Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Traducción por Ileana Cs.
Beteado por Sunset82 y por última vez por nuestra querida Irene Garza.
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 36
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Julio 2002.
Hermione levantó la mirada rápidamente y encontró a Malfoy mirándola desde el sendero. Estaba demasiado cansada y enojada como para sentirse avergonzada por haber sido encontrada ebria y llorando en un arroyo.
—Vete a la mierda, Malfoy —dijo ella, golpeando el agua con su mano para que rociara en su dirección.
—¿Estás ebria? —preguntó él.
—No, imbécil, estoy sentada en un arroyo completamente sobria —dijo ella, rodando los ojos—. Lárgate. No quiero hablar contigo. No quiero ver tu repugnante cara. Si pudiera hacerme un obliviate y borrar tu existencia de mi mente sin arriesgar a la Orden, lo haría al instante.
Comenzó a llorar de nuevo.
—Joder —dijo él, bajando la vista hacia ella con el mismo rostro de irritación que tenía cuando le habló de la indeseada mantícora que ahora poseía—. Granger, no puedes sentarte a llorar en un arroyo —dijo él finalmente.
—De hecho, puedo —replicó ella—. A parte de ti, no veo a nadie más. Ya puse guardas en el área. Ningún muggle se acercará o me notará. He planeado cuidadosamente mi colapso emocional y lo estás arruinando. Así que… vete… a la… mierda.
Su cabeza se sentía muy pesada, y se dejó caer en sus rodillas. Estaba haciendo bastante frío en el arroyo, pero estaba determinada a no moverse hasta que Malfoy se fuera.
Hubo un golpe seco, y entonces, de pronto, un duro apretón se cerró alrededor de su brazo, y se encontró siendo arrastrada fuera del agua.
—¡Suéltame!
Golpeó a Malfoy en el brazo y lo pateó en las espinillas mientras intentaba liberarse.
—Déjame sola. Voldemort y tú han arruinado mi vida. ¿Ni siquiera tengo permiso para sentirme mal de vez en cuando por eso?
—¡Granger, eres una idiota!
Malfoy la arrastró hasta sus brazos y se apareció. Reaparecieron en la cabaña.
Ella miró alrededor de la cabaña, aturdida, aferrándose a Malfoy en busca de equilibrio.
—¿Qué hacemos aquí? —demandó saber, su voz temblaba mientras se apartaba e intentaba erguirse—. Detesto este lugar. Perteneces a una de las familias más adineradas de toda Europa y me haces venir a verte a esta miserable casa. Como si no estuviera consciente del desdén que tienes por nosotros, los sangres sucias. Dios, ¿por qué no sólo compras un burdel o una mina de sal y me haces visitarte ahí?
—Te dije que había un tabú y pronunciaste el nombre del Señor Oscuro—gruñó Malfoy—. Esa es la razón por la que no puedes emborracharte en un jodido arroyo sin importar cuántos hechizos pongas para repeler a los malditos muggles.
Hermione pestañeó y lo miró.
—Te odio —dijo ella, finalmente.
—El sentimiento es indudablemente mutuo —dijo él, mirándola con una expresión de desdén.
Ella se dejó caer en el suelo.
—Te odio tanto —dijo ella—. Ya estaba sola… y entonces tú me pediste y lo empeoraste todo. Por lo menos, antes… cuando alguien se interesaba en mi lo suficiente como para preguntarme si estaba bien, podía decirle la verdad. Pero ahora… ni siquiera puedo hacer eso. Y ahora… incluso si ganamos, no tendré nada a qué aspirar. Todos los demás serán libres y yo todavía te perteneceré. Voy a quedarme sola para siempre…
Cubrió su rostro con las manos y lloró de nuevo.
—Harry y Ron nunca van a perdonarme —dijo ella y todo su cuerpo se estremeció por la fuerza de sus sollozos—. Incluso si con esto ganamos la guerra… nunca me perdonarán.
Su llanto disminuyó levemente después de varios minutos.
—En verdad no entiendo por qué esperas que me importe —Malfoy bajó la vista para verla con una expresión de indiferencia.
Ella lo miró con furia.
—Tú me trajiste aquí sabiendo que estaba ebria. Si no quieres escucharme decir nada al respecto, pudiste haberme dejado sola como te pedí, repetidamente, que hicieras. No veo porqué no sólo te vas a la mierda.
Él arqueó una ceja.
—Hechizarme e insultarme, todo en un solo día. Parece que por fin toqué una fibra sensible. Me pregunto qué necesito hacer para que dejes de endulzar las cosas y me digas cómo te sientes en verdad. —Su expresión era burlesca.
—¡Cállate! —ella gruñó antes de dejar caer la cabeza sobre sus rodillas y abrazarse a sí misma.
—Pero, en serio… apenas estamos arañando la superficie, ¿no? Tal vez debería enumerar a todas las personas a las que asesiné —dijo él, caminando lentamente alrededor de ella con una sonrisa maliciosa—. Hubo muchos muggles al principio, fueron persecuciones de práctica antes de regresar al colegio. Tía Bella dijo que era necesario que me acostumbrara a asesinar antes de hacerlo con alguien a quien conociera. Luego, Dumbledore y más muggles. ¿Sabías que incluso fui asignado para encontrar a tus padres? Debes de haberlos escondido tú misma porque no encontramos ningún rastro de ellos. No hubo detalles descuidados ni despedidas secretas, como muchas otras de esas familias de hijos de muggles. Aunque, esa ignorancia no eximió a tus vecinos. Bella estaba furiosa por lo meticulosa que fuiste.
Hermione lo miró horrorizada.
—Después los Creevey y luego los Finch-Fletchley. Mi tía Andromeda y su esposo Ted. Eso fue bastante personal para Bella, el hecho de que un hijo de muggles se hubiera casado con alguien de la familia Black era una mancha. Siempre estuvo sinceramente arrepentida de no haber asesinado a Nymphadora, especialmente después de que se rumoró que se había casado con un hombre lobo. Entonces, después de eso… bueno, la sangre de los muertos tiende a mezclarse después de un tiempo, pero creo que fueron más muggles…
Hermione pudo sentir la cálida confusión de su intoxicación desvanecerse mientras Malfoy seguía hablando, enumerando apellidos tras apellido de personas que conocía. Sus ojos plateados destellaban y la expresión de su rostro era fría, al tiempo que continuaba arrastrando las palabras con su desdeñosa voz.
—¿Sabes, Malfoy? —dijo ella, lentamente, después de un minuto—. Pasas demasiado tiempo asegurándote de que tenga razones de más para odiarte. Es extraño.
Él se detuvo y ella alzó la mirada hacia él.
—No es cómo funcionan los humanos —dijo ella—. Nuestros cerebros están programados para racionalizar las cosas, así la culpa no nos carcome. Nos justificamos. Culpamos a otros. Buscamos una explicación que nos ayude a dormir. Las personas no se consideran a sí mismas villanas. Matan para protegerse ellos, sus familias, su dinero, o su forma de vida. Incluso tu amo: él no cree que es un villano, simplemente piensa que es superior que todos los demás. Cree que merece gobernarlo todo. Cuando tortura y mata muggles… está bien, porque no son realmente personas. Cuando talló runas en tu espalda durante horas… estuvo bien, lo merecías porque le fallaste. En su mente, él no es un villano, es un dios. Pero tú… tú sí crees que eres un villano. Crees que mereces ser odiado —ladeó la cabeza para estudiarlo—. A menudo me pregunto, ¿por qué será?
El rostro de Malfoy se hizo más frío y hermético conforme ella hablaba.
—Te ahorraré el esfuerzo —dijo ella, y su boca se torció de un lado—. Te odio. No necesito que hagas nada más para convencerme. Te odio más que a nadie a excepción de tu amo. Te odio. Te responsabilizo por cada persona que ha muerto hasta ahora en la guerra y por cada persona que morirá. No necesitas convencerme de que eres un monstruo, yo ya lo sé. Curarte cuando estás herido no es por mi alma generosa y no hechizarte cuando estás severamente lastimado no es sentimentalismo. Es simplemente la última pizca de decencia que me queda. El resto de mi bondad ya fue destruida por ti. Así que… a pesar de lo que me eches en cara, no te lo haré fácil. Ahora… vete a la mierda.
¡Por Dios! Se sentía bien sacárselo por fin del pecho. Probablemente después se arrepentiría, pero en ese momento sólo se sintió aliviada.
Malfoy sonrió un poco con suficiencia.
—Es bueno saberlo.
Hermione se acostó en el suelo y miró el techo.
Después de varios minutos en silencio fue evidente que él no se iba a ir. Se rindió de intentar alejarlo. Estaba abrumada por su deseo de hablar, así que se sentó.
—¿Cómo eres tú cuando estás ebrio, Malfoy? —preguntó, volteando la cabeza para mirarlo. Estaba parado junto a ella y bajó la vista a sus pies, donde ella estaba sentada.
Parecía sorprendido por la pregunta.
—Más callado y más enojado.
Ella resopló.
—Claro. Dios nos libre de que seas algo interesante.
—No creí que tú fueras una borracha llorona —él levantó una ceja y conjuró una silla, en la que se sentó a horcajadas. A ella se le ocurrió que probablemente él no podría apoyarse sobre nada. Se preguntó cuánto le pudo haber dolido el sacarla del arroyo y luego aparecerse mientras ella forcejeaba e intentaba librarse de él.
—No siempre lo fui —dijo ella melancólicamente—. Siempre fui parlanchina, pero el alcohol me pone sentimental. Solía ser una borracha feliz. Simplemente era… ridícula. Fui a una fiesta en la que el ponche tenía alcohol y terminé muy ebria, Harry tuvo que silenciarme mientras él y Ron me arrastraban por los pasillos. Estaba riendo de forma incontrolable. Mis carcajadas sólo… resonaban en los pasillos. Filch casi nos atrapa.
—¿Cuándo fue eso? —preguntó él.
—En mi cumpleaños. Cumplí diecisiete. Fue… fue un día antes de que mataras a Dumbledore —su mandíbula tembló ligeramente y bajó la mirada a sus dedos, que seguían el rastro de un agujero en el suelo—. Se… suponía que yo debía estar en el pasillo al día siguiente, haciendo rondas como prefecta para ayudar a los de primer año, pero tenía tanta resaca que me dormí hasta tarde. A menudo me pregunto… si yo habría hecho alguna diferencia…
—No la habría hecho —dijo él.
—Desde entonces, siempre lloro Siempre. No es que me emborrache seguido. Suelo decir cosas que hacen enojar a la gente.
—Siempre haces eso —dijo él, lanzándole una mirada penetrante.
—Digo más cosas que hacen enojar a la gente —se corrigió—. Como sea… hoy planeaba embriagarme, drogarme o abusar de las pociones.
—¿Y el arroyo?
—No tengo a donde ir. No puedo ir a un bar o emborracharme con alguien de la Orden. No es como si Moody fuera alguien con quien pudiera desahogarme.
—¿Potter y Weasley?
—Como ellos no saben nada de ti… ¿cómo podría explicarles? —No iba a mencionar que ambos se habían ido a cazar horrocruxes sin ella—. No puedo creer que simplemente no me dejaras sola. ¿Por qué estabas ahí?
—Tenía el presentimiento de que ibas a hacer algo estúpido. Llámalo sexto sentido.
Ella rodó los ojos.
—No veo por qué te importa. Tu secreto moriría conmigo. Estoy segura de que igual habrías encontrado la forma de conseguir lo que sea que quieres, sin mí.
—Estoy seguro de que, quienquiera que envíe Moody para reemplazarte, será más irritante —dijo, con una mueca apenas visible—. Piensa esto como un favor adicional a tu Orden, estoy manteniendo viva a su sanadora y maestra pocionista.
Ella resopló. Estaba comenzando a sentirse increíblemente soñolienta. La idea de dormir le hizo recordar a Colin. Brotaron lágrimas de sus ojos, cubrió su rostro con sus manos y sollozó.
—¿Ahora qué? —preguntó Malfoy al notar cuando sus sollozos se apaciguaron. Sonaba aburrido, pero cuando lo miró, él apartó la mirada. Había estado observándola.
—Voy a soñar con Colin esta noche —dijo ella triste, apoyando la cabeza contra sus rodillas.
—Estabas alucinando cuando dijiste que podrías asesinar a cualquiera. Ni siquiera puedes soportar que alguien muera a manos de otra persona —dijo él, negando con la cabeza despectivamente.
Hermione se puso rígida y levantó la mirada.
—No creo que haya nada particularmente malo en morir. Sé que es una guerra, la gente muere —dijo ella—. Lo que me preocupa es la forma. No tienes idea, Malfoy de lo que es tener a alguien que está muriendo mientras tú haces todo lo que puedes para salvarlo. Él murió lentamente, gritando todo el tiempo y yo estaba intentando salvarlo. Eso es lo que no me deja en paz. Todas esas muertes en mi mente… son de ese tipo. Por eso me atormentan. Estaban en mis manos… yo intentaba salvarlos… y fallé…
Ella se atragantó un poco y su voz se quebró con las últimas palabras.
Malfoy la miró y pareció considerarlo por primera vez.
—¿Por qué Colin importa tanto? No eran cercanos. ¿Por qué esa muerte permanece como la más importante para ti? Has visto peores muertes desde entonces.
Ella dudó. Nunca había hablado de eso con nadie. No realmente. No por años.
—Su muerte fue el principio del fin de todo —respondió ella, bajando la mirada y notando un hilo suelto en su blusa. Tiró de él impulsivamente y vio como la tela se estiraba y abultaba hasta que el hilo se cortó y apareció un agujero. Lo reparó con un movimiento de su varita—. Él fue la primera persona que murió estando completamente bajo mi cuidado. Harry vio como paso todo y, después de eso... me di cuenta de que las acciones de la Orden ya no eran suficiente. Que ese tipo de defensa no bastaba y empecé a decirlo, pero Harry no estaba de acuerdo. Para él… morir es lo peor. Es como desaparecer. Así que… asesinar de cualquier forma es malo, ya sea en defensa propia, por piedad o de cualquier tipo. Ese… desacuerdo… nos envió por diferentes caminos en esta guerra, nada fue lo mismo después de eso. Por eso es que terminé como sanadora mientras todos los demás fueron juntos al campo de batalla.
—Es un tanto irónico.
—Una sola persona usando Artes Oscuras en el campo de batalla no es suficiente para hacer la diferencia. Y, si me hubiera insubordinado e intentado reclutar gente con mi forma de pensar, tal vez habría dividido a la Orden.
—Si pelearas de nuevo, ¿cómo matarías?
—Rápido. Hay hechizos para detener el corazón. Maldiciones para sofocar. Hechizos que cortan la garganta. Haría cosas como esas. Probablemente, incluso usaría la maldición asesina si fuera capaz… pero, también es probable que Harry nunca pueda perdonarme.
—¿Cómo planea Potter vencer al Señor Tenebroso?
—Es… hay una profecía. Harry cree que la respuesta es la profecía —dijo ella vagamente. No estaba segura si "el poder del amor" era una estrategia real en la Orden, pero Malfoy no necesitaba conocer todos los detalles.
—Fantástico. Todos estamos apostando nuestras vidas en el-niño-que-no-asesina y una profecía. Estamos condenados.
—Dumbledore derrotó a Grindelwald sin asesinarlo —dijo Hermione.
Malfoy no parecía impresionado.
—¿Dónde estudiaste sanación? —le preguntó. Ella lo examinó con sorpresa.
—En Francia, al principio —dijo ella —, pero la guerra cruzó el canal rápidamente y era más seguro para mí trasladarme que quedarme y arriesgarme a que me encontraran allí. Así que fui a Albania, su Departamento de Magia Antigua tenía los mejores fundamentos para sanar magia oscura. Estuve ahí por un tiempo. Ahí es donde encontré el tratamiento que usé para tus runas. Tienes suerte… probablemente soy de los pocos sanadores que quedan que conocen el tratamiento desde que el hospital fue destruido. Luego fui Dinamarca para estudiar análisis de hechizos y deconstrucciones. Después de eso, fui a Egipto, su hospital era el más especializado en romper maldiciones, pero la situación era… inestable, así que me trasladaron a Austria después de unas pocas semanas. Estuve en ese país hasta que la Orden me trajo de vuelta.
—Muchas personas pensaron que habías muerto o huido —dijo Malfoy, estudiándola con los ojos entrecerrados—. Hasta que el Señor Tenebroso quiso saber por qué la Resistencia estaba sobreviviendo después de que su hospital fue arrasado, y Severus mencionó que la pequeña amiga sangre sucia de Potter había sido convocada de su viaje en el extranjero, siendo sanadora y maestra en pociones por añadidura. Causó un pequeño revuelo entre los de rangos superiores.
Ella lo miró intensamente. Así que él sabía de lo que ella era capaz al hacer sus demandas. Se preguntó si eso había influido en su decisión.
La conversación se estancó. Después de unos cuantos minutos, Hermione se levantó.
—Estoy lo suficientemente sobria como para aparecerme ahora —dijo ella.
—No vas a irte y emborracharte en otro lado, ¿verdad? —preguntó él, mirándola con suspicacia.
Ella negó con la cabeza.
—No. Has asesinado, meticulosamente, mis ganas de hacerlo y ya he llorado lo suficiente.
Él se veía ligeramente aliviado.
—No sufras una escisión —él arrastró las palabras después de que ella salió por la puerta.
Hermione lo hizo bien. Cuando volvió a Grimmauld Place fue a su armario de pociones y se bebió una poción de sobriedad. El dolor de cabeza y las náuseas no tardaron en golpearla con la sutileza de un mazo.
Dejó caer la cabeza en su mesa de trabajo y gruñó.
No se podía confiar en Draco Malfoy ni para embriagarse en paz. Maldito bastardo.
Había esperado que la sobriedad la llenara de horror pero, sorprendentemente, no se sintió arrepentida por haber arremetido contra él al fin. Ciertamente, eso no pareció haberlo sorprendido o enojado. Había estado esperándolo.
Se encontró completamente perdida sobre cómo interpretar o procesar todo lo que había ocurrido.
Buscó a tientas en el armario un vial para aliviar el dolor de cabeza y lo tragó, intentando concentrarse.
Draco se consideraba un villano.
Ese era un descubrimiento importante. Probablemente, el más importante que había hecho respecto a él. La inconsistencia que había en su corazón.
Se devanó la mente recordando todo lo que él le había dicho ese día. Ahora que había descargado toda su furia contra él, su mente se sintió repentinamente clara como el cristal.
Luego, el más pequeño pisó una madriguera de tejones y se quebró una pierna. Comenzó a gatear por la hierba. Un blanco fácil para una maldición asesina. Fue la segunda persona a la que maldije por la espalda.¿Sabes…? La maldición asesina. Te quita algo. No es algo que cualquiera pueda lanzar. No repetidamente. Colin podría haber seguido corriendo. Si lo hubiera hecho, hoy podría estar vivo, pero se detuvo. Se detuvo por su hermano muerto, regresó y trató de llevarse el cuerpo con él.
"Hermione se paralizó.
Él pudo haber matado a Dennis Creevey de innumerables formas, más crueles y lentas que la maldición asesina. Con una pierna quebrada, no había riesgo de que escapara. Él habría sido el señuelo perfecto para que Colin regresara. Pero… en vez de quedarse junto al lesionado Dennis y atrapar a ambos chicos… Draco lo había matado, humanamente. Posiblemente, con la esperanza de que, con su hermano muerto, Colin huyera y salvara su vida.
Hermione sintió que caería por el golpe del doble descubrimiento.
Malfoy había intentado salvar a Colin.
Pero, posiblemente esto era más importante para Hermione, Malfoy no consideraba ese detalle como redentor.
El había estado en lo cierto, ella se había cegado de odio hacia él cuando se enteró que él había estado involucrado. La confesión accidental de que había intentado que los chicos escaparan no era una forma de justificarse, sospechaba que él ni siquiera se había dado cuenta.
Malfoy se consideraba un villano por lo que había hecho, lo que implicaba que no había querido hacerlo, lo que implicaba que su deseo de ayudar a la Orden podría ser sincero y no un medio para algún otro fin.
Hermione tamborileó los dedos en la mesa de trabajo, pensativamente, reevaluando una vez más todo lo que creía saber sobre Draco Malfoy.
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NdT: Hola mis queridos lectores. Perdón por la ausencia y gracias por aquellas personas que esperaron. Gracias de corazón, ustedes son el motivo por el cual me siento alentada a seguir adelante hasta el final.
Muchas gracias a Irene que este fue el último capítulo que corrigió. Gracias, bella y suerte con todos tus proyectos.
¡Ah, por cierto! Quería preguntar si les parece que empiece a publicar esta traducción en AO3. Espero leer sus opiniones.
No quiero agregar mucho más. Solo que espero vernos pronto y gracias a todas esas personas que se contactaron conmigo y me animaron a seguir, gracias, gracias ¡GRACIAS!
¡Que tengan un Feliz 2022! Abrazo de oso para todas. Las quiero.
*4 de enero de 2022*
