Gakuho se sintió ofendido cuando el médico lo llamó omega defectuoso, aquí el defectuoso es otro en su opinión.

Se lo habría dicho de no ser porque sabe mantener sus modales y porque su madre se lo dijo, en su cara.

El doctor ignoro el comentario de su madre para explicarle porque que uso ese método tan denigrante con él.

Los Omegas tenían su primer celo durante la pubertad, ya todos los Omegas de su clase habían pasado por aquel terriblemente momento, todos menos él.

Cosa que llevo a su madre a llevarlo al médico, médico qué ahora les explicaba su condición de omega "defectuoso".

Son raros casos donde los Omegas no presentan celos a esa edad, podían haber muchos motivos, sean por genética, deficiencia hormonal o algún otro factor por identificar.

Estuvo yendo por meses al médico donde se le realizaron diferentes pruebas para averiguar porque no había llegado su celo, no era estéril para echarle la culpa a eso.

Tampoco estaba hormonalmente mal, su celo no aparecía por alguna razón, Gakuho aprendió a vivir con eso.

Ser un omega sin celo se podría considerarse una ventaja, no tenía que pasar por el período de apareamiento que lo obligaba a encerrarse en una habitación o tomar supresores para cortarlo.

Su celo jamás apareció durante su vida escolar, sin importar si estaba cerca de Omegas qué tenían un celo sorpresa o algún alfa con feromonas demasiados fuerza, los Alfas lo veían con ojos de desagrado, que groseros.

Con el pasar de los años jamás tuvo un celo, en cualquier momento podría convertirse en un beta según los informes médicos, la idea era aterradora pero aceptable.

Prácticamente esta viviendo como un beta, su aroma de menta seguía ahí pero no era tan fuerte por la falta de un celo.

La mayoría de personas pensaba que era un beta, las cosas son sencillas de esa manera, aún no se sabe porque su celo jamás apareció.

Fue un día cualquiera, cuando estaba paseando por las afueras de las instalaciones de Harvad leyendo un libro sobre una materia extra para colocarlo en su tesis cuando se dio cuenta que ese día se festejaba la alianza entre Estados Unidos y Japón.

Para celebrar otro año más de buenas relaciones públicas se estaban presentando un desfile militar de ambos países, se quedo a ver un poco del espectáculo.

Cuando los militares de su país de origen pasaron pudo ver algo particular, el aroma de medicina combinado con romero había llegado a su nariz, sus ojos pudieron ver a un chico de cabello negro corto puntiagudo con ojos oscuros de un tono rojizo, era como si el tiempo se hubiera parado en ese momento cuando lo vio.

Una ola de calor golpeó sus mejillas, tomó la sabía decisión de escapar de aquel lugar, tuvo su retirada extrategia hacia su departamento.

Cerro la puerta de un portazo, su espalda se pego a la madera ante la sensación de calor que lo había invadido de la nada, el intenso calor fue acompañado por el pinchazo en el lugar de su abdomen.

Sus mejillas ardían como si hubiera descendido al mismo infierno, sus cuerpo dolía obligando a sus brazos a abrazar su abdomen donde los pinchazos más intensos de toda su vida pasaban.

Se recostó en la puerta dejando salir sus feromonas de mentas por todo su departamento, que le pasaba?

Un rayo de razón lo golpeó en el momento en que sus ojos se pusieron llorosos, en todos sus años de vida no había tenido su celos y solo porque vio a un joven lindo sucedió?

Que le pasaba a su organismo? Había visto a chicos y chicas muy apuesto, que tenía ese joven militar de especial, ni siquiera lo conoce.

Sea lo que sea que tenga aquel militar apuestamente desconocido hizo que su cuerpo despertará y su primer celo llegará.

Se mordió el labio para no soltar un patético quejido, ardor qué tenía por todo su cuerpo lo estaba cocinando vivo.

Eso pasaban todos los Omegas en su primer celo? Pudo haber vivido perfectamente sin averiguarlo, otro pinchazo de dolor lo atraveso, soltó una maldición ante el dolor.

No tenía supresores para ayudarse y no era nada seguro salir en ese estado, decidió moverse para irse a su habitación.

El calor lo estaba quemando como el dolor, comenzó a tirar diferente prendas de ropa que tenia armando de manera eficaz un nido, cerró bien sus ventanas como su puerta cuando sin nada de vergüenza se comenzó a desnudar.

El calor era demasiado abrumador y la ropa estaba incomodando su piel qué ardía, terminó tirando la ropa a su nido en el cual se hundió.

Su primer celo llego junto a un duda, porque ese chico militar desconocido había logrado activarlo?

Se acomodo en el interior de su nido mientras hacía memoria de lo que sucedió, había olido las feromonas de medicina con romero, había logrado identicar al alfa qué resultó ser aquel militar, cuando se vieron a los ojos al menos de su lado el tiempo pareció detenerse, como si su encuentro ya estuvieron escrito para suceder.

Luego la intensa ola de calor lo golpeó, su instinto lo hizo correr a su lugar seguro, su departamento, donde al llegar dejó que saliera la explosión de feromonas junto a los dolores del primer celo.

Sus mejillas estaban sonrojas, no por el celo, si no por otra razón, jamás fue fanático los relatos de los destinados, sus padres fueron destinados y le contaban su historia de como se dieron cuenta que lo eran.

Primero olieron sus feromonas, luego se miraron a los ojos y el tiempo para ellos se detuvo, en ese momento supieron que eran destinado y comenzaron a conocerse antes de intentar tener alguna relación.

Sus mejillas ardieron con más fuerza, había visto a su destinado en un desfile militar por el día de celebración de la alianza entre los dos países, no sabía nada de él, ni su nombre, ni su edad, ni a que tropa pertenecía, solo sabía que es un militar perteneciente a Japón, ni siquiera sabe de que región es!

Dejo salir un patético quejido, después de todo lo que esta pasando tenía derecho a sacarlo de su sistema, tendría que investigar más si quería saber sobre su destinado.

Lo hará después de que su celo pasará, mientras tanto se centrará en sobrevivir esos días en el mismo infierno con dolores de abdomen qué lo picaban como malditas avispas.