Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Traducción beteada por la genia de Mary Eagle Med.


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 24

Advertencia: este capítulo contiene un breve episodio de autolesión.

oooooooooooooooooooo

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Sabía a whisky de fuego.

Fue un beso rudo. En el segundo en que sus labios se tocaron, él aplastó su cuerpo contra el suyo. La mano sobre su cuello se deslizó hacia atrás y la tomó de la nuca, enredando los dedos en su cabello mientras profundizaba el beso. Levantó la otra mano y acunó su mejilla contra su palma por un momento antes de que se deslizara por su cuerpo.

Él ladeó la cabeza mientras la besaba. Su lengua se deslizó dentro de su boca antes de retirarse para mordisquearle sus labios. Lo suficientemente fuerte como para doler, pero no para sangrar. Luego, cuando ella se quedó sin aliento, él apartó la boca y comenzó a besarle su cuello.

Hermione estaba congelada, en estado de shock. Dócil y aturdida en sus manos posesivas.

Él estaba tirando de su ropa. Ella podía sentir la bata exterior cayendo al suelo, y, cuando los botones superiores del vestido se soltaron, el frío aire de la mansión la impactó. Él le arrancó los botones, exponiéndola para recorrer su piel desnuda

Se estaba apretando contra ella mientras le bajaba el vestido por los hombros y la desnudaba hasta la cintura.

El aire helado mordió su piel y ella sintió que sus pezones se endurecían cuando sus manos se lanzaron hacia su pecho y la acariciaron. Su boca en la unión de su cuello y hombro, besaba y mordisqueaba cuando, de repente llegó a un lugar particular y ella gimió.

Ambos se congelaron.

Malfoy se apartó de golpe.

Se quedó quieto mirándola desplomada contra la pared, medio desnuda y… excitada.

Él tenía los ojos muy abiertos, como si acabara de darse cuenta de sí mismo. Permaneció allí, conmocionado por varios segundos antes de que, de repente, la máscara volviera a su lugar. Su rostro se endureció y sonrió.

—Al parecer, has aceptado tu lugar —dijo con una mirada de desprecio.

Luego, giró sobre sus talones y desapareció en la oscuridad.

Hermione en estado de shock, no se movió. Se sintió congelada, mientras una fría sensación de devastación se apoderó de ella.

Ella fue... había sido... receptiva. A Malfoy

Su docilidad no había sido impuesta por las esposas. Ni siquiera se le ocurrió alejarlo. No se le ocurrió querer hacerlo.

La había besado y ella… lo había dejado. No se había sentido asqueada. Había avivado algo solitario y doloroso dentro de ella. El ser tocada. Alguien con manos cálidas acariciándola. Era un anhelo atado a través de la fibra misma de su ser.

Atrapada en la mansión, se estaba aferrando a cualquier pedazo de amabilidad que estuviera a su alcance.

Pero no era amabilidad.

Malfoy no era amable, él simplemente no era cruel. No era tan horrible como podía ser. Poseía los más mínimos jirones de decencia.

Aparentemente, para su mente dañada, la ausencia de crueldad era suficiente consuelo; para su corazón necesitado, era suficiente.

Un sollozo estrangulado se desprendió de ella. Se arregló el vestido y huyó de regreso a su habitación.

Abrió las puertas de su armario, sacó un nuevo conjunto y se lo abrochó lo más rápido posible. Luego, se abrazó a sí misma para darse una sensación adicional de seguridad. De decencia.

Ella era mejor que esto.

No iba a dejar que sus instintos psicológicos de supervivencia la engañaran para que se enamorara de un monstruo, para querer llamar la atención de la persona responsable de comenzar la guerra, para ser receptivo con el hombre que había asesinado a sus amigos.

No podía dejar que su mente le permitiera enamorarse de su violador simplemente porque él no era tan monstruoso con ella como podría serlo.

Ella no podía. No lo haría.

No lo haría.

No lo haría.

Podía soportar ser traicionada por su cuerpo, pero no se dejaría traicionar por su mente.

Preferiría quebrarla.

Tenía que salir de la mansión.

Presionó su mano contra la ventana fría y miró desesperadamente la finca iluminada por la luna.

Luego echó la cabeza hacia atrás y la estrelló contra el cristal lo más fuerte que pudo.

El panel inquebrantable no se rompió. No cedió.

Ella volvió a estrellar la cabeza contra él.

Y otra vez.

Y otra vez.

Había sangre corriendo por sus ojos, pero ella continuó.

De nuevo.

Y otra vez.

Un brazo se cerró alrededor de su cintura y una mano le sujetó ambas muñecas mientras la arrastraban lejos del cristal.

Ella forcejeó. Intentando liberar sus manos. Clavando los dedos de los pies en el piso de madera para volver.

Sollozando.

—Granger. No…no lo hagas —la voz de Malfoy estaba cerca de su oído.

Tiró inútilmente para liberarse mientras sollozaba y sollozaba.

Estaba tan cansada de sentirse lastimada y sola. Ella quería terminar con todo. Si seguía existiendo en esa casa, trataría de encontrar consuelo. Cualquier cosa menos sentirse fría y sola para siempre.

Ella quería ser tocada. Quería sentirse segura, incluso si era simplemente una ilusión. Ella lo quería…

Pero no debía...

Ella no traicionaría a todos así. Harry, Ron, Minerva, Ginny...

Ella no se traicionaría así.

—No puedo… no puedo —sollozó, tratando de liberarse de nuevo.

—No te lastimes. Granger, es una orden. No te lastimes —gruñó Malfoy.

Ella siguió forcejeando.

—Basta.

Ella gruñó ante la orden.

—Deja de tratar de lastimarte físicamente—le ordenó él con la voz temblorosa.

Sintió que las esposas alrededor de sus muñecas se calentaban cuando él las invocó y ella luchó contra la magia.

—¡No! —gritó Hermione al sentir que la magia crecía hasta casi asfixiar su mente, debilitando su cuerpo.

Se desplomó contra Malfoy. Él le soltó las muñecas y envolvió su brazo con fuerza sobre sus hombros, como si esperara que ella volviera a arrojarse contra la ventana.

Ella se quedó allí, temblando y sollozando en silencio en sus brazos. Había sangre deslizándose por su rostro y goteando de sus labios y barbilla hacia al suelo.

—Así que… —dijo él con voz tensa después de unos minutos—, veo que ya encontraste una forma de sortear las órdenes de las esposas.

Mientras colgaba de él, se dio cuenta de que lo había hecho.

Las órdenes existían en su mente. El mandato era no lastimarse a sí misma, pero no especificó ninguna diferencia entre daño psicológico y físico. Entonces, en un estado de suficiente agonía mental, había podido ser capaz de evitarlo. De cualquier manera, ella se estaba lastimando, no podía evitar que su mente la lastimara. La orden había sido anulada.

Siempre estuvo en su mente.

Su interpretación de las órdenes siempre había sido lo que la había limitado. La orden de quedarse callada: ella lo había interpretado como que Malfoy no le permitía hablar sin permiso porque suponía que él sería vengativo al respecto. Entonces, no había podido hablar. Si lo hubiera interpretado como algo más simple, como no hablar en voz alta, podría haberlo hecho, a menos que Malfoy hubiera aclarado y especificado más la orden.

Las compulsiones fueron construidas para prevenir la desobediencia intencional.

Cuando no pensaba en el hecho de que estaba desobedeciendo, cuando sólo reaccionaba instintivamente o hablaba sin pensar, siempre había podido sortear las órdenes. Ella, simplemente, no lo había notado.

—Supongo que sí —dijo en voz baja, recuperando el equilibrio y poniéndose de pie.

Las manos de él se deslizaron lejos de ella. Algo dentro de Hermione se retorció por la pérdida de contacto.

Él la giró y usó un hechizo para quitar la sangre de su rostro y luego lanzó un hechizo curativo donde la piel se había cortado. Le dolía la cabeza donde se la había golpeado.

—¿Por qué? —preguntó Malfoy con un tono duro—.¿Por qué la repentina necesidad de ir tan lejos?

Ella lo miró. Estaban a sólo unos centímetros de distancia. Sus ojos grises e inflexibles la estudiaban cuidadosamente. Había tomado una poción de sobriedad desde que la había besado, ella podía olerla en su aliento.

—¿Por qué no? —dijo ella con voz melancólica—. Las opciones siempre han sido escapar o morir.

—Pero esta es la primera vez que realmente tuviste la suficiente intención de manejarlo. Entonces, ¿por qué esta noche en lugar de ayer o del día que me fui a Francia?

Entonces, él advirtió que ella estaba reacia a responder. La boca de Hermione se torció y giró su rostro, presionando la mejilla contra su propio hombro.

«No hables con él. Él no es tu amigo». Se recordó a sí misma.

—No necesito que hables para obtener la respuesta —dijo él después de varios minutos—. Aunque creo que lo preferirías. Después de todo, nos espera una sesión de Legeremancia.

Hermione cerró la boca, pero sus ojos se posaron en su cama. Ella no quería acostarse en una cama frente a él otra vez. Si él invadía su mente para obtener la respuesta, vería cuán patética y desesperadamente sola estaba, y cuán significativo él se había vuelto para ella.

Si contestaba la pregunta, tendría cierto control sobre la narrativa.

Abrió la boca varias veces mientras se esforzaba para ver por dónde comenzar. Se sentía tan fría que le dolía la piel. Se abrazó a sí misma, frotándose los brazos lentamente.

—Creo que estoy empezando a desarrollar Síndrome de Estocolmo —respondió finalmente en voz baja—. Es una condición psicológica muggle. Supongo que se podría decir que es un instinto de supervivencia o mecanismo de defensa.

Se quedó en silencio y miró a Malfoy, quién se veía inexpresivo, al parecer esperando que ella se explayara más. Ella se volteó.

Después de un minuto de silencio, él suspiró irritado

—Entonces, vamos a hacer esto por las malas. Muy bien. Legeremancia será entonces.

Hermione se puso rígida y rodó los hombros a la defensiva.

—Es algo que ocasionalmente ocurre cuando un rehén comienza a sentirse unido a su captor… debido a su dependencia —forzó ellas las palabras sin mirar a Malfoy. Su voz temblaba débilmente.

Se obligó a continuar.

—No sé tanto al respecto. No tuve mucho tiempo para estudiar psicología. Pero… creo que estoy empezando a comprender tu comportamiento, tratando de justificar lo que haces. La falta de crueldad se convierte en amabilidad. Es... es un mecanismo de supervivencia, por lo que funciona a través de reacciones y adaptaciones subconscientes. En orden a intentar tener una conexión emocional auténtica, podría desarrollar sentimientos por ti...—su voz se quebró y se apagó por un momento.

Hubo una pausa.

—Honestamente, prefiero ser violada por tu padre que tener sentimientos por ti —dijo, mirando finalmente la sangre en el suelo.

El silencio fue rotundo, y vio las manos de Malfoy curvarse lentamente en puños a su lado.

—Bueno —dijo finalmente—, con suerte ahora estás embarazada y no tendrás que sufrir la atención de ninguno de los dos. Te quedaras sola.

Él comenzó a alejarse. Ella, sin pensarlo, estiró su mano rápidamente y lo agarró de la túnica. Él se congeló. Ella sollozó débilmente mientras se aferraba con más fuerza a la tela. Bajó la cabeza y la apoyó contra su pecho. Él olía a musgo y cedro, y ella se estremeció y descansó contra él. Él levantó las manos y las posó sobre sus hombros hasta que ella pudo sentir el calor de las mismas hundiéndose lentamente en ella, los pulgares corriendo ligeramente sobre sus hombros hasta que dejó de temblar.

Luego, detuvo sus manos y la apartó violentamente. Hermione se tambaleó hacia atrás y casi se cae contra su cama cuando él se alejó de ella. Sus ojos eran fríos y había algo desconocido en su expresión que ella no podía identificar.

Malfoy la miró por un momento. Su mandíbula temblaba. Luego, respiró hondo y soltó una risa suave y amarga.

—No tienes Síndrome de Estocolmo.

Él arqueó una ceja.

—No te importa sobrevivir. Los Gryffindor siempre están ansiosos por morir —Sus labios se curvaron en un gesto de desprecio cuando dijo "Gryffindor"—. Después de todo, llevas meses fantaseando con un gran asesinato-suicidio para nosotros dos. No, lo que te está mortificando no es sobrevivir, es el aislamiento. Pobre sanadora, sin nadie a quien cuidar. Nadie que te necesite o te quiera.

Hermione lo miró mientras él continuaba

.—No puedes soportar estar sola. No sabes cómo funcionar. Necesitas a alguien a quien amar. Harías cualquier cosa por las personas que te dejen amarlas. Eso fue la guerra para ti, ¿no? Querías pelear, pero eras lo suficientemente inteligente como para saber que otro duelista imprudente de diecisiete años no iba a cambiar el resultado de la guerra… no de la forma en que un sanador podría hacerlo. Me imagino que ninguno de tus amigos apreció eso, ¿verdad? Que la elección fue un sacrificio para ti.

Hermione se puso pálida.

—Potter y el resto de tus amigos eran demasiado estúpidos e idealistas para apreciar las decisiones que tomaste. Toda una carga, ¿no?, ser una de las pocas personas lo suficientemente inteligentes como para comprender lo que era necesario para ganar; ser una de los únicas dispuestas a pagar realmente el precio que exige la victoria. Nunca apreciaron nada de eso. Dejaste que te enviaran lejos. Luego, cuando regresaste, dejaste que te exprimieran hasta el cansancio. No hay valor o gloria suficiente para los sanadores, a diferencia de los luchadores. Incluso Ginny se dio cuenta de eso. Cuando Creevey murió, a Potter le dieron días de duelo sólo porque vio como sucedió. Tú fuiste quien intentó salvar al muchacho, ¿y qué fue lo que tú obtuviste? ¿Cuatro horas para regresar nuevamente a tu turno de trabajo?

—Así… no es…cómo pasó. —Las manos de Hermione estaban apretadas en puños. Tan apretadas que le dolían los huesos.

—Así fue exactamente como pasó. Puedes engañarte a ti misma, pero ya he pasado demasiadas horas dentro de tus recuerdos. Probablemente, los conozco mejor que a los míos. Habrías hecho cualquier cosa por tus amigos; habrías tomado todas las decisiones difíciles y pagarías las consecuencias sin quejarte. Hasta prostituirte por el esfuerzo de la guerra. Pero dime, porque tengo sincera curiosidad, ¿qué hizo Potter por ti para que se mereciera tu lealtad?

Ella lo fulminó con la mirada.

—Harry era mi amigo. Mi mejor amigo.

Malfoy se burló.

—¿Y qué con eso?

Hermione apartó la mirada y respiró temblorosamente.

—Mientras crecía…nunca tuve amigos. Era demasiado rara, demasiado aficionada a los libros. Lo que más deseaba era tener amigos, pero nadie quería serlo. Cuando descubrí Hogwarts, pensé…pensé que todo sería diferente. Que ser bruja era la razón por la que nunca había encajado. Pero, cuando llegué allí, seguía siendo extraña y ratón de biblioteca y nadie quería tener nada que ver conmigo. Harry… Harry fue la primera persona que me dejó ser su amiga. Habría hecho cualquier cosa por él. Además… no es que hubiera alguna posibilidad para mí sin él.

Hubo una larga pausa.

—Eso es lo más patético que he escuchado en mi vida —dijo Malfoy finalmente, enderezando su túnica—. Entonces, ¿qué? ¿Soy tu reemplazo de Potter? —él se mofó—. Si alguien te habla, ¿no puedes evitar aferrarte a ellos? Las prostitutas del Callejón Knockturn son más caras que tú.

La mandíbula de Hermione tembló, pero Malfoy no había terminado.

—-Seamos claros, sangre sucia. No te quiero. Nunca te quise. No soy tu amigo. No hay nada que me traiga más alegría que terminar contigo.

—Lo sé… —dijo Hermione en voz baja y hueca.

—Aunque... —añadió él después de una pausa—. No puedo negar que has mejorado últimamente. Tendré que enviarle a Stroud mi agradecimiento. —Él recorrió su cuerpo con la mirada.

Hermione respiró hondo y lo fulminó con la mirada. Luego, resopló.

—¿En serio? ¿Por eso me besaste? ¿Por la poción?

Él se encogió de hombros y la observó con sorna, y ojos fríos.

—¿Qué puedo decir? La violación no es realmente "lo mío". Sin embargo, tu creciente apego es tan fascinante como divertido de experimentar. Nunca imaginé que serías del tipo de persona que fantasea con que mi cuidado obligatorio indicara algún tipo de apego. Ni siquiera puedo empezar a imaginar lo divertido que se sentirá el Señor Oscuro de presenciarlo en unos días. La sangre sucia de Potter, enamorándose de su violador Mortífago. No pensé que fuera posible que fueras más patética, pero, aparentemente, con las sangre sucias siempre pueden caer más bajo.

Se giró para irse pero entonces se detuvo.

—Regresaré más tarde para ver tus recuerdos. Por favor, no asumas que estoy muerto porque ocasionalmente tengo un mejor uso de mi tiempo que abrirme paso por tu trágica vida —Él se burló y salió del dormitorio.

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oOo

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Cuando regresó al día siguiente, Hermione apenas se había movido. Él la miró por varios minutos. Ella no levantó la vista ni reconoció su presencia.

—Cama —ordenó él, finalmente.

Hermione se quedó sin decir una palabra y se sentó al borde de la cama, mirando al suelo. Él no necesitaba sus ojos.

Hubo un momento de pausa antes de que Malfoy se introdujera en su mente.

Pasó la mayor parte del tiempo examinando su recuerdo de Snape. Apenas leyó sus recuerdos recientes. Cuando alcanzó el presente, se retiró y se alejó sin decir una palabra.

Hermione se sintió… muerta. Si se hubiera mirado al espejo y descubierto que era un fantasma, apenas se habría sorprendido.

Era la nada fría.

Eso era todo lo que sentía.

Se tumbó en la cama y se disculpó con sus amigos por haberles fallado a todos.

Cuando Stroud llegó seis días después, Hermione cruzó la habitación sin decir ni una palabra y se sentó en el borde de la camilla, abriendo su boca mecánicamente para tomar el veritaserum.

—Te ves bastante pálida —dijo Stroud, su boca se torció ligeramente mientras la estudiaba—. ¿Cómo te fue con los efectos de la concepción este mes?

—No lo sé. ¿No es por eso que está aquí? —cuestionó Hermione con voz amarga, mirando su regazo y rodando la tela de su vestido entre los dedos.

Stroud soltó una risa fría.

—Qué lista.

Hubo una pausa mientras Stroud lanzaba el hechizo de detección de embarazo. Luego, hubo una pausa más larga.

—Estás embarazada. —El tono de Stroud fue triunfante.

Las manos de Hermione se detuvieron en seco.

«No

« Por favor, no.»

Hermione sintió como si hubiera sido succionada abruptamente a las profundidades de agua helada: sin aire, con mucha presión, como si la estuvieran aplastando por todos lados. Podía escuchar su ritmo cardíaco aumentar hasta que el sonido de su sangre corriendo era casi todo lo que podía oír.

Stroud comenzó a hablar, pero Hermione no pudo distinguir ninguna de las palabras.

No podía respirar.

Stroud le hablaba cada vez más fuerte. Las palabras eran exageradas e indescifrables. Hermione jadeó y trató de llenarse de oxígeno, pero su garganta se sentía comprimida, como si la estuvieran estrangulando.

Su corazón latía tan fuerte que experimentó una sensación punzante en el pecho.

Stroud estaba parada frente a ella, mirándola. Seguía diciendo algo, una y otra vez. El movimiento de sus labios era el mismo cada vez que la sanadora se acercaba, gesticulando. Hermione no pudo distinguir las palabras. La expresión de Stroud se hizo visiblemente impaciente mientras repetía lo que decía. El sonido se confundió en un rugido indescifrable.

Hermione no podía respirar. Le ardían los pulmones mientras intentaba hacerlo. El contorno del rostro de la sanadora era borroso, como si estuviera sangrando en el aire circundante.

Todo se volvía más y más borroso. Hubo una sensación de agujas hundiéndose en los brazos y manos de Hermione.

De repente, Malfoy estaba delante de ella, con las manos sobre sus hombros.

—Cálmate.

El tono duro de su voz cortó el desenfoque.

—Respira.

Hermione jadeó, respirando entrecortadamente, luego, estalló en llanto.

No. No. No estés embarazada. Que te entreguen a Lucius y dejen que te viole y torture hasta la muerte.

Cada vez que respiraba, sentía como si hubiera un cuchillo arrastrándose dentro de su esófago.

—Oh, Dios, no... —sollozó una y otra vez mientras temblaba.

—Respira. Sigue respirando —le ordenó Malfoy. Su expresión era de lívido. Apretó la mandíbula mientras la miraba fijo y observaba cómo ella trataba de calmarse.

Pasaron varios minutos hasta que ella dejó de respirar agitada y comenzó, gradualmente, a inhalar y exhalar. El agarre de él se aflojó con cuidado y se volvió lentamente para mirar a la sanadora Stroud. Estaba enfurecido.

—Usted sabe que ella es propensa a los ataques de pánico. No puede soltar esa información de buenas a primeras —dijo con voz furibunda, aún sosteniendo a Hermione firmemente por los hombros mientras ella seguía llorando.

—Pensé que el pánico era causado únicamente por los espacios abiertos—Stroud se cruzó de brazos y levantó la barbilla—. Dado lo aterrorizada que está de su padre, pensé que se sentiría aliviada.

—Esfuércese en pensar mejor —dijo Malfoy con frialdad—. Estoy empezando a sospechar que la traumatiza intencionalmente. La amenazó con mi padre y le dio un afrodisíaco sin previo aviso. ¿Está tratando de provocarle un colapso mental?

La sanadora Stroud resopló mientras lanzaba un diagnóstico sobre Hermione.

—No estoy haciendo nada que arriesgue sus recuerdos, no hay necesidad de preocuparse. He estado bastante ansiosa por su recuperación desde que me di cuenta de que ella fue la responsable de Sussex. —Stroud miró a Hermione con frialdad—. Tengo curiosidad por saber cómo una bruja que nunca se graduó de Hogwarts y sin ningún entrenamiento formal, sin ayuda de nadie, construyó una bomba capaz de matar a todos mis colegas.

Hubo una larga pausa intercalada por los sollozos rotos de Hermione mientras Malfoy miraba a Stroud.

—Era una terrorista de la Resistencia entrenada por toda Europa para convertirse en una sanadora especializada en deconstruir las maldiciones de Sussex, sin mencionar que tenía una maestría en Pociones. Si pudiera desarmar y neutralizar una maldición, también podría usarla. Si hubiera estado tan interesada, podría haberme preguntado —dijo él con voz fría—. Torturarla psicológicamente no le dará respuestas, sobre todo porque no lo recuerda. Su programa no es una oportunidad para vengarse. Parece haber olvidado que no soporto a imbéciles que la manipulan.

—Yo no estaba…

—Sí, lo estabas. El Señor Oscuro la puso bajo mi cuidado. Eres consciente de lo vulnerable que ella es. He dedicado considerables gastos y he hecho un gran esfuerzo para mantener su entorno. Dado que el Señor Oscuro no tuvo objeciones cuando ejecuté a uno de sus seguidores marcados, ¿realmente cree que se molestaría por ti?

La palidez de Stroud se hizo mortal.

—Mi programa…

—Es una farsa —Malfoy lo dijo en un tono burlón—. La razón por la que no murió junto a sus "colegas" en Sussex es porque su propuesta no calificó para ser lo suficientemente científica como para darle acceso a los laboratorios. ¿Dónde están tus controles? ¿O tus estadísticas y datos históricos? El espectáculo que estás tan dispuesta a proporcionar a las páginas de la sociedad está financiado y tiene el personal para continuar fácilmente sin ti. —Los ojos de Malfoy brillaron ferozmente mientras hablaba—. Esta es la única advertencia que ofreceré. Ya no se le permitirá estar a solas con ella. La cita de hoy ha terminado. Si tiene nuevas instrucciones sobre su cuidado, me las dará a mí. ¡Topsy!

La elfina doméstica apareció con un crack. Malfoy no quitó sus ojos de Stroud.

—Acompaña a Stroud al salón. Bajaré una vez que termine de lidiar con la situación aquí.

Stroud resopló, pero todavía estaba pálida y sus manos temblaban mientras recogía sus expedientes. Cuando la puerta se cerró, Malfoy se volvió para mirar a Hermione. Ella había dejado de llorar y estaba tratando de respirar de manera estable.

Él suspiró y la hizo ponerse de pie.

—Ven —dijo mientras la conducía a través de la habitación hasta su cama, estudiándola cuidadosamente antes de meter la mano en su túnica y sacar un vial de Filtro Somnífero para dormir—. Teniendo en cuenta los acontecimientos recientes, me temo que no confío en ti estando consciente y sola. Toma esto.

Hermione extendió una mano de plomo y aceptó el vial, pero luego lo miró vacilante. Su respiración seguía entrecortada.

—Algunas pociones pueden provocar anormalidades fetales. No recuerdo si esa poción es segura —dijo con voz vacilante.

—Está bien.

Miró a Malfoy. ¿Cómo iba a saber eso?

Él la miró a los ojos.

—Me preocupaba que algo así pudiera suceder si alguna vez quedabas embarazada. Lo verifiqué.

Ella continuó dudando.

—No te lo estoy pidiendo. Si te niegas, te obligaré —dijo con voz dura.

Hermione apretó los labios y tragó saliva mientras su pecho seguía tartamudeando. Destapó el vial temblando y se lo llevó a los labios. Tan pronto como se tragó el contenido, se atragantó un poco y volvió a llorar. El vial se resbaló de sus manos y cayó al suelo, rompiéndose.

—Oh, Dios...—ella sollozó contra sus manos cuando la poción golpeó su sistema y tomó su mente como un maremoto negro. Ella se hundió en la cama—. Oh, Dios... Oh, Dios... por favor.

Sus ojos se cerraron mientras seguía llorando. Era apenas consciente de que sus piernas habían sido levantadas sobre el colchón. La oscuridad la tragó.

Lo siento, Granger.

.


NdT: Yo también lo siento, Granger… otro capítulo que nos deja de cabeza, ¿no? Esperaré ansiosa para leer sus comentarios.

Vuelvo a repetir mi agradecimiento a mi querida beta Mary Eagle Med. La he tenido a full esta semana, y siempre está al pie del cañón. Por favor denle una oportunidad y lean sus historias que son muy buenas, no se van arrepentir.

Un beso grande chicas. Las quiero mucho. Gracias por todo.

*30 de mayo de 2020*