EXTRA 7 — UN LOBO NEGRO —
No supo que había pasado, de hecho, casi pensó que había sido todo producto de un horrible sueño provocado por el cansancio, porque ¿De qué otra manera es que se despertaba en la habitación asignada? Izumi no sabía que había pasado, solo quedaba en su memoria un agujero profundo que parecía aislado del resto y un hombre que le cuestionaba porque había caído. Fuera de eso no había nada más, solo oscuridad, por lo cual estaba segura de que había soñado con su día, eso era todo.
Oh al menos ella lo pensó de esa forma por los próximos treinta segundos luego de levantarse, ya que cuando iba caminando hacia el armario se percató de que no estaba sola, en cambio tenía la extraña sensación de que alguien la observaba, entonces se detuvo, con una mano a centímetros de la puerta, y se giró. Allí, sentado sobre el alfeizar de la ventana con la misma sonrisa burlona del día anterior se encontró con el hombre del día anterior, ahora mostrándose claramente ante sus ojos sin la penumbra del agujero. — Y aquí me preguntaba cuando se daría cuenta —le escuchó decir con burla, mientras se inclinaba hacia la ventana y dejaba que los rallos del sol bañaran su rostro.
— ¿Qué…? ¿No fue…? —Balbuceó la chica dando algunos pasos hacia atrás, incrédula de lo que veía.
— ¿Un sueño? Por supuesto que no. — Ahora el hombre volvió a clavar su mirada carmesí sobre ella cambiando solo un poco su expresión por una aburrida — Aunque fue divertido ver como se desvanecía al darse cuenta de su situación, no aprecié quedar de niñero de una niña.
— Yo… ¡En un principio fuiste tú! Además, yo no te pedí que… bueno yo… — En medio de un conflicto interno la joven Uchiha no sabía que responder, porque en parte realmente el sujeto frente a ella no era culpable ¿O sí? La situación de por sí era rara, por lo cual al estar en un agujero que parecía la nada —según recordaba— y él allí, que la trajera de vuelta debería ser agradecida ¿cierto? No obstante, la actitud arrogante del sujeto no ayudaba a que siquiera se le pasara por su cabeza intentar tal cosa.
— ¿Yo? En un principio, creo recordar que fuiste tú la que cayó ahí — retirándose de la ventana el hombre se deslizó hacia adentro de la habitación y se puso en pie, estirándose por completo, fue entonces que la joven de dieciséis años notó que a diferencia del día anterior, —que ahora aceptaba que no había sido un extraño sueño de ella— el sujeto no llevaba la capa, sino que permitía ver que debajo de esta se había guardado un joven bastante… atractivo, donde una camisa sin mangas de color azul oscuro con bordeado en plata se mostraba.
Aunque parecía cara no era seda lo que la recubría y además un grueso cinturón doble caía sobre sus caderas estrechas, tomando entre él la camisa que terminaba justo tres centímetros debajo de su entrepierna. La tela parecía cara pero resistente ¿De qué estaría hecha? Además, si ella se fijaba entre su estilo y el extraño brazalete dorado que estaba en su muñeca izquierda no combinaban, sus colores eran sombríos, y este era el único punto de color sobre su apariencia aparte de los ojos rojos, incluso sus pantalones eran negros, y ahora que los veía, igualmente rompía con su apariencia refinada que causó su primera impresión, por último, llevaba una cadena de plata que bajaba por debajo del bolsillo derecho casi como un chico rebelde. ¿Qué era ese estilo?
— Mirar tan fijamente la apariencia de alguien pude ser considerado algo sugerente ¿Lo sabes? — Despertando de su análisis profundo la joven se sobresaltó y regresó al rostro del hombre que lucía sereno, pero con un destello peligroso en sus ojos escarlata.
— ¿Sugerente? —repitió Izumi sin saber realmente que decir, y volviendo a encontrar entrañable que a pesar de su apariencia el chico lucía realmente inalcanzable, como ¿un príncipe rebelde quizás? Realmente no lo sabía, pero el aire de nobleza no desaparecía, tampoco su aura intimidante.
— Exactamente. — El pelinegro comenzó a avanzar, acercándose a la joven que intimidada retrocedió hasta chocar contra el armario, donde intentó escabullirse, pero antes de lograrlo el sujeto bloqueó sus salidas con ambas manos y acercó su rostro hasta la oreja de la niña, que por reflejo intentó con sus manos poner un espacio entre ambos mientras él pronunciaba —: Cualquiera puede pensar que deseas proponerle… algo indecente, como si estuvieras desnudándolos con la mirada.
En toda su vida Izumi no recordaba algún momento en que se sintiera tan intimidada y nerviosa como en esos momentos. Su rostro se puso rojo mientras sentía su respiración a su lado ¿Este tipo era un acosador? Cómo sea, no se podía imaginar peleando con él, su presencia la retaba como si jugara con ella, pero era evidente que no conseguiría nada con ello, solo más problemas. En medio de su estupor, notó algo más en el sujeto, aunque fue lo único a lo que intentó aferrarse para no perder la cabeza en esos momentos y era que su aroma era diferente a lo que imaginaba. Usualmente alguien como él parecería que tendría un aroma intenso, como una colonia ambientada con los inciensos fuertes de un verano que por lo general empleaban los ricos, pero este hombre olía limpio, como a una fresca brisa en medio del bosque combinado con el rocío de agua lluvia en la mañana, era contradictoriamente relajante. — Y-yo no… digo eso, simplemente… ayer no iba vestido de esa forma —consiguió decir finalmente.
— Por supuesto que no —respondió el sujeto soltando una suave risa, antes de apartarse y mirarla con completa burla — De todas formas, aunque tuviera esas intenciones, no me junto con… niñitas pequeñas.
Al instante el sujeto extraño se apartó dejando a Izumi con un lio lleno de confusión en su cabeza y pecho, pero sobretodo irritación, ¿Quién se creía ese sujeto? — No soy una niña, además ¡Aquí el raro es usted! Sabía que su ropa no combina con lo que lleva en la mano.
— Que observadora, aunque poco me importa eso, no es como si me fuera a fijar en que ponerme solo por un detalle inamovible en mi persona —respondió tranquilamente el sujeto sentándose en la cama.
— Pero si ayer… juro que tu ropa era con bordeado en dorado…
— Eso es un juego de luz. De vez en cuando cambia, pero odio el dorado es demasiado… brillante y soleado para mi gusto, esas cosas le quedan mejor a ella. — Honestamente Izumi no sabía de quien hablaba, pero en parte se sorprendió por la cantidad de datos que le estaba dando el hombre, que ayer, hasta se había negado a darle el nombre.
—No sé de lo que hablas, pero como sea ¿Por qué sigue aquí? — La mirada carmesí volvió sobre ella, de forma aburrida y aunque pensó que se negaría a contestar, la sorpresa que se llevó ella es que de hecho lo hizo.
— No es como si quisiera o no, simplemente es mi deber. Caíste en el abismo y te saque de allí, simplemente me necesitas, eso es todo.
No sabía cómo tomar las palabras del sujeto pero que haya cambiado la manera de hablarle repentinamente, como si fueran conocidos la hizo sentir incómoda, o extraña por decir menos, porque había perdido todo humor y en cambio parecía realmente serio al respecto. ¿Quién era él? — ¿Necesitarle? ¿Quién es? Si tanto dice que…
Nuevamente haciendo alarde de su poca paciencia el hombre interrumpió sus palabras — He dicho que eso es lo de menos ¿Por qué quisiera saber algo así?
— Es raro no saber cómo llamarle —afirmó inmediatamente la morena, haciendo que el sujeto meditara un momento su petición.
— Hm realmente los mortales son… problemáticos… —murmuró antes de volver a hablar, esta vez más claro — Tsukino Nox, pero ni se te ocurra llamarme por mi nombre de pila, odio que lo hagan, solo exceptuando una persona.
— Entonces ¿Tsukino-san? — Por algo el nombre fue fácil de deslizar por sus labios y le dio un poco más de calma a la chica, que se relajó un poco más en su lugar.
— Rayos eso me hace sentir viejo… solo Tsukino niña.
Por extraño que pareciera Izumi sonrió. No supo por qué, pero algo en si misma al ver al sujeto se sintió más tranquilo, como si estuviera recobrando una parte de sí misma, no obstante, aún había un gran misterio tras la interacción del hombre con ella ya que, él afirmaba que ella le necesitaba, pero ¿Por qué? No recordaba estar en problemas antes de caer en ese… ¿Abismo había dicho? — Entonces Tsukino ¿Por qué te necesito? Dices que estas aquí…
— Bueno, eso me pregunto yo. ¿por qué caíste? Solo aquellos que guarden un serio… digamos oscuridad en el alma; una que no debería existir y te pone en conflicto con tu propia existencia, caen en ese dominio. Así que nuevamente ¿Por qué caíste? — Sorprendida por la franqueza de sus palabras la Uchiha repentinamente tenía la respuesta a su pregunta, ella realmente la vio cuando él lo mencionó, pero antes de ser capaz de decir cualquier cosa, un golpe suave llamó a su puerta, sobresaltándola y haciendo retirar su atención del hombre que ahora presentaba un motivo mayor de preocupación si alguien llegaba a verle.
— Izumi-chan ¿Estás ahí?
— Merumi-san… sí, ¿Qué necesitas? — Al instante la morena fue a la puerta, en un intento de detener la acción de su compañera mayor para que la abriera, sin embargo, antes de tocarla, esta se corrió, dejando ver a su superiora.
Alarmada por la situación la morena iba a inventar una excusa, pero nada salió de sus labios, como si estos estuvieran sellados repentinamente. — Oh, es hora de la patrulla. Ayer volviste tarde y sé que estarás cansada, pero es necesario, después de todo habrá un banquete esta noche ¿recuerdas?
Desconcertada por la falta de reacción de la mujer Izumi solo asintió ante su pregunta, ya que estaba muy consciente aún de su deber. — Oh eso es bueno. Bien entonces prepárate pronto, tu ronda inicia en media hora —dicho esto la mujer salió sin decir nada más, cerrando la puerta tras de sí.
— No puede percibirme, así que deja de mostrarte tan sorprendida —nuevamente Nox en su alarde de silencio se había acercado a espaldas de la joven, que sobresaltada retrocedió para mirarlo.
— ¿Qué te pasa? ¿No puedes avisar antes de acercarte así?
— Si lo hiciera no podría ver tu cara de susto —respondió el mayor con una sonrisa burlona — Pero bueno, prepárate yo estaré… cerca. Al menos hasta que encuentres tu respuesta a mi pregunta.
Quería responder de forma simple, pero el tiempo apremiaba y el sujeto simplemente desapareció de su vista antes de que cualquier sonido saliera de ella, algo que le hizo añadir otra de las extrañezas del ser a su lista y agradeciera que le diera su privacidad. Para arreglarse sin demora, claro que poco sabía que esto se volvería una rutina por los próximos seis meses, en los que, como esa vez, despertaría en compañía del sujeto, solo para que en el momento en que tendría que arreglarse se marcharía como el aire y solo regresaría cuando ella estaba sola en una de sus tantas rutinas.
Fue casi inquietante la rapidez con la que se adaptó a su presencia o que esperaba simplemente ver que apareciera de la nada incluso cuando en ocasiones solo caminaba a su lado o le molestaba, retando su paciencia. Para ella Tsukino se había vuelto un agente normal en su día a día y quizás es por ello que dentro de ella reservó los inquietantes sentimientos que la habían estado embargando por años con respecto a la niña de cabellos rosa, que para en esos momentos sentía podía llegar a apreciar, en vez de sentir la incesante ola de frustración e ira que le albergaba siempre que había pensado un poco más allá. Era raro, pero casi se sentía como si desde que hubiera llegado el hombre, las emociones negativas que la rodeaban, aquella oscuridad perpetua en la que vivía se estuviera purificando; era algo que parecía imposible pero que sentía era de esta forma.
— Pareces muy feliz. — Era tarde ese día, cerca del crepúsculo donde las primeras estrellas se podían ver con claridad cuando Nox, recostado sobre el tejado de la mansión que la Uchiha estaba ayudando a proteger, habló.
Izumi que había estado divagando entre los recuerdos de los últimos meses, salió de su momento de estupor y se giró a mirar al hombre, que como acostumbraba, parecía estar reposando en un aparente sueño, pero habiendo conocido su carácter sabía que realmente esto era un engaño. — Solo pensaba en que me acostumbre a tu presencia, ha pasado algún tiempo desde nuestro encuentro.
— ¿En serio? Para mí ha sido casi como un pestañeo —admitió Nox al tiempo que abría sus ojos para posarlos en el horizonte — El tiempo realmente es relativo, aunque ustedes lo sienten más.
— ¿En serio no has notado que han sido seis meses? Además, siempre hablas así, como si fueras ajeno a todo —declaró la joven, aunque internamente sentía que, él tenía derecho a decir aquello, realmente había algo en él que le hacía diferente.
— ¿No lo soy? Creo que tú misma te has percatado que mi presencia no significa una entidad humana, niña — una sonrisa confiada y orgullosa se pintó en los labios del sujeto — Has sentido la diferencia todo este tiempo, y no me sorprende el tiempo, realmente para mí es estar solo haciendo mi trabajo por unas horas.
— ¿Tu trabajo? ¿Tu trabajo es vigilarme diariamente? —Declaró la Uchiha con una pequeña risa.
Tarareando su respuesta finalmente el pelinegro miró a la niña a su lado, haciéndola poner nerviosa bajo esa mirada escrutadora e intensa que le dedicó antes de sentarse y responder —: Lo he hecho fácil para ti, podría simplemente haberte sacado la respuesta a las malas, evitando ignorar que lo sabes desde el primer día, pero me he permitido ser laxo. — El humor de Izumi murió ante la declaración del hombre, sintiéndose tensa por primera vez en mucho tiempo, ya que algo le hizo pensar que la conversación podría dar un giro que no le gustaba.
— Tienes trabajo abajo, niña —dijo Nox rompiendo el hilo de la conversación, justo en el instante que escuchó el metal sonando al ser repelido.
Con la práctica de mucho tiempo Izumi se levantó de su lugar insegura de cómo no se había percatado de que algo andaba mal, sin embargo, antes de bajar de allí sintió que el hombre tomaba su mano, deteniendo su camino haciéndole fruncir el entrecejo, llevándola al punto de protestar pero antes conseguirlo él añadió —: Los invitados pueden pasar sin problema, aunque sus intenciones no son un misterio, enfócate en los que no han entrado, usa la cabeza ya que… parece que planean algo más grande — Terminadas sus palabras el sujeto desapareció como siempre dejándola con una pista más grande de lo que anticipaba encontrar.
Quería decir que había una amenaza externa alrededor. Al instante y sin pensar en lo rápido que cambia la vida de un ninja en solo unos momentos, se enfocó en observar los alrededores, buscando movimientos sospechosos alrededor de la casa, hasta que el movimiento en medio de las calles llamó su atención. Era continuo se movían con intención de rodear el lugar, lo que haría que un ataque a la propiedad, dependiendo de su escala pudiera ser más severo.
Lo siguiente que pasó fue casi como un borrón, ya que en un momento había estado en lo alto del techo y al siguiente se había metido en una pelea de cinco contra uno, donde su sharingan fue de gran ayuda para valérselas contra los bandidos que enfrentó. En sí no parecieron una gran amenaza, ya que era evidente que no eran versados en el uso de chakra, pero por lo que había distinguido, llevaban explosivos, unos que al mínimo toque incorrecto podrían desencadenar una catástrofe, por ello su labor entre esquivar golpes y proporcionar otros más certeros en los lugares donde podía dislocar articulaciones se volvió su principal objetivo de la noche, al menos así fue hasta que, al golpear al último de los bandidos e inmovilizarlo, se vio rodeada por cinco más.
— Nos gustaría que nos entregaras a nuestros camaradas si no es mucha molestia niña —declaró uno de ellos, al tiempo en que levantaba de forma amenazante una de las bombas que guardaba para sí.
Parecía que este nuevo grupo sabía lo que tenía que hacer para intentar negociar. Izumi sabía que no podía ser descuidada para este punto. Ya que, aunque hubiera inmovilizado a cinco, estos habían contado con la ventaja que habían estado juntos no separados y las acciones imprudentes que pudieran realizar eran reducidas. En cambio, los nuevos agentes que la rodeaban estaban conscientes de la pequeña ventaja ninja que ella tenía sobre ellos y se habían puesto de tal forma que, ante cualquier acción de ella, alguno de ellos podría iniciar un bombardeo o peor un ataque suicida donde probablemente ella no saldría bien parada. ¿Qué podría hacer? Cualquier técnica que pensara de las que tenía en su repertorio sería demasiado lenta para poder ejecutarla, no era experta en el jutsu de cuerpo parpadeante como lo era Shisui como para atacar a cinco al tiempo, los clones igualmente eran lentos y no creía hacer los suficientes.
Su única salida eran refuerzos y por lo que escuchaba en la lejanía, el escuadrón destinado a esa misión seguía estando ocupado, así que tendría que resolverlo por si misma de alguna forma. Las técnicas de engaño no eran lo suyo y quizás podría terminar empeorando las cosas, pero para ese punto tenía pocas opciones, por lo cual opto por su mejor alternativa — Bien, los dejaré ir, pero no te atrevas a hacer algo con eso —dijo Izumi al tiempo que sacaba un kunai para cortar las sogas que acababa de poner en sus adversarios.
— Bien hazlo despacio, si no quieres que haya heridos es mejor que no intentes jugar con nosotros. — La amenaza estaba tallada en el rostro del hombre, y sus compañeros, así que lentamente la joven Uchiha deslizó la Kunai entre las sogas y comenzó a cortarlas, sin despegar sus ojos carmesí de los oscuros del bandido.
Solo un segundo bastó en el intermedio de miradas para que un pequeño genjutsu del sharingan lo tomara, uno que aunque duraba solo unos segundos aprovecho para en un movimiento audaz arrogar la kunai hacia el explosivo que sostenía el hombre en su mano y saltar hacia atrás golpeando en el camino al sujeto que había estado a su espalda, inhabilitando sus acciones por unos momentos, al golpearle en el estómago y luego pasando del corrió calle abajo ante la inminente explosión que llego, amplificada por el resto de bombas que llevaron en el cinto.
La onda de choque fue inevitable no sentirla o evadirla, por mucho que corriera se vio impulsada hacia adelante mientras rodaba por el suelo, acompañada de los gritos y el olor a carne quemada y viseras que se produjo tras la consecución de explosiones, reventando la calle a lo largo de setenta metros. Su estómago se revolvió ante la matanza, pero no podía simplemente arrepentirse como una niña pequeña, estaba de misión y su trabajo como ninja era cumplir la protección de sus clientes, incluso aunque hubiera querido evitar la muerte o los daños, en ocasiones simplemente tenías que tomar una decisión para conseguirlo y ante sus opciones fue inevitable. Sintió una punzada en su brazo y se giró a ver el lugar, encontrando una quemadura que iba de su hombro al antebrazo, donde la carne enrojecida estaba acompañada de sangre, producto de algunas aberturas.
La herida ardía, aunque no era grave, podía curarse fácilmente, por ello decidió ignorarla mientras evaluaba el daño que había provocado y estudiaba si había posibilidad de que alguien hubiera sobrevivido, sin embargo, por los cuerpos que podía contar entre los carbonizados de los que estaban más alejados y las partes de los que habían estado cerca de la explosión, conto la totalidad de los diez. Al menos de ese grupo no había sobrevivientes, pero no quería decir que no existiera la posibilidad de que tuvieran más enemigos, por ello, dejando la escena rápidamente corrió entre los tejados del conjunto de calles que rodeaban el castillo, que aún seguía en pie, con su sharingan moviéndose entre todos los lugares por si llegaba a perderse de algo, pero por más que buscaba no había rastros de enemigos.
Fue un grito ensordecedor que venía de adentro que le hizo detener lo que hacía y mirar hacia el palacio, ahora preocupada por sus camaradas, por ello dejando de lado su primer deber corrió hacia adentro, intentando guardar su presencia del resto, pero no se esperaba que al llegar encontrara en medio de todo a sus compañeros sometidos con cadenas doradas al suelo, los rebeldes muertos y en medio de todo ello una figura desconocida pero que le helo la sangre. Cabellos rojos cortos y mirada dorada, además de vestir con una camisa elegante de color negro y sobre este un chaleco blanco con rojo, donde los botones resplandecían con un extraño color. En su cinto no llevaba armas, pero tenía espacio para una y aunque parecía desarmado, claramente era el autor de las muertes de los enemigos y el estado cautivo de su equipo. Tenía un extraño aire de poder que solo había visto en Tsukino, algo que le estremeció porque a diferencia del sujeto que la había estado acompañando de vez en cuando este no parecía amistoso, al contrario, su propia presencia imponía un sentido de peligro que no había sentido antes, ni siquiera contra un poderoso enemigo.
— ¿Y bien? ¿Esperaban que unos simples mortales les mantuvieran a salvo? — El tenor suave del hombre, pero profundo daba una sensación más escalofriante, consiguiendo que la joven Uchiha no pudiera moverse de su lugar — Especial quienes deberían estar muertos hace tanto.
— M-mi señor… — Declaró el sujeto arrogante que habían estado custodiando mostrándose sumiso y temeroso ante el hombre pelirrojo; era una actitud que no pensó que su cliente pudiera mostrar ante nadie, y sin embargo… ahí estaba agachando la cabeza. Todo esto le hizo preguntarse a la Uchiha la verdadera identidad del intruso— N-no era nuestra intención desobedecer o si quiera romper el acuerdo…
— Sin embargo lo hicieron — los ojos dorados se movieron solo un poco para fijar su atención en la líder del equipo quien había estado a punto de atacar, pero antes de que pudiera hacerlo las cadenas a su alrededor le arrojaron contra el suelo con una velocidad y fuerza que no fue de extrañar que terminara inconsciente y quizás con una seria conmoción — Los humanos por ambición siempre rompen las reglas… por eso nos enfocamos en permanecer lejos de vosotros, pero cuando alguien llega hasta nosotros de alguna manera ponemos limites, y vosotros acaban de sobrepasarlos.
— P-por favor… lo devolveremos, lo haremos, solo denos un poco más de tiempo para… — tan rápido que ni siquiera su sharingan pudo seguirlo el pelirrojo había tomado al sujeto del cuello y había silenciado sus palabras.
— ¿Para qué? ¿Rellenar más tus bolsillos? ¿Crees que tener a uno de los nuestros como si fuera tu amuleto de la suerte es moral? Has amasado tu fortuna bajo la vida inocente de un pequeño, contrataste a estos simples humanos para proteger tu vida… ¿Qué sentirías si te arrebataran algo importante? — Había burla combinado con desprecio en la voz del hombre mientras apretaba la garganta del sujeto — Nosotros debemos seguir las normas… aunque quizás ¿Si te quito a tus hijos? Servirían como un pago momentáneo.
Izumi se estremeció cuando vio caer a su cliente al suelo tosiendo, a los pies del pelirrojo que simplemente aparto unos mechones de su cabello antes de volver a mirar con frialdad en dirección a la que los niños de no más de doce y ocho años se pegaban a la pared junto a su madre que trataba de acunarlos. — Si nos consigue un poco de tiempo, puede llevárselos.
Esto simplemente estremeció a la Uchiha que, superando su miedo, fue suplantado por indignación al ver como los niños ahogaban gritos de terror mientras el pelirrojo se dirigía hacia ellos con pasos suaves. — Bien… no esperaba que fueras peor de bastardo, pero ya que estamos en esas — la mano se levantó hacia los niños que se estaban agarrando a las faldas de su madre.
— ¡No! Toma lo que quieras, pero a mis hijos no. — haciendo alarde de un poco de coraje la mujer se puso delante de los niños protegiéndolos de la mirada dorada, pero tan pronto como hizo aquello una gruesa cadena se ajustó en el cuello de la mujer y con un violento movimiento la apartó, lanzándola hacia el otro extremo del lugar.
— ¡Mamá! — Chillaron los menores abrazándose mientras miraban al sujeto acercándose.
— Háganlo niños, por nosotros, estarán bien —El hombre avaro que ahora Izumi consideraba seriamente asesinar ella misma se levantaba mirando a los niños con una mirada casi loca — Con su ayuda podremos vivir más cómodamente, ¡No se resistan! Vayan con el señor Caeli.
Rodando los ojos el sujeto ignoró los lloriqueos de los niños y llamó en su mano un destello dorado que pronto se volvió rojo mientras lo presentaba ante los pequeños que asustados cerraron los ojos. Fue en esos momentos que Izumi se movió, lanzando un conjunto de Kunai al sujeto, que detuvo rápidamente el ataque y fijo su atención en el lugar del cual habían salido, pero para entonces la joven Uchiha ya se había movido, corriendo tan rápido como podía hasta alcanzar a los dos niños, a los cuales tomó en un segundo para a continuación apartarse todo lo que podía del pelirrojo y ponerlos tras de ella. — Vaya… aún quedaba una pequeña rata —esta vez había un humor frio tras las palabras del sujeto que cuando miró esta vez a Izumi sonreía con crueldad.
— No te dejaré que te leves a los niños —declaró la morena con toda la valentía que pudo, aunque sus miembros, temblaban bajo el evidente peligro.
— ¡No te metas en esto Kunoichi! — El cliente molesto se levantó de su lugar — Les he contratado para seguir mis órdenes, así que deja a mis hijos ir con él.
— ¡Puede que lo haya hecho! Pero sobre la misión las vidas de estos dos valen más ¿Qué tipo de padre vende a sus hijos por dinero o lo que sea que tenga de trato con este hombre? — El pelirrojo pareció sorprendido por su declaración por unos momentos antes de soltar una fuerte carcajada.
— Vaya, un fantasma tiene más voz que el mismo padre, esto es realmente divertido. Niña, si no estuvieras tan fuera de lugar creo que tendrías algo en ti, pero al parecer al igual que tus compañeros eres un error del tiempo. —Aquello hizo que la morena se sintiera confundida e inquieta ¿Qué es lo que estaba diciendo? — Me pregunto porque ese estúpido guardián les permite estar libres, es más… ¿Por qué parece como si hubiera cambiado la línea temporal drásticamente y no existan consecuencias?
— ¿De qué hablas? — Preguntó Izumi sintiendo que realmente no debería conocer la respuesta a ello.
— Hm… te lo diría, pero creo que no servirá de nada. Igual, puedo cubrir el error si te quito del camino ahora, me lastima un poco porque entre el conflicto del cambio que se lleva en ti tu corazón aun no está podrido, pero es tarde para pensarlo demasiado. — Con estas palabras terminó el tema tan abruptamente como llegó y en un instante que apenas la Joven tuvo tiempo para reaccionar le atacó con una espada que había materializado de la nada.
Bloquear fue tan doloroso como la herida que ya tenía en su brazo, pero alcanzó a detener el corte con su propia Kunai, sin embargo, al poner su fuerza en la defensa fue lenta para intentar bloquear la patada a sus costillas que sintió como algunas de ellas se fraccionaban bajo el golpe, lanzándola hacia la entrada, donde rápidamente fue atajada por el hombre nuevamente, tomándola de la muñeca y lanzándola contra el suelo lo que género que soltara un gemido de dolor y escupiera sangre al caer. — Los humanos son tan frágiles, me pregunto que les ve ella para ser tan complaciente.
Izumi lo sabía, la diferencia de poder era demasiado, se sentía como estar estrellándose contra una montaña escarpada, sin posibilidad de salvación. Pero tenía que intentarlo, solo estaban ellos ahí, las palabras ambiguas del hombre no importaban, ¿El tiempo? ¿Lugar? ¿Alterar? Eran cosas que no importaban, esos niños eran los importantes ahora y ella era la única que podía intentar hacer algo. Por ello, aunque sabía que era inútil igualmente reunió la suficiente fuerza para girar y golpearle con talón de su pierna izquierda antes de intentar apuñalarle con la kunai que había sostenido con fuerza, pero antes de siquiera hacer contacto, esta se rompió justo contra la palma de la mano que uso para cubrirse.
Sorprendida la joven Uchiha casi se pierde en el momento en que el hombre la tomo por su muñeca nuevamente y la inmovilizo contra el piso, torciendo su brazo tras su espalda, mientras la tenía apresada bajo su peso, con una rodilla contra su espalda. — Buen intento, pero tus armas no pueden lastimarme. Creo que siguiendo las cosas normales hubieras tenido una buena muerte en lugar de la que yo te daré — dijo el sujeto con indiferencia.
Era todo, Izumi lo sabía por la forma en que estaba completamente vulnerable bajo su toque, la manera en que veía en su sombra como se alzaba con su espada. Al menos hubiera deseado poder ver a Itachi, incluso intentar realmente poder ser amiga de Sakura, encontrar algo que la hiciera feliz, pero, su propia oscuridad le había impedido mantenerse cerca, ahora parecía no valer la pena. Entregando su vida sintió las lágrimas calientes tras sus parpados, pero antes de que pudiera ser apuñalada sintió como si algo frio la envolvía y su visión se puso negra por unos segundos, solo para que la luz nuevamente la golpeara momentos más tarde en que se vio sentada al otro lado del salón de cara a su atacante que parecía sorprendido, viendo al suelo.
— Tal vez las armas de ella no hagan nada, pero ¿Realmente quieres probar las mías Caeli? Creo que tu broma supera con creces cualquiera que este permitida. — Con el corazón latiendo con fuerza levantó el rostro hacia el balcón y vio sentado sobre la barandilla a su acosador, solo que esta vez el aire tranquilo que usualmente le rodeaba al pelinegro estaba ausente, en cambio una frialdad estremecedora y sádica le rodeaba y era claramente transmitida con sus ojos carmesí.
Como si le hubieran dado un choque eléctrico el pelirrojo se levantó al momento y fijo su atención en el hombre — ¡Nox! — Tan pronto como el nombre escapó de sus labios un corte se presentó en el brazo que el pelirrojo identificado como Caeli.
— Que… falta de modales, creo que no hay nadie no sepa que mi nombre es reservado —dijo el nombrado, impulsándose hacia el frente y cayendo con la gracia de un felino frente a Izumi — solo tu amo puede usarlo y… la pequeña imprudente que seguramente le gustara saber de esto.
La ira se mostró en las facciones hermosas del sujeto frente a ellos — ¿Qué hace un miembro de la noche aquí? Deberías estar en tus propios asuntos con la oscuridad — No entendía que era lo que pasaba, pero tan pronto como Tsukino había aparecido, la confianza del sujeto había desaparecido.
— ¿Estas juzgando mi trabajo? Cuando pides la vida de dos mortales inocentes, solo porque el imbécil de su padre es tan avaricioso como para intentar mantener una reliquia de nosotros ¿Me pregunto qué diría Yoru de esto? Creo que estará decepcionada o furiosa… como sea has ido suficientemente lejos ahora ¿No crees? — Un paso que dio el pelinegro al frente basto para que Caeli diera uno hacia atrás y sus ojos brillaran.
Si Izumi pudiera ponerlo en palabras simples aún en su estado de aturdimiento y dolor, diría que parecía claramente como si fueran dos animales salvajes, pero que el que estaba más allá se mostraba claramente intimidado por la fuerza de quien ahora mismo parecía protegerla. En esos momentos Nox lucía como si fuera un enorme lobo, listo para devorar la presa que tenía delante de él, pero con la más cruda de las amenazas. — Hablas de ella como si tuvieras el derecho, estas del otro lado ni siquiera deberías dirigir la palabra o pronunciar su nombre.
La réplica de Caeli no pareció llegar de forma positiva al pelinegro quien tomando lo como un insulto personal, en un segundo estuvo frente a al pelirrojo, pero en vez de intimidarlo simplemente, para sorpresa de Izumi que jamás había visto algo así, le apuñaló con su propia mano, atravesando la carne en un crujido aterrador antes de lanzarlo contra el suelo, como quien agita un bicho de su mano. — Mira con quien estás hablando cachorro. ¿Crees que soy paciente como ella? Que aguanta sin importarle sus estúpidos comentarios o faltas de atención, ahora mismo lo mencionaste, no estás hablando con cualquiera de nosotros. A diferencia de los castigos complicados que puedan tener, de mi parte prefiero las cosas rápidas — Aún con la sangre escurriendo de su mano Tsukino la levanto y materializó en ella un pequeño objeto dorado que parecía una serpiente mordiendo su cola mientras sostenía una esfera.
— Si no vas a hacer tu trabajo como se debe no lo hagas, y deja de ser melodramático, no te herí como para matarte, pero no dudes que si vuelvo a saber de qué rompes las reglas al sugerir tal estupidez como que te entreguen los niños de un hombre bastardo, así sea por simple broma, me encargaré de tomar personalmente el castigo que se te impartirá. — Tirando el objeto al pelirrojo que desde abajo lo veía con odio, el Pelinegro le dio la espalda — Desaparece de mi vista Caeli, sigues siendo de un nivel tan bajo como para saber cómo hacer bien un trabajo.
La oscuridad que rodeaba a Tsukino era aterradora, pero especialmente la joven se asustó cuando vio que esa misma oscuridad se pegaba a su brazo solo para momentos después hacer desaparecer la sangre del otro sujeto, que como le ordenaron desapareció. — Tienes la peor expresión que puedes mantener, niña — nuevamente la burla, y aunque su voz se había relajado y la intensidad también estaba desapareciendo, lo que había visto por unos instantes estaba grabado con fuego en la Uchiha.
Ese sujeto era peligroso y sabía que si algo iba en contra de lo que debería existir no dudaría en poner la vida de quien correspondiera sobre la mesa. — Tú… —empezó a decir la Uchiha antes de que un dolor punzante en su abdomen le impidiera continuar. De la impresión había olvidado completamente que estaba herida más allá de lo esperado, haciéndole retorcerse en su lugar.
— No responderé algo que es evidente, pero al menos limpiaré este desastre — los ojos de la chica volvieron a su color normal, al tiempo que veía al pelinegro levantarla con solo un brazo, manteniéndola acurrucada contra sí, incluso cuando casi todo su cuerpo gritaba que se alejara de él, pero por algún motivo no podía, ya sea por dolor, cansancio o su propia influencia, solo pudo observar como en un chasquido de sus dedos los que nos rodeaban caían como si estuvieran dormidos y lo que había sido destruido o alterado por su otro compañero volvía a su lugar. — Con esto cuando despierten no recordaran que vieron a ese imbécil, aunque ese hombre merece un castigo por su imprudencia, claro que será después, primero vamos a ver esas heridas.
Como siempre hacía solo que esta vez llevándola con él Nox se deslizó en la oscuridad hasta que apareció nuevamente con ella en el techo. — No es el mejor lugar para sanar heridas ¿no crees? — dijo ella, al tiempo que era depositada con cuidado en el tejado.
No es que estuviera para bromas, pero quizás la costumbre podía mantenerse, al menos un poco, igualmente si quisiera matarla podría hacerlo, lo había mostrado claramente en ese pequeño tira y afloja de antes con el sujeto que parecía conocer. — No es mi especialidad, pero algo he aprendido para estos casos, además solo diré un par de cosas antes de despedirnos — La revelación la tomó por sorpresa y aunque estaba asustada en su mayoría una punzada de dolor la atravesó y no tenía nada que ver con sus heridas.
—Te irás…— era una afirmación.
— En un principio no debo quedarme demasiado, pero aquí lo necesitabas — Una mano cálida, que no tenía nada que ver con la frialdad que se extendió por su cuerpo permanecía en su abdomen, mientras los huesos se volvían a acomodar y donde los órganos habían sido dañados se reparaban.
Era incómodo y raro, pero cuando paró había algo más que sintió que se había marchado, un peso que parecía que siempre había estado permaneciendo en su corazón, que pronto le sacó varias lágrimas. — ¿Qué? ¿Qué hiciste? —Preguntó consciente de que más que sanar su cuerpo había hecho algo más a fondo.
— Oh eso… bueno, no es algo permanente, pero he retirado esa pequeña espina que te impide aceptar la existencia de Sakura Haruno —respondió Nox tomando asiento al lado de la morena que sorprendida se sentó, aún en medio de lágrimas.
— ¿Cómo sabes…? Nunca mencione nada de mi vida ¿Cómo sabes de Sakura? — Un sentimiento de protección por la niña de cabellos rosa se elevó en su pecho, similar al que había sentido cuando su clan quería meterla en problemas sin necesidad.
— Aquí es donde mi honestidad se verá limitada niña —la risa burlona de Nox sonó, pero antes de que ella pudiera replicar él dijo — Solo me enfocaré a decir que, en la evidencia de mí mismo, No soy humano, mi trabajo es… digamos que corregir problemas que no tienen nada que ver contigo. Sin embargo, debido a ciertas circunstancias que han dañado seriamente nuestro alrededor, te viste influenciada por lo que yo llamo una "causa por un evento". El odio que sientes por Sakura es mi trabajo eliminarlo por así decirlo, y aunque podría hacerlo de formas más prácticas, decidí tomar la ruta de la oportunidad.
— No entiendo… — La joven se secó las lágrimas y presto toda atención al hombre que pareció por unos momentos perdido en sus pensamientos.
— Izumi, esa ira que sientes no podrá borrarse a no ser que tú misma te enfrentes y violentes, pero puede que tardes en hacerlo. Tardará en volver y sé que la real tu quiere… ser amiga, una amiga real, pero hay cosas que son difíciles de borrar, y más si no eres consciente del porqué de ellas. Tendrás que llevar por ti misma esa carga porque esa información no te será compartida. — Al momento se puso de pie dándole una última mirada a la joven, mostrando la seriedad tras lo que decía — Te salvé la vida y te di esta oportunidad porque espero que cuando estés consumida por la oscuridad, puedas por ti misma romper la maldición que cayó sobre ti, al terminar como un daño colateral. De lo contrario… cuando Yoru llegue, si vas demasiado lejos, no seré quien intervendrá. Después de todo, siempre hay una oportunidad, hasta entonces, esperare y observaré como siempre. Hasta nunca Izumi.
No es como si lo hubiera olvidado, aquella noche junto aquel hombre oscuro, tampoco es como si todos los detalles se quedaran por debajo de línea, pero para ella, las palabras cripticas fueron comprendidas cuando ella sentía que era tarde. Cuando volvió pensó que podía realmente ser la amiga que ella necesitaba, pero subestimó lo que Nox llamó "oscuridad", porque cuando menos lo esperó ya había sido envuelta como un oscuro sudario, donde la sensación asfixiante fue peor que la primera y donde cada día sintió estaba lejos de poder zafarse de él.
Se que muchos dirán que Nox es un personaje extra y quizás teniendo tantos dicen es difícil seguir la historia, no obstante, entre tantas cosas que decir, era un pequeño abre bocas en su momento a lo que paso y la relación que hubo bajo Izumi y la maldición que ahora sabemos no era simplemente causal de las circunstancias, sino que era más influenciada.
Siento que estoy divagando pero los extras son también para explicar cosas, asi que hablaré de ello a detalle y quien leyó bien y si no también.
Sobre Nox… a diferencia de la línea actual del fic, aquí vemos un Nox que parece juguetón e incluso "amable" con Izumi, nada que ver con como ahorita la trata y no es para menos siendo que ha expresado que "preferiría que muera" Y esto es porque nuestro Guardián es un excelente actor cuando se lo propone, ya que realmente no le importa o interesan los humanos, simple, pero sabe que al tratar con ellos, entrar armando alboroto es mucho más problemático así que suaviza sus acciones para evitar el pánico, igualmente es justo "si no eres mi problema principal pero me causas uno pues lo soluciono" así que su actitud de "salvar" a Izumi realmente fue impulsado por un daño colateral que podría haberse originado de haber permitido que Caelis la matara, no porque realmente tuviera un aprecio por ella, e igualmente optó por darle una "oportunidad" pero realmente esta más impulsado al hecho de que Yui estaba manejando las cosas con calma, así que arrancar problemas de la raíz chocaría con sus propias acciones, ergo, se adaptó.
Ejem Otro punto que creo tocar, ya que no quiero confusiones Nox si bien es un buen actor Lo que piensa de Sakura no lo es, de alguna manera se ha ganado su aprecio por ello le deja usar su nombre de pila. No entro ahora en detalles
Por último ahora sobre los guardianes creo que es propicio explicar por si hay dudas, así que les comento que primero hay dos corrientes:
- Luz: del cual Yui pertenece y es por ahora como su cabeza en línea (hay alguien más arriba pero pues eso no se cuenta mucho aquí, quizás más adelante) Eso quiere decir que ella es la más fuerte de ellos en cuanto a servicio activo actualmente
- Noche u Oscuridad: Del cual como sabemos Nox siendo la contraparte de Yui, es la cabeza.
Como ramas bajas están los que conocimos en la saga del clan del tiempo/ Hayato (y se verá en otro extra de Shisui y Yui) y también en el pequeño arco de misión de Sakura con el equipo 7 cuando por primera vez va a una misión con Yui.
- Perdidos: Se les dicen a los Guardianes que en buena fe abandonan su puesto, hay dos niveles del mismo, esta quien deja de cumplir sus funciones, no puede ejercer su poder libremente o de lo contrario lo encontraran, igualmente quedan desprotegidos de influencias al interactuar con el mundo lo que los puede llevar a la segunda categoría. El segundo nivel es abandonar su fuerza, similar a llegar a ser humano pero no se deshacen de su sangre, por lo cual si bien pierden varias de sus habilidades su resistencia, curación y fuerza es superior, la única diferencia tienen límite de vida.
- Caídos: Estos son los que se han convertido en monstruos, no físicamente sino interior. Contaminados solo siguen sus criterios y esparcen su maldición creando demonios o Malditos, igualmente absorben la vida y aunque dan fuerza externa a otros, también la adquieren de matanzas sin sentido sobre inocentes. Su locura puede llegar a romper principios, por lo cual un caído tiene un castigo a la altura de sus pecados.
Por ahora el como se generan u las funciones quedan pendientes para otra toma. Espero que para los que lean esto les ayude a entender mejor por ahora lo que se trata de estos personajes.
