Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por Mary Eagle Med ¡Gracias, hermosa!


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 15

.

Hermione estaba fértil de nuevo.

La mesa reapareció en el medio de la habitación y ella se sintió resignada por el panorama. Había comenzado a sentirse inevitable.

Inevitable.

Hermione se dio cuenta con una sensación abrumadora, de que se estaba acostumbrando a su jaula.

Malfoy iba a violarla sobre una mesa y la idea de ello se había vuelto en una cuestión pragmática para ella. Incluso la palabra violación había comenzado a sentirse ligeramente inexacta.

Todo había empezado a sentirse...

Menos.

Física y mentalmente, el temor había comenzado a desvanecerse a medida que su mente la obligaba a adaptarse. No sintió náuseas. Su corazón no latía dolorosamente. La sensación desgarradora en su estómago no se sintió tan opresiva hasta hacerle pensar que podría estar asfixiándose.

Su mente se retorcía con la racionalización, tratando de adaptarla para hacerla sobrevivir.

Si su situación dejara de irritarla, sería menos probable que se arriesgara a un intento de fuga y sería menos propensa de provocar a Malfoy.

Podía entenderlo científicamente. Desde la perspectiva de un sanador, podría explicar la fisiología y la psicología de la misma. Era insostenible permanecer en un estado de miedo, horror y pavor constante. Su cuerpo no podía mantenerla en un estado permanente de lucha o huida. Se vería obligada a adaptarse o quedaría agotada. Era probable, que la poción que Malfoy le había administrado había ayudado a embotar su mente.

Comprender la ciencia no volvía más soportable la comprensión. La volvía peor. Ella sabía hacia dónde su mente se dirigía.

Se estaba "aclimatando a la mansión".

Ese pensamiento la sacudió hasta la médula.

Se quedó mirando la mesa y sin saber qué hacer al respecto. No era como si ella pudiera luchar contra él. No podía resistir más de lo que ya lo había hecho.

Él no estaba haciendo nada que doliera. Si prestaba atención, si dejaba de apartar su mente, probablemente empeoraría las cosas en lugar de mejorarlas.

Ella tenía que escapar. Era todo lo que tenía que hacer. Tenía que escapar. Tenía que encontrar una manera. Tenía que haber un camino. Ninguna jaula era perfecta. Nadie era perfecto. Tenía que haber algo en Malfoy para explotar. Sólo tenía que averiguar qué era.

Ella tenía que hacerlo. Tenía que hacerlo.

Siguió repitiendo la resolución para sí misma mientras cruzaba la habitación, se inclinaba sobre la mesa y separaba los pies.

No lo pienses, se dijo. Podrían suceder cosas peores si se permitía pensar.

—Me voy a escapar —se prometió a sí misma—. Voy a ir a un lugar donde la gente es amable y cálida, y yo sea libre.

Cerró los ojos con fuerza y pronunció la promesa para sí misma una y otra vez hasta que escuchó el clic de la puerta.

.

oOo

.

Vio pasar los días de enero.

Malfoy vino por cinco días. Al sexto día llegó e inspeccionó sus recuerdos sin decir ni una palabra. Parecía preocupado.

Luego la dejó sola.

Dobló origami. Exploró la mansión. Exploró la finca. Leyó el periódico.

Los informes sobre los esfuerzos de guerra fueron relegados a columnas más pequeñas. La fascinación pública con las subrogantes comenzaba lentamente a tragarse las páginas de la sociedad. Aparecían cada vez con más frecuencia en público: eran llevadas a la ópera, tratadas como si fueran mascotas exóticas. Se mostraban imágenes de sus figuras con gorros junto con chismes agresivos:

"¿Se estaba hinchando o simplemente se ajustaba a su túnica?"

"Fuentes anónimas dijeron cosas sugestivas como: "existe la posibilidad de que los Flint agreguen un nombre al tapiz familiar para fin de año".

La sanadora Stroud se mantenía en silencio con los reporteros, lo que sólo sirvió como combustible para más especulaciones.

Los ataques de pánico de Hermione casi parecían cosa del pasado. Había medido sus limitaciones e intentó no sobrepasarlas. Cuando permanecía concentrada y se ocupaba estudiando retratos y explorando la mansión y los terrenos, podía mantener la calma; especialmente cuando trataba de no pensar en la guerra y en cómo todos estaban muertos.

Gradualmente, se volvió tan buena en mantenerse ocupada que olvidaría momentáneamente que estaba olvidando. Respiró y experimentó un momento que no se sintió roto, afligido o desesperante.

Cuando era sólo su soledad lo que se extendía ante ella.

La culpa que la golpearía un momento después era tan fría y amarga como el agua de mar.

Se congelaría por un momento y luego tragaría el nudo de horror en su garganta y renovaría su promesa de escapar.

Pero no podía escapar.

Exploró la mansión de arriba abajo. Encontró un juego de ajedrez de magos y jugó partidas contra sí misma. Construyó torres de cartas con barajas de cartas que descubrió en un cajón. Visitó a los caballos.

No había manera de escapar.

Trató de encontrar a Malfoy pero nunca lo logró. No sabía si él alguna vez se encontraba en la mansión. Pudo haber estado afuera o justo detrás de una puerta que ella no pudo abrir. A veces se sentía como si la estuviera evitando.

Tuvo una idea de cómo podría posiblemente escapar.

Hermione comenzó a ver a Astoria con creciente regularidad. El clic de sus tacos en la distancia se estaba volviendo familiar y Hermione se hizo experta en desaparecer rápidamente detrás de una cortina o en el pasadizo de los sirvientes.

Los pasadizos de los sirvientes estaban llenos de mirillas ingeniosamente ocultas. Hermione sospechaba que, dada la utilización de elfos domésticos, los pequeños túneles retorcidos siempre se habían utilizado principalmente para espiar. La mansión estaba abarrotada de ellos; algunos eran obvios y otros estaban extremadamente bien ocultos. Hermione los encontró a todos. Cada vez que las dimensiones de una habitación parecían vagamente fuera de lo establecido, ella comenzaba a trabajar golpeando ligeramente las paredes y presionando cada nudo en la madera y retorciendo cada aplique y tornillo hasta que sentía que algo cedía. Algunas puertas aparecieron mágicamente, mientras que otras se construyeron de manera inteligente con engranajes y muebles que giraban.

Astoria rara vez estaba sola cuando Hermione la veía. La acompañaba el mismo hombre moreno y de hombros anchos que ella había vislumbrado en Año Nuevo. Pronto se hizo evidente que Astoria o su amante tenían algún tipo de objeción a las camas. La primera vez que Hermione los encontró, Astoria estaba casi desnuda y presionada contra una ventana de la sala.

Parecían tratar de tener relaciones sexuales en todas las habitaciones de la mansión.

Hermione hizo todo lo posible para evitarlos. No le gustaba especialmente la idea de que Malfoy usara sus recuerdos para ver cómo su esposa era sacudida desde todos los ángulos. Si bien consideró la idea de mirar sólo para molestarlo, luego lo descartó; a Malfoy no parecía importarle lo que Astoria hacía, probablemente no tendría ningún efecto en él y sería extremadamente incómodo para ella misma.

Cada vez que Hermione tropezaba con Astoria a mitad de su sesión de sexo, apartaba la vista rápidamente y se alejaba.

Durante un tiempo, simplemente encontró a la pareja amorosa mientras huía, pero un día se encontró con ambos completamente vestidos. Hermione había estado deambulando por el piso más alto del ala norte cuando los vio paseando por el camino de grava que bordea el laberinto de setos. Astoria estaba hablando animadamente y mientras hablaba, el hombre a su lado se volvió y miró hacia el ala norte. Mientras Hermione observaba, finalmente vio su rostro.

Graham Montague.

Hermione miró en estado de shock mientras él recorría cuidadosamente con la mirada las ventanas inferiores del ala norte. Cuando él levantó un poco más la cabeza, ella retrocedió bruscamente y se perdió de vista.

Su corazón comenzó a palpitar de repente.

Graham Montague era el amante de Astoria. Montague, que "casualmente" se encontró con Hermione durante una fiesta de Año Nuevo. Quién habría esperado que ella lo reconociera de inmediato.

Estaba teniendo una aventura con Astoria. Estaba visitando la mansión casi a diario. Estaba mirando hacia las ventanas donde estaba la habitación de ella con una expresión de intensa determinación.

¿Era todo una coincidencia? ¿Podría ser una coincidencia?

Hermione revisó todos los escenarios que se le ocurrieron.

¿Qué sabía ella de él?

Slytherin. Antiguo miembro de la Brigada Inquisitorial. Gravemente herido por Fred y George. En algún momento durante la guerra, ella lo había conocido y lo había olvidado. Estaba teniendo una aventura con Astoria y parecía estar buscándola a ella

¿Era un Mortífago? Hermione no lo sabía. A menos que hubiera estado trabajando en el Ministerio, habría tenido que unirse al ejército de Voldemort de alguna manera. Parecía estar en un nivel social demasiado alto para haber sido simplemente un Carroñero y no había demostrado mucha familiaridad con los funcionarios del Ministerio en la fiesta de Año Nuevo.

Hermione repitió todo lo que podía recordar de esa noche. Había estado tan absorta mirando a Malfoy y luego a las subrogantes que no había conectado que Astoria y Montague habían desaparecido al mismo tiempo. Cuando ella lo vio más tarde en la noche, él se había estado mezclando con la multitud, pero parecía estar más familiarizado con Marcus Flint y Adrian Pucey.

A pesar de su memoria incierta con respecto a la guerra, Hermione estaba bastante segura de que Flint y Pucey habían sido, por lo último que recordaba, Mortífagos de nivel medio sin ser tatuados con la Marca Tenebrosa.

Obtener una Marca Tenebrosa se había considerado una distinción significativa; una admisión en el círculo interno más selecto de Voldemort. A medida que el control de él sobre Europa se había vuelto más seguro, marcó cada vez menos seguidores.

Por lo tanto, la conclusión lógica fue que Montague también era un Mortífago. Marcado o sin marcar, eso no lo sabía.

Pero eso no explicaba por qué tendría interés o familiaridad con Hermione.

A no ser que….

Podría él…

Hermione tenía miedo de siquiera contemplar la idea, permitir que el pensamiento exista en su mente donde Malfoy podría encontrarlo, pero no pudo evitar pensarlo.

¿Podría Montague haber sido un espía de la Resistencia? ¿Podría seguir siéndolo todavía? ¿Podría ser eso lo que había estado tratando de comunicarle antes de irse con Malfoy?

Ella comenzó a mirar a Astoria y Montague cuidadosamente cuando no estaban teniendo relaciones sexuales. Los espiaba desde los pasadizos secretos y se convenció cada vez más de que Montague tenía motivos ocultos para estar en la mansión. Estaba extremadamente interesado en la casa y sus ojos vagaban de forma extraña cada vez que Astoria se distraía.

Hermione sopesó el riesgo de tratar de acercarse a él. Raramente estaba solo. Astoria nunca parecía alejarse más de unos metros de él.

En las pocas ocasiones en que Hermione lo vio solo, dudó. Le parecía tan desconocido. Seguramente, si él fuera alguien en quien confiar, lo sentiría instintivamente.

Trató de razonar consigo misma. Si él fuera miembro de la Resistencia y ella se le acercara prematuramente, podría exponerlo. Si no tuviera una forma de quitar las esposas, todo sería inútil.

Hermione decidió esperar la hora propicia y seguir observando. Mejor sospechas no confirmadas que cualquier cosa concreta que Malfoy pudiera obtener de ella.

Seguía indecisa.

.

oOo

.

La sanadora Stroud vino y descubrió que Hermione, una vez más, no estaba embarazada. Su expresión mientras estudiaba el resultado del diagnóstico parecía ser de irritación. Hermione miró fijamente el reloj en la pared.

—¿Por qué tus niveles de sodio son tan bajos? —preguntó la sanadora después de realizar varias pruebas más en Hermione.

Hermione la miró.

—No proporcionan sal con la comida.

—¿No lo hacen? —dijo la sanadora con un tono de sorpresa—. ¿Qué te dan de comer?

Hermione se encogió de hombros

—Cosas hervidas. Verduras, carne, huevos y pan de centeno.

—¿Por qué?

—Asumí que era lo que se les indicó que me dieran de comer. No es que tenga la libertad de cuestionar algo —dijo Hermione con frialdad.

—Se supone que debes tener una dieta equilibrada. Eso incluye sal —dijo la sanadora con una expresión de molestia. Alargó la mano y golpeó la esposa sobre la muñeca de Hermione con la punta de su varita.

Un minuto después, Malfoy entró con el ceño fruncido.

—¿Usted llamó?

—Sí. ¿Hay alguna razón por la que no le den sal?

Malfoy parpadeó.

—¿Sal? —él repitió.

—Ella dice que su comida está hervida y no tiene sal. Está empezando a afectar sus niveles de sodio —dijo ella con los ojos entrecerrados mientras miraba a Malfoy.

Las cejas de Malfoy se levantaron en aparente sorpresa.

—Los elfos recibieron instrucciones de proporcionarle las comidas. Supuse que estaba comiendo lo que Astoria y yo comemos —dijo. Entonces su mandíbula se apretó ligeramente y sus propios ojos se estrecharon—. Astoria es responsable de aprobar el menú. Averiguaré qué sucedió.

—Por favor, hágalo. El Señor Oscuro se está impacientando por la falta de progreso. No queremos que nada interfiera.

—Así es —dijo Malfoy fríamente, encontrando la mirada de la sanadora Stroud—. Ahora, si no hay nada más, debo volver a mi trabajo.

—Por supuesto, Oficial Supremo, no lo retendré —dijo la sanadora dándole una mirada final antes de volverse hacia Hermione.

Esa noche Hermione recibió una comida completa con guarniciones y una ensalada fresca, condimentos y, lo más importante para ella, un salero.

No se había dado cuenta de cuánto había echado de menos la sal hasta que finalmente la volvió a tener.

En retrospectiva, no fue exactamente sorprendente darse cuenta de que Astoria había decidido ordenar a los elfos domésticos que mantuvieran a Hermione en algún tipo de... ¿comida de prisión? ¿comida de campesino? Ni siquiera estaba segura de lo que se supone que era. La mujer era... extraña. Su indignación por Hermione parecía manifestarse de cualquier forma extraña con la que creía que podría salirse con la suya.

Y se salió con la suya, durante tres meses; aproximadamente doscientas setenta comidas. Hermione nunca quiso comer otra verdura demasiado hervida.

Malfoy entró a su dormitorio cuando casi había terminado de comer y se acercó para inspeccionar la comida en su plato.

—Aparentemente estoy obligado a asegurar personalmente todo —dijo con el ceño fruncido después de que la comida parecía cumplir con sus expectativas—. Podrías haberlo mencionado.

—Si comenzara a quejarme, la comida no sería lo primero que mencionaría —respondió Hermione, apuñalando brutalmente un tomate con su tenedor.

Él le dedicó una leve sonrisa.

—No. No creo que lo sea.

Se acercó a la ventana y miró hacia la finca mientras ella terminaba de comer. Se tomó su tiempo intencionalmente y recitó mentalmente todas las irritantes canciones repetitivas que había aprendido en la escuela primaria.

Cuando terminó, lo miró. Podía ver su perfil y se dio cuenta de que sus ojos se volvieron brevemente desenfocados.

«Espero que mueras de la manera más lenta y horrible que alguien haya inventado, Malfoy » gruñó de inmediato en su mente. Después de un momento él parpadeó y miró hacia donde estaba ella, impávido. Ella se encontró con su mirada sin pedir disculpas.

—Anotado —dijo él y luego hizo un gesto hacia la cama.

Hermione se acercó con resignación y se sentó en el borde antes de mirarlo, sin pestañear cuando sus fríos ojos plateados se hundieron en su conciencia.

Ella siempre terminaba boca arriba cuando él terminaba de revisar sus recuerdos.

Observó su recuerdo de Ginny varias veces.

Luego la observó espiando y preguntándose acerca de Graham Montague. Finalmente, se retiró de su mente.

—Montague obtuvo la Marca Tenebrosa después de la batalla final —dijo, mirándola—. Fue, según me han dicho, en reconocimiento de los servicios excepcionales que brindó —agregó con desdén.

—¿Tú también proporcionaste servicios excepcionales? —preguntó, mirando a Malfoy. No tenía idea de si le estaba mintiendo sobre Montague, si incluso se molestaría en hacerlo.

Él la miró y le dedicó una sonrisa cruel y rictus.

—Más excepcionales que los de Montague —respondió.

Entonces la sonrisa se desvaneció. Él la seguía mirando, estudiando cuidadosamente su rostro y luego bajando la mirada hacia el resto de ella.

Su mirada parecía más suave y oscura de lo habitual.

Ella se dio cuenta tardíamente de que estaba tendida sobre una cama delante de él. Sentía que le picaba la piel por lo que se incorporó rápidamente.

Él la miró por otro momento antes de desviar la mirada hacia la pared detrás de ella.

—Si tienes esperanzas de involucrar a Montague, debes dejar esa idea morir —dijo con frialdad. Luego se giró y se fue.

Una semana después, Hermione tuvo un nuevo sueño sobre Ginny.

Hermione estaba de pie en su habitación en Grimmauld Place cuando entró Ginny.

Has vuelto temprano —dijo Ginny.

Hermione miró su reloj.

Día de suerte —respondió Hermione.

Sí —dijo Ginny, luciendo un poco incómoda—. Emm. Quería... pedirte algo.

Hermione esperó.

Ginny tiraba nerviosamente de su cabello, su rostro estaba impecable.

Yo… bueno… tú, obviamente, sabes de mí y de Harry.

Hermione asintió brevemente.

Correcto. Bueno. La cuestión es que quiero tener cuidado. He estado usando el hechizo. Pero, hay algo sobre los Prewett. No son como otras familias mágicas. De alguna manera quedan embarazadas. Ron y yo fuimos accidentes después de que aparecieron los gemelos. Entonces… me preguntaba si podrías hacerme una poción anticonceptiva. Si tienes tiempo. Siempre fui mala en pociones. Si no puedes… está bien. Puedo pedirle a Padma. Sé que estás terriblemente ocupada. Sólo... no quería que pensaras que no quería pedirtelo a ti.

Por supuesto. De todos modos, estaré preparando pociones esta noche. Será algo fácil de incluir. ¿Tienes alguna preferencia con respecto al sabor? Los más efectivos no tienen un sabor muy agradable.

No me importa el sabor si funciona —dijo Ginny con valentía.

Bueno, ya tengo algunos viales de una variedad. Puedo dártelos ahora, si quieres.

¿En serio? —Ginny parpadeó y miró a Hermione con sospecha —¿Tú estás…?

Hermione pudo ver a Ginny haciendo una lista de posibles hombres en la vida de Hermione.

Tú no estás… con Snape ¿verdad? —Ginny de repente se atragantó.

Hermione se quedó boquiabierta.

¡Dios no! —ella farfulló indignada—. ¡Soy una sanadora! Tengo muchas cosas a mano. ¡Demonios! ¿Qué?… ¿Por qué podrías siquiera...?

Ginny parecía un poco avergonzada.

Él es la única persona con la que parece que hablas por mucho tiempo. Aparte de Fred, que está con Angelina. Con todos los demás con los que hablas terminas peleando. Y no de la manera que deriva en el sexo candente y furioso más tarde.

Eso no significa que lo estoy follando —murmuró Hermione, sintiendo como si su rostro estuviera a punto de prenderse en llamas—. Es un colega. Consulto con él sobre pociones.

Es que sólo pareces estar sola —dijo Ginny, mirando a Hermione detenidamente.

Hermione se sobresaltó ligeramente y miró a Ginny.

No hablas con nadie estos días —dijo Ginny—. Solías estar siempre con Ron y Harry. Pero incluso antes de que te fueras a estudiar para ser sanadora, parecías estar cada vez más sola. Pensé… que tal vez tenías a alguien. Cierto, Snape sería una elección extraña por muchas razones… pero es una guerra. Es demasiado para que alguien pueda manejarlo solo.

El sexo catártico es cosa de Ron. No mía —dijo Hermione con rigidez—. Además, no es como si estuviera peleando en el campo de batalla.

Ginny la miró pensativa por un momento antes de decir

Creo que la sala del hospital es peor que el campo de batalla.

Hermione miró hacia otro lado. A veces se había preguntado si podría serlo, pero nunca había sido una pregunta que pudiera hacerle a alguien.

Ginny continuó.

Pienso en ello cada vez que estoy allí. En el campo… todo está muy enfocado. Incluso cuando alguien es herido. Simplemente los apareces y luego regresas. Ganas algo y pierdes algo. A veces te atacan y a veces respondes. Y tienes días para recuperarte si estás mal, o si tu compañero de duelo muere. Pero en la sala del hospital, cada batalla parece perdida. Siempre quedo más traumatizada después de estar allí que peleando.

Hermione guardó silencio.

Y nunca tienes tiempo libre —agregó Ginny—. Estás de guardia para cada batalla. Nunca te dan tiempo, ni siquiera para dejarte llorar. Sé, por Harry y Ron, que sigues insistiendo en usar las artes oscuras cuando vas a las reuniones de la Orden. No estoy de acuerdo… pero lo entiendo. Me doy cuenta de que ves la guerra desde un ángulo diferente al del resto de nosotros. Probablemente, el peor. Así que... Sólo estoy diciendo que si tuvieras a alguien, estaría muy feliz por ti… Incluso si fuera Snape.

Hermione puso los ojos en blanco.

Deberías dejar de hablar ahora si todavía quieres esa poción anticonceptiva —dijo Hermione con una mirada fulminante.

Hermione se despertó en estado de shock.

Ginny y Harry habían estado juntos.

Ginny y Harry habían estado juntos y Hermione no lo recordaba. No había ni un rastro de ello en sus recuerdos. Lo había olvidado por completo.

La relación de Harry y Ginny había sido algo que ella había olvidado...

¿Intencionalmente?

¿Eso era lo que Hermione había estado escondiendo?

Ginny todavía estaba viva cuando Hermione fue encarcelada. Ella no había estado en la batalla final. No había sido torturada hasta la muerte junto con el resto de los Weasley.

Hermione había pensado que Ginny todavía estaba viva hasta que Hannah le contó sobre el Oficial Supremo.

Si Voldemort hubiera sabido del significado único de Ginny para Harry, su muerte habría sido horrible. Mucho peor que incluso de la que se había infligido al resto de los Weasley.

Hermione habría hecho cualquier cosa para proteger a Ginny, incluso robar sus propios recuerdos para tratar de salvarla.

Por Harry.

Por la misma Ginny.

Ginny había sido una amiga constante durante la guerra. No era cercana, pero había sido siempre constante en su amistad con Hermione, incluso cuando los cismas se habían desarrollado en muchas de sus otras relaciones. Ginny, Luna y Hermione se habían alojado juntas en Grimmauld Place hasta que Luna murió.

Pero Ginny estaba muerta. Malfoy la había cazado y la había matado.

Hermione sintió que iba a descomponerse.

¿Fue realmente tan inútil? ¿Había encerrado su pasado para proteger a Ginny sin saber que Ginny ya había muerto? Hermione había sido entregada a Malfoy y arrastrada frente a Voldemort, y todo era para proteger a alguien que ya estaba muerto.

Y Snape.

Hermione se había esforzado mucho desde su liberación para no permitirse pensar en Snape.

Había pensado que él había estado de su lado.

La había entrenado para que fuera experta en pociones. Había dedicado innumerables horas de su tiempo personal para hacerlo.

Poco después de que mataran a Dumbledore, ella descendió a las mazmorras a la puerta de Snape y preguntó con voz firme:

—Si hay una batalla, ¿qué pociones debería saber preparar? ¿Y qué me costaría encontrar o comprar?

En lugar de burlarse de ella y cerrarle la puerta en la cara, él la invitó a entrar en su oficina. Hasta que Hogwarts fuera cerrado, ella pasó todas las noches hasta altas horas de la noche en su oficina, preparando una poción complicada y rigurosa tras otra. Cuando Hogwarts fue abandonado, él continuó enseñándole en Grimmauld Place.

El enigmático hombre parecía haberse descongelado lentamente por puro agotamiento mientras la entrenaba. No tenía energía para los insultos. Era duro y exigente pero generoso con su conocimiento. Parecía ser una de las únicas personas que también se estaba preparando para una guerra larga. Le dio una pila de sus propios textos de pociones anotados para leer y dibujó mapas de dónde buscar sus propios ingredientes cuando habría pocos lugares para comprar. En medio de la noche y temprano en las mañanas, la llevaba por toda Inglaterra. Se aparecían de un lugar a otro para enseñarle cómo encontrar plantas y cosecharlas para que su potencia se mantuviera más efectiva. Le enseñó cómo construir trampas, atrapar y matar humanamente a los animales y criaturas mágicas necesarias para los ingredientes de la poción.

Ni siquiera dijo algo cuando ella lloró después de matar a su primer Murtlap.

Él la había entrenado hasta que ella calificó para un Doctorado de pociones.

Ella había sido su más firme defensora durante la guerra.

Charlie Weasley llegó a odiarla por ponerse del lado de Snape sobre casi cualquier otra persona. Había defendido los métodos de Snape y todo lo que él hacía como Mortífago porque era necesario. Ella lo había protegido cuando Harry y Ron querían que lo retiraran de la Orden.

Lo había considerado más que un colega o mentor. Había sido alguien en quien ella había confiado implícitamente.

Todo había sido una artimaña. Una estratagema inteligente. Sin Dumbledore para responder por él, había cultivado un nuevo defensor para sí mismo. La había engatusado siendo generoso con su conocimiento. Había comprado su lealtad con un dominio de pociones.

Luego, una vez victorioso, la rechazó. Había tenido la oportunidad de evitar que fuera incluida en el programa de reproducción y se negó. Se había ido a Rumania y la había dejado para que la embarazaran.

Para que la violaran.

Era una traición tan amarga y profundamente personal que apenas podía pensar en ello.

Se levantó y leyó el periódico.

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NdT: Bueno aquí estamos después de un tiempo. Sepan disculpar y gracias por enviar sus mensajes preguntándome si había pasado algo….y si pasó algo.

Muchas de mis lectoras saben la situación que tengo con mi mamá acompañándola en su enfermedad de Parkinson todos estos años y las cosas que han sucedido con respecto a su salud. Así que para sumar a la lista a principio de mes se cayó y se fracturó la otra cadera, digo la otra porque ya la operaron de una fractura de cadera hace dos años, así que estamos internadas y después de esperar todas estas semanas por la prótesis hoy justamente la operaron y hay que ver cómo evoluciona todo. No es algo fácil de sobrellevar, especialmente con su principio de demencia pero tengo fe de que va a salir todo bien.

Por otro lado con esta pandemia que estamos atravesando, estoy viviendo todo desde la perspectiva del personal de salud y déjenme decirles que tienen tooodos mis respetos…tantos médicos, como enfermeros/as, y especialmente el personal de limpieza, todos pero todos son personas esenciales para la lucha contra este virus. El factor humano con el que nos tratan y nos cuidan no tiene precio y créanme cuando les digo que están dejando todo en esta lucha así que tratemos de cumplir con nuestra parte y cuidémonos entre todos.

He venido trabajando con la idea de adelantar varios capítulos, algo hice pero voy ir subiendo a la medida que pueda, pero no voy a tardar mucho, lo prometo.

Se que cada persona está en una situación en particular, pero les deseo de corazón que tengamos la fuerza mental para poder atravesar estos tiempos de cuarentena. Las quiero mucho y les mando un gran abrazo virtual. ¡Cuídense!

*30 de abril de 2020*