Takeo caminaba felizmente por las calles de la ciudad comprando un sinfín de cosas para darle a su amada Yamato. El pasar ese día con ella para celebrar su aniversario de novios lo hizo sonreír y esmerarse más con los regalos.
Mientras hacía una gran cantidad de compras, la chica había citado a Suna para conversar con él sobre algo importante.
-Oh, llegaste justo a tiempo-dijo la chica con una sonrisa mientras lo saludaba
-¿Ha pasado algo? ¿Necesitas ayuda para saber qué comprar?-preguntó con una leve sonrisa ya que estaba feliz por su amigo por tener a Yamato en su vida
-No, es por eso-miró hacia otro lado apenada-es...más bien una pregunta
-Claro, dime
-¿Crees que soy buena actriz?-la pregunta descolocó un poco al chico
-¿A qué te refieres?-por alguna razón le dio un mal presentimiento y más al ver el rostro de la chica iluminarse
-¡Lo sabía, soy fenomenal!-hizo una V de victoria con sus dedos-incluso logré burlar tu intuición que te hace juzgar a las personas
-No estoy entendiendo esto, ¿qué te sucede?
-Pues verás, en realidad mi sueño es ser actriz y para poder ingresar a la academia de actuación en España me dieron un proyecto en el cual debía de hacerme novia de alguien tan poco agraciado y patético pero que tuviera un amigo que es capaz de repeler a cualquiera que le haga daño-por primera vez, el semblante de Suna cambió a uno de desconcierto
-Entonces...¿no amas a Takeo?
-Bueno...al principio así era-frunció e ceño pero luego lo suavizó-pero luego comencé a apreciarlo y aunque tiene madera de novio pues... su apariencia no ayuda mucho. Así que...
No pudo terminar de hablar cuando de pronto, una fuerte cachetada se escuchó en el parque.
La chica miró impactada al chico quien le miraba con sumo desprecio y frialdad provocando que quedara helada ante su acción.
-Si te le acercas a Takeo, te vas a arrepentir, escoria humana-se fue rápidamente de no sin antes decirle unas cuantas verdades-ojalá nunca llegues a cumplir tus metas y otra cosa... yo fui su primer beso
Sin más por decir se fue con paso rápido hacia su departamento.
Llegó a la última tienda donde observó un lindo vestido que en una ocasión su amada novia lo había visto y deseaba tenerlo.
Entró sin más para pedirlo. Al acercarse a una de las vendedoras, le miró con miedo creyendo que iba a lastimarla e incluso estaba a nada de llamar a la policía.
Como por arte de magia, una chica se acercó a ellas para calmarlas.
-Lo siento mucho, le dije a mi novio que quería el lindo vestido que había visto en el aparador y entró a verlo-dijo sonriendo apenada lo cual relajó a las vendedoras quienes fueron a buscarlo
-Gracias por la ayuda...¿Saijou?
-Vi que estaba en problemas, así que vine a ayudarle maestro-comentó rascando su nuca-espero no le moleste
-Al contrario, me has salvado-iba a decir algo más pero las vendedoras regresaron con el vestido-gracias, iremos a pagarlo
Sigueron con la farsa hasta salir de la tienda. Ambos suspiraron aliviados y para sorpresa de la chica, el grandote se lo ofreció como regalo.
-En serio agradezco tu regalo, pero esos vestidos no son mi estilo-dijo sonrojada por el detalle
-Entonces permíteme comprarte el de tu gusto como forma de agradecimiento-la chica volvió a negar con efusividad
Observó la mirada insistente de su maestro y suspiró con pesadez. Debió recordar que la palabra no estaba en todo, menos en él.
Entraron a una tienda donde había mayor variedad de vestidos. Saijou observó con emoción uno de ellos y lo tomó para entrar al probador.
Al poco tiempo salió luciendo un vestido de cuero negro de tirantes que apenas cubría sus pechos, espalda descubierta y bastante corto que apenas y tapaba sus glúteos.
-¿Cómo me veo? ¿Le gusta?-lució el vestido frente a él
Por alguna razón, sintió un leve cosquilleo en su parte baja al verla pero al irse como llegó no le dio importancia.
-Te ves maravillosa-levantó el pulgar en señal de aprobación
La chica sonrió ampliamente y fue a quitarse el vestido.
Pagaron y salieron de la tienda rumbo a casa de la chica para dejarla.
-Suna, voy a entrar-anunció entrando a su cuarto
-Que bueno que llegaste, necesito hablar contigo-la seriedad que mostraba le hizo asentir para escucharlo
Suspiró con pesadez y soltó todo lo que había ocurrido con Yamato.
La cara de desconcierto y negación cruzaron en Takeo. Apretó los puños y salió corriendo en busca de respuestas.
En poco tiempo había llegado a la casa de Yamato donde tocó con insistencia el timbre hasta que la chica abrió.
-Takeo...
-Dime que no es cierto...¡Dime que solo fue una broma de mal gusto de Suna!
-Así que ya te fue con el chisme-lo vio abrir los ojos con sorpresa-todo es verdad. Sin embargo, ahora te quiero de verdad y...
-Ahórrate las palabras-apretó los puños mientras la lágrimas caían de sus ojos-que tengas una buena vida
Salió rápidamente de ahí dejándola con las palabras en la boca.
Caminó sin rumbo fijo con la lluvia mojando todo su cuerpo. Cayó al suelo de rodillas y golpeó este con frustración.
Saijou iba camino a comprar unas cosas cuando reconoció a su maestro en medio de la calle llorando. Se acercó rápidamente para ayudarlo.
-Venga conmigo. Se resfriará-lo ayudó a levantarse para llevarlo a su casa
Llegaron al lugar y ofreció pasarlo al baño para que tome una ducha.
-Puede tomar lo que guste para que se bañe-lo vio sentado sin moverse-entonces voy a ayudarlo a desvestirse-dijo completamente roja
-No, no te preocupes Saijou...-dijo sin ganas-puedo hacerlo solo
-Muy bien. Puede poner su ropa en el cesto y la meteré a la secadora
-Gracias
Salió un momento para dejarlo desvestirse. En pocos minutos le dio el cesto sin dejar que le viera y entró a la ducha.
La chica miró sonrojada la ropa y aprovechó para tomar la playera y olerla mientras sonreía como tonta enamorada.
Sin más fue a colocarla en la secadora.
Al salir del baño vio su ropa acomodada en la cama para que volver a ponérsela.
Tomó su teléfono y observó que tenía varias llamadas de Suna. Suspiró con pesadez y le llamó.
- Takeo, ¿dónde estás? Pensé que te había pasado algo
-Estoy bien, estoy en casa de Saijou. Me prestó su baño ya que la lluvia me dejó completamente empapado
-Iré por ti enseguida. No te muevas
- Claro, te espero
Al cortar la llamada, la puerta se abrió dejando pasar a la dueña de la habitación quien se secaba el cabello con una toalla mientras otra cubría sus pechos y usaba un pequeño short que apenas y le tapaba.
Abrió los ojos quedando totalmente en shock al ver a su maestro quien le miraba con la cara completamente roja.
-¡Lo...lo siento mucho!-ambos se paniquearon con los rostros completamente enardecidos por la vergüenza
Con una pasmosa velocidad se colocó una playera encima. Suspiró aliviada pero vio el rostro desencajado de Takeo quien señalaba su vestimenta.
La chica gritó al ver que su playera decía "fuck me" con la imagen de dos conejitos haciéndolo.
-¡No...no es lo que parece!-agitó sus manos frente suyo con frenesí-mi ropa no es así de pervertida fue...fue un regalo que olvidé meter hasta el fondo del cajón-intentó sin mucho éxito cubrir la playera
Un silencio incómodo se apoderó de ambos jóvenes el cual se rompió al sonar el timbre. La castaña se puso un sueter y bajó rápidamente las escaleras.
Al abrir la puerta vio que era Suna con rostro serio.
-Hola Suna, enseguida le llamo-gritó a su maestro para que bajara
Caminó con prisa hacia la puerta y le agradeció con una reverencia para luego retirarse con su mejor amigo.
