Capítulo 16 - Joey
Estaba sentado en el sofá de mi departamento, con la muñeca inmovilizada por una venda que la doctora me había recomendado. No era una lesión grave, pero la molestia me tenía un poco más frustrado de lo que esperaba. Un pequeño accidente durante el ensayo había hecho que me distrajera y, de alguna manera, mi muñeca acabó torciéndose de forma tonta. Pero no podía dejar que eso me detuviera.
Leí un par de páginas del libro que tenía en las manos, Harry Potter y la Piedra Filosofal. La verdad es que me sentía un poco desconectado, pero, como siempre, los libros de Harry Potter me transportaban a otro mundo. Había algo reconfortante en esos momentos, tal vez porque Mary y yo habíamos compartido tantas conversaciones sobre la saga. La idea de disfrutar esas historias juntos, incluso cuando estábamos lejos, me hacía sentir un poco más cerca de ella.
El teléfono vibró en la mesa frente a mí, y cuando vi el nombre en la pantalla, mi corazón dio un pequeño salto. Era un mensaje de Mary.
—¡Hola, Joey! ¿Cómo estás? Hace días que no hablamos mucho. ¿Todo bien? ¿Cómo te va?—
Sonreí al ver su mensaje. Después de algunos días sin hablar, me sentí bien saber de ella. Decidí contarle sobre mi lesión.
—¡Hola, Mary! Todo bien, aunque no tanto como quisiera. Me torcí la muñeca en uno de los ensayos. No es grave, pero me tiene un poco frustrado. Estoy descansando y tomando las cosas con calma. ¿Y tú, cómo estás? ¿Cómo van los ensayos?—
Esperé su respuesta mientras me estiraba un poco en el sofá. La muñeca me molestaba, pero lo que realmente me preocupaba era cómo iba a gestionar todo lo demás.
Unos minutos después, el teléfono vibró nuevamente.
—Ay, no me había enterado de lo de tu muñeca. ¡Pobre Joey! Debes estar pasándola mal, pero me alegra saber que no es nada grave. Yo también estoy un poco estresada con los ensayos, los nervios me están ganando, pero todo va bien. Bueno, más o menos… La responsabilidad ahora que soy Bella me está dando vueltas en la cabeza. Por cierto, hace mucho que no nos vemos. Quiero verte. ¿Podríamos encontrarnos en el backstage?— (Seguían siendo buenos amigos)
—Gracias por preguntar, Mary. No te preocupes por mí, en realidad estoy bien, solo que me tengo que cuidar. Y entiendo lo que dices sobre los nervios. Con todo lo que implica ser Bella, debe ser una presión enorme. Sé que lo harás increíble, como siempre. Claro, podemos vernos. Pero tendrás que llegar con bastante antelación si quieres estar en el backstage. El tráfico y la organización del evento son una locura, y las cosas tienden a retrasarse. Te recomendaría salir varias horas antes para no arriesgarte.—
—¡Perfecto! ¡Eso suena bien! Por cierto, ¿podrías darme algunas entradas para la primera fila para mis amigos? Recuerdo que me mencionaste algo sobre eso antes. Ellos estarían muy emocionados.—
—Por supuesto, Mary. Las conseguiré para ti y tus amigos. Estoy seguro de que va a ser una noche épica para todos.—
En la quietud de mi habitación, con la muñeca aún adolorida, no pude evitar pensar en todo lo que había sucedido últimamente. Los ensayos, las lesiones y, por supuesto, la prensa. Desde que mi torcedura se había hecho pública, las especulaciones sobre mi estado físico no habían cesado. Y mientras me sentía agradecido de que Mary estuviera tan pendiente, también me sentía agotado por la presión externa. Había sido un pequeño accidente, pero los medios lo convirtieron en una historia mucho más grande de lo que realmente era.
La especulación constante sobre mi vida, mi salud y todo lo que hacía fuera del escenario había comenzado a sentirse abrumadora. En los últimos días, me había aislado un poco para poder pensar con claridad, sin las distracciones del mundo exterior. A veces, parecía que no importaba lo que hiciera: los ojos de la gente siempre estaban encima.
Sin embargo, el mensaje de Mary había sido un respiro entre todo ese caos. La idea de verla en el backstage me hacía sentir que, aunque el mundo estuviera lleno de especulaciones y rumores, aún había espacio para las cosas que realmente importaban. Saber que ella quería verme, que estaba dispuesta a organizar todo para estar allí, me hizo sentir un poco más ligero.
