Extra 5

Tener una familia no siempre estuvo en sus planes cuando era más joven, y aunque sabía que probablemente sería empujado de alguna forma a tenerla su perspectiva de mantenerse con un bajo perfil, solo ganando más fuerza para poder proteger a su gente era su principal objetivo, sin embargo, tenía que admitir que en un tiempo pensó en dejarse llevar respecto a su vida familiar. Incluso antes de que le impusieran conocer a alguien y frente a la repentina confesión en medio de una misión de la mujer que él podía ahora llamar orgullosamente esposa, nunca lo había contemplado.

Sin embargo, en esos momentos tenía que admitir que de no ser por la audaz y furiosa declaración de Mikoto su perspectiva nunca hubiera cambiado. Ahora siendo mayor y viendo hacia atrás podía saber que casi había arruinado todo y probablemente la vista que tenía adelante hubiera sido completamente diferente. Su esposa era una mujer de temer, inteligente, fuerte y amable, por ello sabía que su opinión siempre había valido la pena escucharla, por eso, la primera vez que había visto algo diferente en un miembro de la aldea se lo había comunicado.

En ese momento no sabía que esperar, pero al igual que su joven esposa en aquella época, un destello de color rosa y ojos verdes ardientes había golpeado la perspectiva del Uchiha con un puño pequeño. Lo que le casó aún más interés era el cómo se iba involucrando casualmente con su clan. Fuera coincidencia o no la niña que había visto por primera vez en el mercado aparecía y desaparecía en sus primeros años como si todo fuera coincidencia. La primera vez que la mencionó a Mikoto fue como un hecho simple del día, un encuentro extraño, que al tiempo llevó el punto de que curiosamente era la única hija de Mebuki, con quien su esposa había tenido una amistad en sus años jóvenes junto a la esposa de Minato.

No hubo mucho del tema aquella vez aparte de su impactante ferocidad, no obstante, cuando repentinamente la volvió a ver al lado de sus hijos y poniéndose en peligro para protegerlos, incluso sin saber quiénes eran, le caso otro impacto ¿Podía ser coincidencia? No tenía idea, pero no pudo más que estar agradecido en esa ocasión. Luego de esto fue nuevamente sorprendido por ella, cuando casi dos meses desde la expulsión del clan por parte de los altos mandos a las afueras de la aldea, se acercó a él con una mirada decidida solicitando permiso para usar los campos de entrenamiento privados.

Era evidente que la intimidaba, pero no había ningún tipo de juicio en sus ojos, simplemente parecía que su misma forma de ser era brumadora, pero ahí estaba frente a él, con un rostro redondo de piel blanca, mejillas de un suave tono rosa que podían perderse fácilmente en su rostro gracias a que su cabello era de un color más intenso. Su figura tampoco era sorprendente, era flaca y parecía frágil, sin embargo, habiendo visto destellos de su talento sabía que no podía dejarse engañar por esa pequeña que podría ser fácilmente pasada por un civil cualquiera, pero realmente guardaba bajo esa apariencia a una kunoichi en formación.

Aunque su aceptación a la solicitud casi parecía sorprenderla podría recordar fácilmente la sonrisa amplia que le dio a continuación junto con un honesto gracias antes de afirmar cual sería el campo que usaría. Quizás pareciera que el impulso por dejarle acercarse al clan sería tonto, e incluso cuando los subordinados cuestionaron unos días después su decisión, él realmente estaba interesado en ver que sería de esa niña.

El clan era reservado, no se tomaba en cuenta a los extraños y esto muchas veces era por la aversión y las miradas frías que los observaban cuando estaban en la aldea, solo por el trabajo que desempeñaban, por quienes eran.

Todo era complicado en ese tiempo, y por eso también fue extraño cuando repentinamente los Haruno entraron a su vida. Eran cordiales, a todos los trataban con normalidad y Vivian cerca, además en varias ocasiones él les había visto callar los rumores que corrían sobre su clan y la participación que tuvieron la noche del ataque del Kyubi. Su hija era casi un catalizador para esto, y aunque era igualmente cordial y amable con todos, había algo diferente en su manera de hacerlo, era casi como si con el tiempo ella fuera algo propio dentro de las paredes del clan.

Lo que terminó por picar el despertar de la curiosidad del hombre con respecto a ella fue cuando se percató la relación amistosa que llevaba con Shisui, quien casualmente era igualmente el mejor amigo de su hijo mayor. La relación de ellos dos, distaba de ser simples conocidos, y los días en que pasó por los campos de entrenamiento para ver por ellos, vio que su dinámica era casi fraternal, pero para sus ojos era claro que Shisui estaba despertando un interés por la niña, mientras ella trataba de igualar su ritmo.

Lo siguiente que supo de ella fue el día de ingreso a la academia fue revelado que sería compañera de su hijo. Estaba expectante por ver qué pasaba, quería ver si llegaría a notarlo, si su hijo podría encontrar en su actuar algún tipo de inspiración, que retirara esa mirada aburrida en su rostro, quería que ella mostrara algo a su progenie que solo se enfocaba en un objetivo sin ver que podría haber otros rivales.

Aunque tenía esa expectativa, Itachi no cambio su forma de ver, parecía igual de solitario que siempre, solo considerando a Shisui como alguien a tener en cuenta, por ello con el tiempo comenzó a preguntarse por Sakura ¿Cómo era realmente? No había hecho nada para impresionar a su hijo, pero no sabía por qué. Ella no era tonta, era fuerte… aunque no sabía hasta qué punto ¿Quizás no era tan sorprendente? Realmente no sabía al respecto y aunque pudiera preguntar a los Haruno sabía que su opinión podría estar sesgada por su amor a su hija, después de todo ellos eran emocionales, siempre lo habían demostrado en sus reuniones, pero… ¿cómo saber?

Había estado preguntándose cuando un día la oportunidad se dio. Mebuki había declarado a Mikoto una tarde que se cruzaron, que estaba preocupada por dejar a Sakura sola, pero tendrían que partir de misión, así que estaban considerando que hacer considerando su situación actual con los Shiratora, por lo cual se mostraba incomoda y alarmada con dejarla desprotegida. Quizás fuera extraño, que él lo dijera, pero antes de que pudieran buscar otras opciones de sus labios se deslizó un "Podría quedarse con nosotros".

Tanto Mikoto como los dos Haruno se habían mostrado sorprendidos por la declaración, sin embargo, si él quería observar mejor la situación necesitaba un acercamiento, incluso si fuera tan reacio inicialmente a permitirse esos permisos en su propio hogar, el tener la posibilidad de traer el juego a su territorio podría llevarlo a ver cómo podría ella afectar su dinámica, poder desentrañar el misterio sobre ella ¿Era realmente tan buena? ¿Era diferente o era igual al resto? Incluso luego de cuestionarle un par de veces, al final cuando declaró que no había problema, ellos finalmente fueron flexibles.

Y fue a partir de esa visita que la dinámica a su alrededor cambio. Ella había atraído la atención de los miembros de su familia e Itachi había comenzado una extraña carrera con ella en donde se veía satisfecho, pero sin abrirse demasiado a los demás. Era como si él mismo no se diera cuenta de que la niña había comenzado a introducirse bajo su piel y atraerlo, de forma que ahora mismo su mirada la buscaba y sus reacciones por su seguridad aumentaban.

Eso fue por un largo tiempo, incluso cuando se graduaron de genin aún no podía darse cuenta, y aunque se mostró fácilmente celoso con respecto a sus compañeros de equipo como le había comentado su esposa, sabía que aún no había dado con el motivo de esto, pero él lo sabía. Había estado observando a su hijo por un largo tiempo y está consciente de que ella había roto esa neblina oscura que siempre lo rodeaba, ahora el punto era que se diera cuenta la profundidad de sus sentimientos.

— ¿No te recuerda a alguien? — La pregunta que Mikoto parecía expresada con inocencia, sin embargo, sabía que ella se estaba burlando de él, la sonrisa oculta tras su taza de té revelaba sus intenciones.

— Di lo que estás pensando claramente Mikoto —gruñó, fingiendo indiferencia, pero en sus entrañas pequeños rastros de irritación se levantaron.

Mikoto observó a su esposo con diversión antes de volver su mirada hacia el estanque y mencionó —: Pienso que Itachi, aunque se diferencia en muchas cosas que tu posees, también heredó la torpeza emocional.

Ante la evidente dirección de sus palabras Fugaku no pudo evitar un gruñido interior y mirar de reojo a la mujer a su lado. Sí, él sabía que por su torpeza anterior casi la había perdido, y aunque sabía que Mikoto no se lo reprochaba cada momento, esa era una buena ocasión para sacar el tema sobre la mesa en modo de burla. Pero tenía razón, Itachi en esos momentos estaba ciego con respecto a la niña de cabellos rosa, pero él podía entender porque, e incluso podría decir que para Itachi tenía un poco más complicada la situación al Sakura ser una niña externa al clan. — Se dará cuenta eventualmente —declaró él seguro, mientras dejaba caer un poco más de comida al estanque para alimentar a las capas que tenían.

— Bueno esperemos que no sea muy tarde cuando lo haga, ya que como estás pensando Itachi tiene el camino con más obstáculos al ella no ser alguien constante en nuestro clan, ella es libre de ir por la aldea sin una diana en la espalda y es más fácil que tanto shinobis como aldeanos se enamoren de ella. — Mikoto pareció meditar las palabras un momento antes de dejar la taza de porcelana a su lado y añadir —: Además lo has visto ¿No? La mirada de Shisui.

— No creo que él tome acciones con Sakura, ciertamente le gusta, pero creo que aún le falta descubrir de que naturaleza son estos. — El hombre se volvió para ver a su esposa quien parecía enfrascada nuevamente en sus propias deducciones.

— Si Itachi no se mueve dudo que Shisui se quede de brazos cruzados, incluso si sus sentimientos puedan llegar a ser fraternales, es muy pronto para clasificarlo como tal, así que no creo que debas subestimar sus sentimientos. — Su mujer era alguien inteligente, por algo la había escogido como esposa, por algo se había enamorado de ella y era por eso que estaba seguro que ella probablemente tenía razón.

— Creo que ellos estarán bien —dijo tratando de sonar convencido de sus palabras, sin embargo, en su tono se reflejó que estaba preocupado de alguna manera.

Quizás para otra persona hubiera sido fácilmente pasable esto, no obstante, Mikoto lo conocía mejor que nadie, por lo cual sonrió por el estado inquieto de su esposo y luego dijo —: ¿Has tomado cariño a Sakura?

Fugaku frunció el entrecejo inseguro de cómo responder a esto ¿le había tomado cariño? Más bien podría decir que era alguien de confianza, e interesante que incluso podría considerar que el conjunto de habilidades que había mostrado a lo largo de ese tiempo era considerado como asombroso para una kunoichi de su edad, también podría ser bueno para su clan si llegaba a asociarse con ellos, por lo cual tener un acuerdo donde ella fuera añadida no era desagradable ¿No? Usualmente eran reservados con admitir sangre nueva dentro, pero él podría decir que hacer una excepción a la regla en su caso era lo mejor ¿no? Eso contaba como que le agradaba, pero ¿Tomarle cariño?

Como si pudiera ver a través de sus pensamientos Mikoto suspiró derrotada y luego se apresuró a añadir —: Déjalo Fugaku, estas dando demasiadas vueltas al asunto. Y por favor no te sigas preguntando porque Itachi es igual a ti en ese aspecto, tiendes a tratar de dar un punto lógico en vez de admitir la realidad.

— ¿A qué te refieres? — Cuestionó el hombre.

— Lo sabrás igualmente con el tiempo, pero solo espero que Itachi sea más rápido que tú en descubrirlo. — Mikoto lo sabía. Pocas veces se podía confiar en alguien y aunque Fugaku no lo admitiera le agradaba y quería a la niña, tanto como ella misma, después de todo era un aire de primavera fresco para su clan, quemado bajo las llamas del rechazo.

Su preocupación y amabilidad por los demás era apreciado, y esto era algo que sabía que su esposo quería que se mantuviera dentro de sus paredes, incluso si tratara de excusarse en que la veía como un activo, la realidad era menos compleja que esto, después de todo, ellos también podrían decir si aprobaban a una posible futura hija en ley, y ella de su parte la había aprobado desde el momento en que la había visto ser paciente con Sasuke y una luz para Itachi. Su frescura había roto la pared de hielo que había alrededor de su hijo mayor y lo acogió cuando más lo necesitó, mostrándole que él también era humano.

Ahora, solo esperaba que sus queridos varones se percataran de esto, incluso el pequeño Sasuke quien parecía bastante reacio a su presencia, era completamente ajeno al porqué de sus reacciones, no obstante, ella lo sabía mejor, después de todo era su madre y conocía a sus pequeños retoños. Por eso también presentía que cuando la tapa de la olla se destapara probablemente lo que había adentro se iba a quemar.