vez en tu vida, parece que has subestimado tu valor. El Señor Oscuro está bastante ansioso por ver qué tipo de descendencia produciremos. Una vez que hayas dado a luz a unos cuantos herederos para mí, él tiene la intención de enviarte a ver qué clase de descendencia harás con algunas de las otras antiguas familias de magos. Ustedes, pequeñas yeguas reproductoras, son una mercancía. El Señor Oscuro tiene todo un programa de reproducción planificada que abarca… varias generaciones.

Hermione lo miró horrorizada.

Él se acercó con una expresión amenazante

—No olvidemos esos recuerdos tuyos. El hecho de que hay algo que consideraste digno de ocultar, incluso después de perder la guerra, es motivo de interés. Hasta que sepa el porqué, no morirás. Sin embargo, cuánta libertad tengas en esta casa y con qué frecuencia deba de supervisarte para asegurarme de eso, dependerá de tus pequeñas contemplaciones suicidas.

Hermione se sentó allí congelada. De alguna manera había asumido que Malfoy sería el final para ella, que la obligarían a tener a su bebé y luego sería eliminada. No se le había ocurrido que estaba destinada a ir de una familia mágica tras otra hasta que su cuerpo no diera más.

Malfoy echó un vistazo alrededor de su habitación y luego volvió a mirarla. Su rostro estaba tenso y serio.

—Bueno —dijo suspirando —, no tenía la intención de hacer esto inmediatamente después de follarte la primera vez, pero ya estoy aquí y sin más planes para la noche. Realmente no hay momento como el presente. Veamos exactamente qué está pasando en esa pequeña mente de sangre sucia. ¿Cuántas otras ideas tiene?

Antes de que ella pudiera encogerse, él usó la punta de su varita para forzar su barbilla hacia arriba, y sus ojos fríos y grises se hundieron en su conciencia.

Él no se molestó con sus recuerdos bloqueados. Fue directamente después de la guerra, a su encarcelamiento, y avanzó desde allí.

Hermione no luchó. Si intentaba expulsarlo, le dolería más, y él seguiría abriéndose paso. Terminó desplomándose sobre la cama cuando el peso de la mente de él perforó la suya.

Sus dedos se movieron involuntariamente, pero por lo demás permaneció inmóvil.

Él se deslizó rápidamente a través de todos los largos, silenciosos y aislados meses, y después se movió lentamente en el momento que fue arrastrada fuera de la celda, torturada, petrificada y luego ser torturada de nuevo cuando se volvió a mover. Tomó nota de su conversación con Hannah y de la descripción del psique sanador sobre la condición de Hermione. Observó las técnicas que Voldemort y Snape habían utilizado para intentar penetrar en sus recuerdos confinados. Estaba particularmente interesado en sus planes para suicidarse o escapar. Podía sentir su condescendiente entretenimiento por lo que ella había teorizado sobre quién podría ser el Oficial Supremo; cómo se había preguntado si podría aprovecharse de él y hacer que lo mataran.

Hermione no pudo encontrar una manera de alejar los pensamientos de él o de ocultarlos. Cada vez que ella era capaz de reunir apenas un poco de magia, sentía cómo el cobre de las esposas actuaba y se la arrebataba.

Él prestó cuidadosa atención a las esposas y en las órdenes que se habían impuestos en ellas. La chica gritona que había tenido un colapso mental y casi golpeó a alguien hasta la muerte. La llegada de Hermione a la mansión y su reacción al verlo. A sus teorías sobre él y Astoria. Luego, la exploración cuidadosa de su habitación y los ataques de pánico cuando trató de salir al pasillo.

Le tomó horas.

Revisó todos los detalles. Todos los giros, dudas, preguntas y teorías en su mente. Finalmente, cuando llegó al recuerdo de Astoria entrando en el dormitorio para buscarla esa noche, se retiró. Al parecer, no estaba interesado en la idea de ser testigo de su perspectiva de ser violada por él.

Hermione sintió como si su cráneo hubiera sido aplastado. Apenas se movió cuando él se quedó mirándola.

—Tantos planes —dijo él mientras se enderezaba y ladeaba la cabeza, evaluándola con ojos fríos y socarrones—. Por otra parte, me sentiría decepcionado si no estuvieras tramando al menos un plan para intentar matarme y escapar. No puedo esperar a ver qué es lo próximo que se te ocurrirá.

Se inclinó sobre la cama hasta que su cruel rostro estuvo a sólo un suspiro del de ella.

—¿Realmente crees que puedes lograr engañarme para matarte?

Hermione apartó los ojos de su rostro y miró el dosel.

—Siéntete libre de intentarlo —dijo con una sonrisa—, tan pronto como puedas atravesar esa puerta por tu cuenta.

Luego se enderezó de nuevo, y todo el humor desapareció de su rostro.

—Quédate fuera de mi habitación. No quiero encontrarte allí otra vez. Lo vendré a hacer aquí. Enviaré una mesa para que sepas cuándo esperarme —dijo con desdén.

Giró sobre sus talones y salió sin decir otra palabra.

Hermione no se movió.

Ni cuando la puerta se cerró con un clic.

Ni mientras que las manecillas del reloj seguían sin parar, indicando que eran más de las tres de la madrugada.

Ni cuando se dio cuenta de la sensación de costras en sus muslos, la leve aspereza entre sus piernas y el dolor desconocido en la parte baja de su abdomen.

Ella simplemente se recostó allí.

Érase una vez... una chica que luchaba. Quien creía que los libros, la inteligencia, la amistad y la valentía podían superar todas las cosas.

Pero ahora…

…esa chica se había ido.

Ella había sido casi asesinada durante la guerra.

Ahora, Draco Malfoy había pisoteado a esa chica hasta hacerla polvo durante el transcurso de una tarde.

Había violado física y mentalmente hasta el último fragmento de esa chica hasta la muerte.

Hermione se tendió y miró el dosel de la cama.

No había puesto mucha importancia en sus planes. Sabía que sus posibilidades eran increíblemente pequeñas. Ahora, la burla de Malfoy había sellado la sensación de derrota que sentía.

No se movió.

Cuando llegó la mañana, ella no se despertó. El sol volvía a ocultarse en el horizonte cuando finalmente se arrastró fuera de la cama para bañarse.

Malfoy apenas la había tocado, pero se frotó cada centímetro de sí misma en un intento por esconder cualquier rastro de él.

En el proceso, descubrió una fina cicatriz en relieve en su caja torácica que no podía recordar haber tenido, así como tenues agrupaciones de cicatrices que moteaban su muñeca izquierda y la parte superior del pecho.

Inspeccionó todo con cuidado, pero se quedó completamente en blanco en cuanto a cómo o cuándo las había recibido. Descartó haber sido herida mucho durante la batalla final. Ella no había estado en ninguna redada o escaramuza durante varios años antes de que terminara la guerra.

Mientras examinaba su muñeca otra vez, revisó en su mente todas las maldiciones que sabía que podrían causar tales cicatrices. Era una lista tan larga. Voldemort había creado una división en su ejército específicamente dedicado a la creación de nuevas maldiciones. Hermione no podía recordar una batalla que no hubiera tenido múltiples bajas simplemente porque no podía identificar todas las nuevas maldiciones lo suficientemente rápido para contrarrestarlas.

El agua se enfrió a su alrededor, pero ella no se fue hasta que comenzó a temblar. Cuando volvió a la habitación, descubrió que le habían dejado el almuerzo, el cual comió con desgana.

Se dirigió a la puerta y se quedó temblando delante de ésta durante varios minutos antes de alejarse.

Se quedó mirando el frío y brumoso paisaje de Wiltshire fuera de su ventana. Presionando su frente contra el vidrio, saboreaba el dolor agudo y helado que se hundía en su piel. Deseaba que se hundiera lo suficiente como para adormecerla mentalmente.

Ella no sabía qué hacer, pero hacía planes más inútiles.

No había nada más que hacer. No había libros para leer. Nada en lo que ocupar su mente, excepto todos esos hechizos, problemas de aritmancia y recetas de pociones que ya se había recitado mil veces.

No se había dado cuenta del reconfortante olvido que venía de no ver y apenas escuchar en una nada atemporal. Enfrentarse nuevamente al mundo real era una sensación más desesperada que incluso la eventual aceptación de su celda. Dándose cuenta de lo reducida que se había vuelto. Qué impotente era para luchar contra sus circunstancias. Descubrir que ningún libro que ella había estudiado ni cualquier hechizo que hubiera aprendido ofrecían solución alguna para sus circunstancias...

No sabía cómo elevarse por encima de eso.

Ni siquiera sabía cómo superarlo.

Ella sólo quería morir.

Incluso eso se sentía completamente inalcanzable.

.

oOo

.

La mesa apareció en su habitación exactamente a las siete y media de la tarde.

Se había bañado unas pocas horas antes, así que sólo la miró fijamente, preparándose a sí misma. Pensando.

Al menos era impersonal.

Tan humillante y horroroso como fuera, al menos ella no tuvo que mirar a Malfoy mientras lo hacía. No tenía que tocarlo.

No quería verlo.

Un minuto antes de las ocho, se acercó y se inclinó sobre la mesa. Puso los pies de ancho y giró la cara para poder mirar el reloj.

Cuando la puerta hizo clic, ella no se movió.

Malfoy no dijo una palabra. Se acercó y se detuvo detrás de ella.

Las manos de Hermione comenzaron a temblar, pero se negó a moverse. Ella no lo miraría.

Cerró los ojos con fuerza y comenzó a recitar hechizos de curación, los más largos y complejos que conocía. Ensayaba el movimiento de la varita en su mente.

Le levantaron la falda y sintió cómo el temblor de sus manos se extendía por el resto de su cuerpo.

Ella escuchó el encanto murmurado. Calor y líquido.

Apretó los dientes mientras lo sentía empujarse entre sus piernas.

Cuando él se hundió dentro de ella, ella tembló pero no lloró.

Cuando él comenzó a moverse, ella optó por algo, algo nuevo. Algo que no había pensado antes.

Las líneas de un poema se acercaron lentamente.

"Sentí un funeral, en mi cerebro,

Y los dolientes de aquí para allá

La continua sensación de movimiento dentro de ella arrastró su atención hacia la realidad. Ella apretó los dientes y luchó por recordar las siguientes líneas. Comenzó de nuevo.

"Sentí un funeral, en mi cerebro,

Y los dolientes de aquí para allá

Siguiendo pisando - pisando - hasta que parecía

Ese sentido se estaba abriendo paso"

El ritmo del movimiento cambió y ella escarbó desesperadamente para recordar qué palabras venían a continuación.

"... aunque ese sentido se estaba rompiendo -

Y cuando todos estaban sentados,

Un servicio, como un tambor...

Se mantuvo la paliza - la paliza - hasta que pensé

Mi mente estaba entumecida- "

Malfoy terminó abruptamente mientras trataba de recordar la siguiente línea. Se apartó bruscamente.

Hermione no se movió.

Un momento después, oyó el clic de la puerta una vez más.

Hermione trató de recordar el tercer verso del poema, pero flotó más allá del alcance de su memoria.

Recordaba un sillón y un libro de poesía. Confortables brazos envueltos alrededor de una pequeña Hermione, y las manos de una mujer pasando rápidamente a otra página. Una voz que ya no podía recordar...

Su madre.

Ella pensó que podría haber sido su madre quien le enseñara el poema.

Abrió los ojos y miró el reloj.

ooooooooooooooooooooooooooo

El poema incompleto que Hermione se recita a sí misma es "Sentí un funeral en mi cerebro" de Emily Dickinson.

.


NdT: Bueno, aquí estamos una vez más, sepan disculpar las molestias, pero créanme que la demora es porque realmente quiero hacer la mejor traducción posible que va más allá de las palabras, si no que consta de también transmitir las mismas sensaciones que la autora le da en el original, y eso lleva tiempo. Tiempo para traducir y para corregir. Gracias a Dios tengo unas hermosas betas que me ayudan a pulir los capítulos para que tengan una mejor comprensión, o al menos espero que eso se haya logrado.

Este ha sido un capítulo fuerte, pero es lamentablemente la realidad que ellos están viviendo. ¿Cómo lo vivieron?

Muchas gracias por todo una vez más, les agradezco y les envío todo el cariño del mundo posible. Son muy importantes para mi. Abrazo grande.

03 de agosto de 2019