ESPECIAL DE NOCHE BUENA — UN LUGAR AL QUE PERTENECER —
El invierno siempre iba y venía cada lo año, y aunque unos tenían la fortuna de contar con nieve propia, otros por su parte tenían solo el frío seco que te entumía hasta los huesos, mostrando un paisaje gris en la naturaleza y colorido en algunos edificios. Los civiles se preparaban para las fiestas, tomando regalos, pensando en las cenas familiares y los planes que se tendría con amigos en temporadas de navidad.
Lamentablemente o dichosamente para los ninjas el caso era diferente, ya que dependiendo de las asignaciones del día podrían pasar o no pasar tiempo con sus familias. En el caso de Sakura la realidad era que sin importar que hiciera, sus planes serian en parte solitarios ya que donde antes estaban sus padres hacia unos meses, ahora solo había un espacio vacío que había permanecido así desde que estuvieron en medio del conflicto más duro que habían enfrentado, que, aunque finalmente había visto la luz, aún faltaba mucho por arreglar.
Era un poco complicado pensar en lo que haría para navidad, ya que, aunque pensó en embarcarse en alguna misión, el Tercero había denegado la solicitud, argumentando que no había un equipo para enviarla, y las misiones resientes ya habían sido asignadas a otras unidades. Honestamente, algo le dijo que esta era una mera excusa para que permaneciera en la aldea, después de todo era imposible que no hubiera algo que ella pudiera hacer. Era por eso que ese día en vísperas de la navidad se encontraba sentada a las afueras de una agradable casa de té mirando casi con desesperación la nieve que caía afuera, cubriendo todo con un blanco sudario.
Soltando un suspiro se removió por quinta vez inquieta en su lugar mientras mantenía entre sus manos la única taza —ahora tibia— de té y volvía a repasar con esmero los posibles escenarios que podría desarrollar esa misma noche y en la mañana del día siguiente. —Podría intentar visitar a Naruto —pensó en un intento de mantener la cabeza sobre sus hombros y no dirigirse hacia el pensamiento de pasar por la residencia Uchiha.
No es que no pudiera hacerlo, pero imponerse en una celebración familiar y sin saber con honestidad si todos estarían en casa, le daba un mal sabor de boca, por ello había decidido solo ir en la tarde del día siguiente a dejar los presentes que había comprado para la familia, incluso si se moría por poder verlos a todos, ese día. — ¿Qué daño podría hacer ir por solo un momento?
Con toda la honestidad de hecho no había alguno real pero igualmente algo le detenía de ir, quizás fuera que, aunque sabía que al final Fugaku no estaba molesto con ella por la treta tratada con Shisui, igualmente hacerse presente como si fuera también parte de la familia sería descarado. ¿Estaba pensándolo demasiado? Quizás, pero igualmente la desgarradora sensación de soledad y falta de su familia le impedía sentirse a gusto. De hecho, una sensación de melancolía se instauró en su pecho desde hace dos días y le había sido imposible desprenderse de ella.
¿Cómo puede cambiar tanto la vida de alguien en solo unos meses? No tenía idea, pero lo cierto es que la de ella por momentos sentía que estaba nuevamente patas arriba. — Sakura-chan ¿necesitas algo más? — Sorprendida por la mujer de la tienda de dulces que la miraba con preocupación, se dio cuenta que desde hacía un rato no se había movido. Ni siquiera había terminado de tomar su bebida, aunque los dulces habían desaparecido hacia mucho.
— No, disculpe, he estado un poco perdida en mi misma —respondió forzando una sonrisa antes de darle un rápido sorbo al té que ahora tenía un sabor menos agradable que al principio, pero que igualmente se obligó a tragar.
— Si necesitas algo solo dilo, y recomendaría que pronto fueras a casa. Parece que va a nevar con fuerza en un rato. — Aunque sabía que la mujer solo lo decía por su propio bienestar no pudo evitar nuevamente sentirse como una intrusa, es por eso que asintió al momento en que se levantaba de su lugar, que igualmente ya había ocupado a lo largo de casi dos horas.
— Sí, de hecho, agradezco su hospitalidad, de todas formas, estaba pensando en marcharme ya.
— Oh no lo decía para que te marcharas de inmediato. — La mujer parecía preocupada por la reacción de la pelirosa, sin embargo, ella negó rápidamente para tranquilizarla.
— No, en serio. Tiene razón, simplemente estaba pensando en los planes de la tarde, y de hecho casi llego tarde a ellos, por eso le agradezco —declaró Sakura mientras dejaba el suficiente dinero como para pagar por lo que había comido. Realmente todo era una mentira, pero igualmente, quedarse allí no cambiaría su situación, por eso quizás si se determinaba de una vez a salir antes de que la nevada empeorara podría encontrar algo que hacer, quizás como se planteó en un inicio buscar a Naruto sería una buena opción.
Por ello luego de una rápida despedida la joven se encaminó por las calles familiares del distrito Uchiha hacia el corazón de la aldea, intentando no mirar realmente a las personas que emocionadas pasaban a su lado emocionadas. Fue casi en las puertas del distrito Uchiha, donde ya se veían los guardias que custodiaban la entrada que un calor extra se posó en su cuello, sorprendiéndola en el acto.
— Sabes, a veces eres muy descuidada. — Levantando la mirada encontró la brillante sonrisa de Shisui que, en esos momentos, como si fuera una versión limitada, estaba envuelto en ropas cálidas, siendo una camisa de cuello alto alta de color negro, pantalones de algodón blancos, guantes y bufanda verdes.
— Shisui… ¿No saliste de misión este año? — Cuestionó la chica, ahora bajando la vista hacia lo que le había colocado el chico alrededor de los hombros, siendo una bufanda de color Rojo oscuro, que se le hizo extrañamente familiar, solo que no recordaba donde.
— No. El tercero me dio unas "vacaciones" por toda la tensión de este año —dijo el chico encogiéndose de hombros y dándole una sonrisa fácil.
— Así que también fueron impuestas —respondió Sakura sintiendo una pequeña calidez en su pecho, un poco alegre de verlo.
— Ciertamente lo fueron, pero no me molesta. — El pelinegro giró el rostro un momento, pero sin despegar la mirada de su amiga que se sintió un poco incómoda bajo la intensidad de su escrutinio.
— ¿Qué pasa? — Cuestionó, haciendo sonreír Shisui.
— Oh, nada, simplemente pensé que estabas en mi misma situación —declaró el chico con un poco de broma en sus palabras, pero sonando igualmente serio — Estabas pensando que hacer esta noche ¿No es así?
Sorprendida por su declaración iba a cuestionarle sobre su acierto, pero antes de que pudiera formular las palabras en su mente recordó que él al igual que ella estaba solo. Por unos momentos, había relacionado que, al ser parte de un clan, pasaría las festividades con ellos, no obstante, ciertamente esto no era factor para que de hecho lo hiciera cada uno tenía su familia y él al igual que ella sería como un intruso, por no decir que al haber estado engañando a todas las personas a su alrededor, por lo tanto, no era muy probable que alguien lo recibiera con los brazos abiertos, fuera de Itachi pero él probablemente estaría con su familia. — Oh no me mires así —declaró el muchacho encogiéndose de hombros.
— Lo siento, estoy un poco distraída estos días —respondió ella antes de suspirar y darle una sonrisa — ¿Entones quieres ir a pescar conmigo más personas solitarias?
— Eso suena tentador. — Shisui rio mientras iniciaba nuevamente la marcha que Sakura casi dejó olvidada — Y bien ¿Quién será nuestro próximo objetivo? ¿Seremos un equipo de tres personas?
Ella soltó una risa alegre por su rápida admisión a la tonta "aventura" que había propuesto, no obstante, como cuando era niña y le había conocido por primera vez, su presencia le trajo calma y le llenó de calidez, cubriendo la manta de soledad que se había impuesto en su corazón esa tarde. — Bueno, quizás cierto niño rubio este igual que nosotros —respondió cuando tomaron el camino que los llevaría directo a la aldea.
— Bien pensado capitán — Respondió Shisui que se mantuvo con una expresión lúdica mientras caminaba junto a ella.
Realmente para él, quien no había tenido nada planeado desde el principio y pensaba simplemente esperar que algo pasara ese día, fue una grata sorpresa encontrar a la joven, quien hasta hacia un momento parecía perdida en sí misma. En el momento que la vio, supo que el problema que la aquejaba era igual al suyo, y aunque se encontró sorprendido por la elección de ella por pasar ese tiempo sin acercarse a la casa de su mejor amigo, igualmente tuvo un pequeño consuelo en sí mismo, consiguiendo aventurarse a formar su propio entorno junto a ella.
— Recuerdas hace algún tiempo ¿Cuándo Itachi y yo íbamos a graduarnos? — Dijo Sakura repentinamente.
— Oh esa navidad… —dijo Shisui con una sonrisa — Fue divertida.
— Si pero… ¿recuerdas al día siguiente? Terminamos los tres con un pequeño resfriado, Mikoto-san nos reprendió por nuestro descuido —declaró Sakura mirando al cielo.
— Oh eso… creo que fue una de las pocas veces que la he visto recriminarnos tanto. — La risa del mayor se escuchó antes de que añadiera — Estábamos envueltos los tres en mantas, y una nariz roja. Tus padres te dejaron quedar esa noche y sigo preguntándome como Itachi no enfermó.
— Sasuke lo estuvo alabando entre estornudos por su "inmunidad" —añadió la joven sonriendo con ternura al recordar al joven heredero ayudando a su madre a llevarles los medicamentos y la comida caliente.
— Ese niño tiene demasiado orgullo y envidia de su propio hermano.
— Quizás, pero… creo que es una relación que siempre debió estar — declaró Sakura.
— Oh como la nuestra — añadió Shisui, incapaz de ver que Sakura parecía un poco triste por unos segundos antes de que con una amplia sonrisa dijera — Creo que fuimos muy afortunados de conocernos.
— Siempre me lo pregunté, pero no creo que pudiera haber una forma que no lo hiciéramos —murmuró Shisui, recordando bien el día en que la conoció, aquella niña de ojos llorosos que ahora se estaba convirtiendo en una mujer, que había salvado su vida y arriesgado todo para poder nuevamente darles una oportunidad.
— Oh pienso que hay demasiadas posibilidades, pero creo que prefiero haberte conocido, ahora mismo no podría aceptar que haya un mundo diferente donde puede que los perdiera a ambos. — Como si le hubieran clavado un puñal Sakura sintió la necesidad de sentir que algo la tenía ahí en ese momento y todo era real, por ello tomó la mano de su amigo y buscó sus ojos, que un poco sorprendidos le devolvieron el gesto con una gentil sonrisa.
Como si fueran niños permanecieron con las manos unidas hasta ingresar al distrito comercial, entonces ambos se soltaron y comenzaron a revisar los alrededores en busca de una mata de cabellos dorados, que Sakura estaba segura que estaría a esa hora fuera, incluso con el riesgo de la nevada de la tarde. Fue cerca de media hora que pasaron revisando diversos lugares, hasta que lo encontraron cerca de uno de los patios de juego, sentado solo mirando como los padres se iban con sus hijos. La mirada triste de Naruto, conmovió a Sakura quien mirando a Shisui, ambos con un acuerdo mudo llegaron a la conclusión que había sido lo correcto ir hasta allí. Entonces, acercándose rápidamente al rubio la chica lo abrazó por atrás, haciendo que el menor se sobresaltara — Finalmente te encontramos Naruto.
— ¿S-Sakura-nee-chan?
— Yo también esto aquí, por cierto — dijo Shisui con un tono burlón.
— Shisui-Nii… ¿Qué hacen aquí? — Preguntó con una sonrisa amplia mientras Sakura se separaba un poco para que pudiera girarse hacia los dos mayores.
— Bueno nos preguntábamos si deseabas unirte a nosotros para pasar esta noche, ya sabes es navidad —dijo la chica.
— ¿Qué haremos? —Preguntó animado el pequeño, esperanzado de que por primera vez no estaría solo ese día.
— Bueno… —dudó un poco Sakura, pero al instante fue rescatada por Shisui quien añadió — Haremos una cena de navidad en casa de Sakura ¿quieres venir? Aún estamos por comprar lo que usaremos para esta noche, pero antes queríamos preguntarte si querías venir a ayudarnos a escoger.
Como si hubieran prendido algo dentro del pequeño, Naruto se levantó como un corchó de su lugar y con una amplia sonrisa declaró —: Me gustaría ir… bueno por supuesto que si no molesto.
— No lo haces Naruto, solo seremos los tres —respondió Sakura tendiendo la mano que en solo unos segundos el niño tomó con una dolorosa sonrisa alegre.
— Bien entonces partamos.
En medio de risas los dos mayores comenzaron el camino para una rápida sesión de compras, en donde decidieron que, en vez de tomar un pastel hecho, llevían los ingredientes para hacer uno o dos, por si terminaban arruinando la receta inicial, añadido a eso tomaron varias guarniciones, pollo, carne, verduras, fideos y algunas otras cosas que les parecieron adecuadas para el momento. Por ello para el instante en que llegaron a la residencia de la pelirosa, la mayoría había sido guardado en pergaminos de almacenamiento mientras que solo se encargaban de llevar lo suficiente en sus manos.
— Creo que exageramos —declaró Sakura una vez comenzaron a sacar todo y dejarlo sobre la mesilla de la cocina, y sus alrededores.
— Yo creo que para una fiesta de navidad entre tres está bien — declaró el pelinegro encogiéndose de hombros, lo cual realmente era una exageración ya que realmente era probable que tuvieran para comer una semana entera con todo lo que habían comprado.
— Es bueno que tengo ahorros, porque con lo que acabamos de gastar…
— Tranquila Sakura —dijo Shisui en medio de una risa mientras buscaba el delantal para cocinar que por lo general veía que se ponía la madre de la pelirosa. — Veras que incluso puede que terminemos comiendo hasta tarde.
La joven de cabellos rosa con cuidado retiró a bufanda que Shisui le había dado y la doblo dejándola sobre la mesa y luego se dirigió hacia el pelinegro que ya se había puestoel delantal rosa sobre su cuerpo, dándole un aspecto bastante entrañable y que provoco un poco de risas en el menor de los tres. — Shisui-niii se ve muy raro.
— Concuerdo contigo Naruto —declaró Sakura con una sonrisa, pero en vez de ser burlona esta era más cariñosa, encontrando el acto del pelinegro tierno. — Bueno, pero no podemos dejar a Shisui hacer todo solo, nos ayudarás ¿cierto?
— Sí… ¿Pero en qué? — Ella sabía que Naruto no sabía cocinar, pero no quería decir que no pudiera participar en ello, además lo que Shisui había hecho era prever que pudiera haber algún desastre en sus experimentos.
— Puedes comenzar con esto, lávalos para que podamos usarlos ahorita — Pasándole algunas bolsas, dentro había algunas frutas que usarían para el pastel más tarde. — Yo me encargaré de la masa, mientras tanto Sakura ¿crees que podrías iniciar con los preparativos para la cena?
— Déjamelo a mí —declaró la joven cuando termino de lavarse las manos.
Con los papeles listos y aunque un poco apretados los dos amigos mayores comenzaron a trabajar con sincronía, mientras que Naruto concentrado y buscando sorprender a los dos asombrosos ninjas que le habían invitado a pasar ese día con ellos, intentaba concentrarse para conseguir realizar su tarea lo mejor que pudiera. En medio de un armónico vaivén de movimientos en el cuarto, pasaron la primera hora solo con pequeños comentarios, y a veces un suave tarareo que iniciaba Shisui y lo continuaba Sakura. Por eso no supieron en que momento inició, pero en un instante la paz estaba sobre ellos y al siguiente estaban llenos de harina mientras reían. Quizás fue en un descuido pensó Sakura, pero lo seguro era que los tres tenían las manos en la masa como se suele decir y los eventos anteriores fueron confusos. Lo único claro era que Shisui en la mano que no tenía el tazón con el intento de mezcla para la tarta, lo tenía sujeto a Naruto quien casi había caído al suelo, mientras que Sakura era quien tenía en una mano la segunda bolsa de harina que fue la que había dejado sus cuerpos cubiertos y en el otro el tazón de frutas que Naruto había estado cuidando.
— No es posible… — reía Shisui mientras dejaba la mezcla casi lista sobre el mesón y ayudaba al rubio a enderezarse, que aun permanecía riéndose de la expresión pasmada que hacía unos momentos los dos grandes habían mantenido.
— Oh por el amor de… Fue… ahh que importa, al menos solo fuimos nosotros —dijo la peli rosada al tiempo que finalmente dejaba las cosas sobre el mesón, asegurándose de que estuvieran seguras antes de evaluar todo el daño, pero contenta de ver que aparte del piso y parte de las paredes (además de ellos mismos) no tendrían que limpiar nada más.
— Esta es una manera poco apropiada de cocinar — Shisui se encogió de hombros — Pero no está mal.
— S-si hubieran visto sus rostros. — Sakura muchas veces había visto feliz a Naruto, pero en ese momento su sonrisa era tan brillante que era imposible no contagiarse de ella.
— Oh… no te quedaste atrás con ese grito asustado — se burló Sakura al tiempo que cruzaba de brazos.
— Yo no…
— Oh si, esos ojos a punto de caer, demasiado divertido Naruto — apoyo Shisui con una sonrisa maliciosa, consiguiendo que el niño hiciera un puchero adorable.
—Oigan… —iba a reclamar, pero el mayor revolvió los cabellos dorados sacando un poco de harina de ellos, le interrumpió diciendo — Los tres hicimos un espectáculo de nosotros mismos ¿No crees?
Siendo imposible para él enojarse con el hombre, el niño al final sonrió y asintió de acuerdo. Fue entonces que escucharon que alguien llamaba a la puerta, por lo cual los tres se miraron y luego la hora que mostraba que estaba cerca del anochecer. No sabían quién podría ser ya que, aunque no era tarde, la mayoría estaba con sus familias, por ello aunque un poco reacia Sakura se dirigió a la entrada y abrió la puerta encontrándose con dos pares de ojos oscuros que la miraron sorprendida algo que ella les copio al tiempo. — Itachi-kun, Sasuke-kun, Qué sorpresa… ¿Qué están haciendo aquí?
— ¿Qué no podemos? ¿Y qué haces que parece como si hubieras caído dentro de un balde lleno de… eso es harina? — Habiendo salido antes de su estado de aturdimiento Sasuke declaró en un intento de devolver la pregunta, sin embargo, Sakura pareció un poco herida por la dureza de las palabras del menor.
Por su parte Itachi suspiró y se adelantó antes de que iniciaran un momento más incómodo — De hecho, veníamos a visitar, nuestros padres se marcharon a ver a los abuelos y nos dejaron solos así que pensamos en venir. También buscamos a Shisui pero no apareció en ningún lado así que supongo que está contigo.
— Que listo Itachi. — Habiendo escuchado el llamado, el nombrado apareció detrás de la niña, cruzando un brazo sobre sus hombros mientras mantenía la misma apariencia desaliñada de su amiga.
— Me lo imaginé.
— Bueno, igual está haciendo frio y está más oscuro, pasen — dijo Sakura abriendo completamente la puerta para darles paso a los dos pelinegros.
Una vez adentro y con la puerta cerrada los dos pelinegros recién llegados se quitaron sus abrigos, mientras Naruto se asomaba por la puerta de la cocina para ver quien había llegado — ¡Ha! Sasuke e Itachi-nii.
— Que hace el tarado aquí —gruñó Sasuke aunque sus ojos se mostraban un poco complacidos.
— ¡A quien le dices tarado! — Nuevamente, como siempre su relación cargada de insultos se hizo presente.
— En fin… estábamos preparando la cena. ¿Quieren quedarse? — Cuestioné emocionada de verles allí.
— ¿En qué podemos ayudar? — Itachi se acercó a sus dos amigos dispuesto a ayudarles a completar los preparativos antes de que se hiciera más tarde especialmente porque quería que Sakura se quitara los rastros de harina de encima, y entre más rápido terminaran, más rápido podría limpiarse.
— Bueno, estamos haciendo un poco de camarones en tempura, también… — mientras Sakura estaba explicando a Itachi sobre los planes para la cena, Shisui aprovechó el momento de reunión de ellos dos, tomo aparte a Naruto y Sasuke para acogerlos en su propio proyecto.
Incluso en medio en la reticencia de Sasuke de unirse y separarse de su hermano, no le hizo retroceder en su resolución. Por eso cuando prometió que iba a darle a Sasuke los pequeños tomates que habían comprado esa tarde, consiguió hacerlo cooperar en hacer la crema con la que decorarían la tarta que faltaba poner en el horno. Cualquiera que viera a Shisui no pensaría que sería bueno haciendo dulces, sin embargo, al estar desde tan joven asumiendo los deberes de su propia casa, se había apropiado de las recetas de su madre y era el encargado de brindar un poco de dulce a esos días grises. Ahora, aunque no era muy común hacerlos seguidos, la práctica no se borraba de sus memorias, por ello incluso en medio de dos niños revoltosos que podrían terminar destruyendo lo que hiciera, lo cierto era que tenía sus propias técnicas para resguardar los errores.
Por su parte en su lado de la cocina, Itachi cortaba rápidamente las verduras que prepararían mientras que Sakura lavaba las guarniciones de carne, que, aunque parecía una labor controlada, lo cierto era que ambos estaban atentos a los movimientos del otro, en total conciencia de la cercanía que mantenían. Sin embargo, Itachi quien tenía mejor control sobre sí mismo en ese momento y curioso por la falta de presencia de la peli rosada en su propia morada ese año fue quien finalmente rompió el silencio — ¿Shisui te capturó este año?
Aunque sonaba como una única pregunta, Sakura detecto el trasfondo de estas, por ello con un pequeño sonrojo, pero sin apartar su mirada de su labor respondió —: No precisamente, solo que estaba dudando de ir, no quería imponerme. Shisui solo me encontró mientras caminaba y bueno… también estaba solo así que decidimos hacer una cena entre nosotros. Invitamos a Naruto que también pasa estas festividades sin nadie.
Itachi se encontró sintiendo un pinchazo de celos, que desechó casi tan rápido como apareció, suplantándolo por el pensamiento de que él probablemente hubiera hecho lo mismo o incluso hubiera estado solo para ese momento. — En casa de hecho extrañaron tu presencia —declaró el chico — También me pregunté porque no habías ido, aunque sospechaba el motivo.
— Bueno… ya sabes sería raro que estuviera todo el tiempo allí, después de todo yo no…
— Aunque no seas una Uchiha de sangre, eres como parte de la familia Sakura —interrumpió el moreno, al tiempo que detenía sus acciones y miraba a la pelirosa con una mirada seria — Has estado en los momentos buenos y malos, asi que… aunque no lo veas así aún mis padres si lo hacen y yo igual.
La joven sentía como las lágrimas deseaban caer, pero las contuvo. En cambio, al igual que su amigo levantó la mirada de lo que hacía y lo miró, dándole una corta sonrisa de agradecimiento por sus palabras. — Escucharlo de ti me significa más de lo que crees Itachi-kun. Sin embargo, ahora que estamos todos, siento que es así como supongo debía ser.
— El próximo año, ten presente que tú y Shisui mantendrán la invitación, no creo que mi madre admita que no estén. — Con una sonrisa astuta el pelinegro espero la reacción de la joven quien visiblemente mostró que sabía exactamente a qué se refería su pequeña advertencia.
— Créeme que lo tendré muy presente —declaró en respuesta, consiguiendo que Itachi soltara por lo bajo una pequeña risa que se desvaneció en el aire tan pronto como apareció, no obstante, Sakura siendo un testigo en medio de ello no pudo evitar que su propia sonrisa se dibujara.
Quizás era un poco exagerado para ella, pero no podía evitar imaginar cómo sería una vida junto al chico parado al lado de ella, y la verdad la imagen le era esperanzadora y extraña a partes iguales, al saber que esta probablemente no debería haber existido, pero ahora era diferente ¿No? Porque incluso en medio de su silencio el murmullo infantil que estaba detrás de ella, junto a la compañía del chico habían transformado su día inquieto por un escenario que atesoraría por mucho tiempo.
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Al final la tormenta había caído, impidiendo que nadie saliera de allí, por lo cual las últimas horas de actividad estuvieron comiendo entre anécdotas, discusiones de los más pequeños y pequeños juegos, que finalmente drenaron la energía de todos, pero siendo tres de ellos los que yacían plácidamente dormidos en el nido de mantas que habían hecho en medio de la sala, y del cual Shisui e Itachi se habían negado formar parte en favor de mirar los acontecimientos del día.
— A veces creo que conspiras con mis padres —dijo Itachi mientras mantenía en sus manos la bufanda roja que había mantenido Sakura esa tarde luego de que Shisui se la pusiera. — Es demasiada coincidencia que desapareciera mi bufanda y que mis padres optaran por dejarnos solos con la recomendación de venir a visitar.
— No estoy conspirando. Además, en mi defensa esa bufanda la dejaste en mi casa hace una semana luego de una misión ¿Lo olvidas? Yo solo iba de camino a "devolverla" cuando encontré a Sakura.
— Cuando dices "devolver" es hacer que viniera hasta aquí, además no la olvidé, te apropiaste de ella —refuto Itachi ante la actitud de su amigo.
— Bien, aunque creas que la robe por esos motivos, lo cierto es que No, prefiero que ustedes sean directos — Se defendió el chico.
—Espero así sea. De todas formas, el otro año no tendrás que sacar excusas. Ya sabes que siempre serán ambos bienvenidos.
—Lo sé — Esta vez no había diversión en la voz de Shisui, aunque había una sonrisa amable — Solo es diferente Itachi, hay cosas que no podemos obviar simplemente y tomamos el mejor campo de acción. Pero lo tendremos en cuenta para el próximo año.
— De acuerdo — Retirando el enfoque que tenía sobre su amigo lo fijo sobre Sakura y los dos niños que se aferraban a ella mientras se levantaba un poco, ellos realmente habían sido su regalo, y viéndolos tranquilos sobre si mismos consideró que podría no haber llegado a ver ese momento, pero en esos intentes la tentación de caer a su lado era grande, ya que en algo concordaba con Sakura, esa vez su lugar estaba allí
Es evidente que este cap salio en una navidad hace tiempo... pero estaba publicado entre el Extr asi que igualmente lo subo. Luego del 7 para no cortar el rollo
