7.- SOLAMENTE TÚ Y YO

RANMA

Desperté de golpe cuando mi padre y el tío Soun me acostaban en mi futón, estaba bastante desorientado, estaba queriendo recordar que es lo que había pasado cuando todo regreso a mi mente.

-¡KANE!- grite mientras intentaba levantarme del futón.

-Tranquilo muchacho- escucho que dice mi padre- el doctor viene en un momento.

-Eso no me importa, necesito ver a Kane... necesito ver que este bien- digo cada vez más desesperado, mientras los dos hacen luchan por mantenerme acostado.

Esta pequeña discusión se extendió por varios minutos, hasta que por la puerta entro el Doctor Tofú, venía con su típica sonrisa afable, pero yo en ese momento lo único que quería era asegurarme de que ella estuviera bien, que no le había pasado nada... eso era lo único que no podría soportar.

-¿Cómo te sientes Ranma?

-Por favor... dejen que vaya a ver a Kane... necesito...- comienzo a decir cada vez más desesperado- necesito asegurarme...

-Cariño, por favor deja que el doctor te revise- escucho que dice mamá mientras entra a mi habitación- si no lo haces no dejaré entrar a Akane,

-¿Ella... está...?

-Está afuera, esperando a poder entrar.

-Por favor, Ranma, deja que el doctor te revise- se escucha su voz desde el pasillo.

-Kane ¿Estas bien?

-Por favor, haz lo que dice tu mamá- dice de nuevo.

Sin decir nada más, dejo que el doctor comience a revisar mis heridas, me quedo lo más quieto posible, esperando que acaba lo más rápido para que pueda ver a Kane. Me comienza a preguntar si no me siento agotado después de mi ultima visión.

-No, solo me sentía un poco agotado después de salir del neko- comienzo a explicar, eso era lago que siempre había atribuido a adoptar físicamente la pose de un gato, mi cuerpo acababa agotado- siempre sucede lo mismo y lo de hace rato, solo fue el impacto... eso también ya había pasado antes.

-¿Sigues sin poder dormir?

-Si, y en este momento me encantaría poder hacerlo- digo con cierta añoranza, se que mi cuerpo no se siente cansado pero a veces la simple idea de desconectar mi cerebro y dormir como antes llena mi mente por varios minutos.

-He estado investigando, ese chocolate y estoy casi seguro de que quien hizo el hechizo no estaba familiarizado con la receta, pudo haber intercambiado algunos ingredientes- dice de pronto el doctor, en su mirada se ve la confianza de lo que dice.

-¿Eso es bueno?- pregunto con esperanza.

-Podría ser... solo me falta averiguar para que se usan esas hierbas que encontré.

-Doctor, creo que Akane puede acabar de curar las heridas de Ranma, ¿No le parece?- dice de pronto mamá.

-Por supuesto, creo que será lo mejor.

Los hombres se levantan y comienzan a salir, mamá se quede unos segundos más y cuando cruza la puerta veo como le hace una ligera seña a Kane para que entre, algo le dice en voz baja, solo dos segundos después veo como entra en mi habitación. Camina lentamente con la cabeza agachada, se detiene a unos pasos de mi futón, levanta la cara y toda esa ansiedad que sentía se desvanece, mis labios se curvan en una enorme sonrisa mientras ella me responde de la misma manera, intento sentarme, pero aun me siento débil, así que me incorporo un poco y descanso mi peso sobre el brazo, levanto la otra mano para ayudarle a acercarse, se hinca a mi lado y de inmediato la abrazo.

No estoy en una buena posición, así que me dejo caer sobre la almohada, llevándola conmigo para que quedé sobre mi pecho, ahora si podía rodearla con mis brazos, acabo escondiendo mi cara en el hueco de su cuello, inhalo su aroma, mientras siento como mi corazón comienza a latir rápidamente. Sus manos están en mi pecho, pero de pronto siento como las pone a ambos lados e intenta levantarse.

-¿Ranma?- dice en mi oído mientras siento que quiere separarse.

-Por favor, Kane...- lentamente comienzo a aflojar el abrazo para dejarla ir.

-¿Porque nunca me lo dijiste?- suelta de inmediato, mientras me mira fijamente.

-Kane... intenté decírtelo desde el primer día- comienzo a decir- pero te encariñaste de él, incluso lo besaste ¡Lo besaste!- golpeo el futón con frustración- Pero cada vez que quería alejarlo de ti, lo impedías... incluso en su forma normal lo preferías, le sonreías- dije con tristeza- yo me disculpe contigo por lo de tu cabello- dije mientras tomaba un mechón entre mis dedos- él nunca se disculpo y lo aceptabas en la casa como si nada. Preferías estar con él que conmigo- en cuanto dije lo último me lleve las manos a la boca, esperando que no lo haya escuchado.

-¿Q...Qué?- pregunta sorprendida- yo...

-No lo niegues, incluso en esa competición contra Azuza y Mikado, lo estabas escogiendo a él, no te importo en lo más mínimo, quisiste alejarme...

-Estaba preocupada por ti- me interrumpe de repente- estabas lastimado, no podías seguir y...

-Te dije que estaba bien, esa era mi pelea...Ryoga no tenía porque meterse, si fue el culpable de que estuviéramos en esa situación. Él creyó que podía sustituirme porque le diste esperanzas.

-Tú me sacaste del agua en esa ocasión- dijo firmemente- y aún así dejaste que Ryoga tomará él crédito, ¿Porque?

-Por idiota, a pesar de todo lo que hizo, creí que merecía ser el héroe que no era- dije desviando la mirada hacia la ventana- Siempre hay alguien más a quien escoges por encima de mi.

-Nunca he hecho eso- dice indignada.

-Claro que si, ¿Ya olvidaste a Shinnosuke?... estuviste a punto de quedarte con él, si no hubiera aparecido te hubieras quedado con el guardabosques.

-Es injusto que digas eso, cuando tú tienes a tres locas que te persiguen todo el tiempo y no haces nada para detenerlo- contesta enojada- se han metido en tú cama, en el ofuro, se han colado incluso en nuestras vacaciones familiares, en todos lados y tú no haces nada.

-Igual que el idiota de Kuno y el cerdo, pero de ellos no te quejas ¿O si?

-¿De que hablas? Antes de que llegaras podía enfrentar sola a Kuno y mil veces lo he alejado de mi, cosa que no se puede decir de ti, siempre dejas que esas tres se acerquen demasiado- grita molesta.

-Nunca he querido nada de eso, lo de Shampoo sabes que no lo provoque- intento defenderme- siempre me culpas por lo que ella hace. Yo no la metí ni en mi cama, ni en el ofuro... ella lo hizo sola. Al contrario de ti, que con gusto metías a ese cerdo en tu cama- le reprocho con enojo- ¿Acaso crees que me gustan sus acosos? Jamás me ha gustado que se me acerquen y quieran besarme sin mi permiso, odio cuando se me restriegan por todo el cuerpo, odio que crean saber que es lo que quiero.

-Si sabes que es lo que quieres, ¿Porque no lo dices? Escoge a una y termina con esta locura- dice finalmente- Eso podría darte la paz que necesitas.

-Como si eso solucionara las cosas- digo con desprecio- sabes que sea cual sea mi decisión, las otras no lo aceptaran... además yo no tengo que escoger a nadie, solo...

-¿Como que no tienes que elegir? Tienes que escoger entre Shampoo, Ukyo y Kodashi...

-¿En serio? Veamos...- digo mientras me llevo un dedo a la barbilla- Shampoo solo me quiere como semental, lo único que le interesa es que pueda darle hijos fuertes, quiere llevarme a su maldita aldea donde no sería más que un "esclavo", ahí no hay amor y ese "compromiso" solo se dio por defenderte cuando apareció por primera vez, ¿O ya olvidaste que quería golpearte?- digo mientras muevo mi flequillo con frustración- Ukyo es mi mejor amiga nunca la he visto de otra manera, vamos durante años la recordaba como si fuera un chico... simplemente no puedo desarrollar amor por ella y si estoy "comprometido" es por culpa del viejo, él le robo ese puesto ambulante a su padre y la dejo abandonada y ¿Kodashi? esa loca cree que estamos enamorados y comprometidos porque solo a mi se me ocurrió salvarla de caer del techo, tal vez lo mejor hubiera sido seguir persiguiendo al cerdo en vez de evitar que se lastimara, lo único que necesita es una camisa de fuerza y una buena temporada en el psiquiátrico, en serio ¿Tengo que escoger entre esas opciones? Cada opción es peor que la anterior- digo con una risa que no alcanza a mis ojos- ¿Y tú?

-¿Yo?- dice nerviosa- yo que tengo que ver.

-Es curioso, siempre mencionas que tengo que elegir entre ellas, pero nunca te pones como una opción, a pesar de que nuestro compromiso es el único válido.

-Nuestro compromiso no lo escogimos nosotros, eso fue idea de nuestros padres y...¿hay amor entre nosotros? Yo lo dudo.

-Y aún así eres mi prometida, nosotros no escogimos el compromiso, pero con todo eso eres diferente a ellas- la tomo de la mano- eres la única nunca has peleado así por mi, tú dejas que sea decisión mía, nunca me besarías a la fuerza... por eso mismo no tengo que escoger- continuo lentamente mientras organizo mis pensamientos- ya se lo que quiero, a quien quiero... así que solo necesito saber una cosa ¿Qué quieres tú?

Kane estaba completamente sorprendida por lo que le estaba diciendo, en un principio estaba molesta, pero ahora en su cara había cierto rubor que la hacia ver adorable, me le quedo viendo y ella agacha la mirada, intento una vez más sentarme, esta vez lo logro. Llevo dos dedos hasta su barbilla y la levanto lentamente, hasta hacer que su mirada este de nuevo a la vista, acuno su rostro con una de mis manos, me acerco lentamente hasta quedar a escasos centímetros de sus labios. Comienzo a rozar su cara con mi nariz, dejo pequeños besos en sus mejillas, la barbilla, y en las comisuras de su boca.

-Entonces Kane- digo en voz baja- ¿Qué es lo que tú quieres?

-Ranma...

-Solo dilo- continuo repartiendo besos ahora por su cuello- ¿Qué quieres?

Kane lleva sus manos hasta mi cuello queriendo terminar con la distancia que nos separaba, insiste en buscar mis labios, pero lo evito cada vez con menos convicción.

-No voy a besarte, hasta que no me digas que es lo que quieres- digo con una leve sonrisa.

-Eres malo- dice con un puchero bastante infantil- Si te contesto me dirás que es lo que quieres- ahora imita mis acciones, comienza dejar besos por toda mi cara.

-¿No es bastante obvio que es lo que quiero?- digo simplemente, mientras la acerco más, tomándola de la cadera- A quien quiero... y deseo.

Siento como sus manos comienzan a deslizarse por mi trenza, que en este momento es un completo desastre, libera mi cabello de su usual peinado mientras comienza a pasar su dedos por entre las hebras de mi cabello.

-Había querido hacer esto desde hace tiempo- dice en un susurro.

-¿Y porque no lo habías hecho?

Nunca he dejado que nadie toque mi cabello, solo ella lo ha hecho, la única vez que lo hizo fue cuando esos extraños hombrecitos querían quitar el bigote de dragón de mi cabello para poder cocinarlo, esa no había sido una buena experiencia, ella se encargo de cortarlo y trenzarlo lo más rápido posible para evitar que creciera sin control. La sensación es maravillosa, estoy casi seguro que si esto lo hiciera en cualquier otra ocasión me haría dormir tranquilo, aunque ahora esas caricias se sentían tan intimas, como si lo hubiéramos hecho antes, con cada toque sentía una corriente eléctrica que me recorre desde la columna hasta la punta de los pies, cierro los ojos para disfrutar más de las manos de Kane.

-Venga, deja arreglo tu cabello, en poco tiempo vendrán a interrumpir- se aleja un poco mientras hace que me gire para quedar de espaldas a ella, comienza a pasar de nuevo sus dedos por entre mi cabello para comenzar a trenzarlo- y no quiero darles excusas para hacer una boda el día de mañana- ríe de forma ligera.

-Eres una tramposa- le digo haciendo un pequeño mohín- eso se siente tan bien y ahora lo quieres terminar.

-No te quejes, además aún no curo tus heridas y si la tía Nodoka lo nota, no me dejará venir a verte- dice mientras suelta mi cabello y deja un beso en mi nuca que hace que un escalofrió me recorra- quítate la camisa.

Le hago caso, tomó el botiquín y comienza a limpiar las heridas que va encontrando entre mi torso y la espalda, cuando termina se acerca hasta mi armario y coge una pijama verde para dármela. Esta por salir y solo le digo que puede girarse en lo que me cambio, cuando terminó le indico que puede voltear, de nuevo le hago un espacio en mi futón para que se siente, se que aún nos quedan cosas por aclarar.

-¿Sabes? nunca ha sido verdad...-comienzo a decir nervioso mientras rasco mi mejilla- todas esas...cosas que... siempre te digo.

-¿Nunca he entendido por que lo haces? Siempre dices que soy fea, marimacho y todo lo demás- dice con un suspiro- mientras a ellas siempre las estas halagando y les dices lo lindas que son.

-Por que soy un idiota...-digo honestamente- Sabes que no tuve una crianza como la tuya, el viejo jamás me enseño nada sobre sentimientos... siempre ha dicho que eso es algo que no sirve y que es una distracción... nunca tuve mucha interacción con otros chicos de mi edad, salvo Ukyo y el cerdo. Realmente tú fuiste la primera chica con la que tuve la oportunidad de interactuar. Pero no sé como debería tratarte, las pocas veces que intente ser amable contigo, tú...

-Desconfiaba de ti- dice en un susurro.

-Pero la verdad, desde el primer día siempre he creído que eres linda- veo como se vuelve a sonrojar- y no solo eso, eres más fuerte de lo que crees, inteligente, leal, tienes un corazón enorme, lo único que no me gusta es que arriesgues tú vida por alguien como yo.

-Tendrás que acostumbrarte- dice con decisión- siempre me voy a arriesgar por ti.

-Kane... gracias- digo suavemente.

-¿Porque?

-Por estar siempre... por apoyarme, a pesar de que no siempre he sido bueno contigo.

-No tienes nada que agradecer- dice mientras acuna mi cara en sus manos- además yo tampoco he sido buena contigo, siempre me la paso gritándote o golpeándote... yo lo siento por eso.

Los dos nos quedamos de nuevo en silencio, no sé si esta noche seguiremos aclarando las cosas o lo dejaremos para otro día, de repente una loca idea cruza por mi cabeza, gateo hasta ese pequeño escritorio bajo que tengo y comienzo a buscar en uno de los cajones, cuando encuentro lo que estaba buscando, regreso a mi lugar, Kane me mira con curiosidad.

-Yo...tengo algo para ti- digo un tanto nervioso mientras le extiendo una pequeña caja.

-¿Es otro pastillero?- dice con cierta burla.

-No lo sabrás si no lo abres- digo mientras levanto los hombros.

Veo ese brillo en sus ojos que siempre tiene cuando algo le emociona, sus manos están temblando y aunque se que esto solo estará confirmando mi decisión de quien quiero en mi vida, no puedo evitar pensar que este es el inicio que necesitamos los dos.

-Ranma...-dice en un susurro mientras ve el pequeño anillo plateado-¿ Esto...?

-Esto es una promesa- digo mientras saco el anillo y lo tomo entre los dedos- de que solo quiero estar contigo. Solamente tu y yo.

-Pero...- sus ojos comienzan a nublarse por las lágrimas que esta intentando contener.

-Esto es lo que quiero, no me importa si nuestros padres nos comprometieron, no me importan los locos que nos persiguen... solo me importas tú- digo finalmente mientras coloco el anillo en su dedo anular.

-Yo... yo también lo quiero- dice en un susurro.

Acerco mis manos hasta su cara y comienzo a limpiar las lágrimas que recorren sus mejillas con mis dedos y sin poder evitarlo vuelvo a besarla, sabiendo que esta vez si será correspondido.

.

.

N/A:

Pues aquí esta, un poco tarde la actualización y espero que realmente les guste.

Yo se que muchos están esperando sueños más interesantes o que sus locas hormonas por fin se pongan calientes las cosas, les prometo que eso sucederá, pero aún no eso vendrá más adelante.

Como verán esta vez solo preferí concentrarme en Ranma en los momentos después de que cae "inconsciente" después de la pelea con Ryoga y en como de alguna manera están comenzando a aclarar las cosas.

Y la escena del cabello, no se, siempre se me ha hecho una de las caricias más intimas que puedan haber y por esa razón quise incorporarla junto con dos o tres menciones de lo que ocurrió en el anime del 89 y en el manga, para darle un poco de coherencia a lo que estaban hablando.

Y pues como saben espero que en unos dos días pueda actualizar la historia.

La Condesa Crawley XOXO