Hay algo que odia más en el mundo que sus alergias Aomine.

Y eso era-.

- ¡Esta nevando! -

-Achís-

Gruño enojado limpiando su nariz con el pañuelo que le ofrecía Ryou mientras acomodaba el gorro de su sudadera sobre sus orejas. Limpio su nariz guardando el pañuelo mojado viendo mal a su amiga de la infancia quien daba brinquitos emocionada por lo que estaban presenciando.

-Odio el invierno- susurro Daiki con su nariz tapada e irritada abrazándose a si mismo mientras acompañaba a Ryou por las compras de la semana y vigilando que Satsuki no hiciera nada raro mientras ellos estaban de compras.

-Ya, ya, Daiki-san- saco otro pañuelo desechable de su mochila para limpiar la nariz mojada del Alpha -acabaremos esto pronto y le preparare su sopa de pollo caliente- el Alpha volvió a gruñir esta vez mas enojado.

Odiaba el invierno, sus alergias eran peor en esa época del año.

Especialmente porque limitaban su olfato y no contaba con la seguridad de que Ryou se mantuviera con su aroma sobre su ropa, cabellos y nuca.

Maldito sea el frio.

-Mimas demasiado a Dai-chan, Ryou-chan- susurro quedito Satsuki picando los pectorales de Aomine con su dedo índice -a este paso sedera a sus alergias más de lo que ya lo hace-

-Satsuki…- advirtió Aomine enojado.

-Daiki-san…-

-Dile algo a Satsuki, Ryou. Me está molestando-

Ambos betas se vieron en signo de complicidad.

Cosita.

- ¿Te comportaras asi cuando se trate de "diciplinar" a nuestros bebés, Daiki? - pregunto Ryou con suavidad poniendo sus manos enguantadas sobre las mejillas de su Alpha. Estaban en el centro comercial con su amiga de la infancia de colada.

-No- aseguro Aomine -si los cachorros me molestan lo suficiente los dejare en el primer orfanato de Tokio que encuentre y fingiré que no existen para mi-

Ryou debía admitir que no estaba sorprendido de las palabras de Daiki, sinceramente.

- ¡Dai-chan! -

-No puedes juzgarme, Satsuki- abrazo por instinto a Ryou no dispuesto a discutir con la mujer de cabellos rosas -si Ryou no lo hace ¿Por qué tu si? -

Sakurai soltó una ligera risita acariciando los cabellos azules de Daiki, esa conversación era predecible.


-Oh, Mitobe-san, buenas tardes-

Un sonoro gruñido se escuchó tras la espalda de Ryou pero lo ignoro deliberadamente. El comportamiento de Daiki cuando trataba con otros alphas era el mismo que reflejaba en esos momentos.

Rinnosuke ignoro aquel detalle por parte de Aomine, como también ignoro por el bien de su psiquis y cara el hecho de que Aomine lo estaba "intimidando" con su aroma y como este se sobreponía encima de Sakurai. Kuroko menciono que Aomine era así con todo lo que consideraba importante para su vida (el propio Kuroko formo parte de ello) así que era normal que se comportara así con Sakurai.

Tenía entendido que era su pareja.

Rinnosuke movió su mano en forma de saludo mostrándole a Sakurai lo que estaba comprando esa noche y porque se encontraron ahora.

- ¿Oh? ¿También piensa preparar pastel tres leches, Mitobe-san? - Rinnosuke asintió en silencio -vaya, que coincidencia, Daiki-san también quiere ese postre-

Aomine hizo una mueca por no poder detectar todavía su aroma en la ropa de Ryou, lo ponía de mal humor que otro Alpha interactuara con su Ryou y que él no pudiera "marcarlo" con su aroma, quizá sí lo hizo, pero sin sentido del olfato no podía estar seguro de que sus acciones estaban funcionando.

-Vamos a casa Ryou, me duele la cabeza por culpa de mi estúpido resfriado- tiro con suavidad de la ropa de Sakurai buscando salir de ahí rápido antes de que terminara de enojarse.

Sakurai vio a los ojos a su Alpha y después de disculparse con Rinnosuke quien también tomaba otro rumbo dentro del supermercado fue que decidió seguir a Daiki.

Tampoco quería quitarle más tiempo a Mitobe y empeorar el resfriado de su Alpha.