¡Aquí me presento con un nuevo capítulo!
Antes de comenzar, me gustaría responder a una review:
Carlos118: Bueno, nadie niega que la lanza es poderosa incluso en un estado que aún le falta mucho para desbloquear su verdadero potencial (no me refiero al poder de Dios, solo el de la lanza), pero la realidad es que Jessica seguía siendo una humana, y ese tipo de cuerpo es muy poco resistente. Si sumamos que ella nunca ha entrenado más allá de saber cómo controlar su Sacred Gear (eso seguro que quedó bastante claro), entonces nunca tuvo chances de ganar en el momento que esos poderes no funcionan contra los protagonistas.
Sin nada más que responder, es momento de comenzar.
¡Disfruta!
El retumbar de los pasos rápidos y continuos se escucharon con más firmeza a medida que subían cada escalón, hasta por fin llegar a la gran habitación que estaba en frente. Raynare, Issei y Yung Len se detuvieron fuera una vez que llegaron, sus ojos se enfocaron en el laboratorio bastante destrozado.
—¿Qué demonios sucedió en este lugar? —Issei fue el primero en preguntar.
—Eso mismo me pregunté yo. —Aclaró Raynare, observando que el lugar parecía estar tal cual lo había dejado.
—¿Cleen que mi helmana estalá bien? —Preguntó un Yung Len bastante preocupado.
—Solo hay una manera de descubrirlo. —Issei fue el primero en aventurarse dentro del laboratorio, pero rápidamente se detuvo cuando un fuerte temblor llamó la atención de todos.
—¿Qué fue eso? —Raynare indagó con cautela.
—No lo sé, quizás alguna falla en la nave. —La respuesta de Issei quedó en segundo plano cuando una fuerte explosión rompió una gran parte de las escaleras que estaban detrás de ellos.
Sus posturas cambiaron en un instante al pensar que se trataba de un enemigo, pero grande fue la sorpresa al ver como Alan emergió entre el polvo.
—¿Eh? ¡Eso es lo que yo llamo tener suerte! —Exclamó Alan con una sonrisa tras toparse con sus amigos.
—¿Alan? ¿Cómo llegaste aquí? ¿Acaso tenías un mapa o algo? —Preguntó Raynare, quien se veía tan sorprendida como Issei.
—Para ser honesto, no tengo ni la más mínima idea de que carajos pasó. En un momento me sentí adormecido y de la nada aparecí en otro lugar completamente distinto, me sentí como si hubiera vuelto a las andadas una vez más. —Comentó el argentino mientras se frotaba el mentón—. Al final me cansé de dar vueltas en círculos, así que tuve la excelente idea de volar todos los pisos que estuvieran arriba mio. De esa manera, en algún momento llegaría al exterior.
—¿Qué clase de idea estúpida es esa? —Issei se le acercó con una expresión confundida en su rostro.
—¿Me vas a negar que funciona? —Alan alegó con otra pregunta.
—No tenemos tiempo pala esto. Mi helmana está en algunas de esas camillas ahola mismo. —Aclaró Yung Len, enfocando su mirada hacia el interior del laboratorio.
—¿Tu hermana está viva? Quiero decir, siempre tuve esa esperanza hermano. Pero... —Comentó un Alan bastante sorprendido.
—Es una larga historia. Te la contaré mientras buscamos. —Declaró Raynare.
—Me parece una buena idea, es una larga búsqueda... —Comentó un Issei algo ansioso al ver la gran cantidad de camillas que estaban cubiertas con cortinas llenas de sangre.
No sabía si quería ver lo que estaba detrás, y esas dudas se volvieron irrefutables cuando tuvo que aguantarse las ganas de vomitar tras abrir las primeras cortinas. La imagen era tan mórbida y asquerosa que ni siquiera valía la pena describirla.
Todos los demás se toparon con imágenes similares, pero sus experiencias previas les permitieron no dejarse llevar por el asco.
—Santa mierda... —Susurró Alan tras abrir la séptima camilla, y en ella extrajo dos extrañas gemas que estaban cubiertas con sangre algo espesa y asquerosa.
—¿Qué son estas cosas, y por qué sus cuerpos lucen como si estuvieran reventados? —Issei sacó dos gemas y un extraño collar algo roto de una de las tantas víctimas de William.
—Esas son Sacred Gears. —Todos observaron a Raynare tras su respuesta—. Por lo visto, tienen una concentración excesiva de energía sagrada. Deben haber sido manipuladas de alguna manera.
—Ya veo, por eso siento esta inquietud... —Comentó Issei con cierto recelo cuando arrojó los objetos.
—De todas formas, eso no explica la razón de sus cuerpos reaccionando de esta manera. Joder, que puto asco. —Aclaró Alan, volviendo a cerrar las cortinas para no seguir observando tal escena.
—No lo sé, no entiendo mucho de Sacred Gears. Eso es algo que deberemos consultar a Azazel.
—No será necesario...
El cuerpo de todos se congeló al instante cuando se dieron media vuelta para presenciar la imagen de una mano enguantada aferrándose en el marco de la puerta destruida.
—Yo mismo voy a responder esas dudas.
La figura de William emergió entre las sombras, una sonrisa tranquila adornaba su rostro. Pero, curiosamente, esa sonrisa generaba millones de escalofríos en los presentes. Su atuendo que cubría todo su cuerpo a excepción de su rostro tampoco ayudaba.
16
EL CAMINO SAGRADO HACIA LO RETORCIDO
—En primer lugar, déjenme felicitarlos por derribar a Jessica. —William comenzó a aplaudir con un claro sarcasmo.
—¿Cómo puedes aplaudir la muerte de tu propia pareja? —Issei acusó con los dientes apretados, a lo que William simplemente se inclinó de hombros.
—Porque ya me lo veía venir. Le dije mil veces que no debía ser conformista, pero nunca me escuchó. Siempre dependió de esa baratija que estaba dentro de su cuerpo y nunca quiso desentrañar su verdadero potencial. Solo intentaba enamorarme como una idiota. —Aclaró el hombre con un leve negar de cabeza al final, como si la muerte de Jessica fuera una simple anécdota para él.
—Pero déjenme advertirles una cosa: yo no soy como Jessica.
Los ojos siempre entrecerrados del hombre se abrieron, su tono antes alegre se escuchó mucho más áspero, haciendo que todos dieran un paso hacia atrás por el impacto.
—En fin, me estoy yendo de las ramas. —El tono de William volvió a la normalidad—. Antes, la linda mujer les dejó una explicación a medias. Los cuerpos implosionan porque no cuentan con la resistencia esperada. Esos cadáveres son de las personas que ni siquiera lograron pasar la primera prueba.
—Mi helmana... —Los puños de Yung Len comenzaron a temblar—. ¡MI HELMANA TUVO QUE ATLAVESA CASI 2000 PLUEBAS DE ESTAS, MALDITO BASTALDO MAL NACIDO!
Yung Len se iba a aventurar a atacar al hombre en un gran ataque de rabia, pero Alan logró detenerlo justo a tiempo.
—¡Idiota, no te dejes controlar por tus emociones o acabaremos todos muertos! —Exclamó el argentino con dientes apretados, algo que hizo recapacitar al coreano.
—¿Ohh? ¿Así que eres su hermano? Desafortunadamente no recuerdo nada de su familia, pero me parece extraño que no te haya llevado conmigo en ese entonces. Seguro serías tan especial como tu hermana, ¿sabés por qué? —La sonrisa tranquila del hombre cambió a una tétrica—. ¡PORQUE ELLA ES LA ÚNICA QUE LOGRÓ AVANZAR EN "EL CAMINO SAGRADO"!
—¿"Camino Sagrado"? ¿Qué carajo estás diciendo? —Quién preguntó fue Alan, a lo que William solo pudo alzar sus dos manos en completo orgullo.
—¡El Camino Sagrado es lo que nos permitirá dejar de ser pecadores, no solo a los humanos, si no también a los Ángeles Caídos, e incluso a los Demonios! ¡Es el futuro glorioso que todo el mundo se niega a aceptar por ser unos seres mundanos! ¡Pero no se preocupen, yo, el Emisario de Dios he llegado para purificar todas las almas de estos paganos y pecadores! —William concluyó su discurso con una sonrisa maníaca.
—¿Emisario de Dios? Genial, se le fue la puta cabeza. —Comentó Alan con gran disgusto.
—Las Armas Sagradas... —Raynare fijó su mirada en las Sacred Gears que estaban tiradas en el suelo, sus ojos se ensancharon ante la revelación.
—¡Así es, la Ángel Caída lo entiende! —William la señaló con gran euforia—. ¡Estos artilugios sagrados creados por Dios nos permitirán purgar nuestra sangre podrida! ¡Este regalo es lo que nos guiará en el "Camino Sagrado" para alcanzar las puertas del Paraíso!
—¡Espera, espera! ¡¿Estás diciendo que mataste a todas estas personas solo para que absorbieran la energía sagrada de las Sacred Gears?! ¡Eso es completamente imposible! —Raynare lo acusó, sus ojos indicaban lo desconcertada que se encontraba, al igual que sus amigos.
—Allí es donde te equivocas, mi querida Caída. —William sacó un botón de su túnica, una sonrisa peculiar emergió en su rostro—. Pero no te sientas culpable, hubo un tiempo en que también pensé en rendirme. Pero fue allí donde ella llegó.
William apretó el botón, y todos se vieron obligados a mirar hacia atrás al sentir como la pared se movía.
—¡OBSERVEN!
Los ojos de todos comenzaron a ensancharse de manera progresiva, hasta el punto de que la incredulidad no cabía en sus cuerpos.
—¡OBSERVEN A MI MÁS GRANDE EXPERIMENTO! ¡OBSERVEN A LA PRIMERA ELEGIDA DE DIOS QUE LOGRÓ ASIMILAR MÁS DE 1800 SACRED GEARS PURAS EN SU CUERPO!
Las carcajadas de William resonaron de fondo mientras se enfocaba el cuerpo de Bora, quien yacía colgada sobre la pared. Pero, lo que más llamaba la atención no era su bata medica ensangrentada o su inconsciencia, si no el hecho de que la mitad de su largo cabello era de un color rubio, mientras que la otra era de un color negro. Aunque, sin dudas lo que dejó a todos sin habla eran sus alas de Ángel Caída.
Allí radicaba el problema.
Uno bastante grande e inexplicable.
Una de sus alas era de un color tan negro como la noche, pero la otra lucía un resplandeciente color dorado que irradiaba una gran pureza.
—¿Esto-esto no debería ser imposible? Ella es mitad Ángel y Ángel Caída —Se preguntó Issei, una pregunta que seguro todos se estaban haciendo.
—Por lo visto, la muerte de Dios trajo muchos más efectos colaterales de lo que se pensaban. —Comentó Ddraig de forma telepática.
—¿Qué... qué le has hecho? —Yung Len pudo sentir cómo las palabras se atragantaban en su garganta.
—¿No estás orgulloso de tu hermana? Es alguien única. No obstante... —El hombre frotó sus dos manos enguantadas, ensanchando un poco su sonrisa—. Hay algunas personas que no están destinadas a recorrer este camino. Considero que ustedes se están esforzando mucho en ser una de ellas.
Todos fijaron sus miradas en William, Alan se vio obligado a detener a Yung Len una vez más, pero en esta ocasión solo bastó con tomarlo del hombro.
—Ya estoy harta de tus mierdas. Solo eres un jodido loco descerebrado. —acusó Raynare con un tono hostil, el anillo en su mano se transformó en la espada de fuego.
—Supongo que me veré obligado a matar a dos de ustedes. Quizás de esa manera por fin aprendan la lección. —Aclaró el hombre, cruzando sus brazos con una amplia sonrisa provocativa.
Yung Len no dudó en lanzarse contra William. Su hoz se materializó sobre su mano y arrojó la cadena con una fuerza contundente hacia el frente, y sorprendentemente, William permaneció sin mover un músculo.
El fuerte impacto recayó sobre su cabeza como la fuerza de una poderosa tormenta, ya que el suelo que estaba a su alrededor se agrietó en gran medida.
—¿Le pegó? Un humano nunca sería capaz de resistir un golpe así. —Se preguntó una Raynare algo sorprendida, ya que la pelea más difícil aparentemente había sido la más sencilla.
Pronto se dio cuenta que estaba muy lejos de tener razón.
Los ojos de todos se ensancharon cuando la hoz salió volando entre el polvo, y lo siguió Yung Len, quien había escupido sangre.
—¡Sabía que no era buena idea precipitarse! —Exclamó Alan, dirigiéndose hacia William con su espada de viento.
—Espera, esto no está bien. Estoy seguro que ese ataque lo golpeó. —Comentó Issei, quien se había quedado en la retaguardia tras lo presenciado.
El primer tajo de Alan creó una fuerte ventisca que disipó todo el polvo, y su rostro cubierto de incredulidad no se hizo esperar cuando vio como William estaba deteniendo el ataque solo con sus manos.
—Eres muy lento. —Declaró el hereje antes de propinarle un fuerte rodillazo que lo obligó a caer de rodillas—. Espero que Dios encuentre una forma de guiar tu alma.
William se preparaba para asestar un golpe mortal, pero justo en ese momento Raynare emergió de un salto y agitó su espada con una velocidad mayor a la que había presenciado de sus dos atacantes anteriores, algo que lo sorprendió un poco. Aún así, tuvo la reacción suficiente como para usar su antebrazo como bloqueo, así el metal produjo un sonido de choque bastante peculiar antes de desprender una gran cantidad de llamas que deberían haber calcinado a William.
—¿Eso es todo lo que tienes? —Los ojos de Raynare se ensancharon a más no poder tras ver como el brazo del hombre había quedado expuesto, pero éste tenía un color algo pútrido y desagradable.
William reaccionó al instante cuando tomó la espada de Raynare para arrojarla lejos, así propinándole una fuerte patada a Yung Len y Alan para alejarlos, quienes quisieron embestirlo con un poderoso ataque de viento conjunto. El hereje no desaprovechó ni un segundo y se arrojó sobre Raynare para no darle ni un segundo de respiro, de esa manera la Ángel Caída apenas tuvo tiempo de aterrizar, ya que rápidamente se dio la media vuelta e incrustó su espada en el suelo para contener un fuerte puñetazo que iba directo a su abdomen. El torrente de llamas no tardó en emerger una vez más, absorbiendo toda la figura del hombre.
—¡¿Cómo puede ser posible?! —Sus pensamientos se reflejaron en su rostro incrédulo cuando se vio obligada a contener otro golpe de William, ya que el fuego aparentemente no le hacía daño.
Raynare comenzó a ser arrastrada hacia atrás por la fuerza y la rapidez de los puñetazos que apenas podía contener, haciendo que se sintiera más y más acorralada, hasta que finalmente chocó una camilla, algo que la desestabilizó por completo. Sus dientes se apretaron con fuerza cuando el inminente golpe estaba a centímetros de su rostro.
"¡PLACK!"
La sonrisa de William se esfumó de inmediato al ver como su brazo no solo había sido desviado, sino también atravesado por la True Longinus. El exorcista intentó reaccionar lo más rápido posible, pero el fuerte golpe de viento que Yung Len y Alan le propinaron lo tomó completamente desprevenido, por lo que salió volando hacia un costado hasta chocar contra una pared.
—Encargate de tu hermana, nosotros nos aseguraremos que no moleste. —Issei fue quien dio las órdenes, a lo que todos parecieron estar de acuerdo.
—Parece ser que tu lanza es la única capaz de hacerle daño. Tendrás que encabezar el ataque, nosotros te cubriremos. —Declaró Raynare, colocándose detrás de Issei junto con Alan.
—¿No se supone que ya deberíamos haberlo cortado en pedazos con nuestros ataques? —Alan hizo la pregunta que todos tenían en mente.
—Debería. —Aclaró Raynare con simpleza.
William emergió entre la cortina de polvo, quitándose los escombros sobre sus hombros.
—Cómo lo suponía, esa arma es la única que puede hacerme algo. —Los ojos del hereje se entrecerraron con pereza cuando fijó su mirada en Issei—. Supongo que me veré obligado a lastimarte un poco si quiero ganar.
—¿Qué? ¿Cómo es posible que el corte de su brazo haya desaparecido? —Raynare compartió sus dudas con una incredulidad más que palpable.
Issei y Alan notaron la falta de heridas en el exorcista, pero ni siquiera pudieron hacer algo al respecto, ya que el hombre se lanzó directo hacia Issei con un salto que agrietó un poco el piso.
El castaño dio un paso hacia atrás de forma involuntaria y la gema de su guantelete brilló con suma intensidad.
—¡BOOST!
William junto sus dos manos e hizo un ataque descendente devastador que Issei apenas pudo contener con la lanza, haciendo que sus piernas se hundieran hasta sus rodillas por el impacto. William se vio forzado a retroceder un par de metros cuando recibió un fuerte ataque de viento por parte de Alan, pero no perdió el tiempo y se lanzó contra los tres, quienes rápidamente lo rodearon. Aún así, William solo se aseguraba de esquivar los ataques de Issei, ignorando por completo los demás mientras arrojaba golpes con sus brazos hacia los tres, y a pesar de estar en una gran diferencia numérica, William no estaba mostrando mucha dificultad a la hora de contenerlos. De hecho, lentamente los estaba arrasando con su fuerza extrema, en especial a Issei, quien en casi todos los intercambios se veía obligado a retroceder.
—¡Helmana! ¡Bora, leacciona! —Yung Len retiró los grilletes con las cadenas de su hoz, a lo que Bora cayó en sus brazos.
Yung Len continuó insistiendo un par de veces más, pero esta vez le dio unas leves cachetadas. Su rostro preocupado cambió bastante rápido al ver cómo Bora daba indicios de despertar.
—¡Bora, glacias a dios! ¡No sabes cuanto te he echado de menos, pensé que no volvelía a velte nunca más! —Yung Len pudo notar como sus lágrimas se formaban, pero a diferencia de las veces anteriores, ya no era doloroso. El alivio y la felicidad era lo único que reinaba en sus emociones siempre revoltosas.
—¿Qué...? —Los ojos de Bora se abrieron del todo, aunque aún seguía bastante agotada—. ¿Quién eres?
—¡Soy yo, tu helmano! —Exclamó el coreano con una gran sonrisa, y el cansancio de Bora pareció desaparecer tras escuchar semejante declaración.
—¿Yung Len?
—¡MIERDA! —El reencuentro de los hermanos se vio interrumpido cuando Issei pasó volando a su lado, siendo seguido por William muy de cerca.
El exorcista preparó una ametralladora de puñetazos con el afán de derribarlo en el aire, pero Raynare llegó justo a tiempo para dividir el trabajo.
—¡Qué molesta! —Por primera vez William demostró algo de enfado genuino, pero eso no hizo detener sus ataques rápidos y poderosos.
—Gracias. —Raynare respondió con una sonrisa algo forzada al mismo tiempo que se encargaba del brazo derecho del hombre, mientras que Issei se encargaba del izquierdo.
—¡Son solo unos mocosos insensatos que no comprenden la gracia de Dios! —William disparó sin motivo alguno, asestando dos golpes simultáneos cubiertos de furia que arrojó a los dos al suelo mediante una velocidad notoria.
Raynare logró caer de pie, pero Issei no corrió con esa suerte. Mientras que ella pudo esquivar la caída devastadora de William sin muchos problemas, Alan se vio en la necesidad de tomar de la pierna a Issei y arrastrarlo como si fuera un palo, algo que se ganó los gritos sorprendidos del castaño.
—Gracias. —Issei se levantó tan rápido como pudo, observando como William se acercaba a toda velocidad.
—¿Gracias? Me debes una grande. —Aclaró Alan con una media sonrisa.
—¿Esos son tus amigos? —Bora preguntó bastante sorprendida, e incluso aturdida, ya que le costaba procesar todo lo que estaba sucediendo.
—Podlía decilse que sí. Me gustalía segui hablando contigo, pelo tengo que ayudal. —Yung Len la recostó con cuidado en el suelo, y Bora extendió su mano hacia él tras ver cómo se alejaba.
Bora aún estaba demasiada desconcertada y no podía comprender lo que estaba sucediendo.
¿Quizás después de todos estos años de sufrimiento absoluto por fin sería capaz de ver la luz del sol una vez más?
Alan, Issei y Raynare estaban luchando al mismo tiempo contra William, deteniendo todos sus ataques y haciendo lo posible para dañarlo, pero todo intento parecía ser inutil. El hombre solo se enfoncaba en esquivar los ataques de Issei y atacar sin miramientos. Era casi como una muralla impenetrable, y como si eso ya no fuera suficiente, su velocidad parecía estar incrementando.
Los dientes de Alan se apretaron cuando uno de sus ataques rozó su mano derecha, pero eso fue suficiente para destrozar su muñeca y enviarlo lejos. Raynare sintió como un profundo corte se abrió en su abdomen antes de ser expulsada a toda velocidad.
Issei se había quedado solo antes de que siquiera pudiera darse cuenta. Ahora, todos los ataques centrados en él no le dieron tiempo a reaccionar adecuadamente, su expresión cambió notoriamente cuando los dos ataques borrosos se dirigieron en su contra a toda velocidad, siendo apenas capaz de contener uno de ellos. Aún así, tuvo la reacción suficiente para usar su guantelete para defender el golpe sobre su abdomen, pero su postura se rompió por completo y el ataque había sido tan contundente que lo dejó sin aire y flotando a la deriva.
En resumen, estaba completamente vulnerable para el siguiente golpe de William que le destroza el cuerpo.
Los ojos de Issei se ensancharon a más no poder al mismo tiempo que se presentó una gran explosión de polvo producto del golpe. El castaño salió volando a una velocidad gradual hasta que finalmente cayó al suelo.
—Ese mocoso... —William pensó mientras quitaba su mano del suelo agrietado—. Lo salvó justo a tiempo.
Issei se levantó del suelo sin muchos problemas, como si no hubiera sufrido un golpe mortal. De hecho, así lo era, solo necesitabas ver la hoz que estaba enredada a su cintura para saber lo que había pasado.
—Eso fue increíble. —Comentó Issei con una sonrisa, viendo como Yung Len se posaba a su lado.
—No te acostumbles. El hecho de que haya funcionado fue pula suelte. —El coreano desmaterializó el arma y la materializó en su otra mano.
—¿Estás bien? —Raynare llegó al lado de Alan, quien sostenía la mano derecha con una expresión fastidiada.
—Eso debería preguntar yo. —Comentó el argentino, viendo como el abdomen ahora expuesto de Raynare tenía un profundo corte.
—No te preocupes, puedo seguir. —Raynare se aferró a su espada con aún más fuerza, a lo que Alan sonrió.
—Entonces yo también puedo hacerlo.
—Bien, es hora de utilizar la artillería pesada... —Issei declaró en completa seriedad, la lanza cambió de lugar a su mano izquierda, así dejando su guantelete libre para comenzar a crear un Dragon Shot.
—¿Estás seguro? No podremos ayudarte si utilizas esos ataques. —Yung Len aclaró el problema de ir tan de frente.
—Ya lo viste, su defensa es una locura. la única manera de vencerlo es ofrecer una fuerza bruta mayor a la suya. ¿No es así, Ddraig? —Issei esbozó una pequeña sonrisa tras mencionar el nombre del dragón.
—Entiendo cómo piensas, compañero. Y aunque tu idea no es mala, no me responsabilizaré si te sucede algo. —Comentó Ddraig con un tono relajado.
—Esas palabras me llenan de confianza, lagartija con patas. —Respondió Issei con un tono sarcástico.
—¡¿Cómo me llamaste?!
—¿Ddraig? ¿Dónde he oído ese nombre antes, y por qué esa Sacred Gear puede hablar? —William se preguntó en sus pensamientos con bastante curiosidad, pero dicha curiosidad se desvaneció y se tornó en una sonrisa cubierta de locura.
—Definitivamente no puedo perder un espécimen tan valioso como lo eres tú, Hyoudou Issei.
—¡Aquí voy! —Issei gritó con completa convicción una vez comenzó a correr en contra de William, a lo que Alan y Raynare se vieron sorprendidos.
La mano de Issei se aferró con más fuerza sobre la lanza, haciendo que el filo metalico comenzara a desprender un brillo violeta cada vez más luminoso.
— ¡¿En serio piensa atacar de frente?! —Exclamó Alan bastante exaltado.
—¡No creo que seas un retoño muy listo! —William se burló de él antes de atacarlo con un poderoso derechazo.
Todos se sorprendieron al ver como Issei utilizó el guantelete para cubrir la zona del impacto. Aún así, el golpe fue lo suficientemente fuerte cómo para hacer que se arrodillara en el suelo y que el guantelete se agrietaba en gran medida.
Pero eso estaba lejos de detenerlo.
—¡CAISTE!
Issei abanicó la lanza a una gran velocidad, lo que generó un tajo eléctrico que rebanó ambos brazos de William como si fuera papel ante la sorpresa de todos, algo que lo dejó completamente expuesto.
El castaño no dudó en apuntar con su guantelete dañado para acabar con el trabajo, pero justo en ese momento una sonrisa extraña se dibujó en el hombre, algo que solo Raynare percibió.
—¡ISSEI, CUIDADO!
El Dragon Shot se disipó en meras partículas cuando el Boosted Gear se destruyó por completo producto del golpe mortal que recibió sobre su abdomen, ya que los brazos de William se habían regenerado de un segundo al otro, aunque ahora tenían un aspecto más morbido e inhumano.
Issei vomitó una gran cantidad de sangre antes de salir disparado como una bala, chocando contra varios escombros. El castaño escupió algo de sangre, su aturdimiento era más que obvio, por lo que solo pudo observar como William se abalanzó sobre él, preparado para darle el golpe que lo dejaría fuera de combate.
Para suerte de Issei, Raynare y Alan llegaron a tiempo para detener su ataque, aunque esa suerte se quedó corta cuando William golpeó con su otro brazo, haciendo que los dos se arrodillaran e Issei escupiera algo de sangre cuando la presión recayó sobre su abdomen.
—¡¿Cómo mierda es que tiene más fuerza que antes?! —Alan se quejó con los dientes apretados, haciendo todo lo posible para intentar alejar a William de Issei, algo que parecía imposible.
La sonrisa burlona de William cambió cuando unas cadenas rodearon su cuello. El hecho de que Yung Len haya hecho palanca desde atrás fue el respiro que Raynare y Alan necesitaban para repeler al exorcista. Yung Len aprovechó su momento de vulnerabilidad mientras estaba en el aire y comenzó a girarlo a toda velocidad, hasta que lo estrelló fuertemente contra el suelo, generando una gran polvareda.
—¡¿Por qué se le regeneraron los malditos brazos?! —Gritó Issei con gran fastidio, levantándose con clara dificultad.
—Allí está tu respuesta. —Raynare señaló a los brazos cortados de William, que se estaban convirtiendo en ácido, así dejando ver varias perlas.
—¿Son Sacred Gears? ¿Cuántas de ellas...? —Issei se quedó sin habla por lo que acababa de presenciar.
—Por lo visto, este loco también se hizo experimentos a sí mismo para intentar convertirse en un Ángel. —Comentó Alan con seriedad.
—¿Crees que lo habrá logrado? —Preguntó Issei, reactivando su Boosted Gear.
—En lo único que tengo certezas es que ya no es humano. —Comentó Alan, observando como los brazos amorfos de William hacían presencia entre todo el polvo.
Sus brazos por separado eran capaces de superar el tamaño de su propio cuerpo.
—Entonces, ¿cómo lo delibamos? —Preguntó Yung Len con cautela.
—Solo hay que destruirlo. —Raynare comentó con simpleza antes de correr a toda velocidad.
—Sabía que dilía eso. —Comentó Yung Len con una mirada agotada, para luego seguir a su amiga.
—¡AAAAHHHH! —William movió su cabeza hacia la dirección del sonido, viendo como Raynare emergió entre la nube de polvo junto con Yung Len.
Lo primero que hizo fue atrapar a Raynare con su mano gigante para luego arrojarla lejos. Apenas pasó un segundo para que agarrara la hoz con su otra mano, y una sonrisa algo terrorífica apareció en su rostro. El exorcista le devolvió el ataque previo con su propia arma cuando lo estampó contra el suelo, haciendo que el piso se hundiera por el fuerte impacto.
William no perdió el tiempo y rápidamente se dio la media vuelta no solo para repeler el ataque de Alan, sino también hundirlo contra el suelo, algo que le hizo vomitar una gran cantidad de sangre. La sonrisa de William desapareció cuando la espada de viento de Alan se expandió hasta convertirse en una gran corriente de aire que lo aprisionó, algo que sacó una sonrisa bastante peculiar en el argentino.
—¡DRAGON SHOT!
Un fuerte estallido de energía se presentó en un halo rojizo hasta que impactó contra el techo, generando la explosión más grande de la batalla hasta el momento.
—Pensé que nunca llegarías. —Comentó Alan con una media sonrisa, apenas siendo capaz de mantenerse de pie.
—Lo siento, aún no está listo. —Declaró Issei, haciendo alusión al brillo morado de la lanza, que lentamente estaba comenzando a crear rayos.
—Solo espero que no fracases como la última vez. No creo que podamos salvarte el trasero una vez más.—Raynare se acercó a él, escupiendo un poco de sangre.
—Solo necesito un golpe limpio. Más de la mitad de mi magia está dirigiéndose hacia este ataque, y si lo fallo lo más seguro es que estemos condenados. —Pensó Issei, su expresión se tornó algo sombría.
—¡JAJAJAJAJA! —La risa retumbante fue acompañada de una gran ventisca, así revelando a William, quien se encontraba parado sobre el gran agujero que había dejado el ataque en el techo—. Es la primera vez que me toca enfrentar a unos retoños tan rebeldes.
La mirada del hereje se fijó en el pequeño grupo. Sus ojos se fijaron en Bora por un momento, pero su concentración rápidamente volvió hacia su enemigo más problemático.
—Yung Len, Alan, denme una mano. —Issei reforzó su postura al mismo tiempo que sus dos amigos le asentían.
Alan comenzó a crear un pequeño vórtice sobre su espada de viento, mientras que Yung Len absorbió la energía elemental sobrante, haciendo que las cadenas y la misma hoz se tornarán de un color blanco.
Los ojos de Issei se fruncieron por un corto segundo al ver que el hombre se quitaba la remera media destrozada, revelando un abdomen de un aspecto de los más extraño.
—Por lo visto, pudo absorber el Dragon Shot con su extraño cuerpo. Pero dudo que pueda hacer lo mismo con este ataque... —Pensó el castaño, una delgada sonrisa cruzó por sus labios tras sus últimas palabras.
—¡Si no vienen, entonces iré por ustedes! —William gritó con una sonrisa enfermiza, levantando sus brazos como un loco antes de abalanzarse en contra de ellos mediante un salto increíble.
—¡Ahora! —Yung Len gritó con dientes apretados cuando enredó a Issei por la cintura y lo mandó a volar con un estallido de velocidad que fue potenciado por el pequeño vórtice de Alan.
La extrema velocidad de ambos lados hizo que estuvieran cara a cara en tan solo un segundo, por lo que el tiempo a maniobrar era casi inexistente. Justo en el momento que estaban a punto de impartir un impacto sin precedentes, los ojos de Issei se ensancharon.
—¡Aún no! —Issei cambió de estrategia justo a último segundo, apuntando su guantelete hacia el suelo.
—¡DRAGON SHOT!
El ataque fue apenas perceptible debido a que no tuvo tiempo de crearlo, pero ese delgado rayo que impactó contra el suelo fue de suficiente ayuda como para obtener el impulso extra inmediato que necesitaba.
La sonrisa habitual en William lentamente cambió a una clara confusión al ver como Issei se elevaba sobre él, esquivando su mortal ataque justo a tiempo.
Issei dio una vuelta sobre sí mismo y materializó sus alas para mantenerse en el aire, así observando como William se estampaba contra el suelo, generando un fuerte temblor en toda la zona y el volar de varios escombros.
William no dudó ni un segundo en volver a saltar para atraparlo, saliendo disparado de la cortina de polvo a toda velocidad.
Pero en esta ocasión era diferente.
Los rayos en la lanza se pronunciaron de manera significativa, haciendo que una sonrisa casi imperceptible apareciera en el rostro de Issei.
En vez de prepararse para esquivar, Issei reafirmó su postura y arrojó un corte descendente. La sincronización fue más que perfecta, ya que la lanza golpeó sobre los nudillos del ataque que probablemente lo dejaría al borde de la derrota.
A partir de ahí todo fue mucho más lento. La sonrisa de William lentamente comenzó a desaparecer a medida que su brazo avanzaba más y más, pero no estaba funcionando como él hubiera querido.
La lanza estaba partiendo su brazo en dos.
De hecho, no fue lo único que se partió en dos.
Un tajo eléctrico salió desprendido de la lanza a una velocidad electrizante a través del cuerpo de William, quien ni siquiera fue capaz de reaccionar cuando su cuerpo se separó en dos mitades perfectas, así inundando en sangre a Issei, quien había visto pasar las dos mitades por sus dos costados antes de que desaparecieran por el boquete del techo.
El ataque de la lanza fue tan poderoso que atravesó todos los pisos de la gran nave hasta emerger por el otro extremo, así desapareciendo de la vista antes de que alguien siquiera sea capaz de verlo.
Todos se quedaron completamente congelados tras lo presenciado, ya que les era imposible reaccionar de una manera adecuada.
—¿Qué mierda fue eso? —Raynare fue quien hizo la pregunta que todos tenían en mente.
—Eso fue la True Longinus. —Respondió Issei con una sonrisa, quitandose el exceso de sangre del rostro.
La sonrisa de Issei se desvaneció tras escuchar un sonido proveniente sobre su espalda, y los aires de victoria se derrumbaron junto con el techo cuando un puño gigantesco lo golpeó de lleno, haciendo que escupiera bastante sangre.
—¡Issei! —Raynare gritó con horror cuando se movilizó lo más rápido posible para atraparlo antes de que cayera al suelo.
Su cometido logró cumplirse justo a tiempo, pero los escombros del techo cayeron sobre ellos, ante la vista desesperada de sus amigos. De todas formas, nunca tuvieron tiempo de procesar la situación de manera adecuada, ya que una figura gigantesca y grotesca cayó sobre el suelo, generando un pequeño temblor.
Los ojos de Alan, Yung Len y Bora se ensancharon con suma incredulidad al ver como unas alas deformes se proyectaban detrás de la criatura, lo que más se distinguia entre toda la nube de polvo era el brillo dorado que emergia de ellas.
—Nunca pensé que la forma de un Ángel sería así... —La voz monstruosa hizo que todos dieran un paso hacia atrás—. Definitivamente, es un tipo de belleza y perfección que, mi mente aún ensuciada con los pensamientos mundanos, no puede comprender.
—¿Qué carajo...? —El primero en reaccionar fue Alan, aunque su frase quedó a medias, ya que el ser amorfo dio un gran paso hacia adelante, así revelando gran parte de su aspecto.
Su piel era de un color marrón casi negro. Su estatura era uno de los puntos que más resaltaba, ya que era más alto que una casa de dos pisos promedio. El segundo punto resaltante eran las alas deformes de color dorado sobre su espalda, y lo último a destacar eran la gran cantidad de Sacred Gears que se asomaban sobre su cuerpo morbido. El hombre ya no tenía ropa, ni siquiera tenía ojos, de hecho ni siquiera parecía un hombre.
—Es un maldito monstruo. —Alan completó la descripción de la bestia gigante que estaba frente a ellos.
—Claramente tus ojos están incluso más lejos de ver la revelación divina de lo que pensaba. —William recitó con un tono anormal y grave, su cabeza gigante bajó un poco, aunque así lo hizo gran parte de su cuerpo ya que ahora no tenía cuello—. Ahora que he derribado al más poderoso, es momento de castigar a los pecadores. Dios exige dos ofrendas, y da la casualidad de que ustedes son dos. Solo necesito quitarla del medio.
Bora se dio cuenta que hablaba de ella, por lo que rápidamente se puso en medio para evitar que el monstruo atacara, algo que sorprendió a los dos hombres.
—¡Solo le harás daño si pasas sobre mi cadáver, pedazo de mierda andante! —Exclamó Bora con una labia vipida, revelando una parte de su personalidad que incluso sorprendió al mismo Alan.
—Eso no es bueno, Bora. ¿Cuántas veces te he dicho que corrigieras ese vocabulario? Es por eso que Dios aún no te acepta como una de sus hijos...
—¡Prefiero morirme antes que convertirme en un pinche monstruo todo pendejo! —Alan y Yung Len se miraron entre sí tras el acento tan extravagante de la mujer.
—¿Estás seguro que es tu hermana? —La pregunta inevitable surgió de los labios de Alan.
—No sé qué está pasando, pero no se está moviendo. —Raynare se susurró a sí misma mientras miraba desde un pequeño agujero, ya que los escombros habían dejado un pequeño espacio donde estaban ella e Issei.
—¿Compañero, te encuentras bien? —El tono de Ddraig sonó genuinamente preocupado.
—No te preocupes, solo es un golpe. —Issei intentó hacerse el duro, pero su cabeza volvió a caer en el regazo de Raynare cuando tosió algo de sangre.
—Quédate aquí, aunque sea un rato. —Comentó Raynare con bastante preocupación.
—¿Y qué harán ustedes? Soy el único que puede dañarlo. —Issei se arrodilló como pudo y se puso frente a ella.
—Ya lo sé, pero... —La respuesta de Raynare quedó a medias, Issei pudo ver como sus manos se apretaron con clara impotencia.
Issei pensó que lo mejor era guardar un corto silencio, por lo que sólo apoyó su mano sobre su hombro para intentar tranquilizarla.
—Oye, sé que lo de Rick es... por eso debemos dar todo de sí para que no vuelva a pasar. —Comentó Issei con un tono cuidadoso, observando como Raynare negaba con la cabeza.
—No es solo por nosotros. Son todos ellos, la gente. Si fracasamos... —Raynare guardó otro silencio, y en esta ocasión Issei no encontró las palabras.
Honestamente, él mismo había pensado hace unos momentos que si el último ataque no funcionaba, entonces nada lo haría.
Pero, cómo si esas súplicas silenciosas hubieran sido escuchadas, una voz salvadora resonó desde el objeto menos esperado.
—Entonces, ¿solo quieres poder para salvar a esos inocentes?
Tanto Issei como Raynare se sorprendieron al ver como la espada llameante de la Caída aparentemente estaba hablando.
—¿Qué...?
—¿Qué darías a cambio? —Raynare fue interrumpida por la voz de aspecto masculino, por lo que simplemente bajó la cabeza.
—Si pudiera salvarlos... —Raynare hizo una pequeña pausa para aferrarse con aún más fuerza a la espada—. Incluso estoy dispuesta a dar mi vida si es necesario.
—hmmm... —La voz tarareó, como si estuviera meditando la respuesta.
—Esa voz, no puede ser. Por eso es que el aura me resultaba tan familiar... —La voz de Ddraig resonó sobre su mente, a lo que Issei no pudo evitar confundirse más de lo que ya estaba.
—¿Sabes algo sobre esto, Ddraig? —Issei habló con su compañero de manera telepática.
—Por supuesto. Honestamente, nunca pensé que se uniría con ese viejo cuervo...
—En un principio, tenía mis dudas sobre ti. Pero, por lo que veo, Azazel no se equivocó contigo. —La voz masculina se escuchaba más alegre—. Entonces, déjame prestarte mi poder, amiga mia.
Justo en ese momento, una delgada aura rojiza comenzó a rodear a Raynare, haciendo que sus ojos se ensancharan al sentir como sus fuerzas estaban creciendo sin parar.
—Su nombre es... —La voz de Ddraig resonó dentro de la mente de Issei.
—¿Cómo es que se decía esto...? Ah, creo que era algo así... —La espada brilló con aún más fuerza, hasta el punto de que el aura se convirtió en llamas.
—Fafnir, uno de los Cinco Grandes Reyes Dragones.
—¡CHAINED ASHES: BALANCE BREAKER!
Los escombros salieron volando por doquier, y William se vio obligado a dar media vuelta tras sentir como un calor insoportable lo azotaba desde atrás. Un sin fin de cadenas llameantes se presentaron a lo largo de todo el campo de batalla, y el aura sofocante de las llamas dejó a todo el mundo sin habla.
Lo único que pudieron hacer es observar boquiabiertos como todas esas cadenas esparcidas se enredaban alrededor de los brazos y la cintura de Raynare, que estaba encerrada en un mar de llamas, pero no recibió daño alguno.
¡FINAL DEL CAPÍTULO!
Realmente he perdido el ritmo de las actualizaciones, estos últimos 5 meses fueron totalmente caóticos para mi y se ven bastante reflejados en mi irregularidad. Espero que los siguientes días sean mejores.
Prometo ser más responsable respecto a ustedes de ahora en adelante, ya que es una falta de respeto dejarlos tanto tiempo tirados.
