Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Corregida y beteada por la incondicional Mary Eagle Med


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 25

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Cuando Hermione abrió los ojos, ya era tarde. Giró la cabeza y encontró a Malfoy parado, frente al retrato en la pared, hablando en voz baja.

La bruja en la pintura inmediatamente advirtió el movimiento de Hermione e hizo un gesto sobre su hombro. Él dejó de hablar y se giró para mirarla.

Parecía cansado y singularmente desanimado por su inminente paternidad.

Hermione sintió que iba a descompensarse.

Cerró los ojos con fuerza, se hizo un ovillo e intentó no volver a llorar. Podía escuchar el sonido entrecortado de los zapatos de Malfoy cuando cruzó la habitación y se acercó a su cama.

Hubo un largo silencio y pudo sentir su mirada sobre ella. Ella apoyó la barbilla contra su hombro y lo alejó.

—No tienes permitido lastimarte ni hacer nada para abortar intencionalmente o para provocar un aborto espontáneo.

No era una declaración, era una orden. Podía sentir la oleada de calor alrededor de sus muñecas.

—Estoy seguro de que tratarás de interpretarlo como algo protector para no seguir las instrucciones, pero no lo es. No tienes permitido hacer nada para terminar tu embarazo.

Podía sentir el escozor de las lágrimas en el rabillo del ojo y sollozó débilmente.

—Desde ahora, Topsy te vigilará a tiempo completo para asegurarse de que no te ocurra ninguna desgracia como tropezar en las escaleras o masticar una rama de tejo. Ella ha cuidado a brujas embarazadas antes, por lo que sabe perfectamente que puedes y no puedes comer o beber. Ella tiene mi permiso para contenerte de inmediato si intentas algo.

Hermione no dijo nada. Malfoy permaneció de pie junto a su cama durante varios minutos antes de suspirar débilmente. Escuchó como sus pasos se retiraban y el clic de la puerta cerrándose.

Ella se quedó en la cama y se alternaba entre llorar y dormir. Se acurrucó fuertemente, envolviendo sus brazos alrededor de su estómago protectoramente.

—Lo siento. Lo siento. Lo siento muchísimo —susurró una y otra vez—. Haría cualquier cosa para salvarte de este mundo.

Malfoy reapareció después de cuatro días.

—No puedes quedarte tumbada llorando durante nueve meses —dijo—. Necesitas comer. Deberías salir afuera.

Hermione lo ignoró y esperó a que se fuera. A menos que tuviera la intención de sacarla de la cama, no tenía intención de moverse de ahí. Hubo un largo silencio. Podía sentir sus ojos sobre ella.

—Tengo algo para ti —dijo él finalmente.

Sintió algo pesado presionar la colcha y ella abrió un ojo. Había un libro grueso tendido a su lado. "Una guía para una atención efectiva en el embarazo y el parto mágico".

Ella volvió a cerrar los ojos.

—No puedo tocar tus libros —dijo, con la boca torcida mientras hablaba. Su voz temblaba débilmente—. Astoria los tiene protegidos contra las sangre sucias.

—Esto no es de la biblioteca de la mansión. —El tono de Malfoy fue ligeramente divertido—. No te quemará.

Hubo una pausa.

—Espero que mañana salgas de la cama.

Después de que él se fue, Hermione volvió a abrir los ojos y extendió la mano tentativamente hacia el libro, apoyando suavemente un dedo sobre la tapa. No hubo sensación de ardor cuando entró en contacto con él.

Lo acercó contra su pecho y lo sujetó con fuerza.

Al día siguiente, Hermione se obligó a salir de la cama y se acercó a la ventana. El libro era nuevo. El lomo de cuero crujió levemente cuando levantó la tapa y las páginas olían a aceite de máquina y tinta. Tenía siete centímetros de grosor y estaba impreso en papel scritta. Comenzó por el índice y leyó durante varias horas seguidas.

Era un libro de texto médico en lugar de una guía básica de embarazo para una bruja. Fue considerado de parte de Malfoy darse cuenta de que ella preferiría eso.

Estaba sumergida en la lectura sobre la regulación endocrina que influía en la invasión adecuada de trofoblasto cuando Malfoy entró nuevamente en su dormitorio.

Se aferró a los bordes de su libro instintivamente mientras él la miraba con expresión contemplativa.

—¿Cuándo fue la última vez que saliste? —finalmente, él preguntó.

Hermione vaciló y tragó saliva.

—Salí afuera el día que fuiste a Francia.

Sus ojos se entrecerraron.

—¿Por cuánto tiempo?

Hermione apretó un poco la mandíbula y se sonrojó.

—Menos de un minuto.

La expresión de Malfoy se tornó en irritación.

—¿Y antes de eso?

Hermione guardó silencio y bajó la mirada.

—No has estado afuera desde el equinoccio, ¿verdad?

Hermione miró hacia abajo, sin parpadear, a la página frente a ella hasta que las palabras se nublaron. Malfoy suspiró.

—Levántate —ordenó.

Ella se puso de pie, sujetando su libro con fuerza sobre su pecho. Él suspiró otra vez.

—No puedes traer eso, pesa casi tres kilos. No quiero que lo arrastre por la finca. Déjalo aquí.

Hermione lo apretó con más fuerza. Él levantó la mano derecha y se agarró las sienes como si le doliera la cabeza.

—Nadie lo va a robar o tomar si lo dejas aquí. Si lo hacen, te compraré otro. Déjalo. —Las palabras finales fueron una orden.

Hermione lo dejó a regañadientes en su cama y luego fue a buscar sus botas en el armario. Mientras se preparaba, Malfoy miraba por la ventana, estudiando el horizonte. Luego, se volvió bruscamente y la miró por un breve momento antes de caminar hacia la puerta.

Hermione lo siguió lentamente.

Él se detuvo en la puerta de la terraza y la miró.

—No iremos cerca del laberinto de setos.

La condujo a través de los jardines de rosas y a lo largo de una de las calles bordeadas de florecientes árboles frutales. La finca era encantadora en primavera. Hermione no podía negarlo. Pero la belleza se sintió amarga y venenosa cuando lo asimiló.

Ni ella ni Malfoy hablaron hasta que la escoltó de regreso a su habitación.

Mientras él se alejaba, ella logró hablar.

—Ma-Malfoy —Su voz vaciló cuando dijo su nombre.

Él se detuvo y se volvió hacia ella, su rostro inexpresivo y su mirada cautelosa.

—Malfoy —dijo de nuevo. Le temblaba la mandíbula y agarró el dosel de la cama—. Nunca te pediría nada…

Él torció la boca y su mirada se endureció. Ella sintió algo romperse en su interior con desesperación, pero se obligó a continuar.

—Puedes hacer lo que quieras conmigo. Nunca te pediré piedad. Pero… por favor, por favor, no lastimes al bebé. Incluso… si tienes otro heredero, sigue… sigue siendo la mitad tuyo. No…no…no…

Su pecho comenzó a agitarse mientras luchaba por respirar y no comenzar a llorar. Su cuerpo tembló.

—No dejes que Astoria lo lastime... —dijo con voz quebrada—. Por favor, por favor…

Su voz se cortó cuando comenzó a hiperventilar. Se aferró al poste de la cama mientras intentaba respirar.

Malfoy cruzó la habitación y la agarró de los hombros.

—Nadie va a lastimar a tu bebé —dijo, mirándola a los ojos.

Ella se apartó de él, liberando un hombro.

—No… me hagas promesas que no puedas cumplir.

La expresión de él cambió y volvió a agarrarla por el hombro, pasando las manos por sus brazos.

—Tienes mi palabra. Nadie lastimará a tu bebé. Astoria nunca lo tocará.

Hermione se mordió el labio mientras lo miraba y se esforzaba por dejar de hiperventilar. Sus pulmones seguían agitándose sin su control. Todo su cuerpo se sacudía mientras continuaba jadeando por aire.

—Nadie lo lastimará. Ahora cálmate —dijo él con firmeza—. Necesitas respirar lentamente.

Ella se apoyó en sus manos por un momento, descansó su cabeza contra su pecho mientras intentaba respirar lentamente. Luego, se paralizó y se apartó de él de golpe, retrocediendo hacia la pared.

—No… no te diviertas conmigo —dijo con voz temblorosa—. No quiero tus promesas o atenciones para "mantener mi ambiente". —Sollozó débilmente entre dientes—. Después de todo… dejaste muy claro lo patética que sería… confundir tu cuidado obligatorio por otra cosa...

Se abrazó a sí misma y se deslizó hacia el suelo, temblando y cerrando la boca con fuerza mientras todo su cuerpo se sacudía.

—Tú… no necesitas preocuparte más… Yo me ocuparé de mí misma. No necesitas caminar conmigo otra vez.

Malfoy la miró inmóvil durante varios minutos, mientras ella presionaba las manos contra su boca e intentaba calmar su respiración. Él movió ligeramente la mano hacia adelante antes de apretarla en un puño, asentir con la cabeza e irse.

Ella no lo volvió a ver por tres semanas.

La presencia de Topsy se hizo constante, aunque la elfina rara vez era visible. Cuando Hermione estaba sentada en la cama, ella se materializaba de inmediato y le preguntaba si quería algo.

Durante esas tres semanas, Hermione desarrolló náuseas matutinas. Llegaron temprano y con fuerza. Hermione no podía soportar oler muchos alimentos, mucho menos tratar de probarlos o posiblemente tragarlos.

Afortunadamente, los olores del aire libre no la molestaban. Cuando no estaba releyendo su guía de embarazo, daba largos paseos por la mansión. Se obligó a caminar por los setos, recordándose una y otra vez que Montague estaba muerto.

Comenzó a tener dolores de cabeza. Era un dolor punzante que comenzó como una sensación vaga en la parte posterior de su cabeza, pero parecía empeorar un poco más cada día.

Cuando no estaba caminando o leyendo, se acurrucaba en su cama y se dormía.

A medida que su embarazo continuaba progresando, su cabeza comenzó a dolerle tanto que empezó a apretar su mandíbula inconscientemente para tratar de lidiar con constante malestar. La luz del día empeoraba los dolores de cabeza. Los días soleados y brillantes la mantenían en su cama mientras trataba de no vomitar debido a una combinación de náuseas y dolor. En cuestión de días, éste se hizo tan intenso que no pudo seguir leyendo.

Topsy colocó cortinas oscuras y pesadas que impedían la entrada de casi toda la luz en la habitación.

Comía cada vez menos. Cuando no comió ni se levantó de la cama durante dos días, Malfoy finalmente reapareció.

Ella lo escuchó entrar, pero no apartó el brazo de sus ojos para reconocer su presencia.

—Necesitas comer —le dijo.

—¿En serio? —pregunto ella en un tono débil, pero sarcástico—. No tenía idea. El libro de texto médico nunca mencionó que la nutrición fuera necesaria durante el embarazo.

Ella lo escuchó suspirar.

—Es un embarazo mágico —dijo ella con amargura—. Incluso si los muggles sufren náuseas matutinas, es peor para la gente mágica, incluso los sangre sucia.

Hubo una pausa y ella lo escuchó moverse.

—¿Hay algo que comerías? ¿Qué crees que podrías comer?

—Comida chatarra —respondió ella secamente—, o tal vez una bolsa de papas fritas.

Hubo un largo silencio.

—¿En serio? —preguntó él en un tono dudoso.

Ella resopló débilmente, y le causó tanto dolor que era como si alguien hubiera clavado una varilla de metal a través de la base de su cráneo hasta el centro de su cerebro. Sollozó en voz baja. El dolor interminable y creciente la hacía sentir como si su cerebro fuera aplastado lentamente hasta ser convertido en polvo.

—Incluso si pudiera pensar en algo que sonara comestible, dudo que pueda tragarlo —dijo con voz tensa.

Casi podía escucharlo tratando de pensar en algo más que decir. Ella se dio vuelta y acunó su cabeza en sus brazos.

—Las brujas han tenido hijos durante miles de años. La probabilidad estadística indica que es poco probable que muera por eso.

Hubo una pausa.

—Mi madre casi murió —Su voz sonaba hueca.

Hermione no dijo nada más. Malfoy no se fue. Seguía de pie junto a su cama cuando ella se quedó dormida del cansancio por el dolor.

La sanadora Stroud llegó unos días después. Malfoy se cernía detrás de ella como una sombra amenazadora.

Cuando Stroud conjuró una camilla en el centro de la habitación, él se mofó de ella.

—Camina los tres metros adicionales hasta su cama y lanza tus encantos de diagnóstico allí —dijo con voz fría.

Stroud resopló débilmente por lo bajo y caminó hacia donde Hermione estaba acurrucada en un ovillo.

La sanadora apenas miró a Hermione mientras lanzaba un diagnóstico complejo sobre su abdomen. Apareció una pequeña esfera de luz amarilla pálida, casi cegadora, brillante, palpitando tan rápido que casi revoloteaba. Parecía casi una snitch dorada, pero estaba miniaturizada, un poco más grande que un frijol.

Hermione se congeló y la miró fijamente. La luz le hizo sentir náuseas por el dolor, pero no podía apartar los ojos. Iluminaba casi todo el dormitorio.

—Esa es la firma mágica de su heredero —Stroud le informó a Malfoy.

Los ojos de Hermione se dirigieron a él. Parecía más bien como si alguien lo hubiera golpeado en la cabeza con un bate de bludger. Tenía el rostro pálido y parecía medio aturdido.

—El aleteo es el latido del corazón. El tamaño corresponde al crecimiento del feto. Y el brillo indica los niveles mágicos, que son excepcionales, como había predicho. —Las últimas palabras de la sanadora fueron petulantes—. Aunque puede hacer que el embarazo sea más traumático para ella. Los niños poderosos a menudo lo hacen.

Stroud miró a Hermione y le dedicó una sonrisa falsa.

Pasó varios minutos lanzando varios hechizos sobre el orbe de luz y sobre Hermione. Finalmente, echó uno sobre su cabeza. Hermione levantó la vista. Las brillantes luces esparcidas por su cerebro parecían todas iguales, excepto que había un tenue tono dorado en la luz.

La sanadora Stroud se volvió hacia Malfoy.

—¿Ha revisado sus recuerdos recientemente?

—No lo he hecho—él respondió—. Ella ya sufrió una convulsión cuando se le practicó legeremancia cuando sus niveles hormonales estaban elevados. Esperaré hasta que pasen sus migrañas y sus náuseas matutinas. La legeremancia es invasiva y traumática, independientemente de la familiaridad de la firma mágica.

La sanadora Stroud asintió.

—Es probable que las migrañas se deban principalmente a las fugas. Los dolores de cabeza durante el embarazo no son infrecuentes, pero los altos niveles de dolor que el diagnóstico indica no se considerarían normales.

La expresión de Malfoy se tensó.

—¿Hay algo que se pueda hacer?

—No es aconsejable prescribir pociones para aliviar el dolor durante el embarazo. Puede provocar anormalidades fetales o abortos espontáneos en las primeras etapas del embarazo —señaló Stroud—. Si está preocupado, podría probar aliviar el dolor de manera muggle, pero por lo general, las enfermedades inducidas mágicamente requieren un tratamiento mágico.

Malfoy miró a Stroud con escepticismo. Stroud alzó la barbilla.

—Si no me cree, puede recibir una segunda opinión o traer una matrona para corroborarlo. El sanador de la mente le informó que el proceso de corrosión probablemente sería insoportable. No es como si alguien antes hubiera creado fugas mágicas individuales alrededor de cientos de sus recuerdos. La corrosión mágica es tan dolorosa como parece. El nivel mágico de su heredero probablemente está acelerando el proceso, pero no tenemos ni idea de cuánto tiempo podría tomar. Es posible que, una vez que sus niveles hormonales se reequilibren la severidad del dolor de alguna manera se alivie un poco. Pero es igualmente probable que el proceso de corrosión permanezca de esta manera durante la duración del embarazo. Es imposible de predecir. Realmente, no hay nada que se pueda hacer al respecto. Hay pociones seguras que se puedan administrar para mantenerla hidratada y evitar que muera de hambre mientras ella pueda soportarla. Sin embargo, a menos que pierda una cantidad peligrosa de peso o comience a gritar por el dolor, interferir podría arriesgarla a ella o al embarazo y no haría casi nada más que extender el proceso.

La mandíbula de Malfoy se apretó.

—Bien.

Stroud se fue poco después de eso, pero Malfoy se quedó, mirando a Hermione.

Ella cerró los ojos y trató de no pensar en lo miserable que se sentía y en que tendría que permanecer así durante otras treinta y cuatro semanas. Le dolía demasiado la cabeza como para pensar. Trató dormir. El pequeño orbe de luz brillante apareció revoloteando en su imaginación y se acurrucó más protectoramente alrededor de su estómago.

Sintió que la cama se hundía. Unos dedos fríos le tocaron la mejilla, le apartaron el pelo y luego descansaron contra la frente. Ella se mordió el labio y luchó para no llorar otra vez.

Estaba tan cansada de llorar.

Trató de fingir que era alguien más.

«Es Harry. Es Ron. Es tu madre», se decía a sí misma, sin apartarse del toque.

Después de otra semana, comenzó a preguntarse si moriría por el embarazo. A pesar de lo avanzado de la ciencia en obstetricia, la intervención mágica en el embarazo era extremadamente limitada. Los embarazos mágicos tienden o a neutralizar o reaccionar extremadamente mal a las influencias mágicas externas.

Hermione pudo mantenerse un mínimamente hidratada. Topsy le administró pociones de hidratación y nutrición varias veces al día, pero Hermione rara vez podía conservarlas en su cuerpo, incluso durante los pocos segundos necesarios para que su sistema las absorbiera.

No estaba segura de si realmente padecía hiperémesis gravídica, o si la mayoría de las náuseas y vómitos eran causados por las migrañas. Si comía algo, vomitaba inmediatamente y luego tenía arcadas hasta que sollozaba por el dolor adicional que le causaba su cabeza.

Ella perdió casi toda su tonicidad muscular.

Yacía inerte en la cama en su habitación oscura y deseaba morir.

Malfoy venía a menudo, pensó ella. Trajo a varios sanadores de la mente que tartamudeaban nerviosos a su alrededor y no ofrecían ningún consejo útil. Trajo matronas y sanadores obstétricos que lo alabaron por los niveles mágicos de su heredero y le recetaron pociones de los peores sabores posibles que Hermione terminaba vomitando.

Ella sospechaba que Malfoy venía a veces cuando estaba dormida, porque su nariz, demasiado sensible, frecuentemente detectaba su olor en la habitación. Cuando él venía y ella estaba despierta, ella apenas respondía.

Él se sentaba en el borde de su cama y le alisaba el cabello y, a veces, tomaba su muñeca y apoyaba su mano contra las de él. La primera vez que lo hizo, ella pensó que estaba jugando con sus dedos, pero gradualmente se dio cuenta de que le estaba masajeando la mano, tocando con la punta de su varita en varios puntos de presión, enviando vibraciones leves a los músculos. Luego se inclinaba y le masajeaba los dedos y la palma suavemente.

Se dio cuenta que él estaba haciendo lo que los sanadores hacían para tratar los temblores del Cruciatus. Debe haber memorizado la técnica debido a la frecuencia con la que necesitaba el tratamiento.

Ella no retiró la mano.

Se dijo a sí misma que era sólo porque podría hacer que le doliera más la cabeza si se movía.

A medida que se acercaba el final de mayo, su cabeza dolía cada vez más. Estaba tan delgada que hasta que las esposas pudieron deslizarse hasta la mitad de sus antebrazos. Topsy se inquietó y comenzó a mirar a Hermione a los ojos mientras le rogaba silenciosamente que intentara tomar más pociones o bebiera un poco de té de menta o jengibre.

Malfoy comenzó a ausentarse. Tenía que irse a "cazar" y realizar otras tareas en las que Hermione intentaba no pensar. Sin embargo, a menudo estaba en su habitación. Él no le hablaba. Raramente la miraba a los ojos, pero le alisaba el pelo, le sostenía las manos y jugueteaba con las esposas que le rodeaban las muñecas. A veces, cuando ella abría los ojos, lo encontraba mirando su estómago, pero él nunca intentaba tocarlo.

Tenía casi nueve semanas de embarazo cuando se despertó abruptamente en pánico.

Había algo… algo para lo que necesitaba estar preparada.

Ella no podía recordar…

Era importante.

La cosa más importante. Algo que ella no debía olvidar.

Ella necesitaba estar preparada.

Sin importa qué. Se suponía que debía aguantar.

Se obligó a salir de la cama. El dolor de estar erguida la hizo jadear. Se agarró la cabeza y se obligó a ponerse de pie.

Ella tenía que…

Ella no podía recordarlo. Estaba justo en el borde.

Sus piernas temblaban por la atrofia muscular. Se obligó a caminar e intentó no entrar en pánico.

Se suponía que debía estar haciendo… algo.

¿Qué era?

Topsy apareció.

—¿Necesita algo?

—No —dijo Hermione con voz temblorosa mientras sacudía su mente e intentaba pensar. «Oh, Dios, ¿qué era? » Su corazón comenzó a acelerarse mientras se esforzaba por recordar, por pensar a través del dolor cegador.

Había manchas negras bailando constantemente en su visión, cada vez más grandes. El dolor en su cabeza seguía aumentando.

De repente, Malfoy estaba delante de ella. ¿Se Apareció? Ella no lo oyó.

—¿Qué…? —él comenzó y se interrumpió cuando la encontró parada frente a él.

—No puedo recordar… —consiguió pronunciar —.Se supone que tengo que...aguantar…

Su voz se quebró en un grito bajo cuando la presión en su cabeza se hizo tan intenso que pensó que se desmayaría. Su visión vaciló. Ella parpadeó, tratando de ver, y cuando su vista se aclaró, descubrió que Malfoy tenía un cuchillo en la mano. Ella lo miró sorprendida. Su expresión era fría e intensa mientras se lanzaba hacia ella.

Ella retrocedió, tratando instintivamente de alejarlo.

El momento antes de apuñalarla, Malfoy, de repente, desapareció.

Alastor Moody estaba parado frente a ella, con cara sombría y cansada.

Ha surgido una oportunidad. Una que podría cambiar el rumbo de la guerra.

Antes de que Hermione pudiera decir algo, Moody se había ido y ella se estaba cayendo.

No, ella no se estaba cayendo.

Malfoy la sostenía por el cuello y la estrellaba contra el suelo.

Sintió el golpe de una cuchilla deslizándose entre sus costillas.

Ella estaba en medio de un campo de batalla. Todos caían al suelo, sofocados. Harry, Ron, mortífagos. Todos morían a su alrededor y ella gritaba.

¿Cuántas veces crees que puedo apuñalarte antes de que la luz se apague en tus ojos?

Ginny lloraba.

No quise hacerlo.

Algo para entibiar mi frío corazón.

Un beso fuerte mientras la sujetaba contra la pared.

No te quería.

La sensación de su muñeca, rompiéndose bajo un agarre de hierro.

Pareces contenta de haberte prostituido exitosamente. ¿Feliz de saber que tienes tu pieza de ajedrez bloqueada en su lugar?

Harry estaba parado frente a ella, pálido y furioso, con la cara cubierta de sangre seca.

Si eso es lo poco que crees en nosotros, entonces no eres alguien cuya ayuda necesito.

Estaba sentada al lado de Tonks, que miraba a Hermione con cautela, sospechando…

¿A cuántas personas mataste hoy, Hermione? ¿Diez? ¿Quince? ¿Siquiera lo sabes?

Minerva McGonagall, agarrando una taza de té, con la voz temblorosa.

No eres una pecadora, este no es un destino que mereces. Y, sin embargo, parece que estás decidida a intentar condenarte a ti misma si eso significa ganar.

Su propia voz:

Si mi alma es el precio de protegerlos… de protegerla a usted… eso… eso no es un precio. Es una ganga.

Eres mía. Me lo juraste —gruñó en su oído.

Severus la mira con frialdad:

Si logras tener éxito, es tan probable que destruyas la Orden como la salves.

Hermione llorando.

Lo siento. Lamento haberte hecho esto.

Finalmente, Malfoy estaba de pie sobre ella, con el rostro pálido y los ojos brillantes de rabia.

Te lo advertí. Si algo te sucede, arrasaré personalmente con toda la Orden. No es una amenaza. Es una promesa. Considera tu supervivencia tan necesaria para la supervivencia de la Resistencia como la de Potter. Si mueres, mataré a cada uno de ellos.

Era como si se estuviera cayendo mientras su pasado se liberaba, surgiendo en su mente y tragándosela.

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NdT: ¿Cómo están?¿ Cómo quedaron? ¿A alguien se le explotó la cabeza? ¿No? Sólo a mi...ok.

Mis queridas lectoras si este capítulo no les causó algo voy a dudar de que sean realmente seres humanos o tienen el nivel de emociones de una cuchara como Ron :-D

Espero que hayan disfrutado toda esta semana de actualizaciones porque todo tuvo un propósito. Hoy se cumple un año de que empecé a publicar esta historia, y si no hubiera sido por tooodas las cosas que me sucedieron, se que hubiéramos avanzado muchísimo más. Pero por algo pasan las cosas, y en un día tan especial (mi cumpleaños) quería compartir con ustedes este tremendo capitulo… porque así lo fue ¿no?

Estuve leyendo todas mis notas que he dejado en cada capítulo y de alguna manera ha sido muy terapéutico poder haber compartido con ustedes las cosas que me pasaron. Muchas pérdidas, pero siempre me siento muy acompañada a través de sus palabras y sus propios testimonios, y sobre todo su paciencia. Así que en esta fecha tan especial para mí, sólo les agradezco estar ahí del otro lado de la pantalla y leer mis proyectos que créanme que lo hago con mucho amor y cariño para todas.

Gracias otra vez a mi beta Mary, que sin ella todo esto no hubiera sido posible. Gracias, Mary. Love you forever.

Nos vemos. Las quiero. Cuídense. Abrazo giiigante.

*31 de mayo de 2020*