Mientras tanto en otro apartamento de la zona residencial Otonokizaka

Nico luego de la discusión que tuvo con Yoshimune la noche anterior se fue del apartamento 1745 y se dirigió hacia el departamento en donde vivía dos amistades suyas, dos miembros de la policía o goyoda. La pelinegra fue bien recibida no solo por su par de amigas sino que también estaban sus tres más leales hombres, Genzo, Suneo y Ryu.

Y no solo ellos dos, también había una chica pelinegra alta de ojos castaños con pequeña frente descubierta y de buen cuerpo, era una amiga de bebidas de la ahora jefe de bomberos desde hace muchos años hasta llegar al punto de considerarse hermanas. Nico la llamaba Jack o Yayis pero su nombre eral era Yaya Nanto.

Las dos amistades con la que vivía Nico por el momento eran una peliazul celeste de cabello corto y ojos del mismo color y una pelirroja de coleta alzada, ojos castaños tirando a rojizos y un colmillo en su dentadura. Esas chicas se llamaban Sayaka Miki y Kyoko Sakura respectivamente y ambas eran miembros de policía de Minamimachi pero por ser Navidad estaban de licencia o vacaciones hasta enero.

La pequeña pelinegra, sus tres bomberos, las dos policías y la pelinegra estaban jugando una tradición que se hacía en Edo y era que jugaban a las cartas. Ese juego consistía en encontrar la carta de entre tantas con base a un breve poema, adivinanza o pista, si se tenía la imagen referente de eso, se libraba del castigo, pero si era la carta incorrecta recibía un dibujo en su rostro con marcador permanente.

Yaya tenía dibujados unos bigotes debajo de la nariz, ella hacía de referee.

Habían dos equipos de tres, los tres bomberos de Nico y la loli junto con Kyoko y Sayaka. Los seis participantes estaban con dibujos graciosos en la cara comenzando por Nico que tenia un circulo alrededor de toda su boca que uno pensaba que tenía esa parte muy pronunciada, Genzo tenía un ojo pintado, Kyoko tenía bigote y barba pintados, Sayaka un circulo en cada mejilla, Ryu tenía una X en una mejilla y Suneo, literalmente tenía su cabeza coloreada dando la sensación de que al fín tenía cabello.

Los dos tríos estaban atentos ante la siguiente carta que a leer Yaya.

-Bien, leeré la siguiente- La pelinegra alta se aclaró la gargante- Ajam... ¡Que buenos tiempos!

En menos de nada los seis buscaban como locos la carta indicada

-Viejo... Viejo... No, ese no es.

-¿Eh?- Nico estaba atenta mientras no paraba de revisar las cartas que estaban sobre el tatami.

-Viejos bordes del techo... cuelgan...

-¡La tengo!- Exclamó Suneo al ver la imagen en la carta

-¡La tengo!- Ryu como si fuera un gato intentó quitarle la carta a su compañero de un zarpazo.

Y en menos de nada, los dos equipos se pusieron a pelear con tal de tener la carta hasta finalmente Ryu tuvo la carta, no faltaban los reclamos a lo que Nico alistó una chancleta y golpeó el tatami.

-¡La tengo! ¡Ahí está!

-Vamos, muestralo. Déjame ver.- Dijo la pequeña líder mientras que la castaña rojiza le dio la carta que tomó- No hay varias copias de la misma carta- La mujer loli miró la carta y en menos de nada le dio un chancletazo en la cabeza a su gendarme- ¡Oye! ¡Oye, esta no es, idiota!

Los demás cinco jugadores se rieron de Ryu la cual se maldecía por haber tomado la carta que no era por lo que era la siguiente en ser castigada con un dibujo sobre su rostro. Suneo y Kyoko quienes eran los dos más fuertes sostenieron a la castaña mientras que Sayaka le hizo unos bigotes de gato alrededor de la nariz y mejillas mientras que Genzo, Nico y Yaya se reían a carcajadas.

-¡Ya, ya, dejenme!

-¡Agárrenla! ¡No la suelten!

-Ya dejenla.

-Agárrenla.

La pobre Ryu trataba de escapar pero Suneo y Kyoko, sobretodo su amigo pelón eran lo bastante fuertes hasta que Sayaka terminó de dibujarle en el rostro.

-¡Ya está bien!

-Continuemos, continuemos- Ordenó Nico- Cada uno a su sitio.

Para cuando ya los seis jugadores estaban sentados de rodillas en sus lugares, Yaya anunció la nueva carta a buscar.

-Ah, este es... Este.

-¿Este?- En eso Sayaka miró a Kyoko como a Yaya- Jack, ¿Es el que dijiste hace un momento? ¿Este?- Sayaka tomó una carta que estaba en el tatami.

-Sí- En eso Yaya tomó la carta y se puso a leer- A ver, prestámelo.

-¿Qué dice?

-"Dormir solo en la larga noche"- La pelinegra alta comenzó a fruncir el ceño- Hey, acabo de leer este. Todos, a ver, revisen.

-¿Qué le hacemos?- Habló Nico- Kyoko la encontró. Por si acaso, revisen todos.

-Sí- Los seis jugadores revisaban sus cartas hasta que de repente a Nico se le vino algo a su mente.

-Oye, Jack, ¿Quién la tomó antes?

-¿Qué?

Las miradas de los cinco chicos se clavaron sobre el más menor de todos el cual comenzó a asustarse.

-¡Genzo!

-¡Ah! ¡Él la tenía!

-¡Que sucio!

-¡No, no, no!- El joven negaba incesantemente como si sabía lo que le venía mientras que Sayaka estaba con el marcador permanente y Nico estaba riéndose maliciosa.

-¡Pintenlo!- Ordenó la pequeña líder mientras que sus amigas y hombres se lanzaron sobre el joven bombero el cual gritó graciosamente mientras que Sayaka le pintaba la cara, la nariz y los ojos estaban coloreados de negros y bigotes en sus mejillas.

El pobre Genzo había quedado como un panda mientras que Nico y los demás amigos se reían de él y luego el joven se unió a la risas. Nico estaba contenta, quizás no estaba con su familia pero a pesar de ello, estaba feliz de estar con quienes en verdad le querían genuinamente, sus tres hombres y algunas de sus amistades que hizo en Edo.

En eso, sonó el timbre desde el apartamento de Kyoko y Sayaka, lo que paró por segundos las acciones de los siete presentes.

-¿Alguien vino?

-Iré a ver- Nico se puso de pie y fue a abrir el departamento de sus dos amigas.

(...)

La pelinegra abrió la puerta dando con alguien que estaba bailando bajo una manta amarilla con rayas amarillas y la cabeza de Pikachu. A Nico le pareció extraño aquel atuendo pero a la vez dibujaba una sonrisa la cual se le notaba que estaba contenta de ver algo que le alegraba el día.

-Oye, ¿Eres tú el de la danza del Shishimai?- Se rió la pequeña pelinegra- Es la tercera vez que haces esa danza hoy, aunque me sorprende lo que le haces. Eres creativo, amigo.

La persona bajo el Pikachu y la manta amarilla seguía bailando pero ante los ojos de Nico, gracias a su experiencia como School Idol, parecía que esa persona lo estaba haciendo de una manera algo torpe.

-Oh, entiendo. ¡Felicidades! Quieres un regalo de Navidad y Año Nuevo, ¿Eh?- La pelinegra estaba vestida de chamarra negra y bermudas anchas, estaba buscando en sus ropas si tenía algo de dinero- Lo siento, no tengo que darte. Me lo gaste todo ayer en licor y bueno...

La persona seguía bailando de manera algo torpe, algo que Nico percató bastante bien. La pelinegra no evitó fruncir el ceño ante la torpe coreografía de la persona debajo del Pikachu.

-Pero aún así, tú no eres bueno en el baile, ¿No?- La pequeña hikeshi le dio un zape en la cabeza del Pikachi haciendo que el individuo debajo de la manta parara su función- ¡El Shishimai debe ejecutarse con mucha más energía! ¿Qué pasa con el acompañamiento y la música?

La persona debajo de la manta se puso de pie, se quitó la cabeza de Pikachu y la manta dando con una pelirrosa de cabellera larga, dos coletas hacia los hombros, ojos carmesí y un poco alta. La chica estaba vestida casual de invierno mientras sonreía tontamente mientras se sostenía la mano sobre la cabeza.

-Nicchan, pegas fuerte, ¿Sabes?

La mencionada quedó en shock hasta que comenzó a hacer un tierno puchero de llanto.

-S-Shin-san...

-Nicchan...

Un momento de silencio estaba invadiendo a ambas hasta que entraron en la pequeña sala del apartamento de Kyoko y Sayaka.

(...)

-¿Nicchan? ¿Estás bien?- Yoshimune se acercó más a Nico hasta que su expresión pasó a ser una de preocupación cuando alcanzó a ver las mejillas sonrojadas y los ojos aguados de la pequeña pelinegra. Era evidente de que Nico iba a llorar -¿Estas bien?

La pobre Nico estaba sin palabras mientras lagrimas le estaban traicionando de sus ojos. Yoshimune como Nico se acercaron más, el corazón de Nico latía con fuerza y así como el silencio se alargaba entre las dos era más y más consciente de su pulso acelerado.

-¿Q-Qué no estabas en el castillo?

La pelirrosa respondió de manera calmada.

-Bueno... Agradecer a un montón de idiotas que te dicen el mismo mensaje es tan aburrido.

-Entiendo.

Por fuera Yoshimune parecía calmada pero por dentro estaba gritándose a sí misma lo estúpida que era desde que discutió la noche anterior. Las dos estaban a pocos centímetros de distancia, ambas deseaban poder abrazarse, podían ver el dolor de la otra, no les costó nada entenderse porque sentían lo mismo, de alguna forma eso le dio valor a Nico para hablar pero volvió a bajar la vista sin poder soportar ver toda esa tristeza por más tiempo en los ojos rubí que tanto amaba.

-…Siento mucho todo lo que pasó ayer, no tenía ningún derecho a decirte todas esas cosas… -Aunque la pequeña pelinegra intentó no llorar sus palabras se entrecortaron por algún que otro sollozo.

Yoshimune se acercó más a Nico y sujetó sus manos con cariño. Negó con la cabeza las palabras de la chica e intentó captar su mirada sin mucho éxito.

-Claro que tienes derecho y en parte llevabas razón… –la Shogun parpadeó rápidamente liberando un par de lágrimas que ignoró mientras intentaba explicar lo que sentía- Pero sobre todo no debí irme de esa forma. Perdóname.

Nico no pudo más y abrazó con todas sus fuerzas a Yoshimune. Las rodillas de la Shogun temblaron cuando el aroma de su madre adoptiva como amante llenó sus pulmones, lo había echado muchísimo de menos. Nico rodeó con sus brazos el cuello de su hija y hundió la cara en su hombro mientras las manos ajenas acariciaban su cuello.

Aunque las lágrimas seguían apareciendo una tras otra, Nico sonrió al ser arropada por aquel calor familiar. Todo el pesar que habían estado soportando durante aquellas horas había desaparecido al instante y por fin podían respirar con alivio. Una vez más calmada, Yoshimune fijó la mirada hasta el rostro de su madre y le secó las lágrimas con una caricia antes de volver a hablar.

-La verdadera razón por la que había venido aquí es porque quería comprobar algo. Anoche soñé que las dos estábamos aquí, juntas y felices otra vez. Deseaba con todas mis fuerzas que fuera cierto, que de alguna forma se hiciera realidad pero pensaba que tú no lo querrías así. Creía que después sin saber de ti… -la tristeza volvió a asomar en sus ojos por un instante pero se esforzó por volver a sonreír y continuó. –Pensé que si te encontraba aquí significaría que tú también querías arreglar las cosas y que seguía importándote. Sé que es estúpido pero aun así puse mis esperanzas en ello. Vine dispuesta a llevarme una decepción pero aquí estas, es casi como un milagro.

-Shin-san…

La mirada de Nico se hizo más intensa con las palabras de la Shogun, sintió un pinchazo en el pecho al saber que su hija adoptiva como amante seguía dándole oportunidades aun después de su comportamiento violento el día anterior. No pudo evitar pensar que no se merecía alguien como ella y dio gracias de tenerla en su vida.

-Siento mucho haberte hecho mal. Por favor, Shin-san, perdóname. Lo único que quiero es que todo vuelva a ser como antes.

Yoshimune se le encogió el corazón al ver que Nico estaba siendo totalmente sincera y eso probado en esos hermosos ojos carmesís iguales a los suyos. La shogun acarició una vez más la mejilla de su madre adoptiva con cariño y se limitó a contestar asintiendo con la cabeza. No necesitaba más palabras. Nico abrazó a Yoshimune por el cuello mientras que la pelirrosa la besó con ganas. Ambas se abandonaron a aquel beso, poniendo en él todo el amor que tenían por la otra.

Pero ignoraban que las seis personas eran testigos de eso, eso porque Nico se estaba demorando y quisieron chismear y terminaron siendo testigos de eso: Shin-san, esa chica mágica que era su amiga desde que la Reina Yoshimune se colocó en el trono y comenzó a gobernar, la que ayudaba cuando todo pasaba mal, era la amante o compañera sentimental de su jefa y amiga.

Aunque era extraño, ambas estaban con la misma estatura aunque la pelirrosa sería alta por una nariz pero lo raro era que Shin-san tenía unos 15 o 16 años mientras que Nico se acercaba a los 30 años aunque tenía la apariencia de una adolescente de la mitad de su edad, eran como ver a dos jóvenes normales a pesar de lo curioso y extraño sobre el vínculo de esas dos.

Luego de eso se separaron y la Shogun notó el dibujo de marcador permanente sobre la boca de la pequeña hikeshi.

-Jejeje... Nicchan, ¿Por qué tienes la cara así?

-¿Ah? ¿Eso?- La pelinegra señaló el dibujo en su rostro y se puso a reír- Jajaja, me lo acaban de hacer jugando cartas. Hace que esto parezca más grande.

Luego de un rato de risas, la pelinegra se inclinó frente a su hija.

-¡Feliz Navidad! Aunque lamento que no tenga regalo para ti.

-No, no me importa- La Shogun negó con la cabeza- Con solo verte de nuevo es lo mejor para mí- La pelirrosa se inclinó ante su madre- Feliz Navidad y te agradezco por un año más.

En eso, Yaya y los demás se fueron a la habitación con tal de que su amiga y su jefa no los pillaran.

-Sí, encantada por tenerte un año más- Nico tomó a Yoshimune de una mano y se la llevó a la habitación.

-Nicchan.

-Vamos, entremos y juguemos.

-¿Eh?

-No te preocupes. Genzo y los demás están aquí hasta Jack.

-¿Ellos están aquí?- La pelirrosa dibujó una sonrisa- Que bueno, pensé que la pasabas mal por mi culpa- En eso la Shogun paró en seco, eso para doblar la sábana y la cabeza del Pikachu -Dejaré esto aquí.

-Vamos para el cuarto.

-¿Irás con la cara así?

-Estamos en Navidad, ¿no está bien? Vamos.

La pequeña Hikeshi llevó a su Shogun a la habitación donde ella y sus amistades jugaban a las cartas, logrando ser así uno de los buenos momentos que tendría Yoshimune en vida al estar rodeada de los realmente suyos y pasarla genial. Sin duda alguna, era la Navidad que quería.

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Mientras tanto en un parque local...

En un parque con vista panorámica de las plantas de gas de Edo se estaba realizando un pequeño desfile navideño donde muchas personas estaban reunidas, de hecho, era uno de esos desfiles o pequeñas tradiciones que se daban en barrios y vecindarios, de hecho, la gente reunida eran de uno o más vecindarios.

Los presentes estaban disfrutando de un espectáculo donde un grupo de diez chicas vestidas de blanco de manera algo reveladora como excéntrica, usando gorras, sombreros o adornos en referencia al infierno a pesar de que el clima en los últimos había sido días fríos y sin nevada. Las jóvenes estaban en fila india mientras que los asistentes estaban maravillados por ver algo y fascinante en sus vidas.

Entre los asistentes estaban Joe, Otomi y Yaya, Kitazo estaría a cargo de la seguridad del pequeño evento ante la posibilidad de pequeños desmanes o altercados, pues en fechas festivas pueden ocurrir de todo. Los tres jóvenes eran testigos de como las nueve jóvenes hacían su coreografía y alguna que otra chica cantaba mientras que un potente equipo o parlantes de sonido emitían la pista de la canción.

La pequeña peliazul como su amiga pelirroja estaban mirando el espectáculo, sobretodo Otomi que al menos tenía algo de diversión en medio de su tristeza, Joe en cambio sonreía pero de manera pequeña, la canción y la coreografía que presenciaba era de un grupo musical que fue popular cuando Yoshimune era pequeña, de hecho, esa canción se llamaba Snow Halation y era del grupo de school idol en el que Nico fue integrante.

El pobre pelirrojo desde esta mañana estaba con una sensación de vacío ya que su amada Shogun estaba en el castillo atendiendo sus necesidades luego de una acalorada discusión. El pelirrojo viendo el espectáculo chicas de las nueve anhelaba en lo más profundo de su corazón que una de ellas fuese la pelirrosa pero era imposible, ahora que ella era reina tenía más peso y obligaciones y era mejor así.

Quizás en los próximos días, las cosas se solucionarían.

En eso alguien se topó con Joe, el joven sintió la presencia rápidamente hasta dar con un hombre de cabello negro corto y ojos azules, estaba vestido con abrigo ancho y pantalón negro y una boina roja.

-Que tal Koga, ¿Cómo estás?

El pelirrojo sonrió al ver al pelinegro junto a él.

-Nexus... ¿Qué haces aquí?

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Señor del distrito Tsuburaya

Eijiro Katorinokami Tsuburaya

Ultraman Nexus

Parecido anime a Sojiro Seta de Rurouni Kenshin

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-Estaba pasando por aquí y noté tu cosmos. Feliz Navidad, Koga

-Feliz Navidad, Nexus.

El pelinegro quien era el señor de los Ultramanes echó una mirada hacia las jóvenes vestidas de blanco.

-Que buen baile, ¿No?

-Claro, así es- La sonrisa se le borró a Joe algo que rápidamente notó Tsuburaya.

-Koga, ¿Qué sucede? Pareciera que te pasara algo.

El pelirrojo negó con la cabeza.

-No, no me pasa nada, Nexus.

-Koga, no puedes engañarme. Todos los Ultraman son mis hijos y sé cuando pasan ellos por buenos y malos momentos. Tú no estás en buenos momentos.

El pelirrojo calló por segundos y soltó un pesado suspiro.

-De acuerdo... Resulta y pasa que mi novia discutió con su madre y con mi mejor amigo anoche todo porque se reveló que Nikogoro es amiga de Inazuma Candy, de hecho, esa tipa le ayudó para darle su merecido a unas yakuzas que iban a reclamarle una estupidez de Danpei.

-¿Danpei? ¿No es ese el chico gallero que hizo un palenque ayer en ese parque?

-Sí.

-¿Y la tipa que intervino y peleó con esas yakuza era Nikogoro?

-Sí.

-Entonces ya supe otra más de su Majestad- El pelinegro sonrió cálidamente pero el pelirrojo quedó en shock ante eso.

-¿Qué? ¿No me digas que tú lo sabes?

-Soy un Dios, lo sé todo obviamente- Rió Nexus- Es obvio que esa chica mágica vino y hace las cosas bien justamente desde que la Shogun Yoshimune tomó el trono y por eso su gobierno ha sido bueno. Es obvio que esa chica mágica es la persona quien los gobierna, aparte de que ella y tú lo hicieron muchas veces y no puedes negarlo.

-Nexus...- El chico estaba sonrojado.

-Y dime, Koga, ¿Extrañas a tu persona amada?

Los dos Ultra seguían viendo el baile hasta que éste acabó y las personas comenzando desde Otomi y Yaya estallaron en aplauso hacia las jóvenes, de hecho, una de ellas extendió el sombrero para recibir la limosna.

-Sí, nada es lo mismo si Nicky no está a mi lado. Ese baile, esa canción y hasta esos vestuarios son de un grupo que siguió cuando era niña. Si ella estuviera aquí me diría hasta el hartazgo que mirara esto de todas maneras y estaría muy emocionada como no tienes ni idea pero...- Dio otro pesado suspiro- Es la Shogun y es obvio que tiene más responsabilidades, después de todo este reino lo sostiene ella misma.

-Bien dicen que los gobernantes son el sol del cielo que reina sobre el pueblo, y por lo tanto ellos deben que sacrificarse por ellos y para ellos. Después de todo, un gobernante debe tener subditos a quienes gobernar, por lo tanto el pueblo es un mal necesario.

-Nexus...

-Tienes razón en que ella tiene sobre sus hombros a todo Edo, su gente, sus sueños y problemas, todo.

-Lo que dices hace que Nicky sea alguien solitaria.

-Si un gobernante se siente solo pero dispuesto a todo... Pero no creo que ella sea del todo ese caso.

-¿Eh?

-Vamos, tú la conoces desde niña. ¿Crees que siendo gobernante sigue siendo esa chica humilde, de buen corazón y con un gran sentido de justicia? Antes que ser la Shogun es ella, una chica mágica, una guerrera, una entre millones de personas... No importa lo que pase, Nikko es la misma niña con la que creciste y la que amas con todo tu ser.

-¿Por qué lo dices?

-Porque esta mañana fui al castillo para enviarle mis mensajes aparte de un regalo por su desempeño pero cuando era mi turno, de repente, ella no estaba.

-¿Dices que ella no está en el castillo?

-Muchos de los hatamotos que fueron hacia ella desde esta mañana dijeron el mismo mensaje pero ninguno dio un regalo por su desempeño, solo hubo una sola persona que le dio un regalo y fue Tamakinokami y... ¿Sabes que haría ella con tal de saber cómo es su regalo?

El pelirrojo asimilando estar en los zapatos de la Shogun respondió.

-Ella se iría del castillo y...- De repente, el muchacho sonrió de manera amplia mientras que su amigo Ultra mantenía esa sonrisa optimista- No puedo creerlo... Y sobre eso, ¿No sentiste su cosmos?

-Cuando llegué, las cortinas negras estaban cerradas y estaba Kano. Cuando investigué, no noté nada.

-Entonces ella debe estar...

-Fue a buscar a Nico con tal de disculparse y estar un rato con ella y sus hombres. Se nota que no está sola porque tiene personas a su lado y que la quieren y la apoyan incondicionalmente y ella hará lo posible para que tengan una vida mejor.

-Nexus... Sinceramente tienes toda la razón.

-¿Lo ves? Ella sabe y está consciente de su deber como Shogun pero no por eso dejará de ser la misma. Ni tú tampoco, Koga. Puede que seas un Ultra pero también eres el humano que eres tú por lo tanto eso es parte de tu deber si quieres al menos darles un mañana donde Edo sea un lugar mejor.

-Sí. Tienes razón, haré todo lo que pueda como lo que hace Nicky por un Edo mejor.

El señor de los Ultra asintió mientras que ahora miraban el cielo gris pero que a pesar de todo había un sol que a pesar de estar envuelto entre las nubes se mantenía firme y resplandeciente como si en medio de las adversidades seguía siendo el mismo Sol.

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Mientras tanto...

Los ahora dos hombres monstruos de Sesshocker, Sayaka y Jinkuro estaban en el aire esperando las indicaciones hasta que una voz grave venida del cielo les dijo.

-Mis leales monstruos, Sukuna J6 y Terrorist S11... Corten y maten a cualquiera que vean en su camino... Quiero ver como ustedes los envían al infierno... Cualquiera de los dos logrará la hazaña incluso de mostrar públicamente la cabeza decapitada del nuevo Ultraman que ha surgido en Edo... El mejor regalo de Navidad que yo, Sesshomaru Owari, pueda tener es el sufrimiento que deben experimentar la gente que no es capaz de aceptar mi autoridad como el Dios del Nuevo Mundo...

-...

-Entre más muertes, más mejor será mi Navidad perfecta... ¡Vamos mis leales monstruos! ¡Ahora es el momento de demostrarle a esos sucios humanos lo que pueden llegar a ser los monstruos y demonios si queremos gobernar la Tierra!

-Como ordene, señor Sesshomaru

-¡Terrorist S11! ¡Comienza el ataque!

Jinkuro bajó del cielo hasta aterrizar en medio de las plantas de gas de la capital hasta que de repente comenzó a crecer llegando a medir entre 40 y 50 metros de altura aunque ahora tenía la cara verde con ojos dorados de tipo felino, tenía los cabellos azules parados como si fuera un Super Saiyajin y tenía los cuernos grandes y largos.

Ahora Terrorist S11 estaba caminando lentamente mientras sostenía lo que podía ser una daga dorada en su mano derecha mientras que su mano izquierda era el cañón de una ametralladora.

Las palabras que citó Otomi como las órdenes que dio Muneharu rápidamente se estaban cumpliendo, dos monstruos irían a invadir Edo en Navidad y sin importar nada causarían destrucción, muerte y ruina.

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Volviendo al parque...

Luego de que las chicas cantaran el Snow Halation, finalmente éstas hicieron una reverencia y se fueron mientras que la gente volvió a lo que hacía quizás disfrutando de la vista del lugar, niños y mascotas jugando, otras personas bebiendo algo caliente por ahí. Todo estuvo bien por unos diez minutos cuando de pronto a la distancia, en las plantas de gas hubo una fuerte explosión que hizo que las personas pararan sus actividades y los gritos de terror no se hicieron esperar.

-Nexus, ¿Qué es lo que pasó?

-Koga... Creo que ahora esos sujetos que viste en esa canica están comenzando al pie de la letra lo que dijeron.

El pelirrojo enmudeció por unos segundos hasta empezar a apretar sus puños y dientes.

-Maldito seas, Muneharu.

Una gran llamarada se alzó sobre las plantas mientras que llamas cayeron sobre las personas asistentes, muchas personas corrían envueltas en llamas, gritos de terror se empezaron a sonar en todas partes mientras que una estampida de personas se estaba dando con tal de escapar de la lluvia de fuego.

Joe, Tsuburaya como Yaya y Otomi por instinto fueron corriendo junto con las demás gente con tal de salvar sus vidas pero dos de ellos o uno de ellos aprovecharía el caos y el revuelo para surgir, acender y esparcir la luz sobre el mal aunque tenían que buscar bien el momento preciso.

Mientras eso pasaba, Terrorist S11 ahora convertido en un hombre monstruo gigante o Kaijuman en medio de demenciales risas movía su daga y disparaba su metralleta las personas que huían causando muchas bajas mientras que por otro lado otro kaijuman estaba empleando una katana para destruir cada planta de gas y haciendo más horrible los incendios y explosiones que derivaban las destrucciones del sector de gas natural en Edo.

En medio del caos, las nueve que bailaron y cantaron Snow Halation estaban usando sus celulares o hasta radios de telecomunicación como si notificaran algo.

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Mientras que en el departamento de Kyoko y Sayaka

Las personas se abalanzaron sobre Nico la cual era sujetada por casi todos sus amigos mientras que Yoshimune estaba con el marcador permanente en su mano y estaba por pintarle algo en la cara de su madre cuando de pronto una especie de ringtone sonó desde lo que parecía ser una mochila.

En eso, Genzo, el más menor del Nicogumi rápidamente se fue hacia la maleta a la par que una especie de tono se escuchaba en el reloj que tenía Sayaka la cual. El más menor de los hikeshi sacó lo que podía una especie de aparato parecido a un Dino Lector mientras que Nico y sus demás hombres como amigos estaban rodeándolo.

-¿Qué pasa Genzo?- Preguntó Nico mientras que el mencionado levantó la cara.

-Es la señal de Keiko.

-¿Keiko?- Preguntó Yoshimune a su madre adoptiva.

-Keiko es uno de mis mejores hombres solo que ella fue transferida hacia otro distrito, ella estudia en Hasunohana, primer año- La pequeña pelinegra preguntó a su joven subalterno- ¿Qué es lo que dice la frecuencia de Keiko?

-Al parecer hay un incidente en el punto 803.

-¿Te refieres a las plantas de gas, en el distrito Shinagawa?- Preguntó Yaya que parecía que era alguien con mucha experiencia, de hecho, era una hikeshi experimentada como Nico.

-Sí... No sé sabe mucho pero creo que es un incendio muy grande y al parecer hay mucha gente afectada por la llama. Es un caos total en el parque cercano a la planta.

Mientras tanto, Sayaka hacía un reclamo mientras se comunicaba con su reloj hasta que terminó la llamada.

-¿Qué pasa Sayaka?

-Malas noticias... Un grupo de terroristas hicieron un ataque hacia la planta de gas y están atacando a la población, en el parque del vecindario Shinagawa.

En eso ambas usaron magia para transformar sus ropas, Sayaka tenía un gi negro y un hakama gris, tenía puesta una bandana sobre la cabeza, una cinta blanca sobre sus cinturas donde estaban las dos espadas obligatorias en su cintura izquierda y el jitte con cinta roja. Kyoko estaba con una camiseta verde oscura con una cinta blanca sobre la cintura, con una bandana sobre la cabeza, guantes negros, pantalón azul claro y botas negras. A diferencia de Sayaka tenía un gran palo de madera y un jitte en la cadera izquierda.

Mientras tanto, Nico, Yaya y los tres jóvenes bomberos estaban preparándose para atender la emergencia.

-¡Muy bien, vamos!- Ordenó la pequeña pelinegra mientras que sus hombres asintieron lo mismo que Yoshimune.

-Vaya mierda que tenemos que enfrentar- Murmuró Yaya mientras se ponía de pie- Y hoy es víspera de Navidad.

-A eso yo le llamo un regalo terrible- Dijo Ryu

-Genzo, llama a Keiko y dile que ya venimos para acá.

-Sí, Jefa... Ah, ¿Y que le digo a la capitana Kokoro?- Preguntó el más joven de los bomberos.

-A ella mejor ni le digas nada. Conociéndola no querrá que vaya a atender la emergencia y todo porque recientemente escuché que ella y esa idiota de Kochiyama son amiguis ahora.

-Entonces es verdad los rumores, Tamakinokami y el Nicogumi formaron una alianza- Dijo Sayaka mientras daba con lo que parecía ser las llaves de un vehículo.

-Sí, y todo eso a mis espaldas.

-Una lástima por ti, Niikichi, pero para que necesitas a tu tonta hermana cuando nos tienes a nosotras y los pocos bomberos que te quieren y te siguen. Entre todos los que estamos contigos somos mejores que ella y sus sucios perros y gatos- Dijo Kyoko

-Tienes razón Kyoko, ustedes son todo lo que tengo y me mantienen viva en la lucha... ¡Vamos, chicos!

-¡Vamos!

-¡Sí, señor!

-¡Sí!

-Si gusten usaré mi magia para echarles una mano- Dijo Yoshimune mientras sacaba su varita para luego unos destellos daban sobre Nico, Yaya y los tres bomberos dando con sus uniformes tácticos negros puestos y sus rostros bien lavados.

Posteriormente la Shogun se transformó en chica mágica y en menos de nada, el grupo de bomberos fue en una gran camioneta de policía que fue zarpando a toda velocidad hacia el distrito Shinagawa.