Disclaimer: Pokémon no me pertenece.
Iván y Laura, dos entrenadores de 10 años deambulaban en lo profundo del Bosque Azulejo en busca del pokémon legendario Virizion, qué rumores indican se encontraba en un lugar llamado "Claro Filosofía".
— Creo que nos perdimos. — indicó Iván a su amiga, usando su gorra roja a modo de abanico por el calor que había en el lugar y por todo lo que habían caminado al adentrarse en lo profundo del bosque.
En la zona donde se encontraban no había presencia de ningún entrenador a la vista, tampoco había presencia de pokémon salvaje.
— No te pongas mañoso, ya casi llegamos. — dijo Laura acomodando sus gafas mientras miraba un mapa qué había conseguido en Ciudad Esmalte qué daba indicios del paradero del pokémon legendario — Creo. — pensó, no queriendo admitir que no sabía leer mapas físicos.
La dupla de entrenadores siguió caminando y adentrándose más en el Bosque Azulejo, hasta qué Iván estiró la oreja al escuchar un sonido peculiar.
— ¿Escuchas eso? — preguntó el chico a su amiga rubia — Por aquí.
— Espérame. — dijo la niña al ver a su amigo caminar por una parte qué tenía hierba alta y que podía tener pokémon salvajes.
— Mmm! —
El sonido qué había escuchado Iván fue escuchado por Laura también, siendo un sonido qué ninguno de los dos podía definir con claridad y por lo tanto especulaban qué era el ruido de un pokémon nuevo para ellos.
— ¡¿Será Virizion?! — pensó Laura, bastante emocionada.
Los dos jóvenes entrenadores se agacharon y escondieron detrás de unos arbustos, estando el supuesto sonido de Virizion al otro lado.
Iván fue el primero en asomar ligeramente su cabeza en el arbusto, no queriendo ser descubierto por el pokémon legendario y ser atacado de repente.
Sin embargo, lo que el muchacho vio al otro lado del arbusto no se trataba del pokémon legendario. Lo qué vio Iván le dejó el rostro rojo, y le dio tanta curiosidad a Laura de ver con sus propios ojos qué vio su amigo.
Lo qué ambos entrenadores observaron fue a la campeona de Unova, Hilda de rodillas en el césped dándole una mamada a un Serperior, el cuál era su pokémon inicial.
— No sabía que los Serperior tenían dos penes. — pensó Laura tapando su boca por la impresión, teniendo un sonrojó similar y hasta mayor qué su amigo.
La campeona de Unova llevaba puesto su ropa característica qué consistía en una camiseta blanca de manga corta, un chaleco negro sin mangas y unos shorts azules con los bajos rasgados. Además de eso, tenía una gorra blanca y rosa con forma de pokéball qué estaba encima de su cabello castaño.
— Mmm! — gimió Hilda chupando un miembro de su pokémon mientras la otra era atendida por una de las manos de la chica — Están más gruesas qué las veces anteriores. — dijo sin pudor, pasando su lengua por toda la base de las pollas rosadas del pokémon planta.
Serperior miraba por encima a su entrenadora, teniendo un ligero aire de superioridad por el hecho de que la humana qué le daba órdenes lo estuviera complaciendo sexualmente.
— Mmm! — gimió Hilda al meter la punta de una de las pollas de Serperior dentro de su boca.
Iván y Laura eran testigos silenciosos de un acto qué sabían que no debían ver, de un secreto que no debían conocer. Sin embargo, no podían apartar la mirada de la escena de pokefilia en vivo y en directo.
El chico tenía cierto morbo de ver a una chica mayor que él actuando como una puta cachonda, mi que la chica rubia tenía curiosidad de ver cómo era posible el sexo entre una humana y un pokémon.
— Las tienes muy grandes. — dijo Hilda pasando de manera lasciva su lengua por las dos pollas de su gran pokémon, procurando lubricarlas con su saliva — No puedes esperar a que estén dentro de mí.
Serperior gruñía de placer, contento de qué su entrenadora lo halagará y pasará su habilidosa lengua por sus grandes vergas. La campeona de Unova tomó ambos penes con sus manos para masturbarlos e ir pasando su lengua por los glandes de cada uno.
— Mmm! — gimió Hilda con las dos puntas en su boca al mismo tiempo, siendo algo fisiológicamente poder tomar ambos miembros con su boca simultáneamente.
La respiración de la campeona era entrecortada, su rostro estaba sonrojado y denotaba placer y lujuria en su mirada, algo que asombró bastante a los chicos.
Lo qué sabían de Hilda era qué acabó con los planes malévolos del Equipo Plasma y se hizo con el título de campeona de la región. Dada esa información, pensaban que ella sería alguien más sería y no que se la estuviera chupando a su pokémon en medio del bosque como una puta.
— Creo que ya están listas, no quiero que te corras tan de prisa. — dijo Hilda dándole unas últimas lamidas a las puntas de los penes de Serperior.
La entrenadora se levantó del suelo, estando lista junto a su pokémon para el siguiente paso. Mientras se bajaba sus shorts cortos junto a sus bragas blancas y se levantaba la camiseta para mostrar sus pechos, el pokémon realeza se acercó a ella para rodearla con todo su cuerpo, cómo si Hilda fuera su presa.
— Ahhh! — gimió la campeona ante la presión que el Serperior le hacía a su cuerpo, más concretamente a su culo y pechos haciendo qué la entrenadora se mojara un poco por la emoción.
Las dos vergas del pokémon planta se frotaban contra el gran culo de su entrenadora, siendo una imagen bastante erótica para Iván y Laura, los cuales no podían dejar de observar lo qué estaba a punto de pasar entre la campeona y su pokémon.
— Ahhh!, ¡Eso es, querido! — gimió Hilda al sentir cómo su pokémon inicial introdujo sus dos vergas en lo más profundo de su interior, una en su coño y la otra en su culo.
— ¡¿Se la metió por los dos agujeros?! — pensó Laura, sorprendida de cómo la humana frente a ella tomaba dos pollas grandes de pokémon al mismo tiempo en sus orificios inferiores — Se la metió por el trasero. — pensó la niña.
— ¡Qué puta! — pensó Iván, emocionado y excitado de contemplar a la campeona de su región en una doble penetración con un pokémon de tipo planta.
Serperior no fue paciente y rápidamente comenzó a moverse contra los agujeros inferiores de su entrenadora, quien se mantenía en una posición de sumisión como un simple juguete sexual de su pokémon inicial.
— Ahhh! — gimió la chica de Pueblo Arcilla ante el movimiento pélvico de su pokémon.
Los movimientos del pokémon realeza eran hipnóticos, metiendo y sacando ambas pollas en el interior de su entrenadora con mucha sincronización. El rostro de Hilda reflejaba qué Serperior estaba haciendo un gran trabajo en el apareamiento humana-pokémon.
— ¡Más profundo! — suplicó Hilda, estando de brazos atados sintiendo las vergas de su imponente pokémon entrar y salir de su zona inferior con muchísima rapidez — ¡Soy tu hembra humana, úsame cómo quieras!
— Hembra humana. — pensó Laura en las palabras de Hilda, mordiendo su labio inferior.
La fricción qué la campeona sentía en su coño y en su recto la excitaban bastante, siendo lo único que podía hacer en su posición actual recibir las grandes y gordas pollas rosadas de su pokémon serpiente, el cual la penetraba sin descanso.
— Ahhh! — gimió nuevamente la entrenadora, sintiendo la libertad de poder hacerlo al pensar que no había nadie por los alrededores qué la pudiese escuchar ni mucho menos ver en una situación tan comprometedora como ser abusada por su propio pokémon — ¡Sigue, más duro!
El pokémon serpiente acató a la súplica de su entrenadora, embistiendo con mayor intensidad los dos agujeros de su hembra humana. Igualmente estiró un poco su cuello para ver de cerca la reacción de Hilda frente al aumentó en las penetraciones de su vagina y culo.
— ¡Eres increíble! — respondió la campeona con un rostro qué desprendía lujuria con su mirada — ¡Llegas hasta lo más profundo de mi ser!
Las pollas de Serperior se movían hasta lo más profundo de su cavidad vaginal y de su recto, con Hilda sintiendo cómo ambos miembros palpitaban más conforme el pokémon planta aumentaba la velocidad de las embestidas.
Los chicos escondidos se asombraron al ver cómo Hilda se retorcía del agarre de Serperior, mientras que él cerraba los ojos y hacía una expresión de relajación.
— AHHH! — gimió la campeona sintiendo una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo — ¡Te estás corriendo dentro de mí!
Serperior liberaba una gran carga de su semilla dentro del coño y culo de su entrenadora, siendo una gran cantidad de semen qué llegó a desbordar los orificios de la campeona de Unova.
La pareja humana-pokémon no se separó, ya que el pokémon tipo planta quería soltar todo el fluido qué había estado acumulando para esta ocasión, sorprendiendo a los jóvenes fisgones qué miraban perplejo cómo Hilda era llenada por el gran pokémon y sus grandes penes.
— ¡La está llenando! — pensó Laura sonrojada viendo el rostro de placer de Hilda, sumado a que veía con claridad cómo el semen en exceso caía en el césped.
Después de un tiempo Serperior soltó a su entrenadora, dejándola acostada en el césped con su coño y culo todavía llenos con su semilla. Hilda convulsionaba un poco por la sensación de calidez en sus agujeros íntimos, pero sabía que no había terminado al ver cómo las pollas de su pokémon seguían erectas.
— No hay remedio, supongo que debemos continuar. — dijo la campeona de Unova todavía acostada en el suelo del bosque, viendo cómo su pokémon inicial se acercaba a ella nuevamente.
Los jóvenes entrenadores observaban al pokémon de tipo planta acomodarse junto a su entrenadora en el suelo del bosque, con Serperior acomodando sus penes otra vez cerca de los orificios de la entrenadora famosa.
— Espera, ¿Qué está haciendo? — pensó Iván al contemplar lo qué el pokémon realeza le hacía a la campeona.
— AHHH! — gimió Hilda sintiendo cómo su gran pokémon metía sus dos vergas en su vagina al mismo tiempo.
— ¡¿Eso es posible?! — pensó Laura emocionándose un poco por todo lo que estaba aconteciendo frente a ella, como una famosa y respetable entrenadora follaba como una puta con su pokémon — ¿Cómo se sentirá? — pensó con curiosidad.
Serperior no perdió el tiempo y comenzó a moverse contra su entrenadora, siendo algo que hizo qué la chica no parará de gemir. En un inicio le fue difícil al pokémon de tipo planta moverse dentro de la intimidad de su entrenadora, pero poco a poco le fue siendo más sencillo.
— ¡Sigue, quiero más! — exclamó la campeona con descaro.
— ¡Es muy flexible! — pensó Iván palpando su entrepierna al ver la doble penetración vaginal qué recibía Hilda.
Las pollas de Serperior se movían con velocidad contra el coño de la campeona, la cual no paraba de gemir y retorcerse en el césped por la enorme sensación de placer qué iba dirigida a su intimidad.
— ¡Eres el mejor!, Ahhh! — gimió nuevamente la entrenadora de Pueblo Arcilla.
Ella amaba mucho el poder follar con Serperior, aunque no solamente con él sino qué también con el resto de sus pokémon. No por nada todo su equipo consistía únicamente de machos.
El coño de Hilda se sentía bastante caliente, la constante fricción volvía caliente y húmedo el interior de la cavidad vaginal de la campeona, la cual estimulaba sus pechos por cuenta propia con sus manos.
— Ahhh! — gimió la chica al sentir la punta de la cola de Serperior estimular su culo, metiéndola un poco en el interior de su recto.
Dicha acción por parte del pokémon realeza hizo qué Hilda se retorciera más en el suelo, gimiendo sin control ni pudor asustando a unos cuantos Pidove qué descansaban en la copa de los árboles cercanos.
Las pollas de Serperior dentro de la vagina de la fémina humana palpitaban sin control, una reacción natural ante lo que estaba por suceder.
— AHHH! — gimió Hilda a todo pulmón mientras se retorcía en el suelo junto a Serperior, el cuál jadeaba de placer.
El interior del coño de la campeona de Unova se llenaba con el esperma del pokémon realeza, el cual iba desbordando más y más de sus fluidos qué no podían permanecer dentro de la hembra humana.
Los jóvenes estaban atónitos frente a la corrida interna del pokémon en la humana, viendo como el vientre de la entrenadora se hinchaba un poco por la cantidad de esperma que recibía su intimidad.
— ¿Quedará embarazada? — pensó Iván sin conocer mucho sobre las relaciones de pokefilia.
— ¡Qué caliente! — pensó Laura emocionada de ver cómo el coño de la campeona iba desbordando la semilla del pokémon serpiente.
La pareja humana-pokémon permaneció en el suelo por un tiempo, tratando de componer sus fuerzas por el glorioso clímax qué acababan de experimentar en presencia de los entrenadores escondidos en los arbustos.
— ¿Cómo será tener sexo con un pokémon? — pensó Laura para sí misma.
Iván veía cómo Hilda y Serperior se volvían a levantar, con la entrenadora ajustando sus ropas para aparentar qué no había sucedido nada.
— Estuviste genial, querido. — dijo Hilda acariciando la cabeza del pokémon de tipo planta — Me alegra que hayas podido descargar tu estrés. — sonrió la campeona mientras acomodaba su gorra para proceder a marcharse del bosque.
La dupla de la campeona con su pokémon más fuerte se alejaron del lugar, dejando a los dos jóvenes entrenadores bastante emocionados y curiosos por todo el espectáculo sexual entre una humana y un pokémon qué vieron en esa jornada.
— ¿Cómo se sentirá follar con un pokémon? — preguntó Laura en voz alta, sorprendiendo a su amigo por lo que estaba insinuando la joven entrenadora.
Fin.
Espero que les haya gustado, comenten que les pareció.
