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El principio del fin - parte 2

Tema del reto: Primera navidad


Nick, ahora en su versión "salvaje", se enfrentó a miradas con Canida... estaba dispuesto a todo con tal de proteger a su amada. La zorra anciana lo sabía, lo cual solo la hizo sonreír más ampliamente.

- No sabes cuánto voy a disfrutar esto zorro...

- No tanto como yo... nadie amenaza a mi pareja y sale impune...

Ambos corrieron el uno hacía el otro en cuatro patas, al alcanzarse la zorra rasgó varias veces al pecho de Nick, pero este no se quedó atrás, se abalanzó sobre ella, lográndola dominar por unos momentos. A una distancia corta, la coneja observaba todo con terror.

A pesar de que ahora era una pelea realmente justa... estaba aterrada, la zorra había logrado hacer unos cortes en el pecho de su novio, pero eso no lo detuvo, por el contrario, lo inspiró a atacar aun más. Ella tenía que ayudarlo, pero... ¿cómo? ¿Debería tomar alguna cápsula también?, o ¿solo empeoraría las cosas distrayendo a Nick? Tenía que decidir, el tiempo se le acababa, lo cual la hacía sentir peor cada segundo que pasaba.

- ¿Qué pasa "gran oficial Wilde"? ¿No puede contra una anciana? Ya ni con la ayuda de las drogas... patético.

- Porque realmente no he querido lastimarte... solo trato de detenerte... sigues siendo la abuela de Zara, y entiendo el porqué hiciste las cosas.

- Y no quieres la vida de otro mamífero en tu consciencia... No te hagas el santo... eres más egoísta de lo que crees zorro maldito.

La zorra logró ventaja sobre su oponente, cada movimiento le fue cada vez más sencillo, con su atención puesta en la culpa... días atrás Zara había traído a la señora Wilde a la villa, sacarle información de su hijo fue realmente fácil.

- No sabe lo que está diciendo.

- ¡Sí que lo sé! Tu madre se ah enterado de que tiene un hijo asesino... eres igual a todos esos malditos a los que me llevé a la tumba... tienes que reconocer, le hice un bien a esta villa.

- Ellos eran malvados, en efecto... pero no puedes ir tomando la vida de los demás, yo también sufrí mucho en el pasado, sin embargo, en lugar de concentrarme en mi venganza, alguien me mostró la luz y limpié el mundo de manera legítima.

- ¿Tomando la vida de esa inocente cría? - El agarre contra el zorro se fortaleció aun más, la culpa invadió a Nick, con flashazos de los ojos de su víctima... comenzó a consumirse en miedo y ansiedad.

Judy lo vio desde la distancia y recordó algo que podría ayudarles, corrió de vuelta a la cueva, contando cada segundo, el efecto en Canida no debía tardar en desaparecer, eso si no es que llevaba más píldoras.

Fuera de la cueva, la anciana derribó a Nick y rodaron colina abajo. El zorro sintió cada golpe contra los árboles, los zarpazos de la malvada en él, pero se paralizó, no podía defenderse.

- ¡Nick! ¡La ayuda ya viene! ¡No desistas! ¡No fue tu culpa, lo sabes! - La coneja le gritó a la distancia, decidida a animarlo y servirle como distracción.

De pronto, la voz de Judy entró en la mente del zorro... viendo en recuerdos todo el bien que habían hecho juntos y él mismo en Krystal Cave, y se sorprendió de recordar no solo esos momentos, si no en sus días de estafador, como tuvo la oportunidad de ayudar a otros que estaban peor que él, aunque no se dieran cuenta. Por primera vez en años, a sus propios ojos, él ya no se veía como un villano, como el estafador y lo más bajo de la sociedad, aquello que se había decidido a creer firmemente. Con sus patas detuvo la caída, aferrando sus garras a la nieve. La sonrisa de la zorra se desapareció al instante, sorprendiéndola por unos segundos.

- Tú y yo no somos iguales... lo que hice fue un accidente... usé el amor que encontré en Judy para crecer y ayudar, tú, en cambio, abandonaste a Zara y te enfrascaste en un juego de venganza. - Las cosas se invirtieron, Nick comenzó ganar fuerza sobre su adversaria, en lugar de bajar la colina, ahora la subían.

- ¡Yo solo he protegido a mi niña! ¡LIBERÁNDOLA DE ESOS BASTARDOS!

- ¡No solo la liberaste de esos tipos! ¡Le quitaste a su abuela! ¿Crees que no le dolió descubrir todo? Viendo en lo que te haz convertido... ¡Le acabas de quitar al único pariente que le quedaba!

- ¡NO ES CIERTO, YO JAMÁS LE HARÍA DAÑO!

- Lo que es peor... ella, tratando de cuidarte, borró evidencia... y la has hecho actuar mal, le quitaste la promesa de una vida mejor juntas, con o sin mí, ella a quién realmente necesitaba era a ti.

- ¡Nunca... yo nunca le haría daño!... ¡NO, A ELLA NO! - La voz profunda de la zorra comenzó a entrecortarse, y lanzar rasguños que Nick ahora fácilmente pudo contener. Segundos después, el sonido de las sirenas anunciaron que los refuerzos estaban aquí.

- ¡Canida Foxton! ¡Patas arriba! - Dijo el jefe Cervus, viendo cómo la pelea de esos dos había llegado hasta el risco más alto de la montaña, con la zorra siendo detenida y casi contenida por Nick.

- ¡Jefe, el efecto de las píldoras está por terminar! Foxton ya está por volver a la normalidad. - Judy se acercó hacía los oficiales recién llegados, y con sorpresa, miró a alguien bajar de la parte trasera de la patrulla.

- Llamaron a sus miserables compañeros ¿eh?... No pudieron solos contra esta anciana... es verdad, me quedan segundos de efecto... pero al menos, los utilizaré con sabiduría...

Las afiladas garras de la zorra quedaron al descubierto, estaba por atacar mortalmente a Nick, cuando alguien corrió más a prisa que los oficiales.

- ¡NO! - Un decidido gritó retumbó por toda la montaña, seguido por un profundo alarido.

- ¡NO... TÚ NO! - Gritó la zorra... Su preciosa y amada nieta, el motor de su vida y alegría de la misma... ella se había interpuesto en su ataque... todos se quedaron congelados ante el escenario frente a ellos.


- ¿Abuelita? - Una voz aguda y dulce, despertó a la anciana de su letargo. Desde que su hijo y nuera habían muerto, no era la misma.

- ¿Zara? ¿Qué ocurre?

- Me preguntaba... Mis papás no creían mucho en navidad cuando vivíamos en Las Praderas... ¿Crees que este año, pudieras darme mi primera navidad? - Los ojos celestes de su nieta la encantaron al instante, y una fuerza de salir de su cama, la hizo saltar fuera.

- Por supuesto que lo haremos... te enseñaré todas las tradiciones y verás cómo nos la pasamos bien...

- ¿Entonces podemos celebrar cada año?

- Cada año lo celebraremos juntas y será increíble...

- ¡Te amo abuelita! - La cachorra saltó a sus brazos y Canida la atrapó.


Cada navidad... estaré contigo, cuidándote, amándote y celebrando a tu lado, por que ahora estamos juntas, mi pequeña Zarita... lo prometo.


CONTINUARÁ...