EXTRA 3
— Esto no hubiera pasado si lo hubieras matado Yoru. — Una sombra se ceñía al lado de el guardián encapuchado que observaba desde un cerezo a la joven peli rosada.
Los ojos azules parecían helados bajo la luz de la Luna y los pocos cabellos blancos que se escapaban de su capucha le daban un toque fantasmagórico; su mano tenía sujeto un pequeño objeto de plata que rodaba entre sus dedos enguantados. — Probablemente, aunque en este momento el pasado no se puede cambiar, lo hecho, hecho está. — Yoru se detuvo en sus movimientos y miró en dirección a su acompañante — Se acerca el momento de entrar en escena.
— ¿Por eso enviaste la carta? Eres completamente…
— Oh, prefiero que sepan de mi existencia antes de pegar un susto de muerte, además no es la primera vez que lo hago. No tengo tu costumbre de provocar a las pobres almas un susto de muerte. — Aunque su comentario daba hincapié para que se tomara como una broma, el tono que empleó fue plano casi ofendido por las circunstancias.
— No esperé que te molestara tanto la hipocresía, ¿O quizás te agrade demasiado la chica Haruno y es por eso percibo en ti esos deseos de sangre? Nunca sale nada bien cuando te molestas —comentó casualmente la sombra con un pequeño tono de burla en su voz.
Un suspiro escapó de los labios del guardián antes de ponerse en pie — ¿Qué te hace pensar que deseo hacer algo? Ese nuevamente repito es tu estilo, simplemente pienso que Shin ha complicado demasiadas vidas con el capricho de Sasuke, especialmente la de esa niña. — Los ojos rojos de la sombra perdieron su burla y pareció observar con mayor seriedad a su acompañante.
— Pero fuiste tú quien devolvió los recuerdos al Uchiha, asi que en parte es tu responsabilidad. Si ibas a arrepentirte luego de eso me pregunto para qué lo hiciste.
— Era necesario. No creas que muevo una ficha sin asegurar otra, aunque espero que ella pueda tolerar el dolor un tiempo más. — Yoru se dio la vuelta en dirección al bosque oscuro — No vayas a hacer nada mientras estoy fuera.
— No soy un alma cruel, aunque tu protegida piense lo contrario, de hecho, de los dos, tu eres quien tiene el peor carácter, solo hay que mirar el castigo que has impuesto en esa pobre alma descarriada —Ahí iba de vuelta el humor mórbido — despedazarlos antes de que puedan reaccionar, eso es piedad, en cambio plantearles un laberinto de sufrimiento mientras aún viven y dejarlos a la suerte para que alguien le rescate o condene, eso es cruel.
— Puedes verlo como desees, pero solo hago mi trabajo, algo que tú te tomas muy a la ligera.
— ¿Lo hago? Quizás un poco, pero es divertido sacar las oscuras intenciones de las personas, cuando tienen un corazón podrido es más fácil hacer que se rebelen y consumirlos. Lo que no se puede salvar no se puede salvar ¿No es así?
— El tiempo va en una sola dirección, y siempre tiene que existir algo que lo equilibre si ha sido alterado, y en ocasiones esas alteraciones se vuelven realidad. — La mirada azulada miró la pieza de metal en su mano, era un pequeño broche de una rosa —La última vez fue un desastre completo, así que esta vez tenemos que movernos con cuidado.
— Habrá una tormenta con la que lidiar, aunque supongo que ya tienes todo planeado, supongo que es lo único que no te pueden recriminar, el trabajo que realizas, aunque es poco práctico deja unos resultados aceptables, aunque los ancianos no estén satisfechos.
— No soy alguien que busca satisfacer a otros, tengo mi propio camino que seguir, por el momento seguiré haciendo lo que me plazca, y eso incluye lo que tenga que ver con Shin...
