¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!

Gracias a la ayuda de Rakei tendremos tres capítulos consecutivos de esta historia. Personalmente quiero agradecerte por volver a renovar tu membresía y seguir confiando en mí.

Para todos aquellos que estén interesados en los capítulos consecutivos, puedes volverte miembro de mi Patre-on por un dólar y pedir un capítulo extra de cualquier historia en desarrollo. Puedes encontrarme como: Jyanzein.

Dejando esto de lado, es hora de las reviews:

Carlos118: Si, solo quise anunciar que en este fanfic habrá momentos "crudos", no es por el hecho de querer agregarle realismo (que también sirve para eso), sino para que el lector tenga una sensación de inquietud palpable en los momentos complicados. Aunque bueno, esto es solo un pequeño indicio de lo que se podría venir más adelante.

Sin nada más que responder, es momento de comenzar con el capítulo.

¡Disfruta!

—¡ESTO SE LOS RECORDARÁ!

Issei cerró los ojos con fuerza cuando una gran cantidad de sangre le salpicó. Sus ojos se abrieron, y lo único que pudo hacer es ver cómo la cabeza de Rick rodaba hasta estar frente a él.

Sus ojos temblorosos se tornaron algo opacos cuando se ensancharon después de procesar el acto monstruoso que se había desatado frente a él. Sus demás compañeros tuvieron reacciones similares, Alan y Yung Len cayeron al suelo en completo shock, y Raynare solo pudo observar como el gran charco de sangre se hacía más y más grande por cada segundo que pasaba, hasta que tocó sus rodillas. El reflejo carmesí permitió ver el rostro de la Caída, quien lentamente comenzó a derramar lágrimas.

—¡RICK, NOOO!

El grito de Raynare fue lo último que Issei escuchó antes de caer inconsciente, no sólo por sus heridas, sino más que nada por el shock que acababa de recibir.

15

¡VARADOS EN LO DESCONOCIDO!

Las penumbras de la oscuridad que entregaba la inconsciencia lentamente comenzaron a disiparse. La visión borrosa de Issei se aclaró con una calma rutilante, y la sensación particular del deja vu recayó sobre él cuando el primer color que pudo distinguir fue el blanco.

—¡Rick...! —Issei se sentó sobre la litera de inmediato tras gritar el nombre de su capitán.

Los recuerdos de todo lo vivido lo comenzaban a azotar sin piedad. Incluso en su estado deplorable de antes, esa perturbadora imagen se repetía una y otra vez en su cabeza.

Issei no pudo hacer otra cosa más que bajar la mirada, sus puños y sus dientes se apretaron con una frustración desgarradora mientras hacía todo lo posible para que las lágrimas no rodaran sobre sus mejillas.

—¡No hay tiempo para esto, tengo que completar la misión! —Issei se golpeó las mejillas con gran fuerza para intentar calmarse, pero su cuerpo tembloroso y la expresión adolorida dejaban a entender que no había surtido efecto.

—¿Por qué te golpeas tan fuerte? ¿No te duele? —La voz infantil hizo que Issei se distrajera por un momento, y alzó su mirada para enfrentar a su peculiar compañera de cuarto.

—¿Una niña? —Fue lo primero que se cruzó por su mente al ver como el rostro de la pequeña se asomaba desde la litera, sus ojos eran de color avellana y su largo cabello era de un profundo color rubio.

—No-no es que quiera ser descortés o algo por el estilo, pe-pero lo mejor sería que no te hicieras daño a ti mismo. A ellos no les gusta eso, a menos que lo hagan con sus propias manos. Aunque, creo que no puedes entenderme de todos modos...—Aclaró la niña con un tono tímido, ella ni siquiera podía mirarlo a la cara.

—Espera... —Issei se llevó una mano a la oreja tras notar que habían cambiado toda su vestimenta, y por lo visto le quitaron el traductor—. ¿Eres japonesa?

—¿Eh? ¿Puedes entenderme? —Un ápice de felicidad se dibujó en el rostro de la niña, a lo que Issei asintió.

—¡Por supuesto, hablamos el mismo idioma! —Aclaró Issei con una sonrisa dentuda, para luego ponerse algo serio—. Por cierto, ¿puedes decirme en dónde estamos?

—De-de hecho, quería preguntarte eso. Llegué a este lugar con mi mamá y hermano hace algunos días, y yo... —La niña dejó de hablar cuando alguien pasó caminando por fuera de las rejas.

Eso llamó la atención de Issei, quien se levantó y dio un par de pasos para sujetar los barrotes. Se sorprendió un poco por lo que vio, ya que había muchos hombres deambulando libres por el pasillo que estaba repleto de jaulas.

—¡Oye...! —Issei intentó llamar a uno de ellos, pero el sujeto sólo continuó caminando, haciendo que Issei lo siguiera con la mirada.

—No sirve de nada. —Issei enfocó la mirada en la niña, quien se estaba cubriendo con las mantas—. Creo que esos hombres antes eran buenos, pero esa mujer mala les lavó el cerebro a todos. Mi hermano también actuaba de esa manera, hasta que...

La niña se quedó en silencio, una mirada triste adornó su rostro.

—Está bien, no necesitas decirmelo. —Issei comentó con calma, no necesitaba ser un genio para saber como terminaba esa frase—. ¿Qué hay de las demás jaulas? ¿Conoces a alguien?

Issei hizo la pregunta mientras observaba todas las prisiones más cercanas, en todas ellas había una o dos personas que se estaban cubriendo con sus mantas mientras temblaban, como si quisieran aislarse de la vida que estaban viviendo ahora mismo.

—Las personas de aquí no hablan mucho, salvo por unos pocos. Lo que he notado es que casi todos son mujeres, pero a veces encierran a algún hombre. —Aclaró la niña, a lo que Issei tan solo asintió.

—Entonces, esa mujer tiene la habilidad de controlar a los hombres... —Issei se llevó una mano sobre su mentón mientras continuaba con sus pensamientos—. No importa cuanto intente pensarlo, no existe una manera de contrarrestar eso. Solo Raynare podría luchar cara a cara con ella.

Issei concluyó sus pensamientos con un apretar de dientes, los enemigos eran más extraños de lo que pensaba.

—¿Te encuentras bien, compañero? —La voz de Ddraig resonó dentro de su mente, algo que quitó a Issei de sus pensamientos.

—En estos momentos me es inevitable recordar las palabras de Azazel, pero no es que pueda hacer algo al respecto ahora mismo. Lo primero sería salir de este lugar sin generar tanto alboroto, ¿se te ocurre alguna idea? —Issei se quedó estático mientras hablaba con Ddraig telepáticamente, a lo que la niña solo lo observó con gran confusión.

—Para ser honesto, están bien jodidos. La única manera de salir de aquí sería con fuerza bruta, pero definitivamente no cuentas con la fuerza suficiente. Creo que ya lo comprobaste con lo que pasó hace no mucho. —Ddraig aclaró con un tono sombrío, dejando en claro que la situación era realmente complicada.

—Entonces, ¿estás diciendo que solo esperemos a que nos utilicen como conejillos de indias hasta que se cansen de nosotros? —Issei no pudo evitar apretar un poco sus puños tras sus palabras.

—Lo siento, pero no sé qué decirte. Tú mismo te das cuenta, ¿no es así? Ni siquiera se molestaron en sellar tus poderes con esas esposas mágicas, por lo que ni siquiera te ven como una amenaza. —Aclaró Ddraig, a lo que Issei solo pudo suspirar.

—¿Entonces solo nos queda esperar algún tipo de milagro o algo así? —Issei se recostó sobre los barrotes, a lo que Ddraig asintió con su tono.

—Desafortunadamente sí, amigo mío.

—¿Alguna vez te dijeron que eres un pesimista al extremo?

—Solo soy realista.

—No te molestes en pensar una manera de escapar. —La voz de la niña hizo que Issei terminara su charla con Ddraig—. Mi mamá y yo lo pensamos varias veces, pero nunca salió bien.

—Ya veo. Quizás me arrepienta de hacer esta pregunta, ¿pero tu madre...? —Issei dejó la pregunta a medio terminar, y lo único que hizo la niña fue bajar un poco su mirada.

Un silencio bastante incómodo se presentó entre ellos luego de esa pequeña conversación.

—No te preocupes, saldrás de aquí. —La niña observó con ligera sorpresa a Issei tras la declaración.

—Pero...

—Sé que es difícil, pero para eso nos enviaron. —Issei le entregó una pequeña sonrisa a la niña tras interrumpirla, a lo que ella simplemente sonrió.

El filo del cuchillo emitió un brillo particular frente a los ojos de ese hombre desconocido. Jessica estaba al otro extremo de la extensa habitación mirando unas pantallas que transmitían diferentes sectores del sitio, en especial las celdas.

—¿Alguna novedad? —El hombre preguntó sin quitarle la mirada al cuchillo.

—Todo está bajo control, como siempre. —Jessica giró sobre la silla de ruedas para mirarlo.

—¿Qué hay de los nuevos? —El hombre volvió a preguntar, su mirada se detuvo en la mesa que tenía enfrente, en donde se encontraba la True Longinus.

—La chica está sola. Los tres hombres están en celdas separadas, pero uno de ellos tiene una niña como acompañante. —Declaró la mujer mientras observaba las cámaras, pero rápidamente volvió su mirada hacia el desconocido—. ¿Estás seguro que esta fue la mejor decisión? Quizás se vuelvan más revoltosos por haber matado a uno de sus camaradas.

—Justamente por eso es que se comportarán. Saben que si no se comportan, entonces alguno de ellos será el siguiente. Salvo por ese tipo... —El rostro del hombre se reflejó sobre el metal de la lanza—. No podemos arriesgarnos a perderlo antes de que nos dé toda la información de esta cosa extraordinaria.

—Aún no entiendo qué le ves... —Comentó Jessica con completa honestidad, ya que le resultaba extraño ver a su pareja tan emocionada con algo.

—Es normal, esta arma oculta muy bien su poder sagrado. Dicho esto, lo mejor sería ir aclarando todos los misterios cuanto antes... —El hombre hizo un pequeño silencio cuando colocó el cuchillo sobre el mástil, dejando su frase a medias.

—Entonces, ¿quieres que le lave el cerebro? ¿Puedo divertirme un poco con él antes de llevarlo ante ti? Estoy muy interesada en probar una parte de ese niño que te llamó tanto la atención. —Preguntó una Jessica algo esperanzada mientras observaba la celda en donde se encontraba Issei.

—Haz lo que quieras, pero no lo dejes inservible. —Aclaró el hombre sin mucha importancia, insertando una pequeña parte del cuchillo sobre el mástil.

En ese preciso momento sus ojos se ensancharon a más no poder.

Una fuerte oleada de poder sagrado se sintió en toda la habitación y tomó forma en una gran explosión de rayos dorados que devoró por completo la figura del hombre en menos de un segundo, por lo que ninguno de los dos tuvo tiempo a reaccionar.

Issei se sentó sobre la cama cuando un fuerte temblor sacudió todo el sitio como si se tratara de un terremoto. Lo extraño es que dicha anomalía solo duró un segundo, lo que dejó un extraño silencio a continuación.

—¿Qué fue eso? —Otro fuerte temblor mucho más contundente agitó las celdas tras su pregunta. Pero eso no fue lo único que sucedió, ya que un fuerte brillo dorado les obligó a cerrar los ojos.

La niña se metió debajo de las sábanas y cerró sus ojos con aún más fuerza cuando un sonido relampagueante y fugaz parecía estrellarse contra todas las paredes.

La agitación del momento lentamente quedó en segundo plano a la par del abrir de los ojos de Issei. En un principio el castaño se notó bastante confundido, una confusión que no tardó en ser reemplazada por una estupefacción más que palpable.

La celda estaba cubierta de polvo, pero aún así era muy fácil ver la destrucción causada. Algunos barrotes estaban doblados y derretidos, las paredes y el techo estaban agujereadas e incluso había un orificio considerable detrás de la cama que; por el gran brillo que provenía de allí, parecía dar al exterior.

—¿Te encuentras bien? —La conmoción de Issei salió de su cuerpo tras recordar a su compañera de celda.

—S-Sí, ¿pe-pero que sucedió? —La niña se quitó las mantas para revelar su rostro asustado.

Issei no le respondió de inmediato, lo primero que hizo fue dirigirse hacia el exterior de la celda, y como sospechaba, todo estaba hecho un desastre. No parecía haber gente lastimada, pero la gran mayoría de mujeres lucían muy confundidas mientras observaban desde el exterior de las celdas, y otras pocas se quedaron adentro sin tener la valentía de siquiera asomar sus cabezas fuera, ya que había muchos hombres que estaban intentando contener a todas las prisioneras.

—No tengo idea, pero esto puede ser justo lo que necesitaba. —Issei activó su guantelete y lo observó con una media sonrisa—. ¿Tú qué opinas Ddraig?

—La prioridad es saber dónde nos encontramos, y luego reunirnos con tus compañeros. —Aclaró el dragón, a lo que Issei asintió de acuerdo.

—Espera, ¿te vas a ir? ¿Puedo ir contigo? —Preguntó la niña, sus ojos brillantes y su tono dejaron a entender que estaba a punto de llorar, algo que Issei no pasó por alto.

—No puedes, es muy peligroso. —Issei se acercó un poco al ver como la niña bajaba su cabeza y comenzaba a lagrimear—. No tengas miedo. si te escondes por este boquete de seguro nadie será capaz de encontrarte. Prometo que volveré lo antes posible para...

Issei detuvo su habla cuando se acercó al boquete, a lo que la niña lo miró con cierta confusión, una confusión que tan solo aumentó al ver como el rostro de Issei se ponía más y más pálido, hasta que volvió a moverse.

Issei asomó su rostro por el hueco, y sus ojos se vieron obligados a cerrarse un poco por la fuerte luz y viento que provenía desde esa habitación. Pero, el factor inquietante es que no se trataba de una habitación.

Una vez que sus ojos se acostumbraron al extraño ambiente, estos se ensancharon de una manera pocas veces vista en él.

—Tiene que ser una maldita broma... —Los pensamientos de Issei se deslizaron de su boca cuando observó las nubes.

Eran nubes.

Estaba volando entre las malditas nubes con lo que parecía ser un globo aerostático gigantesco que estaba rodeado por un imponente campo de fuerza. Esa misma nave comenzó a parpadear hasta hacerse completamente invisible, salvo por esas aberturas que se presentaban a causa de los daños.

—De acuerdo, esto si no me lo esperaba. —Declaró Ddraig, su tono de voz estaba en sincronía con sus palabras.

—Estamos en mitad de la nada, no podemos comunicarnos ni teletransportarnos... —Issei volvió a meter su rostro, llevando una mano sobre su mentón—. ¿Puedes volar?

La pregunta fue dirigida a la niña, quien lo observó con bastante asombro.

—¿Tú sabes volar? —La pregunta dejó la respuesta más que clara, a lo que Issei simplemente bajó la cabeza.

—Muy bien. Si no puedes salir, lo mejor es que te escondas debajo de la cama. —Issei volvió su mirada a la niña, quien bajó un poco su rostro.

—¿Prometes que volverás? —Sus ojos nuevamente amenazaban con derramar lágrimas, a lo que Issei sonrió.

—Por supuesto. —Issei respondió sin dudar, pero no estuvo preparado para lo que vería a continuación.

La niña por fin dejó atrás sus mantas y saltó de la litera superior. Lo que dejó a Issei sin habla es ver que a ella le faltaba un brazo. Ella notó su mirada, por lo que no pudo evitar frotar la zona de su brazo faltante con bastante incomodidad.

Issei se sintió un poco culpable al verla de esa manera, por lo que pronto se agachó para estar a su altura.

—Oye, ¿cuál es tu nombre?

—Ito Rika. —Ella respondió, sus ojos lo miraban de reojo de manera ocasional ya que aún seguía bastante incómoda.

—¿Con que Rika, eh? Es un lindo nombre. —Issei posó una mano sobre su cabeza, a lo que Rika por fin lo volvió a mirar. De esa manera el castaño se apartó de su nueva conocida.

—¿Cuál es el tuyo? —Rika le preguntó antes de que saliera de la celda, lo que lo detuvo en seco.

—Mi nombre es Hyoudou Issei... —Issei volteó su rostro para mirarla, entregando una sonrisa que sería capaz de calmar a cualquiera—. Asegúrate de no olvidar mi nombre, ya que tendrás que agradecerme cuando vuelva a rescatarte.

Los ojos de la niña se agrandaron un poco, pero pronto respondió con una linda sonrisa.

Una vez que Issei volvió su mirada hacia el frente, su expresión cambió por completo. El pasillo era un lío por los escombros, aunque ciertamente no sería tan difícil avanzar si no fuera por la gran multitud de hombres que iban y venían, conteniendo a algunos reclusos violentos o intentando arreglar algunas celdas sin mucha eficacia.

—Oye...

—¡PUM!

El hombre ni siquiera tuvo tiempo para decir dos palabras, ya que Issei lo recibió con un fuerte gancho en la mandíbula tras sentir que alguien le tomaba el hombro. El golpe fue tan sorpresivo que terminó estrellándose contra los barrotes destruidos, haciendo que una de sus piernas terminara atravesada.

—¡Idiota, no olvides que esas personas están siendo controladas! —Exclamó Ddraig con clara furia.

—¡Lo- lo siento, fue instintivo...! —Issei detuvo sus excusas cuando un escombro voló contra su rostro, por suerte logró esquivarlo de milagro—. ¡Oye, ten cuidado con eso!

Issei recriminó a los hombres que estaban frente a él, pero poco les importó. Issei no tardó en darse cuenta de esto cuando ellos comenzaron a correr hacia su dirección.

—¡No los lastimes de más! —Gritó Ddraig, a lo Issei comenzó a correr, así iniciando una persecución.

—¡¿Desde cuándo te importa tanto la gente que no es un maldito dragón?! —Exclamó Issei entre gritos mientras esquivaba y pisoteaba a los diferentes adversarios que se ponían frente a él.

—¡Desde el momento en que mi jodido portador se sentirá como una basura por hacer daño a inocentes! ¡Solo sigue corriendo, maldito idiota! —Aclaró Ddraig con un tono bastante exaltado. Era raro ver al gran Dragón Celestial de esta manera, pero la situación actual y su peculiar portador eran un catalizador directo hacia la pérdida de cordura.

—¡Una vez que termine todo esto vamos a tener que tratar con tu vocabulario, Ddraig! —Exclamó Issei, corriendo a toda velocidad mientras que sobre su espalda había una gran estampida de hombres que lo estaban persiguiendo.

—¡¿En serio crees que mi jodido vocabulario es el maldito eje del problema en este puto momento?!

—Si, definitivamente te sentirás avergonzado una vez que termine esto... —Pensó Issei con cara de palo.

El castaño dobló sobre la derecha, y la sorpresa en su rostro no se hizo esperar cuando vio una gran cantidad de hombres inconscientes, pero no se encontraban en mal estado. Sus dudas fueron respondidas de manera inmediata cuando miró hacia el final de las celdas, viendo que Yung Len se encontraba cerrando la puerta.

—¡Oye, espera! —Issei alzó su mano y gritó a todo pulmón, a lo que el chino lo observó con algo de sorpresa.

—¿Issei...? —Yung Len no dijo más que su nombre, ya que su rostro se oscureció de una manera bastante peculiar al ver como una gran cantidad de carceleros emergieron desde el fondo del pasillo, y no necesitaba ser un genio para saber que todos ellos estaban detrás de su amigo.

—¡Espera, espera! ¡No hay necesidad de llegar a tal extremo! ¡Ellos están siendo controlados por esa mujer! —Issei se puso pálido al ver como Yung Len invocaba la hoz con cadena.

—¿Es eso cierto? —Yung Len bajó un poco su arma, y rápidamente comenzó a buscar alguna otra manera de detener a los hombres.

—¡Usa la puerta! —El grito de Issei llamó la atención de su amigo.

—¿La puelta? —Preguntó Yung Len con bastante confusión.

—¡Pude comprobarlo, son personas normales! ¡Ni siquiera saben controlar un poco su poder! ¡Solo necesitas cerrar esa escotilla! —Yung Len dudó por un momento, pero rápidamente entendió que no tenía tiempo para eso al notar que Issei ya estaba solo a unos pocos metros de distancia.

Una vez que Issei cruzó por la puerta, Yung Len la cerró con fuerza y giró la escotilla. Solo se necesitaron unos pocos segundos para escuchar como una gran cantidad de ellos se estampaban contra la puerta, pero ésta no se movió ni un centímetro.

Issei colocó sus manos sobre sus rodillas mientras intentaba recuperar el aire.

—¿Estás bien? —Preguntó el chino.

—Si, es que he corrido una maratón. No sé por cuantos pabellones he pasado. —Aclaró Issei, dando un último suspiro para controlar su respiración.

—Pol lo visto, has colido lo suficiente como pala llegal a este luga. —Las palabras de Yung Len hicieron que Issei alzara su mirada, y pronto notó que estaban en una sala bastante diferente a lo que habían visto hasta ahora.

En el sitio había bastante color, aunque mayormente reinaba el rojo. No era un sitio muy grande, pero había una cama bastante lujosa con diferentes prendas extravagantes y lencería que posaban en el armario entreabierto.

—¿Qué es este lugar? —Preguntó un Issei bastante confundido.

—Palece un dolmitolio. —Respondió Yung Len, acercándose al escritorio en busca de algo interesante.

—¿Quien quisiera tener un dormitorio al lado de las celdas? —Issei se arrojó sobre la cama, para luego tomar una foto—. Mira esto.

Issei le mostró la foto, en donde estaba una Jessica algo más joven, pero aún bastante reconocible.

—Ahí tienes la lespuesta. —Comentó Yung Len vagamente, volviendo su mirada a un papel que por lo visto había captado su interés.

—¿Ahora que haremos? ¿Cómo encontraremos a Alan y Raynare? —Se preguntó Issei en voz alta cuando se sentó en la cama.

—Plimelo necesitamos sabe ubicalnos. No nos selvilán más malatones. —Esas palabras avergonzaron un poco a Issei—. Utilizalemos esto pala ello.

Esas palabras captaron el interés de Issei, quien se puso de pie y se acercó a Yung Len.

—¿Y qué es eso? —Issei observó el papel con suma confusión.

—Es un plano. Puede que no sea igual que un mapa, pelo nos selá bastante útil. —Respondió Yung Len, enrollando el largo papel azul.

—¿Y cómo saldremos de aquí?

—Pol el techo.

—¿El techo?

Yung Len materializó su hoz y la arrojó contra el techado, lo que lo atravesó sin muchos problemas. Acto siguiente jaló la cadena con ambas manos, lo que destruyó la mitad del techo en el acto.

Issei se quedó observando el enorme boquete por un par de segundos.

—Bueno... estoy seguro que ella no estará contenta con esto.

—¿Y clees que eso me impolta? —Issei observó como el chino utilizó sus alas de Ángel Caído para llegar al piso superior.

—Veo que no. —Issei se inclinó de hombros, para luego seguir a su amigo.

Raynare se detuvo de manera repentina tras subir las escaleras a un paso bastante acelerado. Su rostro se asomó sobre la esquina mientras abría la puerta lentamente, o eso intentó hacer. Su rostro se tensó considerablemente cuando la puerta se vino abajo. El momento cubierto de tensión no duró mucho tiempo, ya que su expresión se tornó a una bastante sorprendida al ver cómo el laboratorio de ese extraño hombre estaba completamente destruido.

Sus ojos vagaron por el gran espacio una última vez antes de entrar. La cautela en sus movimientos se sentía con cada paso que daba mientras observaba a su alrededor, viendo como muchas grietas del sitio emitían unos pequeños rayos dorados. Gracias a eso también pudo evaluar que algunos escombros estaban apilados, indicando que alguien los había ordenado para que no estorbaran.

—¿Qué demonios sucedió en este lugar? —Se preguntó la Caída internamente cuando se detuvo frente a la última parte de la habitación, en donde los daños eran considerablemente menores, pero aún persistían.

Raynare observó a las varias camillas que estaban cubiertas por unas telas. La mayoría de ellas estaban cubiertas de sangre, lo que no auguraban nada bueno. Su mano vaciló con abrir uno de las tantas telas, pero al final terminó negando con su cabeza.

—No hay tiempo para esto, ellos pueden volver en cualquier momento. —Raynare se dijo a sí misma, para luego fijar su mirada en el escritorio, o bueno, lo que quedaba de él.

La mujer se aproximó rápidamente y extrajo varios escombros. Uno de esos tantos desechos era un cuchillo con el filo derretido, algo que le llamó la atención, pero rápidamente continuó con su labor.

Su trabajo no tardó en dar frutos cuando encontró un mapa detallado del lugar, algo que le dibujó una sonrisa en su rostro. Raynare decidió seguir indagando entre los demás papeles; en su mayoría bastante mal tratados, y sus ojos lentamente se ensancharon a medida que leía los pocos informes que eran rescatables.

Al final su rostro se veía algo perturbado, pero rápidamente negó con la cabeza para disipar esos pensamientos y guardó el mapa en su bolsillo. Acto siguiente tomó su espada que se encontraba incrustada en la pared cercana del escritorio, y justo cuando se disponía a irse se detuvo, ya que algunos escombros del escritorio se movieron y revelaron algo brillante que le llamó la atención.

Varias ancianas que se encontraban en una misma celda se abrazaron con fuerza y comenzaron a temblar al ver como todos los escombros que habían colocado contra la puerta principal lentamente se estaban cayendo.

La puerta se abrió de golpe, generando una pequeña ola de polvo. Todas cerraron sus ojos con mucho miedo tras escuchar como unos pasos se aproximaban.

—¿Estás seguro que este pabellón ya es el último? —La pregunta repentina de Issei hizo que las ancianas abrieran sus ojos con algo de confusión, ya que nunca habían escuchado esa voz.

—Pol supuesto, ¿pol qué no lo estalía? —Aclaró Yung Len mientras observaba el plano con detenimiento.

—Eso mismo dijiste hace 30 minutos. Déjame ver. —Issei le arrebató los planos y comenzó a leer—. Este es el pabellón 5, ¿verdad? Entonces nosotros tendríamos que estar... Espera, todo esta maldita cosa está en inglés, ¿cómo demonios se supone que lo estabas entendiendo? Ahora que lo pienso, ¿cómo es que estamos hablando sin el traductor?

—¿Lecién te das cuenta de eso? —Indagó el chino con los brazos cruzados—. Pala tu infolmación, el tlaductol no estuvo disponible hasta hace unos pocos años. Si quelías entende a los demás, la única opción que tenías es aplende valios idiomas.

—De acuerdo, eso lo explica todo... ¡Arrggh!

La charla se detuvo cuando un hombre los tackleó de manera sorpresiva.

—¡¿Pero qué carajo?! —Issei se puso de pie y materializó su guantelete de manera inmediata, mientras que Yung Len se lo quitó de encima con un fuerte empujón.

—¿Selá otlo de ellos? —Preguntó Yung Len en un susurro cuando se puso a su lado.

—Probablemente. Recuerda no hacerle mucho daño. —Issei respondió en silencio.

—No plometel nada. —Yung Len estaba a punto de invocar su hoz, pero se detuvo al ver cómo el hombre los estaba observando con una sonrisa algo extraña.

—Ustedes... ¿son los tipos que causaron el desorden antes de que todo explotara? —La pregunta repentina hizo que Issei y Yung Len se miraran.

—Es la primera vez que uno de ellos nos dice más de tres palabras.

—Es cielto, ¿pelo eso cambia algo?

—No lo sé, es extraño.

—Opino que lo dejemos inconsciente como los demás.

—¡Oye, espera, espera! ¡Tómatelo con más calma!

—¿Están buscando a la Reina? —La pregunta repentina del hombre que parecía drogado llamó la atención de ambos.

—¿La Leina...? —Yung Len no terminó de formular su pregunta, lo único que hizo fue mirar a Issei, quien respondió de la misma manera.

—Es normal que no sepan hacia dónde ir, son nuevos en este lugar. A su Majestad le encanta armar fiestas en su salón personalizado cuando algo grande sucede. Lo más seguro es que su amigo ya se encuentre allí también. —La rara respuesta solo hizo que ellos se miraran entre sí una vez más.

—Solo siguele el juego. Ese hombre puede tener información importante sobre el paradero de Alan. —La voz interna de Ddraig hizo que Issei reaccionara de manera más adecuada.

—¿Y hacia dónde tenemos que ir para ver a la Reina? —Issei preguntó con un tono cauto, a lo que Yung Len tan solo guardó silencio y escuchó.

—Solo siganme, los llevaré al Gran Salón. —El hombre de aspecto drogado comenzó a caminar con paso lento, a lo que Issei no tardó en seguirlo.

—¿Estás segulo de esto? No hace falta sel muy inteligente pala sabel quien es la Leina. —Aclaró Yung Len entre susurros.

—Lo sé, pero Alan puede estar en peligro. —Issei le devolvió el susurro, a lo que el chino solo pudo fruncir un poco el ceño.

—Tienes lazón, pelo es muy peligloso.

—Ya lo viste. Él piensa que estamos bajo el control de esa mujer, lo más seguro es que ella piense lo mismo. Solo tenemos que seguir fingiendo.

—Lo entiendo, pelo a ella no le lavalon el maldito celeblo.

—Solo confía en mí. —Yung Len se detuvo por un segundo para dar un gran y tendido suspiro.

—Esto va a telminal mal.

Al final, las ancianas se miraron entre sí, ellas se notaban bastante confundidas. Una de ellas por fin rompió el silencio, hablando con su voz temblorosa.

—¿Puede que esos dos muchachos no hayan caído bajo el encanto de Jessica?

Después de cruzar por lo que parecía ser el pabellón principal, se presentó un largo pasillo de escaleras que se dirigía hacia el piso superior, algo que llamó la atención de los dos amigos. Una música comenzó a palpitar con más y más contundencia sobre sus oídos a medida que subían cada escalón.

—Hubo una explosión que descontroló gran parte de la nave y esta mujer no tiene mejor idea que organizar una fiesta, ¿qué demonios le pasa a esta gente? —Issei le susurró al coreano.

—¿Y qué espelas de ellos? Ya ves cómo tlatan a la gente, están completamente locos. —Respondió Yung Len como si fuera lo más obvio del mundo.

—Si, pero esto...

—¿Está todo bien? —El extraño les preguntó cuando se detuvo frente a una doble puerta, a lo que Issei se tensó de sobremanera.

—So-solo estábamos hablando si es que la seño- ¡rrrhmm! la Reina estará acompañada de ese doctor. —Issei intentó corregir su desliz cuando aclaró su garganta, aunque fue un intento bastante pobre.

—Por lo que tengo entendido, él se está recuperando. —Para suerte de ambos, el hombre tenía el cerebro muy freído como para darse cuenta de la obvia fachada que estaba sosteniendo el castaño.

—Oh, ya veo... —Issei y Yung Len se miraron entre sí tras adquirir la nueva información, su mirada cómplice lo decía todo.

Si ese tipo no estaba, entonces la posibilidad de escapar y reagruparse sería mucho más sencillo por si algo salía mal.

—Por favor, acompáñenme. Ya hemos llegado. — El hombre abrió lentamente la puerta e ingresó al sitio, por lo que Yung Len e Issei tuvieron un pequeño tiempo de privacidad.

—¿Por qué antes nos perseguían y ahora nos lleva a su jefa? —Issei fue quien hizo la pregunta.

—No sé si lo has notado, pelo los pabellones estuvielon bastante vacíos si lo compalamos a lo que fuelon los plimelos minutos después de la explosión. Está clalo que esta mujer tiene algún tipo de habilidad mental que pelmite contlolar mentes dentlo de un álea detelminada. Lo más segulo es que les dio alguna olden hace no mucho tiempo pala que nos encontlalan. —El coreano entregó la deducción que había estado construyendo a lo largo de estos minutos de caminata.

—¿Por qué solo funciona en hombres, y por qué nosotros no estamos afectados? —Issei hizo otras preguntas más complicadas, a lo que Yung Len simplemente se inclinó de hombros.

—No tenemos suficiente infolmación al lespecto. Pol eso tenemos que il con cuidado, y selá mejo que lefines esa actuación tan poble tuya.

—¡Ey! ¿Qué tiene de malo mi actuación?

—Definitivamente no es tu fuerte, compañero. —Ddraig decidió meterse en la charla, a lo que Issei le entregó una mala mirada al guantelete.

—¿Vienen o no? —El hombre se asomó por la puerta tras notar que no lo estaban siguiendo, su mirada extrañada cambió al ver como los dos amigos rápidamente lo siguieron.

Lo primero que sintieron tras cruzar las puertas fue el incremento notorio en la música. Lo siguiente que se llevaron fue una sorpresa al ver como había una mujer sentada en las escaleras mientras observaba a los que entraban. Sus miradas confundidas se cruzaron entre sí. La música estaba muy alta como para susurrarse, pero era obvio lo que pensaban: "¿No se supone que el control mental no afectaba a mujeres?"

La mujer les entregó una mirada confundida tras notar sus miradas, por lo que rápidamente la desviaron para no levantar sospechas. Gracias a eso pudieron notar algo que los impactó, ya que frente a ellos había un gran tumulto de gente bailando alocadamente compuesta mayormente de hombres.

—Comienza a buscar. —Aunque sabía que Yung Len no le escucharía, Issei hizo una seña discreta con su mano, algo que su amigo pareció comprender.

Ambos se comenzaron a mezclar entre la multitud de manera perfecta, ya que comenzaron a bailar mientras sus ojos revoloteaban en busca de Alan o Raynare. O eso es lo que ellos pensaban, ya que sus pasos de baile eran bastante malos, por lo que una mirada perforante no tardó en fijarse en ellos.

Jessica no pudo evitar ocultar su sonrisa mientras jugaba con su copa de vino, observando a los invitados principales. Pero su mirada pronto dejó de enfocarse en Yung Len, solo para fijarse únicamente en Issei. Sus labios se relamieron de una manera bastante peligrosa y lasciva antes de mirar detrás de su trono elevado. Hizo una pequeña señal con su cabeza a las mujeres que estaban sentadas en los cojines detrás de ella, a lo que rápidamente asintieron y se pusieron manos a la obra.

Issei intentaba seguir el ritmo de baile de la multitud. Sus ojos se movían en toda dirección, pero la luz parpadeante le hacía un poco difícil poder ver. Incluso para un Demonio eso podría ser un poco molesto. De todas formas, continuó camuflándose entre los fiesteros lo mejor que podía, compartiendo algunos pasos de baile y demás cosas mientras avanzaba discretamente, pero a una buena velocidad.

Los segundos comenzaron a tornarse cada vez más pesados al no encontrar ningún rostro conocido. Al final sus ojos se fijaron hacia una doble puerta que se encontraba no muy lejos que parecía ser la salida. Pero rápidamente notó cual era la dificultad tras notar como un trono reluciente lo estaba esperando, o más bien, la mujer que estaba sentada en aquel lugar.

—Mierda... —El sudor comenzó a formarse en su cuerpo tras notar como Jessica prácticamente lo estaba violando con la mirada—. Ella ya sabe que estoy aquí.

Sus pensamientos quedaron en segundo plano cuando unas mujeres aparecieron frente a él y le entregaron una bebida. Issei se dejó llevar por los nervios y rápidamente se apartó de las mujeres que comenzaron a acariciar cada parte de su cuerpo y arrojó la bebida lejos, algo que sin duda sorprendió a muchos.

Por supuesto, Jessica también presenció esto, y su sonrisa depravada ya no estaba presente en su rostro. De hecho, la mujer parecía algo molesta, por lo que rápidamente se puso de pie.

Issei y Yung Len se reunieron en medio de la fiesta y comenzaron a bailar juntos para continuar con la fachada.

—¡Oye, ¿alguna noticia?! —Issei gritó sobre su oído.

—¡No están aquí! —Yung Len lo tomó de las manos y comenzó a bailar junto a él para sostener la fachada de mejor manera.

—¡¿Entonces qué hacemos?! —Issei gritó a todo pulmón, siendo apenas oído por el coreano. La música estaba realmente fuerte.

—¡¿Viste la salida?! ¡Vamos allí! —Issei asintió, pero justo cuando se disponía a hacerlo, pudo sentir como alguien lo tomaba del hombro con brusquedad y lo volteó.

Sus ojos se ensancharon un poco al notar que la Reina estaba justo frente a él, preparada para devorarlo. Su dedo pasó seductoramente sobre su mentón mientras se acercaba peligrosamente.

—¡Mocoso, no te muevas o estamos jodidos! —Ddraig gritó dentro de su mente, a lo que Issei se quedó completamente estático, sintiendo las caricias extrañas que le entregaba la mujer.

—Vamos a mi cama. Voy a destrozarte. —Jessica le susurró al oído, su lengua se extendió sobre gran parte de su mejilla de una forma tan obscena que dejaría en ridículo a cualquier trabajadora nocturna.

De seguro esto era algo que Issei hubiera deseado en cualquier circunstancia. Bueno, eso hubiera sido así si fuera el Issei de antes.

Su mente antes podrida en la perversión ahora solo estaba pensando en que carajo estaba sucediendo.

Por eso mismo es que su reacción fue completamente opuesta a lo que cualquiera esperaría, ya que apartó bruscamente a la mujer cuando sintió como sus labios rozaron contra los suyos.

El empujón fue tan fuerte que Jessica cayó al suelo. Justo en ese momento la música se detuvo y todo el mundo se quedó en completo silencio por lo acontecido. Issei solo pudo mirar a Jessica, quien pasó de estar muy sorprendida a enojada, para luego mirar a su amigo coreano, quien le devolvió la mirada.

La expresión de Issei se hizo un puzzle tras observar como todos lentamente los rodeaban con miradas asesinas.

El silencio tan punzante y oscuro cambió de forma radical cuando Jessica gritó una sola palabra:

—¡ATRAPENLO!

Tras escuchar ese grito, Issei no dudó en usar su guantelete y propinarle un fuerte golpe en la mandíbula al primer hombre que se abalanzó sobre él. De esa forma, tanto él como Yung Len comenzaron a correr lo más rápido posible, abriéndose paso entre todos los que se cruzaban en su camino.

—¡Solo tenias que hacel una cosa! —El chino le gritó entre todo el bullicio y el desorden.

—¡¿Querías que me dejara besar por esa maldita bruja?! ¡¿Qué sucedía si me arrancaba la lengua de un mordisco?! —Issei replicó al instante, atrapando el puñetazo de un hombre para luego lanzarlo contra la turba enfurecida que estaba al frente.

—¡¿Estás seguro que ese es el verdadero motivo?! — El coreano indagó mientras continuaba empujando a todos.

—¡¿Qué...?! —Issei intentó replicar, pero se vio obligado a callarse cuando un hombre se lanzó sobre él, pero pudo esquivarlo justo a tiempo cuando se agachó—. ¡Solo vamos a la maldita puerta!

Yung Len no dijo nada en esta ocasión, dejando en claro que estaba de acuerdo con su amigo. Ambos estaban muy centrados en escapar, por lo que no se dieron cuenta como Jessica se quedaba extrañamente al margen mientras observaba cómo todos sus esclavos intentaban atrapar a sus nuevos juguetes.

Después de una corta pero sofocante persecución, los dos lograron separarse de la multitud enardecida.

—¡Esta porquería no abre! —Issei maldijo con furia, utilizando un pie como soporte para intentar abrir la puerta.

—¡Solo tilala, no tenemos mucho tiempo! —Yung Len materializó su hoz y rápidamente comenzó a girar la cadena, haciendo que una barrera de viento se encargara de detener a todos los hombres incautos que se quebraron las nariz por lo acelerado que estaban.

—¡Aggh, a la mierda! —Issei gritó con furia cuando se separó y apuntó con su guantelete. Pero justo antes de que pudiera hacer alguna locura, la puerta se abrió sorpresivamente y reveló una figura que los dejó helados.

—Que extraño, dijo que aún no estaba listo. —Pensó Jessica con cierta sorpresa al ver como alguien se acercaba. La expresión en su rostro cambió de inmediato al darse cuenta de que no era quien ella pensaba.

—¡Raynare! —Una sonrisa adornó el rostro de Issei tras ver a su futura amante, quien simplemente le sonrió.

—Por lo visto, las cosas no funcionaron como ella pensaba, y está sola. Eso es una gran ventaja para nosotros. Es fácil acabarla ahora mismo. —La Ángel Caída observó a Jessica, quien se veía muy molesta, e incluso un poco asustada.

—¿No crees que estás exagerando? —Issei se vio algo confundido tras la declaración tan audaz de Raynare.

—Creeme, ni siquiera necesitamos estar al cien para derribarla. Pero si eso es lo que quieres, tengo un pequeño regalo para ti. —Raynare le arrojó un brazalete que rápidamente se transformó en la lanza, a lo que Issei solo pudo sorprenderse.

—¿Cuándo has...?

—No me gusta intelumpil los leencuentlos, pelo necesito una pequeña ayuda aquí. —Yung Len interrumpió la charla, una gota de sudor recorría sobre su rostro mientras hacía todo lo posible para contener a las personas controladas.

—Te diré los detalles luego. —Raynare se posó al lado de Issei y así se acercaron lentamente a Yung Len, hasta que éste rompió la barrera de viento como una fuerte rafaga, lo que mandó a volar a todos los que se encontraban cerca—. Ahora enfoquémonos en derribar a la "Abeja Reina".

Yung Len y Raynare usaron sus poderes de viento y fuego respectivamente para abrirse paso sobre la multitud mientras Issei avanzaba en el medio de ambos, concentrando un peligroso ataque eléctrico en la punta de su lanza, que comenzó a emitir un brillo morado muy profundo.

La estampida furiosa volaba hacia diferentes direcciones, la mayoría terminaban aturdidos por los golpes y las leves quemaduras que se presentaban en sus cuerpos.

El rostro de Jessica comenzó a ensombrecerse con más y más miedo al notar como sus esclavos estaban siendo superados sin mucha dificultad. Ese mismo miedo no tardó en transformarse en gran horror, por lo que pronto se encontró haciendo un par de pasos hacia atrás en contra de su voluntad. Y antes de que se diera cuenta, ya se encontraba corriendo de espaldas.

Lastimosamente para ella, su huida terminó tan rápido como inició cuando un tajo electrizante atravesó su pecho sin piedad.

Jessica intentó levantarse, pero su intento se quedó en la nada cuando vomitó una gran cantidad de sangre y cayó nuevamente. Su visión borrosa se enfocó en su trono una última vez antes de que la figura de cierto castaño se posara frente a ella.

—Tu-tuvieron suerte. Si no hubieran sido inmunes a mis poderes... Pe-pero no podrán contra William... —La mujer intentó reírse, pero se ahogó con su propia sangre.

—Ese desgraciado caerá, tal y como lo hiciste tú. —Issei cerró sus ojos, dando un leve suspiro mientras se preparaba para dar el golpe final.

—¿Qué sucede? ¿Acaso te da miedo matar? —La mujer no desperdició su oportunidad de burlarse de él al ver cómo su pulso sobre la lanza temblaba.

—Tienes razón. Es la primera vez. —Issei volvió a abrir los ojos, su mirada lucía tan dura como el hierro.

—Y debo agradecerte, ya que esta primera vez será bastante fácil de superar.

La sonrisa de Jessica se desvaneció tras escuchar esas palabras.

—¿Qué...?

Esa fue la última palabra de la mujer, ya que una gran cantidad de sangre salió disparada de su cuerpo.

Raynare sintió como un par de gotas salpicaron sobre su rostro, pero ni se inmutó. Yung Len también se encontraba observando a su amigo en silencio, quien lentamente recomponía su postura, su mirada estaba enfocada en la lanza cubierta de sangre.

—Ayúdame con los inconscientes. —Raynare comentó en silencio, a lo que Yung Len tan solo asintió.

Luego de acomodar a todas las víctimas, Issei por fin terminó de observar el cuerpo de Jessica y se acercó a sus amigos.

—¿Se pondrán bien? —Raynare lo observó de reojo por un momento, evaluando si realmente se encontraba bien.

—Están un poco golpeados, pero no debe ser la gran cosa para ellos. Solo necesitas ver las cicatrices en sus cuerpos para comprobarlo. —Aclaró la Ángel Caída, a lo que Issei no pudo evitar bajar la mirada.

—Pol lo menos ya no están bajo el contlol de esa mujel. —Yung Len se integró a la conversación—. Volviendo al tema plincipal, ¿encontlaste algo además de tu alma y la lanza?

—La mayoría de las cosas estaban quemadas, pero encontré bastante información útil. —Raynare sacó un par de papeles, a lo que los dos la miraron con intriga—. En primer lugar, está la Sacred Gear de esta mujer. En realidad ella fue una de las primeras víctimas de William, pero adquirió un tipo de obsesión extraña con él, lo que la llevó a convertirse en su subordinada. El poder que tenía era bastante peligroso, ya que le permitía controlar la mente de cualquier hombre en un radio muy amplio. Pero tiene una pequeña desventaja...

Raynare hizo una pequeña pausa dramática, cómo si estuviera meditando si era buena idea decir esto o no.

No solo por ellos. Internamente ella también se sentía bastante inquieta al respecto, algo que sus dos amigos no pasaron por alto.

—¿Si es una desventaja, por qué pones esa cara? —Indagó Issei, sus cejas fruncidas en confusión.

—Bueno... hum, el control no funciona con hombres que están enamorados. —La bomba fue arrojada sin más dilación, a lo que los ojos de Issei se ensancharon un poco.

—Espera, ¿tú estás enamorado? —La pregunta repentina de Issei hizo que ambos miraran a Yung Len con intensidad.

—No me gustan las mujeles. —La respuesta contundente y sin vacilación del chino hizo que la sorpresa anterior quedara ridiculizada, por lo que un momento de silencio algo incómodo se presentó.

—Bueno... eso explica muchas cosas. —Issei rompió el ambiente mientras se frotaba el cabello con una sonrisa nerviosa.

—¿Saben qué? No perdamos más tiempo con chismes. Hay algo mucho más importante que debo decirles. —Las palabras de Raynare captaron el total interés de los dos.

—Te escuchamos. —Contestó Issei sin dudas, aunque internamente estaba aliviado por haber ignorado el interrogatorio que se le venía encima.

Tampoco necesitaba indagar mucho, estaba seguro a quien le pertenecía su corazón.

El problema es que no estaba dispuesto a admitirlo frente a ella.

—En primer lugar, tiene que saber que ese extraño doctor en realidad es William. —Declaró Raynare mientras buscaba entre varios de sus papeles, algo que sorprendió bastante a los dos, aunque Yung Len no lo demostró tanto.

—¡¿Es en serio?! Pero ese tipo no tenía más de 30 años, y William a estas alturas debería ser un anciano decrépito. —Exclamó Issei algo exaltado tras semejante descubrimiento.

—Yo tampoco lo entiendo muy bien, muchos papeles están muy dañados. Pero, teniendo en cuenta lo que nos dijo Azazel, lo más seguro es que logró rejuvenecer a través de alguno de sus experimentos. Hablando de esos experimentos, aquí hay un dato bastante importante... —Raynare llegó a la última hoja, y era la que menos dañada estaba.

La Ángel Caída se detuvo para mirar a Yung Len. Esa extraña mirada que le entregó solo generó más intriga en el coreano.

—¿Qué sucede?

—No es nada, solo... —Raynare guardó un corto silencio cuando volvió a enfocar la mirada en el documento—. Hay una mujer que tiene el mismo apellido que el tuyo.

—¿Qué? —La sorpresa de Yung Len cambió a una sonrisa esperanzadora cuando se acercó rápidamente a leer el documento.

—Especimén numero 127, raza 3, Batari Son. —Las manos de Yung Len se aferraron con fuerza tras leer el nombre—. Números de experimentos: 1879. A diferencia de los demás, ella pudo romper la barrera existente entre ambas energías, pero aún queda un largo camino. Se debe tratar con especial cuidado, por lo que se requieren constantes rehabilitaciones para mantener su valor. Necesito que estés pendiente de su cuidado en el laboratorio, Jessica.

—Espera, ¿eso quiere decir que tu hermana aún sigue con vida? —Una sonrisa se camufló detrás del asombro del castaño, a lo que Yung Len atinó a mirarlo con completa seriedad.

—Tenemos que volver al laboratorio.

¡FINAL DEL CAPÍTULO!

¡Espero que lo hayan disfrutado!

Decidí cambiar el formato de narración. Puede ser un cambio algo brusco, pero de esta forma es más "profesional" y directo. Sé que a la larga les gustará, pero de no ser el caso, entonces volveré a la vieja confiable.

En tres días nos veremos con la continuación, y probablemente con el comienzo del desenlace de este arco.

Sin nada más que agregar, me despido.

¡Hasta pronto!