EXTRA 2
No es que fuera un sentimental, de hecho, siempre trataba de ver el mundo de forma objetiva y relegar sus propias emociones a un segundo plano, de esa manera estas no interrumpirían con las misiones; no obstante, esto no quería decir que no tuviera sentimientos. Él como cualquier otro humano, se emocionaba, lloraba, amaba, reía, se divertía y al mismo tiempo disfrutaba de cosas tan banales como un buen té y dulces, especialmente si iba acompañado de alguno de sus dos amigos.
En esta ocasión el objeto de su ligera emoción se debía al animal que reposaba en su brazo y que le observaba con reconocimiento. Los cuervos, dependiendo de la creencia eran considerados como emisarios de malas noticias, impuros, mensajeros de la muerte y la avaricia, descripciones que usualmente los tachaba y excluía de la sociedad; sin embargo, los que conocían estos significados, usualmente ignoraban que también eran sinónimo de protección, considerados como mensajeros y guías. Si se omitían estas descripciones y se daba enfoque solo a su forma física, se podía ver que eran aves grandes y hermosas, con un plumaje oscuro que, dependiendo de la luz, reflectaba en destellos, tonalidades azules y rojas.
Había tantas palabras para describir al animal que ahora representaría a su convocatoria, pero ninguna de ellas importaba realmente, lo que le había emocionado en secreto era descubrir que Shisui consideraba y poseía su mismo animal de invocación, un detalle que agregaba un plus al hecho que finalmente había firmado contrato con el pájaro.
— Es una sorpresa y al mismo tiempo un alivio que tengamos la misma convocatoria, creo que será más fácil enviarnos mensajes secretos —comentó casualmente Shisui, quién no había despegado su vista del animal que aún reposaba encima del brazo del joven Uchiha — Si hay una emergencia, solo tienes que convocar a uno de ellos en específico y enviarlo hacia mí.
— Ojalá hubiera posibilidad de hacer una contra invocación, sería más rápido. — Itachi acarició el cuello del animal quien batió las alas en reconocimiento.
— Hay una forma, pero supongo que podemos ultimar esos detalles luego —respondió el mayor, ahora mirando hacia el centro del campo de entrenamiento, donde el pastizal aún se conserva intacto, sin signos de batalla o entrenamiento previo.
Sin necesidad de preguntar, Itachi comprendió lo que en ese momento pasaba por la cabeza de su amigo. La vista de aquel campo en perfecto estado era el claro indicativo de la evidente ausencia de su amiga, quien de haber estado con ellos esa tarde seguramente hubiera deformado esa hermosa visión y lo hubiera transformado en un paisaje irregular e inestable. Ambos sabían que la ausencia de la joven de cabellos rosa se debía a su participación en una misión con su equipo genin; ya llevaba una semana ausente y para ellos en el momento les era inevitable no sentir un pequeño pinchazo de ansiedad, incluso si sabían que ella probablemente estaría bien.
Esta era la vida del ninja después de todo, vivían para apoyar el pueblo, protegerlo y ayudarlo a crecer, no obstante, este trabajo les hacía dejar su vida a disposición de la aldea, así que salir de misión nunca tenía garantizado que volvieras en una pieza. Solo podían confiar en sus capacidades, en el desarrollo de ellas y en su juicio al no bajar nunca la guardia; de esta manera, su cabeza aun permanecería sobre su cuello y sus órganos vitales sin perforaciones o lesiones incurables.
— Estaba pensando en pedirle al tercero que los deje a mi cuidado en la próxima misión —comentó Shisui como quien habla sobre el clima.
Itachi, un tanto sorprendido por las palabras, dirigió su mirada hacia el mayor en un intento de cuestionar su repentina decisión, sin embargo, al ver su expresión ausente y casi anhelante lo comprendió. no era un deseo precipitado, ni que hubiera aparecido de la noche a la mañana, contrario a eso, la decisión se notaba que había sido meditada con cuidado. No podía culparlo, pero tampoco podía comprender del todo sus razones, después de todo esa era su realidad, no siempre podrían estar juntos.
— Shisui... ella...
— Se lo que piensas Itachi, pero tengo una corazonada para el futuro —interrumpió Shisui, ganándose una mirada de confusión, por parte del niño, entonces el adolescente se apresuró a aclarar — Cómo decirlo, estoy prácticamente seguro de que eventualmente seremos emparejados en el mismo equipo, así que deseo que desde ahora podamos demostrar nuestra sinergia.
— ¿Crees que Sakura desea algo así? Es probable que se haya acostumbrado a sus compañeros. — Distrayéndose con su invocación Itachi decidió ignorar el sentimiento que le producía decir aquellas palabras; había estado tratando de suprimir la sensación asfixiante que pulsaba en su garganta cada vez que pensaba en esta posibilidad.
Viendo la reacción engañosa del menor, Shisui sonrió internamente. Podía ser que el niño fuera un genio en las artes ninja, incluso su potencial analítico era alto para alguien de su edad, sin embargo, en cuestión emocional, el chico era bastante torpe, enfocado simplemente en mentirse a sí mismo para conseguir ignorar como se sentía en la realidad, tratando de ser objetivo en cuestiones donde la reprimir emociones solo estorbaba. — Eres un mentiroso muy entrenado ¿no? — Soltó el Uchiha — No quieres admitir que te preocupa que ella se aleje demasiado.
— Eso no es cierto —gruñó Itachi en respuesta.
Era fácil reconocer en dónde desembocaría toda esa conversación, un desenlace incómodo y poco productivo en su humilde opinión, aunque no tan poco innecesario. — Sakura siempre ha sido libre de escoger a donde ir, no es como si el haberla conocido la hiciera de nuestra propiedad. — Él lo sabía, los sentimientos posesivos que marcaba su sangre eran fácilmente manipulables; no era prudente mantener sentimientos desembocados en las personas externas, ellas podían desaparecer con facilidad.
Shisui bufó por una respuesta tan cruda, sabía perfectamente que eso no era lo que realmente pensaba el niño, no obstante, su terquedad era absurda en este caso. Quién más disfrutaba de la compañía de la peli rosa, era Itachi, de eso no le cabía duda alguna. — Ella no ha perdido su libertad, pero tampoco es como si fuéramos a dejar que un par de niños la arrebaten de nosotros. Después de todo... sé que también piensas y sientes que sin ella nuestro grupo está incompleto, así que solo tenemos que asegurarnos de que no se vaya demasiado lejos. — Shisui tomó el final de la cola de caballo de Itachi y la movió entre sus dedos momentos antes de añadir — su equipo aun no lo sabe, pero en el momento en que se percaten del tipo de persona que es ella, seguramente no desearán dejarla ir, si llega ese momento... probablemente tus palabras te saldrán amargas.
-0-
Pegajoso, húmedo y caluroso, así era como se encontraba el ambiente en aquel bosque y así era como habían terminado los tres genin luego de haber conseguido escapar de un ataque furtivo de algunos bandidos.
Sus órdenes habían sido explicitas, no debían entrar en un enfrentamiento directo hasta que supieran la ubicación de su cliente; claro que eso fue una tarea complicada al Hayato y Tenryu tener más sangre caliente en la cabeza que pensamientos racionales, por eso, ella había tenido que valerse de su propio ingenio para convencer a los dos niños de que fingieran ser solo un par de civiles sin talento que pasaban por allí, claro que eso les había llevado a gastar más energía de la necesaria para escapar de sus enemigos.
— Pudimos... simplemente... acabar con ellos... e interrogarlos —comentó Tenryu entre jadeos, apoyándose contra un robre y manteniendo su rostro hacia el cielo.
— Idiota... ya escuchaste a la enana... un... movimiento en falso... y nuestro cliente estará... muerto —refutó Hayato, quien estaba sentado y encorvado sobre sus rodillas, manteniendo su cabeza suspendida solo un poco más arriba de ellas.
— ¿Desde cuándo... debemos hacerle caso...a ella? — Replicó el muchacho, clavando su mirada sobre la miembro más joven del equipo, quien, aunque estaba agotada por la carrera que había emprendido, aun se mantenía en pie, apoyándose solo con su mano sobre el tronco de un abeto.
— Ken-sensei aún está buscando el paradero de nuestro cliente —murmuró Sakura mientras se pasaba el dorso de la mano libre por la frente. — Los bandidos sospechan que estamos cerca, así que, si sus camaradas que están haciendo patrulla no regresan o nos descubren, podrían terminar matándolo antes de que consigamos llegar a él. Es por eso que el sensei nos pidió que guardáramos nuestros protectores y porta shuriken.
Tenryu chasqueó la lengua irritado y luego se permitió caer completamente contra el suelo —pues haber ideado otro plan, estar corriendo como niños indefensos es humillante —gruñó el muchacho, —somos ninja estamos entrenados para el combate.
— Te equivocas —dijeron Hayato y Sakura al tiempo.
La sorpresa por la respuesta simultánea no se hizo esperar, no obstante, luego del intercambio de miradas entre los dos involucrados, el pelinegro tomó la palabra — : Los ninja también realizan misiones de espionaje e inteligencia, no solo sirven para la lucha en el campo, si no posees estas habilidades, entonces eres un ninja incompleto, prácticamente mediocre. — la reacción agresiva fue inmediata, Tenryu, contradiciendo sus acciones anteriores se levantó con rapidez y comenzó a dirigirse hacia el pelinegro que, aceptando su reto, también se levantó para enfrentarse a él.
— ¿Quieres ver cuál de los dos es un ninja mediocre? — Profirió estrechando la mirada — Apuesto a que piensas que estas bien pero realmente lo que puedes hacer en comparación con tu clan es mínimo, ni siquiera es que puedas hacer más que tu clan, solo ver como cayeron bajo los Uch...
Tenryu no consiguió finalizar sus palabras, ya que Hayato se había lanzado hacia adelante y le había golpeado en el rostro, su expresión transformada en una combinación de ira y odio. Sakura sorprendida por las acciones de sus compañeros se irguió, esperando el momento en caso de que tuviera que intervenir en la pelea. — ¡Tú no sabes nada! Y recomiendo que cierres la boca antes de que yo lo haga por ti —soltó el pelinegro, dando un paso al frente, sin despegar su vista del rostro de su compañero, que inicialmente se mostró sorprendido, pero luego de superar el shock inicial, se enfrentó al chico, plantándose de frente a él a pocos centímetros y devolviendo la fiera mirada.
— ¿Te ofende? Mira quien, hablando de ser mediocre, cuando ni siquiera puedes guardar tus propias emociones cuando se menciona el tema. — La tensión crecía con creces entre los dos muchachos; era evidente que en cualquier momento terminarían explotando y luchando entre ellos.
Sakura les observaba perpleja, recordando una situación similar protagonizada por sus dos viejos compañeros de equipo. Sabía cómo algo así podía dañar la poca convivencia que tenían, sabía cómo esto podría traer repercusiones en su trabajo en equipo, pero lo que más estaba presente era el sufrimiento que a futuro les podía causar. No tenía idea de lo que estaban hablando, algo que le hizo sentir impotente, tal y como cuando ignoraba todo el sufrimiento por el que habían pasado Sasuke y Naruto, pero solo podía estar de espectadora, esperando que no terminaran matándose. Odiaba sentirse de aquella manera, pero aun no sabía cómo detener la riña que en esos momentos se estaba desarrollando frente a sus ojos, sea lo que fuere, si aquello empezaba a ir demasiado lejos no tenía dudas de que saltaría al frente y buscaría frenarlos, así fuera a golpes.
— Tenryu... no eres quien, para hablar, tú que vives amargado porque una niña es mejor ninja que tú, estas tan celoso del crecimiento de ella... y te sientes tan impotente que no consigues tragar entero, solo viéndote como alguien inferior sin conseguir superarla. Eso es más patético.
La reacción no se hizo esperar; en un parpadeo ambos chicos estaban tirados en el suelo, consecuencia de los golpes que se lanzaron momentos antes. Tenryu había sido el primero en moverse, listo para proporcionarle una patada al pelinegro, pero Hayato quien había visto la acción venir, había buscado contraatacar girando su cuerpo a tiempo como para conseguir re-posicionarse y lanzar un embate con su propia pierna, directamente al rostro de su compañero, no obstante, la acción apresurada rompió su equilibrio con el balanceo, lo que provoco que luego de conectar el golpe cayera de espaldas, al igual que su compañero. — Idiota... ya verás —gruñó el peli café, mientras limpiaba el hilo de sangre que salía ahora de su labio partido.
— Eso digo yo... si quieres pelea... te la daré. — Hayato se levantó con toda la intención de abalanzarse sobre el muchacho, pero antes de conseguirlo, fue jalado desde la parte trasera de su camisa, alejándolo de su compañero.
Al mismo tiempo Tenryu era apresado en el suelo por una furiosa kunoichi de cabellos rosas, que cansada de la pequeña refriega finalmente intervino, mostrando su claro enojo en sus acciones. — ¡Basta ustedes dos! Entiendo que nos llevemos del todo bien, pero esto ya es demasiado —soltó la joven dedicándole a cada uno una mirada mordaz, pero que, en la profundidad de esta, estaba envuelta por una sombra de dolor y miedo; algo de lo que solo Hayato fue consciente cuando la miro. — Estamos en medio de una misión y sé que estamos cansados de correr esperando ordenes, también que las cosas estén tan tensas e incluso cada uno carga con sus propios demonios, pero este no es el lugar ni el momento para resolver esas diferencias. — En ese momento la peli rosa miro a Tenryu específicamente y añadió — Tocar una fibra sensible respecto a la familia es algo muy bajo, y eso es algo que no permitiré Tenryu. Sé que no te caigo bien, sé que no puedo hacer nada para evitarlo a pesar de que lo desee, pero al menos por ahora ¿Podemos trabajar como un equipo? No pido que saltes en frente de mi a protegerme, tampoco digo que yo sea la mejor kunoichi y que puedo cargar con todo... lo que si digo es que para las misiones que están por delante nos necesitamos para cubrir nuestras falencias, de las cuales sé que yo principalmente tengo muchas. No manejo un elemento tan bien como ustedes, mi resistencia es menor... para mi estilo de pelea, incluso si tengo algunas ventajas por mi estatura, también tengo otras dificultades en cuanto a acercarme y crear oportunidades de ataque. Si no estuviéramos los tres juntos las misiones hubieran sido un desastre, piensen en eso antes de decidir botar por la borda nuestro trabajo en equipo.
Jadeando la joven kunoichi terminó su discurso. Había hablado tan rápido y con tanta convicción que incluso había desconcertado a Tenryu, algo que permitió finalmente ver en su rostro una expresión diferente, sin embargo, cuando se recuperó de su estado de aturdimiento apartó el rostro y volvió a mostrarse tenso. — Eres demasiado escandalosa —comentó Hayato, que a diferencia de su compañero se acercó a la joven, poso sus manos en los cabellos de ella y en un audaz movimiento revolvió las hebras rosadas.
— Pero ¿qué...? ¡Hayato! —reclamó la pequeña girándose para enfrentarse al pelinegro, claro que su molestia se evaporó al ver que el niño le miraba con alegría y una amplia sonrisa, un evento que nunca pensó que vería, pero que movió sus entrañas con emoción.
— Llorona —dijo con casualidad, ahora siguiendo de largo, para detenerse frente a Tenryu — Creo que si la enana nos está reprendiendo significa que estamos fallando como ser los que guíen este grupo, aunque sea debemos ser capaces de llevar la delantera en madurez ¿También lo sabes no es así? Da asco escuchar a Sakura soltando regaños por nuestro comportamiento. Así que retiro lo dicho Tenryu, lamento lo que dije... la verdad es que eres una molestia con esa actitud, pero como ninja no hay mucho que se pueda criticar, lo cual es realmente estresante. — El pelinegro hizo un mohín de enfado, y al instante gano la atención de sus dos compañeros.
— Tu eres el molesto, siempre actuando como si lo supieras todo... —murmuró por lo bajo el peli café antes de mirar a Sakura a quien le dijo — No.… no me caes bien, y tampoco es como si eso fuera cambiar en un futuro próximo, siempre tan perfecta en todo y actuando como la líder cuando no completaste ni la mitad de los cursos para graduarte; pero sé que si tuviera que dejar mi vida en tus manos sin lugar a dudas sé que te meterías en medio para salvarme, lo cual es aún más irritante.
Sakura parpadeó confundida por esto y se preguntó dónde cabía la lógica en la respuesta de su compañero, ¿La odiaba porque era confiable? No tenía sentido, no lo había en ningún punto una relación con aquello, pero se dijo que a veces ese tipo de relaciones eran inevitables. La misma amistad de Naruto y Sasuke era irracional, ambos eran tan diferentes, pero era inevitable que de la misma forma en que se llevaban mal, también se llevaran bien. — Supongo... que tomare eso como un alago —contestó la joven, haciendo un puchero — de todas formas tenemos que regresar... Ken-sensei debería informarnos el estado de la situación pronto, así que si nos demoramos en regresar es probable que piense que nos ocurrió algo.
— Técnicamente si nos ocurrió algo — murmuró Hayato mientras ayudaba a Tenryu a levantarse y veía como la joven comenzaba a adelantarse.
— Ella no va a caer en cuenta de eso, incluso con lo lista que es también suele ser demasiado despistada — gruñó en respuesta el peli café aun sin moverse y manteniendo la mirada fija en la espalda de la niña, que ahora estaba fuera de su rango de audición.
Aprovechando que la niña ya no podía escucharles Hayato se dirigió a su compañero con un poco de casualidad, pero teniendo cuidado para no tocar una fibra sensible que pudiera arrancar el poco buen humor que aún conservaba. — ¿Por qué no eres honesto con ella? Se lo que piensas al respecto, y aunque sé que no se puede hacer mucho para cambiar los hechos pasados... —Tenryu sonrió con amargura antes de que su compañero consiguiera terminar la frase, e interrumpiéndole dijo — : Tu estas en el mismo barco que yo, no puedes dejar el pasado donde deberías, así que no me sermonees Hayato, yo no cambiaré mi posición en cuanto a ella, incluso si sigue pensando que es algo personal, de hecho, así está bien, no quiero que me mire igual que los demás.
— No eres el único que envidia su libertad, pero...
— Se lo que quieres decir. De todas formas, somos un grupo disfuncional y eso es difícil que cambie. — A pesar de que decía esto, el pelinegro sabía lo que esto no era verdad, incluso con todos los problemas que presentaban cuando estaban juntos, en el momento de actuar podían a llegar a ser un verdadero equipo, solo había que ver cuando conquistaron la prueba de genin, con la apropiada coordinación y conociéndose mejor podían llegar a hacer grandes cosas.
— Si tan solo esos dos no estuvieran todo el tiempo con ella. — La mirada de Hayato se oscureció mientras seguían a la pequeña kunoichi. Sabía bien quienes eran las personas con las que mayor tiempo pasaba la niña, y también que ellos eran endemoniadamente celosos, incluso si uno de ellos pareciera indiferente la mayor parte del tiempo; los Uchiha no podían evitar ser posesivos, eso estaba en su sangre y era uno de los rasgos que más odiaba, pero al mismo tiempo compartía. — Al final, tenemos que sacar provecho de que somos equipo, esa es nuestra ventaja Tenryu, la única que tenemos para que ella permanezca con nosotros.
-0-
Deberían haberse imaginado que eso de algún modo saldría mal, aunque al menos no fue peor de lo pudo haber sido. Como sea ahora mismo los tres genin se encontraban en medio de una situación que hubieran decidido evitar a toda costa. Estando espalda con espalda sus ojos viajaban de un lado a otro, esperando pacientemente a que el enemigo se mostrara o atacara primero; de una u otra manera estaban en desventaja, así que solo les restaba ser cautelosos y cubrir cada uno de sus puntos ciegos. Habían sido descuidados, adentrarse de esa forma en terreno enemigo sin prestar la suficiente atención... eso era un error que un novato cualquiera podía cometer, pero ellos se suponía que eran mejor que eso; de no ser porque Tenryu sintió el peligro probablemente alguno de ellos en este momento estaría muerto.
— No parece que vayan a atacar pronto —murmuró el peli café, mientras se agazapaba un poco más y afianzaba su agarre sobre la kunai que sostenía.
— Están tratando de desgastarnos, al menos mentalmente. Al ser más jóvenes probablemente estén tratando de asegurarse que cometamos un error, no hay peor humillación que ser asesinado por ser impulsivo —dijo Hayato.
— Es un juego de voluntades, quien se mueva primero puede que ponga a su equipo en una precaria situación. En este momento, su ventaja táctica es que están ocultos, si ellos atacan descuidadamente y nosotros logramos contraatacar revelarían su ubicación, lo que nos daría una oportunidad de ataque, sin embargo, esto también es una desventaja ya que no conocemos las técnicas enemigas, un enfrentamiento mal planteado...
— Ya lo sabemos Enana. — Tenryu interrumpió a la joven Kunoichi, quien rodó los ojos ante la falta de cooperación del muchacho. — Ahora lo que debemos pensar es como conseguiremos tomar la ventaja.
Con posibilidades tan escasas y muy poca información del enemigo, las ideas que se les ocurrían eran limitadas, no había forma de saber si lo que harían podía ayudarlos o perjudicarlos, pero el quedarse esperando tampoco era buena idea. ¿Qué hacer? Los tres estaban pensando en lo mismo, pero al final el único que tomo una decisión fue el pelinegro. No les serviría de nada esperar a que atacaran, tampoco les serviría de nada confrontarlos directamente y menos si no sabían dónde estaban, así que necesitaban despejar el camino y posicionarse. — Sakura... — murmuró suavemente el chico y evitando mover demasiado los labios, queriendo prevenir la lectura de labios en caso de que algún enemigo pudiera hacerlo. — ¿Qué tanto crees que puedas afectar el terreno?
La joven Kunoichi miró de reojo a su compañero con una mezcla de confusión e intriga ¿Qué planeaba? — Yo... no comprendo que buscas al preguntar aquello. — Hayato rodó los ojos y contuvo entre sus labios un comentario mordaz, no era el momento para pelear entre ellos. — Solo responde, si cubre lo que estimo te lo diré —gruñó en respuesta.
— Si uso una gran cantidad de chakra podría destrozar cien a ciento cincuenta metros a la redonda, pero mis reservas se verían muy afectadas si hago tal cosa. — Nuevamente la joven observó a su compañero y concluyó que lo que sea que estuviera planeando en esos momentos, solo podría significar próximos problemas. — No estarás pensando...
— Necesitamos tomar una mejor posición estamos en un mal sitio, pero no podremos hacerlo si continuamos esperando... y antes de que preguntes, he tomado en cuenta que nuestro primer ataque puede ser peligroso, pero en esta situación no tenemos otra forma, tu técnica nos da ventaja táctica si la podemos aprovechar, también los despistará y...
— Y hará que se revelen... no tendrán tiempo de una reacción anticipada porque estarán ocupados con la sorpresa del ataque —completó Tenryu en un suave murmullo — Hazlo Enana, si tratan de atacar yo los detendré con un ataque de viento, una vez localizados será más fácil saber a dónde apuntar, y si te desmayas siempre esta Hayato para cargarte.
— Ustedes... —respondió en un gruñido la joven, pero tenía que admitir que era un mejor plan que quedarse allí esperando, además... ellos nunca esperarían mayor cosa de una niña pequeña como ella, su cuerpo no parecía tener la integridad física como para ejecutar un ataque de esa magnitud. Realmente podría forzar el impacto un poco más, o al menos eso sería posible si no estuviera aun regulando su chakra y ahorrando la mayoría para el sello tras su frente. — Mas les vale aferrarse con fuerza, no prometo que no nos afecte también así que traten de mantener el equilibrio usando su chakra para adherirse a la tierra.
— No somos tontos, lo sabemos. — Incluso con la respuesta, la voz de Tenryu temblaba, él no lo admitiría que temía a la fuerza de la chica, sin embargo, decir que lo hiciera era una cosa, experimentar la facilidad con la que los pequeños puños podían demoler montañas era otra; no había cosa más contradictoria que verla actuar en batalla y eso era una de las cosas que odiaba de ella.
Con un suspiro resignado Sakura retrocedió un par de pasos, quedando en medio de sus compañeros, rompió su postura defensiva y sacó los guantes que guardaba en su bolsa trasera, acomodándolos rápidamente sobre sus pequeñas manos. Hablar del tema no serviría de nada, en esta ocasión la niña tenía que concederle a Hayato que su lógica y plan eran la mejor opción, incluso si personalmente no le gustara mostrar sus habilidades tan rápido, ya que perdían el factor sorpresa para un ataque directo. Con una respiración profunda, relajó todo su cuerpo y sin pensarlo por más tiempo atacó en medio de un grito de guerra, con todo lo que podía contra el suelo, provocando al instante el curso de catástrofe más alto que hasta la fecha hubiera provocado en ese pequeño cuerpo.
Los arboles a su alrededor se levantaron por algunos segundos de sus lugares y luego comenzaron a caer sobre los trozos de tierra que se habían levantado a su alrededor, siendo la epitome del caos el centro donde el pequeño equipo se encontraba reunido. No paso mucho tiempo para que del terreno brotaran las sombras de sus atacantes que trataban de huir de la destrucción y se escucharan los quejidos de aquellos que habían quedado atrapados en medio. Tenryu quien era el que mejor percepción tenía, localizó sin problema las alteradas firmas de chakra y al instante lanzó la técnica de viento que había estado practicando desde hacía varias semanas, asegurándose de apuntar correctamente en los puntos donde había mayor probabilidad de conexión con el enemigo. Ráfagas afiladas de viento se dispararon, volando y cortando no solo los árboles que había al rededor, sino que de igual forma provocaron gritos de dolor entre los bandidos que les rodeaban y agitaron las ropas y cabellos de sus compañeros, que consiguieron agacharse para evitar quedar entre el fuego cruzado de Tenryu.
— ¡Moveos! — profirió Hayato cuando se aseguró de haber atrapado en su rango de visión a cada uno de los enemigos y ya tenía una aproximación de la cantidad casi exacta de ellos.
En medio de la abrumadora confusión que se provocó, los tres jóvenes salieron disparados hacia el sur del bosque, donde se levantaba una pendiente inclinada, de la que sobresalía una gran porción de tierra como un pico afilado y curvo hacia abajo. Sus enemigos no tardarían en recobrarse de su improvisado ataque, era por eso que el pelinegro se apresuró a entretejer las señales de mano del próximo Jutsu que usaría contra sus perseguidores, asegurándose de prepararse para ejecutar la siguiente parte de su improvisado plan.
El sonido y las alteradas firmas de chakra que se aproximaban a ellos les alertaron del peligro que se aproximaba. Tal parecía que el ataque que había ejecutado la joven de cabello rosa y el remate que proporcionó Tenryu, había roto el control sobre sus emociones y había conseguido hacerlos enfadar; una clara ventaja para ellos que aun mantenían sus nervios bajo la superficie y podían tratar de usar tal desequilibrio a su favor. Los tres sabían lo que tenían que hacer, conseguir que sus enemigos se juntaran en un solo lugar para mantenerlos a la vista y conseguir aprovechar un ataque en conjunto, podía ser una opción tentadora y completamente racional, sin embargo, también podría traer consecuencias contraproducentes para ellos, al permitir que sus defensas también se elevaran. Sus únicas posibilidades yacían, en lo bien que ejecutaran sus próximos movimientos, incluso si era arriesgado, para salir vivos de esa situación tenían que intentar algo arriesgado y que seguramente les traería luego una reprimenda por parte de su sensei.
Cuando los árboles se terminaron Tenryu y Hayato se abrieron hacia los lados, dejando a Sakura sola cuando finalmente arribo en su destino; no obstante, a pesar de que esto sus enemigos lo tomaron como una oportunidad para atacar a la que se veía como el eslabón más débil, realmente era todo parte de su pequeña treta. Sabían que irían a cazar a la niña de cabellos rosa, ya que ella en esos momentos poseía el chakra más bajo de los tres, claro que, en su defensa, ellos parecía que aún no se habían percatado de que la chiquilla era una maestra en el control de chakra, así que tener pocas reservas, no significaba que estuviera indefensa.
El primer ataque que sobrevino para la joven kunoichi fue un grupo de fuma shuriken, que le rodearon por ambos lados. Sakura siendo a través de la táctica que trataban de implementar en ella, rodeó sus manos con chakra, sirviendo como un manto protector; entonces al tiempo que las armas llegaban hasta ella, giró su cuerpo noventa grados, y simultáneamente en su movimiento, con precisión clínica golpeó justo en el borde de las cuchillas, desviando la trayectoria de las shuriken gigantes y consiguiendo que pasaran una por debajo y otra por encima de ella. Libre del peligro esta vez se permitió terminar su movimiento con un giro hacia atrás que le permitió caer sin problemas contra la superficie vertical del acantilado.
Ahora podía ver claramente a sus oponentes, cada uno venía armado y listo para presentar batalla, algo para lo que sus compañeros y ella estaban ya preparados, en medio de una sonrisa de complicidad, no perdió más tiempo y aprovechando lo impredecible de su siguiente acción, reunió una pequeña cantidad de chakra en sus pies justo antes de abalanzarse en una explosión de velocidad sobre el renegado más cercano, que sorprendido por la acción no consiguió reaccionar a tiempo para detener el puñetazo que la chica le propinó en el rostro, haciéndole volar varios metros por el bosque antes de quedar completamente inhabilitado, luego de chocar contra un alto roble.
Los otros cuatro miembros, aunque estaban algo aturdidos, no dudaron en abalanzarse sobre la niña. Estas acciones les habían hecho olvidar que Sakura no había llegado a hasta allí sola, por eso no fue difícil que dos más fueran golpeados paralelamente por Hayato, —quien habiendo reunido chakra eléctrico en su puño entumeció cada nervio de su contrincante—; y Tenryu, que a diferencia de su compañero prefirió usar un ataque a distancia, controlando pequeñas ráfagas de aire que terminaron por llenar a su oponente de profundos, pero no letales cortes.
Dos más, habían conseguido percatarse del peligro y eran los únicos que quedaban. Ambos empuñando una ninjato se lanzaron una corta mirada antes de lanzarse contra los menores, solo que esta vez asegurándose de lanzar al tiempo una breve distracción de kunai, que los niños tuvieron que desviar con sus propias herramientas ninja. Su velocidad siendo menor que la de los dos renegados, les causo una gran desventaja en el momento de esquivar los embates, lo que ocasionó que Tenryu consiguiera un corte en su antebrazo, Hayato en su hombro y Sakura en su pierna derecha.
La joven se tambaleó unos pasos hacia atrás ante el repentino dolor, justo cuando los dos enemigos estaban nuevamente en movimiento, esta vez dejando sus armas de lado y formando sellos para lanzar un ataque combinado de fuego contra los tres menores. Con el peligro inminente que les sobrevenía los dos chicos fruncieron el entrecejo mientras sus pequeños cuerpos comenzaban a moverse tratando de alejarse de la gran llamarada, no obstante, a pocos metros de comenzar su huida se dieron cuenta que el miembro más joven del equipo no les estaba siguiendo.
Alarmados giraron al tiempo para ver a Sakura arrodillada sobre la misma rama que la habían dejado, con el fuego prácticamente sobre ella como un anunciador de muerte segura. Hayato no lo pensó demasiado y saltó en dirección a la niña, tratando de acortar el camino que ya había recorrido, pero, tanto para él como para Tenryu que le seguía de cerca era evidente que no llegarían a tiempo; un pensamiento desesperante que abrumó sus corazones en aquellos segundos desesperantes cuando vieron como las llamas envolvieron a la joven.
Ahora estáticos en su lugar sin poder creer lo que acababa de pasar sintieron la angustia posarse en sus pechos y atravesar cada célula de su cuerpo. El sentimiento de venganza estaba por explotar en ellos cuando repentinamente, el chakra de la chica se encendió y quemó como una antorcha, al tiempo que las llamas se apagaban en una explosión de vapor caliente que les llevó a cubrirse contra los árboles.
— ¡Hayato! — Profirió su compañero para luego señalarle la dirección donde anteriormente habían visto a la niña.
Inmediatamente el pelinegro giró y se sorprendió al ver un enorme dragón de agua que con sus fauces abiertas se había lanzado contra los dos renegados, que al igual que ellos, absorbidos por el repentino contra ataque fueron lentos en reaccionar y fueron golpeados con rudeza por la creación de agua. En ese mismo momento, su cuerpo se movió automáticamente, sabiendo exactamente lo que tenía que hacer a continuación, así que corriendo nuevamente se acercó lo suficiente a la escena y luego, tocando el final de la técnica de agua, evocó en sus manos una corriente eléctrica que usó como complemento en el ataque de la chica, causando así el daño que finalmente inhabilitó a sus enemigos.
Entre jadeos y algo de dolor el pelinegro giró con una sonrisa hacia sus compañeros, pero otra vez fue tomado con la guardia abajo cuando observó como la peli rosa se desplomo cómo una roca y cayó por un lateral de la rama. — ¡Sakura! — gritaron ambos niños al tiempo en que se lanzaban por ella, y estiraban sus manos para tratar de tomarla.
Fue el pelinegro que finalmente consiguió aprisionar su muñeca y jalarla hacia él abrazándola contra su pecho y tratando de cubrirla del impacto con su propio cuerpo, no obstante, antes de que alguno de los dos llegara a tocar el suelo, su tobillo fue envuelto con una soga y en un doloroso tirón que se extendió por toda su pierna, su avance fue cortado en seco, quedando la tierra a solo unos centímetros de distancia.
Tenryu suspiro de alivio desde arriba, mientras empezaba a bajarlos lentamente, hasta que ya estuvieran seguros en tierra firme. — Buena atrapada —gruño el peli café, antes de saltar desde su lugar y caer junto a sus dos compañeros.
— Esa es mi línea — murmuró Hayato entre jadeos, sin soltar el pequeño cuerpo alrededor de él, que inerte, permaneció ajeno ahora a toda conversación de sus compañeros.
— No esperé que realmente consiguiera ejecutar esa técnica, ha estado practicándola por días, y siempre salieron chorros diminutos. — fue el turno de Tenryu de sentarse y observar la escena con el alivio corriendo por su joven cuerpo.
— Sakura nos está haciendo quedar mal —se burló el pelinegro, apretando con un poco más de fuerza a la chica y pasando sus manos por sus cortos cabellos rosa, como una suave caricia en son de alivio de haber llegado a tiempo. — tenemos que ponernos más serios si no queremos que nos deje atrás.
— Imagino que ella es la que más se siente presionada por sobresalir —soltó Tenryu, esta vez apartando la mirada y concentrándose en sus alrededores, buscando posibles enemigos ocultos, pero estaba tranquilo, — Después de todo sus dos mejores amigos son unos estúpidos genios, incluso más que ella. Eso abruma cualquier intento de ir a tu ritmo.
— Mira quien habla, ¿Acaso no te la pasas entrenando para que Sakura no se lleve todos los golpes?
Tenryu gruñó por la pregunta retórica y en cambio se puso en pie, dispuesto a marcharse del lugar, — Este tema es ridículo, y además tenemos que reunirnos con el sensei, apuesto que ya sabrá que nos hemos encontrado problemas y ahora estará dispuesto a darnos un sermón.
Hayato sonrió con burla, pero no comento más sobre el tema, en cambio lentamente se sentó mientras se aseguraba de no maltratar a su durmiente y agotada compañera de equipo. — Tienes razón, pero… principalmente deseo más terminar pronto con esto, no quiero tener que lidiar más tiempo con nuestro objetivo y apuesto que la enana apreciará que la dejemos descansar.
— Sí, si ya se lo que está en tu cabeza "hizo un trabajo excelente", Cállate y vámonos —gruñó el peli café, sacándole con ello una nueva carcajada a Hayato, que finalmente de pie, acunaba contra su pecho a la kunoichi durmiente mientras emprendían el viaje de regreso.
-0-
Ken casi no podía creer que esos tres hubieran conseguido enfrentar a sus enemigos y solo resultar con uno de sus miembros escaso de chakra y los otros dos con heridas leves. Era increíble lo que ese equipo tan poco cooperador en los entrenamientos y que aún poseía una gran cantidad de roces en su convivencia, consiguieran tal hazaña. Además, su miembro más joven había conseguido ejecutar con precisión y potencia, una técnica que apenas hacía unas semanas le había enseñado, y que usualmente requeriría un entrenamiento exhaustivo, gran cantidad de chakra y en su defecto que hubiera una fuente de agua alrededor para conseguir emplearla de forma tan precisa; no obstante, ella lo había conseguido solo con su control y la forma asertiva en que empleaba su chakra.
Podía enumerar la gran cantidad de habilidades que había demostrado la pequeña, pero eso no quería decir que no hubiera visto los talentos innatos de sus otros dos estudiantes, que, aunque parecían chocar mucho con la niña, podían complementar su trabajo en equipo cuando conseguían ponerse de acuerdo. Tenryu aunque era el más orgulloso y de el temperamento más huraño, también era quien se preocupaba más por sus otros compañeros, aunque eso parecía que no lo admitiría nunca; Dentro de sus habilidades recaía una gran capacidad como ninja sensor, aunque su progreso como tal aún estaba en desarrollo y su alcance se limitaba a al menos unos mil metros a la redonda; su shuriken jutsu tampoco era malo, solo faltaba pulirse en los cálculos que efectuaba pero en general conseguía muy buenos resultados cuando lo deseaba, además de todo esto su taijutsu era para tener en cuenta; incluso sin la potencia de ataque que tenía Sakura conseguía dar buenos resultados e incluso superar a la joven en la gran mayoría de casos, solo que ella al conseguir un rápido juicio podía emplear los elementos a su favor invirtiendo la situación; no obstante, de los tres quien mejor manejaba las técnicas cuerpo a cuerpo era Hayato; este último contaba con los dos elementos de sus compañeros y un poco más, resaltando entre los principales, un buen juicio, velocidad, agilidad, precisión en sus contraataques, alta defensa y potencia, sumando a todo esto, su capacidad con las técnicas elementales siempre le servía como un soporte añadido a sus ataques directos lo que en un futuro si conseguía refinar sus habilidades lo volvería un ninja mortal.
Estaba orgulloso de sus estudiantes, ahora más que nunca que había comprobado que incluso aunque fueran un grupo tan disparejo, en los momentos de peligro se apoyaban mutuamente, llegando superar obstáculos que un chunin incluso vería complicado. No obstante, eso no quería decir que no iban a recibir un castigo por su acto osado, aunque eso lo dejaría para cuando el miembro más joven de su equipo regresara del mundo de los sueños en el que se había sumergido de forma forzada. Hasta entonces los otros dos podrían estar tranquilos, tal y como se mostraban en esos momentos en que estaban tan cerca de la aldea y donde sus rostros mostraban la emoción de finalmente llegar a casa.
— Al fin, pensé que esto nunca terminaría —gruñó Tenryu en el momento en que finalmente cayeron frente a las puertas de la aldea, donde se estiró con todas sus fuerzas, permitiendo que cada una de sus vértebras se reacomodaran luego del largo viaje . — Ahora solo queda ese reporte.
— Y que dejen a su compañera en su hogar, ¿no es verdad? ¿o esperan dejarla olvidada? — pronunció el hombre con una sonrisa escalofriante que hizo sobresaltar a los dos chicos.
— N-nadie dijo que íbamos a dejarla por ahí — respondió Hayato mirando directamente a los ojos de su sensei — Además, ¡Soy yo quien la está llevando!
Más que una queja, el chico parecía justificar la falta de coherencia del hombre, evidenciando que, si no le importara la niña de cabellos rosados, no se hubiera tomado la molestia de vendar sus heridas y llevarla a cuestas todo el camino; su interés por su bienestar y la responsabilidad que quería transmitir se podían ver claramente. Por su lado Tenryu aunque no había dicho nada, no se sentía culpable o amenazado, ya que había sido él quien había conseguido y suministrado los elementos para que el pelinegro desinfectara y vendara las heridas de la joven.
— Bien, ya que están tan motivados para ayudar a su compañera y nuestra prioridad debe ser dejar a Sakura en casa para que pueda descansar con comodidad, permitiré que sean ustedes los que la lleven, yo me encargaré de entregar el informe. — Una sonrisa más sincera surcó los labios de Ken, él estaba seguro de que esos tres necesitaban pasar un poco más de tiempo, quizás apoyándose de esa manera sus lazos se reforzarían rápidamente y su trabajo en equipo mejoraría.
— ¿L-llevarla hasta casa? — La sola idea parecía un caso de escándalo para Tenryu, pero luego de ver la mirada asesina del hombre mayor corrigió su expresión y palabras, proclamando —será una buena distracción.
— Bien... ¿Tú tienes algo que objetar Hayato? — Soltó Ken, ahora dirigiendo su atención sobre el pelinegro.
— No, no hay ninguna —mencionó el nombrado con una voz neutra mientras comenzaba a caminar — Nos veremos luego sensei.
La aparente actitud indiferente del muchacho no fue una sorpresa para los otros dos miembros del equipo, no obstante, fue un motivo para que Tenryu olvidara cualquier tipo de disculpa que hubiera preparado para zafarse de la solicitud de su sensei y comenzara a seguir a su compañero. El camino a casa de la niña no era muy lejos desde el punto de retorno en el que estaban, sin embargo, con el cansancio pesando en sus jóvenes cuerpos y el ambiente tan denso que se había formado a su alrededor debido a la solicitud del mayor, parecía como si el lugar estuviera cruzando nuevamente la frontera. — ¿Estás seguro de querer ir? Usualmente no lo sugeriría, pero puedo llevarla y liberarte de la responsabilidad — murmuró Tenryu, tratando de que su voz no mostrara ningún tipo de evidencia de su preocupación por el chico.
— Déjalo ser — respondió el pelinegro haciendo una mueca de disgusto. — No soy un cobarde, puedo manejar bien la situación.
— ¿seguro? — Tenryu uno parecía muy convencido de las palabras de su compañero, sin importar que realmente Hayato no revelara nada en su expresión o en su postura.
— Sí... ¿Podrías dejar de mirarme como si me fuera a romper solo por llevar a la enana? — Gruñó el chico.
— Oh... llevas cargándola todo el día, y buscamos no detenernos en nuestro camino hasta aquí, no me extrañaría que luego de dejarla terminarás con la misma postura.
Hayato soltó un bufido de desacuerdo y al mismo tiempo acomodó mejor el peso de su compañera sobre su espalda, quien, removiendose en su sueño profundo, enterró su rostro en la parte trasera del cuello del joven y deslizó sus brazos desde su posición extendida a los lados del pelinegro, para luego doblarlos entre su pecho y la espalda del muchacho. Un escalofrío le recorrió y casi le hace trastabillar en sus pasos, detalle que no pasó desapercibido por su compañero, que sonrió con malicia al pensar una buena forma de molestarlo, no obstante, no alcanzó a pronunciar palabra cuando noto que Hayato se detuvo en seco y su actitud cambió radicalmente. Siguiendo la mirada del chico casi se sorprende cuando unos metros más allá pudo ver a Itachi y Shisui saliendo de los alrededores del bosque que bordeaba el camino; iban charlando de forma despreocupada, con las ropas embarradas con tierra y presentando algunos golpes, detalles que les reveló que habían estado entrenando por los alrededores.
El agarre de Hayato sobre su compañera de equipo inconsciente se afianzó, sus ojos mostraron una llama ardiente de un odio mal disimulado y su chakra casi se vuelve turbulento. Tenryu sabía que la situación no parecía que fuera a mejorar, especialmente cuando los dos Uchiha se percataron de sus presencias y, en vez de ir a casa como parecía que habían tenido planeado, se giraron para posar su atención sobre ellos. La sorpresa en el rostro de los pelinegros no se hizo esperar, al igual que la palidez que casi pareció apoderarse de Shisui cuando clavó su mirada sobre la joven de cabellos rosa. Era claro lo que vendría a continuación, el único chico de cabello café se removió incómodo en su lugar, esperando a que alguien diera el primer movimiento, lo único que tenía claro es que no sería él quien iniciara la interacción entre ambas partes.
— ¿Qué pasa con Sakura?
Finalmente, luego de un largo e intenso minuto el mayor de los cinco habló, mientras daba un paso hacia ellos. Su postura aun no era agresiva y de hecho su preocupación era evidente en cada uno de sus movimientos, procurando no armar un gran alboroto, aunque por su mirada parecía querer saltar al frente y arrebatar a la chica. — No es nada — gruñó Hayato, dando finalmente un paso al frente y retomando su camino hacia la vivienda de la joven.
Shisui mostró su clara inconformidad por la respuesta, pero para sorpresa de los presentes no fue él quien reclamó por tan vagas palabras. — Sakura no permitiría que la llevaran de esa forma, tampoco es tan descuidada como para permitir quedar tan débil a no ser que sea por un buen motivo. — Itachi, que hasta el momento había mantenido una expresión neutral en su rostro, ahora mostraba otro tipo de emoción en la profundidad de sus ojos oscuros, que refulgía con un brillo peligroso.
—Pues parece ser que no conoces muy bien a Sakura —contestó el muchacho ahora rodeando a los dos Uchiha y dando pasos más firmes y largos, — Bueno, es de esperarse ya que, ahora que es nuestra compañera de equipo pasa más tiempo a nuestro alrededor, así que quien debe conocerla mejor somos nosotros.
El efecto que provocaron esas palabras en ambos Uchiha fue como un golpe seco y doloroso que retorcía algo en su interior, un sentimiento abrazador que el menor no reconoció de inmediato, un caso completamente diferente a Shisui que estaba consiente a que se debía el sentimiento y lo destructivo que podía ser si permitía que lo llevara a polémicas innecesarias con el niño, no obstante, su osadía al decir lo evidente, había despertado una pequeña oscuridad en su ser que provoco una mirada amenazadora y que su brillante cabeza comenzara a simular diferentes tipos de escenarios futuros y posibles soluciones ante la situación. Ellos podrían ser sus compañeros de equipo, pero no debían subestimar el vínculo que habían adquirido a lo largo del tiempo.
Itachi sentía un complejo remolino de emociones incomprensibles que buscaban salir, sin embargo, al no encontrar un motivo claro de ellas simplemente se enfocó en mantener los pensamientos racionales, ignorando el pequeño impulso de arrebatar a la chica de los brazos de su compañero. — Como sea necesitamos llevarla a casa, así que date prisa y deja de ser un dolor de cabeza. — Presintiendo que las palabras de Hayato habían sido un detonante para problemas Tenryu se adelantó y trató de apresurar la marcha, no obstante, el daño estaba hecho y con la sangre ahora caliente de los dos Uchiha, el destino de ese encuentro estaba marcado.
— Tienen razón, hace mucho que no tenemos el tiempo de compartir con Sakura — dijo Shisui suavemente, aparentando una voz tranquila e inocente que hizo que los dos miembros del equipo cinco sintieran una corriente eléctrica recorrerlos, una advertencia intrínseca del peligro que precedían aquellas palabras. — Igualmente Mebuki-san nos pide que no pasemos mucho tiempo sin dar una visita... creo que sería APROPIADO ir hoy ¿No crees Itachi?
El nombrado no necesitaba mirar a su amigo para saber que sus ojos mantenían un brillo no solo de malicia sino también astucia. Era un infortunio saber hasta qué punto Shisui se involucraría en una lucha verbal, donde la falta de una respuesta rápida equivaldría a la derrota de alguno de los cuatro. Nuevamente su mente brillante le sugirió la pregunta sobre el motivo por el que el cálido y extraño ninja era su mejor amigo, tal vez fuera exactamente eso lo que le había llevado a aceptar su mano aquel día en que se conocieron, su estúpida e irregular personalidad abierta. Claro que... no es como si en este momento no sintiera el impulso de estar de acuerdo con él, contrario a eso su sangre estaba lanzando la sugerencia de ir directamente hacia Hayato y arrebatarle de las manos a la pequeña niña. — Hn, supongo que ya que nos queda de camino...
Shisui sonrió por dentro ante la aceptación de su amigo, ahora, si enfrentaban la situación ambos el impacto doble sería devastador para los jóvenes genin, que en esos momentos les lanzaban una mirada de desconfianza mezclada con molestia. — Hagan lo que quieran, no es como si nos importara realmente —Gruñó Hayato aumentando rápidamente el paso para tratar de dejar atrás a los dos Uchiha.
Tenryu maldijo su suerte por las circunstancias ¿Por qué tenía que tener dos compañeros involucrados de alguna forma emocionalmente con un clan tan problemático? Ya era suficiente con sus propios problemas para que tuviera que lidiar con los actos posesivos de los tres jóvenes allí presentes. Empezaron una caminata incómoda y tajante, donde ninguno de los cuatro dijo ni una sola palabra, lo único que se escuchaba alrededor era el sonido de las hojas moverse al pasar la brisa y sus pasos al posarse sobre la tierra; no había quien iniciara una conversación con su compañero ante la presencia de la pareja opuesta, era como si estuvieran en una silenciosa guerra donde quien revelara algo sería condenado a la derrota. La información era valiosa en más de un sentido y para ninjas como ellos estos hechos eran evidentes en más de un aspecto.
No se sabía con exactitud quién fue el más aliviado cuando finalmente la casa de la peli rosa apareció a la vista, lo que sí estaba claro es que los cuatro se detuvieron casi al mismo tiempo frente a la puerta de la joven y esperaron a que les dieran paso a la residencia luego de que el único chico de cabellos castaños llamara a la puerta. No hubo respuesta inmediata, de hecho, ninguna en lo absoluto por alrededor de dos minutos, donde la tensión en los cuatro iba en aumento a cada segundo. — No están en casa —finalmente soltó Shisui con aparente calma — Ahora que lo pienso... creo que escuché que habían mandado a sus padres a una misión de dos días.
— Buena hora de recordarlo —profesó Hayato con Sarcasmo — es realmente un alivio saber que hicimos todo el recorrido hasta aquí por nada.
El niño suavemente ajustó su agarre sobre su compañera intentando evitar despertarla y poco después se giró a su compañero de equipo. — ¿Sugerencia genio? —masculló entre dientes en un intento de que los dos Uchiha no le escucharan, no obstante, esto fue imposible considerando la cercanía que mantenían los cuatro.
— ¿El hospital? Sería más rápido considerando su estado, además que pueden mantener un ojo sobre ella mientras despierta.
La opción se escuchaba tentadora, pero Hayato no deseaba dejarla en ese lugar, de hecho, odiaba ese lugar con cada parte de su cuerpo y mente, le traía malos recuerdos. Pero considerando la ausencia de sus padres y el estado de inconsciencia de la niña, además de la falta de un lugar para llevarla, era de hecho la única posibilidad viable en el momento.
— No es necesario, usualmente Sakura se queda en casa de Itachi cuando sus padres no están, a puesto a que Mikoto-san estará dispuesta a cuidar de ella mientras despierta. — No supieron si fue el comentario o el tono que empleó Shisui al decir esas palabras, lo que les provocó un escalofrío por su columna vertebral y que su sentido de peligro se levantara como una llama ardiente.
— No —dijeron ambos al tiempo, mientras se giraban a mirar al mayor.
— Sería irresponsable de nuestra parte, nos dejaron su cuidado a nuestro cargo —profirió Tenryu en respuesta — La dejaremos en el hospital y uno de nosotros se quedará con ella hasta que despierte.
— ¿Y seguramente tu lo harás no? — Shisui enarcó una ceja y estrechó la mirada, retándolo a contestar lo contrario.
Los dos miembros del equipo cinco se tensaron. No les gustaba hacia donde el Uchiha dirigía la conversación ¿Acaso insinuaba que no serían capaces de cuidarla? La sangre de los dos varones se encendió como una llama ardiente y furiosa. Había sido tocado el orgullo de ambos y algo más que no podían definir con simples palabras, como fuese, era algo que motivó a por primera vez a los dos chicos a concordar mentalmente en un punto en conjunto y resonar como un verdadero equipo; ese instinto de posesión sobre su compañera y los motivos por los cuales comenzaron a desear que la niña evitara contacto directo con los dos pelinegros que los enfrentaban, fue un descubrimiento que puso a trabajar sus jóvenes mentes con rapidez, ignorando su anterior lógica.
— ¿te parece que la abandonaríamos? — Tenryu se irguió y forzó una sonrisa arrogante — No lo hacemos en las misiones menos ahora que no está su familia, es NUESTRA compañera de equipo, en otras palabras, es Nuestro problema, y lo será por un largo tiempo así que no tiene que preocuparse más, pueden seguir su camino.
— ¿quién dijo que no era nuestro problema? — Shisui borró cualquier rasgo de humor que lo caracterizaba y permitió que su rostro mostrara parte de su enfado — Sakura es nuestra amiga, que sea su compañera de equipo no quiere decir que no podamos asegurarnos de su bienestar.
— Por favor, todos saben que el clan Uchiha solo se ocupa de si mismo, personas externas no entran en su círculo porque fácilmente pueden marcharse, así que lentamente se van alejando y al final son ustedes los que abandonan. — Las palabras fueron como un golpe en el Estómago para Itachi y las palabras que había pronunciado hacía unos días aparecieron en su cabeza, "Ella era libre de ir donde quisiera", pero ahora a esto se suma un pero... ¿Su falta de interés no podría provocar esa reacción? Tenía que admitir que la sensación molesta que había pulsado en su pecho por días le había incitado a pensar en que Sakura podía tener plena libertad de escoger su lugar entre ellos o sus compañeros, no obstante, ahora que veía lo posesivos que estaban siendo con la joven de cabellos rosa la presión que pulsaba en su garganta y el dolor agudo en su pecho había aumentado en una escala de diez. Imaginar a la chica abandonándolos, por el simple hecho de estar en otros equipos, sin poder volver a entrenar juntos le provocaba vértigo. Era una de las pocas personas que era importante, que había logrado acercarse sin causarle incomodidad y el presentimiento de muerte que por lo general la mayoría de los ninja transmitían.
Pensar en perder esa compañía cálida y particular le sentaba tan mal como pensar en que Shisui dejara de ser su mejor amigo, ya no era solo la costumbre, su amistad era algo que no podía sopesar en simples acciones o palabras, solo sabía que era tan natural como la compañía de su familia. Nuevamente la sensación oscura picó en su cabeza, al tiempo que la quemazón de molestia encendía su mente brillante, buscando formas de conseguir revertir la situación a su favor. El problema es que no había argumentos que validaran una contradicción ¿Qué podían decir? Su clan era tan tradicionalista y cerrado de mente que el contacto exterior con sus compañeros de equipo era lo más cercano a una relación con la aldea que mantenían; incluso Shisui que era un Uchiha más abierto no podía discutir una lógica que todo su clan manejaba, su propia experiencia y relación con sus compañeros era lo único a su favor. — Sakura no es una persona externa, nunca le dejaríamos sola, que las misiones interrumpan con nuestro habitual entrenamiento no impide que nos preocupemos por ella — dijo Shisui.
— Se nota... todos en su clan lo dejan muy claro. Por eso somos nosotros los que la cuidamos en las misiones y ustedes son los que se quedan atrás mostrando su "preocupación". — Quizás fue un comentario demasiado crudo, incluso Tenryu consideró que era demasiado, pero en parte compartía la opinión, ellos eran los que veían a Sakura salir lastimada y dar lo mejor de sí en las misiones, ellos no tenían forma de saberlo, tampoco es como si hubiera visto que realmente intentaran buscarla, hoy fue coincidencia ¿No es así?
— Hayato ya déjalo, la prioridad ahora es volver con el sensei, Sakura podrá quedarse en mi casa hasta que despierte. — El chico de cabellos café había sorprendido a los tres pelinegros.
Hayato se preguntó si había escuchado correctamente ¿Acaso su esquivo compañero había aceptado dar asilo a la niña? Podía casi celebrar e incluso admitiría que en esta ocasión él ganaba de no ser porque tenían audiencia. Los ojos de Shisui casi brillaron en rojo, de no ser por su buen control sobre sus emociones probablemente su Sharingan se mostraría. ¿Por qué Sakura no despertaba? Sería mucho más sencillo todo aquello si ella solo abriera sus ojos y tomara una decisión por sí misma. Casi podía verse la victoria de Hayato y Tenryu, pero justo antes de que consiguieran proclamarlo una voz más suave, claramente femenina interrumpió la confrontación. — ¿Itachi, Shisui no estaban entrenando?
Los cuatro giraron hacia la mujer que acababa de llegar. — Madre —pronunció el más joven de los Uchiha. Mikoto no parecía tan sorprendida de la escena, no obstante, su mirada oscura no mostró ningún tipo de emoción que expresara lo que pensaba.
— Buenas tardes —añadió la mujer rápidamente ignorando por unos momentos a su hijo y posando toda su atención en los dos compañeros de Sakura.
— B-buenas tardes. — Dubitativos, los chicos respondieron con cautela incapaces de determinar cómo afectaría la aparición de la mujer en la escena.
Oh, eso era perfecto la presencia inesperada de la mujer de cabellos largos era algo que ninguno de los cuatro esperaba, pero que en la mente de Shisui significaba un llamado de los cielos perfecto para poder salir victoriosos de esa estúpida situación con los compañeros de equipo de la peli rosa. Con una sonrisa zorruna se acercó a la mujer y proclamó —: Solo volvíamos de entrenar, cuando nos cruzamos con el equipo de Sakura. Al parecer Mebuki-san y Kizashi-san no estan y bueno, ellos parecían estar tratando de decidir a donde llevar a Sakura ya que esta inconsciente. — Oh sí, el mayor estaba jugando con fingida inocencia y apelaba al cariño personal que tenía la mujer mayor por la niña de cabellos rosados, una jugada astuta que superaba la de los dos niños que, aunque se mofaban de su conexión, no podían competir con un adulto y menos si era ella.
— ¿Qué le pasó a Sakura? — Cuestionó la mujer estrechando la mirada sobre la niña inconsciente.
— Agotamiento de chakra —gruñó Hayato molesto, y apretó un poco más el agarre sobre su compañera.
La mujer suspiró y casi se podía ver un pequeño destello de irritación en su mirada — Me imagino que volvió a sobrepasar sus límites ¿No es así? Esta niña no tiene consciencia de su propio cuidado, igual que estos dos. — Automáticamente sus ojos se clavaron sobre los dos Uchiha que se tensaron bajo su mirada reprobatoria — ¿Le han estado enseñando malas costumbres?
— Por supuesto que no, ella ya era así —murmuró Shisui un poco apenado.
— Disculpen las molestias —dijo Mikoto a Tenryu y Hayato, quienes estaban un tanto sorprendidos por su actitud, no parecía estar buscando pelea como los otros varones, aunque Hayato intuía que de igual manera no les dejaría marchar con su compañera — Es envidiable que Sakura-chan tenga unos buenos compañeros de equipo que tomen la responsabilidad de custodiarla, imagino que su sinergia será bastante buena. ¿No terminaron heridos o sí?
— N-no, solo ella se agotó usó una nueva técnica que ha estado practicando, así que cayó completamente cuando finalizamos la misión —balbuceó Tenryu inseguro de qué hacer con sus propias respuestas. La amabilidad de Mikoto les había pegado como un ladrillo a su ira, tanto que era como si los hubieran golpeado dejándolos aturdidos ¿Qué hacer cuando esos ojos oscuros parecían casi apreciativos con respecto a sus acciones? La situación Casi enfermaba a Hayato, que se sentía arrinconado sin ni siquiera recibir una declaración de guerra.
— Vaya, no me esperaba que Sakura-chan estuviera desarrollando una nueva técnica. Ella siempre es tan transparente con sus habilidades cuando nos visita, supongo que hay cosas que solo se reserva para su equipo — ahí iba otra vez, un alago sin intención, simple comentario mortal que trituraba sus entrañas ¿Qué estaba haciendo? Casi se sentían con un cuchillo en su garganta en vez de orgullosos ¿Era por su actitud? No podían pensar en irse ahora que la mujer estaba en medio de ellos ofreciendo comentarios agradables. — Mebuki va a estar orgullosa cuando regrese, es una pena que tarde tanto.
— ¿A qué se refiere? — inquirió Hayato.
— ¿He? Oh bueno, los Haruno volverán en cuatro días tienen una misión de dos, pero el viaje es de uno tanto en ida como en regreso; iba a decirle a Sakura-chan cuando llegara que Mebuki me pidió que se quedara con nosotros mientras volvían. Aunque ahora que esta inconsciente supongo que se despertará desorientada, bueno, tendré que comprar otros ingredientes para que pueda recuperar más rápido su chakra. — La mujer pareció pensarlo un momento y luego cuando pareció llegar a una conclusión sonrió suavemente — Bien, la cena será sopa de arroz con vegetales. ¿Quieren acompañarnos, ya que han hecho el favor de traer a Sakura hasta aquí y también parecen cansados?
Ahí estaba, el muro que Hayato estaba esperando. Él se había prometido no cruzar los límites de la aldea que separaba al Clan Uchiha del resto de ellos, y en esos momentos no planeaba romper su promesa, no podía, incluso si se trataba de su compañera de equipo él... lo había prometido a ellos. Notando lo abrumado que en ese momento se encontraba Hayato, Tenryu no tuvo de otra más que intervenir por él, — Lo siento, no podemos, prometimos a Ken-sensei de que nos aseguraríamos que llegara a salvo a casa y luego iríamos nosotros mismos con él para informar, también nuestras familias deben estar preocupadas y nos esperan con la cena así que... Ya que sus padres no están y la encargaron a usted de cuidarla supongo que nuestro deber ha concluido. — Mirándolo de reojo, Hayato le dedicó una mirada frustrada, pero en parte agradecida.
— Entiendo, es completamente normal — Mikoto sonrió amablemente y luego miró a Shisui — ¿Crees que puedas llevar a Sakura-chan o estas agotado?
— Nunca estaría cansado para eso — Con una sonrisa victoriosa el mayor se aceró al compañero de la pequeña peli rosa y extendiendo los brazos por la espalda del muchacho recogió a la niña y la acomodó entre sus brazos, permitiéndole acurrucarse contra su pecho .
Tenryu asintió y se acercó a su compañero que, aunque trataba de mantener una expresión neutral, sus ojos mostraban claramente su ira interna — Bien, entonces vamos a casa. Gracias por traer a Sakura-chan de camino hasta aquí, son bienvenidos si desean saber cómo esta. — Cordialmente la mujer se despidió e indicó a los dos Uchihas menores que la siguieran.
Shisui casi podía exudar su alegría mientras caminaban y entre más se alejaban de los compañeros de la niña en sus brazos, más sentía que tenía que hacer algo para garantizar que estuvieran juntos, poder mantener cierto control sobre el estado de su compañera cuando estaban lejos. Quizás por un motivo similar Itachi, hundido en sus pensamientos, estaba preguntándose el motivo de su propia inseguridad, no tenía razón de ser y menos cuando la niña tenía total libertad sobre sus decisiones, no obstante, el pensar que podría perder contacto con ella solo por sus compañeros le hacía sentir enfermo, y no dejaba de hacerlo sentir ansioso, como un animal que estaba siendo hostigado. — Ustedes dos aún tienen mucho que aprender —dijo repentinamente la mujer, quien, ya segura de que no eran escuchados por nadie se dirigió a los dos menores. — Mostraron claramente sus emociones y casi pierden completamente con ellos, tienen que tener una mejor técnica si quieren ganarles en su propio terreno.
Sorprendidos, miraron a la mujer que tenía una sonrisa cómplice en el rostro — Mamá tu... — ella soltó una pequeña risa traviesa antes de interrumpir a su hijo —: Bueno, no solo necesitaban un poco de ayuda sino también no eres el único que te sientes celoso del tiempo que Sakura-chan esta con ellos. Hace mucho no puede pasar un tiempo por nuestra casa y esta es una perfecta oportunidad para mimarla.
Aunque estaban aturdidos por el comportamiento de la mujer, Shisui no pudo evitar soltar una sonora carcajada, era hilarante que ella se hubiera sumado a la disputa, aunque no era molesto y ahora comprendía lo que era mantener un control sutil de la situación. Por supuesto un par de niños inexpertos no podrían prever lo que haría una Kunoichi con experiencia como ella, y menos por un capricho que todos compartían. Había manejado la situación aprovechando su autoridad y la única verdad de que los Haruno eran muy cercanos a ellos, así que no pondrían en tela de juicio la veracidad de las palabras de ella, un trato justo, ¿Ahora cómo podrían haber usado la misma técnica? Quizás aprovechando el mismo punto fuerte en su relación podría asegurarse que no hubiera una próxima vez; sin embargo, sus argumentos respecto al tiempo que estaban compartiendo con ella les derrotaron, tenían que asegurar una forma de mostrar que estaban con ella, que su lazo no sería fácilmente reemplazable.
— ¿Por qué, forzar la situación? —Murmuró Itachi, aún más confundido por la actitud de su madre.
Ella sonrió con cariño a su hijo. Podía ser que fuera un ninja extraordinario para su corta edad, pero realmente no sabía mucho de sí mismo o de lo que significaban las personas importantes para él, esos sentimientos encontrados de no querer perder a alguien importante. Ella había interrumpido su encuentro solo al percatarse de esto, siendo Itachi, probablemente buscaría ocultar esas emociones, pero se arrepentiría más adelante si dejaba que la oportunidad pasara y la joven de cabellos rosa se marchara, él era un niño bastante, complejo. — No creo que sea forzada, es evidente que ellos dos no podían cuidar de Sakura y esperar a que Mebuki y Kizashi regresen sería demasiado para ellos. Solo di una solución contundente. Es evidente que los cuatro se encuentran peleando como niños pequeños por ver a quien escoge Sakura al final, aunque tenía entendido que ellos no se llevaban muy bien — murmuró la mujer.
— Bueno, ellos fueron los que empezaron, ni siquiera sabemos que fue lo que hicimos para nos miraran con esa desconfianza —gruñó Shisui.
— Ese chico Hayato... —Mikoto pareció meditarlo un momento antes de agregar — Tiene sus motivos para ser especialmente antipático con nuestro clan, supongo que, por la forma en que llevaba a Sakura-chan, buscaba prevenirla de nosotros.
— ¿Tiene sus motivos? —Esto llamó la atención de Itachi, quien frunció el entrecejo y curioso esperó a que su madre aclarase la situación, sin embargo, la mujer solo negó con la cabeza y luego de dio una suave sonrisa.
— Nada importante, pero procuren no causar más motivos para que nos odie ¿Entendido? Y no le mencionen a Sakura al respecto, podría ser un caso de estrés para ella si tuviera que pensar en mantener cómodo todo el tiempo a su compañero si ustedes están cerca— Iban entrando al complejo Uchiha cuando les dijo esto y aunque les sonaba extraña la petición, también tenía sentido para ellos, conociendo a la peli rosada probablemente se comería a si misma pensando en que hacer para no causar algún tipo de disputa.
Más tranquilos, pero acompañando a la matriarca del clan a comprar lo prometido para la cena, se encaminaron por el distrito Uchiha lo que fue a lo largo de media hora hasta que finalmente vieron la residencia frente a ellos. Cargados, tanto la mujer como su hijo mayor, se internaron en el lugar e indicaron a Shisui de llevar a la pequeña a la habitación de Itachi, mientras Mikoto preparaba la cena; luego ella afirmó que se encargaría de acomodar una habitación para ella, mientras tanto entre más cómoda estuviera mejor. Luego de lavarse los dos jóvenes Uchiha entraron al mismo lugar donde dormitaba su amiga y sentándose en el suelo la miraron por unos momentos antes de comenzar una corta charla sobre lo ocurrido.
— ¿Alguna idea para mantener un ojo sobre Sakura? Estamos en equipos separados, pero me sabe mal que este con ellos y tengan la posibilidad de restregarnos en cara que no le prestamos la suficiente atención —dijo Shisui en un murmullo, mirando en dirección a la joven de cabellos rosa.
— No lo sé... — Itachi resignado a sus emociones turbias finalmente se quedó meditando que posibilidades podrían implementar. Si para mantener su tranquilidad normal tenía que dar algún tipo de seguridad para su amiga, entonces no se molestaría en comerse las entrañas en ello, simplemente actuaría como sugería Shisui.
— Si tan solo pudiéramos estar en el mismo equipo, la comunicación sería más sencilla — gruñó el mayor cruzándose de brazos.
— Comunicación... — Itachi frunció el entrecejo al murmurarlo, y poco después abrió los ojos cuando finalmente se le ocurrió una idea — Shisui, eso es...
El mayor giró la cabeza, confundido por las palabras ambiguas de su amigo, pero este en lugar de expresarse con palabras, se mordió el pulgar hasta sacarse sangre, trazó varias señales de manos y luego apoyando la palma sobre la superficie. Un estallido de humo llenó la habitación y poco después un hermoso cuervo apareció en medio de ellos, mirándolos con curiosidad — Algo que solo nos une a nosotros — dijo el hijo mayor de Fugaku con una sonrisa diminuta.
— Definitivamente eres un genio. — Brillante y a gusto con la respuesta de su amigo Shisui estuvo de acuerdo con él de que esta era la opción más viable e increíblemente astuta. Los cuervos siempre podrían avisarles que estaba pasando y además de ello, si jugaban bien sus fichas podían llegar a convencer a su amiga, de hecho, estaba casi 100% seguro que aceptaría. — Bien una vez despierte se lo diremos.
Con el acuerdo mutuo los dos varones, intercambiaron un par de sonrisas cómplices. Oh, realmente ni Tenryu y Hayato podían saber con exactitud cuan sobre protectores o celosos podían ser los Uchiha, incluso esos dos que se habían curado en su gran mayoría del mal de su clan.
-0-
Cuando Sakura despertó era de noche. Cuando abrió sus ojos, todo estaba oscuro y no reconoció inmediatamente su entorno. Un poco alarmada se sentó en la cama con brusquedad y comenzó a mirar en toda dirección, lentamente se percató de que había cosas que reconocía y su cuerpo comenzó a relajarse conforme su memoria asociaba el lugar con la habitación de uno de sus dos mejores amigos. Un poco confundida, trató de recobrar como había llegado allí, pero solo tenía vagos recuerdos de una batalla, del calor a su alrededor y luego la adrenalina corriendo por su cuerpo cuando hizo estallar su chakra y crear la técnica de agua que había estado entrenando. Lo había conseguido, ella había usado el jutsu de dragón de agua, estaba viva, pero... ¿Qué había pasado con Hayato y Tenryu? ¿Por qué estaba en casa de los Uchiha? Retirando las cobijas que la cubría, la joven se puso de pie con cuidado, probando sus fuerzas y que tan viable era caminar en esos momentos en los que sabía que su chakra aún era bajo y ella estaba hambrienta.
Con pasos un poco torpes y lentos se acercó a la puerta corredera y salió al pasillo. Podía sentir la presencia del resto de los miembros del lugar allí, así que se dirigió hacia el comedor. Las voces de la familia se escuchaban con claridad en el silencio de la noche, y de lo que pudo identificar Sasuke estaba relatando emocionado algún tipo de anécdota sobre un nuevo movimiento que había aprendido ese mismo día, sonaba como un sueño y casi se queda en el pasillo para no interrumpir el momento, pero su estómago pronto se quejó y su curiosidad le exigió que al menos preguntara el motivo de su estadía, así retomando su camino ingresó a la estancia, en silencio y frotando sus ojos cuando la luz cayó sobre estos.
— Sakura-chan, estas despierta —proclamó Mikoto con un tono jovial al tiempo que se ponía de pie y se acercaba a la somnolienta y debilitada peli rosa, que aún no se había percatado de que presentaba un aspecto desaliñado, con los cabellos revueltos y la ropa arrugada; incluso una de las vendas que tenía en su pierna amenazaba con desatarse.
— Hm... buenas noches Mikoto-san, Fugaku-san, Sasuke-kun... Itachi-kun yo...
Sin esperar a que la niña terminara, la mujer la tomó por los hombros y delicadamente la acercó a la mesa donde la instó a sentarse al lado de su hijo mayor. — Espera un momento, te serviré la cena. — Parpadeando confundida, la muchacha miró a la mujer que se apresuró en acercarle un plato con su propia porción de arroz y vegetales, junto a un pez asado y una sopa de verduras. — Si tienes más hambre solo dilo, necesitas recuperar toda la energía que perdiste.
— Gracias... — murmuró la peli rosa dándole una corta sonrisa, aunque ahora las preguntas aumentaban. — Esto... yo quería preguntar ¿Cómo llegue aquí? No es que me moleste — se apresuró a añadir — es solo que lo último que recuerdo es que estaba en una misión con mi equipo.
Fugaku miró a su esposa y a su hijo Mayor, él ya estaba enterado por parte de su mujer lo que había pasado, pero aún, incluso si no lo demostraba, le parecía hilarante que hubieran terminado provocando esa situación. Sasuke por su parte estaba igual de confundido que Sakura y miraba a todos con el entrecejo fruncido. — Bueno, Tus compañeros te llevaron a casa luego de que regresaron, nos encontramos en el camino y como tus padres salieron de misión les dije que podías quedarte con nosotros mientras regresaban ya que necesitabas atención mientras recuperas tus energías, así que Shisui nos ayudó a traerte y decidimos dejarte descansar en el cuarto de Itachi mientras preparábamos el de invitados.
— Oh... ¿Saben cuánto tiempo estuve fuera? — Con suavidad y procurando no provocarle más problemas a su adolorido estomago empezó a comer lentamente, tomando primero la sopa que la mujer le había proporcionado.
— Hm pues quizás un día. Hoy es 23 asi que...
La chica palideció haciendo las cuentas y murmuró —: Casi dos días... considerando que fue el 21 en la tarde. — Sakura colocó su mano en su cabeza y cerró los ojos, un gesto que se vería más en un adulto que en alguien de su edad, pero considerando la madurez que a veces demostraba, no fue un acto extraño para los presentes. No era de extrañar que estuviera tan débil, considerando que no había comido nada y solo se había dedicado a dormir; tenía que ponerse límites en esa técnica, no era posible que terminara tan debilitada por algo así.
— Oh, así que has aprendido la lección para no sobre exigirte — se burló la mujer, haciendo que la chica se sonrojara.
— Lamento ser una molestia —murmuró la peli rosa.
— Oh, no me malinterpretes Sakura-chan, no eres una molestia en lo absoluto, es solo que debes tener más cuidado. No quiero que tomes malas costumbres como Shisui e Itachi. — Un poco ofendido el nombrado presente hizo un pequeño puchero, él no consideraba que se sobre exigiera, siempre era prudente, el que tenía esas costumbres solía ser Shisui.
— Yo... no tuvimos muchas opciones, aunque supongo que me precipité al usar una técnica que aún no controlo.
— ¿Qué técnica estas aprendiendo? — Interrumpió Fugaku, esta vez poniendo toda la atención sobre la joven, que se estremeció en su lugar, pero respondió luego de tragar un pedazo de pescado —: El gran dragón de agua. Ken-sensei descubrió que tengo afinidad a las técnicas con agua, así que me ha estado enseñando algunas, aunque como nunca había utilizado los Jutsus elementales se me ha dificultado un poco, pero creo que tengo una idea más clara de cómo ejecutarla cuando no hay agua cerca.
— ¿Has estado tratando de convocarlo sin agua alrededor? — los dos adultos estaban sorprendidos e igualmente Itachi había parado de tomar sus alimentos para poder mirar a su amiga.
— Bueno... si, Ken-sensei dijo que no lo intentara tan pronto, que practicara lo justo con agua, pero creo que no era pertinente dejar las cosas como estaban, así que... aunque sea había intentado invocarlo de manera pequeña mientras entrenaba con Hayato y Tenryu, aunque no conseguía más que un chorro de agua. En la última misión conseguí invocarlo, aunque como sabrán agotó mis reservas y me indujo en un sueño... obligado. — La explicación de Sakura hizo fruncir el entrecejo a Itachi ¿Por qué había entrenado su nuevo Jutsu con sus compañeros, pero no se los había mostrado a ellos en particular? Podía decir que podrían haberla ayudado tan bien como su equipo e incluso se atrevería a decir que un poco más.
— Todos comenzamos por algún sitio, pero que consiguieras ejecutar tal técnica sin ayuda... — La mujer le dio una cordial sonrisa, antes de levantarse para comenzar a retirar los platos. — Esta noche necesitas descansar mucho, sé que acabas de despertar, pero necesitas reponer todo el chakra que perdiste.
— Gracias Mikoto-san, de todas formas, aun no me siento con las fuerzas para permanecer mucho tiempo de pie así que puede estar segura de que dormiré cuando acabe aquí. — Conforme con la respuesta la mujer siguió con lo suyo dejando a la niña con los tres varones, aunque no fue por mucho tiempo, ya que Fugaku poco después se levantó de la mesa dándonos las buenas noches y mandando a dormir a Sasuke, así que al final solo quedaron los dos genin.
Itachi miraba con Curiosidad a la niña a su lado, su aspecto desaliñado no era algo común de ver incluso con todo el tiempo que llevaban conociéndose, cuando entrenaban terminaban cansados, eso era cierto, quizás con la ropa desarreglada y el cabello alborotado, pero no era nada comparado con el estado tan demarcado que veía en esos momentos en ella, casi parecía frágil. — ¿Qué pasa Itachi-kun? — Murmuró la menor cuando finalmente terminó su comida y pudo dedicarse a ver a su silencioso amigo. Un poco sorprendido por haberse quedado ensimismado en sus propios pensamientos el muchacho, se sonrojó y apartó la mirada antes de responder — Solo que hace mucho no venías, y te vez diferente.
— ¿Diferente? Itachi-kun la última vez que vine fue hace dos semanas y media creo... no ha sido mucho tiempo, aunque, puedo admitir que parece que el tiempo fuera lento. Supongo que eso significa que ¿Nos extrañamos? — La chica comentó casualmente con ojos perezosos, mientras daba un bostezo, mostrando su cansancio — Para mí también ha sido... incómodo, estas semanas... los he extrañado a ti y Shisui...
Aunque trataba de mantenerse en pie la chica ahora que había comido sentía una calidez reconfortante que la rodeaba y lentamente el sopor del cansancio iba tomando posesión de ella, llevándola a cerrar los ojos y a comenzar a balbucear algunas palabras. Por su parte el corazón de Itachi había comenzado a latir más fuerte y otro tipo de emoción escalaba desde su pecho a la garganta, haciendo que las comisuras de sus labios se elevaran, incluso si no sabía porque estaba feliz por sus palabras. —Supongo... que tienes razón — respondió suavemente, al tiempo que sentía como un cálido peso se apoyaba en su costado, entonces giró a mirar a la chica que había caído dormida nuevamente. Quizás debería dejar de subestimar a su compañera o sus propios sentimientos, ya que era evidente para él que lo que menos quería perder estaba allí.
-0-
Luego de dos días de estar descansando en casa de los Uchiha, y finalmente con toda su energía recuperada gracias a las muchas horas de sueño y comida cálida, Sakura finalmente había reunido de sí misma su energía regular y había vuelto a comenzar el proceso de acumulación de chakra, que, aunque no había parado mientras estaba en estado inconsciente, tampoco fue tan gradual como regularmente debía haber sido. También, luego de los ruegos de Shisui que había estado visitando la residencia seguido, había accedido a salir a dar un paseo ahora que se sentía mucho mejor, así que los tres amigos se habían dirigido al acantilado. — ¿Cuánto tiempo crees que estarás fuera de servicio? — Había preguntado el mayor, que al igual que los dos niños estaba sentado en el suave césped, apoyándose en sus manos y mirando hacia el cielo.
— Lo más seguro es que mañana ya esté mejor, me llegó una carta de Ken-sensei pidiendo que nos reuniéramos en la mañana —la joven tenía los ojos cerrados y estaba recostada en el pasto justo en medio de los dos muchachos. — Creo que terminaré recibiendo una reprimenda por mi imprudencia.
Los dos chicos se miraron intercambiando palabras silenciosas, pero fue el mayor que finalmente habló — Sobre eso Sakura... Queremos saber ¿Por qué no nos mencionaste tu nueva técnica? Quiero decir... ya sabes solo la has practicado con tu equipo, pero... nosotros también pudimos ayudarte ¿sabes? — Finalmente los ojos verdes se abrieron y la joven miró a los pelinegros, aunque lo hizo con un sonrojo sobre su rostro.
— Quería sorprenderlos, no podía ir a ustedes porque realmente quería usar mi nueva técnica con ustedes para sorprenderlos, ya saben, han avanzado tanto en tan poco tiempo y en ocasiones cuando nos encontramos para entrenar han aprendido otro montón de cosas nuevas, yo también quería hacerlo, es por eso que cuando Ken-sensei mencionó que tenía afinidad por el agua e hizo la prueba con nosotros y salió que de igual manera yo la tenía, le pedí que me enseñara. Tenryu y Hayato aunque estuvieron un poco en contra de ayudarme al final aceptaron hacerlo… — Sakura se sentó y los les dio una expresión de disculpa al tiempo que añadía — Lo siento, no quería ocultarlo.
Ambos chicos sorprendidos se percataron de que la niña tenía razón, ellos personalmente se habían desarrollado por aparte y siempre llegan a mostrar cosas nuevas. No había fundamento para discutir aquello. Un poco más tranquilos con la respuesta Shisui sonrió y luego con un veloz movimiento abrazó a la pequeña que sorprendida por las acciones se quedó paralizada en su lugar. — Gracias por pensar tanto en nosotros. — entonces se apartó para morder uno de sus dedos y hacer las posiciones de manos antes de apoyarla en el suelo donde un sello se dibujó y un estallido de humo se hizo presente. — Nosotros estábamos muy preocupados, cuando nos enteramos de que resultaste herida y entonces, pensamos que sería bueno encontrar el modo de comunicarnos entre nosotros y bueno, ya que Itachi y yo tenemos la misma invocatoria con la que nos mandamos mensajes, pensamos ofrecerte tener la misma que nosotros, así podemos estar juntos incluso cuando estemos fuera de la aldea.
Sakura estaba sorprendida de ver frente a ella un hermoso cuervo de ojos negros que la observaba con curiosidad. Itachi por su parte estaba tenso en su lugar, esperando a ver qué diría la niña ¿Ella aceptaría? ¿O la invocatoria le parecería demasiado lúgubre para ella? Para él la reacción de la peli rosa tardó minutos, pero realmente solo fueron unos segundos cuando Sakura mostró una expresión casi adolorida pero que iba acompañada de una sonrisa — Sí… si quiero que compartamos una invocatoria, quiero… quiero que podamos estar en contacto incluso cuando estemos lejos.
Ella acercó una mano y acarició el lomo del animal. Los dos Uchiha se dedicaron una mirada de alivio antes de sonreír; tal parecía que su pequeña flor les había escogido… aunque sería mejor que ahora no se enterara sobre qué.
