05.

Ponche

El aroma a guayaba combinado con manzana, canela y ciruela la despertaron. Instintivamente su mano palpó el lado izquierdo de la cama… se encontraba vacío. Recordó entonces, que había enviado a su desconsiderado marido a dormir a la sala.

Sintió al aroma hacerse más intenso, aspiró con deleite antes de incorporarse y encontrarse con InuYasha al pie de la cama sosteniendo dos tazas grandes y humeantes. Ninguno de los dos dijo nada y se instaló en la habitación un silencio tenso.

Él dio el primer paso al sentarse cerca de ella y atreverse a extenderle una de las tazas que traía consigo, como una clara muestra de rendición y son de paz. Kagome lo miraba sin expresión alguna, pero aceptó la bebida. Ambos dieron un primer sorbo con una sincronización natural. La joven cerró los ojos al degustar el dulce sabor y en automático se relajó la tensión de su rostro, InuYasha vio, entonces, la oportunidad de hablar.

- Lo siento- comenzó- Fui un idiota- pasó su mano por su cabello- sé que suena a excusa tonta, pero es verdad que me quede sin batería y…

- ¿Sabes cómo me sentí? - preguntó ella mirándolo a los ojos con furia contenida- ¡Me sentí terrible! - lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas- me preocupé mucho. Pensé que te había pasado algo malo. Lo peor es que nadie me daba razón de ti.

Él agachó la cabeza avergonzado, se sentía el peor de los hombres.

- La reunión se extendió más de la cuenta y luego los ejecutivos quisieron ir a celebrar el acuerdo…

- InuYasha- le interrumpió- sabes que siempre he entendido los imprevistos de tu trabajo, pero no somos mas novios. Ahora soy tu esposa.

Aquella afirmación resonó con fuerza en su cabeza.

- Debí avisarte.

- Así es. Yo hubiera entendido. Si no hubiera sido por Miroku yo… yo- el llanto se intensificó un poco- me hubiera vuelto loca de la angustia -dio otro sorbo al ponche para tranquilizarse- si no tenías batería, me llamas de la oficina, buscas un teléfono público, señales de humo, ¡lo que sea! No me tienes con el Jesús en la boca- se secó las lágrimas- lo bueno es que estas aquí sano y salvo.

- ¿Me perdonas? - preguntó manso y acercándose un poco más a ella.

Kagome lo miró largamente, bebió de nueva cuenta antes de responder.

- Sí, sabes que sí- suspiró- pero necesitarás más que ponche para que vuelva a admitirte en la habitación.

InuYasha sonrió traviesamente. Dejó sobre el buró la taza y retiró la de su esposa de sus manos, para después acorralarla entre su cuerpo y la cama. Sus labios rozaron los de ella y la sintió estremecerse debajo de él, entonces la besó; un beso profundo lleno de amor.

- Está bien- dijo ella al terminar el beso- volverás a dormir conmigo- le dio un besito en la punta de su nariz- si prometes avisar cuando tengas contratiempos y…

- ¿Y?

- Si me haces el amor ahora mismo.

- Sus deseos son órdenes señora Taisho- pronunció antes de volver a besarla y perderse en su cuerpo.


N/A: Un poco de discordias maritales no le hacen daño a nadie, sobre todo cuando vienen acompañadas de una apasionada reconciliación.

Espero hayan disfrutado esta actualización doble y nos vemos el miércoles con otra entrega. ¡Qué tengan una bonita semana!

Gracias por leer.