Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Traducción beteada por Mary Eagle Med y Flame's Child
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 8
¡Esfuerzos de repoblación en curso!
"La sangre sucia de Potter está entre las primeras subrogantes elegidas por el Señor Oscuro para aumentar la población mágica".
Hermione continuó leyendo.
La primera fase de los esfuerzos de repoblación británica ya ha comenzado. Se han asignado subrogantes elegibles de sangre mestiza y sangre sucia a muchas de las familias de magos más eminentes de Gran Bretaña con la esperanza de mejorar la población mágica. Las tareas han sido aprobadas personalmente por el propio Señor Oscuro tras consultar a la sanadora Lydia Stroud, quien ha desarrollado su carrera especializándose en genética y fertilidad mágica.
La más notable de las sustitutas es la sangre sucia Hermione Granger, el último miembro sobreviviente de la célula terrorista conocida como La Orden del Fénix. La bruja ha tenido una reputación desde muy joven por sus asociaciones románticas con magos famosos. Esto fue particularmente notable en 1994 no con uno sino con dos competidores de El Torneo de los Tres Magos: Harry Potter y Viktor Krum. Ahora ella puede haber encontrado su camino en la cama del mago más poderoso en la actualidad.
Draco Malfoy, más reconocido por su asesinato del mago Albus Dumbledore a la tierna edad de dieciséis años, ha sido durante mucho tiempo un estimado Mortífago. El Profeta ha confirmado con varias fuentes que la subrogante Granger fue entregada a la mansión Malfoy hace poco más de una semana. Desde que Lucius Malfoy abdicó su título de Lord a su hijo, luego de la muerte de Narcissa Malfoy en 2001 la línea familiar no ha tenido un heredero de manera exitosa.
Desafortunadamente, el joven Lord Malfoy no puede apegarse demasiado a la traidora que está entibiando su cama. Cuando ella haya tenido a tres herederos Malfoy, la sanadora Stroud confirmó que la subrogante Granger será transferida a otra familia de magos de sangre pura para ayudar a ampliar aún más la sangre mágica de Gran Bretaña.
Si los resultados de los esfuerzos de diversificación son tan exitosos como se anticipan, la sanadora Stroud espera que dichos esfuerzos comiencen a implementarse en toda Europa dentro de un año... ".
Así que Malfoy fue quien mató a Dumbledore. Otro nombre en la lista de los asesinados por el Oficial Supremo.
Lucius seguía con vida en alguna parte.
No se mencionaban a las otras mujeres en el programa de reproducción. Los ojos de Hermione recorrieron las otras columnas, reuniendo cada fragmento de información.
La siguiente columna enumeraba las ejecuciones dentro de Gran Bretaña que habían sido realizadas por el Oficial Supremo. Había una foto. Varios hombres y mujeres de aspecto miserable se encontraban arrodillados sobre una plataforma. Detrás de ellos, con una túnica negra y una máscara adornada, estaba el Oficial Supremo. En la imagen, sacaba su varita y, con un movimiento casual, mató a la primera persona. Apenas le echó un vistazo al cuerpo que caía antes de lanzar una segunda maldición sobre la siguiente persona. El bucle de la imagen sólo duraba unos segundos, pero Malfoy mató a tres personas en la plataforma antes de que comenzara a reproducirse de nuevo.
Hermione lo miró fijamente, asimilando cada detalle.
Ahora que sabía que era Malfoy, resultaba evidente que se trataba de él: la postura casualmente elegante, el lanzamiento indolente y la frialdad mortal que parecía irradiar.
Sin embargo, ni el artículo sobre los esfuerzos de repoblación ni la columna sobre las ejecuciones se refirió al hecho de que Malfoy era el Oficial Supremo, como si el título y su poseedor estuvieran separados.
El anonimato era sorprendente. El periódico ni siquiera ofrecía ninguna especulación sobre la identidad del Oficial Supremo, como si no se le permitiera imprimir tal cosa.
Hermione reflexionó sobre ese detalle.
El Oficial Supremo era la mano derecha de Voldemort, aparentemente su representante. Hermione se preguntaba si el anonimato era de interés de Voldemort o de Malfoy. Sospechaba que probablemente, era del primero. El Señor Oscuro tenía un títere excepcionalmente poderoso. Incluso el mismo Voldemort, cuando mató a Harry, no había lanzado la maldición asesina con tanta rapidez y falta de esfuerzo.
No permitiría que Malfoy tuviera la oportunidad de reunir a sus propios seguidores, acumular poder personal y luego tratar de derrocar a su amo. Obligar a Malfoy a mantenerse en el anonimato detrás de su título, sólo permitiendo que los mortífagos y otros servidores de confianza lo supieran, era probablemente un medio para controlarlo.
Voldemort lo mantenía bastante cerca.
Tal vez Malfoy tenía ambiciones secretas que preocupaban al Señor Tenebroso.
También lo hizo la trampa perfecta para los luchadores de la Resistencia. Si alguien intentaba salvar a Hermione, asumirían que simplemente estaban atacando a un mortífago consentido de segunda generación. No tendrían idea de que estaban entrando en las garras del Oficial Supremo, el sirviente más infame y mortal de Voldemort.
Ella hojeó el resto del periódico. El norte de Europa todavía no estaba bajo el control de los mortífagos. Voldemort se estaba moviendo agresivamente para someter a los países escandinavos. Al parecer, los vampiros, las arpías y otras criaturas oscuras que habían sido traídas a Gran Bretaña durante la guerra se habían trasladado al norte de Europa durante los últimos meses.
No había ninguna mención de la insurrección en Rumania. No se mencionaba a ningún miembro conocido de la Resistencia que siguiera luchando.
Pius Thicknesse todavía era ministro de magia. Había un Torneo de Tres Magos planeado para el próximo año. Varias páginas estaban dedicadas a los partidos internacionales de Quidditch. Al parecer, la distracción de los deportes mantenía su atractivo incluso bajo un régimen distópico.
El resto del periódico estaba compuesto por páginas de sociedad.
Astoria Malfoy era toda una dama de la alta sociedad. Asistía a todos los eventos, compraba mesas en organizaciones benéficas y donaba generosamente a los memoriales de posguerra. Malfoy estaba ausente en gran parte de las páginas de sociedad, juntándose sólo ocasionalmente con su esposa.
Hermione leyó cada palabra, incluyendo los anuncios, buscando cualquier indicio, cualquier subtexto, cualquier cosa que pudiera ser tácita, implícita.
Si éstas estaban incluidas en las noticias, ella ignoraba absolutamente los eventos actuales como para detectarlos.
Finalmente, volvió a doblar cuidadosamente el periódico con sus dedos rígidos y lo devolvió al lugar del porche donde había sido abandonado.
Se masajeó las manos heladas mientras se apresuraba a entrar a la mansión.
Sorprendentemente, no estaba teniendo un ataque de pánico al caminar sola. Tal vez era sólo porque estaba muy distraída por el frío. Cruzó los dedos esperando que fuera eso.
El camino de regreso a su dormitorio fue sencillo. En el momento que entró, corrió al baño y abrió el grifo del agua fría. La dejó correr sobre sus manos entumecidas hasta que la sensación se filtró gradualmente en ellas y el agua dejó de sentirse caliente. Luego, abrió los grifos de la bañera y preparó un baño.
Se hundió en el agua con un suspiro, disfrutando del alivio del dolor frío en todo su cuerpo helado. Se frotó los pies y los tobillos hasta que los últimos trozos de mugre desaparecieron.
Después de vivir en una celda durante tanto tiempo, no volvería a dar por sentado el estar realmente limpia de nuevo. No sabía si alguna vez superaría la nueva emoción de hundirse hasta el cuello en una gran cantidad de agua. Era lo único que se destacaba de su actual existencia.
No se podía decir lo mismo de la comida, la cual, aunque era claramente costosa por sus ingredientes, pretendía ser únicamente nutricional. No sabía mucho acerca de las dietas antes del embarazo, pero no veía por qué sólo se le permitía comer verduras sin sal, sin condimentos y demasiado cocidas, pan de centeno con mantequilla sin sal, carne hervida y huevos escalfados (también sin sal).
Mataría por una bolsa de patatas fritas.
Mientras estaba sentada en el agua, calentándose lentamente, pensó en la revelación del día.
Su "subrogación" bajo la vigilancia cuidadosa de Malfoy estaba siendo utilizada como cebo.
El lenguaje socarrón y aliciente del artículo de la portada era irritante. Un tono precisamente equilibrado que buscaba deshumanizar a Hermione, para evitar la compasión del público en general, al mismo tiempo que trataba de avivar la indignación entre los simpatizantes.
Hermione se preguntó qué tipo de medidas de seguridad se habían implementado para atrapar a los posibles rescatistas. ¿Habría otros mortífagos situados en la mansión Malfoy? ¿O se presumía que el Oficial Supremo era lo suficientemente capaz como para ocuparse personalmente de todos los contendientes?
Si fuera lo primero, Hermione tendría que vigilar y tratar de descubrirlos. Serían una complejidad adicional para su escape, a menos que de alguna manera pudiera suscitar su simpatía. O, tal vez, podía intentar engañar a uno de ellos para que la matara si llegase el momento. Un esquema sumamente ambicioso y dudoso, dado que era probable que Malfoy encontraría la idea en su mente mucho antes de que tuviera la oportunidad de ponerla en práctica.
Si sólo fuera Malfoy, bueno, eso sería un indicio preocupante de la confianza de Voldemort en las habilidades de él.
¿Qué tan peligroso era Malfoy?
Hermione apoyó la cabeza en sus rodillas y trató de recordar con más claridad las circunstancias de la muerte de Dumbledore ocho años atrás. Los detalles se sintieron... borrosos.
Cerró los ojos con fuerza y se esforzó por recordarlo.
Había sucedido apenas un mes después de empezar el sexto año. Los escudos protectores se habían activado en los corredores cuando se usó una maldición asesina. El castillo estaba lleno de polvo peruano de oscuridad instantánea y de estudiantes que gritaban y corrían en estampida. Cuando la oscuridad finalmente se desvaneció, había docenas de estudiantes heridos y en estado de pánico y el cadáver de Dumbledore, que había sido pisoteado en medio del caos.
Los estudiantes de Hufflepuff y Slytherin de primer año acababan de regresar al castillo de una clase de Herbología. Eran los únicos que habían visto algo. Las declaraciones fueron contradictorias.
Dumbledore había muerto. Había un estudiante mayor en el pasillo. Tal vez dos. Masculinos. Un Ravenclaw. Un Slytherin. Un Gryffindor. Un Hufflepuff. Cormac McLaggen. Adrian Pucey. Colin Creevey. Ernie Macmillan. Draco Malfoy. Zacharias Smith. Anthony Goldstein.
Los alumnos de primer año no reconocieron a muchos estudiantes de años superiores después de sólo tres semanas de clase. El consenso general fue que había sido alguien rubio.
Oyeron una maldición y luego hubo oscuridad. Algunos dijeron que sucedió a la inversa: primero se puso todo oscuro y luego la maldición. Todos gritaban y corrían. Nadie podía ver nada. Todos los escudos protectores se habían activado.
Cuando la oscuridad se desvaneció, los profesores reunieron a todos en el Gran Comedor. La Brigada de Aplicación de la Ley Mágica llegó para entrevistar a los estudiantes y examinar el cuerpo.
La autopsia concluyó que la causa de la muerte fue una maldición asesina por la espalda. No se detectó ninguna otra magia reciente.
Sin embargo, había algo más… algo acerca de la mano de Dumbledore,
Hermione trató desesperadamente de rememorar. Se sentía como si hubiera sido un detalle importante, pero el recuerdo bailaba fuera de su alcance.
Todos los estudiantes mayores nombrados por los de primer año fueron entrevistados y quedaron libres de sospecha. Todos menos Draco Malfoy. Él estaba ausente. El castillo y los terrenos fueron registrados. Él se había ido.
Los aurores fueron enviados a la mansión Malfoy y la encontraron impenetrable. Él fue considerado culpable. Si había lanzado la maldición personalmente, si lo habían ayudado, y por qué lo había hecho eran preguntas sin respuesta.
La Orden asumió que había sido un intento para redimir a la familia Malfoy después del fracaso y el encarcelamiento de Lucius luego de la batalla en el Departamento de Misterios.
Hermione no podía recordar que alguna vez se confirmara que Malfoy había matado a Dumbledore. Luego de que los mortífagos tomaron el control del Ministerio de Magia seis meses después, fue difícil obtener información fiable. El Profeta se convirtió inmediatamente en una máquina plena de propaganda.
¿Se había confirmado? Ella no lo recordaba.
La incapacidad de Hermione para recordar carecía de sentido. Ni siquiera podía distinguir dónde estaban las lagunas en su memoria. Hasta que no le hicieran una pregunta, ni siquiera se daba cuenta de lo que estaba faltando.
Cuando intentó revisar mágicamente sus recuerdos, era como arrastrarse por el alquitrán. Era agotador y prácticamente inútil. Si invertía la más simple hebra de magia para intentarlo, las esposas se activaban y lo absorbían todo.
La sensación más clara que tenía de dónde se encontraban los recuerdos perdidos era por los diversos esfuerzos de Voldemort, Snape y Malfoy por penetrar en ellos.
El dolor, el shock y el trauma habían desdibujado los detalles. Parecía que había pocos recuerdos perdidos dispersos a lo largo de la guerra, pero la mayoría se concentraban en el último año hasta su encarcelamiento.
Las lagunas desgarraron algo dentro de Hermione. Estaba desesperada por saber qué faltaba, pero a la vez estaba aterrorizada de recuperar esa información. La hacía sentir como si estuviera caminando por un campo minado. No tenía idea de cuáles podrían ser los traspiés.
Tratar de aceptar la pérdida de información, de comprensión, se sentía como beber veneno amargo.
¿Por qué habían perdido la guerra?
¿Podría, al menos, recordar eso?
Era como si ella y Malfoy estuvieran jugando una partida de ajedrez, pero sólo él podía ver el tablero.
Estaba desesperada por cualquier fragmento de información.
Tan pronto como ella supiera, sus enemigos lo sabrían también. Su ignorancia era a la vez un escudo y un arma. Le estaba dando tiempo para escapar, pero podría perjudicarla en cualquier momento.
Por alguna razón, estaba casi segura de que eso la llevaría a su fin.
Sentía como si tuviese la espada de Damocles sobre su cabeza.
Las puntas de sus dedos estaban arrugadas por el agua cuando finalmente salió de la bañera. Se sentía agotada, se subió a la cama y abrazó una almohada.
Su mente no podía parar de pensar, llena de preguntas para las cuales no tenía respuestas.
.
oOo
.
Al día siguiente, Malfoy apareció de nuevo, inmediatamente después del almuerzo.
A Hermione se le cayó el alma a los pies, pero se puso la capa y lo siguió dócilmente. Sólo caminar detrás de él hacía que su corazón latiera con fuerza. Se preguntó si él podría sentirlo con lo que fuera que la estuviera monitoreando.
Cuando llegaron al porche, Malfoy conjuró de inmediato una silla y se sentó, abriendo un periódico. La historia de la portada trataba sobre un nuevo monumento en honor a Voldemort, presentado en el Callejón Diagon. Hermione se paró incómoda junto a la puerta, preguntándose a dónde ir.
Miró a Malfoy y comenzó a abrir la boca para hacer una pregunta, pero fue como si su cuerpo se lo impidiera antes de que pudiera forzar las palabras.
Estarás callada.
Ella no podía iniciar una conversación.
Miró con amargura el laberinto de setos, suponiendo que simplemente iría y caminaría sin rumbo.
Comenzó a alejarse, pero mientras lo hacía, una leve sensación de incomodidad se apoderó de ella. Levantó la mirada y observó el cielo abierto y gris.
Su corazón pareció detenerse de golpe.
Era como si todo el oxígeno y el sonido que existían fuesen absorbidos bruscamente, y había simplemente un vacío inmenso de infinitud ante ella.
No había aire.
Se sentía como si se estuviera sofocando. Su corazón comenzó a latir con fuerza, palpitando cada vez más rápido. Podía oírlo.
Podía ver los escalones. La grava. Los setos.
Se sentía como… nada.
Como si el universo terminara a sus pies y si se adelantaba un centímetro más caería al vacío.
Se paralizó. Trató de moverse pero sólo temblaba y no podía hacerlo. Se mordió el labio tratando de respirar. Tratando de obligarse a caminar hacia adelante.
Era tan... abierto.
Cerró los ojos con fuerza.
Sólo estaba en su cabeza. Sólo en su cabeza.
Luchaba por respirar, arrastrándose en una serie de agudas y jadeantes respiraciones mientras se esforzaba por pensar.
Había estado bien ayer. Había estado tan horrorizada y enojada que corrió varias millas. Pero ahora…
No podía...
Todo era demasiado.
No recordaba que el mundo antes se sintiera tan amplio. El cielo estaba tan... alto. Los caminos continuaban y continuaban; no sabía dónde terminaban.
Sus manos comenzaron a temblar nerviosamente mientras lo pensaba. Se iba a descomponer.
Quería regresar a su habitación.
Quería meterse en un rincón y sentir paredes contra ella.
Se miró los pies y sintió que las lágrimas le picaban las esquinas de sus ojos. El pánico se elevaba a través de ella como una marea. Su corazón latía más y más rápido. Se sentía como un pájaro revoloteando enjaulado dentro de su pecho, que se golpeaba hasta morir al tratar de escapar.
Hermione presionó las manos sobre su boca e intentó no hiperventilar.
Un fuerte sonido llamó su atención abruptamente y miró hacia atrás para descubrir que Malfoy estaba agarrando su periódico con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Sus manos temblaban levemente.
Ella se quedó sin aliento y se tambaleó.
—Lo… lo siento —tartamudeaba aterrorizada —.Voy a…
Sólo dio algunos pasos antes de que sus piernas se negaran a llevarla más lejos.
Tenía miedo de estar cerca de Malfoy, pero incluso él no superaba el terror que la tragaba mientras intentaba caminar hacia adelante. Sus pulmones se sentían como si todo el aire hubiera sido expulsado de ellos. Abrió la boca y trató de jadear para respirar, pero no entraba nada.
El terror se estaba hundiendo en ella como si una criatura hubiera deslizado sus garras sobre su espalda, arrastrándolas por su espina dorsal. Rasgándola. Exponiendo todos los músculos, nervios y huesos al aire frío del invierno; ella se estaba muriendo.
No podía respirar.
El mundo se sentía como si estuviera inclinándose súbitamente hacia los lados.
Había agujas que se hundían en sus manos y brazos.
Todo lo que podía ver era lo abierto...
No podía dejar de temblar. No podía dejar de entrar en pánico. No podía avanzar…
Estaba tan abierto. Un vacío. Nada. Nada. Eternamente. Estaba completamente sola en eso.
Ni siquiera las paredes. Nada.
Ella podría gritar para siempre. Sin ningún sonido.
Nadie vendría.
Había oscuridad comiéndose el cielo.
Luego no había nada.
Nadie vendría
Ella no podía...
—Basta —se oyó un gruñido de repente detrás de ella.
La realidad se estrelló contra ella como una inundación. Se sobresaltó y miró hacia atrás. Malfoy tenía la cara pálida y sus ojos brillaban mientras la miraba.
—Se te exige que estés afuera. No se te exige que andes deambulando. No te provoques una crisis mental que comprometa mi acceso a tus recuerdos.
Su rostro se torció ligeramente mientras seguía mirándola. Sacó su varita y conjuró otra silla.
—Siéntate y cálmate —ordenó en un tono frío.
Hermione respiró hondo y dejó que sus pies la llevaran, tratando de no hacer énfasis en el torrente de alivio que la invadió. Se sentó y se miró las manos mientras trabajaba para recuperar el control de su respiración.
Estaba en una silla. Estaba en una silla al lado de Malfoy. Ella no estaba en el vacío. No había un vacío. Había mármol bajo sus pies. No tenía que ir a ninguna parte. Estaba en una silla.
Inhaló lentamente a la cuenta de cuatro.
Exhaló por la boca a la cuenta de seis.
Adentro y afuera.
Una y otra vez.
Estaba en una silla. No tenía que ir a ninguna parte.
Su corazón lentamente dejó de palpitar, pero le dolía el pecho.
Una vez que la agitación en su pecho se calmó, ella trató de obligar a sus dedos a dejar de temblar. No lo hicieron, así que se sentó sobre ellos.
Cuando su mente se aclaró por completo de su pánico, una amarga desesperación la golpeó como un látigo.
Ella estaba rota
Lo estaba.
No tenía sentido negarlo.
Mentalmente, algo dentro de ella se había fracturado durante su encarcelamiento, y no sabía cómo arreglarlo. No podía razonar intuitivamente. Se la tragaba desde su interior.
Se quedó mirando su regazo. Las lágrimas se deslizaron por las esquinas de sus ojos, recorrieron sus mejillas y sus labios antes de caer. El corte afilado del viento las hacía sentir como hielo contra su piel. Se las secó y se colocó la capa alrededor de sí misma con más fuerza, tirando de la capucha.
La capa casi la estaba sofocando con el calor que proporcionaba, pero Hermione todavía sentía frío por el horror mientras se sentaba en silencio en el porche. Tratando de pensar.
Ayer había estado bien. Ella había estado bien. ¿Por qué? ¿Por qué no la había molestado en ese momento?
Debía ser alguna clase de agorafobia. De alguna manera, estar en una celda sin luz, sonido ni tiempo, hizo que se aferrara a la seguridad de las paredes. El confinamiento se había convertido en la única constante en su vida. Así que ahora, cada vez que estaba libre del horror urgente de su situación actual, cada vez que tenía tiempo para pensar...
La sensación de apertura creaba un miedo que la tragaba.
El aire libre era mucho peor que el pasillo de arriba.
Tal vez no estaba preparada. Tal vez ahora que lo sabía, podría superar el pánico, si se daba objetivos manejables: Caminar por los escalones. Caminar a través de la grava. Caminar hacia el seto.
Si pudiera impulsarse a caminar por sí misma.
Ciertamente no iba a perderse en el laberinto de setos en el corto plazo.
Su estómago se retorció. Su límite de tiempo para escapar seguía extendiéndose. Ni siquiera había tenido la oportunidad de investigar opciones para escapar. Cuanto más tardara ella...
…podría quedar embarazada.
Lo que es más, ya podría estar embarazada. Si no lo estuviera, cada mes adicional que se le ordenara inclinarse sobre esa mesa aumentaría las probabilidades de que ocurriera.
Quería llorar.
Miró a Malfoy, que estaba estudiando ávidamente las puntuaciones de Quidditch.
¿Qué información útil se suponía que debía aprender sobre él? Todo lo que hacía era estar enfurecido, leer y luego irse a asesinar personas.
Nunca iba a escapar. Era probable que muriera en la finca.
Ella lo estudió desesperada.
Él sólo era frío y estaba permanentemente enojado.
El odio helado parecía pesar sobre él. Podía sentir la magia oscura retorciéndose alrededor hasta sus límites.
¿A quién odiaba tanto? ¿Era como Lucius, culpando a la Orden por la muerte de Narcissa? ¿Todas esas maldiciones asesinas fueron por venganza? ¿Fue eso lo que impulsó su ascenso?
Todo en él había cambiado. No parecía haber ni una pizca del muchacho que había conocido tantos años antes.
Había crecido. Era más alto y sus hombros más anchos. La arrogancia de sus días escolares se había desvanecido, reemplazada por una palpable sensación de poder, de seguridad mortal.
Su rostro había perdido todo rastro infantil. Era cruelmente hermoso. Sus rasgos aristocráticos afilados se marcaban en una expresión dura e inflexible. Sus ojos grises eran como cuchillos. Su cabello aún era pálido, rubio blanco, peinado descuidadamente a un lado.
Cada centímetro de él parecía como un señor inglés indolente. Excepto por la frialdad casi inhumana. Si la espada de un asesino se convirtiera en un hombre, tomaría la forma de Draco Malfoy.
Ella lo miró fijamente, asimilándolo.
Hermoso y maldito. Un ángel caído. O tal vez, el ángel de la muerte.
Mientras ella lo estaba estudiando, él cerró el periódico con cuidado y la miró. Ella se encontró con sus ojos por un momento antes de apartar la mirada.
—¿Qué te pasa? —preguntó después de mirarla unos segundos.
Ella se sonrojó ligeramente y no respondió.
—Si no me lo dices, sólo sacaré la respuesta de tu mente.
Hermione luchó por no estremecerse ante la amenaza. Miró fijamente el seto.
—Creo... creo que se llama agorafobia —dijo después de respirar profundamente varias veces —. Algo sobre... sobre los espacios abiertos me da pánico.
—¿Por qué?
—No lo sé. No es como si fuera racional —replicó con amargura mientras inspeccionaba la uniforme costura de su capa. Era algo ordenado para mirar, algo predecible. Algo que tenía sentido. Algo diferente a su mente irracional.
—Tienes una teoría, estoy seguro —él dijo con un tono provocador, como si la desafiara a negarse a decírselo, para poder abrirse paso en sus pensamientos y sacar la conclusión por sí mismo.
Se sintió tentada a mentir, pero sería inútil. Él estaría, sin duda, otra vez en su mente antes de que ella escapara. Si no le decía ahora, igual lo sabría mañana. O al día siguiente. O cada vez que él decidiera investigar sus pensamientos otra vez.
—Probablemente sea por estar en esa celda durante tanto tiempo — dijo ella después de un minuto —. No había nada… era como un vacío. Todos estaban muertos. Nadie iba a venir por mí. Estaba allí, y ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado. Las paredes… eran lo único real. Supongo que… en ese entonces confiaba en eso. Ahora, cuando trato de caminar a algún lugar y no sé dónde voy... No lo sé. No puedo… Se siente como… —ella luchó para explicar el terror que sentía —. Es como... ser abandonada otra vez. Que todos están muertos y yo simplemente estoy sola... Y puedo manejarlo cuando mi mundo se siente pequeño… pero cuando recuerdo lo grande que es… No puedo. No puedo…
Ella se ahogó y su voz se apagó. No sabía cómo describirlo. Las palabras no lograban captar toda la complejidad irracional. Se quedó mirando al vacío, perdida.
La expresión de Malfoy pareció endurecerse más mientras ella hablaba.
—¿Y ayer? —preguntó después de una pausa desagradable.
—No lo sé. Supongo que mi horror superó mi miedo.
Él se quedó en silencio por un momento antes de resoplar débilmente y reclinarse en su silla, estudiándola.
—Tengo que admitir que cuando escuché que eras tú la que vendría aquí, tenía ganas de ser el que finalmente te quebrara —dijo y se inclinó hacia ella con una sonrisa dura— . Pero dudo que incluso sea posible superar lo que te has hecho a ti misma. Es bastante decepcionante.
—Estoy segura de que aun así lo intentarás —le contradijo ella, mirándolo a los ojos. Sabía que su desesperación estaba escrita en su rostro, pero no tenía sentido tratar de ocultarlo.
Sus ojos plateados brillaron cuando la vio.
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*08 de Septiembre de 2019*
