¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!

Este segundo arco tendrá varias cosas interesantes, cosas que tienen que ver con el título de esta historia. Lo más probable es que tenga una longitud similar al anterior.

Muchas gracias por todo el apoyo que ha recibido esta historia, y ahora vamos a las reviews:

Carlos118: La idea es llevar un tipo de evolución algo diferente y más "realista". Si es que Issei es considerado el Sekiryuutei más débil, entonces lo será. Por lo menos, será así hasta que algo "raro" suceda. Eres lector de mi historia anterior, así que probablemente sepas lo que eso significa, aunque dichos cambios serán mucho más notorios y bruscos en esta historia.

Kishinoshi: Me alegro mucho que hayas disfrutado el capítulo, y también espero que lo hagas en este.

: Me alegro leerte. Espero que también puedas disfrutar esta historia de DxD. ¡Te mando un gran abrazo!

Gera118: Muchas gracias por comentar. Espero que la historia vaya teniendo un desarrollo agradable para todos y que mantenga esa sensación refrescante de ser algo innovador.

Sin nada más que agregar, es hora de comenzar.

¡Disfruta!

Rizevim se encontraba leyendo diversos papeles en aquel laboratorio. A diferencia de antes, el sitio lucia mucho más ordenado y limpio, además de silencioso.

El momento tranquilo se acabó cuando alguien arrojó un montón de anillos y otros artilugios desde una bolsa. Esa acción hizo que Rizevim observara al sujeto encapuchado con detenimiento.

"Buen trabajo." Fue lo único que dijo, para luego comenzar a examinar los artefactos.

"Fue sencillo, como siempre. Pero me temo que la vigilancia y el personal han aumentado un 800% en estos últimos 100 años. Es inevitable que se me pueda escapar alguien en los siguientes encargos." Comentó el hombre mientras ajustaba su capucha, y el número 1 en su muñeca volvió a distinguirse.

"Eso da igual. Probablemente la Iglesia aún siga pensando que se trata solo de un grupo terrorista, pero hay hombres muchos más listos que deben haber empezado a sospechar." La declaración de Rizevim hizo que el encapuchado bajara la cabeza.

"¿Eso significa que no podremos usar más a Kokabiel para esconder nuestros pasos?" Él preguntó, haciendo que Rizevim se detuviera.

Una leve sonrisa surgió en el Demonio cuando dejó caer el anillo.

"No estoy muy seguro, pero aun así debemos parar. La avaricia excesiva solo hará que nos descubran antes de que hagamos nuestro primer movimiento." Rizevim observó al encapuchado con una pequeña sonrisa. "Con esta cantidad de Twice Critical es más que suficiente."

"Entonces, ¿ahora que haremos?" Preguntó el encapuchado con sumo interés.

"¿Qué haremos?" Rizevim repitió sus palabras cuando junto ambas manos por debajo de su mentón.

Una sonrisa bastante audaz y peligrosa surgió en sus labios.

"Solo esperaremos."

"¿Seguiremos esperando?" La charla de ambos hombres se vio interrumpida por una mujer que estaba acompañada. "¿No crees que ya esperamos demasiados siglos para recuperar nuestro trono?"

"Katerea…" Rizevim no pudo evitar suspirar con cierto cansancio. "¿Vienes a molestarme otra vez?"

"No es que estemos en desacuerdo, pero…" El Demonio que acompañaba a Katerea dio un paso al frente. "Ya estamos hartos de escondernos como ratas. Y si tu no quieres acompañarnos, entonces escogeremos a otra persona para que nos guie." El hombre se mostró muy seguro en su discurso, aunque esa valentía desapareció cuando una mirada fugaz pero realmente mortífera se clavó en lo más profundo de su alma.

Al final, la expresión seria de Rizevim se transformó en una gran carcajada que desconcertó a los otros dos Demonios.

"Shalba, Shalba…" Rizevim negó con la cabeza, divertido mientras decía su nombre.

Hasta que una sonrisa bastante única emergió de su rostro.

"Ustedes no son diferentes a esos usurpadores."

"¡¿Qué?!" Tanto Katerea como Shalba apretaron los dientes tras lo escuchado.

"¿Quieren recuperar sus tronos? Muy bien." Rizevim se puso de pie, y las palabras que mencionó hizo que su anterior declaración quedara en el pasado. "Atacaremos en la primera oportunidad que se nos presente." Comentó Rizevim con seriedad, haciendo que el hombre encapuchado lo mirara con cierto asombro.

"Perfecto…" Comentó Katerea algo sorprendida, ya que no esperó que aceptara la petición de una manera tan simple.

"Así es, solo queremos lo que nos pertenece por derecho. Sabes que te seguiremos a cualquier parte." Comentó Shalba con una sonrisa mientras le entregaba un saludo real, algo que Rizevim despidió con simpleza.

"Lo sé, lo sé. Ahora déjenme en paz, tengo que evaluar ciertas cosas." Comentó Rizevim cuando llevó la mirada hacia los papeles, y como si hubieran sido unos niños a los cuales por fin se les había cumplido su capricho, ambos se marcharon sin decir una palabra más.

Una vez que estuvieron solos, el encapuchado volvió su mirada a Rizevim.

"¿Padre?" La confusión se notaba en su tono.

"Habrá un cambio de planes." Comentó Rizevim con simpleza.

"¿Eso significa que atacaremos a los Demonios antes de tiempo?" Preguntó el encapuchado con seriedad.

"Si, pero no solo a esos Demonios." Comentó Rizevim con una mirada fría en su rostro.

"Lo entiendo." El encapuchado asintió sin rechistar.

"Antes de eso, me gustaría saber como se encuentra tu hermana." Comentó Rizevim cuando volvió la mirada a sus papeles.

"El entrenamiento es mucho más efectivo y rápido gracias a sus… "condiciones especiales". Pero hay un problema…" Rizevim lo observó con curiosidad, indicando que continuara. "Si el proceso sigue de esta manera, el entrenamiento finalizará en tiempo récord, pero perderá la cordura."

"No importa." Rizevim ni siquiera se tomó más de un segundo para pensar en la respuesta. "Las mentes conservadoras no son necesarias en el mundo de los Demonios, así como la locura por el poder y la fama." La seriedad de Rizevim volvió a aparecer en él por lo que estaba a punto de decir: "¿Ustedes no quieren ser Verdaderos Demonios?"

"Lo hacemos, solo que es difícil entenderlo." Comentó el encapuchado al mismo tiempo que agachaba su cabeza en señal de respeto.

"Hijo mío, no necesitas entenderlo. Es mucho más simple que eso…" Comentó Rizevim cuando enfocó su mirada a las mantas más cercanas que cubrían unos 5 cuerpos que estaban conectados por una gran cantidad de tubos y demás artilugios extraños.

"Nosotros somos lo que somos."

_ INICIO DE ARCO – CAPÍTULO 7: REALIDAD AGRIDULCE _

Issei se despertó de una manera súbita. Su expresión permanecía algo congelada, su rostro estaba pálido y el sudor frio que decoraba su rostro daban a entender que sus sueños previos a despertarse no fueron muy amigables.

O también podría ser por culpa del inmenso dolor que había sufrido antes de quedarse inconsciente.

Hablando de ese detalle, Issei se miró a si mismo y se tocó el cuerpo en diferentes puntos. Al notar que no sentía ningún tipo de dolor, el protagonista se relajó considerablemente y estudió el sitio en el que se encontraba con más detalle.

Paredes blancas, techo blanco, olor a desinfectante y alcohol, batas medicas postradas en las camillas vacías. No era difícil adivinar que se encontraba en una clínica.

"Por fin despiertas." La voz de Shemhazai terminó de traer a Issei a la realidad.

"¿Estoy en Grigori?" Issei preguntó de inmediato cuando se tomó la cabeza, recordando los eventos recientes.

"Así es. En una de las divisiones de la Torre de la Esperanza, para ser más exactos. Han pasado unas tres horas desde tu llegada. Recién está amaneciendo y lo más seguro es que comiencen a llegar algunas visitas." Declaró Shemhazai con una sonrisa amigable.

"En ese caso, supongo que soy el primero en visitarte." Los dos hombres observaron como Azazel hacia acto de presencia. "¿Cómo te sientes?" El Cadre le consultó cuando se apoyó contra el marco de la puerta.

"Hum, ¿normal?" Issei se miró las manos con suma extrañeza. "De hecho, me parece increíble que no me duela nada."

"Se supone que no debería causarte dolor. Es decir, no después del proceso de reestructuración. Estoy seguro que sufriste mucho en ese momento…" Declaró Shemhazai, para luego mirar su libreta. "De hecho, te encuentras perfecto. Podrás hacer cualquier actividad física sin ningún tipo de problemas."

"Ya veo…" Comentó Issei, guardando un pequeño silencio.

Azazel e Issei compartieron una mirada momentánea, haciendo que el Cadre se pusiera un poco serio.

"Supongo que ahora te preguntas que sucederá con el juicio…" Issei tan solo respondió con un asentimiento. "Dejamos tus piezas de peón en tu celda original e hicimos todo lo posible para mover gran parte del charco de sangre que dejaste atrás."

"¿Charco de sangre?"

"Si, gajes del oficio. Como sea…" Azazel se inclinó de hombros para restarle importancia al asunto. "En resumen, ahora estás muerto. Lo mejor es que mantengas un perfil bajo por los siguientes días hasta que todo quede sepultado."

"Pero, ¿no crees que sospecharan?" Preguntó Issei con muchas dudas.

"No solo te quitamos las piezas de Rías por el rastreo. También lo hicimos porque sin ellas no puedes vivir. Y sumando el hecho de que una gran cantidad de personas querían matarte con sus propias manos…" Azazel volvió a inclinarse de hombros. "Pobre Issei, lo mataron de la peor forma posible. Ni siquiera tuvo un juicio digno de un criminal." Comentó Azazel con clara burla en su tono, haciendo que el protagonista pusiera los ojos en blanco.

"Entonces, ¿ya puedo salir de aquí?" Preguntó el castaño con cierta esperanza, algo que vaciló un poco al ver como el rostro de Azazel se ponía serio como pocas veces antes.

"Puedes hacerlo, pero me gustaría que te tomaras este día. Necesito hablar contigo sobre algo muy importante. Es sobre el procedimiento post mortem de los Demonios Reencarnados." Esas palabras hicieron que Issei lo mirara con suma curiosidad.

"¿Y que significa eso?"

"Aún no estás listo. Hablaremos de esto al mediodía." Las palabras de Azazel tan solo lograron confundir aún más a Issei. "De momento asegúrate pasar un buen rato con tus amigos." Concluyó con una pequeña sonrisa, y en ese mismo momento él se apartó para dejar entrar a Rick, Alan y Yung Len, quienes de inmediato se acercaron a él.

"No pensé que nos volveríamos a ver tan pronto." Comentó Rick con una sonrisa cuando acomodó una silla para sentarse al lado de Issei.

"¿Quizás deberíamos agradecerle a ese bastardo?" Preguntó Alan con un tono burlesco, que pronto se transformó en una leve queja cuando Yung Len le pegó con el codo para que se callara. "¡¿Qué?!"

"No mejol momento." Comentó el coreano con su típica seriedad.

"Primero aprende a hablar antes de reprenderme, puto chino de mierda." Susurró Alan con una mirada furtiva, algo que Yung Len también hizo.

"No chino, soy coleano."

"Por favor chicos, no es el momento." Comentó Rick con una sonrisa nerviosa.

Issei no pudo evitar expulsar una pequeña risa, a lo que los tres lo miraron.

"¿Saben algo? Creo que Alan tiene razón. No fue tan malo que ese rubio bastardo me pateara el culo." El comentario de Issei hizo que todos sonrieran.

"Así se habla." Comentó Alan con aprobación cuando apareció una media sonrisa en su rostro.

La pequeña charla amistosa fue interrumpida cuando la puerta volvió a abrirse, y todos se quedaron en silencio al ver de quien se trataba.

Raynare se quedó completamente estática, sus ojos estaban enfocados en los de Issei, y así lo hacia él también.

Los segundos parecieron eternos, hasta que…

"Hola." Issei saludó sin escrúpulos cuando alzó su mano, como si nada hubiera pasado.

Ha diferencia de la reacción de sus tres amigos, Raynare se mostró mucho más explosiva y sentimental.

Eso se demostró cuando sus ojos se decoraron con pequeñas lagrimas tras volver a escuchar su voz.

Ella pensaba que nunca más podría escucharlo.

Raynare corrió lo más rápido que pudo ante la sorpresa de todos, y más que nada para Issei, quien ni siquiera pudo responder cuando ella saltó sobre la camilla para abrazarlo con mucha fuerza.

Rick, Alan y Yung Len fueron los primeros en salir del estupor, quienes se miraron entre si con una leve sonrisa ante todo lo acontecido.

"¡Maldito idiota! ¡Pensé que no volvería a verte nunca más!" Raynare le recriminó con un grito, aunque su tono amenazante quedó muy apaciguado a causa de su voz casi quebrada por la emoción y el alivio.

Issei por fin parecía reaccionar, por lo que no tardó en responderle al abrazo mientras una pequeña sonrisa emergía de su rostro.

"Vamos, no exageres…" Hubo un pequeño momento en el que quiso separarse del abrazo, pero al final decidió complacerla por un rato más.

No era el momento para ser quisquilloso, y él lo sabía.

_ SALTO DE LINEA _

Bosque Artificial de Grigori

Varias horas más tarde…

"¿Por qué quieres entrenar con espadas?" Preguntó Raynare mientras daba pequeñas y lentas estocadas y espadazos que eran cubiertos por Issei, quien se veía algo incómodo para moverse.

"Azazel dijo que debería descansar, pero no puedo estar sin hacer nada." Respondió Issei, su mirada estaba completamente centrada en cada movimiento de su espada y la de su contrincante. "Además, creo que de esta manera podré entender de mejor manera a aquellos rivales que usen algún arma."

"Si tu lo dices." Raynare se inclinó de hombros, para luego volver a atacar al castaño.

Ambos continuaron practicando en silencio, lo único que se escuchaba era el sonido de sus espadas. Una leve sonrisa surgió en Issei cuando se apartó, para luego embarcarse en su primer ataque del día.

Lo que no esperaba es que iba a ser totalmente humillado.

Raynare esquivó su ataque cuando se balanceó hacia un lado, para luego atrapar la mano de Issei que sostenía la espada. El protagonista en un principio se vio algo confundido, pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando Raynare dobló su muñeca, para luego quitarle la espada y darle un fuerte golpe en la frente con la empuñadura de ésta, haciendo que Issei cayera al suelo de forma rotunda.

"¡¿Pero que carajo fue eso?!" Exclamó Issei con molestia mientras se tomaba la frente adolorida.

"Esa fui yo poniendo tu culo en el suelo con tu propia arma." Raynare se agachó frente a él mientras lo observaba con cierta superioridad.

"Tienes un talento impresionante." Comentó Issei al mismo tiempo que aceptaba la mano de Raynare para levantarse. "Cuando luchas contra novatos, al menos."

"Aprendiste a pelear casi sin luchar, ¿realmente quieres mejorar o vas a empezar a quejarte como un llorón?" Ella preguntó cuando le extendió la espada.

"¿Así le hablas a todos?" Preguntó Issei mientras agarraba la espada.

"Todo el tiempo." Ella le respondió cuando se dio la media vuelta para alejarse. "¿Recién ahora te das cuenta?" Raynare reanudó su postura de combate una vez más.

"¿Por qué crees que Azazel me salvó? ¿Solo lo habrá hecho para hacer lo correcto?" Preguntó Issei, bajando un poco su espada.

"Nah, salvar vidas para sentirse mejor no es su estilo. Tampoco le gusta trabajar en cómo hacerlo. En realidad, directamente no le gusta nada que esté relacionado con trabajar." Respondió Raynare, para luego alzar una ceja. "Si tanto quieres saber, ¿por qué no se lo preguntas?"

Lo único que hizo Issei ante esa pregunta fue mantener silencio.

"¿Aún no has hablado con tu estimado benefactor, huh?" Preguntó Raynare con un tono socarrón.

"Hemos terminado por hoy." Issei le arrojó la espada, a lo que Raynare la atrapó sin problemas.

"Raiser me llamó hace poco. La Boda de tu querida ama se a atrasado dos semanas por tu culpa. Eso quiere decir que voy a casarme en poco tiempo." El comentario hizo que Issei detuviera su andar y la mirara. "¿Recuerdas como te maté en aquella ocasión? Te engañé y te utilicé a mis anchas sin ningún remordimiento. Después de salvarte el culo contra Raiser, creo que he pagado esa deuda." Raynare hizo una pequeña pausa, y ambos compartieron una mirada seria.

"No quiero estar endeudada contigo una vez más."

Issei se la quedó mirando en silencio por algunos segundos, hasta que finalmente se dio la media vuelta.

"Esto no tiene nada que ver contigo." Fue la seca respuesta de Issei cuando se marchó, haciendo que Raynare bajara la mirada.

Su expresión seria cambió a una ligeramente melancólica.

"Tonto."

_ SALTO DE LINEA _

Torre de la Esperanza

Unos minutos más tarde…

Issei llegó a la sala principal, en donde Azazel lo esperaba sentado en la gran mesa.

"Hum, buenos días…" Issei se notó algo torpe cuando agachó su cabeza en señal de respeto.

"Siéntate." Azazel señaló su asiento más cercano. "Aún no has almorzado así que traje algunas cosas."

"¿Eh? No era necesario…"

"Primero comamos y después hablemos." Azazel lo interrumpió, y su mirada seria indicaba que no toleraría un no como respuesta, por lo que Issei no tuvo otra opción más que acompañarlo.

"¿Tan importante es esta charla?" Preguntó el protagonista una vez que se sentó al lado del Cadre, quien tan solo lo miró.

"Es un tema delicado, y quiero que me escuches sin interrupciones."

_ SALTO DE LINEA _

Academia Kuoh

En ese mismo momento…

Kiba saldría de la academia, y lo primero que vio fue como Raiser estaba junto a su grupo de prometidas mientras hablaban amenamente.

"Lo único malo es que no pude ver su ejecución, pero deberíamos estar agradecidos a esa persona. Después de todo, seguro que impartió una sentencia justa." Comentó Raiser con satisfacción.

"De eso estoy segura. También fue lo suficientemente amable de no llevarse mis Evil Pieces." Comentó Rías con una sonrisa.

"Bah, olvidémonos de ese tema. Ahora viene lo más importante…" Comentó Raiser con una sonrisa cuando tomó de la cintura a Rías, haciendo que se sonrojara. "¿Supongo que habrás buscado un nuevo vestido de bodas? No puedo esperar a verlo. Lo mismo digo para todas ustedes."

Kiba tan solo miró hacia otro lado y decidió ignorar la conversación, encaminándose al club.

"¡Kiba-san!" No obstante, sus planes se atrasaron un poco tras escuchar que alguien lo llamaba.

A sus espaldas apareció Asia, quien lucia algo agitada. Lo más probable es que había venido corriendo para hablar con él.

"¿Qué sucede?" La típica sonrisa volvió al rostro del rubio.

"¿Él realmente está muerto?" Preguntó Asia con una mirada cabizbaja.

"Asia-san…" Kiba dijo su nombre con cierta sorpresa, para luego volver a su sonrisa, aunque se notaba algo decaída. "Ya has decidido a quien creer, ya has hecho lo que tenías que hacer. De nada sirve pensar si estuvo bien o no, ya que no podrás cambiar el pasado." Kiba colocó una mano sobre su cabeza, haciendo que Asia lo mirara. "Lo único que puedes hacer es no mirar atrás y seguir adelante." Concluyó, para luego apartarse.

Una vez que le dio la espalda, la expresión seria volvió al rostro de Kiba prácticamente al instante, mientras que Asia se quedó pensando en sus palabras.

"Pero si me lo dices de esa manera, se siente como si realmente hubiera tomado una mala decisión…" Susurró Asia mientras se presionaba el pecho con ambas manos.

_ SALTO DE LINEA _

Grigori

Unos minutos más tarde…

"¿Qué sucede, Azazel? Es raro que me llames tan repentinamente." Comentó Raynare, bajando su cabeza en señal de respeto.

"Ahórrate eso. No hay tiempo para formalidades." El tono de Azazel tenía una seriedad bastante resaltable, aunque sin dudas lo que más asombró a Raynare fue la inquietud que se notaba en su rostro.

"¿Qué sucedió?" Ella preguntó con suma seriedad.

"Es sobre Issei…" Esas palabras hicieron que la seriedad se transformara en sorpresa, y, sobre todo, en preocupación.

"¿Qué sucede con él?"

De un momento a otro, se ve como todos los transeúntes estaban completamente sorprendidos a causa de cierta mujer que iba corriendo a toda velocidad.

"¿Sabes lo que sucede cuando un Demonio Reencarnado muere?"

Las piernas de Raynare se aceleraron aún más mientras pasaba por los diferentes puestos y casas.

"En su mayoría, eso podría significar un gran problema en términos de investigaciones y desapariciones. En resumidas cuentas, formaría un revuelo innecesario en el mundo de los humanos, dichos procedimientos podrían afectar a los Demonios u otras entidades involucradas. Por ese motivo es que se recurre a la solución más sencilla…"

La expresión de Raynare reflejaba miedo puro mientras observaba a su hogar que por fin aparecía a la vista.

"Esa solución es manipular la memoria de las personas que han estado en contacto con ese Demonio Reencarnado."

Raynare llegó a la casa y abrió la puerta tan fuerte que la rompió.

"¡ISSEI!"

Ella gritó su nombre, y como respuesta recibió un sonido estruendoso que provino del segundo piso.

Raynare subió las escaleras sin dudarlo, y lo que vio casi le rompe el corazón.

"¡AAAAAAAHHHHHH!"

Issei gritó cuando tomó la cama de doble plaza y la arrojó con fuerza contra el armario, destrozando el mueble en el proceso.

"¡Issei, tranquilízate!" Raynare se acercó para abrazarlo, pero Issei la tiró al suelo bruscamente para luego tomar la cama y arrojarla contra la ventana, dando otro grito espantoso.

Raynare tan solo podía observar con gran angustia como los cristales de la ventana salían volando y una parte de la cama se quedaba atorada.

"¡AAAAHHHHG AAAJ!"

Issei volvió a gritar mientras intentaba sacar la cama, hasta que finalmente se rindió y cayó de rodillas.

"¡MIS PADRES, MIS AMIGOS! ¡MIS PADRES, MIS PADRES!"

Issei comenzó a llorar con mucha fuerza, haciendo que Raynare se acercara a él para abrazarlo, en un pobre intento de consolarlo.

"¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?!"

Issei comenzó a ahogarse en su llanto mientras que a duras penas podía responder el abrazo de Raynare.

"Tranquilo, tranquilo. Todo estará bien, todo estará bien…" Raynare hacia todo lo posible, pero sabía que era imposible.

No importaba lo que hiciera, ese dolor no desaparecería ni en cien años.

_ SALTO DE LINEA _

Grigori

Varias horas más tarde…

Issei se encontraba mirando hacia la ventana que había roto. Ya era de noche, y había estado todas esas horas mirando a la nada misma.

Raynare se había encargado de ordenar todo, y decidió dejarlo solo para que pudiera asimilar por completo todo lo que había sucedido.

"¡Feliz cumpleaños!"

Una imagen fugaz de sus padres y mejores amigos pasaron por su mente. Era un recuerdo lejano, ya que Matsuda y Motohama se veían muy jóvenes.

"¿Trabajar doble jornada? ¿Están seguros?"

"Por supuesto, hijo. Queremos que no te falte nada, y es algo necesario si tienes pensado ir a la universidad."

"Pero…"

"No te preocupes. Lo único que debes hacer es cumplir con tus responsabilidades."

Issei continuaba mirando hacia la nada mientras todos esos recuerdos volaban por su mente.

"¡Hyoudou Issei!"

"¡Hyyk! ¡Con la chancla no!"

"¡¿Cuántas veces te he dicho que te comportes como un hombre normal y dejes de espiar a tus compañeras?!"

"¡No es mi culpa que ellas sean tan bonitas!"

"¡Escucha, debes dejar de actuar así, o nunca podré convertirme en suegra!"

"¡¿Queeeé?! ¡¿Quién dijo que iba a tener un hijo…! ¡No espera, no! ¡AAAAaaahh!"

"¡Solo me preocupo por tu futuro!"

A pesar de que era un recuerdo bastante gracioso, en ningún momento se vio una sonrisa en Issei.

"Papá, ¿por qué todas las mujeres me odian? Sé que soy un idiota, pero solo quiero llamar su atención. Lo he intentado incluso de formas normales, pero nadie me quiere…"

"Yo fui muy diferente en ese sentido. Nunca necesité hacer la gran cosa por estar con mujeres, así que no sé qué decirte. Pero estoy seguro de una cosa: de todas las mujeres que pasaron en mi vida, tu madre fue la última de todas y la única que tocó mi corazón."

"¿Y eso que significa?"

"Significa que puede pasar mucho tiempo, pero al final encontraras a alguien que te quiera tal y como eres. Solo necesitas hacer una cosa: esperar."

"¡¿De verdad?!"

"Si, pero te aconsejo que dejes de ser tan… directo."

"¡Lo intentaré, pero no prometo nada!"

Issei continuó mirando hacia la nada mientras que la imagen de sus padres y amigos pasaban por su cabeza.

Todos lo observaban con una sonrisa.

A pesar de sus defectos, todos le sonreían.

Todos lo querían.

Esas cuatro personas eran su vida, lo único que tenía.

Todo eso había sido arrebatado de un día para el otro.

Ahora no era nadie.

Ahora no era nada.

Después de llorar, ahora solo se sentía vacío.

Como si le hubieran arrebatado una parte de él.

Porque su cuerpo estaba ahí.

Porque su corazón seguía latiendo.

Pero su alma estaba muerta.

Sin que Issei se diera cuenta, la puerta del dormitorio se abrió lentamente, y de allí emergieron Rick, Yung Len, Alan y Raynare, quienes avanzaron lentamente.

Issei por fin se dio cuenta de sus presencias cuando Rick tocó su hombro. Ambos compartieron una mirada que duró tan solo un segundo, ya que Issei no tardó en levantarse para abrazarlo. Así también lo hizo con Yung Len y Alan, quienes decidieron no decir nada.

Al final Raynare lo guío con su mano para que salieran hacia afuera mientras observaba con gran pesar como Issei tenía una mirada muerta en su rostro.

El hecho de que ni siquiera estuviera llorando era incluso más preocupante.

Al final, el rostro apagado de Issei retomó una luz momentánea al ver lo que se encontraba afuera de su departamento.

"¿Eso es un Lamborghini? Pensé que no se podía usar autos aquí abajo…" Se preguntó el protagonista con cierta sorpresa cuando vio al hermoso vehículo naranja sin techo.

"Azazel nos lo prestó porque es una ocasión especial." Comentó Alan, para luego deslizarse sobre el capo y terminar en el asiento del conductor. "¿No quieres dar un paseo para despejarte un poco?"

"No lo sé…" Issei no pudo hacer otra cosa más que bajar la mirada.

"Bueno, quieras o no, vendrás con nosotros." Comentó Raynare, quien lo tomó del brazo izquierdo con mucha fuerza.

"¿Eh? Espera…" La reacción de Issei fue muy tardía, ya que Yung Len se había encargado de atrapar su otro brazo.

Rick se acomodó en el asiento delantero mientras observaba con cierta diversión como Raynare y Yung Len arrastraban a Issei dentro del carro en contra de su voluntad, y sumado a sus gritos parecía que lo estaban secuestrando.

"¡Muy bien, muy bien, iré! ¡Ahora suéltenme!" Exclamó el castaño con rabia.

Raynare y Yung Len se miraron entre sí, para luego soltarlo. Issei respondió a su manera cuando agitó sus brazos bruscamente y se acomodó la remera, para luego subirse al auto.

"¿Ha donde iremos?" Preguntó Issei con algo de curiosidad.

"Hacia donde nos lleve el viento." Comentó Alan con una media sonrisa cuando encendió el Lamborghini, y todos casi salen volando de la sorpresa porque presionó el acelerador a fondo.

Después de ese arranque frenético, todos iban relajados por el estrecho camino mientras escuchaban música. Aunque fuera medianoche aún había algunas personas por las calles, y estos detenían a mirarlos con sorpresa. Una de esas tantas transeúntes era una Caída muy linda, por lo que Alan bajó un poco la velocidad para mirarla mejor, algo que la mujer no pasó por alto. Cuando sus miradas se encontraron, Alan le apuntó con su dedo y luego hizo un gesto como si fuera una pistola, haciendo que la mujer se señalara con una ceja alzada, a lo que Alan respondió a su manera cuando movió su lengua de una forma vulgar, ganándose un sonrojo por parte de la mujer.

"¿Qué fue eso?" Preguntó Issei con los ojos en blanco una vez que se alejaron un poco.

"No me conoces lo suficiente. Me encantan las mujeres, vivo para sentir placer. Sé que a no todas les gusta que sea tan directo, pero eso no me interesa. Lo único que busco es pasar una buena noche." Comentó Alan, su tono lucio bastante orgulloso.

"En resumen, es un degenerado que no está muy lejos de tu nivel." Comentó Raynare, llamando el interés de todos.

"No sabía que Issei tenía ese tipo de gustos tan directos… de hecho, no lo demostraste nunca." Rick comentó lo que pensaban todos.

"Bueno, estaba mucho más centrado en otras cosas. Pero volviendo a Alan, hay algo que me parece raro…" El mencionado lo miró con una ceja alzada tras escucharlo. "Si es que vives para estar con mujeres, ¿entonces por qué no intentaste nada con Raynare? Quiero decir, ella es muy hermosa." Raynare no pudo evitar sentir ese tenue calor que se subió a su rostro y pecho tras escuchar esas palabras.

¿Él la consideraba tan hermosa?

"¿Y quien dijo que no haya intentado nada?" Alan remató con otra pregunta cuando volvió la mirada hacia el frente. "Pero, como te dije, no a todas las mujeres les gusta mis métodos."

"¿Ah, sí? ¿Y que fue lo que sucedió?" De repente, Issei sintió un gran interés, y eso tan solo incrementó aún más al ver como Alan se quedaba callado.

"¿Alguna vez aplastaste una nuez con un rompenueces?" Raynare fue quien continuó la conversación, recibiendo un asentimiento de Issei como respuesta. "Bueno, así es como quedaron sus bolas."

Issei no pudo hacer otra cosa más que cubrirse la entrepierna ante semejante imagen sangrienta.

"De todas formas, no soy alguien que se rinde fácilmente. Pero decidí que lo mejor era dejarlo." Comentó Alan con cierta seriedad, algo que sorprendió a Issei.

"¿Por qué?"

"Meterse con las mujeres de tus amigos no es de hombres, y yo te considero un amigo."

"¿Qué…?" Issei no pudo continuar, ya que vio como Raynare se inclinó hacia adelante.

"Oye…" El rostro de Alan se puso completamente pálido.

Ni siquiera se había volteado a mirarla, pero sentía como esos ojos mortíferos estaban a punto de robarle el alma.

"Será mejor que dejes de hablar estupideces, a menos que quieras que te explote las nueces una vez más."

"¡Entendido, señorita!"

Raynare se reclinó con satisfacción, para luego mirar con cierta confusión como Issei y Yung Len se estaban cubriendo la entrepierna.

Ese momento fue roto cuando Alan dio un gran suspiro.

"La vida de un hedonista no es para nada sencilla…" Comentó el argentino para alivianar el ambiente.

"¿Qué es un hedonista?" Preguntó Issei con suma curiosidad.

"Es la folma modelna pa lefelilse a los putos."

"¡¿Qué mierda dijiste?!"

"¡Puajajaja!"

La pelea entre Alan y Yung Len se detuvo cuando escucharon la risa de Issei, algo que hizo que todos los amigos se miraran entre si con una sonrisa.

Poco a poco estaban logrando su objetivo.

"Paremos aquí." Alan se detuvo en un bar, y como era de esperarse, todas las miradas cayeron sobre ellos.

"Hum, no creo que me dejen entrar…" Comentó Issei con cierto nerviosismo.

"No pleocupalse. Soy cliente legulal en este lugal." Comento Yung Len con su típica seriedad.

"Si tu lo dices…" Susurró Issei mientras se frotaba el cabello.

Una vez que entraron al local, el propietario los recibió de muy buena gana.

"¿Cómo te encuentras, Len? ¿Está vez vienes con unos amigos?" Preguntó el hombre con una sonrisa amigable mientras limpiaba una copa.

"Así es. Tlaeme lo de siemple." Comentó el coreano con su típica expresión seria, aunque en estos momentos tenía una leve sonrisa.

"Muy bien. Tomen asiento por allí." El calvo hizo un gesto con su cabeza para señalarles la mesa.

Una vez que todos se sentaron, un vino con una presentación bastante artesanal se posó sobre ellos. El camarero repartió las copas y las llenó a todos de manera magistral para dar un pequeño espectáculo.

"Que disfruten la bebida." El camarero se despidió para atender a otras mesas.

"Vamos." Yung Len alzó la copa, y todos lo siguieron.

"Un brindis para que los próximos días sean mejores." Comentó Rick con una sonrisa, haciendo que todos chocaron las copas.

Rick y Alan le dieron un par de palmaditas en la espalda a Issei, quien había decidido hacer fondo blanco.

"Era dulce, está muy rico." Comentó Issei con una sonrisa, recibiendo un par de sonrisas y pequeñas risas de sus amigos.

"Entonces vamos por otra." Raynare le sirvió más sin siquiera esperar una respuesta, pero con solo ver el rostro de Issei sabías que estaba muy de acuerdo con eso.

Después de varios tragos, todos salieron a dar otra vuelta con el auto. Debido a que el alcohol se les había subido un poco a la cabeza, estaban generando un gran alboroto con la música y los diferentes gritos y carcajadas que daban.

"¡Oigan, hay gente que tiene que trabajar mañana, malditos mocosos!" Una anciana asomó el rostro por la ventana de una casa.

En vez de hacer silencio, Raynare mostró sus disculpas de una manera bastante peculiar cuando se paró sobre el auto y le sacó el dedo medio a la señora, haciendo que se enojara mucho.

"¡Malditos niñatos irrespetuosos! ¡Ya verán!" Gritó la vieja con mucha rabia cuando desapareció de la ventana, haciendo que los jóvenes se rieran bastante y salieran a toda velocidad.

Después de calmarse un poco, se estacionaron frente al restaurante de las gemelas francesas.

"¿Una última parada?" Preguntó Alan cuando enfocó la mirada en los demás.

"Me parece bien." Comentó Raynare cuando salió del coche, y fue rápidamente seguida por los demás.

Las gemelas los recibieron con su típico entusiasmo. Una vez que todos habían ordenado algo para comer, Raynare se apartó un poco para hablar con ellas.

"¿Podrían prestarme el local?" Las gemelas se miraron ante semejante propuesta. "Es por algo muy importante." La seriedad en Raynare hizo que ellas se miraran entre si una vez más.

Ambas estuvieron compartiendo una mirada silenciosa, hasta que una de ellas asintió.

"Muy bien." Comentó una.

"Pero quiero que paguen todo lo consumido, que cierres y dejes todo limpio cuando se vayan." Comentó la otra.

"Pueden darlo por seguro. Y gracias, es algo realmente importante." Raynare mostró la sonrisa más agradecida que podía dar, recibiendo unas sonrisas como respuesta.

Después de la cena, las gemelas se fueron y dejaron todo a cargo de Raynare, quien se había encargado de inaugurar una fiesta privada en la que ella y sus amigos la pasaron muy bien.

En especial Issei, quien había logrado recobrar ese brillo en sus ojos.

Después de bailar mucho, Issei se encontraba afuera del local observando las estrellas que brindaba este cielo artificial. Tomó el último trago de su bebida, y su mirada se desvió hacia el enorme reloj que indicaba que faltaba muy poco para las 6 de la mañana.

"¿Contemplando las estrellas?" Rick se posó a su lado y lo abrazó del cuello.

"Tampoco me canso de verlas." Alan se unió a ellos en el momento que colocó una mano sobre el hombro de Issei.

"Sientes que tus ploblemas no son nada compalado con ese cielo noctulno." Yung Len se unió junto a Rick con ambas manos en los bolsillos.

"Lo entiendo, pero no era esto lo que estaba esperando." Las palabras de Issei hizo que los tres lo miraran, aunque no tardaron en volver sus miradas hacia las estrellas.

"Cuando era joven, mi padre me dijo que podría hacer lo que quiera con mi vida. Debería decidir lo que quiera con ella, y trabajar duro para conseguirlo. Pero había algo importante…" Issei miró a Rick tras escuchar sus palabras. "Cuando sea viejo, solo recordaría esos momentos en los que fui feliz, y en los que vi a mis personas queridas ser felices." Esas palabras sorprendieron un poco a Issei.

"Ya veo… ¿Y cómo está tu padre?"

"Él murió protegiéndome, al igual que mis amigos. Fue hace muchos años. Eso es lo malo de nacer con una Sacred Gear."

"Lo siento."

"No te preocupes. Fue hace mucho."

"¿Buscaste venganza?"

"Cuando llegue a Grigori, eso era mi principal enfoque. Pero con el tiempo recordé las palabras de mi padre. Ahora siendo un hombre puedo comprenderlas." Issei lo miró con gran curiosidad tras lo escuchado.

"¿Y que significan esas palabras para ti?"

"Issei, escucha…" Rick colocó una mano sobre su cabeza. "¿Todavía recuerdas esos momentos en las que tus sombras no existían y los demonios que están dentro de ti aún no se habían formado? ¿Recuerdas cuando cometías algún error y siempre estaban allí para ayudarte y apoyarte para que sigas adelante? Seguro que sí lo haces, ya que fue hace muy poco. Además, esos son recuerdos que nunca olvidaras." Rick se tomó una pequeña pausa para ver el rostro de Issei, quien lucia una expresión muy melancólica. "Ahora mismo seguro estás pensando en vengarte. Pero no dejes que ese sentimiento te gane. Cuando esas nubes cubiertas de desesperación y soledad te comiencen a arrinconar, crea un incendio que ni el diluvio más grande pueda detener." Issei lo miró con cierto asombro tras sus palabras. "Debes aventurarte más allá de ese sentimiento, debes encontrar la felicidad. Nunca renuncies a esta vida tuya. Y si alguna vez tienes miedo, entonces recuérdame. Porque yo siempre estaré cerca, no importa que tan lejos estemos."

"Rick…"

"Escucha…" El hombre lo volvió a interrumpir. "Estuve desperdiciando años de mi vida por venganza. Desperdicie muchos recuerdos que podría haber forjado, abandoné muchos sentimientos, y me descuidé a mi mismo. No dejes que eso te suceda. Especialmente por ese gran poder tuyo que tienes dentro de ti." Rick se detuvo para luego mirarlo con una sonrisa dentuda. "Issei, estoy seguro que serás alguien grande en el futuro. Y cuando ya hayas cumplido tu ciclo de vida, que seguramente serán milenios, espero que puedas ver hacia atrás y sonreír. Porque no recordaras el sufrimiento, la soledad o los prejuicios. Lo que realmente recordaras son estás noches, también recordaras esos momentos tan únicos con tus padres y amigos. Porque estos son los únicos y verdaderos recuerdos que nunca mueren."

Rick lo abrazó del cuello con aún más fuerza justo al mismo tiempo que se hacían las 6 de la mañana. El amanecer dorado brilló de un momento a otro, y las estrellas fueron reemplazadas por un hermoso brillo cubierto de vida.

"Piensa bien en lo que harás. Usa ese poder tuyo para ser feliz, y para que los demás sean felices." Rick lo observó y le entregó una gran sonrisa.

"¿Puedes prometérmelo?"

Issei tan solo se quedó en silencio, aún se veía bastante abrumado por las palabras de Rick y ese hermoso amanecer.

En un principio parecía que iba a llorar, pero logró contener sus lagrimas y le entregó una mirada que solo desprendía seguridad y templanza.

"Lo prometo."

Una vez que dijo esas palabras, su mirada fue hacia el frente, y todos observaron el cielo artificial con una sonrisa.

En ese momento se escuchó un pequeño "clic", y todos miraron hacia atrás para ver de qué se trataba.

"Lo siento. Se veían tan bien que no pude resistirlo." Comentó Raynare con una sonrisa mientras sostenía una cámara de fotos. "Ahora déjense de cursilerías y ayúdenme a limpiar."

Así fue como todos volvieron a ingresar al local, aunque Issei fijó su mirada en el cielo una vez más.

La imagen de sus padres y sus amigos aparecieron allí, haciendo que una leve sonrisa apareciera en su rostro.

"¡Oye, Issei! ¿Qué haces? ¡Ven a ayudar!" Raynare le gritó desde adentro del local al ver que se había quedado parado en la entrada.

"¡Si, si! ¡Ya voy!"

_ ¡FINAL DEL CAPÍTULO! _

(O NO)

¡Espero que lo hayan disfrutado!

Un capítulo bastante sentimental, pero este momento no tan relevante será crucial en el futuro, así que recuérdenlo.

A partir del próximo capítulo las cosas volverán a ser movidas, así que habrá mucha nueva información.

Antes de despedirme, les hago un pequeño recuerdo de que pueden seguirme por Patre-on para estar al tanto de todos los avisos y actualizaciones sobre mis historias, no habrá otro lugar en donde estén más informados que allí. También puedes volverte miembro por un dólar, y así pedir un capítulo doble de cualquier historia que esté en desarrollo. Si estás interesado, búscame por mi nombre de perfil: "Jyanzein".

Ahora sí, me despido.

¡Muchas gracias por leer!

Todo estaba negro.

Hasta que de pronto no lo estaba.

Una pequeña partícula iluminó un poco a ese espacio repleto de oscuridad.

Una partícula que poseía un color dorado.

Una partícula que de pronto se transformaron en una cantidad casi infinita.

Ese fuerte color dorado se sumó a una gran energía relampagueante hasta que todas se unieron para asemejar la forma de una lanza.

La presión y el poder que ejercía era mortal.

Y ese momento tan raro fue roto cuando la voz robótica y femenina emergió de la nada.

"Te encontré."

Los ojos de Issei se abrieron de forma abrupta. Su respiración estaba muy agitada y una capa de sudor rodeaba su rostro.

"…"

"…"

"…"

"¿Qué demonios fue ese sueño?"