Kouki llego a su pueblo natal exactamente a las siete de la mañana. Era viernes y tenía que pasar ver a sus padres y su hermano mayor antes de ir a ver a Sei. Arrastro su maleta por las calles del humilde pueblo que lo vio crecer hasta los catorce años y continuo con su camino a la casa de sus padres. Seguramente su hermano mayor estaba trabajando en los campos de arroz que le han pertenecido desde hace años a la familia Furihata.

Solo saludaría a sus padres y dejaría sus cosas en su habitación antes de salir a ver a Sei.

Al menos ese era el plan original.

- ¿Estás seguro que no quieres un té caliente, cariño? - pregunto su amorosa madre a un agotado, sudoroso y adolorido Kouki quien se retorcía de dolor en su suave cama. Un par de orejitas cortas y color café chocolate se asomaban sobre la cabeza de Kouki quien solo abrazaba su vientre con dolor.

-E-estoy bien mamá, seguramente es mi primer celo- volvió a chillar de dolor, no le gustaba el dolor en su vientre -traje mis supresores de emergencia, no creí que mi regreso a casa se vería afectado por mi primer celo-.

Desde que fue "detectado" como omega; Kouki no había tenido la necesidad de llevar o aplicarse supresores. Los doctores en su momento dijeron que era debido a su recién descubierto segundo género. Pero estaba seguro que este sería solo el inicio de sus dolores.

Además, desde que fue señalado como omega, su segunda mitad reflejaba rasgos de pertenecer a la raza de los caninos ¿Cuál raza? No lo sabe todavía, pero estaba seguro que venía de su familia.

Aun si su familia en su mayoría era beta.

- ¿Quieres que te ayude a ponértelo, cariño? -

-N-no mamá, no quiero quitarte más tiempo del que ya perdiste sin querer por mi culpa. Puedo aplicármelo yo mismo, estaré mejor antes de la cena, te lo prometo- la bajita castaña no estaba segura de eso, pero lo dejo pasar.

Confiaba en su hijo.

-Okey, pero no dejes de llamarme si algo más pasa, Kouki- el castaño asintió al mismo tiempo que sus orejitas perrunas y su corto rabito se movían inquietos sobre la almohada y cama.

Una vez se vio solo en su habitación fue como pudo respirar tranquilo.

Un poquito.

No sabía si era porque estaba en celo, era un omega recién presentado y su segunda mitad era un perro, pero podía detectar mucho mejor los aromas a su alrededor independientemente si se trataba de algún omega o Alpha.

Y, hablando de Alpha.

En la espesura del bosque que colindaba con el hogar de sus padres y su habitación; era capaz de ver un par de ojos escarlatas brillando intensamente entre la oscuridad del bosque. Podía darse una idea de quien era la persona que le observaba atentamente desde que su madre llego con él a su habitación.

-Sei-

Solo se necesitó ese pequeño llamado por parte de Kouki para que un chico un par de centímetros más alto que el propio castaño llegara hasta la ventana de su habitación. Lentamente deslizo la ventana corrediza y entro a la habitación de Kouki sin mayor problema y ruido.

Sus ojos, uno dorado, otro escarlata igual de intenso que sus cabellos; analizaron con detenimiento la habitación del bajito castaño que sudaba en demasía mostrando sin querer sus pequeños colmillos aun moviendo sus orejas y rabito. Especialmente al detectar el penetrante aroma a café tostado del chico que se acercaba con cautela a Kouki.

-Kouki- el castaño con lentitud se fue recomponiendo en sobre su cama al mismo tiempo que el chico de cabellos escarlata tomaba sus manos y se arrodillaba a su altura en la cama - ¿Qué ocurre? ¿Por qué luces tan enfermo y tu habitación huele tan dulce? ¿Qué es lo que llevas en tu cuello y por qué lo usas? ¿acaso te duele? - el chico de cabellos escarlata por instinto comenzó a gruñir a la cosa que "sometía" a Kouki de su cuello.

El castaño se reiría de la "inocencia" de su amigo si no estuviera adolorido en primer lugar. Los cólicos en su vientre eran intensos al no ponerse todavía su supresor.

-Han pasado muchas cosas en esta semana, Sei- hablo Kouki con un poco de dificultad apretando las manos de Sei -la primera, estoy entrando en celo, por eso mi habitación huele "dulce"- el peli escarlata asintió -la segunda, esta cosa es un collar anti marcas, me la dieron en la escuela en estos días-

- ¿Por qué? -

-Hay más alphas últimamente, no querían correr riesgos conmigo especialmente cuando soy de provincia- explico el castaño con calma -no duele, pero si es incómodo. Nunca había tenido la necesidad de usar esto antes- tiro de su collar en su cuello provocando que Sei volviera a gruñir enojado, sonrió levemente, a su amigo tampoco le gustaba que usara eso -es algo que debo usar, Sei. Recuerda que te dije hace unas semanas que me detectaron como omega-

-Es innecesario- respondió el chico de cabellos escarlatas sentándose en la cama de Kouki quien no huyo de su presencia y cercanía -me tienes a mí, Kouki. Soy tu amigo como tú eres mi amigo, te cuidare si eso es lo que te preocupa-

-Tienes cosas que hacer aquí, Sei-

-Puedo dejarlas si se trata de Kouki-

-Sei…- el castaño soltó un leve suspiro -no puedo ser tan egoísta contigo, tienes amigos, animalitos que dependen de ti y tu protección. No puedo alejarlos de ti- acaricio las mejillas de Sei con calma ignorando el dolor en su vientre.

Akashi Seijuuro es el nombre de su amigo que conoció hace unos años antes de ir a Tokio para estudiar su preparatoria. Era un joven Yokai que tenía un serio trabajo como protector del bosque que colindaba con el hogar de la familia de Kouki.

Un Yokai que no entendía del todo lo que era ser un Alpha, beta u omega. Pero que Kouki intentaría explicarle… después de todo; Sei aparentaba ser un Yokai Alpha y uno muy posicionado.

-Tu aroma me recuerda a los inciensos que usaba mi madre, Kouki- el castaño sonrió levemente por aquel comentario -es rico, me gusta- acerco su nariz hasta el cuello de Kouki olfateando la zona, estaba seguro que sin la cosa negra que rodeaba el cuello de Kouki su aroma sería más intenso.

-M-me alegro que te guste Sei, pero es peligroso que alphas lo huelan tanto, podrían aprovecharse de mi-

-Nunca, jamás lo permitiría Kouki- el castaño volvió a acostarse en su cama sin ver lo que Seijuuro estaba haciendo a su alrededor. Pronto Kouki sintió un pequeño peso sobre sus manos y vientre.

El lobo que conoció en su momento estaba acostado sobre el cuerpo del castaño quien sonrió al ver lo intentos de "consuelo" de Akashi hacia él. Acaricio la cabeza alargada del lobo moviendo sus orejitas y rabito contento de tener a su amigo ahí con el pese a que no entendía mucho de lo que pasaba con el propio Kouki.

-Gracias por consolarme a tu manera, Sei- cerro un momento los ojos dejándose vencer por el sueño que le invadió. No notando que Seijuuro regreso a su forma original y ahora abrazaba el cuerpo de Kouki aspirando un poco más el aroma del humano que gustaba mantener como compañía. No entendía mucho de la evolución humana, pero haría el intento de que Kouki permaneciera a su lado aun si ambos eran distintos.

Investigo luego de la noticia de Kouki, como Yokai podía marcar a Kouki. Lo haría en cuestión de tiempo, pues Kouki solo merece lo mejor y él es el mejor.