Los piratas se mantenían tranquilos en su pequeño refugio cerca del área de entrenamiento que Franky había construido desde el primer día; donde descansaban junto con el único 'agresor' sobreviviente, un hombre cuyo inquietante Quirk les había causado inconvenientes.
A pesar de eso, lo custodiaban de cerca, no tanto por miedo a que intentara algo, sino por temor a que ocurriera otro de esos "accidentes" que habían cobrado las vidas de sus compañeros. Tanto Zoro, Jinbei y Robin, sospechaban que aquellos accidentes podrían no haber sido del todo naturales, por lo que decidieron mantener un ojo en el prisionero, mientras los maestros vigilaban en su refugio a quien era referido como "limpiador."
A diferencia de los Sombrero de paja; los héroes no tenían la misma suerte. Esa noche parecía más oscura de lo habitual, pero no era por falta de estrellas ni luna, sino por el espeso dosel de pinos que cubría el cielo.
La caminata de regreso a su hogar temporal fue un martirio, ya que el camino era difícil de seguir entre las sombras de los árboles y la ligera capa de nieve que llegaba a sentirse en sus pies entumecidos, a los cuales ni siquiera el movimiento constante lograba devolverles algo de calor. Apenas podían sentir sus extremidades mientras caminaban y el viento helado cortaba sus mejillas. Sus cuerpos clamaban por descanso, pero sus mentes agitadas por las traumáticas experiencias recientes se lo negaban.
Finalmente, tras lo que pareció una eternidad, llegaron a su refugio: un enorme hueco natural en la montaña que había sido adaptado con gruesos troncos; resultado de los daños a los pinos durante los entrenamientos.
La fachada se mimetizaba con la naturaleza con su techo cubierto de nieve y madera oculta entre los pinos que descansaban cerca de un arroyo.
Todoroki se adentró primero para iluminar el lugar con una suave luz desde su mano, con la que encendió la chimenea que habían construido junto a la roca para evitar que el fuego consumiera la madera del refugio. El calor del fuego creció rápidamente, llenando el espacio con su brillo cálido y reconfortante, aliviando momentáneamente la frialdad que había calado hasta sus huesos.
Alrededor de la acogedora hoguera estaban las bolsas de dormir fabricadas de telas ligeras rellenas con agujas de pino y hojas secas, apenas suficientes para proporcionar calor.
Momo, debilitada por la falta de nutrientes, había limitado el uso de su Quirk para no agotarse más, ya que sus creaciones dependían de la energía que obtenían de una dieta pobre basada en bayas, raíces y peces; que habían descubierto para su desgracia, estaban contaminados por las toxinas del veneno de Medd que viajaban en el arroyo, lo que había dejado a muchos de ellos enfermos y debiles.
Para contrarrestarlo, Iida y Todoroki improvisaron un sistema de purificación, hirviendo el agua y condensando el vapor para eliminar las toxinas. El proceso era lento, pero lo habían logrado, al menos lo suficiente para tener una fuente de agua potable.
Entre Yaoyorozu y Sero, crearon un nuevo cobertor para la invitada, quien, visiblemente incómoda no parecía convencida de participar en una "pijamada" improvisada.
Los héroes, uno a uno se acomodaron en el suelo alrededor de la hoguera envolviéndose en sus mantas para atrapar el calor. Mientras tanto, los adultos se colocaron en una esquina más alejada, dejando la zona más cálida para los más jovenes.
Las brasas crepitaban, y el sonido de la madera al consumirse dominaba el espacio, pero la mente de cada héroe seguía intranquila. Las imágenes de batallas, las muertes que presenciaron sus ojos, el penetrante olor de la sangre, todo seguía vivo en sus recuerdos impidiendo que pudieran relajarse.
Pasaron unos largos minutos antes de que el silencio se rompiera.
—No puedo dormir —Susurró Sato con su cuerpo rígido como una tabla.
—Tampoco yo... —Kirishima, que había estado dando vueltas sin encontrar una postura cómoda, susurró de vuelta.
—Pensé que era solo yo. —Confesó Mina con su tono más alto, como si estuviera aliviada de no ser la única que sufría.
—No puedo quitar esas imágenes de mi cabeza... —Aoyama envuelto completamente en su manta, habló con voz temblorosa.
Uno a uno, los estudiantes comenzaron a expresar su inquietud, revelando que en realidad ninguno de ellos había logrado conciliar el sueño.
Denki murmuró sobre masivas descargas eléctricas, Tsuyu confesó que sentía como si el corazon fuera aplastado cada vez que recordaba el odio creado por la discriminación injustificada; y Todoroki, aunque más reservado, dejó escapar un largo suspiro, demostrando que incluso él no podía liberarse de la presión que sentía en el pecho.
Nemuri se levantó con la intención de usar su Quirk para poner fin a la inquietud de los jóvenes héroes y darles el descanso que tanto necesitaban. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Aizawa la detuvo con un toque suave en su muñeca.
Sus ojos, normalmente apagados por el cansancio, brillaban con convicción mientras observaba a los estudiantes, quienes ahora se sentaban en sus mantas, intentando poner en palabras lo que los atormentaba.
—Espera, Kayama-senpai... —Susurró Aizawa viéndola con seriedad, consciente de que obligarlos a dormir no sería la solución esta vez.
Los estudiantes rodeados por el cálido resplandor de la chimenea, intentaban compartir su sentir, pero era evidente que la carga emocional era difícil de procesar.
—Forzarlos a dormir no resolverá nada. Sus pensamientos los están carcomiendo; Si no los calman y los enfrentan, les seguirán hasta cuando estén dormidos, y más allá... —Dijo Aizawa, dirigiéndose al grupo mientras se acercaba y se sentaba en el suelo junto a ellos, en un gesto paternal poco común en él.
Nemuri vio con ternura a su compañero mientras él tomaba el control de la situación uniendo más al grupo en ese momento vulnerable; por lo que no quiso quedarse atrás y se sentó a su lado, ofreciendo su apoyo.
Toshinori, al ver la iniciativa de una terapia grupal, se levantó de su lugar dispuesto a unirse, pero fue detenido de forma inesperada por la mano de la asistente que se aferró a su pantalón.
—Aún no... —Dijo firmemente, sin ofrecer ninguna explicación adicional, dejandolo desconcertado, claramente incómodo y ansioso, pero respetó su petición.
Se sentó nuevamente, a lo que su larga figura se hacía pequeña mientras doblaba las rodillas y apoyaba la cabeza sobre ellas, en su clásica postura que optaba cuando se reunía con Nezu.
Antes de que pudiera preguntar la razón de su solicitud, la asistente le detuvo con la palma, indicándole que no era el momento para hablar; y, sin entender completamente la situación, Toshinori aun confundido, aceptó en silencio, volviéndose un atento espectador a la distancia.
—Muy bien chicos. —Pronunció Nemuri con su voz suave, casi maternal. —Todos hemos pasado por situaciones que nunca pensamos experimentar. Algunos de ustedes se han visto obligados a hacer cosas que jamás imaginaron. Y aunque parezca que esos recuerdos estarán presentes siempre, lo que estamos haciendo aquí es el primer paso para enfrentarlos.
Tras sus palabras, la sala permaneció en silencio, con el crepitar de la chimenea como único sonido de fondo.
—Quiero que entiendan que este es un espacio seguro. —Continuó Aizawa. —No habrá juicios, no habrá reprimendas, no habrá castigos. Lo que haya ocurrido, lo que hicieron mientras habitaban cuerpos de memorias ajenas; fueron situaciones extraordinarias en momentos donde las reglas de lo que consideramos correctas y justas aplicaban.
—Esto es importante porque, si guardan lo que sienten para ustedes mismos, esos sentimientos los consumirán. Sé que muchos de ustedes se sienten culpables o avergonzados por lo que pasó. Pero aquí, entre nosotros, pueden hablar de todo. Sin reproches. Sin recriminaciones.
—Hablar de lo que vivieron. Es lo que les ayudará a entender que no están solos. Todos aquí enfrentaron algo similar. Algunos quizás piensen que sus actos fueron imperdonables; Otros que podrían haber hecho más, sé que varios de ustedes al igual que yo; no lograron sobrevivir y deben estar cuestionando el peso de su vida y que sucede cuando se acaba... Pero lo que importa es que estamos aquí en este momento.
—Aizawa sensei... —Susurraron los estudiantes impresionados que incluso su profesor no haya logrado superar las adversidades de los piratas.
—Lo que se diga será completamente confidencial, y cualquier tipo de juicio será prohibido... ¿Entendido?
—¡Si sensei! —Respondieron de distintas maneras: Algunos desanimados, otros con coraje y pocos con el corazón en alto.
—Alguien debe comenzar. —Dijo Aizawa, dejando claro que el silencio no era una opción duradera.
—Creo que como profesores, nosotros debemos actuar con el ejemplo. —Nemuri tomó la iniciativa, con un gentil toque en el hombro de su compañero y procedió con un profundo respiro.
—Habité el cuerpo de Nami-chan... Tomé la decisión de ayudar a unos gigantescos niños con los que experimentaba un científico. Que... ahora que lo pienso; creo que mi ejemplo no es el adecuado, ya que tomé una decisión que una heroína tomaría; y los Sombrero de paja no dudaron en apoyarme a pesar que el pirata con el que formaron alianza estaba en desacuerdo... Así que... Todo marchó a la perfección; Luffy se encargó del científico que los secuestró, Torao destruyó la fabrica que quería y entregamos a los niños a la marina para que cuidaran de ellos.
—Torao... —Rememoró Aizawa
—Si... ¿Lo conoces? Se parece bastante a ti... Al menos en actitud.
—Tch...
—Escuchen... —El profesor de la clase tomó la palabra. —La experiencia de Midnight sensei funciona como ejemplo de que es posible tomar decisiones que no implique romper sus valores.
—¿Alguien más pasó por algo similar? —Preguntó el Azabache, pero nadie más opinó. Por lo que exhaló no deseando compartir su historia, más se veía obligado para que se animaran a participar.
—En mi caso fue diferente... —Dijo con su voz rasposa y mirada seria. —Fui condenado a habitar un cuerpo que no era capaz de controlar.
—¡También viviste a través del cuerpo de Luffy-san! —Exclamó Midoriya, deseando tomar notas, pero recordó el voto de confidencialidad.
—Acertaste... Lo que me recuerda... —Dijo dirigiéndose a la asistente que solo permanecía sentada sin hacer nada.
—Si crees que Sombrero de paja va a respetar tus planes... Estas muy equivocada.
—AIZAWA SAN TIENE RAZÓN.
—Decidí seguir las instrucciones del Shichibukai Trafalgar, e inmediatamente desconfió de mí a pesar que me veía como Sombrero de paja...
—ME SUCEDIÓ ALGO SIMILAR. —Confesó Yagi rascando su cabellera.
—Tch... Ese maldito traidor.
—¿Lo conocen? —Preguntó Nemuri sorprendida que todos los adultos tuvieran contacto con el desabrido pirata.
—ÉL NOS PRESENTÓ.
—Le pedí ayuda y me robó el corazón. —Bufó molesta.
—Aaaawwww... —Mina y Toru se enternecieron al unisón.
—¿Esa cosa tiene sentimientos? —Preguntó Mineta, siendo perforado al oído por Jiro.
—HABLA LITERALMENTE.
La explicación provocó que todos pasar saliva, confundidos por la idea.
—Lo escondió en una isla donde me abandonó estando sin conocimiento, y no cumplió con su parte del trato, a pesar de que yo SÍ con el mío.
—¿QUÉ TRATO ERA?
—Nada importante. —Desvió la mirada ignorando a todos; quienes quedaron pendientes en espera de alguna respuesta, más no fue recibida, por lo que continuaron aclarando una duda presente.
—Entonces, debemos cuidar a Luffy para que no se meta en problemas. —Señaló Shoto, a lo que todos asintieron cansados sin siquiera pensar.
—Eso parece.
—Argh... Que pesado. —Quejó Denki
—Entonces... Aizawa sensei... ¿Qué fue lo que sucedió? —Preguntó Froppy, ladeando la cabeza que estaba apoyada en las rodillas.
—¿Recuerdan Dressrosa?
—Dressrosa... ¿Por qué me suena? —Preguntó Ochako al aire.
—Es la ciudad que destruyeron para liberarla de su líder opresor. —Respondió Iida, a lo que su profesor asintió con un gesto silencioso, provocando sus estudiantes se preocuparan; En especial, al enterarse que él mismo no había logrado sobrevivir a tal situación.
—El plan de Trafalgar parecía el indicado para evitar confrontaciones y cumplir con nuestro objetivo sin dañar la ciudad.
—Desconozco si fue mi inexperiencia con ese cuerpo tan complicado el mayor obstáculo... o si, en algún punto, dejé pasar oportunidades importantes por apegarme al plan inicial... —Confesó peinando su cabellera hacia atrás para limpiar el sudor de su frente, que nacía al recordar su experiencia.
—Pero no olvidaré algo que Trafalgar dijo sobre Luffy... "Su mentalidad tan impulsiva, es lo que lo ha llevado tan lejos."
—Conociendo a ese idiota, no dudo haya tomado esas desviaciones, y fueran ellas las que marcaron un cambio... Pero independientemente lo que sea que haya sido. Igual, todo se fue en picada en cuestión de minutos.
—Doflamingo sabía con detalle nuestros planes y todos fueron interceptados por sus subordinados... Asumí el papel de villano para enfrentar a otro villano, aunque mis intenciones eran las mismas que cualquier héroe tendría: Proteger un reino. Pero, no solo perdí la vida en el intento, si no que no logramos detener la destrucción del Reino.
—No había plan de evacuación que pudiera funcionar. La marina estaba ahí sin hacer nada, a pesar de que el coliseo estaba repleto de piratas... Desconozco cual era su objetivo.
Aizawa permaneció en silencio, reflexionando sobre aquella acalorada discusión que tuvieron los estudiantes con los piratas acerca de hacer lo correcto después de enterarse del colapso de Dressrosa. Recordando en especial, cómo debatieron las decisiones del capitán, quien había puesto en riesgo a toda una nación.
—Lo que discutimos aquella vez sobre las decisiones de Luffy que peligraron toda el Reino... Las pérdidas humanas en esa batalla... Aunque me cueste admitirlo —Dijo Aizawa, con la voz cargada de coraje. —Fueron un sacrificio necesario para acabar con la tiranía.
Las palabras cayeron pesadas, dejando a todos en un silencio incómodo. Era raro ver a su profesor aceptar una derrota de esa magnitud, y más aún admitir que, por un bien mayor, algunos sacrificios simplemente no podían evitarse.
—"No puedes esperar ir a una guerra pensando que nadie va a morir... Las personas mueren." —Deku repitió las palabras que pronunció el capitán cuando hablaron del resultado de Dressrosa.
El silencio se alargó, creando una atmósfera tensa en la habitación. Todos parecían estar procesando lo que habían escuchado, pero ninguno mas que Bakugo, quién permanecía inmóvil con los ojos fijos en el suelo, como si el relato de Aizawa hubiera desencadenado algo profundo en él, una especie de estrés postraumático que lo llevó de vuelta a sus propias experiencias en combate. Sus manos temblaban apenas perceptiblemente, aunque él, por supuesto, no lo admitiría.
El resto de los estudiantes en cambio, veían a su sensei poco abatido con su vivencia, donde lograron apreciar como sus años de experiencia se daban a relucir, y que tarde o temprano ellos experimentarían un horror similar en su vida en el heroísmo, por lo que, sobrevivir en esa situación extraordinaria en los pies de otra persona, era una oportunidad para crecer, sin salir heridos realmente.
Ochako fue la siguiente en levantar la mano, confesando que al igual que Midnight, ella habitó en los recuerdos de Nami; y siguió sus instintos de heroína, acudiendo a la marina por ayuda; sin embargo, ese mismo encuentro fue lo que le hizo tomar una decisión opuesta, decidiendo dejar la moralidad de lado, y acudir a los piratas por ayuda.
—Para liberar el pueblo de Nami-sensei, debía pagar a unos piratas una gran cantidad de dinero que ella robó durante la mayor parte de su vida... Pero la marina se interpuso y lo confiscó... Quise entregarme junto con el dinero; Les rogué por que se encargaran de los piratas, pero ahí me di cuenta que eran socios de ellos... No pude contenerme... Si ellos actuaban como villanos serían tratados como tal. —Su rostro se tensó a la par que gruñó molesta con impotencia.
—Quise atrapar a su coronel por su acto de corrupción... Pero la hermana de Nami y el policía de la aldea me detuvieron. —Tomó una pausa.
—Mis acciones imprudentes provocaron que dispararan a su hermana... Y en respuesta, todo el pueblo pretendió levantarse en armas en contra de los marinos y piratas... Pero —Titubeó antes de dar un pequeño detalle había omitido. —Esa banda de piratas... Eran tritones.
—¡YA EXPERIMENTAMOS DE LO QUE SON CAPACES! ¡ESTAS PERSONAS NO TENIAN NINGUN TIPO DE PODER; ¡ERAN SIMPLES ALDEANOS! ¡NO SOBREVIVIRÍAN! —El silencio llenó la sala de nuevo mientras sus compañeros la veian con empatía y respeto, dándose cuenta la masacre que los civiles debieron enfrentar.
—Así que, terminé por pedir ayuda a Luffy-san... Entre Luffy, Sanji, Usopp y Zoro que, incluso gravemente herido, liberaron al pueblo y corrieron a la marina.
Aizawa asintió, manteniendo su expresión seria pero comprensiva.
—Lo que compartiste es valiente, Uraraka. —Dijo, mirando al grupo como si tratara de enfatizar sus palabras. —Entender que la justicia y la moralidad no siempre se alinean con lo correcto es una de las lecciones más duras de este trabajo.
—¿Gravemente herido? —Cuestionó Tokoyami.
—Si... Recientemente le habían causado esa horrenda cicatriz de su pecho.
—Masculina. —Corrigió Kirishima, con el dedo en alto.
—Ya veo... Liberaron la aldea de Nami después del incidente del barco. —Comentó el cuervo.
—¡Cierto! Tu entrenabas con Zoro cuando sucedió... Debiste vivir sus recuerdos. —Señaló Denki
—Ese idiota decidió por voluntad propia retar al espadachín mas fuerte del mundo. —Refunfuñó Tokoyami.
—¿Drakule Mihawk fue quién le hizo eso? —Preguntó Yue interesada a la distancia, que con la sola mención del nombre, hizo estremecer a Fumikage y Katsuki.
—Si, esa persona. ¿Por qué?
—Nada... Que huevos. —Pronuncio asombrada por la estupidez y respeto al espadachín, para después demostrarse genuinamente preocupada por el estudiante. —¿Estas bien?
—Logré sobrevivir de milagro... Pero fue un fuerte debate entre vida y muerte.
—¡Espera Tokoyami! —Interrumpió Mineta. —Si él lo buscó... ¿No podías simplemente huir y ya? Retractarte.
Tokoyami mantuvo el rostro en la sombra de su capa, sin levantar la mirada.
—Eso va en contra de sus principios... Si algo he aprendido bajo la tutela de Zoro-kun es que nunca debes retroceder. No hay mayor vergüenza que huir de tus combates, sin importar lo difícil que sean.
—Pero era por supervivencia... —Insistió el pequeño héroe con voz insegura, tratando de justificar lo que había hecho.
—A veces debemos dejar el honor de lado para asegurar la supervivencia... Ellos son piratas y no responden a nadie; nosotros necesitamos conservar la vida para poder seguir ayudando a la gente. —Nemuri tomó la palabra.
Tokoyami no respondió, pero su silencio decía mucho. Para él, no había excusas cuando se trataba del honor en la batalla.
—Bueno, yo sí huí de mi combate... —Confesó Mineta de repente, atrayendo las miradas juzgadoras de todos.
—¿Qué? —Quejó ofendido por la insinuación. —¡Usopp buscó pelea con Luffy! Y, por alguna razón, estaba mal herido... ¡No sé qué le pasó por la cabeza de ese narizón para pensar que era una buena idea!
—¿Y tú eras Usopp? —Preguntó Toru
—Yo era Usopp.
—Si huiste de tus problemas, no me extraña que estés tan relajado ahora. —Señaló Shoji. —Me preocupan Koda, Mina y Aoyama... Parecen ser los más afectados.
Deku que había notado un comportamiento inusual en su compañero de la infancia, deseaba sumarlo a la lista, más esperaba que él lo expresara por su cuenta.
Koda, quien había estado en silencio, finalmente habló con una voz apenas audible.
—Yo... Ni siquiera me enteré de que no estaba en mi cuerpo —Confesó, bajando la mirada hacia el suelo.
—Una señora gigantesca de mirada terrorífica estaba frente a mi... —Comenzó cual susurro. —Su aura era tan inmensa que mi cuerpo se congeló ... Apenas pude hablar cuando ya me había robado la vida.
Koda comenzó a temblar visiblemente; sus manos subian hacia su cabeza presionando los costados con fuerza mientras intentaba contener el miedo que volvía a inundarlo. Su voz, temblorosa y entrecortada, imitó las palabras que le habían quedado grabadas en la mente.
—Mamaa... Mammaaa~
El efecto fue inmediato. El simple eco de esas palabras lo sumió en un estado pasajero de parálisis, como si el terror volviera a apoderarse de él.
All Might, que hasta entonces había estado observando en silencio, se levantó de inmediato con sus ojos abiertos de par en par al reconocer la imitación de esa inconfundible risa.
Dio un paso dispuesto a consolar al joven, pero una vez más, la mano de la peliblanca lo detuvo insistentemente.
—Aún no. —Le pidió con su tono suave.
El rubio frunció el ceño, frustrado por la contención. —TENGO QUE ESTAR AHÍ PARA MIS ALUMNOS CUANDO ME NECESITEN. SOY SU TUTOR. —Insistió, tratando de liberarse. Sin embargo, ella no lo soltó.
—MURIÓ EN MANOS DE BIG MOM. —Murmuró a la asistente con un tono sombrío que hizo que desistiera de detenerlo.
La mujer exhaló con un temblor en su voz, para despues acompañarlo. —De acuerdo, pero no te alejes de mí.
All Might la miró extrañado, pero no protestó, pues sabía algo la inquietaba, pues había una preocupación que no había mostrado antes.
No le fue dificil percatarse de su extraño comportamiento por la forma que estaba actuando, como si fuera sutilmente protectora. Lo había visto antes con Kirishima, cuando decidió no apartarse de su lado desde que despertó... Casi como si acompañara al mas débil en turno; lo que inconscientemente lo ofendió un poco.
—ESTOY BIEN.
—¿Seguro? ¿Cómo salieron tus resultados? —Preguntó con su mirada al frente, caminando despacio, como si quisiera demorar el momento en que volverían con el grupo.
El héroe sintió una pequeña sacudida de sorpresa al ver que su corazonada había sido correcta, dejándolo momentáneamente perplejo.
—Fuiste a hacerte análisis. ¿Todo bien?
—FUERON DE RUTINA... LO LAMENTO, OLVIDÉ QUE TENGO LOS DOS PULMONES Y POR ELLO AHORA SABEN DE TU IDENTIDAD.
—Eso ya no importa... Tu salud, ¿Cómo está?
—HACE UN MES MIS RESULTADOS ERAN NORMALES, SIN ANOMALÍAS... PERO SIENTO QUE ÚLTIMAMENTE MIS MALESTARES HAN REGRESADO Y LAS DEFENSAS HAN BAJADO.
—Me lo temía... Lo siento.
La asistente no dejaba de confundir a Toshinori; Era la segunda vez en pocas horas que se disculpaba por su salud, y él no pudo evitar notar lo extraño que eso le parecía.
—NO ES TU CULPA. —Añadió con su tono reconfortante, descansando una mano en su hombro. Notando que su cuerpo estaba sorprendentemente cálido, considerando el frío que hacía esa noche
—Solo no te apartes... —Dio por finalizado el tema, dejando al rubio guiar el camino hasta donde decidió tomar asiento cerca de Koda que aún no podía controlarse; sin embargo, nadie lo detenía, pues permitían dejar fluir su sentir.
—JOVEN KODA. —Llamó al heroe, posando ambas manos en sus hombros para reconfortarlo.
—ESTÁ BIEN SENTIR MIEDO... ESA MUJER QUE MENCIONAS ES UN YONKO... —Dijo con suavidad, logrando que Koda levantara atemorizado la mirada. —INCLUSO YO SENTÍ ESE MISMO TEMOR AL ESTAR FRENTE A ELLA.
—Incluso... ¿Tu?
—¡ALL MIGHT! CAMBIASTE CUERPO CON LUFFY-SAN, ¡¿ENFRENTASTE A UN YONKO?! —Midoriya dejó la formalidad de lado, y se levantó alterado en su modo fanboy.
—EN REALIDAD, ERAN DOS YONKOS... PERO NO TUVE LA OPORTUNIDAD DE ENFRENTARLOS.
—Quiere decir que lo mataron apenas los vió. —La peliblanca bufó a modo de burla.
—NO... TU MEJOR AMIGO ME TRANSPORTÓ LEJOS DE ELLOS. —Respondió sarcásticamente.
—¿Mejor amigo? Ni siquiera teng...
—Se refiere a Trafalgar. —Dedujo Aizawa.
—Ese perro malnacido. —Masculló entre dientes, siendo afectada por el comentario.
—NO LOGRÉ REGRESAR AL CAMPO DE BATALLA CON LOS EMPERADORES... EL CUERPO DEL JOVEN LUFFY ES ERRÁTICO E IMPREDECIBLE; IMPOSIBLE DE CONTROLAR SIN EL ENTRENAMIENTO ADECUADO. POR ESO TRAFALGAR SABÍA QUE SERÍA UN ESTORBO DEBIDO A MI FALTA DE EXPERIENCIA CON EL HAKI, POR LO QUE ME SACÓ DE LA BATALLA.
—PERO COMO DICE EL JOVEN KODA... LA FUERZA DE ESOS DOS, ERA ABISMAL... ES ALGO QUE NUNCA HABÍA EXPERIMENTADO... NI SIQUIERA CON ALL FOR ONE.
—Impresionante como a pesar de que un Emperador estuvo solo unos cuantos minutos o segundos frente a Koda, fue capaz de traumarlo a ese nivel... ¿Por qué Luffy-san no es como ellos?¿Cuando pelea en serio, podría ser tan aterrador como ellos?—Midoriya no pudo evitar murmurar, rompiendo con la concentración de los demás; pero en ese momento, Katsuki no estaba de humor para interrumpirlo a gritos; por lo que Iida, tuvo que detenerlo con una simple llamada de atención, dejando nuevamente perdurar un silencio incomodo.
—Kaminari dice que se enfrentó a Eminem. —Jiro rompió la tensión para aliviar el ambiente, conciente que el joven era uno de los pocos que había logrado sobrevivir en sus recuerdos.
—¡Ya te dije que era un Dios! ¡Y no de esos benevolentes!... ¡Era malo!¡MALO! —Respondió alterado a gritos, logrando hacer reir a su compañera por lo bizarro que sonaba.
—Lo peor, es que ni siquiera me dejó disfrutar estar en el cuerpo de Nami-san~ —Dijo con despecho.
—WAAAAH, TERMINASTE EN EL CUERPO DE ESA DIOSA Y NO LO...
—¡BASTA MINETA! —Reprendió molesto su profesor. —Debes aprender a tenerle mas respeto a las damas y no verlas como objetos de deseo.
Mineta se ocultó avergonzado por el regaño, en su sudadera murmurando.
—Dejando de lado las bromas. —Preguntó Jiro, tomando la muñeca de Denki. —¿Estás bien?
Denki suspiró, rascándose la nuca de manera distraída antes de responder. —Pues, para ser sincero... Saber que realmente nunca estuve en peligro real, me hace verlo más como una pesadilla que como una realidad.
—Y ahora que tengo la mente más clara, puedo usar esa experiencia para analizar mis propias habilidades.
—Ese sujeto... —Continuó Denki abrumado con su mirada perdiéndose un poco mientras recordaba. —Era una logia de rayo, y vaya... Además de tener el ego por las nubes, era realmente un monstruo... La verdad, me gustaría tener todo ese poder...
Jiro lo apretó ligeramente de la muñeca, queriendo transmitirle apoyo. —Tú también eres fuerte, Kaminari. Nadie espera que seas como ese tipo. Lo importante es que estás aquí, y que sigues aprendiendo.
Denki dijo algo que calmó a algunos del grupo; 'El estar conscientes de que no existía en ellos un peligro real' podría hacerlo ver como una pesadilla.
Sin embargo, Jiro, que aún sostenía su muñeca, la apretó con más fuerza sin darse cuenta, lastimándolo un poco.
—¡Ouch! —Quejó, a lo que Jiro sobresaltada, lo soltó de inmediato.
—Lo siento... —Respondió rápidamente con la voz entrecortada. —Es solo que... aunque quiera verlo de esa manera... esa experiencia me arrebató algo que me gustaba disfrutar con todos ustedes.
El grupo, en silencio, aguardó expectante por lo que estaba a punto de decir.
—El "Sake de Binks"... —Comenzó, apretando la tela de su pantalón con las manos temblorosas. —La canción que Brook siempre toca para levantarnos el ánimo... Fue la última interacción que tuvo con sus nakamas antes de que todos perdieran la vida.
—No sé cómo Brook-sensei puede seguir disfrutándola...
Mina fue la primera dar su opinión al respecto.
—Porque ellos viven a través de la música. —Dijo, recordando una conversación que tuvo con Jiro durante su momento de crisis, y cómo eso le había cambiado la forma de ver las cosas.
—Las voluntades son heredadas... —Explicó a sus compañeros aun sentimental. —Las muertes de otras personas se transmiten a otras generaciones para que continúen con su legado.
—Concuerdo con Mina. —Dijo Kirishima. —Cuando ya no se puede mas, los sacrificios son necesarios por un bien mayor... Otras personas continuaran con lo que nosotros no podemos.
—Kirishima-kun... ¿Qué sucedió?
El pelirrojo, tratando de ocultar el peligro de su experiencia y la decisión que había tomado para sacrificarse, apretó los puños con nerviosismo. No quería inquietar a sus compañeros.
—Nada... No... No lo recuerdo.
Aizawa lo observó detenidamente, reconociendo la falsedad en sus palabras. Sin embargo, por el bien del joven, decidió no intervenir. Sabía que forzar la verdad en ese momento podría hacer más daño que bien.
—Lo malo de esas voluntades heredadas es que pueden ser tanto buenas como malas. —Tsuyu rompió con el silencio
—Así como algunas personas actualmente desprecian a los tritones, antes sucedía algo similar, pero con los papeles invertidos. El odio mutuo infundado es tan peligroso, que es necesario controlarlo de ambos lados para poder detenerlo...
Ochako, sorprendida por las palabras de su compañera, tan solo murmuró su nombre. —Tsuyu-chan...
—Una banda de tritones estaban dispuestos a destruir su isla entera y romper una promesa milenaria con tal de evitar que los sueños de Otohime se hicieran realidad.
—¿Otohime? ¿Como el nombre del Reino? —Preguntó Hagakure.
—Ribbit. —Afirmó Tsuyu con una leve inclinación de la cabeza.
—Así lo llamaron para conmemorar a la Reina que murió luchando por la paz entre las razas. Pero con el paso de los siglos, el rencor volvió a florecer.
El ambiente se tornó sombrío, pues sus palabras habían despertado un sentimiento compartido de impotencia. La idea de que el odio pudiera resurgir de ambos lados nuevamente, incluso tras los mayores sacrificios, dejó a todos con un malestar en la garganta y pecho.
—Mina y Aoyama... Ustedes fueron los más afectados... Debió ser muy difícil llevar la vida de Robin... Por lo de... Su relación con el gobierno. —Señaló Nemuri con un tono comprensivo.
—No importa si es odiada por el mundo... porque tiene a sus nakamas. Y eso es lo único que necesita. —Aoyama expresó como un si fuera un respiro del corazón.
Los ojos de todos se centraron en él mientras continuaba con su voz temblorosa, haciendolo dificil de entender. —Ellos... No les importó que ella les diera la espalda; No cesaron en intentar rescatarla... Y a pesar de que ella se negó, decidieron apoyarla. Se expusieron al peligro, plantándose frente al gobierno solo para recibir una respuesta de Robin san...
—"No me importa si quieres vivir o morir, pero decídelo cuando estes con nosotros"; Fueron las palabras de Luffy-san... Fue en ese momento cuando firmaron su linea; ellos no retrocederían y afrontarían cualquier consecuencia por ella...
Aoyama no pudo seguir. Las lágrimas que tanto había intentado contener se desbordaron, y rompió en llanto. Mina, viendo su angustia, se acercó con suavidad y le acarició la espalda en un gesto de consuelo.
—Tranquilo, cariño... Estás en un espacio seguro. Si crees que es el momento de hablar sobre eso, sé que todos te entenderán.
Sin embargo, un sutil pero claro sonido metálico atrajo su atención. Los auriculares de Jiro, golpeaban repetidamente hasta que vió sus miradas conectaron. Jiró negó con la cabeza en desacuerdo con su comentario para despues, discretamente dirigir sus ojos hacia la asistente, quien, como sabían, estaba especialmente molesta con los traidores y estaba comprometida a llevarlos a Impel Down, cumpliendo así la voluntad de la reina a la que servía.
—Pero... —Mina titubeo entendiendo el mensaje. —Creo que, por ahora, debes etooo... Asimilar esos sentimientos. —Dijo suavemente, descansando su mano en la espalda del rubio.
—Sabes... No fue fácil para Robin pedir ayuda, —Dijo Mina con voz suave, mientras continuaba calmando a Aoyama con suaves golpecillos.
—Ella fue perseguida desde niña... Rechazada por su propio pueblo y aceptada solo por los eruditos de su isla... Todos ellos mayores que ella. ¿Sabes cuánto tuvo que madurar a su corta edad, para poder convivir con alguien?
Mina hizo una pausa, y las lágrimas comenzaron a brotar, con sus palabras entrecortándose por el llanto. —Pero... el conocimiento era castigado... Apenas encontré quienes que me apoyaran, los mataron... A todos... —Sollozó con su voz quebrándose. —Todos sus amigos... Vecinos... ¿Cómo esperan que una niña sobreviva sola en un mundo que la odia?
—Mina-chan, —Aoyama susurró, reaccionando al ver a su compañera derrumbarse. Esta vez, siendo él quien se acercó para consolarla, dejando de lado sus propios problemas. Aunque sus lágrimas aún corrían por sus mejillas.
—...
—Me la estoy pasando bien raro... —Yue rompió con el momento visiblemente incómoda, mirando en todas direcciones, dejando una pausa en su comentario, para despues ponerse de pie y dirigirse hacia la salida.
—Te vas a congelar sin tu capa... —Advirtió Nemuri al notar que la había dejado en la escena del crimen, pues había quedado empapada en sangre.
Pero la asistente no pareció prestar atención. Caminó descalza, avanzando hasta que la luz de la fogata apenas iluminaba su figura. Su conjunto negro se fundía con la oscuridad, haciendo que solo su cabello y las partes expuestas de su piel fueran visibles bajo la tenue luz, como si se desvaneciera en la noche.
—No me siento bien... Necesito despejarme. —Su voz sonaba distante.
—Creo que integrarte a la actividad te ayudará... —Sugirió Midnight, intentando conectar con ella.
—No. —Respondió cortante. —Iré a cazar un poco.
Tras su respuesta; sus prendas negras comenzaron a desintegrarse en una nube de polvo brillante que flotaba a su alrededor como si cada partícula orbitara en un delicado baile, formando un resplandor estelar girando atraído por su propia fuerza gravitacional.
Los jóvenes la miraban confundidos, pero al mismo tiempo fascinados por el espectáculo que se desplegaba ante ellos. Sobre todo Aoyama, que no pudo evitar detener su llanto al ver el resplandeciente show.
—¿Qué... ¿Qué es eso?
—Les dije que no venía sola. —Repitió Yue con voz calmada, mientras el brillo que la rodeaba revelaba su verdadero atuendo: Un top blanco ligero y un short deportivo ajustado que le cubría hasta la cintura.
La nube luminosa, ahora liberada de su cuerpo, se adentró en el bosque a gran velocidad, como si tuviera una voluntad propia; seguido de un estruendo que sacudió el aire, escuchándose árboles derrumbándose a la distancia, provocando que todos los presentes se tensaran.
Tsuyu, más perceptiva que los demás, notó de inmediato un cambio en el ambiente. La "voz" de la peliblanca había descendido inmensamente, esa extraña sensación que solía percibirse como una interferencia ahora se sentía diferente: Menos intensa y más perturbada.
El grupo permaneció confundido en un estado de alerta, tratando de comprender qué había pasado. Lo que inicialmente les había parecido mágico y fascinante, en cuestión de segundos sonó amenazante.
—¿Eso es todo lo que vas a llevar? Te vas a congelar. —Comentó Nemuri, preocupada ante su vestimenta ligera.
—¿Cómo piensas cazar sin armas? No se supone que no tienes Quirk, —Sospechó Sato, mirándola con desconfianza.
—Usar herramientas para cazar es un abuso... Si las presas han de perder la vida, debe ser a mano limpia. Así tendrán su oportunidad para defenderse y escapar. Solo me alimento de los seres menos aptos a sobrevivir. —Explicó la asistente mientras su figura desaparecía en la oscuridad, adentrándose en el helado bosque.
—Ahora resulta que tiene valores. —Refunfuñó Sato, cruzando los brazos con desdén.
—¿Creen que la razón de comerlos vivos, es para que tengan alguna oportunidad de escapar? —Preguntó Tokoyami con curiosidad.
—No... Es porque está mal de la cabeza, —Corrigió Denki, intentando aligerar el ambiente.
—Su... su aura cambió. —Croó Tsuyu en un murmullo volteando con sus profesores. —Se siente insegura... Siento, como su aura despide temor.
—¿Deberíamos ir por ella?
—DENLE ESPACIO... DEBE ESTAR ANSIOSA... NO ESTÁ ACOSTUMBRADA A ESTAR RODEADA DE GENTE TANTO TIEMPO.
El silencio dominó nuevamente tras su partida, pues el inesperado comportamiento calmó los sollozos de Aoyama y Mina que aun trataban de normalizar su respiración.
—Mina-san... ¿Estás más tranquila? —Preguntó Kirishima colocando su mano en su espalda, en gesto de apoyo, mientras ayudaba a Aoyama a reconfortarla.
—También viviste la Buster Call. —Acusó nerviosamente el rubio, provocando que Mina se rompiera aún más, pasando por un torrente de emociones que parecía desbordarse.
—Ustedes... Aoyama-san... ¿Fuiste llevado a ejecutar? —Preguntó el peliverde, recordando las palabras de Usopp que lo despertaron y sumergieron en el pasado de Luffy: 'Tenemos a Robin.'
Aoyama se encogió de hombros, escondiendo la cabeza entre sus brazos y asintiendo lentamente, confirmando el terrible recuerdo.
—¿Cómo sabes, Midoriya-san? —Inquirió el rubio, observando al peliverde con curiosidad, a lo que guardó silencio unos momentos, repasando sus memorias.
—Estuve presente durante ese ataque...
—También estuviste en el cuerpo de Robin. —Preguntó Ochako
—Qué envidia. —Dijo Denki, intentando aliviar la tensión con un comentario ligero, solo para ser interrumpido cuando Jiro le perforó la oreja con sus lóbulos metálicos.
—Owowoowww, ¡Oyeee!
—No... Luché en el cuerpo de Luffy, con el sicario encargado de proteger a su ejecutor...
—CP9 —Susurró Aoyama, dejando que el nombre resonara en las mentes de sus compañeros, como un eco de advertencia.
Midoriya observó sus manos con atención, recordando cada táctica de asesinato que habían aplicado sobre él. Sus puños se cerraron con fuerza, mientras la determinación brillaba en sus ojos.
—Tienen técnicas increíbles y sumamente peligrosas que no necesitan de una fruta del diablo...
—Deku-kun... No estarás pensando... —Preguntó Kirishima alarmado.
—No dejaré que esa experiencia me desanime... Hay mucho que puedo aprender de ella. —Respondió sacando su libreta y comenzando a anotar frenéticamente.
—Sanji-san lo hizo imitando una de las técnicas. ¿Por qué no podría también yo?
—¿No te afectó?
Midoriya luchó por calmarse, asintiendo con la cabeza.
—Si... Pero, ya he perdido a alguien, personas que amo, personas que he fallado en proteger a las que les tengo aprecio... He roto mi cuerpo hasta no poder moverme... Y esto no fue la excepción. Emprender la vida de heroísmo significa que nuestra vida está en la línea todos los días por un mejor futuro. Si dejo que esto me afecte, solo sería un freno para lo que quiero llegar a ser.
All Might, observando a su alumno, sintió cómo su propio corazón ardía de orgullo. La disposición y la fuerza del joven eran innegables; estaba claro que había elegido como su sucesor a la persona correcta. Un destello de esperanza iluminó su interior, sabiendo que su legado continuaría a través de alguien tan valiente y decidido.
—¿Ganaste? —Preguntó Aoyama, pero Midoriya se sonrojó y comenzó a rascarse la nuca, riendo nerviosamente.
—Fallé... El cuerpo de Luffy-san ya estaba en terrible condición cuando hice uso de él.
—Oigan, ¿Cuántos más de ustedes murieron?
—Kaminari, eso no se pregunta —Reprendió Jiro —Solo quieres presumir que lograste sobrevivir por pura suerte.
La sala quedó en silencio por un momento, siendo Hagakure la primera en alzar la mano, más nadie la vió. Por lo que Ojiro, que era más cercano a ella lo intuyó, comenzando así con el movimiento, seguido de Sato, Iida, Sero y Shoji quienes levantaron sus manos uno tras otro en un acto de apoyo silencioso. Bakugo sin embargo, dudaba en unirse a la terapia. Parecía que su orgullo luchaba contra el deseo de abrirse.
Al ver que la mayoría de los estudiantes habían pasado por experiencias tan pesadas a su corta edad, enfrentando la muerte y cuestionándose si podrían soportar el riesgo constante de perder la vida, Aizawa decidió abordar el tema con cautela. Con la ayuda de Nemuri y Toshinori, se propusieron crear un espacio seguro donde los jóvenes pudieran expresar sus miedos y reflexionar sobre sus decisiones.
Los rostros que antes brillaban con sueños y ambiciones ahora estaban ensombrecidos por la incertidumbre y el temor. La inseguridad comenzaba a filtrarse entre ellos como un veneno, distorsionando sus aspiraciones y deseos.
La conversación se extendió; a medida que compartían sus inseguridades en ese ambiente seguro, se dieron cuenta de que la lucha con sus temores no era solo individual, sino colectiva. El dolor que cada uno llevaba se entrelazaba en una compleja red de emociones compartidas.
Las inseguridades se convertían en un espejo entre ellos mismos, incluso incluyendo a los maestros, creando así una sensación de solidaridad que, aunque frágil, ofrecía un destello de esperanza en la oscuridad que un solo suceso traumático los había sumergido.
All Might, el héroe legendario que durante años fue visto como un símbolo invencible de paz y esperanza, se detuvo un momento antes de hablar, pues luchaba contra el impulso de ocultar sus propias inseguridades. A pesar de la imagen casi divina que había proyectado durante su carrera, sabía que debía ser honesto con la nueva generación de héroes que tenía ante él. Si bien siempre había sido la figura que salvaba a los demás con una sonrisa imperturbable, esa fachada ocultaba una realidad mucho más humana.
—EL SIMBOLO DE LA PAZ, QUIEN SALVA PERSONAS CON UNA SONRISA NO SE PUEDE INTIMIDAR POR EL MAL... —Dijo con una voz pesada. —PERO EN REALIDAD; LA RAZÓN POR LA QUE RÍO, ES SOLO PARA DISTRAERME DEL MIEDO QUE SIENTO Y DE LA PRESIÓN QUE CARGO COMO HÉROE.
Su confesión sonó profundamente entre los estudiantes. Si el mismísimo All Might, quien parecía invulnerable podía sentir miedo, ¿Qué quedaba para ellos?
—Incluso All Might tiene miedo...
—Todos lo tenemos... Pero aprendemos a vivir con ello... —Confesó Aizawa
—No solo es el temor a perder la vida; si no de fallar en proteger a los demás. Es el peso que debemos cargar como héroes. —Se unió Nemuri, rebelando las inseguridades que enfrentaban los héroes en cada misión.
—Es por eso que necesitábamos expresar estos temores antes de continuar con lo que está por suceder. —Expresó Eraserhead tomando un tono serio, con sus ojos afilados dirigidos a cada uno de sus estudiantes que pasaron saliva nerviosos ante su expresión.
—No puedo dar mucha información para evitar se filtre... Pero si esta movilización llega a fallar, lo mas probable es que nos enfrentemos a lo que podría desarrollarse como una guerra... Y si lo que dice Yue sobre los mestizos buscando un refugio con los villanos es cierto, esto les aumentaría en números y fuerza.
—Ya no tenemos a All Might para que nos ayude, por lo que todo dependerá de la cooperación con nosotros y los héroes profesionales con quienes hicieron sus pasantías.
—Entonces ella san tenía razón sobre las pasantías... Las adelantaron para involucrarnos en el ataque. —Reflexionó el representante, a lo que el silencio de los profesores se les interpretó como respuesta.
—Claro que consideramos que son menores sin experiencia, por lo que hemos analizado sus dones para hacer uso de ellos sin que se involucren por completo... serán mas de apoyo, que participación directa.
La idea de estar en el fondo, lejos del peligro inmediato, parecía reconfortante. Sin embargo, esa sensación de seguridad fue destruida en un instante por Bakugo
—No existe la participación indirecta. —Gruñó el cenizo con un tono sombrío.
—Se sienten aliviados con esos absurdos animos porque no entienden la magnitud del peligro y perdidas que significa... —Bakugo detuvo sus palabras, y pasó una mano por el cabello, en reacción de su nerviosismo, mostrando una necesidad de aferrarse a algo tangible mientras las memorias golpeaban su mente.
Su voz, tensa y entrecortada, comenzó a salir a rastras, como si cada palabra fuera un esfuerzo titánico.
—La guerra... —Murmuró viendo un punto distante, como si estuviera intentando atravesar la niebla de recuerdos similar a la que se vió envuelto.
—No hay respiro, no hay descanso. Todo está en movimiento, todo atenta contra la vida. Es... es como estar atrapado en un ciclo...
—Los piratas... Estaban ahí por voluntad propia. No conocían el miedo de la misma manera que nosotros. Sabían que no tenían ninguna oportunidad, pero aun así... Se ofrecían como carne de cañón. —Su voz se volvió más intensa, casi desesperada
—Estaban dispuestos a sacrificar sus vidas; a perderlo todo con tal de que sus compañeros pudieran seguir adelante. No entendían la rendición, solo el sacrificio.
—NO HAY PERSONA MAS PELIGROSA QUE AQUELLA QUE NO TIENE MIEDO A LA MUERTE... PORQUE LUCHARÁN HASTA SU ULTIMO RESPIRO...
—En cambio los héroes... Nosotros... Lo hacemos para cumplir nuestro deber.
—Vi marinos... Héroes, escondidos entre bloques de hielo, desesperados, intentando ocultarse solo para ser aplastados en segundos. Aquellos marinos de apoyo... De participación indirecta como ustedes les llaman. —Dijo arrastrando las palabras. —Realmente se aferraban a conservar sus vidas, pero las perdían de igual manera. Algunos eran atravesados por sus propios compañeros en medio de las nubes de pólvora... Todo se vuelve confuso. No hay claridad en el campo de batalla. Los gritos de ayuda se mezclan con las explosiones, y no puedes distinguir entre aliado o el enemigo.
Sus palabras helaron a sus compañeros, y dejaron perplejos a sus maestros que no esperaban que uno de los estudiantes mas inquebrantables terminara en una de las guerras legendarias que marcaría el cambio de una era. No tenían idea de cómo sanar sus heridas emocionales.
—Kachan...
—Bakugo... —Susurró Kirishima perturbado con lagrimas en sus ojos.
—Escuchen... —Advirtió el cenizo. —El campo de batalla no es nada comparado con lo que hemos enfrentado antes. No es una prueba. No es un examen. El miedo consume a los más débiles; Y aquellos que deberían protegerte terminan abandonando por miedo a morir. Otros, en cambio, se sacrifican sin dudarlo...
—No estan preparados para ese olor; el olor a sangre, pólvora, piel y grasa quemada... —Bakugo apretó aún más los puños hasta que sus nudillos perdieron el color por la presión. —En el momento que pisas el campo, la humanidad te abandona... Porque... Solo importa sobrevivir.
Aizawa apretaba los puños en frustración bajo su semblante calmado. Sabía que el daño emocional que su estudiante había sufrido no tenía una solución sencilla, ni un enemigo al que enfrentar o atrapar para aliviar su dolor. Era una guerra interna, una que tendría que lidiar con cuidado, y aunque estaba acostumbrado a guiar a sus estudiantes a través de momentos difíciles, nada lo había preparado para esto.
Nemuri no pudo contener las lágrimas que surcaban su rostro, solía sentirse capacitada para tratar pequeños eventos, pero no uno de esa magnitud, ya que no era una simple revolución con villanos de quirks mediocres, si no una guerra con usuarios de Frutas: La cuna del poder en su máximo esplendor.
Toshinori sabía mejor que nadie lo que significaba cargar con el peso del trauma, del deber, y la soledad de mantener sus malestares en silencio.
Sin decir nada, se levantó lentamente de su manto, caminando hacia el joven que mantenía los ojos cerrados con fuerza, como si quisiera bloquear todo lo que lo rodeaba.
Con gentileza, colocó una mano sobre el hombro del muchacho. Su gesto no fue invasivo ni forzado; fue una presencia calmante, una señal de que no estaba solo; y sin mencionar una palabra, lo acercó de manera respetuosa por un cálido abrazo protector, seguido de sus palabras nacidas de la experiencia.
—SIN IMPORTAR EL BANDO, NADIE ESTA PREPARADO PARA SU PRIMERA PARTICIPACIÓN EN UN CAMPO DE BATALLA. PERO DEBES SER CONCIENTE QUE, TODOS QUIENES ESTAN EN ÉL, SIENTEN MIEDO Y DESESPERACIÓN, PERO AUN ASÍ SIGUEN ADELANTE... NO SOLO ES LA FUERZA, SI NO LA PERSEVERANCIA PARA CONTINUAR LEVANTÁNDOSE UNA Y OTRA VEZ.
—NO TE APRESURES A SANAR, JOVEN BAKUGO. PERO TAMBIÉN, NO TE PIERDAS EN ESE SÉ... QUE UN DÍA, SERÁS CAPAZ DE USAR TODO LO QUE VIVISTE PARA SER AÚN MÁS FUERTE. NO SOLO EN CUERPO, SINO AQUÍ. —Dijo tocando su pecho con dos dedos.—DONDE REALMENTE IMPORTA.
—NO TIENES QUE SER FUERTE TODO EL TIEMPO. ESTÁ BIEN SENTIRSE ABRUMADO O PERDIDO. PERO ESCUCHA... CADA VEZ QUE ESOS RECUERDOS VUELVAN, CADA VEZ QUE LAS IMÁGENES Y LAS VOCES TE ATORMENTEN, QUIERO QUE RECUERDES QUE ESTÁS AQUÍ. QUE SOBREVIVISTE.
El silencio se instaló entre ellos, mientras Bakugo bajaba la cabeza, evitando el contacto visual. Entonces, en un susurro casi inaudible, rompió el silencio:
—No lo hice. —La verdad salió de su boca como un susurro, y al pronunciarlo, un peso se liberó. Pero no estaba seguro de qué.
—Estoy consciente de que no debería haber llegado tan lejos. Solo seguí adelante porque piratas desconocidos me protegieron... Y no lo entiendo. —Su voz sonaba confusa, como si aún no pudiera asimilar lo que había vivido. —Algunos eran unas completas bestias del combate, pero otros eran conscientes de ser débiles... Pero aun así protegían a los fuertes para seguir avanzando a pesar que eso significara sus muertes.
—Lo último que recuerdo fue esos terremotos rompieron el mar congelado... Como un usuario de una Fruta del Diablo, me arrastraba al fondo. Varios de nosotros caímos... y unos piratas nos salvaron, pero a partir de ahí todo se vuelve confuso. Todo estaba en constante movimiento, por lo que al final... No sé qué fue lo que me quitó la vida. ¿Los ataques de esa espada negra... la lluvia de láseres... Esos rayos de luz...?
Sus palabras hicieron que Iida, Momo y Tokoyami temblaran al reconocer las amenazas que Bakugo describía, recordando sus propios encuentros.
—Mihawk... —Susurró Tokoyami con un escalofrío.
—Unidades PX... —Siguió Momo
—El Almirante Kizaru. —Iida finalizó con sus ojos completamente abiertos.
—Saben... No estan obligados a participar. —Anunció Aizawa, tratando de apaciguar los chicos conflictuados.
—¡NI UNA MIERDA! —Exclamó Bakugo a todo pulmón. —Todos somos necesarios para seguir adelante... Estos extras no sobrevivirían ni un segundo...
—¿Bakugo? —Kirishima y Denki se mostraron sorprendidos por su cambio de actitud.
—¡NO TOMEN LA GUERRA COMO ALGO DE LO QUE PUEDEN ARREPENTIRSE UNA VEZ DENTRO! Si van a proceder, es necesario que se preparen física y mentalmente hasta el final...
—Aun nos falta mucho... Pero necesitan de mis habilidades.
—Ya empezó de pedante... —Susurró Ojiro con una gota de sudor corriendo por su frente.
—Así como necesitamos de las suyas...
—Estos meses en la escuela... y con estos idiotas... Creo que conocemos nuestras fortalezas y debilidades... ¡ES POR ESO QUE NECESITAMOS DE TODOS! Solo nosotros conocemos nuestros limites; de todos nosotros. Sabremos cuando intervenir y cuando no.
—JOVEN BAKUGO... PARECE QUE MALINTERPRETÉ SU SENTIR...TEME QUE EL IMPACTO Y ERRORES DE SU EXPERIENCIA SE REPITA EN SUS COMPAÑEROS.
—Creo que lo subestimé... Pensé que todo lo que habías pasado había quebrado su espíritu. Pero no fue así. Lo convirtió en una lección, en algo que le hará más fuerte. —Pensó Aizawa orgulloso de su estudiante.
—Es necesario que tomen un tiempo para que debatan si desean participar... —Comentó Nemuri; mas vio la llama en los ojos de la clase decidida.
Iida observó la resolución de sus compañeros que, incluso aquellos atemorizados, afirmaron con sus expresiones.
—Estamos conscientes de las posibles consecuencias, sensei.
—Oigan... ¿Creen que los sombrero de paja nos puedan apoyar? —Sugirió Momo
—Quiero decir; Luffy-san ya apoyó en las pasantías con Endeavor y no se movilizaron para detenerlo.
—Si lo hicieron. —Señaló Todoroki. —Lo disfrazaron como un malentendido, pero hubo el intento.
—No van a querer, Kero... Si hay mestizos involucrados no van a participar.
—Luffy-san podría sacarlos de combate con Haki de Conquistador. —Señaló Deku, dejándolos pensativos.
—¡ES UNA BUENA POSIBILIDAD!
El ambiente se alivió notablemente con la nueva opción sobre la mesa, trayendo un respiro a la tensión que había dominado al grupo. Las sonrisas se esbozaron lentamente en algunos rostros, y por un momento, la carga emocional que llevaban todos parecía haberse disipado. Sin embargo, Momo e Iida se mantuvieron serios, intercambiando miradas discretas.
—¿Qué sucede Yaoyorozu? —Preguntó Todoroki preocupado por su inusual seriedad.
—¿Qué pasará despues de la misión?
—¿?
—Quiero decir... Buscan capturar a los Sombrero de Paja.
—Podemos llegar a un trato... Yue mencionó que los quieren inmovilizar en lo que buscan el Quirk para viajar en el tiempo... Quizas si logramos llegar a un acuerdo donde a cambio de que nos ayuden, ellos se encargarán de regresarlos, y así no se verán involucrados en toda esa revolución. —Sugirió Hagakure, a lo que Iida objetó.
—Hay dos problemas con eso... Primero: Dudo que quieran participar con las personas que han ejecutado mestizos en las sombras... Y segundo: Ellos tampoco accederán, ya que saben que tanto los Sombrero de paja como nosotros, hicimos contacto con los reinos de las profundidades.
Iida permaneció pensativo tras sus palabras, confabulando en silencio con Yaoyorozu, despertando la curiosidad del secretismo a sus compañeros.
—¿Qué les preocupa? —Señaló Eraserhead
—Mmmm... Aizawa sensei... ¿Qué es lo correcto? —Yaoyorozu preguntó confundida.
—¿Debemos continuar por este camino? ¿Bajo el control de esas personas?
—Mientras mas lo pienso... —Dijo Iida. —La única opción que viene a mi mente, es ser un vigilante... Un héroe con su propio camino... El que consideremos correcto.
Los maestros no supieron qué decir al respecto. Era cierto que, trabajando bajo la Comisión de seguridad, no siempre estarían seguros de que las decisiones fueran enfocadas al bien común. Había incertidumbre sobre cuánto de la Comisión podía estar manipulada. No podían confiar ciegamente en nadie.
—Iida, me sorprende tu postura... —Opinó Midnight con incredulidad. —Sueles ser el más correcto de la clase. Por eso te eligieron como representante.
—Lo se... Solo que... Hice algo de lo que no me siento orgulloso, pero a la vez... No me arrepiento.
—¿Qué podría ser tan malo como para que te haga tomar decisiones tan... Tan anti-tú? —Preguntó Mineta, levantando una ceja, curioso.
Iida respiró hondo, dudando por un momento antes de confesar:
—Permití que Luffy-san golpeara a un Dragón Celestial... La mayor autoridad del antiguo mundo.
—Uy Iida, Tu primer paso para volverse un antagonista. —Denki bromeó codeando a Aoyama.
—Las repercusiones de sus actos, ocasionaron que gran parte del archipiélago fuera destruido por un almirante y sus robots indestructibles. —Explicó la vicepresidenta
—¡ROBOTS! —Los varones reaccionaron emocionados con estrellas por ojos.
—La tecnología del pasado es fascinante. —Opinó Midoriya entusiasmado. —A veces parece ser incluso mas avanzada que la nuestra.
Quedó pensativo un momento, volteando a sus profesores con mirada de cachorro.
—Está bien... Eso si lo puedes anotar. —Aizawa accedió, a lo que el joven no titubeó en sacar su libreta y destruir el grafito de su lápiz con tanto garabato en sus hojas.
—¿Cómo sabes eso Momo-chan? —Preguntó Tsuyu ladeando la cabeza.
—También viví ese momento, pero en el cuerpo de Franky... Y te puedo asegurar con toda sinceridad que, si las personas que mueven todo en las sombras son como lo que representa un Dragón Celestial y sus convicciones... Preferiría dejar el heroísmo en este mismo instante.
—Momo, ¿Estás segura de lo que dices?
—Tan segura como para confesar que, aunque sabía las consecuencias de atacar a un Tenryuubito, en ese momento lo único que deseaba era que lo pusieran en su lugar.
—¡YAOMOMO!
Momo bajó la mirada, avergonzada, pero sin arrepentimiento.
—Lo sé... —Dijo, su tono más suave. —Pero no quiero trabajar bajo ninguna autoridad que se le parezca en lo más mínimo.
—All Might, tu te encargaste de volverte un símbolo y hacer que las calles fueran más seguras para todos... —Opinó el pecoso para que todos lo escucharan. —Ahora nos toca a nosotros encargarnos de los problemas que existen dentro del sistema.
—¡¿Como una nueva orden de seguridad?! —Preguntó Ochako entusiasmada agitando sus manos de arriba abajo.
—¡Hey, me gusta! —Mineta saltó, agitando los brazos. —Una nueva comisión, ¡Con juegos de azar y...!
Pero fue rápidamente interrumpido.
—Sin azar ni mujerzuelas. —Puntualizó Sato, mientras el grupo reía brevemente.
—Piensen en lo que podríamos lograr si no solo nos enfocamos en proteger a la gente, sino también en arreglar lo que está mal desde adentro —Agregó Shoji. —No solo seguir el camino que nos trazaron, sino trazar uno nuevo, para que las generaciones que vengan después de nosotros no tengan que enfrentarse a los mismos errores.
—Permanecer en el rubro, ganar experiencia y fama ante la sociedad para mejorar el sistema desde adentro... Son sueños grandes para un grupo tan joven.~ —Midnight reaccionó extasiada, abrazándose a si misma con las mejillas rojas, al ver la renovada pasión que cargaban los jovenes. —Pero... No será nada sencillo... Incluso... Pareciera imposible... —Pensó para sí misma, pues no deseaba desanimar a los jovenes.
La sala se encendió en un bullicio cuando la lluvia de ideas comenzó a fluir, cada uno de los jóvenes héroes compartía sus pensamientos con fuerte entusiasmo.
All Might observó con atención a Todoroki, quien se mantenía inexpresivo, como si las discusiones y el intercambio de ideas apenas rozaran la superficie de su calma habitual. Sin embargo, algo en su silencio lo inquietaba.
—¿Está bien, joven Todoroki? No pude evitar percatarme que no solo no compartiste tu experiencia, si no que, tampoco alzaste la mano cuando preguntaron quienes no lo lograron. ¿Hay algo de lo que te avergüences o no desees compartir? —Preguntó en voz baja al acercarse al joven, para mantenerlo privado.
Todoroki levantó la mirada, pero su rostro permaneció tranquilo.
—Eh... no. —Respondió con la misma serenidad de siempre. —Es solo que... lo que viví está más relacionado con la vida personal de Sanji-kun, y no me corresponde compartirlo. Pero estoy bien, realmente agradezco su preocupación, más no es necesaria...
—Creo que, si algo me enseñó esto, fue a sanar y aprender a perdonar. Mi padre cometió muchos errores cegado por la fama y el deseo de poder. Pero últimamente ha tratado de enmendarlos... y creo que es momento de trabajar en ello.
All Might sonrió ante la madurez de sus palabras y brindó su apoyo a la mentalidad del joven.
—Eso requiere mucha fuerza. —Dijo con suavidad. —El perdón, especialmente cuando viene de lo más profundo, es un verdadero acto de valentía.
Shoto no respondió, tan solo quedó inmerso en sus pensamientos, tomando las palabras de su profesor, mientras una conmoción se llevaba a cabo en el fondo.
Una ráfaga de viento se coló por la entrada, haciendo bailar violentamente la llama de la fogata, que danzó al borde de apagarse.
El aire frío trajo consigo un silbido agudo, acompañado de un trueno retumbó con fuerza, iluminando por un breve pero cegador momento el espeso bosque que rodeaba el refugio.
—¡AARGH! —Se escuhó el grito frustrado de Bakugo, asustando a sus compañeros al ser seguido por el trueno del exterior.
—¡¿COMO ES QUE ESE IDIOTA ES CAPAZ DE SONREIR SIEMPRE, DESPUES DE PASAR POR TODO ESOOO?! —El cenizo renegó rascando fuertemente su cabello, pareciendo como si quisiese borrar sus recuerdos.
—Si le afectó...
—Se hace el fuerte, pero trata de suprimir sus verdaderas emociones. —Susurró Ochako a Iida y Deku.
—Kachan tiene razón... Creo que todos hemos quedado marcados con lo que vivimos a traves de ellos... Y aun asi... —Quedó en silencio un momento para despues dibujar una dulce sonrisa en su rostro. —Ellos se ven siempre tan felices.
—Eso es vivir una aventura... No pueden estancarse en el pasado cuando tienen un mundo por descubrir. Aprenden de sus acciones y se fortalecen en su viaje... Recuerda que su Nuevo Mundo es mortal, no hay lugar para los débiles, y eso aplica tanto con la fuerza física, como mental. —Explicó Nemuri.
—Midoriya, recuerda el romanticismo de una aventura. —Señaló Kirishima de manera optimista. —Un mundo por descubrir acompañado con las personas que decides estar rodeado, en búsqueda cada quien de un sueño... —Pronunció con lagrimas corriendo en sus ojos. —¡ES TAN MASCULINO!
—Aizawa-sensei, ¿Cree que Yue-san apoyaría lo que queremos hacer? —Preguntó Uraraka preocupada. —Me inquieta que nuestras soluciones puedan ser solo fantasías. Ella conoce mucho mejor el estado profundo, y siento que su opinión nos daría una visión más realista antes de hacernos falsas esperanzas.
—No lo sé... Tendrán que preguntarle personalmente para obtener una respuesta cuando regrese.
—NO REGRESARÁ... AL MENOS NO AL REFUGIO.
—¿Cómo estas tan seguro?
—Tiene razón.
—¿Nemuri san?
—No lo habia pensado antes, pero... —La heroína pronunció llevando su mano al mentón. —Desde que recuperó la conciencia, no ha dormido cerca de nosotros.
—En el barco se instaló en una tela lejos del suelo, y a pesar de que Nezu le asignó una habitación en el dormitorio de maestros, nunca le ha dado uso...
—PREFIERE DESCANSAR EN UN ARBOL DEL BOSQUE EN LAS AFUERAS DE LA ACADEMIA, A ESTAR DENTRO DE LAS INSTALACIONES.
—¿Qué hay de dormir con Nami y los demás? —Preguntó Ochako, a lo que el rubio negó con la cabeza.
—Si no le gusta, solo déjenla ser. —Refunfuñó Bakugo
—LA NOCHE ESTÁ HELADA Y SU ROPA ES MUY LIGERA; PODRÍA ESTAR EN RIESGO DE HIPOTERMIA —Aclaró levantándose del suelo. —RECUERDO QUE EN UNA NOCHE COMO ESTA, LA ENCONTRÉ SUMIDA EN DEPRESIÓN CONGELADA EN LA NIEVE... IRÉ A BUSCARLA.
—Na-ah, no con esa salud deteriorada que te cargas. —Señaló la profesora.
—Yo me encargo. —Se ofreció Todoroki.
—Y yo. —Froppy, quien se había convertido en un elemento esencial del equipo de búsqueda, se unió.
—¿Vienes Jiro? ¿Koda?
—¡Si!
Los cuatro estudiantes avanzaban cautelosamente por el oscuro bosque, siendo Todoroki quién lideraba al frente iluminando el camino con el resplandor de su mano. A su lado, Froppy daba indicaciones, siguiendo una inquietante sensación provocada por aquella extraña voz distorsionada que había percibido en la mujer anteriormente, llegando así a un claro de pinos que parecían haber sido destrozados, donde en el centro se erigía un imponente árbol de tronco grueso y corteza negra.
Por más que las llamas de Shoto se acercaban para iluminar y descubrir el verdadero color del árbol, este no cambiaba su tonalidad negra que no reflejaba ningún tipo de brillo.
Tsuyu observó el árbol con el ceño fruncido, desconcertada por su forma extraña. Algo en él no era natural, como si estuviera partido por la mitad y fuera reemplazado por algo que no era simplemente madera o vida vegetal, pues la energía que emanaba le recordaba la de los templos antiguos y santuarios cargados de fuerte energía espiritual lo que erizó la piel.
—¿Qué es esto? —Preguntó Todoroki, percibiendo la misma distorsión en el aura del tronco, como si una multitud de voces hablaran al unísono, pero sin ningún sonido definido.
—No lo sé... Pero ella no está aquí —Respondió Koda, que había solicitado a las ardillas por su guía hacia una mujer con la descripción de la asistente; Pero los pequeños roedores, en lugar de señalar hacia el árbol se alejaban de él, y continuaban guiándolos hacia adelante, ignorando aquella perturbadora presencia.
Jiro colocó su lóbulo en la gran masa negra, obteniendo de él vibraciones, reconociéndo esa misma irregularidad, como el día que intentó escuchar el corazon de la asistente en uno de sus desmayos; día que le obligaron a guiarlos por el bosque y llevar sus cosas a la academia.
—No lo entiendo... Pero es familiar. —Jiro retrocedió, desconcertada.
Con una señal, los demás asintieron y accedieron a seguir el camino que las ardillas indicaban, rastreando las pisadas mientras las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer.
—Esperen... —Koda se detuvo abruptamente con voz temblorosa. —No quiero pensar mal, pero... ¿Y si fue a terminar el trabajo con el Doctor?... Ya saben... Terminar-Terminar.
Un escalofrío recorrió a todos, y sin pensarlo dos veces, corrieron a la cabaña de los Mugiwaras. Entraron sin pedir permiso, invadiendo el espacio de manera apresurada, solo para encontrarse con el mencionado Medd jugando cartas con Usopp, Brook, y Franky que descansaba en una silla con piernas cruzadas, siendo eso lo único que censurara su desnudez.
—¡KYAAAAAAAAAAH! ¡Ponte algo pervertido! —Gritó Jiro, sonrojada dando media vuelta para salir de la cabaña.
—¡Ribbit!
—Ah... ¡AAAAH! —El grito de Koda fue intermitente, cubriéndose los ojos apenas reaccionó.
Shoto, por su parte, no parecía afectado en lo más mínimo. —¿Qué hacen? —Preguntó con su habitual calma, ignorando el estado del carpintero.
—Jugando Poker... y Franky va perdiendo, Yohohoho.
—Naaaada Super. —Lamentó el cyborg
—Oi, ya te dije que no acepto calzones... Ofrece algo de verdadero valor —Reprendió Medd
—Los calzones son para de abuelas... Esto, mi desempleado amigo, es una fina tanga... Me la dio mi mejor aprendiz.
—Única; Franky.
—Franky-san... No debe apostar regalos. —Shoto le llamó la atención —Es una falta de respeto.
—En esta ronda los recupero.
—Ya es tarde... ¿Qué hacen aquí? —Preguntó Usopp
—No encontramos a Yue. —Koda respondió instantáneamente aun cubriendo su vista, ya deseando salir de ahí.
—Creímos que vendría por él. —Dijo apuntando a Medd
—¿Debería preocuparme? ¿Es mala? —Preguntó asustado con su voz temblorosa.
—No nos lo traumen más. —Reclamó Usopp
—¿Por qué vendría a hacerle daño? —Cuestionó el esqueleto.
—Eh... Bueno —Jiro intentó explicar, pero su voz sonaba insegura.
—Supongo que es solo una corazonada —Añadió Koda, mirando hacia el suelo.
—Cualquier cosa, nosotros lo protegemos —Dijo Franky con confianza, levantándose de la mesa, chocando sus muñecas metálicas. —¡SUUUUUPEEEER!
—¡FRANKY, NO POSES ASÍ FRENTE A LOS CHICOS!
El descaro absoluto del carpintero, completamente ajeno a cualquier noción de pudor, fue suficiente para ahuyentar al grupo entero. Salieron de la cabaña apresuradamente, sin siquiera mirar atrás y una vez fuera, el silencio incómodo se rompió cuando Koda, visiblemente afectado miró a Todoroki.
—Todoroki kun... ¿Me podrías pasar el número de tu psicólogo? —Pidió en tono casi suplicante.
Las ligeras gotas de lluvia se intensificaron, comenzando a caer sobre ellos mientras avanzaban por el bosque. Continuaron su camino hasta que la nieve comenzaba a desaparecer mientras más descendían por la montaña; zona que Koda reconoció, advirtiéndoles así sobre las trampas que podrían acecharlos en el camino.
Entre la fría lluvia, unas gotas cálidas cayeron sobre el guía del grupo, a lo que Jiro no pudo evitar llamar su atención, pues la flama iluminaba unas manchas oscuras en el rostro de Todoroki.
Confundido, él pasó la mano por su cara, solo para ver la mancha roja en su palma, obligándolo a alzar la vista para descubrir el origen de ellas.
Un nuevo trueno iluminó el cielo, mostrando con claridad durante unos segundos: Un cadáver colgando boca abajo, perforado y desgarrado por depredadores, con sus huesos expuestos a la vista.
—Es hombre que controlaba los cuervos...
Koda se cubrió los ojos, asintiendo con nerviosismo, mientras sus compañeros lo guiaban con cuidado, avanzando en la penumbra. La lluvia había comenzado a caer con fuerza, transformando el suelo en un barro resbaladizo que complicaba su paso.
Jiro hundió sus lóbulos en el fango, concentrándose en las vibraciones: A lo lejos y hacia adelante, percibió gruñidos y quejas débiles, mientras que detrás a la distancia volvía a sentirse el inquietante sonido chirriante de la gran masa negra; cual Tsuyu era conciente les seguía, helandole la sangre ante la incertidumbre.
Con cautela, Froppy avanzó sosteniendo una vara para detectar cualquier trampa en el camino y asegurarse de mantener al grupo lejos de esa presencia extraña. Finalmente, se detuvieron frente a lo que parecía una amplia madriguera oculta bajo capas de hojas y ramas secas, como si intentaran proteger algo en su interior.
Con la necesidad de encontrar refugio y la inquietud de que el lugar pudiera pertenecer a algún oso, el grupo se preparó para confrontar cualquier amenaza que pudiera surgir.
Tras despejar las hojas que cubrían la entrada, descubrieron una pequeña cueva subterránea, donde raíces retorcidas se asomaban entre las piedras y en el centro, se encontraba la asistente, cubierta con pieles de animales, sufriendo de lo que parecía un profundo terror nocturno.
A pesar de las advertencias de sus compañeros, Todoroki se adentró en la madriguera y con la luz que emanaba de su mano iluminó su camino, revelando a la mujer con el rostro bañado en frío sudor, con sus párpados moviéndose frenéticamente, mientras de sus labios escapaban leves alaridos por el miedo.
Sin dudarlo, Shoto decidió despertarla, consciente de que debía sacarla de esa pesadilla; accidentalmente ocasionando que su toque la levantara abruptamente, que al ser deslumbrada por la llama, la dejó temporalmente encandilada, viendo solo frente a ella 4 sombras dibujándose en la penumbra.
Sin embargo, su reacción fue lo que más sorprendió al grupo pues, se acorraló en el fondo de la madriguera como un animal asustado, comenzando a chillar con sonidos que no se asemejaban a ningún lenguaje humano, como si hubiera perdido la capacidad del habla.
Con el terror grabado en su rostro, y las lágrimas deslizándose por sus mejillas, intentó proteger su cara encogiendo todo su cuerpo en una zona oscura, para perderse en ella.
A pesar de los repetidos intentos de Todoroki y Tsuyu por sacarla de su trance, sus palabras parecían perderse en la distancia, incapaces de atravesar la barrera mental que la mantenía atrapada en su propio mundo. Por lo que, Jiro decidió intentar otra táctica; comenzando a tararear la melodía de la caja musical que había escuchado antes, que sabía le generaba un efecto calmante.
Poco a poco, su respiración comenzó a estabilizarse, sus hombros tensos se relajaron, y su mirada, antes perdida, encontró el fuego que Todoroki mantenía cerca de ella.
—Lo siento... No queríamos asustarte... Solo nos preocupaba que estuvieras congelada o con hipotermia; así que vinimos a buscarte —Dijo el joven, manteniendo la llama cerca de ella.
La mujer frotó sus brazos de nuevo, temblando no solo por el frío, sino para reconfortarse despues de un fuerte susto.
La lluvia golpeaba con más fuerza, y el viento bufaba como una advertencia de que lo peor estaba por llegar. La mujer secó las lágrimas que aún brillaban en sus mejillas, y agradeció con su voz apenas presente.
—La tormenta no se va a detener pronto. —Señaló Koda tratando de cerrar con las ramas de la entrada que volaron con el viento.
—No pueden salir así... —Dijo la peliblanca en voz baja. —Deben quedarse. —Invitó avanzando al ingreso, donde su cabello parecía no respetar la gravedad, brillando de un incandecente blanco, que fue acompañado de una centella que hizo presencia en la entrada, que en un parpadear se solidificó en un tapón oscuro, solo dejoles una ranura que permitía una ligera entrada de aire.
La energía que emitía el ser que cubría su entrada, provocó que Froppy se sintiera insegura, llamando a la peliblanca algo intimidada.
—Espere Yue... Esa cosa nos estuvo siguiendo... Creo que es mejor mantenernos alejados.
—No tienen de que preocuparse... Lo dejé para que resguardara su refugio... Debió seguirlos para cuidarlos... —Explicó con cierta ansiedad, que fue notada por uno de los estudiantes.
Todoroki tenía presentes las palabras de All Might, sobre como la mujer evitaba estar encerrada, y no soportaba estadias largas rodeadas de personas, por lo que dudó de la invitación.
—¿Está bien que nos quedemos? ¿Estás segura?
—No.
La breve pero tajante respuesta le dejó en claro que no era de su agrado la idea, pero era lo correcto. Por lo que en cierto modo, se sintió como un invasor.
—Lamento haberte despertado... —Dijo en un tono bajo, intentando no incomodarla más. —Lo vi prudente, noté que parecías tener terrores nocturnos.
—¿Terror nocturno? — Lo miró desconcertada.
—Es un trastorno del sueño que se caracteriza por un despertar repentino y aterrorizado. —Explicó Tsuyu.
—¿Y qué tiene de raro?
—Que no es normal...
—¿No lo es?
Un silencio denso cayó entre ellos. La asistente se envolvió aún más en las pieles, acurrucándose como si buscara protección, no solo del frío, sino de algo más profundo.
—¿Tienes algo que te atormenta?
—...
—Todos cargamos con un peso que no somos capaces de soportar... No tienes que responder si no lo deseas. —Añadió el joven, aumentando su temperatura corporal para emanar calor al refugio sin necesidad de una llama. —Pero, hablarlo algún día será el primer paso para sanar.
Ella lo miró brevemente una última vez, dejando escapar una lágrima antes de desviar la vista.
En un gesto silencioso, ofreció el manto de pieles a los 4 estudiantes, a lo cual Koda se veía perturbado al no querer usarla; mas no tenía otra opción si quería conservar el calor.
La calidez de Todoroki, sumado con el peludo cobertor, terminó por arrullar a los jovenes que esperaban bajara la tormenta para salir; dejándolos en un profundo sueño por su agotamiento.
La asistente, sin embargo, permaneció despierta por varias horas al continuar tensa y sintiéndose vulnerable. Sin embargo, el tiempo, la paz dentro de la madriguera y el desastroso sonido del viento, terminó por brindarle una inesperada sensación de seguridad; con lo que eventualmente, sucumbió al sueño apenas la tormenta comenzó a ceder.
