¡Aqui me presento con un nuevo capítulo!
Rakei canjeó su membresía por un capítulo extra de esta historia, así habrán dos capítulos consecutivos. Quiero agradecerle por seguir confiando en mí, y recuerda que si tu quieres pedir un capítulo extra de esta o cualquier historia en desarrollo, puedes volverte miembro en mi por un dólar. Puedes encontrarme como: Jyanzein.
Dejando eso de lado, es hora de las reviews:
Liuterazagi: Tienes razón, no me he fijado en esas cosas, o he ignorado algunas pensando que ustedes se lo podían imaginar cuando de todos modos siempre debes especificar esas cosas para que no pierda el sentido, o bien como lo especificaste, el movimiento técnico. Tendré mucho más cuidado a la hora de estudiar esos hechos. Y por otra parte, digamos que varias cosas a lo que se refiere a la lanza son bastante diferentes al cannon, o fueron modificadas, por lo que no deberías tener muy en cuenta eso hasta que comiences a ver cómo realmente funciona la nueva lanza. Hablando de eso, ciertamente puede parecer extraño que cualquiera pueda agarrarla, pero como bien mencionó Dulio: "yo elegí la lanza, pero ella no me eligió", deja implícito lo que se pueda o no hacer con ella (de cualquier forma, son cosas que se irán explicando con más detalle en el futuro). Gracias por dejarme esta review, me hizo ver que estaba haciendo algunas cosas mal, y aún estoy a tiempo de remediarlo en futuros capítulos. No dudes en volver a comentar si notas que hay cosas fuera de lugar, porque puede que no siempre estemos de acuerdo, pero de todas formas no lo sabremos hasta que lo plantees, y quizás puedas ayudarme bastante.
Carlos118: Tienes que tener en cuenta que ese Issei utilizó varios trucos para ponerse a la par de Raiser, y el brazo sacrificado no es ninguna broma, ya que gracias a eso pudo conseguir el Balance Breaker, aunque fue por poco tiempo. De todas formas, está claro que Issei se está acercando a pasos agigantados, especialmente teniendo dos Longinus ahora, y una de ellas un arma sagrada, algo que lo jode tanto o incluso más que el agua bendita. Pero debes tener en claro que el principal enfoque de Issei no es Raiser, si no completar la misión que Azazel les otorgó. A su vez, de todas formas necesitan ese tiempo para que su Nobleza entre en confianza con Penemue para que puedan joder a Raiser como es debido, ya que solo su derrota no asegura que ellas puedan salvarse.
Fueron reviews largas, pero interesantes de responder y evaluar.
Ahora sí, vamos a lo que todos vinimos.
¡Disfruta!
El camino del cementerio de Grigori podría ser incluso más extenso que la misma ciudad, algo que causaba escalofríos. Ese mismo camino se bifurcó en diferentes senderos que se perdían entre las infinitas lápidas que había en el sitio. Aunque fuera algo sorpresivo, todas las tumbas poseían su propias flores plantadas que brillaban con vida, generando un contraste bastante notorio en el sitio lúgubre.
En un principio el sitio parecía estar completamente vacío, pero de pronto unos pasos comenzaron a escucharse entre uno de los muchos senderos.
Al final, esas dos figuras que estaban caminando se detuvieron frente a una tumba, y un corto silencio les acompañó.
"Reyna Nishimura." Issei leyó el grabado en sus pensamientos. "¿Nishimura es su apellido? Nunca me dijo nada al respecto." Ahora Issei fijó su mirada en Raynare, quien tenía los ojos fijados en la tumba.
"Hola, mamá. Pasaron muchos años desde la última vez que vine. De hecho, no estoy segura si alguna vez vine a visitarte. Lo siento por eso, yo he estado... bastante ocupada." Raynare se detuvo de manera abrupta, Issei observó cómo sus puños se apretaron con bastante fuerza. "Para ser sincera, me he sentido algo perdida en algunos momentos desde que te fuiste, pero poco a poco estoy logrando enfrentar todos mis problemas, y..."
"Muy bien, deja de un lado ese casete y corta toda esta mierda." Issei la interrumpió, y ella no pudo hacer otra cosa que mirarlo con gran asombro.
"¿Qué...?"
"Vinimos aquí para que dijeras la verdad, ¿cuándo vas a entender que no depende solo de tu madre, o de todas esas personas que asesinaste? ¿De qué sirve seguir mintiéndote a ti misma? ¿De qué sirve seguir escondiéndote?" Raynare solo pudo bajar la cabeza tras sus palabras, ya que no encontró la fuerza para contrarrestar sus palabras.
"¿Y qué quieres que haga?" Sus palabras no fueron más que un murmullo cubierto de angustia, pero Issei pudo escucharla.
El castaño fijó la mirada en la tumba, su expresión se suavizó notoriamente tras saber que todo esto debía ser muy difícil para Raynare.
"Quiero que en esta despedida no haya más muros, no haya más excusas. Porque por fin parece que has encontrado el arrepentimiento en esa verdad que estaba oculta dentro de tu millar de mentiras. Por eso..." Issei colocó una mano sobre su hombro, haciendo que ella lo mirara. "Debes dejar que esa misma verdad venga y limpie todo lo que has hecho."
"Ya lo sé..." Raynare susurró, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. "¡Eso ya lo sé! ¿¡Pero cómo se supone que pueda hacerlo!? ¡Las pesadillas me siguen a todas partes! ¡Mi pasado está en mi cabeza todo el tiempo! ¿¡Cómo se supone que pueda enfrentar eso!? ¿¡Cómo se supone que pueda mirar a mi madre después de todo lo que he hecho!?" Ella culminó con un fuerte llanto cuando cayó de trasero al suelo, su rostro estaba cubierto de lágrimas mientras esperaba la respuesta de Issei con un desamparo y desesperación que nunca se había visto en ella.
"¿Y crees que eres la única?" Los ojos de Raynare se ensancharon como pocas veces antes tras escuchar el tono ligeramente despectivo de Issei. "Todo el mundo tiene pesadillas, todo el mundo debe enfrentarse a la realidad para poder progresar. De hecho, eso fue algo que ustedes mismos me enseñaron." Issei se apartó un poco para mirarla desde arriba mientras se cruzaba de brazos. "La única manera de luchar contra eso es enfrentarte a ti misma, y de esa manera intentar borrar en lo que te has convertido. Esa es la única manera, desafortunadamente no existen atajos en la vida o algo que pueda cumplir todos tus deseos." Concluyó Issei con una mirada solemne.
"Je, supongo que fue fácil decirlo en ese momento..." Raynare bajó la mirada mientras intentaba quitarse las lágrimas, pero su llanto continuo se lo impedía. "¿Cómo es que pudiste superar todo lo que te ocurrió?"
"¿Superarlo? Nadie dijo nada de superarlo. Solo aprendes a convivir con eso." Raynare lo observó con cierto asombro tras escucharlo. "Desde el primer día hasta ahora, siempre he pensado que mi supuesto don es más una maldición." Issei dio un leve suspiro, para luego sonreír. "¿Sabes cuantas veces he querido sacar mi pene y enterrarlo en la tierra para poder follarme a todo el puto mundo?" Esas palabras sacaron una pequeña risa en Raynare.
Algo tan simple cómo eso se sentía como un Oasis de vida en un desierto de tristeza.
"Pero es fácil estar enojado con el mundo. O en tú caso, es fácil estar enojada contigo misma."
"¿Qué quieres decir con eso?" Preguntó una Raynare bastante confundida.
"Solo digo que la mente es como un maldito círculo cuando está en tu contra. Los dos nos encontramos en una posición similar, pero yo ya he salido de ese círculo. Tú has avanzado demasiado como para volver atrás, solo tienes que dar un último salto." Aclaró Issei, a lo que Raynare se puso de rodillas para escucharlo mejor.
"¿Y qué debería hacer?" Ella volvió a preguntar, pero en esta ocasión sus lágrimas ya no caían.
"De seguro sientes que en cualquier momento vas a caer, pero es momento de exorcizar a esos malditos Demonios que están en tu cabeza para alejarte de esa puta nube negra que quiere arrastrarte hacia el vacío." Issei cerró sus ojos y esbozó una leve sonrisa.
"Para lograr eso, ya no tienes que tener miedo en pararte firme y enfrentar tu pasado."
Raynare bajó su cabeza, sintiendo como su cuerpo comenzaba a temblar de la angustia.
"Pero yo..." Raynare se detuvo al notar como Issei le extendió la mano con una sonrisa.
"Y si sientes que no puedes sola, entonces agarra mi mano. Caminaremos este camino juntos, a través de la tierra. Sea cúal sea el sitio, desierto o hielo."
"¿Por-por qué me ayudas tanto?" Raynare sintió que sus lágrimas amenazaban con caer una vez más tras extender su mano vacilante hacia la de Issei.
"Lo hago para que sepas que no estás sola en tu lucha."
Los dedos de Raynare rozaron con los de Issei.
"Y si alguna vez sientes que vas a volver a caer..."
En ese momento, la mano de Raynare se apartó un poco al mismo tiempo que bajó su mirada.
"Entonces agarra mi mano con aún más fuerza."
Issei tomó su mano con fuerza y la levantó ante los ojos aturdidos de Raynare, quien solo podía mirar cómo le entregaba una sonrisa dentuda que la estaba llenando de valor.
Pero no era solo valor...
Lo que ella más sentía era un gran apoyo incondicional.
Así es...
Ella se sentía muy protegida y cómoda al lado de Issei.
Raynare lo abrazó con fuerza mientras sentía que sus lágrimas caían.
A diferencia de las veces anteriores, Issei no dudó en responder su abrazo en ningún momento.
"Algo me dice que lo entiendes..." Issei susurró sobre su oído con un tono bastante dulce tras escuchar como ella sollozaba sobre su hombro mientras sus manos se aferraban con fuerza sobre su espalda, como si tuviera miedo de que él desapareciera.
Ambos compartieron ese momento por varios segundos más, hasta que finalmente Raynare pareció calmarse un poco.
"Entonces, ¿vas a despedirte como tu verdadera yo, o vas a seguir mintiendo?" Pensó Issei, viendo como Raynare se agachó frente a la tumba con una mirada decidida en su rostro.
"Yo... estoy asustada de no ser lo suficientemente fuerte. Tengo miedo de no poder enfrentarme a mi misma, mi pasado. Te extraño mucho, mamá." Raynare cerró sus ojos con fuerza, haciendo todo lo posible para no llorar. "¡Pero se que no puedo seguir viviendo de esta manera, así que a partir de hoy voy a salir por completo de esta jaula!" Raynare sostuvo la lápida con sus manos para darle un abrazo. "¡Voy a ponerte de pie! ¡Voy a enfrentarme a mis Demonios! ¡Voy a mantenerme firme y me voy a convertir en una mujer! ¡Ya he tenido suficiente!" Raynare sintió como sus palabras se ahogaban a medida que el llanto desgarrador volvía a sus labios, pero ahora ella se estaba liberando. "¡Ya estoy tan harta! ¡Es hora de recomponer mi vida ahora mismo!" Raynare comenzó a llorar sin control tras recordar todos esos momentos que pasó con su madre, mientras que Issei se mantenía observando sin decir nada.
Al final, una sonrisa terminó apareciendo en el rostro del castaño.
"Ese es el primer paso. Llora todo lo que puedas, y no dejes nada dentro."
_ CAPÍTULO 13: ¡AGENTES ENCUBIERTOS! _
Los minutos pasaron, e Issei decidió mantenerse en silencio en todo momento. Raynare aún continuaba abrazada a la lápida, pero su llanto ya había terminado y lucía un rostro mucho más tranquilo.
Parecía que por fin había podido despedirse de su madre.
Parecía que por fin había podido desahogarse.
Pero también sabía que eso solo era el principio.
Por eso mismo es que Raynare se puso de pie, sus ojos se dirigieron a la tumba y su expresión lucía bastante seria, y, sobre todo, decidida.
"Al final, si hago esto ciertamente lo hago por mi propia decisión. Pero admito que si no hubiera sido por todas las personas que tengo cerca, entonces seguro hubiera tardado mucho más en tomar la decisión firme de avanzar." Raynare colocó una mano sobre la tumba, una leve sonrisa apareció en su rostro. "La próxima vez que venga, prometo que seré una mujer completamente nueva." Raynare le entregó una última mirada al nombre sobre la lápida antes de darse la media vuelta y reunirse con Issei, quien la observaba con los brazos cruzados.
"Esta es la despedida que estaba esperando." La seriedad del castaño se transformó en una sonrisa tras sus palabras.
"Aún no entiendo cómo es que puedes lucir tan fuerte. Yo..." Raynare bajó un poco la cabeza. "Solo hablar... incluso algo tan simple como eso me cuesta tanto." Los ojos de Raynare se ensancharon un poco al sentir como su mano era agarrada.
"Creeme, cuando empieces a dejar de hablar y hacer las cosas, recién en ese momento ya todo será mucho más fácil." Issei respondió con una sonrisa, a lo que Raynare lució algo sorprendida. "Pero antes de eso, tienes que estar segura sobre lo que quieres hacer." Raynare volvió a bajar la mirada tras esas palabras.
"Lo que quiero hacer..." Ella se repitió en un murmullo, para que luego una leve sonrisa emergiera en su rostro. "Antes, tú me dijiste que tu objetivo es salvar a todas las personas que tengan un destino amargo como el tuyo." Issei sintió como Raynare apretó su mano con un poco más de fuerza, algo que llamó su interés. "Pero en mi caso, yo quiero asegurarme que nunca debas hacer ese trabajo." Los ojos de Issei se ensancharon levemente al ver como una sonrisa se dibujaba en el rostro de Raynare. "Mi objetivo es que la Humanidad y lo Sobrenatural compartan una armonía absoluta para evitar las tragedias, los celos, el resentimiento, y sobre todo, los prejuicios."
"Ya veo, es un deseo incluso más ambicioso que el mío. ¿Eres consciente que tardarás muchísimos años en lograr algo cómo eso, e incluso quizás nunca lo logres?" Preguntó Issei, quien no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver como Raynare le asintió sin dudar. "En ese caso, yo haré todo lo posible para seguir haciendo mi trabajo hasta que lo logres." Concluyó, su sonrisa obtuvo una apariencia bastante más profunda por lo que estaba a punto de decir:
"Y recuerda, nunca estarás sola."
El rostro de Raynare se iluminó como nunca antes tras escuchar esas palabras.
"Ahora volvamos, seguro nos deben estar esperando." Issei se dio la media vuelta y comenzó a caminar, sin percatarse que aún estaba tomando de la mano a Raynare.
Aún así, ella no se quejó. De hecho, sus ojos tenían un brillo bastante peculiar mientras era arrastrada por Issei en ese sendero cubierto de oscuridad y tristeza.
Pero, si estaba cubierto de oscuridad y tristeza...
¿Por qué ella lucía tan contenta?
¿Quizás se debía a que cada vez se estaba enamorando más y más de Issei?
_ SALTO DE LÍNEA _
Infierno
El gran terreno de los Phoenix se alzaba sobre una montaña con gran glamour e imponencia. La enorme mansión se asemejaba más a un castillo, ya que la extensión de la Casa Phoenix era tan inmensa como impresionante.
En su interior se encontraba el futuro heredero del Clan, quien se encontraba jugando a las cartas junto con un invitado y alguna de sus futuras esposas.
"¿Así que ella está haciendo un entrenamiento muy exhaustivo?" Preguntó Raiser mientras volteaba la quinta carta sobre la mesa. "Entiendo que pueda estar muy ocupada, pero espero que venga a visitarme una vez termine con eso." Concluyó el hombre, fijando la mirada en Penemue, quien se encontraba sentada a su lado.
"Sé lo diré." Ella dijo sin mucha importancia mientras se enfocaba en sus cartas.
"Vas tú, Yubelluna." Comentó Raiser al notar que su Reina se había quedado estática, el hecho de que la haya llamado hizo que la mujer se sobresaltara un poco.
"Yo..." Yubelluna observó sus cartas. "Paso." La mujer golpeó la mesa con sus nudillos, y el turno se desvió hacia la última persona que se encontraba en una de las tantas salas que tenía esta mansión.
"Hmmm..." Kiba tarareo mientras observaba sus cartas, para luego hacer algo que sorprendió a todos. "All in." Comentó el rubio cuando apostó todas sus ganancias.
"¡Hum, debes estar muy confiado para apostar todo tu dinero!" Exclamó Raiser con una carcajada al final. "¿Estás seguro que tienes mejores cartas que las mías?" Concluyó, enfocando su mirada en Kiba, quien tan solo le sonrió.
"Tengo una escalera real." Comentó el rubio con simpleza, algo que asombró a Raiser.
"¿Cómo sé que no estás mintiendo?" Preguntó Raiser, apoyando su mejilla sobre su mano.
"Aún puedes apostar." Respondió Kiba, quien simplemente se inclinó de hombros.
Raiser lo observó con seriedad tras escucharlo, pero pronto comenzó a reir una vez más.
"¡Muy bien, muy bien! ¡Tú ganas, me voy!" Exclamó el rubio cuando arrojó sus cartas sobre la mesa, y así lo hizo también Kiba.
Raiser y sus dos futuras esposas se vieron bastante sorprendidos al ver que Kiba solo tenía un dos y un 4, por lo que la mentira era más que obvia.
"¡Wow, nunca pensé que fueras esa clase de hombre!" Exclamó Raiser con una sonrisa.
"Me gustan las apuestas arriesgadas." Respondió Kiba con una sonrisa condescendiente.
"Lo entiendo, pero yo me refería a que no esperaba que alguien con tu cara sea capaz de mentir de una manera tan descarada y segura." Aclaró el hombre cuando acomodó las cartas.
"Cada persona tiene sus secretos." El simple comentario de Kiba hizo que Raiser detuviera su accionar por un corto segundo, pero la sonrisa no tardó en aparecer en su rostro.
"Si, estamos de acuerdo con eso." Raiser asintió mientras continuaba mezclando las cartas.
"Oye, ¿no crees que sería mejor salir un poco? Quiero ver esas flores que plantamos en el jardín." Comentó Penemue cuando se puso de pie, a lo que Raiser la miró.
"Bueno, mi futura esposa necesita un poco de mi atención." Comentó el rubio cuando se puso de pie, a lo que observó a los dos restantes. "Si quieren pueden buscar a mi hermana. Ella está con Rías y las demás."
"¿Cuántas veces te he dicho que no importa que estemos solos? No voy a aceptar acostarme contigo hasta después de casarnos." Acusó Penemue con una mirada afilada, a lo que Raiser no pudo evitar reírse nerviosamente al ser atrapado.
"¿En-en serio tenemos que esperar tanto?" Preguntó Raiser con una sonrisa tensa.
"Solo es un mes." Respondió Penemue mientras tomaba su brazo para marcharse del pequeño salón.
Kiba pudo observar como Penemue le entregó una mirada bastante seria justo antes de cerrar la puerta.
"Hum..." Yubelluna comenzó a jugar con su vestido para romper el silencio antes de que se volviera incómodo. "Creo-creo que no sería mala idea ir a divertirnos con la señorita Phoenix..."
"No necesitas ocultar tus sentimientos conmigo, lo sé todo." Kiba respondió con firmeza, a lo que la Reina lo miró con una mezcla de confusión y asombro.
"¿Qué-qué quieres decir con eso?"
"Estoy junto a Penemue en esto." La respuesta de Kiba fue algo abstracta, pero Yubelluna pudo entenderlo sin problemas.
De hecho, ella parecía haberse sobresaltado después de escuchar esas palabras.
"¡Ya dijimos que no queremos ayuda de nadie!" Exclamó la mujer, de repente su aspecto tímido desapareció.
Pero las lágrimas que estaban en sus ojos dejaban a entender que su aspecto débil aún estaba allí, algo que Kiba no pasó por alto.
"Escucha..."
"¡No, no lo entiendes!" Yubelluna lo interrumpió, sintiendo como sus lágrimas cubiertas de miedo y horror comenzaban a caer por sus mejillas. "¡Si nosotras nos unimos a esto, él nos hará cosas aún peores! ¡Estoy segura que preferimos la muerte antes que sufrir de una manera incluso peor! ¡No puedes ayudarnos, no pueden...!" El tono de Yubelluna se rompió cuando sintió como las lágrimas y el llanto silencioso la estaban ahogando en un mar de desesperación y terror que no parecía tener final.
Esa era la verdadera Yubelluna, y probablemente todas sus compañeras eran de la misma manera.
Una sola palabra podría encajar a la perfección con cada una de ellas:
Rota.
"No podremos ayudarte si es que no nos dejan hacerlo." Tanto Kiba como Yubelluna observaron a la puerta tras escuchar la voz, y esta última se quedó perpleja al ver de quien se trataba.
"¿Señorita Phoenix? ¿Usted también...?" Yubelluna se quedó sin palabras al ver a Ravel.
"Entiendo tu miedo, creéme. Yo lo vi todo, y es horrible. Es incluso peor que una pesadilla." Ravel apretó sus puños con fuerza, a lo que Yubelluna solo pudo bajar la cabeza.
"¿Cuando has...?"
"Eso no importa." Ravel se sentó a su lado para tomar una de sus manos temblorosas. "Solo importa que entiendas que ya no están solas. Estoy yo, está Kiba, y está Penemue. Si las cosas no salen muy bien, ella estará allí siempre para protegerlas, estoy seguro que se las dijo antes." Yubelluna no pudo hacer otra cosa más que bajar su mirada.
"Pero, si nos ponemos en su contra..."
"Nada malo les pasará, lo prometo." Ravel tomó su otra mano. "Solo necesito que nos ayudes para brindarnos alguna prueba de sus actos. Esa es la única manera que existe para liberarlas."
"Yo...yo..." El cuerpo entero de Yubelluna comenzó a temblar mientras la imagen mental de un siniestro Raiser la estaba sosteniendo de las cuerdas cómo si ella fuera un títere. "¡No puedo!" Gritó la mujer, sus ojos se cerraron con fuerza y se fue corriendo del salón antes de que Kiba o Ravel pudieran decir otra cosa.
"Ese nivel de adiestramiento es realmente aterrador..." Comentó Kiba con pura seriedad.
"Si crees que eso es aterrador, es porque nunca has visto cómo las trata." Comentó Ravel con una mirada decaída.
"Supongo que ahora lo sabré." Comentó el rubio cuando se puso de pie, a lo que la rubia lo miró.
"¿Estás seguro? Si mi hermano te descubre, estoy segura que va a matarte." Comentó Ravel con un rostro muy preocupado.
"Lo sé, pero el tiempo se acaba y parece que es imposible convencerlas. Solo nos queda esa opción." Kiba bajó un poco su mirada y apretó los puños con fuerza.
"Es cierto que no me descubrió cuando me escondí en el armario aquella vez, pero quizás solo fue pura suerte. Solo quiero asegurarme de que seas consciente de eso." Comentó Ravel, a lo que Kiba le entregó una leve sonrisa.
"Soy consciente de eso." Respondió el rubio sin dudarlo.
"Entonces, ¿por qué no dejas que lo haga Penemue?" Preguntó Ravel con clara preocupación.
"Porque ya estoy cansado de que los demás luchen por mi." Kiba sintió como la imagen de sus amigos ya fallecidos corrieron por su mente, al igual que Issei.
"Aaah..." Ravel dio un profundo suspiro. "Nunca voy a entender ese estupido orgullo que tienen los hombres." Kiba no pudo evitar sonreír tras escuchar esas palabras.
"Tienes razón, puede que sea algo impulsivo en ocasiones. Pero no es algo que pienso corregir hasta que terminemos con esto."
_ SALTO DE LÍNEA _
Grigori
Raynare e Issei caminaban juntos por las escaleras de la Torre de la Esperanza, ambos aún seguían tomados de la mano. A Issei parecía no importarle mucho esto, pero en el caso de Raynare era completamente lo opuesto, solo necesitabas ver su linda sonrisa junto con ese tenue rubor en sus mejillas.
Issei se detuvo en los pasillos, algo que quitó a Raynare de su sueño autoimpuesto.
"¡Chicos!" Exclamó Issei con una sonrisa mientras corría hacia sus amigos.
Esa acción hizo que sus manos entrelazadas se separaran, algo que llenó un gran vacío de desconcierto dentro de Raynare al sentir que algo era extirpado de su lado. No podía entender ese sentimiento, solo podía mirar su mano ahora solitaria con un rostro cubierto de confusión, que internamente ocultaba ese dolor creciente.
"¿Cómo te encuentras?" En esta ocasión fue Rick quien la quitó de su sueño autoimpuesto, aunque más que un sueño parecía una pesadilla. "Issei nos dijo todo ayer. Recuerda que también puedes contar con nuestros." Respondió el líder con calma, algo que sacó una pequeña sonrisa en Raynare.
"Lo sé, y ustedes también pueden contar conmigo." Raynare se unió al grupo, y su sonrisa se amplió, algo que agradó a todos.
"¿Pudiste despedirte de ella cómo querías?" Preguntó Alan, su mirada lucía bastante seria y empática, como si supiera lo que ella tuvo que vivir.
"Lo hice. Aunque debo admitir que no hubiera podido hacerlo si no fuera por este idiota." Raynare le entregó una sonrisa burlona a Issei, quien simplemente se rió como un tonto, todos caminaban hacia el lugar de reunión.
"Me alegro que se lleven bien." Pensó Rick con una suave sonrisa al ver la interacción entre ambos.
Yung Len se acercó a la puerta y la abrió sin dudar. Todos miraron adentro de la oficina y observaron algo sorprendidos como todo el Grupo Vali se encontraba frente a Azazel, quien se encontraba detrás de su escritorio.
Pero ellos no fueron quienes le sorprendieron.
Lo que realmente los dejó perplejos fue ver cómo Azazel tenía sus manos cubriendo la mitad inferior de su rostro, y sus ojos reflejaban un sentimiento sombrío que inquietaría a cualquiera.
Sin duda, nunca pensaron ver al ser más relajado del mundo con una expresión tan tensa como esa.
"¿Sucedió algo?" Rick no dudó en preguntar, a lo que Azazel lo observó.
"¿Recuerdas que mencioné a un segundo grupo de terroristas que estaban acabando con las iglesias? Pues, mis sospechas parecen ser cada vez más realistas, y las circunstancias no son muy prometedoras que digamos." Explicó el Cadre, para luego dar un suspiro de cansancio. "En fin, es algo que no les concierne. Vali y su grupo se encargará de ello." Concluyó el hombre, volviendo a su aspecto normal.
"Hablando de eso, ¿en serio ni siquiera tienen tiempo para comer con nosotros antes de irse? Nos gustaría agradecer su ayuda adecuadamente." Preguntó Issei, a lo que Vali dio un paso al frente.
"Si quieres agradecerme, entonces vuélvete más fuerte." Las palabras afiladas del albino recayeron sobre los hombros de Issei con algo de peso, un peso que el castaño no ignoró.
"Ya verás, la próxima vez que nos enfrentemos te patearé el trasero." Vali no pudo evitar dar un leve bufido gracioso tras escuchar sus palabras.
"En este momento, solo puedes defenderte con palabras." Los ojos de Vali brillaron con notorio peligro cuando volvieron a abrirse. "Espero que la próxima vez también puedas defenderte aunque sea un poco con tus puños." Esa afirmación tan contundente hizo que Issei apretara los dientes con cierto enojo.
Vali ensanchó un poco más su sonrisa, y justo en ese momento se pudo notar como unas llamas imaginarias de color blanco y rojo estaban chocando entre ambos portadores con una intensidad que sería imposible de cortar.
O por lo menos, todos imaginaban eso.
"Issei-kun, tu sabes la recompensa que quiero-nya." Kuroka le guiñó un ojo con clara picardía, algo que puso cara de palo en Issei, mientras que Vali simplemente observó a su amiga con cierta sorpresa.
"¿También le pediste tener hijos a él?" Las palabras del Hakuryokou tomaron por sorpresa a muchos, en especial a cierta Ángel Caída.
Issei no pudo evitar asustarse un poco cuando Raynare lo tomó de la mano con un aura algo posesiva mientras observaba a Kuroka con claras intenciones de alejarla.
"¿Nya?" Fue lo único que se le ocurrió decir a la Nekomata tras notar un gran índice de hostilidad dirigiendose hacia ella.
"¡Oh, así que no perdiste el tiempo en intentar revivir a tu raza!" Bikou se rió como un tonto tras decir esas palabras.
"Bueno, él no aceptó. Dice que no quiere ser padre tan joven-nya." Respondió Kuroka con simpleza.
"Oye, aunque entienda tus motivos, también deberías pensar en tus futuros hijos. No puedes permitir que ellos crezcan sin una figura paterna." Le Fay dijo con el ceño fruncido, algo que llamó la atención de todos, ya que nunca la había visto molesta.
"Hum, no creo que eso sea muy relevante-nya..." Kuroka se inclinó de hombros para restarle importancia.
"¡Por supuesto que es importante! ¡Quiero que me prometas que serás responsable!" Exclamó la joven Le Fay con un lindo puchero, haciendo que Kuroka mirara hacia otro lado, su rostro parecía al de una gata que había hecho alguna travesura.
"Aquí vamos de nuevo..." Arthur se palmeó el rostro, indicando que esta no era la primera discusión que ellas tenían una discusión sobre este tema.
Rick y los demás se miraron con una sonrisa, mientras que Raynare se dio cuenta de lo que estaba haciendo, por lo que rápidamente se separó con un gran rubor en su rostro.
"¿Por qué hice eso?" Ella se preguntó con grandes dudas, aunque su expresión cambió un poco al notar el rostro pensativo de Issei. "¿No me digas que realmente está pensando en tener hijos con ella?" La Caída entrecerró sus ojos con grandes sospechas.
"Le Fay tiene razón, la figura paterna es realmente importante si quieres formar una familia. Además, me sentiría muy culpable si abandono a mis hijos." Los pensamientos de Issei dejaban bien en claro que estaban lejos de ser lo que Raynare pensaba.
Mientras tanto...
"¡Promételo!"
"¡Detente!"
Arthur estaba haciendo todo lo posible para contener a su hermana, mientras que Kuroka seguía con la misma expresión gatuna en su rostro. A todo esto, Bikou seguía riendo como un idiota.
"Muy bien, es suficiente." Las palabras de Vali fueron como una orden para todos, ya que se detuvieron de inmediato. "Debemos seguir con nuestro trabajo, así que probablemente no nos veamos en un tiempo." La mirada del peliblanco dejaba a entender que estaba hablando con todos, pero eso cambió cuando enfocó sus ojos en Issei. "No mueras." Concluyó, a lo que Issei le respondió con una sonrisa retadora.
"Lo mismo digo." Respondió el castaño con decisión, algo que sacó una pequeña sonrisa en Vali.
"¡Hasta pronto!" Le Fay y Bikou se despidieron con energía mientras que Kuroka solo atinó a arrojarle otra mirada seductora a Issei antes de marcharse de la habitación, algo que frunció el ceño de Raynare.
Una vez que la puerta se cerró, un corto silencio se presentó en la habitación. Todos llevaron su mirada a Azazel, quien posaba sus piernas sobre el escritorio mientras jugaba con un anillo que tenía en su dedo.
"¿Cómo se sienten?" La pregunta fue dirigida tanto a Raynare como a Yung Len, quienes se miraron entre sí.
"No dejaremos que nuestros sentimientos se interpongan con el trabajo." Raynare respondió por ambos, a lo que Azazel la observó con una sonrisa.
"Eso espero." Azazel optó por una postura más normal, indicando que la verdadera charla comenzaba a partir de ahora. "Han mejorado bastante en este tiempo. Lograron controlar sus poderes y conocen mejor sus límites, también aprendieron a luchar y cómo actuar en determinadas situaciones." La sonrisa Azazel desapareció tras esas palabras. "No obstante, estoy seguro que todos saben que cada enemigo puede tener una manera única de luchar, así cómo lo comprobaron con el último entrenamiento. Lo importante es que puedan estudiar a su enemigo a medida que hacen lo mejor que ustedes saben hacer. Creo que ese punto ya es algo que ustedes entienden bastante bien." Azazel hizo una pequeña pausa, a lo que todos sintieron como respuesta. "Muy bien, creo que ya están listos para su primera misión." Azazel comentó con una sonrisa, a lo que todos escucharon con atención. "En primer lugar, voy a darles los informes." El Cadre tomó unos papeles sobre la mesa y Rick se encargó de repartirlos entre todos.
El silencio reinó por los siguientes segundos, cada uno de ellos leyendo el informe en silencio.
Pero el momento tranquilo no duró mucho más tiempo.
Raynare ensanchó un poco sus ojos ante lo que estaba leyendo, ya que le resultaba difícil de creer.
Issei se aferró al papel con más fuerza, mientras que Rick y Alan solo atinaron a observar a Yung Len, quien visiblemente era el más afectado.
"William Miller es un exorcista hereje que escapó de la iglesia hace más de 40 años por experimentar con niños. Aún no se sabe exactamente lo que buscaba, sus notas solo indican que buscaba introducir las Sacred Gear en humanos normales con el fin de algo mayor y sagrado." Comentó Azazel, haciendo que todos lo miraran, a excepción de Yung Len, quien aún lucía bastante consternado. "Estuvo desaparecido por mucho tiempo, pero en ese margen comenzaron a suceder una gran cantidad de desapariciones que no tenían ningún sentido, y daba la casualidad que todas esas desapariciones eran de niños o adolescentes indefensos que poseían un poder especial."
"¿Te refieres a una Sacred Gear?" Fue Issei quien habló, recibiendo un asentimiento como respuesta.
"Obviamente, muchos de esos niños o adolescentes desaparecidos ya estaban siendo vigilados por las Facciones, por lo que no tardamos en darnos cuenta de que el causante de todo era William. Desafortunadamente, siempre que intentamos atraparlo, el hombre desaparecía por años sin dejar rastro. Pero gracias a las investigaciones he descubierto cierto patrón."
"Son los años en los que vuelve a la actividad." Comentó Raynare, quien no había parado de leer el informe.
"Así es." Azazel asintió. "Por lo visto, una vez que hace sus movimientos espera unos 5 años para encontrar a nuevas personas. No sabemos la razón de los secuestros, pero puedo asegurarles que no es nada bueno." Azazel hizo una pequeña pausa para observar al coreano. "Además, gracias a Yung Len también pude descubrir que William tiene una asistente desconocida." Esas palabras sorprendieron tanto a Issei como a Raynare.
"Espera, ¿cómo es que Yung Len descubrió eso?" Preguntó Raynare cuando llevó la mirada al mencionado, y por fin notó el rostro ensombrecido del muchacho.
"¿Pol qué no me lo dijiste antes?" El tono de Yung Len se escuchaba tranquilo, algo que generó escalofríos.
"¿Y que ibas a hacer? Hace 5 años no poseías ni la mitad del poder que tienes ahora, además de que solo tú y Rick estaban en el equipo." Comentó Azazel, sus ojos se entrecierran. "Entiendo que ese hombre haya destruido tu familia, pero debes actuar con calma." Esas palabras sorprendieron bastante a Issei y Raynare, quienes observaron al coreano.
"¿Este hombre es el que secuestró a tu hermana?" Pensaron ambos al mismo tiempo, viendo como Yung Len volvía a agachar la mirada, aunque en esta ocasión se notaba algo triste y pensativo.
"Pero si te lo digo ahora es porque creo que puedes detenerlo." Yung Len alzó un poco su mirada tras escuchar las palabras de Azazel, su rostro se notaba algo sorprendido. "Pero no estoy hablando de ti, estoy hablando del equipo. De todos ustedes juntos."
"¿Ese exorcista es tan peligroso? He luchado con un hereje antes, y no era la gran cosa..." Se preguntó Issei con suma curiosidad.
"En cierto punto, los exorcistas no son la gran cosa si no tienen un arma sagrada poderosa. Pero esos términos no funcionan con William." Todos observaron a Azazel tras sus palabras. "Él siempre demostró tener una afinidad y reservas mágicas notables para ser un humano. Si sumamos eso a su gran inteligencia y su falta de ética, entonces obtenemos a un exorcista hereje bastante peligroso. Por lo que les advierto que no se confíen por su aspecto de anciano." Concluyó Azazel con seriedad.
"Además, también deberíamos tener en cuenta a su asistente, ya que no sabemos nada sobre ella." Agregó Rick mientras se sostenía el mentón.
"No me impolta..." Todos observaron a Yung Len tras sus palabras. "Solo..." El coreano alzó su mirada, denotando una gran determinación. "Solo quielo sabel si mi helmana sigue con vida, y lescatal a esos inocentes." Afirmó con decisión, a lo que Azazel sonrió.
"¿Ya encontraste alguna pista sobre él?" Preguntó Rick.
"Por supuesto. De lo contrario, no los hubiera llamado." Aclaró Azazel mientras tomaba uno de los tantos papeles. "Hace 4 días se comenzaron a presentar ciertas desapariciones a lo largo de América del Sur. El último caso se presentó en Colombia, así que partirán a ese país mañana a primera hora." Todos optaron por una pose firme tras escuchar esas palabras.
"¿Y cómo lo encontraremos si ni siquiera ustedes pudieron hacerlo?" Preguntó Raynare con bastante intriga.
"Ustedes no lo encontraran, William los encontrará a ustedes." Todos menos Rick se confundieron tras escuchar la respuesta de Azazel. "Todos ustedes ahora mismo no aparecen en ningún registro, no hay información. Son cómo fantasmas, son la carnada perfecta. Quizás la única un poco conocida es Raynare, pero ya demostraste tener la habilidad de ajustar un poco tu apariencia. Supongo que podrás hacerlo de nuevo." Raynare no pudo evitar sentirse un poco incómoda tras lo escuchado.
"¿Eso quiere decir que Yuuma-chan volverá en está misión?" Preguntó Issei con un tono burlón, a lo que Raynare lo miró de mala gana.
"Pero si es tan precavido como usted dice, dudo que pueda mantener las apariencias por mucho tiempo." Aclaró Raynare, volviendo a su aspecto serio.
"Eso no importa, ya que cuando se de cuenta será tarde." Aclaró Azazel con una sonrisa, a lo que Raynare tuvo que estar de acuerdo con él.
"Entonces, ¿solo debemos simular ser unos debiluchos que no pueden controlar su aura?" Alan alzó su voz por primera vez en el debate, a lo que Azazel asintió.
"Así es, dudo que tarden en cruzarse con él." Comentó el Cadre, viendo como todo el grupo se miraba entre sí.
"En ese caso, nos retiramos para realizar nuestro último entrenamiento." Rick hizo una leve reverencia con la cabeza, a lo que Azazel los despidió con un saludo agotado.
"¡Ah, por cierto...!" Justo antes de que abandonaran la oficina, Azazel los observó con una sonrisa perezosa.
"No mueran, ya tengo suficiente papeleo desde que Penemue se fue."
_ ¡FINAL DEL CAPÍTULO! _
¡Espero que lo hayan disfrutado!
Bueno, lo que viene ahora está totalmente fuera del canon, en general este arco se basa principalmente en eso. Espero que disfruten leyendo cosas completamente nuevas, o bueno, cosas nuevas que te puedes permitir dentro de un mundo ya construido jaja.
En fin, no hay mucho más que agregar.
¡Nos vemos dentro de tres días para la continuación!
