Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Traducción beteada por Mary Eagle Med.
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 21
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Hermione permaneció sentada en la camilla en un estado de horror. El estridente sonido de la pluma de la sanadora Stroud sobre su expediente se perpetuó junto con el interminable y monótono tictac del reloj.
La boca de Hermione se sintió seca y luchó por tragar. Había un sabor agrio en ella. Trató de respirar de manera uniforme, pero descubrió que tenía la garganta cerrada y que no podía hacer nada más que sentarse rígidamente e intentar no desmayarse ante la idea de ser entregada a Lucius Malfoy.
Lucius Malfoy, quien estaba loco, mucho más loco que Bellatrix Lestrange. Quien siempre rompió las reglas y cruzó las líneas y, de alguna manera, logró usar su labia para salvar su vida. Quien pudo haber matado a Arthur Weasley, pero, en su lugar, eligió maldecirlo, robándole al patriarca Weasley su mente y dejando su cuerpo intacto para que su familia lo cuidara y llorara; como una sombra indefensa e infantil del padre maravilloso y generoso que fue. Quien maldijo a George con una variación horrible de la maldición de necrosis, la que obligó a Hermione a cortarle la pierna hasta la cadera para salvarlo mientras él todavía estaba consciente. Quien mató a Ron ante sus ojos, riéndose todo el tiempo.
Hermione pensó que podría desmayarse o simplemente quebrarse y comenzar a gritar. Le dolía la cabeza y la habitación giraba ligeramente.
Comenzó a temblar.
—¿Qué pasa? —preguntó la sanadora Stroud.
Hermione se estremeció.
—Usted… acaba de amenazarme con entregarme a Lucius Malfoy —respondió Hermione.
—Espero a no llegar a eso —dijo la sanadora con voz suave.
—¿Y si es así?
—Bueno, podemos supervisarlo, si hay demasiada preocupación de que Lucius se sobrepase. Es lamentable que no pueda volver a administrarte la poción de fertilidad este mes. Te enviaré algunas pociones que al menos deberían aliviar las cosas y posiblemente mejore tus probabilidades de éxito.
Hermione se calló y no volvió a hablar. Se sentía tan enferma de estrés que se preguntó si se estaría envenenando.
Malfoy llegó tarde en la noche y ella lo miró con indiferencia. Su expresión era severa: la mandíbula tensa, los ojos duros y fríos, pero también cansados. Probablemente había vuelto a cazar al último miembro de la Orden. O tal vez le preocupaba que su padre la matara prematuramente.
Ella lo estudió, tratando de adivinar por su expresión por qué demonios habría hecho algo para no dejarla embarazada intencionalmente. Hermione no pudo pensar en una explicación. Seguía dándole vueltas en su mente, pero no podía encontrar nada que pareciera plausible.
Ella evaluó las posibilidades.
Podría ser porque él consideraba ofensiva la idea de que ella fuera la madre biológica de su heredero, aunque Hermione dudaba que ese fuera el problema. Por un lado, aparte de usar "sangre sucia" como si fuera su nombre de pila, a él no parecía importarle mucho la pureza de la sangre. No trató la victoria de Voldemort como si fuera un testimonio de la superioridad de sangre pura ni trató el encarcelamiento de Hermione como si se hubiera debido por su sangre contaminada. Cada vez que hablaba de la guerra, se refería a los bandos como separados principalmente por el idealismo versus el realismo.
De acuerdo a la experiencia de Hermione, los fanáticos eran obsesivos con su intolerancia. El Draco Malfoy de Hogwarts había sido un pequeño loro del fanatismo de su padre. En cambio, el Draco Malfoy del presente… Hermione no estaba segura de con qué estaba obsesionado.
Astoria creía que de Hermione.
Hermione no sabía qué creer
Él siempre tenía una respuesta afable y una excusa convincente para todo su comportamiento.
¿Por qué no la querría embarazada? No podía imaginar dónde encajaba eso estratégicamente.
Ella no había querido quedar embarazada, pero sabiendo ahora hasta dónde podían llegar la sanadora Stroud y Voldemort para asegurarse...
Todavía se sentía completamente asqueada ante la idea de que Malfoy la "tomara" en una cama "con menos desprendimiento" y quedar embarazada. Pero de no quedar embarazada y luego ser entregada a Lucius...
No había buenas opciones. Sólo iban de mal en peor, hasta que pensó, que finalmente, iba a tener un colapso mental.
No podía dejar de pensar en eso, y, cada vez que evaluaba las opciones sentía nuevamente que iba a estar muy enferma.
Malfoy lanzó un hechizo de diagnóstico sobre sus ojos y lo estudió.
—¿Cuánto puedes ver ahora? —preguntó.
Hermione se rio abruptamente.
No tenía idea de cuándo se había reído por última vez. Lo más probable que haya sido hace algunos años. Pero la pregunta era graciosa. Incluso hilarante.
Todo en su vida era un total y absoluto horror, y, de alguna manera, la primera preocupación de Malfoy era su vista. La mantenía prisionera en su casa, la violaba a la orden y estaba preocupado por su visión.
Ella no podía parar de reír. Seguía y seguía y se estaba volviendo cada vez más histérica y luego no se estaba riendo. En realidad, estaba llorando. Lloraba, lloraba y lloraba, mientras se mecía en el borde de la cama, y Malfoy se quedó allí todo el tiempo; mirándola inexpresivo.
Le tomó veinte minutos hasta que finalmente dejó de sollozar. Luego se quedó allí sentada, hipando y tapándose los ojos con las manos mientras intentaba respirar. Se sentía como si estuviera hueca por dentro, como si hubiera sollozado todo dentro de ella y todo lo que quedaba era un caparazón.
Finalmente, se quedó callada, aunque con un ahogo ocasional de su respiración mientras miraba al suelo y deseaba morir.
—¿Te sientes mejor?
La comisura de su boca se torció y ella se encogió de hombros cansada.
—Lo más cercano a estar mejor como nunca lo estaré —respondió ella. Observó sus manos y notó que los dedos le temblaban sutilmente. Ella lo miró.
—¿Por qué fuiste torturado esta vez? —le preguntó.
Él sonrió mientras deslizaba la varita dentro de su manga derecha
—Claramente, no has estado siguiendo las noticias últimamente. El público, a través de su vasta inteligencia colectiva, ha concluido de alguna manera que soy el Oficial Supremo, incluso sin la confirmación del diario El Profeta.
La noticia despertó su curiosidad.
—¿Fue por Montague?
Él se encogió de hombros.
—Puede haber estado relacionado, pero sospecho que tuvo más que ver con que mi aparición en Rumania coincidió con la visita del Oficial Supremo. La prensa en algunos de los otros países europeos es considerablemente menos controlada que la de Gran Bretaña. Una vez que un periódico comienza a decirlo, la noticia no tarda mucho en extenderse. Ahora soy públicamente reconocido como el protegido del Señor Oscuro. El anonimato anterior fue para mi protección, por supuesto.
—Por supuesto —dijo Hermione—, pero fuiste castigado por eso.
—Otras personas están muertas —dijo con frialdad— A mí sólo me castigaron.
—Entonces, ¿sólo dos minutos del Cruciatus? —inquirió Hermione en un tono mordaz.
—Cinco.
Hermione se sintió pálida de horror mientras lo miraba. Él le dedicó una leve sonrisa.
—No te preocupes por mí, mi pequeña sanadora concienzuda. Fue hace días. Sobreviví.
Hubo una pausa.
—¿Por qué mataste a Montague? —preguntó ella.
Había estado acostada en la cama durante días, preguntándose al respecto. Si iba a matar a Montague, ¿por qué no haberlo hecho de inmediato? ¿Por qué públicamente?
Malfoy sonrió.
—Me preguntaba cuándo finalmente me harías esa pregunta. Pensé que era obvio. Interfirió y puso en peligro mi misión de manera descarada e intencional, a pesar de haber sido advertido repetidamente de no molestarte de ninguna manera. Lo hubiera hecho más formal, pero, desafortunadamente, con mi viaje tuve poco tiempo.
—¿Por eso lo mataste en medio de San Mungo? —preguntó ella dudosa.
—Bueno, iba a matarlo en su habitación del hospital, pero trató de huir. Así que improvisé. Ahora, si ya terminaste de bombardearme con preguntas, creo que tenemos una sesión de legeremancia programada.
Él no entró por sus ojos. Hermione no estaba segura de si habría libros de sanación que hablaran sobre el uso de la legeremancia después de una lesión en el ojo, pero al parecer Malfoy había decidido no arriesgarse y simplemente entró por su cabeza.
Le dolió un poco más de lo normal, pero, una vez que él se abrió paso, el dolor disminuyó un poco. Hermione deseó que hubiera alguna forma de disociarse mientras él examinaba su mente, pero la legeremancia arrastraba a la víctima por la mente junto al legeremante. Dondequiera que Malfoy entrara, también lo hacía Hermione.
No tenía recuerdos nuevos desbloqueados, sólo nuevas repeticiones de los viejos recuerdos, especialmente Ginny llorando. Se sentía como si soñara con eso todas las noches. Siempre el mismo recuerdo. Siempre se detenía en el mismo punto.
Él pareció dudar antes de ahondar en sus recuerdos recientes. En los de Montague. De Astoria. De las preguntas de Stroud antes y después de su llegada.
Para cuando se apartó de su mente, Hermione sintió como si se hubiera derrumbado hacia adentro. Revivirlo todo fue lo suficientemente traumático como para apretarle la mandíbula hasta que sintió que sus dientes podrían romperse por tratar de evitar quebrantarse internamente.
Se dio la vuelta sobre su costado y se hizo un ovillo.
Malfoy suspiró débilmente pero no dijo una palabra. Se demoró unos momentos más antes de que ella lo oyera marcharse.
Hermione se echó en la cama tratando de no pensar, deseando poder apagar su mente.
El temor la tragó como una mortaja. Como el escalofrío de un fantasma, colgaba ineludiblemente a su alrededor.
Ella no podía escapar de esa sensación. Apenas se molestó en intentarlo.
El día después de la visita de Stroud, salió de su habitación por primera vez desde el equinoccio. Se mantuvo en el ala norte, caminando sin rumbo. En silencio. Yendo de una habitación a otra, de ventana a ventana.
Mientras su ojo continuaba recuperándose, podía ver con suficiente claridad como para descubrir que la primavera finalmente había comenzado a arrastrarse por la finca. La campiña inglesa gris y fría comenzaba a mostrar los más tenues destellos de verde fresco asomándose desde las puntas de las ramas de los árboles y saliendo con cuidado del suelo oscuro.
Ver la primavera desarrollarse lentamente casi se sintió como una esperanza.
Sin embargo… el lugar dentro de Hermione, donde había vivido la esperanza, ahora se sentía como un agujero. Como si alguien hubiera alcanzado y cortado algo del núcleo de su ser. Donde una vez floreció la esperanza, ahora no había nada más que algo doloroso y podrido.
Pero, aún así… la primavera era hermosa de ver.
Se sintió sorprendente descubrir que todavía había cosas hermosas e impolutas en el mundo. Contradictorio.
No racionalmente. Racionalmente, Hermione sabía que el gobierno de Voldemort no apagaba las estrellas en el cielo nocturno, ni destruía la secuencia de Fibonacci, ni contaminaba los primeros azafranes de la primavera. Pero, de alguna manera, le sorprendió ser todavía capaz de ver esa belleza.
De alguna manera, ella había pensado que la fea frialdad de su vida indicaba que la fea frialdad y la cruel belleza eran las únicas cosas que quedaban a su alcance o vista.
Pero, mirar hacia la finca, la que comenzaba a adornarse con nueva vida, hizo que algo dentro de Hermione se marchitara.
Si ella tuviera un hijo... sería hermoso. Inmaculado, de piel pálida, tersa y rosada. De mirada confiable que sólo sabría esperar bondad. Con manos que alcanzarían a cualquiera que extendiera la mano hacia él. Un bebé sería hermoso. Puro como la primavera. Dulce como el verano.
Y luego se lo quitarían. Hermione moriría y su bebé se quedaría ahí, entrenado, herido y retorcido por dentro hasta que se convirtiera en un monstruo frío y cruel, como Malfoy, Astoria y todos los Mortífagos.
Hermione se apartó de golpe de la ventana frente a la que estaba parada y corrió hacia las habitaciones interiores del ala norte. Habitaciones sin ventanas. No quería pensar en la primavera, ni en la vida, ni en los niños, ni en la belleza, ni en la bondad.
No quería pensar en cosas que habían sido hermosas, pero que ahora estaban destruidas. O la belleza que aún quedaba. Resaltaba el horror de tal manera que se volvía físicamente doloroso el pensar… el respirar… el vivir.
Si tan sólo una persona pudiera morir simplemente deseándolo con suficiente fervor.
Ella no podía comer. Apenas podía tragar agua. Cuando le llegó un conjunto de cinco pociones con una nota de la sanadora Stroud, las metió en un armario en el baño.
El temor se aferró más fuerte alrededor de su corazón, día tras día, sabiendo que su próximo período fértil se acercaba cada vez más.
Malfoy entró inesperadamente a su habitación, y ella casi se echó a llorar.
Parecía lo suficientemente tenso como para hacerse pedazos mientras la miraba.
Hermione se puso de pie como electrocutada y luego se congeló.
Hubo una pausa, Malfoy parecía más incómodo de lo que se había visto nunca.
—Pensé que enviar un mensaje con anticipación podría empeorar las cosas —observó Malfoy, mirándola.
—Yo... no me he preparado —murmuró, apartando la mirada de él.
—Te duchas todas las mañanas. No necesito que te laves en exceso —espetó él, caminando hacia ella.
El retrato, aparentemente, todavía lo mantenía al tanto de todo lo que ella hacía.
Hermione siguió de pie y mirándolo. Se sintió como la primera noche cuando ella había estado en su habitación: tratando de no temblar, preguntándose si se suponía que debía ir y acostarse en su cama.
¿La querría cerca del pie de la cama o en el centro?
—Toma esto —ordenó él, sacando un vial de algo de su túnica y sosteniéndolo hacia ella. Ella lo aceptó y miró la consistencia y el color antes de quitar el corcho. Una poción calmante.
Él observó como ella lo bebía.
Sintió que la poción surtía efecto cuando su mandíbula y hombros se aflojaron, y la tensión que se retorcía en la base de su cráneo se relajó un poco. El nudo en su estómago que se había torcido más y más durante los últimos doce días, finalmente, se alivió ligeramente.
Mientras Hermione estaba tomando la poción calmante, Malfoy buscó nuevamente en su túnica y sacó una segunda poción. Se sorprendió al verlo tomarla él mismo.
No parecía ser un segundo vial de poción calmante. En todo caso, Malfoy parecía más tenso y enojado después de tomarla.
¿Una poción para el libido? Ni siquiera se le había ocurrido a Hermione que él estuviera tomando algo. ¿Siempre había sido así? Aparte de la primera noche, ella nunca lo miraba durante esas noches. Incluso entonces, podría haber tomado algo cuando ella estaba de espaldas a él.
¿Por qué necesitaría una poción así? Stroud lo había descrito como alguien perfectamente viril. Excepcional.
La violación realmente no era lo suyo.
—¿Yo...? ¿Yo...? ¿Debería estar en el centro o al borde de la cama? —Hermione se obligó a preguntar.
Él la miró fijamente.
—Centro —respondió finalmente con voz entrecortada— .Dado que se me ordenó ser menos distante.
Hermione se giró hacia su cama.
Su cama.
Donde ella dormía todas las noches.
El único lugar con alguna sensación de consuelo o seguridad que le quedaba.
Su cama.
¿Dónde estaba a punto de es-estar…? ¿Era violación si ella prefería que fuera él en vez de su padre?
Se mordió el labio y tragó saliva mientras se acercaba a la cama e intentaba no llorar.
Se sentó en el borde y luego se deslizó hacia el centro aproximado y se obligó a recostarse. Malfoy se acercó un momento después.
Se había quitado la túnica quedando sólo con la camisa y pantalones.
Ella se tensó tan pronto como él se acercó. Trató de no rechinar los dientes cuando sintió que su mandíbula se trababa. Ella luchó para no hiperventilar cuando él se acercó a ella, y lo miró con los ojos muy abiertos y aterrorizados.
Su apariencia pareció descolocarlo.
—Sólo cierra los ojos —siseó—. No te voy a lastimar.
Se obligó a cerrar los ojos y trató de concentrarse en regular su respiración que sintió cuando el colchón se hundió. Ella podía olerlo; el olor penetrante a suelo de bosque la golpeó repentinamente mientras intentaba no hiperventilar.
Hubo una pausa, y luego sintió que él deslizaba su falda a un lado y se movía entre sus piernas.
Entre sus piernas. Como Montague.
Las pequeñas rocas afiladas y frías.
Ella sollozó entre dientes y se estremeció. Su cuerpo estaba tan tenso que estaba temblando. Podía sentir sus propias uñas cortando asiduamente la piel de sus palmas mientras las apretaba con más y más fuerza.
—No voy a lastimarte —Malfoy le dijo en voz baja cerca de su oreja izquierda.
Ella asintió levemente con la cabeza. Mejor que Lucius. Dios, ni siquiera podía pensar en eso. Ella se sacudió y contuvo otro sollozo, tratando de relajarse ligeramente.
—Sólo... respira —dijo él.
Ella lo escuchó murmurar un encantamiento de lubricación un momento antes de deslizarse dentro de ella.
Trató de concentrarse en respirar. Se obligó a detenerse en la sensación de su caja torácica expandiéndose o contrayéndose. O sus uñas contra sus palmas.
Podía sentir el aliento de Malfoy débilmente en su rostro. Olía el aceite de cedro en su ropa. Podía sentir el peso de su cuerpo presionado contra ella. Su longitud dentro de ella.
Ella no quería sentir nada de eso. No podía no sentirlo. El estaba en todas partes, rodeándola. La sensación de él en ella y su peso sobre ella era inevitablemente real. No podía distanciarse de la forma en que lo había aprendido a hacer sobre la mesa.
Ella quería rogarle que se detuviera.
«Mejor que Lucius. Mejor que Lucius», se recordó a sí misma.
Ella solo quería que se detuviera.
No tuvo la intención de hacerlo, pero se dio cuenta de que había lágrimas deslizándose por las comisuras de sus ojos mientras luchaba por no sollozar debajo de él.
Finalmente, él se detuvo y acabó con un silbido.
En el instante en que lo hizo, se apartó de ella y de la cama.
Hermione abrió los ojos y trató de estabilizar su respiración. Mientras yacía en la cama, se dio cuenta del sonido de arcadas saliendo del baño.
Mientras Hermione yacía en la cama, escuchó la cadena del inodoro y luego el sonido del agua corriendo por el grifo durante varios minutos.
Intentó recobrar la compostura y no pensar en el hecho de que no podía moverse, ni pensar en la experiencia física de lo que acaba de suceder.
Él había sido demasiado considerado.
Fue chocante. Él era una persona fría, indiferente, un asesino que podía destripar a las personas de forma casual, pero la violación cruzaba una línea.
¿Siempre vomitaba después? ¿O tener que mirarla empeoraba las cosas?
Tal vez, algo le había pasado a alguien que él conocía. Alguien que le había importado. Tal vez, estaba relacionado con sus habilidades con la maldición asesina.
Él salió del baño. Su expresión tensa parecía desvanecerse como si no pudiera mantenerla. Estaba pálido y exhausto, y parecía más traumatizado de lo que ella lo había visto.
Nunca antes se había quedado después del hecho. Siempre se iba antes de que ella lo viera. Tal vez siempre se veía así después.
Parecía… preocupado por ella. No es que él realmente preguntara, pero parecía estar estudiándola cuidadosamente desde el otro lado de la habitación.
—Lo siento —se encontró ella diciendo. Luego parpadeó.
¿Por qué se disculpaba con Malfoy? Fue como si las palabras se escaparan de su propia voluntad. Él la miró sorprendido. Ella trató de aclarar lo que dijo.
—Por llorar. Fuiste…—no tenía idea de cómo describirlo. ¿No era el peor violador? —. Todo esto… sólo… me recordó a Montague —dijo finalmente.
—Espero que sea más fácil mañana —dijo él con un tono duro. Luego, convocó a su túnica y salió de la habitación sin decir una palabra más.
Hermione se quedó allí, mirando cómo las manecillas del reloj se movían lentamente. Cuando habían transcurrido diez minutos, ella todavía no se movió. Tal vez, si esperaba más tiempo podría ocurrir un embarazo y luego no tendría que quedarse allí y soportar ser...
No estaba segura de cuál era el término apropiado para lo que Malfoy le había hecho.
Si bien el concepto general y la situación se clasificaban como violación, no sentía que el término capturara completamente lo que había ocurrido. No era sexo, ni follar, ni siquiera "tomar". Copular, posiblemente era el término apropiado para antes, sobre la mesa. Pero ahora… se sentía demasiado real y conectado y miserable para que ambos usaran un término tan clínico.
No había palabra para eso.
Ella iría con gusto sin ser tocada por un hombre por lo que le quedaba de vida. No quería pensar en la llegada de Malfoy para repetirlo todo mañana.
La idea de una vida creciendo dentro de ella la hacía sentir horrorizada. La idea de que no...
Ella podría soportar a Malfoy. No creía poder soportar a Lucius.
Se puso de lado y se durmió encima de las mantas.
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NdT: Hola queridas lectoras, no hay mucho más que agregar después de un capítulo donde vemos explayar las emociones y los pensamientos de Hermione de una manera tan fuerte, lo dejo todo a su criterio.
Sólo puedo dar gracias por sus comentarios y su paciencia. Gracias por sus saludos y sus buenos deseos para con mi mamá, por ahora venimos bien con su recuperación, que es algo importante teniendo en cuenta su estado debido al Parkinson.
Prontito volveremos con nuevo capítulo, las saludo y les envío un abrazo bien bieeeen fuerte y ya saben... se me cuidan por favor. Besos.
*24 de mayo de 2020*
