Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Mary Eagle Med


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 9

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Malfoy no volvió a hablarle por el resto de la hora. Sacó un libro de su capa y se dispuso a leer, aparentemente inmune al frío.

Hermione cerró los ojos durante varios minutos y trató de obligar a su corazón a no palpitar simplemente mirando hacia el cielo.

Ella lo iba a superar.

No le importaba lo que tomara.

Los días se difuminaban entre sí.

Malfoy aparecía a diario, inmediatamente después del almuerzo y la llevaba al porche. Una vez allí, generalmente la ignoraba, leyendo El Profeta o algún libro. Hermione se paseaba por la galería, tratando de encontrar el valor para caminar. Podía bajar los escalones de mármol, pero se quedaba inmóvil antes de llegar a la grava.

A diferencia del pasillo, esto no podía superarlo. Era una línea que era incapaz de cruzar. Las partes racionales de su cerebro se detenían.

Así que se sentaba en los escalones, recogía la grava en sus manos y arrojaba las rocas, una a la vez, hasta donde podía. O las colocaba en cuadros o runas.

No había nada más que hacer.

Malfoy nunca le hablaba, y por eso ella no podía hablar con él. No es que quisiera hacerlo, pero la indignidad de requerir permiso le ponían los pelos de puntas.

Al parecer, el hecho de que los Malfoy no necesitaran sirvientes significaba que no se esperaba que ella hiciera algo, excepto existir. No le proporcionaron absolutamente ningún medio para ocuparse. No había libros, ni papel, ni siquiera un poco de cuerda. Estaba casi tan aburrida en la mansión como lo había estado en su celda en Hogwarts. Excepto que también estaba vigilada obsesivamente por un retrato prejuicioso y sabía que había una mansión fuera de su habitación esperando ser examinado si sólo pudiera reunir el valor para hacerlo.

Hermione había explorado todos los dormitorios a lo largo de su pasillo repetidamente. Había estudiado el laberinto de setos a través de todas las ventanas hasta que estuvo casi segura de que podría encontrar una vía de escape.

Estaba tratando de encontrar el coraje para bajar las escaleras y explorar los otros pisos. Había atravesado el primer piso casi nueve veces con Malfoy. Sin embargo, parecía que no se atrevía a hacerlo sola.

Después de ocho días, Malfoy no apareció después del almuerzo. En su lugar, la sanadora Stroud entró por la puerta al dormitorio de Hermione.

Hermione se quedó en silencio y observó a la mujer conjurar una mesa de examen en el medio de la habitación.

Todos los que Hermione odiaba la obligaban a estar en mesas: -Voldemort- Malfoy- Stroud. Caminó hacia delante antes de ser obligada y se sentó en el borde.

—Abre la boca —ordenó la sanadora Stroud.

La boca de Hermione se abrió automáticamente, y la sanadora Stroud levantó una poción y vertió una gota en su boca. Cuando el vial volvió a cerrarse, Hermione echó un vistazo al contenido y se tensó. Veritaserum.

Supuso que era una forma de hacer que las citas médicas fuesen eficientes… evitar que los sujetos mintieran. Hermione no podía entender el punto. Las esposas ya la hacían obediente, la sanadora podría simplemente ordenarle que dijera la verdad.

Stroud pareció notar la expresión en su rostro.

—Simplifica las cosas —dijo, agitando su varita —.Si el Oficial Supremo te hubiera ordenado a mentir sobre algo, estarías en conflicto. De esta manera, la honestidad no es tu culpa.

Hermione asintió. Suponía que eso tenía sentido.

—Hmm. Todavía no estás embarazada. Supongo que esperar algo tan pronto era demasiado.

Hermione casi se derrumbó de alivio. Luego recordó que eso significaba que Malfoy vendría a tomarla sobre una mesa por otros cinco días, y su alivio se desvaneció bruscamente.

—Míreme, señorita Granger —le ordenó la sanadora Stroud —. ¿Alguien le ha hecho daño desde que está aquí?

Hermione miró fijamente a la mujer mientras su boca respondía por su propia voluntad.

—He sido violada físicamente cinco veces y mentalmente, dos veces.

La sanadora Stroud parecía impasible pero algo pensativa.

—¿La legeremancia es dolorosa?

—Sí.

—Hmm. Tomaré nota de eso. ¿Algún otro daño?

—No.

—Muy bien. Eso es un alivio. Ha habido... problemas con algunas de las otras.

Hermione sintió que el horror de deslizaba como la caricia de un fantasma.

—¿Es... están bien? —ella gruñó.

—Oh, sí. Nos encargamos de todo. Algunos hombres simplemente necesitan que se les recuerde que pueden perder los regalos del Señor Oscuro si no los cuidan apropiadamente—dijo la sanadora Stroud. No había rastro de simpatía o culpabilidad en su expresión mientras continuaba agitando su varita sobre Hermione.

Hermione quería acercarse y romperle el cuello. Le temblaban las manos mientras luchaba por contenerse.

La sanadora Stroud era indiferente a la furia mal disimulada de Hermione. Ella lanzó un encantamiento de diagnóstico dirigido a la parte inferior de su abdomen.

—No hay desgarros. Eso es un alivio. Hubiera sido problemático. Debería haber venido antes para revisarte, pero estaba bastante ocupada. Supervisar todas las ubicaciones fue más tedioso de lo que me imaginé.

Stroud parecía esperar que Hermione fuera comprensiva. Sin embargo, ella miraba fijamente el reloj sin ocultar su prisa y no contestó.

—Su condición física de alguna manera se ha deteriorado. ¿Está saliendo afuera para ejercitar diariamente? —preguntó la sanadora con una expresión irritada.

Hermione se puso rígida, su pecho se tensó mientras intentaba respirar y contestar de manera indiferente.

—No…no salía, pero el Oficial Supremo ha comenzado a asegurarse de eso.

—¿Estás caminando? Las caminatas largas son importantes para la constitución.

—No… no puedo.

La sanadora Stroud miró a Hermione.

—¿No puede?

Hermione se mordió el labio y vaciló—. Tengo ataque de pánicos… el simple hecho de dejar esta habitación es difícil. El Oficial Supremo me lleva al porche por una hora, pero yo… no…no puedo…, es…muy…muy…

Hermione comenzó a jadear mientras trataba de describirlo. Incluso con la ayuda de veritaserum, luchaba por poner el miedo en palabras. Luchó para manejar la ola, la ira y la desesperación que sentía por tener un obstáculo tan irracional que no podía superar sola.

Apretó los labios, pero se torcieron bruscamente. Podía sentir la presión en sus mejillas y los ojos mientras luchaba por no llorar debido a eso.

—Interesante —dijo Stroud, garabateando varias notas —. Presumiblemente, debido a su encarcelamiento. No se me había ocurrido que salir afuera sería un problema. Hmm. Una poción calmante no sería suficiente, pero tampoco puedo darte algo para aliviar la ansiedad por un tiempo permanente; interfiere con el embarazo. Tal vez algo temporal, para ayudarte a adaptarte. Tendré que investigarlo.

Hermione no dijo nada.

—Te proporcionaran los materiales diariamente para tu ciclo menstrual —agregó Stroud mientras continuaba escribiendo notas. Un pensamiento pareció ocurrírsele, y miró a Hermione con curiosidad —. ¿Cómo… cómo hacías cuando estabas en prisión?

—Sólo sangraba —respondió Hermione —. La celda se mantenía limpia, pero no me daban nada.

Stroud meneó la cabeza ligeramente a manera de desaprobación. Como si tuviera una moral superior a la de Umbridge con respecto al trato de Hermione.

—¿Algo más qué cree que debería saber? —la sanadora le preguntó.

—Creo que usted es malvada e inhumana —Hermione contestó de inmediato.

Ni siquiera tuvo tiempo para darse cuenta de las palabras que salieron de su boca, el veritaserum las había arrastrado hacia afuera.

La expresión de Stroud vaciló por un momento.

—Bueno, supongo que me expuse a eso. ¿Algo sobre tu salud que crea que debería saber?

Hermione pensó por un momento—No.

—Está bien —la sanadora miró sus notas una última vez —. Oh, casi me olvido. Quítate las medias.

Hermione se las sacó obedientemente. Stroud miró las piernas de Hermione por un momento y luego agitó su varita. Tuvo una sensación de ardor punzante y brusco por varios segundos.

Hermione siseó un poco. Cuando el ardor se desvaneció y bajó la mirada vio que sus piernas eran de un color rojo brillante y tenían la apariencia de estar irritadas.

—Un encantamiento de depilación permanente. Varios hombres se han quejado. Uno de ellos intentó poner la poción en la bañera, pero la pequeña bruja maliciosa hundió la cabeza y emergió completamente calva.

La sanadora le entregó un pequeño frasco de esencia de murtlap.

—La irritación debería desvanecerse en uno o dos días. Hablaré con el Oficial Supremo sobre su condición.

Volvió a colocar el expediente de Hermione en un maletín. Hermione se levantó de la mesa y se puso de pie torpemente, sosteniendo sus medias en una mano y el frasco de murtlap en la otra. Con un movimiento de su varita, Stroud desapareció la mesa y salió de la habitación sin decir una palabra más.

Media hora después Malfoy llegó luciendo más enojado que de costumbre.

Hermione se puso la capa y lo siguió. Cuando llegaron al porche, él la miró con una mueca.

—Se requiere que camines al menos media milla.

Hermione parpadeó.

—Te enviaría con un elfo doméstico, pero a Stroud le preocupa que tu lesión cerebral autoinfligida pueda causarte una convulsión si te alteras demasiado —Él se veía lo suficientemente enfurecido como para romper algo —. Ahora estoy obligado a caminar contigo.

Miró a través de la finca por un momento antes de agregar —: Eres peor que un perro.

Bajó los escalones y luego se volvió, parado en el camino de grava.

—Ven —dijo con voz fría. Sus ojos brillaban y sus labios se apretaban en una línea seria mientras la miraba.

Hermione lo miró fijo, incrédula. El infierno se congelaría mucho antes de que la presencia de Draco Malfoy le impidiera tener un ataque de pánico.

La orden la arrastró hacia adelante.

Hermione respiró hondo mientras bajaba cautelosamente los escalones y luego, después de un momento de vacilación sobre la grava, dio cuatro pasos hacia él y quiso llorar de rabia cuando no se congeló en el camino.

Al parecer, era un día frío en el infierno.

Malfoy giró sobre sus talones y caminó por el sendero mientras ella lo seguía.

Se dio cuenta, en el camino que probablemente se debía a las esposas. Él le había ordenado que viniera y ella fue. Las esposas la obligaron a ser obediente mientras era violada. Si bien las compulsiones funcionaron, aparentemente también eran capaces de suprimir sus ataques de pánico de la misma manera que eran capaces de reprimir su deseo de luchar contra Malfoy para luego asesinarlo de manera dolorosa y prolongada.

Caminó a lo largo del exterior del laberinto de setos hasta que lo pasaron por completo y luego la condujo a través de los senderos entre los rosales de invierno.

Hermione se preguntaba si había algo en la finca Malfoy que no se sintiera frío, muerto y estéril. Los caminos de grava no tenían más que una piedra fuera de lugar. Los rosales habían sido cortados meticulosamente para el invierno. Los setos cortaban el cielo en paredes precisas y rectas.

Hermione nunca se había interesado particularmente en los formales jardines ingleses, pero el de la mansión Malfoy podría ser el más horrible que jamás había visto: setos, grava blanca, árboles sin hojas y arbustos podados casi hasta su muerte.

Imaginó que era menos horrible en la primavera y el verano, pero, en su estado actual, había visto aparcamientos con mayor atractivo estético.

Malfoy tampoco parecía inclinado a apreciar el paisaje.

Después de haber caminado durante una hora, él la regresó a la mansión. A medida que se acercaban, Hermione creyó ver un movimiento de la cortina del piso de arriba.

Malfoy caminó hacia la habitación de Hermione, pero en lugar de irse una vez que ella estuvo allí, se quedó mirándola.

Hermione retrocedió y sus manos se inquietaron con el broche de su capa. Tal vez si ella lo ignoraba él se iría.

—Cama —ordenó después de un momento.

Ella lo miró sorprendida, y él sonrió maliciosamente mientras se acercaba a ella.

—A menos que prefieras hacerlo en el suelo.

Hermione no se movió. Sólo lo miró fijamente, sintiéndose paralizada por el horror. Él sacó su varita y, después de hacer un movimiento brusco y no verbal, ella sintió como su magia se apoderaba de ella y la arrastraba hacia atrás hasta que chocó contra la cama y se volcó sobre ella.

Malfoy se acercó, aburrido. Había un leve destello en sus ojos.

Hermione se mordió el labio para no gemir y se cruzó de brazos.

Él la miró y luego, presionando sus piernas entre las de ella, se inclinó sobre ella.

Hermione deseaba poder hundirse en la cama y asfixiarse allí. Ojalá pudiera gritar. Ojalá pudiera tener una pizca de su magia para luchar contra él.

Serás obediente. Estarás callada. No te resistirás.

Ella apoyó la barbilla contra su hombro y trató de apartarse de él tanto como pudo.

La mano derecha de él presionó el colchón a la altura de su cabeza, y luego ella sintió la punta de su varita debajo de su barbilla.

—Mírame, sangre sucia —ordenó.

Ella levantó la barbilla cuando se giró para mirarlo a los ojos. Estaban a sólo unos centímetros de los de ella. Las pupilas de él estaban contraídas, y el gris de sus irises parecía una tormenta.

Él entró en su mente.

Ella jadeó por la sorpresa.

Incluso su legeremancia era fría. Era como ser sumergido en un lago helado. Le dolía con un malestar claro y contundente.

A diferencia de ocasiones anteriores, su mente estaba despejada de trauma o conmoción. La experiencia fue mucho más vívida a causa de eso. Él recorrió sus recuerdos, atendiendo a todos los grupos que estaban encerrados. Intentó abrirse paso en uno hasta que un gemido se desprendió de los labios de ella.

Él se movió rápidamente. Como si simplemente estuviera verificando que ninguno de ellos fuera accesible todavía. Después de revisarlos, se trasladó al presente.

Parecía divertido por el creciente odio de ella. Lo desesperada que estaba por querer matarlo. La observó explorar las otras habitaciones, correr por la finca y sentarse aburrida en los escalones del porche; como había leído El Profeta; su ataque de pánico.

Examinó sus repetidos esfuerzos por recordar los detalles de la muerte de Dumbledore y cómo ella no podía recordar algo sobre el brazo del hechicero. Ese detalle despertó su interés. Trató de encontrar la información, pero donde Hermione había ocultado los detalles en su mente, era imposible saberlo.

Podía sentir su irritación cuando finalmente se trasladó a su cita con Stroud, su paseo por la finca y cuán profundamente a ella le disgustaban los jardines. Cuando llegó a su horror después de haberla ordenado ir a la cama finalmente se retiró de su mente.

Él la miro con desprecio.

—Tenlo por seguro, sangre sucia, no tengo ningún deseo particular de tocarte. Encuentro tu mera existencia dentro de mi mansión ofensiva.

—El sentimiento es decididamente mutuo —dijo Hermione con voz seca. No fue una réplica particularmente buena; le dolía la cabeza. Se sentía como si Malfoy hubiera insertado toda su mente en la de ella, y la había herido internamente.

Malfoy se enderezó y la miró como si esperara que dijera algo más. Ella lo miró fijo.

—¿En verdad mataste a Dumbledore?

Él sonrió y se apoyó contra un poste de la cama, cruzando los brazos y ladeando la cabeza hacia un lado.

—¿De alguna manera olvidaste eso también? ¿Hay algo útil que recuerdes? ¿O simplemente olvidas todo lo que no has recibido de un libro de texto? —Se miró las uñas por un momento y luego las rozó contra su túnica de manera aburrida —. Supongo que eso fue todo para lo que fuiste buena. Ni siquiera peleaste durante la guerra, ¿verdad? Ciertamente nunca te vi. Nunca estuviste ahí con Potter y Weasley. Sólo te escondiste. Gastando todo tu tiempo en los pabellones del hospital, agitando la varita inútilmente, salvando a personas que hubieran estado mejor muertas.

Ante sus palabras, Hermione sintió que se le drenaba la sangre de la cabeza con tanta brusquedad que la habitación giró ante sus ojos. Ella jadeó como si hubiera sido golpeada por una bludger.

Todas las veces que había curado a Ron, Bill, Charlie, George y Fred, Tonks, Remus, Ginny, Hannah, Angelina, Katie...

Los salvó para el final de la guerra. Los salvó para ser torturados hasta la muerte. Los salvó para ser esclavizados y violados.

Se tapó la boca con las manos y apretó los dedos con fuerza contra los labios hasta sentir el contorno de los dientes. Todo su cuerpo se sacudía en la cama e intentaba no sollozar. Un gemido ahogado se desgarró entre sus dedos. Tenía una sensación punzante en sus ojos el momento antes de que la cara de Malfoy se nublara por las lágrimas. Ella rodó a su lado y se hizo un ovillo.

—Como tienes tanta curiosidad por saberlo, te cuento que el Señor Oscuro personalmente solicitó que matara a Albus Dumbledore en algún punto durante el sexto año. Así que un viernes por la mañana, cuando el idiota incompetente pasó junto a mí en los pasillos, le lancé una maldición directamente por la espalda. Una maldición asesina. Se había detenido a conversar con algunos chicos de primer año sobre caramelos de limón o algún otro tema igualmente absurdo. Muy descuidado de dejarse así expuesto. Pero eso es ser un Gryffindor para ustedes. Nunca esperan que alguien pueda elegir asesinarlos simplemente a plena luz del día. Estoy bastante seguro de que incluso él sabía que iba a tratar de matarlo, pero aun así, me dio la espalda. Tal vez supuso que me faltaba el valor —Él resopló débilmente con desdén antes de suspirar —. Ese es el único inconveniente de usar la Maldición Asesina en la espalda de alguien, pierden ese instante de realización antes de morir.

Hermione se mordió el labio mientras escuchaba la lenta narración de Malfoy. Había esperado, si alguna vez ella hacía la pregunta, que él sería horrible y presumido al respecto. Aun así, de alguna manera, todavía se sorprendió escucharlo.

—Supongo que tu amo estaba bastante satisfecho contigo —dijo ella sin mirarlo.

—Lo estaba, especialmente después de que le entregué la varita del viejo tonto. Cenó conmigo y con mi madre esa noche, aquí en esta misma mansión. Fui declarado su protegido.

El tono parecía vagamente vacío. Hermione lo miró por encima de su hombro. Él no la estaba mirando. Sus ojos estaban fijos en la ventana, parecía casi melancólico y pensativo; como si su mente se hubiera ido a otro lado.

Se despertó abruptamente y levemente le sonrió.

—¿Algún detalle más que necesites que te proporcione? —Él arqueó una ceja mientras hacía la pregunta. Su expresión era mecánica.

—No —dijo ella apartando la mirada de su rostro —. Eso era todo lo que quería saber.

—Bien —él se alisó la túnica y se volvió para irse —.El mundo exterior me llama. Intenta no tener una convulsión durante mi ausencia, sangre sucia.

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NdT: Hola queridas lectoras. Si sigues aquí leyendo, te agradezco muchísimo de corazón. Disculpen por la demora como siempre, pero si leyeron la última publicación estaba con mi perro muy enfermo y lamentablemente no tuvo un buen desenlace. El pequeño consuelo que me queda es que ya no está sufriendo y que hice todo al alcance de mi mano para ayudarlo. Muchas gracias por sus mensajes de aliento. Lo extraño horrores, pero se que ahora está en un lugar mejor.

Para recompensar un poco, acá vengo con doble actualización. Y ciertamente tenemos nuevas revelaciones y nuevos detalles que no pasan por desapercibido.

Lamentablemente nuestra Hermione está sufriendo, pero no es la única…. Y esa descripción de su fobia es tan vivida que se puede sentir realmente lo que está sintiendo. ¿Alguna opinión de Stroud?

Eso es todo por ahora, espero de corazón que estén bien y si no es así ¡Animo! Que hay que salir para adelante. Gracias por todo. Un gran abrazo.

*08 de septiembre de 2019*