-¿Qué pasa Genzo?- Preguntó Nico mientras que el mencionado levantó la cara.

-Es la señal de Keiko.

-¿Keiko?- Preguntó Yoshimune a su madre adoptiva.

-Keiko es uno de mis mejores hombres solo que ella fue transferida hacia otro distrito, ella estudia en Hasunohana, primer año- La pequeña pelinegra preguntó a su joven subalterno- ¿Qué es lo que dice la frecuencia de Keiko?

-Al parecer hay un incidente en el punto 803.

-¿Te refieres a las plantas de gas, en el distrito Shinagawa?- Preguntó Yaya que parecía que era alguien con mucha experiencia, de hecho, era una hikeshi experimentada como Nico.

-Sí... No sé sabe mucho pero creo que es un incendio muy grande y al parecer hay mucha gente afectada por la llama. Es un caos total en el parque cercano a la planta.

Mientras tanto, Sayaka hacía un reclamo mientras se comunicaba con su reloj hasta que terminó la llamada.

-¿Qué pasa Sayaka?

-Malas noticias... Un grupo de terroristas hicieron un ataque hacia la planta de gas y están atacando a la población, en el parque del vecindario Shinagawa.

En eso ambas usaron magia para transformar sus ropas, Sayaka tenía un gi negro y un hakama gris, tenía puesta una bandana sobre la cabeza, una cinta blanca sobre sus cinturas donde estaban las dos espadas obligatorias en su cintura izquierda y el jitte con cinta roja. Kyoko estaba con una camiseta verde oscura con una cinta blanca sobre la cintura, con una bandana sobre la cabeza, guantes negros, pantalón azul claro y botas negras. A diferencia de Sayaka tenía un gran palo de madera y un jitte en la cadera izquierda.

Mientras tanto, Nico, Yaya y los tres jóvenes bomberos estaban preparándose para atender la emergencia.

-¡Muy bien, vamos!- Ordenó la pequeña pelinegra mientras que sus hombres asintieron lo mismo que Yoshimune.

-Vaya mierda que tenemos que enfrentar- Murmuró Yaya mientras se ponía de pie- Y hoy es Navidad.

-A eso yo le llamo un regalo terrible- Dijo Ryu

-Genzo, llama a Keiko y dile que ya venimos para acá.

-Sí, Jefa... Ah, ¿Y que le digo a la capitana Kokoro?- Preguntó el más joven de los bomberos.

-A ella mejor ni le digas nada. Conociéndola no querrá que vaya a atender la emergencia y todo porque recientemente escuché que ella y esa idiota de Kochiyama son amiguis ahora.

-Entonces es verdad los rumores, Tamakinokami y el Nicogumi formaron una alianza- Dijo Sayaka mientras daba con lo que parecía ser las llaves de un vehículo.

-Sí, y todo eso a mis espaldas.

-Una lástima por ti, Niikichi, pero para que necesitas a tu tonta hermana cuando nos tienes a nosotras y los pocos bomberos que te quieren y te siguen. Entre todos los que estamos contigo somos mejores que ella y sus sucios perros y gatos- Dijo Kyoko

-Tienes razón Kyoko, ustedes son todo lo que tengo y me mantienen viva en la lucha... ¡Vamos, chicos!

-¡Vamos!

-¡Sí, señor!

-¡Sí!

-Si gusten usaré mi magia para echarles una mano- Dijo Yoshimune mientras sacaba su varita para luego unos destellos daban sobre Nico, Yaya y los tres bomberos dando con sus uniformes tácticos negros puestos y sus rostros bien lavados.

Posteriormente la Shogun se transformó en chica mágica y en menos de nada, el grupo de bomberos fue en una gran camioneta de policía que fue zarpando a toda velocidad hacia el distrito Shinagawa.

Pero no estaban solas, patrullas de policía, camiones de bombero y hasta camiones blindados del Inazuma Bugeicho estaban componiendo una gran y alocada caravana que a toda costa iban hacia el distrito para saber que pasaba.

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Mientras tanto en el parque Shinagawa...

Las personas huían en completa estampida mientras los primeros vehículos de emergencias llegaron, obviamente fueron las fuerzas conjuntas del Nicogumi y de los bomberos Tamaki que decidieron dejar de lado sus diferencias y conflictos desde hace meses y se convirtieron en una fuerza conjunta, solo unos pocos se opusieron y para más dato curioso, solamente eran Nico y los pocos bomberos que le eran leales.

Kokoro que prácticamente sería la nueva líder del Nicogumi junto con Matsuri Kochiyama, la sobrina de Tamakinokami, asintieron entre sí y dividieron a sus hombres para evacuar a las personas que huían en medio de la destrucción que hacía el monstruo con su ametralladora.

Mientras tanto, camiones, patrullas, autos y hasta tanques blindados de la policía estaban lanzando y disparando mísiles hacia Jinkuro el cual respondía usando su navaja-sable derribando y destruyendo a los aviones que caían explotando alrededor de la urbe.

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Sayaka Otsubo, anteriormente la asesina del que fue el rey del crimen en Shinjuku, sonreía de lado mientras veía la destrucción que causaba su compañero.

-Bien, ahora es mi turno...- Rápidamente la espadachina descendió a Tierra hasta que un resplandor rojo se manifestó en plena ciudad.

De repente, otro Kaijuman surgió era una especie de demonio u Oni musculoso. Tenía el cabello largo de color blanco como desordenado, dos grandes cuernos rojos, un gran ojo de color naranja y colmillos pronunciados. Su complexión era musculosa como corpulenta aunque tenía pechos grandes, su parte superior era de color rojo sangre mientras que de la cintura hasta los tobillos tenía sucio pelaje blanco. Las manos y los pies estaban de color negro sobresaliendo sus largas y filosas uñas.

Ese monstruo era el modo Kaijuman de Sayaka Otsubo, ahora, Sukuna J6.

El demonio comenzó a lanzar una ráfaga de su fuego por su boca derribando a una o dos naves que sobrevolaraban sobre él.

-¡Bien, disparen!

-¡Si señor!

Dos o tres naves comenzaron a disparar hacia Sukuna J6, dándole en el pecho y la espalda, el monstruo se tambaleaba al ser atacado por ambos flancos. Otras tres naves se unieron causandole más daño al Kaijuman sobretodo en los hombros y en los pies con tal de derribarlo.

El demonio no soportando más dio un gran salto hacia un lugar apartado de la urbe quedándose de rodillas. Las naves rápidamente lo siguieron pero el monstruo al escuchar los ruidos de vuelo se volteó rápidamente y comenzó a lanzar una poderosa ráfaga de fuego de su boca destruyendo las seis naves que lo seguían.

Unas dos naves aprovecharon para dispararle por la nuca pero... De repente, la cabellera larga de Sukuna J6 se abrió dando con otro rostro de cíclope pero de color azul y un ojo verde. La cara trasera del monstruo disparó una ráfaga de aire de su ojo que dio con las dos naves que terminaron destruyéndose sobre la urbe.

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Mientras tanto, en medio de la evacuación, Otomi estaba al frente mientras que Yaya estaba a su lado. Joe al darse cuenta de que la joven iba hacia la boca del lobo, fue corriendo con tal de detenerla. Entre el pelirrojo y la hija de Tamakinokami detuvieron a la pequeña peliazul la cual se soltó rápidamente con tal de quizás morirme aunque de la manera más fea posible.

Mientras tanto, Tsuburaya ayudaba en la evacuación junto con Kitazo, solamente Joe y las dos niñas estaban en el lugar.

Terrorist S11 emprendió su marcha golpeando con su sable varias edificaciones e incluso propinando patadas destruyendo todo a su paso causando explosiones e incendios como si disfrutara bien su trabajo.

-¡Esos son los tipos que mataron a mi tío!- La pequeña sacó la canica de su tío pero en eso Joe la detuvo junto con Yaya.

-¡Otomi, corre!

-¡No! ¡Voy a vengar a mi tío!

-No puedes hacer nada. Huye con los demás.

En eso surgieron ninjas como hombres encapuchados que parecían como un ejercito y se iban a lanzar contra los que quedaban por huir, pero en eso las fuerzas de policías, la fuerza conjunta de Nicogumi-Tamaki y las fuerzas del Inazuma Bugeicho alistaron sus armas y se lanzaron contra los ninjas de Owari dando comienzo a una batalla campal parecida a las que se libraban a diario durante la era Sengoku.

En eso, Yaya Tamaki desenvainó su espada junto con Kitazo y comenzaron a despachar a algunos ninjas mientras que Joe sostenía fuertemente a Otomi.

-Yaji, Kita, cuiden a Otomi. Debo irme.- En eso el pelirrojo se topó con varios ninjas y comenzó a derribarlos con sus fuertes puños, de hecho, aprovechó para robar un ninjato a uno de los uniformados y comenzó a acuchillar a los siguientes ninjas que venían.

-¡Otomi, vamos!

-¡Tenemos que ir a un refugio!

-¡No!- Gritó la niña logrando zafarse por momentos de los dos hijos de Tamakinokami.

Joe nuevamente fue hacia la peliazul con tal de detenerla mientras que unos dos o tres ninjas eran despachados por Yaya y Kitazo pero vendrían más.

-¡Otomi! ¡Por favor, escúchame! ¡Otomi!

Terrorist al ver la batalla campal entre los guerreros de Owari como literalmente todas las primeras fuerzas del Reino incluyendo a los guerrilleros del Inazuma Bugeicho, emprendió su metralleta logrando dar muchas bajas entre los dos bandos, la rafaga de balas iba alcanzar hacia Joe y los demás cuatro pero los cuatro lograron evadir las balas.

-¡Mierda!

-¡El kaiju ya viene!- Gritó Yaya- ¡Sawamura-san, ya viene! ¡El Kaiju viene hacia acá!

-¡Corran, chicos, corran!- Gritó el pelirrojo temiendo lo peor.

Nuevamente Jinkuro emprendió otra lluvia de balas hacia la batalla encarnizada logrando más bajas, Joe tuvo que cargar a la terca Otomi mientras que Yaya y Kitazo corrieron tras ellos hasta estar a una pequeña distancia considerable mientras que lentamente el Kaijuman caminaba con su sable en mano listo para matar y destruir todo a su paso.

Los cuatro estaban escondidos en una pequeña zanja pero en eso, la pequeña Otomi nuevamente salió a entrarse en la línea de fuego mientras que Joe y los demás salieron para detenerla, el pelirrojo no debía dejar que la huerfana de Shinjuku hiciera una locura, lo mismo que Yaya.

-¡Otomi-chan!

-¡Otomi, vamos !- Le gritó el Kishuya mientras le sostenía de los brazos- ¡Ese monstruo en cualquier momento vendrá hacia acá y quien sabe si será peor que nunca!

-¡Sawamura tiene razón!- Exclamó Kitazo- ¡Debemos que correr hacia el lugar donde ya podemos refugiarnos!

-¡No quiero!- La peliazul negaba constantemente con la cabeza.

-¡Otomi!

-¡El monstruo va a disparar de nuevo!- Gritó la hija pelirroja de Tamakinokami.

En efecto, nuevamente Terrorist S11 disparó otra fuerte ráfaga de balas a lo que Joe y compañía se escondieron en la zanja para no ser alcanzados por las incesantes balas.

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Mientras tanto en una carretera...

Habían pasado más de media hora cuando Nico, Yoshimune y las amistades de la líder de los Nicogumi emprendieron a toda máquina su travesía hacia el distrito Shinagawa pero para su mala fortuna había una horrible congestión vehicular producto del caos desatado por el evento que ocurría en el parque cerca de los Gasoductos de Edo City.

Literalmente estaban a pocos minutos de llegar al parque pero para su desgracia estaban envueltos en la congestión.

-Mis disculpas, muchachos...- Dijo Yaya Nanto en el asiento del conductor viendo la situación a su alrededor- Estamos completamente atascados en el tráfico.

-Maldición... Y toda esta mierda ocurre en Navidad- Gruñó Nico mientras que Yoshimune sacó su celular para consultar posiblemente el maps- Jack, ¿Hay algún atajo?

-Hay una carretera lateral, si tomamos la izquierda iremos hasta la estación de Ozaki pero...

-¿Que pasa hacía allá, Shin-san?

-Hasta incluso hay caos hacia ese lado- Dijo Yoshimune mientras veía su Google Maps

-¿No me digas que vamos a quedarnos aquí hasta que se acabe ese trancón de mierda?- Preguntó molesta Kyoko mientras que la Shogun asintió con la cabeza- ¡Maldita sea!

-¿No hay otra opción, Shin-san?

-¡Chicos, vean el desmadre que está haciendo esos monstruos!- Gritó Genzo mientras señalaba su celular, Nico y compañía se le montaron encima incluso Yoshimune quedó impresionada al ver el incendio de las refinerías, gente corriendo desesperadamente y los dos hombres monstruo de su malvado primo.

-Muneharu...- Murmuró la pelirrosa.

-¿Qué dijiste Shin-san?- Preguntó Sayaka a la Kishuya.

-¡Si ni nos damos prisa, estos malditos kaijus ya estarían haciendo mierda el lugar!- Exclamó Kyoko que hasta con los nervios crispados.

-¡Hey, cabeza de manzana!- La peliceleste que era capitana de policía comenzó a discutir con su amiga pelirrosa- ¡No digas cosas tan contundentes!

En eso una moto pasó rápidamente entre los carros a lo que Yoshimune fue hacia la ventana ya que estaba en los asientos traseros junto con los tres bomberos de Nico como con Kyoko y Sayaka. Era una moto pequeña manejada por una persona de ropas negras al estilo ninja y una chica pequeña de estatura y de saco escolar verde oscuro.

-¿Y esa quién es?

Yoshimune miró de forma seria a los dos extraños ante ella.

-Dime, los de la moto, ¿Son miembros del Inazuma Bugeicho?

La chica de uniforme verde oscuro rió bajo.

-No puedo creerlo, ¿Acaso no nos reconoces, Tokuda-san?

-¿Ah?

Las dos personas se quitaron los cascos dando con una peliverde de cabello corto y ojos del mismo color, la acompañante era una chica pelimorada de trenzas enrolladas hacia abajo, cejas pronunciadas y ojos del mismo color.

Yoshimune sonrió en grande al ver a una persona conocida para ella.

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Miembros del Equipo Citrus

Himeko Momokino

Kayo Maruta

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-¡Momokino y...!

-Kayo Matuta, mucho gusto.

-No puedo creerlo, Tokuda-san. Cada vez que pasa algo por casualidad siempre nos encontramos.

-Me da gusto verte, ¿Y Yuzu-san?

-Ah, Yuzu está con Mei pasando la Navidad- Respondió la integrante del grupo Citrus- Y como Mei ya está con ocho meses de embarazo pues no debe dejarla sola.

-Entonces la niña nacería el año próximo- La shogun cambió de tema- ¿Y luego que estás haciendo por aquí?

-Resulta que estaba haciendo mis compras navideñas, sobretodo comprando ropas de bebé pero...

-Justamente la pobre cayó de cara contra el pavimento cuando transitaba por ahí- Dijo la ninja del grupo Citrus haciendo sonrojar a la pelimorada de cejas pronunciadas.

-Okayo...

-Pero de igual manera le ofrecí llevarla a casa pero viendo el caos y los videos virales que están subiendose en estos momentos da a entender que esos dos kaijus están causando destrozos a los gasoductos.

-Entonces es cierto eso, hay una calamidad en el parque Shinagawa- Yoshimune miró a sus dos amigas- Entonces, ¿Ustedes irán conmigo y los demás a ayudar?

Las dos jóvenes sobretodo Momokino tenían miradas de determinación, estimaban mucho a Yoshimune que mantenía con éxito su papel como Shino Tokuda.

-Claro, Tokuda-san.

-De hecho, Yuzu me pidió que si estabas en problemas o quieras ayuda, estaremos listas para ayudarte.

-Momokino, Maruta...

En eso la moto de Maruta avanzó un poco lo mismo que la camioneta hasta que se bajaron de sus vehículos luego de que algunos miembros de policía como efectivos del Inazuma Bugeicho fueron a toda carrera en medio del tráfico.

-Bueno, creo que desde ahí comienza la acción- Dijo Momokino y miró a Sayaka- Miki si gustes toma el mando del cuerpo de policía presente en el sitio.

-Entendido- La peliceleste miró a su amiga pelirroja y asintieron entre sí.

En eso, Nico le tocó el brazo de Maruta con el codo.

-A esa tipa de gafas le gusta que le pidan ayuda.

-Soy un oniwabanshu, es mi labor después de todo, Nikogoro- Dijo sonrojada la ninja del Grupo Citrus.

-¡Muy bien! ¡Adelante!- Exclamó Yoshimune para emprender carrera junto con Nico y compañía.

Pero no contaban que dos gatos, uno blanco y uno negro corrían tras la Shogun y sus amigos... No importaba como, donde o cuando, Sukehachi y Osono siempre estaban al lado de Yoshimune desde toda la vida.

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Mientras tanto en el Parque Shinagawa

Una batalla campal entre los Ninjas de Muneharu Owari, las fuerzas del orden y el Inazuma Bugeicho se estaba librando en el gran parque del vecindario mientras que Terrorist S11 y Sukuna J6 derribaban y destruían todo a su paso empleando sus habilidades, la situación era digna de un evento apocaliptico. A la par que eso pasaba, Joe, Otomi, Yaya y Kitazo estaban escondidos en una zanja resguardándose de los ataques de Terrorist con su brazo metralleta.

Los cuatro jóvenes estaban presas del nerviosismo como si estuvieran en una batalla real donde tenían que atrincherarse constantemente. Solo hubo alguien que no lo soportabas más a lo que intentó salirse de la zanja no sin antes ver su arma empuñada. Otomi veía la canica verde su tío que no paraba de brillar intensamente y se la guardó en sus bolsillos, tenía que salir de la trinchera en la que estaba con tal de hacer su capricho.

Yaya, la hija de Tamakinokami, al ver que su amiga estaba saliendo de la zanja la abrazó con fuerza pero la pequeña peliazul tenía una fuerza de menos se lo esperaba. Joe como Kitazo estaban sin palabras ante la perseverancia de la menor.

-¡Otomi-chan! ¡No de nuevo!- Comenzó a reclamarle la pelirroja pero sin dejarle de abrazar- ¡¿Acaso nunca vas a dejar en la venganza luego de lo de Shinjuku?!

-¡No, no lo haré!- La peliazul se liberó de Yaya y en menos de nada se salió de la zanja.

Joe fue más rápido para dar con Otomi y lograrle sujetar de los brazos, la joven trataba de liberarse pero el pelirrojo era más fuerte que ella, una vez más Terrosrist S11 emprendió su lluvia de balas desde que la batalla campal entre los Ninjas de Owari y las fuerzas del orden de Edo. El kaiju estaba comenzando a desesperarse, estaba empezando a aburrirse.

-¡Hitomi, vamos!- Reclamaba el pelirrojo de Kishu en vano.

-¡No! ¡No quiero!- La niña pequeña negó con la cabeza.

-¡Chicos, cuidado!- Gritó Kitazo desde la zanja.

El pelirrojo demostrando que estaba muy alerta llevó a la pequeña peliazul entre sus brazos y fue corriendo hasta saltar hacia la zanja logrando sortear el ataque del kaiju. Los dos hijos de Tamakinokami se acercaron mientras que Joe estaba nuevamente sosteniendo a Otomi que iba a irse de la zanja.

-¡Otomi! ¡Vamos, no puedes hacer nada frente a ese monstruo!

-¡Sueltame! ¡Voy a derrotar a ese alien pase lo que pase!

-¿Qué? ¡Vas a morir! ¿No quieres seguir con vida?

La pequeña peliazul se puso a llorar cosa que hizo que Yaya fuera a abrazarla mientras que Joe soltó a la peliazul que cayó de rodillas y bajó la cabeza quedando en cuatro patas. Las lagrimas de Otomi mojaban la tierra mientras no dejaba de sollozar mientras la hija pelirroja de Tamakinokami la estaba consolando.

-Otomi-chan...

-No quiero vivir...

-¡¿Eh?!- La pelirroja quedó en shock junto con su hermano mayor- ¡¿Por qué dices eso?!

-Soy un ser maldito... Papá, mamá y el tío Daikichi están muertos...

-...

-Incluso si es Navidad... no tengo a nadie que me haga un regalo.

-Otomi...

-¿Para quiero seguir viviendo? ¿Para qué?

Joe entendía a Otomi gracias a lo que vio en la canica, tenía una vida sin problemas donde estaba feliz con su familia, no eran malas personas pero el problema era que le servían a la persona equivocada, solo cumplían las órdenes con tal de no sufrir las consecuencias y probablemente fue motivo suficiente para que terminaran perdiendo la vida de manera atroz y eso persiguió a la pobre peliazul.

El pelirrojo se agachó hacia la pequeña peliazul que seguía llorando y le tocó la cabeza. La menor reaccionó subiendo la mirada hacia el Kishuya el cual tenía una mirada de determinación pero a la vez comprensiva sobre la dura vida que tuvo que pasar Otomi luego de la limpieza de Shinjuku.

-Sawamura-san...

-Otomi,no hagas tonterías. Incluso si mueres, esos dos kaijus seguirán viviendo y haciendo de las suyas y muchas vidas inocentes se perderán... Deja que nosotros lo derrotemos, ¿No es así, Kitazo?

-Sí- Asintió el joven rubio.

-Sawamura-san tiene razón- Yaya quien era la mejor de la peliazul mostraba una sonrisa ancha como llena de energía- Si gustes, yo te daré un regalo de Navidad, el más lindo que te hayas imaginado.

-Yaya-sama...

-Otomi, ve con Yaya y pregunten donde está el refugio si es que tienen un punto. De lo contrario, nadie de mis amigos ni siquiera Shino Tokuda que es mi amiga no podrá atacar- El chico pelirrojo miró a los lados como si lo que iba a decir solamente quedaba entre los dos- Escucha, Otomi... No solo Shino Tokuda es mi amiga sino que también soy amigo de Ultraman.

-¿Que? ¿Amigo de Ultraman?

-Sí. Él es mi amigo desde hace un tiempo. Puede que él esté peleando contra monstruos y extraterrestres pero también defiende a los extraterrestres bueno como lo eran tu tío y su planeta. Y créeme que en cualquier momento vendrá donde menos lo piensas y te juro, te juro que él vengará a tu tío por ti.

-¿Dices que Ultraman...?

-Dime... Si ninguno no puede contra un kaiju, ¿Quién lo hará?

La pequeña quedó en silencio hasta que se limpió las lagrimas mientras miraba a Joe el cual mantenía ese rostro lleno de determinación a la par que sentía como una especie de luz comenzaba a prenderse dentro de su interior. Otomi dibujó una sonrisa brillante y amplia, algo que nunca expresó desde que perdió a sus padres.

-Dime, ¿En serio Ultraman vendrá para acabar con esos dos monstruos?

-Sí. Los heroes pueden llegar incluso tarde pero jamás rompen una promesa- Miró a la hija de Tamakinokami- Yaya, llévate a Otomi, Kitazo y yo nos encargaremos de algunos ninjas hasta que llegue Utraman.

-Así es. Cuídense mucho por favor.- El doshin rubio miró a su hernana adoptiva- Yaji, cuento contigo.

-Bien- Asintió la pelirroja- Vamos Otomi-chan

La mencionada miró a Joe y luego a Yaya.

-Sí. Vamos.

Las dos féminas subieron de la zanja y se fueron de la mano, mientras que Joe y Kitazo hicieron lo suyo. El pelirrojo tenía una espada ninja en mano y el rubio su katana y ambos salieron disparados al ataque. Joe confiaba en que Otomi quedara tranquila y estuviera protegida en el refugio y la peliazul confiaba en que Ultraman llegaría y acabaría con los dos kaijus quienes mataron a su tío.

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Más tarde

En medio de la batalla campal que se vivía en el parque, Joe estaba despachando a los ninjas corriendo con su ninjato en mano, Kitazo con dos espadas giraba y movía sus espadas despachando muy fácilmente a los ninjas de Owari pero no eran los únicos que podían derribar a los esbirros de Muneharu y de Sesshocker.

Una de las jóvenes que estaban integrando el grupo tributo que cantó y bailó el Snow Halation, estaba vestida con las ropas tácticas del Inazuma Bugeicho que eran negras. La joven era una pelinaranja de tono intenso y de cabello corto hasta sobre los hombros y ojos verdes brillantes como si fuera una fiera salida de la selva.

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Sicaria del Inazuma Bugeicho

Segundo año, escuela Hasunohana

Yumiko Tanaka

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La joven despachaba de dos a tres ninjas en toda dirección, los encapuchados de Owari caían como moscas a manos de la espada de la joven, pero tampoco no era la única. Otras ocho vestidas como ella despachaban a sus oponentes de diversas maneras como con distintas armas.

Y entre ellas destacaba una peliverde de cabellera larga, ojos rosados y anteojos morados sobre la cabeza y rostro casi infantil muy parecido al de Nico. La chica en cuestión usaba una lanza, movía su arma a todos lados, clavaba a uno, golpeaba a otro, movía su arma en círculos, corría un rato y seguía golpeando y clavando. La peliverde dio un salto y clavó su arma contra un ninja que sucumbió en el suelo.

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Miembro de los Nicogumi

Sicaria del Inazuma Bugeicho

Primer año, escuela Hasunohana

Keiko Hoshizuka

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Desenvainó rápidamente su katana logrando despachar tres o cuatro hombres, dos atrás suyo pero de un giro de 180 grados los neutralizó, guardó su katana y tomó su lanza para seguir peleando como clavando a sus oponentes.

En eso, la joven peliverde luego de clavar al ninja que le tocó pelear se quedó sentada sobre el pasto mientras vio que un tumulto de personas corrían desesperadamente, los integrantes de la policía que cargaban sus jittes y bastones, bomberos con sus hachas y machetes a la mano, y por último, sus nakamas del Inazuma Bugeicho portando sus katanas en alto.

La chica de primer año sonrió lo mismo que su camarada pelinaranja que la ayudó a levantarse y luego se unieron las otras siete. En eso, la pelinaranja vio que había otro grupo de personas que venía, una pelinegra de chaqueta táctica y otros cuatro sujetos de misma vestimenta, una chica mágica del montón, una capitana goyonin y una integrante de policía.

-Oye, Keiko... ¿Acaso esa tipa bajita es...?

-Es la capitana- La peliverde junto con su compañera fueron como las demás siete.

Las nueve sicarias de ropas negras gritaron en coro.

-¡CAPITANA! ¡CAPITANA!

Nico que estaba en la colina pareció escuchar su rango hasta que halló a las dueñas de esos gritos.

-Ah, si son Keiko y las demás

-¿Eh?- Yaya Nanto, hikeshi veterana notó a las nueve jóvenes- No hay error, son Tanaka y su grupo.

-¡Vamos!

Las dos pelinegras fueron hacia las nueve espadachinas las cuales rodearon de manera amistosa a Nico y Yaya, quienes eran sus conocidas desde hace tiempo.

-No puedo creerlo, si son ustedes- Yumiko, la pelinaranja estrechó su mano con la de Nico y luego Keiko- Que bueno que vinieron, apenas comenzamos la fiesta.

-¿Qué rayos pasó aquí?- Nico miraba a la distancia que pasaba una clásica pelea de samurais- Keiko, ¿Y este desmadre?

-Cuando el kaiju apareció, salieron unos ninjas raros para ya veníamos. Pero no te preocupes, capitana- La peliverde le dio una katana a su superiora- Igualmente te dejaremos pastel si quieres.

-Nanto...- La pelinaranja le dio otra katana a la pelinegra alta.

-Muchas gracias, Keiko, Tanaka. Los necesitaba.

-Oh, muchas gracias.

En eso vinieron Sayaka, Kyoko junto con los tres bomberos leales a Nico.

-Con que este es el lugar

-Mierda, y justamente comenzaron los chingadazos. Si llegamos tarde.

-¿Que diablos? Hasta los del Inazuma Bugeicho están peleando- Dijo Genzo, el más menor de los tres.

-Que importa, ¡Vamos a repartir la justicia al estilo Nicogumi!- Exclamó Suneo mientras crujía sus nudillos.

-Sí, vamos a demostrarle a Kokoro que podemos ser mejores sin depender o llorarle a esos desgraciados del Clan Tamaki- Dijo Ryu mientras se amarraba su bandana blanca.

-Si ese es el momento... ¡Al ataque!

-¡Llegó el lechero!

-¡El último en venir es un huevo podrido!

Sayaka, Kyoko y los tres bomberos mientras que Nico y Yaya estaban conversando.

-Mierda, esos locos se fueron primero- Rió la líder del Nicogumi- No me extraña eso.

-Ya que esos se lanzaron al ataque, entonces me les uno. Espero que hayan unos buenos- Dijo la pelinegra alta mientras empuñaba su katana- Bueno, me voy, Niikichi, no te lamentes si no te doy algunos ninjas... Gracias, Tanaka, por la katana, al rato te la devuelvo.

-Nah, llevátela. Igual se la robé a uno de esos ninjas.

-¡Genial! ¡Te veo al rato!

-¡Te veo al rato, Jack!

La pelinegra se fue al campo de batalla mientras que Nico y las nueve de Hasunohana tenían una charla animada hasta que hizo aparición Yoshimune con una cara de pocos amigos mientras que Sukehachi y Osono estaban dentro de su maleta.

-Ah, Shin-san- Nico presentó a las nueve muchachas- Ellas son Keiko y sus amigas. Keiko, ella es Shino Tokuda.

-Ah, eres la que llaman Shin-san, ¿Eh?- La peliverde le iba a dar la mano- Mucho gusto, soy Keiko Hoshizuka aunque mi nombre artístico es Keiko Star.

-¿Y tu oficio?

-¿Mi oficio? Bueno, yo soy school idol pero a pesar de ello me inclino a ser hikeshi.

-¿Y las demás?

En eso, la pelinaranja dio un paso al frente.

-Mi nombre es Yumiko Tanaka. Soy huerfana y vivo con mi hermana en la casa hospital de Junai Kawai. Inazuma Candy desde hace mucho tiempo pagó los tratamientos y medicinas ya que ella padece una enfermedad grave.

-Yo soy Fuyu Nakano y soy una mangaka en mis tiempos libros- Habló una pelimorada de cabello corto y ojos del mismo color, su cara era identica a la de Umi

-Yo soy Azami Sato y soy una sacerdotisa. Vivo en un templo en el distrito Udagawa- Habló una pelirroja de cabello recogido al estilo geisha y ojos naranja. Se parecía a Riko Sakurauchi.

-Yo soy Hanae Aoki y soy poeta- Habló una peliazul de pelo corto pero sus mechones pasaban por sus hombros y ojos morados. Era parecida en rostro a Hanayo.

-Yo soy Eunji Koyama. Soy hija de inmigrantes y soy streamer en mis tiempos libres- Habló una pelialbina de coletas largas hacia los antebrazos y ojos rojos. Era parecida en rostro a Rin.

-Yo soy Aoi Fukuda. Soy miembro del club de atletismo y dirijo un gimnasio- Habló una peliceleste de coleta rebelde samurai y ojos lavanda. Era parecida en rostro y cuerpo a Kanan Matsuura.

-Mi nombre es Kairi Asahina- Habló una rubia de cabellera larga y ojos rosados. Era parecida en rostro a Maki.

-Mi nombre es Tetsu Ikeda y yo soy parte de una banda de rock que toca en los bares de Edo- Habló una peliazul de cabellera azul oscura con un mechón que le cubría el ojo derecho y ojos verdes. Era parecida en rostro a Nozomi.

-Ya veo. Entonces ya tengo en la mira a ustedes, bastardas.

-¿Qué dijiste?

En eso Yoshimune le cogió del brazo a Nico.

-¿Shin-san?

-¡Vámonos!- Le gritó la Shogun y se la llevó de inmediato a la batalla que se estaba llevando.

-¿Y esa que mosca le picó?

-Nah, debe ser otra con la que Nikogoro se revuelca.

-Bueno, vámonos chicas- Ordenó Yumiko y las nueve se lanzaron al ataque.