Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Traducción beteada por Flame's Child y Mary Eagle Med
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 12
Nota de la autora: Tuve algunos lectores cada vez más frustrados con el ritmo de esta historia, por lo que pensé en ofrecer una nota de aclaración.
Para cualquiera que se pregunte, esta historia no está siendo improvisada. Es larga y compleja. La trama se diseñó cuidadosamente meses antes de que comenzara a publicarla. No estoy escribiendo pornografía de tortura emocional o arrojando elementos para generar conmoción. Hay una razón para todo. El misterio es complejo y requiere una gran cantidad de trabajo preliminar para diseñar y luego tiempo adicional para revelarse. Si bien éste siempre será un trabajo de temática oscura, el ritmo se acelerará y cambiará de varias maneras a medida que continúe desarrollándose.
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La sala en la que residía Voldemort era húmeda y cálida como una jaula de reptiles, ubicada en algún lugar subterráneo. Las paredes que pudo ver en la oscuridad eran de piedra y no tenía ventanas.
Lejos bajo tierra.
El aire era espeso y agrio. Maloliente. Pútrido a magia oscura.
Hermione quedó cubierta de un sudor frío y Malfoy la arrastró hacia adelante mientras luchaba por escapar. No era una decisión consciente, pero cada célula de su cuerpo le gritaba que se fuera.
La mano de Malfoy sobre ella era como una prensa, no podía liberarse. Él apenas pareció darse cuenta de que ella se retorcía en su agarre.
—Mi Señor —dijo con un tono respetuoso mientras se inclinaba —. He traído a la sangre sucia como lo solicitó.
Sus palabras fueron puntuadas por el aliento tartamudeante de Hermione mientras intentaba calmar su pánico. Un peso aplastante cayó sobre su espalda repentinamente y la obligó a postrarse sobre el suelo de piedra húmeda. Apenas podía respirar bajo la presión y se esforzó para arrastrar oxígeno por su garganta mientras su mandíbula se clavaba en el piso duro. El sonido retumbó en sus oídos.
—Oh, sí —murmuró Voldemort en un susurro acariciante —. Stroud mencionó que aún no estaba embarazada.
Hermione levantó la mirada en pánico para poder ver desde donde estaba siendo inmovilizada en el suelo. Voldemort se encontraba recostado en un gran trono de piedra mirándola, indolente.
Él agitó una mano, ésta tenía escamas opacas.
—Tráela adelante —ordenó.
El peso que aplastaba a Hermione en el suelo fue liberado y dos asistentes la levantaron del suelo y la arrastraron por los escalones del estrado, obligándola a arrodillarse a sus pies.
Voldemort no se enderezó. Giró un poco la cabeza y se limpió la comisura de la boca. Hermione cerró los ojos con fuerza, pero él se lanzó hacia su mente. La presencia de él se sentía como un hierro incandescente. La estaba quemando y dañando. Gritó y gritó hasta que sus pulmones y su garganta cedieron y ella sólo quedó temblando de agonía.
Hermione no se había dado cuenta de lo mucho que su conmoción al ser liberada de la celda había nublado todo. No recordaba que le doliera tanto o , tal vez, Voldemort se sentía vengativo debido a su aparente infertilidad.
Fue como si le desollaran la consciencia.
No supo cuánto duró. Se sintió como si hubiera sido una eternidad. Sintió que debería haber muerto varias veces en el transcurso.
Voldemort intentó atravesar la magia alrededor de sus recuerdos encerrados y una vez que se rindió, procedió a devastar todos sus recuerdos recientes: su llegada a la mansión Malfoy, la primera vez que Malfoy la violó en su habitación. Y la segunda vez, y la tercera y la cuarta y la quinta y la sexta. Él la hizo revivir los diez días como si tuviera curiosidad por ver cómo Malfoy lo hizo. Sus ataques de pánico. Sus conversaciones con Malfoy. Sus interacciones limitadas con Astoria. Sus preguntas, sospechas y esquemas. Escudriñó los meses con excesiva crueldad y curiosidad.
Él arrasó con su mente hasta que ella se quedó sin fuerzas y sus músculos estaban demasiado desgastados para incluso temblar.
Finalmente se retiró y las manos que agarraban a Hermione le permitieron caer al suelo, con espasmos.
—Conocías a la sangre sucia en la escuela —ella escuchó a Voldemort decir después de un minuto.
—Sí, mi Señor —dijo Malfoy con un leve tono de burla —. Era una de las favoritas de Potter.
—Sueña con tu muerte desesperadamente. Más de lo que sueña incluso con la mía —dijo Voldemort, divertido.
—Una señal de que ella tiene una idea de lo que es posible —dijo Malfoy arrastrando las palabras.
Voldemort le dio un empujón a Hermione con la punta del pie. Su visión seguía tambaleándose y luego desaparecía intermitentemente cuando trataba de enfocar la mirada. No era oscuridad. Era como si sus ojos ya no supieran ver.
—Ella es inteligente. Confío en que la estés manteniendo bien, Oficial Supremo.
—Por supuesto, mi Señor. Usted sabe que tengo éxito en lo que sea que me pida.
—Así es —dijo Voldemort —. Ha pasado mucho tiempo desde que me has causado alguna decepción.
—Le hice un juramento inquebrantable, mi Señor.
—Eres consciente de que ella es peligrosa —dijo Voldemort y Hermione sintió que la magia la arrastraba repentinamente del suelo y quedó suspendida en el aire mientras él la miraba, su rostro retorcido con desagrado —.Está al acecho para encontrar una debilidad para explotar.
—Usted la ha enjaulado cuidadosamente. Sabe que no le fallaré —dijo Malfoy respetuosamente.
—Quiero que quede embarazada —dijo Voldemort con un fuerte siseo. Luego, como si fuera una ocurrencia tardía, agregó —: Me preocupa que el linaje Malfoy no tenga un heredero.
—Por supuesto, mi Señor, Astoria y yo hemos tenido cuidado de seguir todas las instrucciones de la sanadora Stroud —dijo Malfoy.
—Muy bien —dijo Voldemort, hundiéndose aún más en su trono y secándose la comisura de la boca nuevamente —. Entonces regrésala a la mansión.
Malfoy hizo una reverencia y luego agarró a Hermione del brazo desde donde colgaba suspendida. La magia que la sostenía se liberó y ella cayó contra él. Él hizo una mueca de evidente disgusto y procedió a arrastrarla fuera del pasillo y lejos del empalagoso y opresivo nido de magia oscura.
Cuando estaban a mitad de camino de algún pasillo, Malfoy la empujó contra una pared y la soltó. Ella se deslizó hasta el suelo y levantó las manos temblorosas para limpiar las lágrimas que se formaban en sus mejillas. Seguía sin poder ver por el dolor cegador en su mente.
—Bebe esto —le ordenó él, deslizando en su mano un vial de una poción común para aliviar el dolor —. De lo contrario, te desmayarás cuando aparezcamos y aumentará considerablemente tu tiempo de recuperación.
Ella lo bebió, bastante segura de que no la iba a envenenar.
—¿Te pasó esto alguna vez? —preguntó sin darse cuenta, cuando el dolor comenzó a disminuir para poder hablar de nuevo y el rostro de él se enfocaba lentamente.
Malfoy la miró por un momento —. Más de una vez —respondió —.Mi entrenamiento fue riguroso.
Ella asintió.
—¿Fue después de quinto año? —preguntó ella mirándolo. El dolor pareció desvanecerse un poco cuando se concentró en la pregunta.
—Sí —le respondió en un tono seco.
—¿Tu tía?
—Ajaam —tarareó en confirmación, con los ojos entrecerrados. Ambos se miraban fijamente. Se sentía como si él fuera lo único que podía ver.
—No es lo único que aprendiste ese verano —ella señaló. Los ojos de él se abrieron gradualmente.
—¿Necesitas una confesión? ¿Debo contarte todo lo que he hecho? —preguntó, alargando las palabras cuidadosamente. Se acercó más para quedar por encima de ella.
Ella se obligó a no acobardarse, ni encogerse más de lo que ya estaba derrumbada. Lo miró a los ojos. Una pregunta se elevó a sus labios y sintió de alguna manera que era vital que la hiciera.
—¿Quieres hacerlo?
Él la miró como si estuviera reflexionando algo. Luego endureció la mirada y dio un paso atrás.
—¿Por qué querría hablar contigo sobre algo, sangre sucia? —preguntó fríamente, agarrándola por el brazo y arrastrándola por el pasillo hasta el punto de aparición.
El cerebro de Hermione todavía se sentía aplastado y dañado. Cuando Malfoy apareció de nuevo en su habitación, la sensación de presión en su cabeza la hizo llorar y colapsar, vomitando tan pronto como reapareció.
Él se puso rígido, miró y limpió el desastre del suelo mientras ella intentaba luchar contra las interminables oleadas de náuseas.
—Ve a la cama. Tienes dos días para recuperarte antes de que puedas volver a caminar —dijo antes de darse la vuelta para irse.
Ella lo habría fulminado con la mirada si hubiera podido interrumpir el movimiento compulsivo de su cuerpo por las arcadas.
Cuando finalmente se convenció de que no quedaba absolutamente nada en su estómago para expulsar, Hermione se metió en la cama y acunó la cabeza en sus brazos.
No estaba segura de cuándo pasaron dos días. Durmió como una cosa muerta y no pudo haber dicho si habían pasado horas o dos días cuando finalmente se despertó sin una migraña.
Mientras estaba jugando con el desayuno, Malfoy entró.
Ella lo miró hoscamente desde la cama.
—Saludos navideños, sangre sucia —dijo arrastrando las palabras.
Ella lo miró con leve sorpresa.
—Como regalo de Navidad para mí, he decidido terminar el ritual semanal de reemplazar todos tus zapatos. Debería llegar mañana. Por favor, no lo interpretes como un signo de mi afecto —dijo y se rió por un momento. Luego su expresión se volvió fría mientras se acercaba —. Han pasado tres días y no has salido de tu dormitorio. Espero que no me causes molestias.
Hermione se sentía demasiado débil para tenerle miedo a Malfoy.
—No tengo forma de saber qué fecha es—dijo ella con voz monótona —. Quizás darme un calendario podría ser un regalo adicional para ti.
Él la miró fijamente.
—¿No se te ocurrió pedirle a un elfo? —preguntó después de un momento.
Hermione lo miró fijo y sintió lágrimas de humillación no deseadas picándole en el rabillo del ojo. Su boca se torció mientras luchaba por no gruñir o llorar.
—No puedo hablar a menos que me hablen —respondió con rigidez.
Malfoy se congeló y guardó silencio durante un tiempo sorprendentemente largo. Una expresión indescifrable cruzó por su rostro antes de parpadear y reír débilmente.
—Y yo que pensé que era una cuestión de derechos de los elfos —dijo con una sonrisa. Sus ojos todavía parecían ligeramente congelados —.Enviaré un elfo más tarde y veré si puedes hablar si él inicia.
Giró sobre sus talones y salió sin decir una palabra más.
Cuando Hermione terminó su comida, una elfina apareció a retirarle los platos.
—Amo quiere saber si necesita algo —dijo, evitando su mirada.
—Un calendario que indique la fecha, si es posible. Y… un libro, sobre cualquier cosa.
La elfina doméstica parecía incómoda.
—Puedo conseguirle un calendario. Pero Ama dijo que la sangre sucia no debe manchar ningún libro de los Malfoy y los hechizó para que quemen su sangre asquerosa.
Hermione apartó la mirada mientras su pecho se oprimía. Se mordió el labio para que no temblara. Por supuesto que Malfoy o Astoria harían algo malicioso como prohibirle la lectura.
—Entonces no importa —dijo en voz baja.
—Podría traerle El Profeta si lo desea —ofreció la elfina.
—Eso… sería bueno —dijo Hermione, poco dispuesta a sentirse esperanzada al respecto.
—¿La sangre sucia quiere algo más?
La boca de Hermione se movió nerviosamente. Casi le pidió a la elfina que la llamara Hermione. No había tenido a nadie que la llamara Hermione desde... desde...
Era difícil de recordar.
Pero no estaba segura de querer saber si la elfina tenía instrucciones específicas sobre sólo llamarla sangre sucia. Probablemente así era. Sería más fácil no permitirse siquiera preguntar.
—Nada más —contestó, mirando por la ventana.
La elfina se alejó.
Un calendario había aparecido en la pared y una copia de El Profeta estaba en su cama esa tarde cuando regresó temblando de su caminata.
25 de diciembre. Verlo en la pared la dejó helada por varios minutos.
La copia del periódico corroboró la fecha. Tenía miedo de extender la mano y tocarlo, casi esperando que la quemara. Eso sería un giro extra de maldad.
Apoyó vacilante la yema del dedo sobre el papel. No pasó nada.
Se sentó y lo leyó de adelante hacia atrás. Saboreando las palabras.
Leer.
Lo había extrañado. La última vez que había leído El Profeta había sido de manera tan apresurada.
Lo leyó lentamente una vez. Y luego otra vez. Y otra vez más. Cada palabra.
Era, en general, basura. Propaganda finamente encubierta. La noticia política era casi ininteligible en medio de todo el sesgo. A Hermione nunca le había parecido interesante el quidditch, pero leía con avidez los resúmenes del juego, ya que parecía ser lo único que se informaba con precisión. Las páginas de la sociedad hablaban sin parar de Astoria. Su nombre aparecía en cada artículo de la sociedad.
Leyó el periódico hacia adelante y hacia atrás, buscó cualquier patrón o códigos, por si acaso.
A la mañana siguiente encontró un par de botas en el armario entre sus zapatos, era el "regalo" de Malfoy. Había estado usando las suelas de sus zapatos delgados cada dos o tres días y caminar en la nieve hizo que se le congelaran los dedos de los pies en varias ocasiones.
Las botas eran de piel de dragón. Cuando se las puso, se adaptaron a sus pies perfectamente. Se dio cuenta de que tenían encantamientos entretejidos para mantener sus pies a una temperatura perfecta; podría caminar cien millas y nunca le saldría una ampolla.
Miró a las botas, confundida. Eran algo... excesivo.
Muy parecido a la capa que le había proporcionado.
Quizás Malfoy ni siquiera sabía cómo comprar zapatos normales. Sólo suponía que todas las botas debían ser de piel de dragón, con control de temperatura y hechizos amortiguadores.
Encontrar a Malfoy considerado fue absolutamente desconcertante. Se quedó mirando las botas durante varios minutos más.
Ella descartó la noción. Si Astoria tuviera un perro faldero, seguramente estaría equipado con un collar de joyas.
Ella era sólo una mascota sustituta con buen calzado y envuelta en una capa para que la follara.
Probablemente él estaba preocupado de que si ella se congelaba, tendría que interactuar con ella nuevamente.
Y, dado que supuestamente tenía el objetivo de tener tres hijos antes de que ella dejara la finca, se tenía previsto que viviría en la mansión Malfoy durante al menos cuatro años. Posiblemente cinco o seis.
Considerando lo espartana que la mansión Malfoy parecía ser, Malfoy aparentemente se adhería a una estricta filosofía de "cómpralo una vez, cómpralo de por vida". El hecho de que hubiera tenido que comprarle veinte pares de zapatos en dos meses probablemente era algo que consideró moralmente ofensivo.
Si le hubieran entregado las botas antes, podría haberse sentido esperanzada de usarlas para escapar. Pero cuando miró sus pies, no sintió ni el más mínimo destello de optimismo.
Aunque sería bueno no tener los pies adoloridos durante horas todos los días.
Las cosas por las que se sentía agradecida eran realmente horribles.
La elfina doméstica volvió a aparecer para retirar los platos y le preguntó si quería algo.
—¿Puedo conservar los periódicos después de leerlos? —Hermione preguntó con cautela.
Al parecer, la pregunta no era una que la elfina hubiera estado preparada para responder. Movía los pies de un lado para otro y parecía estar pensándolo.
—Topsy piensa que sí. Luego serán simplemente eliminados —dijo después de varios minutos —¿Por qué la sangre sucia los quiere?
Hermione se encogió de hombros.
—No hay nada que hacer. Tener papel que pueda usar sería bueno. Supongo que me lo negarán si pido un ovillo de hilo o lana.
La elfina asintió con la cabeza, dando a entender que la suposición de Hermione era correcta.
—Topsy debe mantener limpia esta habitación. Pero la sangre sucia puede usar el periódico hasta que llegue el próximo.
—Muy bien —dijo Hermione estando de acuerdo. No es que tuviera otra opción en el asunto.
Hermione leyó el periódico del día doce veces antes de romperlo en cuadrados bien proporcionados. Había pasado la noche anterior revisando una lista de cosas que creía que se le permitiría tener. Había asumido que no podía tener agujas de tejer. Estar restringida de lana había sido una suposición, aunque parecía cuestionable que a Malfoy le preocupara que se ahorcara donde un retrato podía delatarla…
Quizás afuera. Tendría que mirar más detenidamente los árboles en la finca ... Dejó de lado tales esquemas para guardarlo para más adelante.
No estaba pensando en el suicidio. No estaba pensando en la forma en que su cabeza todavía latía, como si Voldemort hubiera hecho un daño permanente a su mente. No estaba pensando en cómo los sonidos dolían o cómo sus manos habían comenzado a temblar debido al reloj otra vez, o en que la forma en que Voldemort la obligó a revivir su violación se había sentido aún más traumática que en el momento en que sucedió. No estaba pensando en cómo nunca iba a escapar.
No pensaba en otra cosa que en destrozar cuidadosamente El Profeta con tanta firmeza como sus dedos espasmódicos le permitían.
Eso era todo.
Era lo único en lo que estaba pensando.
Cuando había hecho varios cuadrados perfectos, los dobló. Comenzó con grullas de origami.
No podía recordar exactamente dónde había aprendido a hacerlos. La habilidad se sentía como si tuviera memoria muscular, creando los pliegues precisos en un orden específico que no recordaba haber memorizado.
¿Su padre? ¿Tal vez?
Alguien con dedos ágiles y precisos. En la mesa de la cocina guiándola por los pasos.
—Si doblas mil grullas en un año, obtendrás un deseo —dijo una voz masculina.
—No, tienes buena suerte y felicidad —llegó la voz de una mujer desde la habitación contigua.
—Es lo mismo.
—En realidad, no. Un deseo asume que una persona sabe lo que es mejor para ellos. La buena suerte y la felicidad dejan que el destino te guíe al lugar correcto. Preferiría que me regalaran el don de buena suerte y felicidad que un sólo deseo.
—Está bien, Confucio. Voy a deferir tu comprensión superior de lo místico.
—Ahora estás intentando provocarme a propósito. Combinar el confucionismo y la mitología japonesa es una ofensa ante los dioses de la pedagogía. No dejaré que llenes la cabeza de nuestra hija con tanta información errónea.
—Tal vez lo estoy haciendo para alentar su pensamiento crítico... Bien, me disculpo sinceramente por lo horriblemente mal educada que ella será ahora. Aceptaré toda la responsabilidad cuando la expulsen de la sociedad civil y la obliguen a vagar por la tierra como nómade. En el futuro, me aseguraré de revisar todo lo que digo en una biblioteca primero.
—Sí, gracias. Eso sería genial.
—El problema de casarse con alguien que nunca te aburre es que ni siquiera deja a un hombre en paz para enseñarle a su hija su pasatiempo favorito. Ven, te mostraré cómo hacer teselados de origami. Tu madre no conoce nada sobre eso. Acabo de leer un artículo de un astrofísico que propone usar la técnica para almacenar membranas grandes en satélites.
Hermione dobló grullas de origami hasta que sus dedos se sintieron en carne viva. Luego los colocó en el suelo para que se pararan con las alas extendidas.
El periódico no tenía la fuerza ideal para el origami, pero era algo para hacer. Hermione no había tenido nada que hacer en tanto tiempo.
Era una pena que la mitología japonesa no fuera magia real. Doblaría cien mil grullas si eso le diera un poco de suerte.
Recogió las grullas y las aplastó a todas. Las dejó en una pila ordenada para que los elfos las eliminaran.
Se preguntó cómo habían sido sus padres. Qué tipo de trabajos tenían.
Esperaba que su incapacidad para recordarlos significara que estaban a salvo en algún lugar. Que los había protegido antes de que comenzara la guerra.
Esperaba que no supieran qué había sido de ella.
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NdT: Hola mis queridas lectoras, espero que estén bien para cuando lean este capítulo.
Quería agradecerle muchísimo por todas sus palabras de consuelo con respecto a la partida de mi querida abuela. Muchas me compartieron sus propias experiencias y son grandes mensajes que quedan en mi corazón. Eternamente agradecida por todo.
Ahora me tomo un tiempito aparte para contar y recomendar a una traductora que está trayendo varias historias de SenLinYu en español. Así que no se pierdan la oportunidad, si les gusta como ella escribe, no dejen pasar sus traducciones. La pueden encontrar en Wattpad, en el perfil de RachelBarker07, que hasta ahora tiene cuatro traducciones publicadas:
-Ice
-A Slow Cruel Descent
-A Fragile Ascent
-The Library of Alexandria
Todas son historias hermosas y más que recomendadas. Muchas gracias Rachel por tu trabajo.
Eso es todo por ahora, espero volver pronto con un nuevo capítulo de esta intrigante historia. Las quiero muchísimo y les mando un gran abrazo.
*24 de octubre de 2019*
